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PREÁMBULO METODOLÓGICO: 6 - LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL COMO MISIÓN ESPIRITUAL

Publicado 18/10/2019 23:38:33  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


amor

Este es el capítulo 6 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

El objetivo de la tercera parte es argumentar la educación transracional como misión espiritual, y para tal efecto, será preciso, como primer capítulo, realizar un revisionismo de la educación tradicional actualmente impartida, denotándose que es usada como instrumento de poder, que existe un incipiente nuevo paradigma educativo auspiciado por profesores, educadores, neurocientíficos, también desde la innovación y las inteligencias múltiples, en suma, que es posible una revisión epistemológica como pretende este autor mediante su obra La educación cuántica.

Mediante la citada obra, ya en el segundo capítulo, se argumenta a la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, y se exponen sus objetivos que, precisamente, versan también sobre revisionismos a efectuar: un revisionismo histórico, un revisionismo filosófico, un revisionismo epistemológico, un revisionismo pedagógico, un revisionismo psicológico, un revisionismo educativo y un revisionismo humano.

Ya en el tercer capítulo, de la mano de la docente y filósofa Gemma Rodríguez, se detallan cuatro supuestos para el nuevo paradigma educativo: 1-Un momento para no educar de este modo, 2-Filosofía, ciencia y pensamiento transpersonal, 3-La conciencia mística: ser uno con el universo, y 4-Un momento para educar de otro modo.

Una vez efectuados los revisionismos previos y haber planteado los supuestos del nuevo paradigma educativo, ya en el cuarto capítulo, se puede entrar en materia de la justificación de la educación transracional, proponiendo una síntesis de saberes (entre la epistemología y la hermenéutica) mediante la intuición espiritual. El objetivo es demostrar que es posible trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante la reinterpretación de la historia del pensamiento, de su ciencia, de la psicología cognitiva y educativa, e incorporando la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano.

De la mano del pedagogo Joan Umbert Font, ya en el quinto capítulo, se ofrece la visión integral de Ken Wilber aplicada a la educación, incidiendo que se deben de tener en cuenta los cuatro cuadrantes, las líneas del desarrollo (cognitiva, moral, emocional, etcétera), los estados de conciencia, los niveles de desarrollo (egocentrismo, etnocentrismo y mundicentrismo), así como las tipologías (lateralidad del alumno, estilo cognitivo, etcétera). También nos ofrece Joan Umbert Font una introducción a la educación AQAL, así como un ejemplo de investigación omnicuadrante.

En el sexto capítulo, se relatan las experiencias vanguardistas que ya están aplicando algunos profesores o instituciones educativas desde una visión transpersonal. En primer lugar, vamos a reproducir un artículo titulado Los niños necesitan ser felices, no los mejores, escrito por la psicóloga Jennifer Delgado Suárez. No es precisamente una experiencia vanguardista, pero, dicho artículo, se presenta en sí mismo como un fundamento pedagógico al exponer los peligros de empujar a los niños al éxito en vez de preponderar su felicidad. Es un artículo sintomático de la sociedad altamente competitiva en la que vivimos, y tiene más de 3.200.000 visitas en la plataforma laeducacioncuantiga.org.

En segundo lugar, destacaremos la Tesis de Maestria de Marely Figueroa Meza titulada Una visión transpersonal en la educación, quien ha incorporado la filosofía transpersonal de Ken Wilber, invitándonos a descubrir las raíces científicas de la espiritualidad y una nueva educación sustentada en una pedagogía cognitiva enfocada al desarrollo del potencial humano y su autorrealización. Como asevera Marely, mediante la educación se puede lograr la cordialidad y la evolución pacífica de las sociedades y, para tal propósito, es indispensable desarrollar la conciencia y no solo la mente.

En tercer lugar, mencionaremos una experiencia pionera realizada por la Fundación General Universidad de Granada, quien ha creado la primera edición de un curso titulado Consciencia y educación. Ciencia y consciencia hacia un nuevo paradigma. El objetivo propuesto es ofrecer a los alumnos experiencias de trascendencia que fomenten el autoconocimiento, más allá de los dogmas y creencias y falicitar la construcción de una visión del mundo holística, integradora y sistémica, entre otros objetivos.

En cuarto lugar, se presenta una recopilación de las experiencias de meditación que se practican en los centros escolares de diferentes partes del mundo. A través de esas diferentes experiencias, se llega a la conclusión de que la meditación tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de internet y mejora la convivencia escolar.

Ya en el séptimo capítulo y a modo de conclusión final, este autor argumenta la necesidad de una educación transracional para un nuevo mundo, pues la humanidad se halla ante seis cambios de paradigmas que afectan respectivamente a seis áreas del conocimiento: la filosofía, la sociología, la psicología, la ciencia, la espiritualidad y la educación. Y, sobre dicha base, se argumenta que hay que salir de la sociedad de la ignorancia mediante una sociedad del conocimiento para vislumbrar una sociedad espiritual.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 5 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL: UN NUEVO PARADIGMA DE CONOCIMIENTO

Publicado 18/10/2019 19:31:56  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


Filosofia transpersonal

Este es el capítulo 5 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

5-1 Génesis de la filosofía transpersonal

La filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento fue inicialmente argumentada, en enero de 2015, en mi obra La educación cuántica, he aquí el resumen:

Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne. Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.

Posteriormente, en noviembre de 2015, la filosofía transpersonal fue argumentada, asimismo, como un nuevo paradigma filosófico en mi segundo artículo científico titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad.

Desde enero de 2015 a septiembre de 2018, La educación cuántica fue objeto de hasta cuatro ediciones revisadas y ampliadas, las cuales incorporaron diversos conceptos del pensamiento de Ken Wilber a modo de notas añadidas, entre las más importantes: la conciencia de unidad, La evolución de la conciencia según Ken Wilber, los veinte principios, y diversas notas menores en alusión a los cuatro cuadrantes.

Nunca fue mi intención original convertirme en un experto del pensamiento de Ken Wilber, pero, ciertamente, a medida que se profundiza en la obra de este inconmensurable pensador considerado como el “Einstein de la conciencia”, se hace muy difícil soslayarse de sus investigaciones filosóficas, psicológicas y antropológicas. Es así como, poco a poco, me convertí en wilberiano, sin ninguna connotación peyorativa, más bien al contrario, ha sido todo un honor comprender la historia del pensamiento como nadie me la ha explicado durante los cinco años que estudié filosofía en la Universidad Central de Barcelona.

Sobre el andamiaje epistemológico y hermenéutico del pensamiento de Wilber, fui construyendo libro tras libro y artículo tras artículo, mi propio pensamiento; y no con la intención de pretender destacar como filósofo, sino como terapia personal para superar y trascender el sufrimiento padecido con ocasión del desahucio de mi familia tras el embargo de nuestra vivienda: cuando el Estado salva a los bancos en detrimento de los ciudadanos, es síntoma de que algo no funciona bien en la sociedad, es una evidencia de que el perverso sistema capitalista solo sirve a los intereses de la jerarquía plutocrática.

Ciertamente, el sufrimiento puede ser un revulsivo para el despertar espiritual, para dejar atrás a la noche oscura del alma, en definitiva, para investigar más en profundidad sobre el sentido de la vida y de nuestro lugar en este planeta y en el universo. Así es como me vi envuelto en cada vez más profundas investigaciones que concluyeron con publicaciones de artículos en diversas revistas científicas y congresos. Esos son los precedentes del libro que obra en sus manos amigo lector, en un intento de que mi experiencia existencial, mi sufrimiento psicológico y mis investigaciones filosóficas puedan ser de utilidad para las demás personas. Y lo que descubrí en ese deambular por las nubes del pensamiento es que, el saber sin amor, es puro egoismo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo: ahí radica la génesis del nuevo paradigma de conocimiento.

De hecho, no descubrí nada nuevo, simplemente debía retornar a los clásicos como Platón y Kant, reinterpretados a luz de Ken Wilber, para darme cuenta que nacemos y vivimos bajo una jerarquía de dominio desde una perspectiva histórica, política, económica y educativa. Dicho de otro modo, la historia cultural que nos enseñan en el sistema educativo tradicional solo sirve a los intereses de la agenda oculta del “Estado profundo”: la humanidad vive esclavizada por fuerzas oscuras imperceptibles para la mayoría, sin embargo, vivimos tiempos de divulgación cósmica que puede dar lugar a un despertar colectivo masivo. Analógicamente y como argumento en mi primer artículo titulado La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal, nos hallamos a las puertas de un segundo renacimiento humanístico (el “nosotros” colectivo) como trascendencia al primer renacimiento humanístico (el “yo” individual). La conciencia sigue siendo el problema histórico por resolver de un modo filosófico, psicológico, científico y espiritual. Para tal tarea, seguí el proverbial aforismo “la verdad os hará libres” y asumí como misión espiritual investigar todos los límites hasta donde me permitiera la razón. Y de esa extenuante investigación ha surgido este noveno libro Ciencia, filosofía, espiritualidad. En esta obra, como colofón a todas las anteriores, establezco los fundamentos de la filosofía transpersonal y la educación transracional, dos neologismos inauditos en el ámbito académico tradicional, como se podrá comprobar en el artículo séptimo de la primera parte.

5-2 Argumentación de la filosofía transpersonal

Con dicha génesis y objetivos puestos en claro, esta obra se divide en tres partes: en la primera parte, se relacionan los siete artículos que fueron arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas o congresos, todos ellos alusivos a la filosofía transpersonal y la educación transracional ; en la segunda parte, se argumenta epistemológicamente y a modo de glosario los conceptos más importantes a destacar de la filosofía transpersonal; y en la tercera parte, la filosofía transpersonal es contemplada como una cuestión de sentido para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la educación transracional.

