EL CAMINO ASCENDENTE HACIA LA SABIDURÍA (4): Busca tu propio orden

Publicado 22/09/2015 22:55:09  | EL CAMINO ASCENDENTE HACIA LA SABIDURÍA


Busca tu propio orden

Para comprender este artículo, recomiendo encarecidamente haber seguido mi hilo discursivo mediante la lectura cronológica de estos tres anteriores artículos: "No hay caos en el universo", "En todo caos hay un orden" y "El caos es ignorancia".

Ahora bien, ¿por dónde empezar a poner orden en nuestras ideas? ¿A quién acudir? Como hemos citado anteriormente, hay que acudir a la Fuente que lo sabe todo, incluso lo que más nos conviene. Sólo hay que dirigirse a la fuente de sabiduría con humildad y sinceridad, y preguntar sobre aquello que nos atormenta o nos preocupa. Preguntar se convierte en el método más directo para hallar soluciones a nuestros problemas o preocupaciones. Y ello se puede llevar a cabo mediante la meditación, según Wilber (2005a: 290.291):

"Los arquetipos, los auténticos arquetipos, son una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágines que se muevan en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetipos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior".

Efectivamente, en nuestro interior es donde debemos hallar las respuestas, donde se nos está permitido contemplar el Rostro de lo Divino, algo que los modernos investigadores desdeñan como “mera metafísica” porque no puede ser demostrado. Una cuestión que Wilber (2005a: 292-293) rebate con la siguiente argumentación:

"Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento –la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triangulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falseable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen".

Por tanto, es posible poner orden a nuestras inquietudes, que todos las tenemos, con una actitud meditativa y así dar respuestas a nuestras más profundas preguntas. Todos tenemos preguntas por resolver, ya sean de carácter existencial, intelectual o emocional. Y todas ellas pueden tener respuesta (Wilber, 2005b: 15-16):

"G.Spencer Brow, en su notable libro Laws of form, dijo que el nuevo conocimiento llega cuando simplemente tienes en mente lo que necesitas saber. Sigue manteniendo el problema en tu mente y acabarás resolviéndolo. La historia de los seres humanos ciertamente testifica este hecho. Un individuo se topa con un problema y simplemente se obsesiona con él hasta que consigue resolverlo. Y lo divertido es que el problema se resuelve siempre. Antes o después, el problema cede. Puede requerir una semana, un mes, un año, una década, un siglo o un milenio, pero el Kosmos es tal que las soluciones siempre acaban llegando. Durante millones de años la gente miraba la luna y quería caminar sobre ella…Creo que cualquier persona competente es capaz de tener los problemas en su mente hasta que éstos ceden y revelan sus secretos; lo que no todo el mundo posee es la pasión, la voluntad o la insana obsesión necesarias para poder mantener el problema durante el suficiente tiempo o con la intensidad necesaria".

Llevo toda mi vida haciéndome preguntas para intentar comprender este caótico mundo. Y si una cosa he aprendido es que, efectivamente, las respuestas llegan pregunta tras pregunta. Sin embargo, cada respuesta que me ha sido revelada desvela un nuevo significado dentro de una complejidad mayor. Como diría Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Principalmente, porque se ha obviado integrar los dos modos de saber (Wilber, 2005c): el método científico (dualidad sujeto-objeto) que ha dominado la filosofía tradicional del pensamiento occidental, y el misticismo contemplativo (no dualidad sujeto-objeto) propuesto por la filosofía perenne. Indudablemente, la meditación puede poner orden en nuestra vida e inquietudes porque, esencialmente, así como el caos es a la ignorancia, el orden es a la sabiduría.

Referencia:

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairos, 2005a.

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005b.

Wilber, Ken. El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós, 2005c

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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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