OCCIDENTE ES LA HISTORIA DE MUCHA CIENCIA PERO POCO ESPÍRITU

Publicado 11/11/2016 00:16:25  | LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


Occidente es la historia de mucha ciencia pero poco espíritu
Criterios de validez
Algunos teóricos representativos de cada cuadrante

Occidente, con el cambio de paradigma desde la física clásica a la física cuántica, ha visto resquebrajada su “rígida estructura” epistemológica: el dualismo entre sujeto y objeto. Y desde entonces, unos atrevidos “místicos cuánticos” se atrevieron a trascender el racionalismo pragmático y la filosofía materialista de Occidente mediante la espiritualidad presente en la filosofía perenne (1).

En esa línea de pensamiento, Fritjof Capra (2000) supuso el punto de partida de numerosas publicaciones sobre la interrelación entre el universo descubierto por la física moderna y el misticismo antiguo, principalmente oriental. Sin embargo, a mi entender, Ken Wilber es el autor más prolífico en la citada tarea: en El espectro de la conciencia (Wilber, 2005b), realiza una síntesis de religión, física y psicología, refutando la filosofía del materialismo; en Ciencia y religión (Wilber, 1998), muestra de qué manera la ciencia es perfectamente compatible con las grandes tradiciones espirituales del mundo y abre con ello la visión occidental del mundo a las grandes tradiciones de la sabiduría perenne. Pero, sin lugar a dudas, Sexo, Ecología, Espiritualidad (Wilber, 2005a) es su obra magna donde analiza la evolución de todo lo existente, desde la materia a la vida, concluyendo con su teoría conocida como los “cuatro cuadrantes”: interior individual (yo), exterior individual (ello), interior colectivo (nosotros cultural) y exterior colectivo (ello):

"Y, en ese intento de tomar conciencia de su situación, los seres humanos conciben varios tipos de conocimiento, varios tipos de búsqueda de la verdad. Cada uno de los cuadrantes tiene que ver con una faceta diferente de los holones (2) y, en consecuencia, posee un tipo diferente de verdad y requiere también una prueba de validez distinta. Y la humanidad, a través de un largo y doloroso proceso de experimentación, ha ido aprendiendo gradualmente las distintas pruebas de validez, las distintas formas de asentar el conocimiento en las realidades propias de estos cuadrantes. En este sentido, hemos visto que las pruebas de validez propias de los cuatros cuadrantes son la verdad, la veracidad, la rectitud y el ajuste funcional" (Figura 7-1: Criterios de validez).

Desde el surgimiento de la mecánica cuántica, no son pocos los científicos que intentan una reconstrucción epistemológica de la realidad por conocer, postulando universos paralelos y otras dimensiones (Kaku, 2007), también de que el cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico (Wilber,1987a). Se impone la pregunta: ¿Cómo sabemos lo que sabemos?, y si ese saber es cierto. El pensamiento de la humanidad se halla ante una brecha epistemológica entre dos modos de saber: el saber científico (epistemología de lo conmensurable) y la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable) . Albert Einstein expresó certeramente dicha divergencia cognitiva: “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Según Ken Wilber (2005c, 139) en Breve historia de todas las cosas:

"La hermenéutica es el arte de la interpretación. La hermenéutica se originó como una forma de comprender la interpretación misma porque cuando usted interpreta un texto hay buenas y malas formas de proceder. En general, los filósofos continentales, especialmente en Alemania y en Francia, se han interesado por los aspectos interpretativos de la filosofía, mientras que los filósofos anglosajones de Gran Bretaña y Estados Unidos han soslayado la interpretación y se han dedicado fundamentalmente a los estudios pragmáticos y empírico-analíticos. ¡La vieja disputa entre el camino de la Mano Izquierda y el camino de la Mano Derecha! Así pues, recuerde, que la “hermenéutica” es la clave que nos permite adentrarnos en las dimensiones de la Mano Izquierda. La Mano Izquierda es profundidad y la interpretación es la única forma de acceder a las profundidades. Como diría Heidegger, la interpretación funciona en todo el camino de descenso para el cual el mero empirismo resulta casi completamente inútil" (Figura 6-1).