La fundamentación de la filosofía transpersonal se inicia, como no podía ser de otra manera, con la interpretación del pensamiento platónico en el primer capítulo: el camino ascendente es el camino descendente. Es indiscutible que en el pensamiento de Platón -y especialmente en el centro de su pensamiento, esto es, en su doctrina de las ideas- se contienen motivos en los que se advierte y anticipa la empresa kantiana de examinar críticamente la razón humana, por lo que respecta a su capacidad y sus límites.En ese punto crucial de la historia del pensamiento, ya en el segundo capítulo, Wilber propone su teoría de los cuatro cuadrantes, entro los cuales se halla situado el Gran Tres diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas: el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros). Dicho de otro modo, estamos hablando de las tres grandes categorías platónicas, de la Bondad (la moral, el “nosotros”), la Verdad (la verdad proposicional, la verdad objetiva propia del “ello”) y la Belleza (la dimensión estética percibida por cada “yo”).

Wilber trata de desvelar Los logros superiores del Espíritu-en-acción, de describir la evolución de la conciencia que conduce desde los estadios inferiores hasta los estadios más elevados, los estadios espirituales o transpersonales, cuestiones toda ellas orientadas a partir de los cuatro cuadrantes. Dicho de otro modo, Wilber demuestra que estamos asistiendo en Occidente a un completo olvido de la profundidad espiritual, cuya realidad ha sido reducida a la visión de un mundo chato dominado por el materialismo científico.

La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, la filosofía occidental se decantó por una razón materialista, despreciando la metafísica como “causa primera” en palabras de Aristóteles y, es por ello, que en el tercer capítulo es pertinente una argumentación específica sobre la metafísica. En dicho capítulo, se argumentan investigaciones desde la biología, las neurociencias y la física cuántica, para demostrar que los materialistas científicos han agotado su metodología empírica sustentada en el “ver para creer” y, como apuntan las citadas ciencias, hay un cambio de paradigma hacia el “creer para ver”, es decir, hacia la metafísica. Consecuentemente, esos dos modos de saber (racionalidad versus espiritualidad) inquieren ser estudiados y argumentados epistemológicamente en el cuarto capítulo.

Los dos modos de saber argumentados por Ken Wilber, lleva a los más críticos a plantearse las siguientes cuestiones: ¿cómo se relaciona la física cuántica con lo místico?, ¿cómo evidenciar las raíces científicas que entronan con la espiritualidad? Para dar respuesta a ello, es pertinente remitirse a la obra El espectro de la conciencia de Ken Wilber. Wilber nos introduce a los conceptos de la no-dualidad, a los tres niveles de conciencia (ego, existencial y mental), y a la filosofía perenne. Ken Wilber, en esta magistral clase de filosofía de la ciencia, nos demuestra que hay dos modos de conocer: el método científico y el trascendental, diferentes pero complementarios.

Esos dos modos de saber así argumentados y demostrados por Ken Wilber, permiten vislumbrar una trascendencia desde la epistemología de lo conmensurable (ciencia) hacia la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu), lo cual implica el estudio de la evolución de la conciencia desde la dualidad entre sujeto-objeto hacia la no-dualidad , y ese será el objetivo del quinto capítulo: La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad. En dicho capítulo, Ken Wilber argumenta que la visión-lógica (una estructura de conciencia muy global e integradora) es aperspectivista en el sentido de que dispone de una multiplicidad de puntos de vista y no privilegia automáticamente ninguno de ellos sobre los demás. Pero cuando uno empieza a tener en cuenta todas las posibles perspectivas, todo comienza a moverse vertiginosamente. La conciencia aperspectivista que proporciona la visión-lógica puede llegar a ser muy desconcertante porque todos los puntos de vista empiezan a parecer relativos e interdependientes, no hay nada absolutamente fundacional, ningún lugar en el que apoyar la cabeza y decir ¡he llegado! Si tenemos en cuenta la relatividad de las distintas perspectivas, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. Y, en el sexto capítulo, realizo una dilucidación del concepto locura aperspectivista, argumentando que la evolución de la conciencia más allá de la razón presupone la necesidad de una psicología que vaya, por tanto, también más allá de la razón: una psicología transracional.

En ese sexto capítulo, se alude en varias ocasiones a la conciencia de unidad , pero, dicho estado de conciencia, no es fácil lograr. Por lo tanto, en el séptimo capítulo se explica por qué no es fácil dicha tarea y cuáles deben ser las “resistencias” que debemos abandonar para alcanzar la conciencia de unidad, propio de un estado no-dual. Consecuentemente, en el octavo capítulo trato de explicar de una forma sencilla la esencia de mis pensamientos acerca de los conceptos “dualidad” y “no-dualidad” para todo aquel que no quiera perderse en lecturas complejas desde un punto de vista argumental en esta obra. En ese octavo capítulo se argumenta la sanación trascendental del ser humano mediante la experiencia mística. La cuestión es: ¿somos todos potencialmente místicos?

La anterior cuestión acerca de las experiencias místicas, son desarrolladas en amplitud en el noveno capítulo, donde se concluye que la experiencia mística es un camino de introspección que permite una elevación hacia una experiencia trascendental y que, una de las puertas de acceso a ese estado inefable, es la meditación. Ello lleva a postular, en el décimo capítulo, la sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación gracias al aval de estudios científicos. Entonces, la meditación ya no es una cuestión propia de los gurús espirituales, sino que, hay muchos estudios científicos que avalan los beneficios de la meditación, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Consecuencia de lo anterior, en el onceavo capítulo, se argumenta que el despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino, también, un inherente deber de la colectividad humana: es imperativa una educación transracional que posibilite la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares, pues quedan demostrados sus espectaculares resultados. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta.

Pero, como el amor y la sabiduría son dos caras de la misma moneda (según la tradición platónica excelsamente explicada por Ken Wilber), es pertinente, entonces, en el doceavo capítulo argumentar a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, lo cual lleva ineludiblemente a argumentar, en el treceavo capítulo, el camino ascendente hacia la sabiduría. Efectivamente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental, y no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía).

El catorceavo capítulo explica el tránsito de la filosofía transpersonal como fundamento epistemológico y pedagógico hacia la educación transracional, y cuya misión es eminentemente espiritual: al incorporar la sabiduría perenne, se constituye en un trampolín para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal será el objetivo de la tercera parte de esta obra.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 4 - Metodología: artículos publicados en revistas científicas y congresos

Publicado 15/10/2019 22:40:22  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


GIRUM

Este es el capítulo 4 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

La metodología utilizada para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la filosofía transpersonal y la educación transracional, será abordada en la primera parte de esta obra mediante una serie de siete artículos arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas o congresos. A continuación, se ofrece un resumen de cada uno de ellos, así como una breve explicación para enlazar la relación secuencial entre ellos.

El primer artículo fue publicado en la revista Journal of Transpersonal Research con el título La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal. Este es el resumen:

La conciencia histórica individual surgida del primer renacimiento humanístico de los siglos XV y XVI, ha devenido en este siglo XXI en un depredador neoliberalismo. Esta última versión del capitalismo, siguiendo las tesis de Marx, está socavando su propio final pues está acabando con el valor del trabajo humano y con los recursos naturales generando, consecuentemente, una profunda crisis humanitaria y ecológica. La filosofía tradicional mediante Kant, produjo la diferenciación del “yo”, el “nosotros” y la naturaleza (“ello”) a través de sus Tres críticas. La imperiosa integración que los postmodernos llevan buscando sin éxito, puede ser posible mediante la trascendencia de la conciencia personal (ego) hacia una conciencia transpersonal (transcendencia del ego). Esta emergencia holística y epistemológica propugnada por la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal , al aunar la racionalidad con la espiritualidad, invoca hacia un segundo renacimiento humanístico, ahora como conciencia colectiva, socialmente reflejado en el altermundismo (fin del resumen del artículo).

Para dicho segundo renacimiento renacimiento humanístico de la conciencia colectiva, era imperativo unos cambios de paradigmas en las siguientes áreas cognitivas: la filosofía, la psicología, la sociología, la ciencia, la educación y la espiritualidad. Ello se argumentó en mi segundo artículo titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad, y fue publicado en la revista Girum. Este es el resumen:

La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo. Las diferentes interpretaciones de la mecánica cuántica que aúnan la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introducen la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Así, la filosofía perenne sumada al movimiento transpersonal como “cuarta fuerza” psicológica, es un nuevo paradigma de conocimiento que puede ser aprehendido mediante un mándala epistemológico, el cual posibilita una interpretación hermenéutica de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Tantos cambios de paradigmas contribuyen a la trascendencia holística de la razón hacia el espíritu a modo de un segundo renacimiento humanístico (fin del resumen del artículo).

Los cambios de paradigmas argumentados son los siguientes:

FILOSOFÍA: De la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal.

PSICOLOGÍA: De la psicología tradicional a la psicología transpersonal y, por tanto, de la conciencia personal a la conciencia transpersonal.

SOCIOLOGÍA: Del neoliberalismo al altermundismo.

CIENCIA: De la filosofía materialista a la filosofía perenne.

EDUCACIÓN: De la educación tradicional a la educación cuántica.

ESPIRITUALIDAD: De las religiones exotéricas a la religión esotérica.

