EL CAMINO ASCENDENTE HACIA LA SABIDURÍA (6): La sabiduría es amor

Publicado 30/09/2015 23:34:16  | EL CAMINO ASCENDENTE HACIA LA SABIDURÍA


La sabiduría es amor

Con este artículo, concluyo una serie de seis publicaciones cronológicas sobre el "orden" y el "caos". Para aprehender el hilo discursivo de mis pensamientos, ruego la lectura de los cinco anteriores artículos: "No hay caos en el universo", "En todo caos hay un orden", "El caos es ignorancia", "Busca tu propio bien" y "El orden es sabiduría".

Toda persona que haya iniciado un sendero de sabiduría, acaba convergiendo en el amor (Wilber, 2005a: 443):

"La solución consiste en llegar a unificar y armonizar, de algún modo, estas dos corrientes, de forma que la sabiduría y la compasión puedan aunar sus esfuerzos en la búsqueda de un Espíritu que trascienda e incluya este mundo, un Espíritu eternamente anterior y que, no obstante, englobe este mundo y todos sus seres con un amor, una compasión, un cuidado y un respeto infinitos, la más tierna de las misericordias y la más resplandeciente de las miradas".

Concluyendo, la sabiduría y el amor no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía), todo un reto de integración entre la razón (yo) y el espíritu (nosotros) con la salvaguarda de la naturaleza (ello). Integrar el Gran Tres es el reto todavía pendiente para la humanidad desde que fue diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas. El gran mérito de Wilber desde la perspectiva de la historia de la filosofía, es haber delineado los cuatro Rostros del Espíritu mediante los cuatro cuadrantes, es haber cartografiado los caminos de la evolución de la conciencia y haber señalado la profundidad que debe ser descubierta por cada uno de nosotros mediante la meditación. Wilber también nos describe un mundo chato dominado por el materialismo científico que impide con su dogmatismo epistemológico la integración con el Espíritu. No obstante, Wilber nos deja un análisis hermenéutico de la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia como pocos en el mundo, no en vano, es considerado como el “Einstein” de la conciencia.

Mi humilde labor en esta serie de artículos es apoyarme en el andamio epistemológico y hermenéutico estructurado por este inconmensurable pensador contemporáneo y, cuya obra, está siendo marginada por el establischment académico oficial. En la historia de la filosofía ha habido inconmensurables pensadores como Aristóteles, Platón y Kant entre los más grandes. Wilber no debería ocupar un rango menor pues su extensa y exhaustiva obra incluye y trasciende a todos los anteriores pensadores a él. Una trascendencia que solamente puede ser experimentada e interpretada en la profundidad de la conciencia mediante la meditación.

Como apunta Wilber, todo cambio se presenta bajo los cuatro cuadrantes, y por tanto, habrá que comenzar a pulir el diamante en bruto que todos nosotros tenemos en el fondo de nuestro ser (“yo”, interior individual) mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez, un sendero de sabiduría que permitiría la integración de todos “nosotros” en una comprensión mutua (interior colectivo) y, entre todos, cambiar entonces el ajuste funcional de un sistema social (“ello”, exterior individual y colectivo) inmerso en un mundo chato o “viejo mundo”. Así fue como anduve un camino intentando rastrear la disociación entre el “yo”, el “nosotros” y el “ello” en este convulso mundo que nos ha tocado vivir.


Referencia:

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairos, 2005a.

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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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