Según Ken Wilber (2005c, 141), “el conocimiento interpretativo es tan importante como el conocimiento empírico y, en cierto sentido, más importante todavía. Pero, evidentemente, es más complejo y requiere más sofisticación que las obviedades a que nos tiene acostumbrados la observación monológica”. Para Wilber, “toda interpretación depende del contexto, que a su vez está inmerso en contextos mayores y así sucesivamente mientras nos vamos moviendo dentro de un círculo hermenéutico”. Es así, pues, que la interpretación desempeña un papel muy importante en las experiencias espirituales, probablemente el contexto más complejo a desentrañar por nuestra actual civilización.

Desde el cambio de paradigma de la física clásica a la cuántica, han corrido ríos de tinta contra los “místicos cuánticos” procedentes de los científicos ortodoxos. Se abrió así una brecha epistemológica que aún perdura a día de hoy y que deja al Criterio de demarcación científico más dividido que nunca entre los materialistas científicos y los místicos cuánticos. Tras más de un siglo de diálogo entre filósofos de la ciencia y científicos en diversos campos, y a pesar de un amplio consenso acerca de las bases del método científico, los límites que demarcan lo que es ciencia, y lo que no lo es, continúan siendo profundamente debatidos. Dicha dicotomía cognitiva es un tema apasionante: en El paradigma holográfico (Wilber, 1987a), eminentes pensadores de diversas tendencias afrontan el gran tema de la relación entre Cerebro y Mente, Materia y Espíritu. En suma, estamos presenciando un inexorable acercamiento de la ciencia en las cuestiones espirituales, hasta ahora en poder de las religiones.

Referencias:

(1) Según el psicólogo transpersonal Iker Puente (2011, 18):

La idea de una filosofía perenne aparece a lo largo de toda la filosofía occidental, y ha ido tomando diversas formas a lo largo de su historia. El término philosophia perennis fue empleado por primera vez por Agustino Steuco en 1540 en su libro De perenni phi¬losophia, un tratado de filosofía cristiana en el que defendía la existencia de un núcleo común en la filosofía de toda la humanidad que se mantiene idéntico a través del curso de la historia. (…) Esta unidad en el conocimiento humano deriva, según los partidarios de la filosofía perenne, de la existencia de una realidad última que puede ser aprehendida por el intelecto en determinadas condi¬ciones especiales.

Dicha dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia, en el ámbito de la psicología, tiene su correlato con el surgimiento de la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. Según Iker Puente (2011, 24):

La psicología transpersonal nació a finales de los años sesenta en los EE.UU. a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicotera¬peutas (entre los que se encontraba Anthony Sutich y Abraham Maslow, fun¬dadores de la psicología humanista, y el psiquiatra Stanislav Grof) en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia. Sus fundadores pretendían realizar una integración de las tradiciones místicas occidentales y orientales con la psicología humanista. La orientación transpersonal surge, pues, del encuentro entre la psicología occidental (en particular de las escuelas psicoanalí¬ticas junguiana, humanista y existencial) y las tradiciones contemplativas de Orien¬te (en especial el budismo zen, el taoísmo y el hinduismo).

(2) (Wilber, 2005c, 40): P: ¿Podemos ver algunos ejemplos de estos veinte principios para ilustrar de qué estamos hablando? El principio número 1 dice que la realidad está compuesta de totalidades/partes, u “holones”. ¿la realidad está compuesta de “holones”?. KW: No creo que esto resulte muy extraño ni muy confuso. Arthur Koestler acuño el término “holón” para referirse a una entidad que es, al mismo tiempo, una totalidad y una parte de otra totalidad. Y si usted observa atentamente las cosas y los procesos existentes no tardará en advertir que no son solo totalidades sino que también forman parte de alguna otra totalidad. Se trata, pues, de totalidades/partes, de holones.

Bibliografía:

Capra, Fritjof (2000), El tao de la física,Sirio, Málaga.

Kaku, Michio (2007), Hiperespacio, Crítica, Barcelona.

Wilber, Ken (1987a), El paradigma holográfico, Kairós, Barcelona.

Wilber, Ken (1998), Ciencia y religión, Kairós, Barcelona.

Wilber, Ken (2005a), Sexo, Ecología, Espiritualidad,Gaia Ediciones, Madrid.

Wilber, Ken (2005b), El espectro de la conciencia, Kairós, Barcelona.

Wilber, Ken (2005c), Breve historia de todas las cosas, Kairós, Barcelona.

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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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