A raíz de dichos cambios de paradigmas, se posibilitó argumentar más específicamente a la filosofía transpersonal y la educación transracional en mi tercer artículo titulado La filosofía transpersonal como paradigmática trascendencia al fracaso epistemológico occidental: fundamentos para una educación transracional. Este artículo ha sido aprobado por la revista Ciencia y Comunidad de la Universidad Central de Bolivia, pero aún pendiente de publicación. Este es el resumen:

La filosofía tradicional occidental se sustenta en una epistemología de lo conmensurable mediante el dualismo sujeto-objeto hasta la llegada de la física cuántica (“ello”-ciencia-), y requiere de una complementación cognitiva mediante la hermenéutica de lo inconmensurable, cuyos campos de estudio son la profundidad del “yo”-conciencia-, y la intersubjetividad de todos “nosotros”-cultura-. En la modernidad, estas tres esferas platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad-, fueron diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas: la naturaleza (ello), la conciencia (yo) y la cultura (nosotros). Y la misión de la postmodernidad mediante las humanidades es integrar los individuos (yo) en una conciencia colectiva (nosotros) gracias a una filosofía transpersonal que incorpora una ética epistémica en el marco de una episteme transracional, lo cual propugna inherentemente una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, trascender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad (fin del resumen del artículo).

Dichos planteamientos, sustentados en los aportes cognitivos del inconmensurable Ken Wilber, fueron complementados con mi cuarto artículo titulado Política integral de Ken Wilber: hacia una educación transracional . Este artículo fue publicado en la Revista Esfinge con ocasión del número especial dedicado a dicho pensador contemporáneo, considerado como el “Einstein de la conciencia”, aunque desconocido en el ámbito académico como se verá más adelante en el séptimo artículo. En este artículo se argumenta la visión integral de Ken Wilber mediante su teoría de los cuatro cuadrantes. Así, la filosofía transpersonal e integral de Ken Wilber, como disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, puede postularse como asignatura educativa para la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional.

En esa línea de pensamiento, y en el marco del IX Congreso Internacional de Filosofía de la Educación CIFE 2019, se publicó mi quinto artículo titulado Trascendiendo la filosofía de la educación occidental: fundamentos para la filosofía transpersonal y la educación transracional. El objetivo de CIFE 2019 es reunir a los miembros de la comunidad académica, profesores y estudiantes, y a reconocidos especialistas procedentes de diferentes países, para debatir en torno a temas educativos de plena actualidad, desde una perspectiva filosófica. Este es el resumen de dicho artículo:

Esta comunicación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual. Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad. Para tal finalidad, se recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura. La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro del marco de una episteme transracional. La filosofía transpersonal de Ken Wilber, como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón (fin del resumen del artículo).

En la semana subsiguiente a dicha presentación en CIFE 2019, casi simultáneamente, tuvo lugar el 3º Congreso Razón Abierta organizado por la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid, España), donde tuve el placer de exponer mi sexto artículo titulado La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación. El objetivo de dicho congreso es reunir a investigadores y docentes de todo el mundo que, desde sus ciencias particulares, se pregunten por la realidad que les interpela, teniendo en cuenta la antropología, la epistemología, la ética y el sentido que subyace a aquello que estudian. Y en dicho marco académico, expuse el citado artículo, cuyo amplio resumen es el siguiente:

1 - Metafísica y transracionalidad

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Sin embargo, la razón a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales, aunque histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir la epistemología y la hermenéutica, permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad, o la ciencia con la metafísica.

Y para tal tarea, en primer lugar, es preciso un giro copernicano hacia el Idealismo Trascendental propuesto por Kant. En filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental. La filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente. Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida. Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros.

Por otro lado, en segundo lugar, según Ken Wilber, las grandes tradiciones espirituales del mundo caen bajo dos tipos diferentes de espiritualidad que denomina la espiritualidad ascendente y la espiritualidad descendente. Existe dos grandes direcciones posibles: ascender desde la materia hasta el Espíritu o descender desde el Espíritu hasta la materia. La primera es una dirección trascendente o ultramundana, mientras que la segunda es inmanente o intramundana. Uno de los mitos al uso de la tradición occidental es Platón y, aunque la mayor parte de la gente cree que es un filósofo ascendente, en realidad, es un filósofo que reconoce los dos tipos de movimientos: el ascendente (el Bien que nosotros aspiramos a comprender) y el descendente (una manifestación del Bien). Sin embargo, a lo largo de la historia, estas dos facetas se vieron brutalmente separadas y tuvo lugar una violenta ruptura entre los partidarios de lo meramente ascendente y los defensores de lo meramente descendente, pues se consumó la escisión entre ambas. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Irremediablemente, hay una contienda ideológica que puede remover los cimientos de nuestra civilización, pues se hallan en disputa dos pesos pesados de la historia: la ciencia y la religión (espiritualidad), el saber empírico y el saber revelado, la razón y el espíritu. Desde el surgimiento de la física cuántica, esa divergencia cognitiva es argumentada epistemológicamente por Ken Wilber en su obra El espectro de la conciencia como dos modos de saber: el conocimiento simbólico (dualidad sujeto-objeto) y el misticismo contemplativo (no-dualidad entre sujeto-objeto). Las experiencias espirituales son, probablemente, el contexto más complejo a desentrañar por nuestra actual civilización. El gran mérito de Wilber es haber puesto en el contexto histórico la reivindicación de la filosofía transpersonal que, al aunar la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, permite la argumentación de una antropología revisionista de nuestra cultura y la necesidad de una ética epistémica en el marco de una episteme transracional lo cual, como se argumentará seguidamente, propugna una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, transcender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad, pues como concluye Ken Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad: “Ahí estamos, en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional”.

2 - Meditación y educación

Son los genios y sabios, muchos de ellos científicos y filósofos, quienes abanderan las ideas metafísicas que hacen progresar la cultura humana, ahora en claro declive. ¿Qué lugar ocupa hoy la metafísica en nuestra cultura? He ahí quizá el escollo más difícil por transcender, pues la humanidad se halla ante nuevos paradigmas invisibles aún para la mayoría de coetáneos. Sin embargo, la sanación trascendental del ser humano está en su interior mediante la práctica de la meditación. En efecto, como nos recuerda el sabio aforismo griego “conócete a ti mismo”, se precisa de un conocimiento introspectivo para conectar con el Espíritu que vive en nosotros y que puede vislumbrarse mediante la conciencia de unidad.

La sanación trascendental del ser humano mediante la meditación no es una entelequia: un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

La meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar. La meditación se convierte así en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal como demuestran cada vez más numerosos estudios científicos. Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Consecuentemente, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, peros son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación, y con la posibilidad de que sea impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber.

3 - Filosofía transpersonal y educación transracional

La filosofía tradicional occidental se sustenta en una epistemología de lo conmensurable mediante el dualismo sujeto-objeto hasta la llegada de la física cuántica (“ello”-ciencia-), y requiere de una complementación cognitiva mediante la hermenéutica de lo inconmensurable, cuyos campos de estudio son la profundidad del “yo”-conciencia-, y la intersubjetividad de todos “nosotros”-cultura-. En la modernidad, estas tres esferas platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad-, fueron diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas: la naturaleza (ello), la conciencia (yo) y la cultura (nosotros). Y la misión de la postmodernidad mediante las humanidades es integrar los individuos (yo) en una conciencia colectiva (nosotros) gracias a una filosofía transpersonal que incorpora una ética epistémica en el marco de una episteme transracional, lo cual propugna inherentemente una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, trascender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad.

Una educación transracional fundamentada en la filosofía transpersonal se convierte, consecuentemente, en una renovada pedagogía para la trascendencia espiritual mediante la meditación, y postula un revisionismo psicológico que incorpore a la espiritualidad con la misión de transcender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad también a nivel social y cultural: La educación espiritual de los niños es un imperativo para instaurar en el futuro una Vida espiritual en una sociedad digital; consecuentemente, Espiritualidad y educación social es un binomio inseparable para trascender La sociedad de la ignorancia y, por antonomasia, es El desafío ético de la educación.

Dicho repensar humano posibilitaría, entonces, salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros). La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos, pues como dijera Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, pues como dice una cita atribuida al dramaturgo inglés John Gay: “Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante, el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia”. Es indudable que el estudio de la conciencia es un problema epistemológico y hermenéutico aún no resuelto por la cultura occidental en particular y la humanidad en general y, consecuentemente, la conciencia sigue siendo un problema histórico por resolver.

4 - La conciencia como problema histórico: conclusiones

Toda la historia de la filosofía occidental está transitada por la inquietud de encontrar la solución al problema del conocimiento e intentar dar una explicación coherente de la conciencia, y se ha caracterizado por la constante universal de abordar el problema del hombre desde el dualismo: materia y espíritu, cuerpo y alma, cerebro y mente. La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica y hermenéutica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo. La filosofía transpersonal de Ken Wilber, al aunar ciencia y espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introduce la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Esta comunicación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad.

Esos dos modos de saber así aprehendidos, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Con ello, podemos concluir consecuentemente que la filosofía transpersonal de Ken Wilber es un fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación transcendental del sujeto cognoscente mediante la meditación (fin del resumen del artículo).

En la estela del último epígrafe La conciencia como problema histórico de dicho artículo, remití a la Revista Ciencia y Humanidades (Medellín, Colombia) el séptimo artículo titulado La conciencia como problema histórico:la filosofía transpersonal de Ken Wilber como una hermenéutica complementaria a la epistemología y como fundamento para una educación transracional. Y en este punto, amigo lector, me gustaría destacar lo que anteriormente anticipaba, a saber, que la inconmensurable obra de Ken Wilber es totalmente obviada en el ámbito académico. Valga para probar ello, la respuesta que el comité científico me remitió a la presentación de dicho artículo:

Respetado autor Amador Martos García, reciba un cordial saludo:
Según se le informó en correo pasado, su artículo fue remitido a instancias del Comité Científico de la Revista Ciencia y Humanidades. Dicho Comité está compuesto por más de 50 académicos ubicados en diferentes países de habla hispana, a los cuales se les asignan artículos dependiendo de sus áreas de estudio. Ahora bien, respecto a su artículo en cuestión, a la fecha no se ha podido ubicar un evaluador que posea el conocimiento académico/investigativo necesario para hacer un dictamen justo de dicho texto, por lo que la Revista Ciencia y Humanidades, desde su Comité Editorial en sesión del 5 de junio de 2019, teniendo en cuenta la responsabilidad editorial y científica que atañe a la Revista Ciencia y Humanidades, ha declarado que para el octavo número su artículo no podrá ser teniendo en cuenta debido a los motivos anteriormente expuestos. De antemano pedimos disculpas por cualquier problema causado, cordialmente.

¿Cómo interpretar dicha respuesta? Ello invita a pensar que cincuenta académicos y una revista científica no saben prácticamente nada sobre el filósofo contemporáneo por excelencia: Ken Wilber. Tampoco saben nada de psicología transpersonal, ni de filosofía transpersonal, y menos de educación cuántica (véase mi obra del mismo nombre) y menos aún de educación transracional (véase también mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional)…. Son neologismos que no han entrado en el sistema académico tradicional. Y por eso no han podido interpretar mi artículo, menos comprenderlo, y ni tan siquiera un atisbo de intención en intentarlo. Lo más fácil es rechazar aquello que no se comprende, en vez de promover la tarea de investigar aquello de lo cual no sabemos. La inquisición religiosa ha sido sustituida por la inquisición racional: la del ego. Pero eso no me detendrá, aunque sea solo para aquellos que gustan de lo que escribo, escribiré para ellos. Les aseguro que no es necesario ser académico para entender el artículo remitido a dicha revista, y es por ello que, a pesar de que no ha sido revisado y aprobado, lo incluyo en esta obra Ciencia, filosofía, espiritualidad: para que el lector sea el propio académico, el mejor de los académicos diría yo. Este es el resumen de dicho artículo:

Toda la historia de la filosofía occidental está transitada por la inquietud de encontrar la solución al problema del conocimiento e intentar dar una explicación coherente de la conciencia, y se ha caracterizado por la constante universal de abordar el problema del hombre desde el dualismo: materia y espíritu, cuerpo y alma, cerebro y mente. La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica y hermenéutica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo.La filosofía transpersonal de Ken Wilber, al aunar ciencia y espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introduce la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Esta investigación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable ), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad. Esos dos modos de saber así aprehendidos, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental (fin del resumen del artículo).

Como en repetidas ocasiones he dicho, escribo como terapia personal para saber cual es mi lugar en el mundo y, de momento, he averiguado que vivo bajo un pensamiento divergente. Un “raro” según algunos y un incomprendido por algunos señores académicos: es el precio de pensar a contracorriente. La sabiduría popular ha sido desposeída de su intuición espiritual, un reduccionismo que nos ha conducido solamente a la visión materialista. El término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. No obstante, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como concluye Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad, estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional:

El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 3 - RESUMEN Y OBJETIVO DE LA OBRA

Publicado 14/10/2019 22:42:46  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 3 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Wilber argumenta que las grandes tradiciones espirituales del mundo caen bajo dos tipos diferentes de espiritualidad que denomina la espiritualidad ascendente y la espiritualidad descendente. Existe dos grandes direcciones posibles: ascender desde la materia hasta el Espíritu o descender desde el Espíritu hasta la materia. La primera es una dirección trascendente o ultramundana, mientras que la segunda es inmanente o intramundana: estas dos facetas se vieron brutalmente separadas y tuvo lugar una violenta ruptura entre los partidarios de lo meramente ascendente y los defensores de lo meramente descendente, pues se consumó la escisión entre ambas. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Sin embargo, desde el surgimiento de la física cuántica, esa divergencia cognitiva es argumentada epistemológicamente por Ken Wilber en su obra El espectro de la conciencia como dos modos de saber: el conocimiento simbólico (dualidad sujeto-objeto) y el misticismo contemplativo (no-dualidad entre sujeto-objeto). Las experiencias espirituales son, probablemente, el contexto más complejo a desentrañar por nuestra actual civilización. El gran mérito de Wilber es haber puesto en el contexto histórico la reivindicación de la filosofía transpersonal como una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia. La filosofía transpersonal auna la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, y tiene su correlato con el surgimiento de la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. La anterior argumentación de la filosofía transpersonal, la filosofía perenne y la psicología transpersonal, implica una antropología revisionista de nuestra cultura y la necesidad de una ética epistémica en el marco de una episteme transracional. A tal efecto, como concluye Ken Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad: “Ahí estamos, en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional”. Y esa transracionalidad es susceptible de ser alcanzada mediante la práctica de la meditación.

Como se argumentará en esta obra, la filosofía transpersonal de Ken Wilber permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano mediante la práctica de la meditación, dicho de otro modo, ello nos traslada al sabio aforismo griego “Conócete a ti mismo”. La sanación trascendental del ser humano mediante la meditación no es una entelequia: un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. En dicho sentido, la meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar. La meditación se convierte así en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal como demuestran cada vez más numerosos estudios científicos. Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Consecuentemente, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, peros son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación, y con la posibilidad de que sea impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber.

Wilber considera que Occidente ha completamente olvidado las dimensiones espirituales, abocando con ello a un “mundo chato” dominado por los ascendentes y los descendentes, y que han llevado al colapso de la modernidad. Wilber relaciona dicha integración entre lo ascendente y lo descendente con la unión entre la sabiduría y la compasión. En efecto, tanto en Oriente como en Occidente, el camino de ascenso desde los muchos hasta el Uno es el camino de la sabiduría, porque la sabiduría ve que detrás de todas las formas y la diversidad de los fenómenos descansa el Uno, el Bien. El camino de descenso, por su parte, es el camino de la compasión, porque el Uno se manifiesta realmente como los muchos y, en consecuencia, todas las formas deben ser tratadas con el mismo respeto y compasión. Y la unión entre esas dos corrientes, entre la sabiduría y la compasión, constituye el fin y el sustrato de toda auténtica espiritualidad. Dicho de otro modo, la sabiduría es a Dios como la compasión a la Divinidad. Esta es precisamente la visión no dual, la unión entre el Flujo y el Reflujo de Plotino, entre Dios y la Divinidad, entre la Vacuidad y la Forma, entre la sabiduría y la compasión, entre lo ascendente y lo descendente. Consecuentemente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental del ser humano.

Los pensadores transpersonales, o trascendentales, tienen una característica pensativa en común: poseen un racionalismo espiritual que propugna la trascendencia de la dualidad (entre sujeto y objeto) hacía la no-dualidad (misticismo contemplativo). No en vano según Wilber, los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica, todos ellos con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Así, Ken Wilber ha logrado estructurar una filosofía interpersonal que aúna la racionalidad del pensamiento occidental con la trascendencia espiritual. Dicha cosmovisión de una renovada racionalidad para pensar y rehacer el mundo inquiere, como objetivo de esta investigación, que el educando aprehenda la síntesis de saberes (entre la epistemología y la hermenéutica) mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas- como una intuición moral básica para orientar ética y responsablemente sus actos, pensamientos y sentimientos, una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional. Y dicho imperativo pedagógico y moral inquiere, implícitamente, un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa que incorpore la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano. Por tanto, la síntesis de saberes entre la epistemología de lo conmensurable (razón) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) mediante la intuición moral básica, es un imperativo para trascender la racionalidad hacia la transracionalidad.

Consecuentemente, la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, es postulada como asignatura educativa y en una cuestión de sentido para una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental: la filosofía transpersonal se constituye, entonces, en un fundamento pedagógico y epistemológico para una educación transracional con una misión eminentemente espiritual. En dicho sentido, la meditación es una puerta de acceso a dicha realidad superior y puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, volvamos a repetir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Dicho repensar humano posibilitaría, entonces, salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros), Dios libre de culpa a este inconmensurable pensador. La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros, insisto una vez más, mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos, pues como dijera Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, pues como dice una cita atribuida al dramaturgo inglés John Gay: “Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante, el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia”.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 2 - VIDA Y OBRA DE KEN WILBER

Publicado 14/10/2019 22:16:07  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 2 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

Ken Wilber es un pensador contemporáneo, cuyos libros abarcan las principales corrientes de psicología, espiritualidad y filosofía. Además, incluye en su objeto de estudio teorías en sociología, antropología, ecología y corrientes de pensamiento de vanguardia. Incorpora el misticismo tanto de Oriente como de Occidente. Intenta unir toda la sabiduría perenne bajo una “teoría de todo”. En este sentido, Wilber es un “omni-pensador”, con el objetivo de abarcar todo, que procura llegar a un mapa fidedigno de la realidad, si bien aclara que un buen mapa no equivale al territorio: “las fronteras son ilusiones, no son producto de la realidad sino de la forma en que hacemos un mapa de la realidad y la forma en que la editamos. Si bien es bueno hacer un mapa del territorio, es fatal confundir los dos”.

2-1 El comienzo

Wilber nació en 1949 en Oklahoma; a los 18 años entró a la universidad con intención de estudiar medicina. Pero se vio fascinado por la literatura Oriental, especialmente el Tao Te Ching y después de unos años abandonó la vida academica formal para dedicarse a tiempo completo al estudio personal de tradiciones espirituales, así como los grandes movimientos del siglo XX, además de practicar la meditación zen.

A los 24 años escribió su primer libro, El espectro de la conciencia, que busca integrar distintas disciplinas y distintos campos de conocimiento. El libro fue rechazado por veinte editores hasta que finalmente encontró una editorial que lo publicó en 1977. Desde entonces ha seguido publicando libros.

En 1983 se casó con Terry Killam, luego cambió su nombre a Treya, quien fue diagnosticada con cáncer después de la luna de miel. Entre 1984 y 1987 Wilber dejó de escribir para dedicarse plenamente al cuidado de Treya hasta su muerte en 1989. El libro Gracia y coraje narra la historia de amor entre ellos y los múltiples desafíos que enfrentaron juntos. El libro está escrito por ambos ya que Treya llevaba un diario que luego se publicó en 1991 con los textos intercalados de Ken Wilber. Es un libro conmovedor que ayuda a ver a Wilber en su rol de hombre de carne y hueso más que al brillante escritor. Su lectura resulta transformadora ya que ayuda a no prejuzgar ni a intentar explicar en forma facilista por qué nos enfermamos.



2-2 Los postulados fundamentales

Wilber deja atrás el movimiento de la psicología transpersonal de sus comienzos, una vez que postula la falacia pre-trans, es decir, que no es lo mismo lo pre-racional que lo trans-racional, y confiesa que le cuesta enunciar esta falacia ya que gran parte del movimiento moderno espiritual cae en esta equivocación que él mismo había compartido en sus primeros libros.

Después de algunos años para recuperarse de la muerte de Treya, Wilber escribe en la década del 90 algunas de sus obras más memorables como Sexo, ecología, espiritualidad y Breve historia de todas las cosas. A partir de entonces adopta una postura que hasta el día de hoy denomina integral, la define como: “integrativa, inclusiva, comprehensiva y equilibrada; cuya idea es aplicar esta orientación integral a los múltiples campos del conocimiento y emprendimiento humano, incluyendo la integración de la ciencia con la espiritualidad.”

2-3 El modelo Integral

El método integral funciona a través de tres pasos fundamentales. Primero, en un nivel de abstracción que es llegar a una “generalización orientadora”. Por ejemplo, en las tradiciones espirituales no todos están de acuerdo en si Jesús, Mahoma o Jehová son Dios, pero todas las religiones coinciden en que existe un espíritu o misterio incuantificable, y esta sería la generalización orientadora. El segundo paso es tomar todas las verdades parciales, o “generalizaciones orientadoras” que surgen del primer paso y formular la siguiente pregunta: ¿Qué sistema coherente incorpora a la mayor cantidad de estas verdades? Y el tercer y último paso es el desarrollo de una teoría crítica. Una vez concluido cuál es el esquema que incorpora la mayor cantidad de generalizaciones orientadoras, Wilber utiliza este esquema para criticar los enfoques más parciales y estrechos.

2-4 Ciencia y Religión

Otro de los esfuerzos de Ken Wilber está en intentar unir la ciencia con la religión, bajo la mirada integral, tomando en cuenta el método científico para las experiencias místicas que se repiten y homologan a lo largo de la historia y dejando a un lado los distintos dogmas religiosos que no encuentran reconciliación: “No puede haber desarrollo exterior sin un desarrollo interior que lo sostenga en su lugar”.

En el 2011 Wilber anunció que sufre de fatiga crónica causada por un mal degenerativo, contraído a fines de la década del 80, conocido como enfermedad de deficiencia de enzima Rnasa, que le trajo un sinfín de problemas físicos y lo limita mucho en la actualidad.

Si bien en ocasiones por error se lo ha descrito como un escritor New Age, su obra es severamente crítica con este movimiento. Como sostiene el escritor Tony Schwartz, quien le dedicó un capítulo entero en su libro .Lo que realmente importa: en busca de la sabiduría en Occidente.: “Wilber unificó a Freud con el Buda”.

2-5 Conceptos clave

Algunos conceptos clave que ha introducido Wilber dentro del campo espiritual son:

-La conciencia en el ser humano evoluciona a partir de “trascender e incluir”.

-La falacia pre-trans, que consiste en confundir los estadios pre-personales con los transpersonales (su propia obra WI cae en esta falacia).

-La sistematización de niveles o estructuras de conciencia, líneas de desarrollo humano y estados de conciencia diferenciados como distintas categorías.

-El modelo de los cuatro cuadrantes (AQAL: todos los cuadrantes, todos los niveles) que es el marco básico de la teoría integral.

-Flatland: concepto que se tradujo como “el mundo chato” y por extensión como “religión chata”. Wilber se refiere al completo olvido de dimensiones espirituales en la actualidad sumado a la falta de jerarquías virtuosas, es decir una tierra rasa, reducida, sin profundidad.

-La importancia de reconocer las jerarquías (“holarquías”) virtuosas (y desechar las opresivas).

-Boomeritis: remarca que existen jerarquías virtuosas que fueron desdeñadas por el posmodernismo más narcisista que abusa del reduccionismo.

-La espiral dinámica integral (SDi) postulada junto a Don Beck.

2-6 Práctica Principal

La práctica integral de vida (ILP, Integral Life Practice) es un marco organizativo de distintas prácticas para encarnar la visión integral en el día a día. Implica ejercitar tanto cuerpo como mente y trabajar con la propia sombra. Es una práctica radicalmente inclusiva, que toma lo esencial de las prácticas más antiguas junto con los descubrimientos modernos más valiosos. Está pensada para una vida de crecimiento, para una vida contemporánea, con distintos módulos flexibles.

Es un autor recomendado para quienes quieran construir un puente entre la espiritualidad Oriental, la ciencia y el pensamiento Occidental, además de indagar sobre la práctica integral y el misticismo. Wilber puede resultar algo académico, y un desafío intelectual leer toda su obra, pero es un pensador insoslayable si se quiere entender el paradigma espiritual actual y los desafíos que enfrenta.

Wilber tiene muchos admiradores que se inclinan hacia una filosofía de la realidad, que necesitan indagar y analizar la contemporaneidad a través del intelecto además de tener una práctica integral. El mapa que él crea cambia la manera de ver la realidad y hasta puede resultar psicoactivo.

2-7 Etapas del pensamiento de Ken Wilber

Ken Wilber escribe desde hace cuatro décadas y es lógico que haya habido un avance y cambios importantes en su pensamiento incluyendo múltiples derivaciones de sus obras. Las etapas que él mismo postuló incluyen:

-Wilber I (WI: 1977 - 1979)

-Wilber II (WII: 1980 - 1983)

-Wilber III (WIII: 1983 - 1991)

-Wilber IV (WIV: 1994 - 2000)

-Wilber V (WV: 2001 hasta el presente)

Un libro de fácil lectura es Conciencia sin fronteras, un favorito de los que solo han leído la primera etapa de Wilber. En este libro, Wilber está muy influido por Alan Watts. Pero el propio autor recomienda empezar a leer su obra en la fase WII, donde ya queda atrás la falacia pre-trans.

Para abordar las últimas etapas de su obra, es ideal comenzar con Breve historia de todas las cosas (WIV), escrito en forma de diálogo con preguntas y respuestas y que antecede su más compacto y reciente Teoría de todo. Breve historia de todas las cosas es de más fácil lectura que Sexo, ecología, espiritualidad, con un contenido muy similar, que lleva el debate sobre la evolución del ser humano a otra dimensión integral. Las ideas presentadas en estas dos obras magistrales son desarrolladas en profundidad, pero tendrán algunas modificaciones y desarrollos más detallados en su etapa más reciente conocida como “Wilber V”.

2-8 Citas de Ken Wilber

“Tengo una regla principal: todo el mundo tiene razón. Más específicamente, todas las personas – incluyéndome a mí – tienen alguna pieza importante de la verdad, y cada una de esas piezas debe ser honrada, atesorada, e incluida con gracia en un espacioso y compasivo abrazo.”

“El punto es unir los opuestos, tanto positivos como negativos, al descubrir un terreno que trasciende e incluye a ambos.”

“El posmodernismo extremo pasó de la noble comprensión que todas las perspectivas deben ser escuchadas por igual a la creencia absolutamente contradictoria de que ninguna perspectiva es mejor que otra.” (en Ciencia y religión)

“El ser humano, la máscara de Dios.” (en El espectro de la conciencia)

“La verdadera ciencia y la verdadera religión son en realidad aliados contra las falsedades, contra lo dogmático y lo no verificable y lo no sujeto a falsificación en sus respectivas esferas.”

“Si la ciencia puede abandonar su empirismo más estrecho por un empirismo más amplio, y si la religión puede abandonar sus reclamos míticos falsos en favor de una experiencia auténticamente espiritual, entonces repentinamente, muy repentinamente, la ciencia y la religión empiezan a parecerse más a mellizos fraternos que a enemigos milenarios.” (en Ciencia y religión)

2-9 Obras de Ken Wilber

-El espectro de la conciencia (The Spectrum of Consiousness, 1977) WI.

-La conciencia sin fronteras (No Boundary, 1979) WI.

-El Proyecto Atman (The Atman Project, 1980) WII.

-Después del Edén (Up from Eden, 1981) WII.

-El paradigma holográfico (The Holographic Paradigm and Other Paradoxes, 1982) WII.

-Un dios sociable (A Sociable God, 1983) WII.

-Los tres ojos del conocimiento (Eye to Eye, 1984) WII.

-Cuestiones cuánticas (Quantum Questions, 1984) WII.

-Psicología integral (Transformations of Consciousness, 1986) WIII.

-Gracia y coraje (con Treya Wilber; Grace and Grit, 1991) WIII.

-Sexo, ecología, espiritualidad (Sex, Ecology, Spirituality, 1995) WIV.

-Breve historia de todas las cosas (Brief History of Everything, 1996) WIV.

-El ojo del Espíritu (The Eye of Spirit, 1997) WIV.

-Ciencia y religión (The Marriage of Sense and Soul, 1998) WIV.

-Diario (One Taste: The Journals of Ken Wilber, 1998) WIV.

-Antología: textos escogidos (2001) WIV.

-Una visión integral de la psicología (Integral Psychology, 2000) WIV.

-Una Teoría de Todo (A Theory of Everything, 2000) WIV.

-Boomeritis (novela). (Boomeritis, 2002) WIV.

-Espiritualidad integral (Integral Spirituality, 2006) WV.

-La visión integral (The Integral Vision, 2007) WV.

-La práctica integral de vida (The Integral Approach, 2013) WV.

-El cuarto giro (The fourth Turning, 2014).

-Integral Meditation (2016).

-La religión del futuro (The Religion of Tomorrow, 2017).

-Trump and Post-Truth World (2017).

Fuente: www.integrallife.com



PRÉAMBULO METODOLÓGICO: 1 - GRACIAS, WILBER

Publicado 14/10/2019 21:44:52  | 16 -LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 1 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD .

Cuando presientes que, inexorablemente, te diriges hacia el ocaso de esta vida, es inevitable hacer un balance de tu paso por este mundo. Es imperativo saber, antes de irte al otro barrio, qué sentido ha tenido tu vida, si es que ha tenido alguno. Probablemente, ese mundo exterior seguirá con sus miserias, sus guerras, sus diferencias entre ricos y pobres, el predominio de unos pocos sobre los muchos y, por tanto, la ausencia de una genuina libertad reconvertida en libertinaje. Por ende, la felicidad de los pueblos también queda relegada a una utopía todavía por realizarse plenamente.

La vida discurre con una aparente incertidumbre, como si el caos predominara sobre la existencia humana sin atisbo de orden. Sin embargo, me iré de este mundo con la satisfacción de haber intentado comprenderlo, plasmando mi interpretación a través de mis diversas publicaciones, aunque, de momento, el reconocimiento intelectual brille por su ausencia, pero, a esta altura de mi vida, poco importa ya. De hecho, a modo de terapia, la escritura ha sido mi válvula de escape para no caer preso mentalmente de un sistema corrupto hasta la médula y que ha conducido a la extenuación psicológica de las personas. Podía haber caído en el suicidio, o en la depresión, como tantas personas han sido abocadas a ello por este depredador y salvaje capitalismo donde predomina el egoísmo y la salvación individual allende del bien común y de la colectividad. Sin embargo, emulando a Descartes, decidí una andadura en busca de la “verdad”, si es que hay alguna, en busca del por qué este mundo es tan complejo de entender, o lo hace complejo una minoría plutocrática que maneja los designios de la humanidad. Poco a poco, libro tras libro, fui descubriendo un orden subyacente a mis pensamientos procedente de nuestra “voz interior”, del “Logos” en boca de Heráclito, o de nuestro “doble” a decir del físico francés Garnier, invitándome contra viento y marea a emprender una aventura hermenéutica, sin entonces saber ni tan siquiera qué era eso de la “hermenéutica” como disciplina filosófica. Hasta que descubrí a Ken Wilber.

También descubrí a vanguardistas científicos cuyos pensamientos abrazaban la espiritualidad, en contraposición al rancio y desfasado materialismo científico como modelo de cognición sobre la realidad por conocer. De hecho, según las neurociencias, la realidad es maya-ilusión-, dejando entonces espacio suficiente para el surgimiento de un movimiento de pensadores que aunaron ciencia y espiritualidad. Los ortodoxos materialistas científicos calificaron a dicho movimiento filosófico como “misticismo cuántico”. Espero y deseo que esta obra haga justicia para que dicho movimiento de pensadores espirituales seamos histórica y académicamente reconocido bajo el espectro de la filosofía transpersonal , cuyo iniciador por antonomasia, a mi humilde entender, es Ken Wilber.

Así pues, tengo el pleno convencimiento de que hay un orden subyacente en la realidad, el cual hay que descubrir mediante un minucioso y concienzudo camino hacia la sabiduría. He seguido a Platón, a Descartes, a Kant, a Hegel, a Marx entre otros muchos, y desde ahí doy un salto cualitativo hasta Wilber. Desde Kant hasta Wilber, hay una brecha epistemológica entre dos modos de saber, así como un desterramiento de la hermenéutica filosófica como más que probable camino para entender este complejo mundo.

Afortunadamente, Ken Wilber me abrió los ojos, mucho más que los cincos años de mi paso por la universidad. Con el descubrimiento de Wilber, la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia, se me presentan ahora con sólidos pilares epistemológicos para desarrollar mi propia comprensión sobre este viejo mundo de ahí fuera, pero, eminentemente, sobre el nuevo mundo por descubrir en el interior de cada uno de nosotros. Que la realidad tiene un orden subyacente que debe ser interpretado, no es una elucubración mía como se aprestarían a rebatir subrepticiamente los escépticos materialistas científicos, sino que muchos científicos proponen introducir al Espíritu en la ecuación del conocimiento, tal como propone el biólogo Bruce Lipton. Como también propone el premio Nobel de física Wolfgang Pauli, en el cosmos existe un orden distinto del mundo de las apariencias, y que escapa a nuestra capacidad de elección. Así fue como emprendí un viaje hacia la comprensión no solo del mundo exterior sino, eminentemente, de nuestro mundo interior, es decir, emprendí un viaje hermenéutico. El término “hermenéutica” significa “interpretar”, “esclarecer” y “traducir”, es decir, cuando alguna cosa se vuelve comprensible o lleva a la comprensión. Y en ese viaje hermenéutico, el pensador que más me ha influido y ayudado a comprender la historia de la filosofía ha sido, sin lugar a dudas, Ken Wilber. Gracias, Wilber. Pero, ¿quién es Ken Wilber?

Ken Wilber es un filósofo contemporáneo, un prolífico autor de más de veinte libros traducidos a más de treinta idiomas, considerado como el “Einstein de la conciencia” y, sin embargo, obviado y desconocido por el establischment académico tradicional. Toda su obra es un intento por lograr un mapa completo de la conciencia, una “teoría del todo”. Y para situar al lector en el contexto del pensamiento integral propuesto por este inconmensurable pensador, a continuación, se hace una breve descripción de su vida y obra (véase el preámbulo metodologíco: 2- Vida y obra de Ken Wilber ).



SINOPSIS Y PORTADA DE MI PRÓXIMO LIBRO:CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

Publicado 01/10/2019 15:03:22  | Eventos


Ciencia, filosofía, espiritualidad

Tengo el placer de comunicar que, próximamente, se publicará mi libro titulado:

CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

Fundamentos para la filosofía transpersonal y la educación transracional


A continuación, una sinopsis de la obra:

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad.

Efectivamente, desde el surgimiento de la física cuántica, los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica, todos ellos con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Así, Ken Wilber ha logrado estructurar una filosofía transpersonal que aúna la racionalidad del pensamiento occidental con la trascendencia espiritual.

Consecuentemente, la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, es postulada como asignatura educativa y en una cuestión de sentido para una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental: la filosofía transpersonal se constituye, entonces, en un fundamento pedagógico y epistemológico para una educación transracional con una misión eminentemente espiritual.

En dicho sentido, la meditación es una puerta de acceso a dicha realidad superior, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud y, más importante aún, permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano desde la infancia. Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

A continuación, pueden descargar en PDF: la portada y contraportada así como un resumen y objetivos de la obra:



LA SABIDURÍA COMO CIENCIA PARA LA SANACIÓN ESPIRITUAL

Publicado 23/09/2019 22:04:17  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


SABIDURÍA

Este artículo es una reproducción de los textos desde la página 337 a la 341 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Desde las ciencias humanas también se trabaja en la sanación espiritual, como acredita Annie Marquier, escritora, conferenciante y autora de varios libros. Tiene una profunda formación en áreas de la ciencia (matemáticas, Universidad de Paris), el arte (música), y diversas disciplinas espirituales, entre ellas, la psicología holística y transpersonal. A dicha formación hay que añadir su experiencia profesional durante más de veinticinco años a la investigación y la enseñanza del desarrollo de la conciencia. Annie Marquier dirige en Quebec con su hija, el Instituto de Desarrollo de la persona. Fundado en 1982, se ofrece en él formación, conferencias, y encuentros culturales educativos en el campo del desarrollo personal y espiritual. El objetivo principal del programa es permitir a cada participante experimentar la realidad de la conciencia superior, así como la experiencia interior. La maestría adquirida permite tener fuerza, equilibrio, paz y serenidad en los acontecimientos de la vida, así como una capacidad creativa y contribución positiva y original en el mundo.

Como vemos, la auténtica sanación se halla en el interior de las personas, pues solo con el conocimiento de sí mismo se puede lograr la sabiduría que sana todo sufrimiento, más que nunca “conócete a ti mismo”. Pero ser sabio no es una tarea fácil. En este sentido, me permito recomendar la obra El ideal de la sabiduría de Roger-Pol Droit. Aborda en este libro un acercamiento a los diversos destinos que a la figura del sabio le ha correspondido interpretar a lo largo de la historia en Europa y Asia. Su cometido consiste en discernir claramente cómo se ha llegado a la formación del ideal del sabio antiguo, destacando en paralelo la posibilidad de su regreso a nuestros días. El ideal de la sabiduría es un libro intrépido e incluso entrañable, pues intenta recoger, al modo en que lo hacen las fotografías, los momentos más característicos que a Buddha, Zhuang-Zi, Epicuro, Confucio, Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza (entre otros) les valieron para entrar en el Panteón Universal de la Sabiduría, y a la vez, en iniciadores de corrientes que muchos de nosotros nos hemos visto empujados a seguir incondicionalmente, aunque en ningún caso bajo el estandarte de la obligación o la urgencia del momento: estas figuras ejercen más bien la función de un faro luminoso, bajo cuyo auspicio somos capaces de arriar las velas del barco que lleva una única –aunque nada ligera– carga de nuestra existencia.

Droit se pregunta, inmerso en una reflexión de gran actualidad, si aquellos sabios no son más que sueños o personajes de ficción que han permanecido anclados en nuestra memoria y, lo que es más importante, si sería posible la formación de uno de ellos en nuestros días. No solo el pasado ha de constituir materia de estudio para el filósofo, sino también –y quizás con mayor prioridad– los sucesos contemporáneos a los que nos enfrentamos, pues, como explica Droit, hemos acabado por resignarnos a no comprender nada en absoluto, a dejar pasar el tiempo y los sucesos que en él se dan como parte necesaria de un devenir que no siempre se adecúa a lo que entendemos por desarrollo fértil de la humanidad. Sin embargo, aquel que se enfrenta al intento de desvelar los entresijos de su época, aun cuando el desenlace de tal conocimiento suponga la obligación de la desobediencia, son llamados héroes. A tales figuras pretende acercarse el autor a través de un apasionante recorrido que atraviesa toda la historia de la humanidad, como si se tratara de un sueño que no queremos confesarnos a nosotros mismos.

El ideal de sabiduría sería la “medicina cuántica” por antonomasia para sanar la ignorancia de los que aún viven en el viejo mundo del ego, una cuestión que no solo constriñe a la filosofía, sino de la que se ocupa también la neuropsicología. El concepto de sabiduría es posiblemente unos de los más elusivos en nuestro lenguaje. ¿Cómo caracterizamos al “sabio”? ¿Qué comportamientos hacen que consideremos a una persona como “sabia”? ¿Qué es, en definitiva, la sabiduría? Recientemente, sin embargo, la psicología -y especialmente la psicología positiva de corte empírico- ha llevado a cabo un esfuerzo por formalizar este constructo, lo que sin duda ha facilitado el abordaje de la sabiduría desde una perspectiva científica.

Un claro ejemplo de ello es un artículo de Meeks y Jeste (1), publicado en Archives of General Psychiatry, en el que se analiza el sustrato neurobiológico de los diversos componentes que caracterizarían la sabiduría. Conscientes de las dificultades de definición del concepto, los autores adoptan una sagaz forma de aproximarse a su objeto de estudio. Así, llevan a cabo una revisión de estudios previos en los que se trabaja sobre el constructo de sabiduría, tratando de llegar a partir de ellos a una síntesis de los elementos que lo caracterizarían. Según Meeks y Jeste son seis los rasgos subcomponentes de la sabiduría:

-primero: actitudes y conductas prosociales, es decir, la sabiduría se orienta hacia el bien común;

-segundo: un conocimiento práctico de la vida y la habilidad especial para la toma de decisiones sociales, lo que implica amplios conocimientos sobre la vida y sobre el comportamiento humano, experiencia, capacidad de juicio, habilidades interpersonales, capacidad de proporcionar orientación y consejo, etcétera;

-tercero: equilibrio emocional, capacidad para el manejo de las propias emociones, tolerancia a la incertidumbre, habilidad para mantener una emocionalidad de base positiva, pese a que -como cualquier ser humano- se esté expuesto también a emociones negativas;

-cuarto: reflexión, autoconocimiento, auto-comprensión;

-quinto: perspectivismo y tolerancia, capacidad para contemplar la realidad desde puntos de vista diferentes, de apreciar el valor de cada perspectiva y de aceptar y tolerar actitudes, visiones o comportamientos diferentes a los propios intereses, deseos y proyecciones;

-sexto: reconocimiento y consciencia de lo incierto y ambiguo de la vida y manejo adecuado de estas características presentes en toda experiencia vital.

¿En esencia, no son dichos rasgos de la sabiduría lo mismo dicho por Deepak Chopra mediante Las siete leyes espirituales del éxito? ¿O también lo que pretende Eckhart Tolle, Eduardo Zancolli y Annie Marquier, desde sus correspondientes perspectivas? ¿No alude la neuropsicología a la sabiduría de la filosofía perenne? Tanto la física cuántica, como la neurología, así como la neuropsicología, todas ellas, ciencias respectivas de la naturaleza, la mente y la espiritualidad, remiten a la unificación de los dos modos de conocimiento: el empírico y el místico, diferentes pero complementarios, como apunta Wilber. En efecto, el materialismo científico, por medio de la física cuántica, remite inexorablemente al sujeto consciente como principal objeto a conocer mediante un nuevo paradigma de conocimiento que contempla el otro modo de saber, el trascendental. Por tanto, la sanación de la humanidad dependerá de la capacidad de cada persona en cambiar su paradigma pensativo, hacia la sabiduría, como más que probable sendero hacia la sanación total del cuerpo, la mente y el espíritu.

Así, el materialismo científico, por mucho que erre que erre, debe reconocer que, si quiere contribuir a la sanación de la humanidad, es de su incumbencia abandonar su posición dogmática en el modo de saber, y abrazar complementariamente el modo no dual, el místico, la filosofía y psicología transpersonales, en definitiva, la sabiduría de las enseñanzas perennes, tanto de la filosofía tradicional como oriental. Tal es el camino ya emprendido por multitud de activistas cuánticos como se ha visto a lo largo de este ensayo porque, probablemente, no sanaremos este viejo mundo con ideas anacrónicas e inducidas dogmáticamente, sino con un renovado racionalismo espiritual que propugne el empoderamiento de las personas desde la libertad y con conocimiento de causa, como propone La educación cuántica de un modo pedagógico.


REFERENCIA:

(1) Meeks, T. y Jeste, D. (2009). “Neurobiology of Wisdom. A Literature Overview”. Department of Psychiatry and Sam and Rose Stein Institute for Research on Aging, University of California, San Diego. Archives of General Psychiatry, 2009, 66(4): 355-365.



LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL DE KEN WILBER COMO FUNDAMENTO PARA UNA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL DE LA METAFÍSICA Y LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DEL SUJETO COGNOSCENTE MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Publicado 22/09/2019 15:21:19  | 15 - PUBLICACIONES EN REVISTAS CIENTÍFICAS


Razón abierta

Los días 19, 20 y 21 de septiembre de 2019, en la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid, España), tuvo lugar la 3ª edición del CONGRESO RAZÓN ABIERTA: reúne a investigadores y docentes de todo el mundo que, desde sus ciencias particulares, se pregunten por la realidad que les interpela, teniendo en cuenta la antropología, la epistemología, la ética y el sentido que subyace a aquello que estudian.


El Congreso Razón Abierta tiene como misión poner en diálogo a las ciencias particulares con la filosofía y la teología, con el objetivo de conocer la realidad en toda su amplitud, dejando fuera los reduccionismos cientificistas y utilitaristas que permean nuestra sociedad postmoderna, y de este modo, utilizar la razón conscientes de que la belleza del estudio de las ciencias particulares en la Universidad radica en el deseo del hombre por comprenderse a sí mismo y a la realidad que le rodea; anhelo que descubre otro aún mayor si cabe: comprender cuál es el modo más verdadero de vivir.


En dicho contexto de reflexión académica, el sábado día 21 de septiembre a partir de las 11h., tuve el placer de presentar mi artículo titulado:


LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL DE KEN WILBER COMO FUNDAMENTO PARA UNA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL DE LA METAFÍSICA Y LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DEL SUJETO COGNOSCENTE MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Toda la información (resumen, artículo completo, epígrafe de presentación) puede descargarse en PDF:




PENSAMIENTOS ÍNTIMOS DE UN FILÓSOFO TRANSPERSONAL

Publicado 18/09/2019 23:57:31  | 14 - NOÉTICA DE AMADOR


wilber

Este artículo es una reproducción del prólogo de mi libro UNA FILOSOFÍA ALTERNATIVA AL CAPITALISMO.

Cuando hube publicado mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional, mi sobrino Vicente tuvo la ocasión de tenerla en sus manos y su comentario fue el siguiente: “Al ser un libro de filosofía, debe ser difícil de entender, ¿no?”. Ciertamente -le contesté resignado y compungido-, la filosofía tiene algo de complejidad en la terminología utilizada. Y ahí quedó el asunto, en una especie de limbo en el que, el filósofo profesional (si es que se me puede considerar así, aunque no viva de ello) y el neófito, no conectan debido a lo compleja que se ha vuelta la propia filosofía.

La complejidad de la filosofía es de tal magnitud que, ni en las universidades ni en los estudios segundarios, hay una metodología para abordar el estudio de la historia del pensamiento de modo que el educando pueda entresacar un esquema básico para aprehender un pasado que le permita comprender su presente y, consecuentemente, decidir sobre su futuro con conocimiento de causa. Yo mismo, cuando me hube licenciado en filosofía en el año 1989, salí decepcionado de cómo enseñan la filosofía: muchos autores, muchos pensamientos, muchos movimientos filosóficos, pero ningún hilo conductor para que el estudiante no repudie a la filosofía por su propia complejidad.

Así fue como, cuando el sistema capitalista me hubo convertido en un “radical anti-sistema” tras desahuciar a mi familia de nuestra vivienda, emprendí un camino de comprensión para conocer las causas de tanto sufrimiento en este mundo. El estudio, la lectura y la escritura se convirtieron en los acompañantes de mi soledad pensativa. Mis diversas publicaciones no han sido fruto de una erudición intelectual propia del filósofo académico tradicional, sino consecuencia del sufrimiento que el sistema capitalista inflige a las personas y los pueblos del mundo. Así pues, debía de reelaborar mi propio sistema de pensamiento al margen de la oficialidad de la filosofía académica tradicional. Y en esa labor de inquisitiva búsqueda de la “verdad”, hallé la salvación, por no decir la iluminación cognitiva, mediante el estudio de la filosofía transpersonal, desarrollada por el inconmensurable Ken Wilber.

Tras diez años de psicoterapia mediante la escritura y siete libros publicados, creía haber hallado ese hilo conductor que me permitiera comprender el porqué de tanto sufrimiento en este mundo. Y fue mediante la ayuda de Ken Wilber como pude comprender que el problema de Occidente reside en la disociación entre la racionalidad y la espiritualidad. Dicho de otro modo, la filosofía occidental es la historia de un egoísmo que surgió con la razón autónoma en la Edad de la Razón. Y esa razón egoíca es el fundamento mismo del sistema capitalista, el cual impulsa por doquier el individualismo y la competencia desmedida hasta alcanzar cotas de un crecimiento infinito en un mundo finito y, ello, a costa de la pauperización de la otra mitad del mundo mediante guerras artificiosas por los recursos naturales para beneficio de los países susodichamente ricos. Y digo susodichamente ricos, pues si bien Occidente es rico en el aspecto puramente material, su bajeza moral es de tal calibre que se ha perdido de vista el cumplimiento del imperativo categórico kantiano, una cuestión moral que Bauman acuñó como sociedad líquida.

En ese deambular por los vericuetos del pensamiento occidental, como he dicho anteriormente, creía haber hallado ese hilo conductor que me permitiera comprender el porqué de tanto sufrimiento en este mundo. Sin embargo, a pesar de plasmar mis investigaciones en la citada obra Filosofía transpersonal y educación transracional, de nada me servía ese periplo por la historia del pensamiento, si no fuese capaz de explicar de un modo sencillo a mi sobrino Vicente la propia historia de Occidente que ha desembocado en este salvaje y depredador capitalismo. La pertinente y, probablemente, inocente pregunta de mi sobrino Vicente removió mis entrañas. Y así fue como me planteé la cuestión de que la historia del pensamiento -o filosofía- pudiera ser abordada mediante gráficos a todo color (1) pues, como dice el refrán popular, “una imagen vale más que mil palabras”.

He ahí, pues, la motivación de la presente obra: intentar erradicar la complejidad de la filosofía. Quien lea esta obra me podría acusar de que la misma complejidad filosófica que crítico, la vuelvo a plasmar en este ensayo y, consecuentemente, me veo así envuelto en mi propia contradicción. Sin embargo, para quien así piense, le insto a reconsiderar dicha crítica invitándole a conocer la metodología aquí expuesta: se trata de una guía para entresacar el esqueleto cognitivo del embrollo filosófico que ha predominado en la historia de la filosofía occidental. En dicho sentido, los esquemas a todo color (1) han sido estructurados de modo que la historia del pensamiento occidental sea aprehendida a simple vista. Ciertamente, aquél que quiere conocer, debe tener una actitud proactiva hacia el conocimiento, pero dicha encomiable actitud no puede perderse por los oscuros laberintos del pensamiento tal como se enseñan en las universidades y en las escuelas. La cronología histórica es una cosa y la comprensión hermenéutica de la historia es otra cosa muy distinta, tal como la enseña el maestro Wilber.

Para comprender la historia del pensamiento Occidental, se alude en muchos ámbitos educativos a la necesidad de conocer las obras de Platón y Kant. Ciertamente, la Verdad, la Belleza y la Bondad, son las Tres categorías platónicas que sustentan el pensamiento kantiano reflejado en sus Tres críticas. Pero esa sencilla ecuación filosófica no me fue enseñada en los cinco años que estudié en la universidad, sino fue Ken Wilber mediante su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad y, más resumidamente, en su otra obra Breve historia de todas las cosas, como se me desveló esquemáticamente esa parte de la historia occidental. Ciertamente, salí de la universidad desolado porque nadie me señaló la relación entre la racionalidad y la espiritualidad, no al menos en cómo me la ha enseñado Ken Wilber.

Ken Wilber es el autor no académico de Estados Unidos más traducido a multitud de idiomas, sin embargo, no me consta que este pensador contemporáneo -considerado como el “Einstein de la conciencia”-, sea objeto de estudio en el establishment académico oficial. La filosofía transpersonal de Ken Wilber no es objeto de estudio porque defiende una espiritualidad que el sistema capitalista repudia. Efectivamente, la historia de Occidente es la historia de los dualismos, y la historia de los dualismos arranca con la filosofía griega. Los dualismos por antonomasia son los ascendentes que aspiran a un cielo que no es de este mundo (religiones) y los descendentes que orientan la razón hacia el mundo de los sentidos (materialismo científico). Esa fractura dualista entre los ascendentes y los descendentes está en el origen de la falta de integración entre la conciencia (yo), la naturaleza (ello) y la moral (nosotros) desde que estas tres esferas fueron diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas. Por tanto, es la falta de espiritualidad y la incapacidad académica para establecerla de un modo curricular, la causa del actual estancamiento cognitivo, una actitud reduccionista del ser humano que es impulsada por los apologistas del pensamiento único neoliberal al promover la erradicación de la filosofía de los planes de estudio.

Estoy escribiendo estas líneas en víspera del II Congreso Internacional de la Red Española de Filosofía “Las fronteras de la humanidad” , en el que voy a tener el honor de presentar mi obra Ken Wilber y los nuevos paradigmas de la humanidad. Mañana día 13 de septiembre del 2017, ante una desconocida audiencia, intentaré exponer y reproducir los argumentos de este prólogo. Sin embargo, pienso que mi voz será como un grito en el desierto. Ojalá me equivoque. En cualquier caso, no es mi intención intentar convencer a sus “señorías” académicas de los presupuestos aquí defendidos, pues es una ingente tarea que, creo, no ha conseguido ni el propio Wilber. Me conformo con la humilde labor de que mi sobrino Vicente aborde el estudio de la filosofía despojada de su complejidad académica. Y, para tal fin, la historia del pensamiento occidental y las causas del sufrimiento que azotan a esta decadente civilización deben ser aprehendidas del modo más sencillo posible, de ahí los esquemas a todo color (1) que ilustran este ensayo.

Los más avispados lectores podrán deducir que los colores (1) empleados en los esquemas siguen un patrón creciente, en la medida de lo posible, de la Dinámica Espiral para visualizar mejor los diferentes niveles de conciencia. Dinámica Espiral es un modelo trans-disciplinario (bio-psico-socio-cultural) diseñado para la transformación cultural y la gestión integral basada en valores, que aborda desde las llamadas “teorías” de la complejidad el desarrollo de la humanidad. Este modelo analiza las diferentes formas de pensar de las personas considerando su amplia diversidad de ideas y modos de existir, identificando patrones comunes en un modelo multi-estratificado de niveles que recorre el proceso histórico de la humanidad, desde sus inicios a la actualidad. Así, la Dinámica Espiral describe cómo estas “visiones del mundo” emergen y fluyen a través de individuos y grupos, describiendo los distintos sistemas bio-psico-socio-cultural desplegados como un proceso continuo en forma de espiral expansiva. El reconocido filósofo Ken Wilber, fundador del Integral Institute, se ha convertido en uno de los más importantes difusores de Dinámica Espiral.

Tal es, pues, la génesis que ha motivado esta obra. Pero, además, esta obra está disponible gratuitamente en PDF, pues considero que el conocimiento debe ser de libre acceso y gratuito para todo ser humano. Algunas de mis anteriores obras ya están disponibles también gratuitamente en PDF y, quién sabe si en el futuro, todas ellas sigan por el mismo sendero.

Filosofar se ha convertido en un pensamiento complejo en orden a tener una comprensión del mundo como sistema entrelazado. El estudio de lo complejo ha impactado también en el ámbito más directo de las interacciones de los seres humanos: la educación, la interpretación de la sociedad, la política, y la comprensión del momento actual que vive la humanidad. Esa complejidad, la expresa certeramente el filósofo francés Edgar Morin: “Se trata de enfrentar la dificultad de pensar y vivir en la búsqueda de soluciones a los problemas contemporáneos y la construcción del futuro”. Para tal fin, Edgar Morin, nos indica el camino a seguir:

"Educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad."

Efectivamente, porque el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. Gracias por su atención estimado lector, y gracias a ti Vicente por la oportuna pregunta que ha dado origen a esta obra.


Nota (1) sobre los colores: En este libro hay un total de 11 esquemas a color, es decir, 11 páginas también. Imprimir este libro a todo color por solo 11 páginas hubiera quintuplicado el precio. Por tal motivo, el autor ha preferido realizar la impresión en blanco y negro como cualquier otro libro; sin embargo, dichos esquemas a todo color están disponibles para visualizarlos, descargarlos e imprimirlos en la web del autor: www.pensarenserrico.es

Una vez estamos en dicha web, ir a la pestaña “Libros” y ahí está el libro Una filosofía alternativa al capitalismo donde se pueden visualizar los esquemas a todo color, descargarlos en formato jpg e imprimirlos a color para quien así lo desee.

Esta opción resulta menos gravosa económicamente para quien desee adquirir el libro en papel ya que, como prácticamente todo el mundo tiene una conexión a Internet, podrá visualizar los esquemas en pantalla, descargarlos o imprimirlos según su preferencia. Incluso disponer del esquema junto al libro -sea en pantalla o impreso- ayuda a una mejor comprensión lectora.

Esta decisión ha sido tomada en el exclusivo beneficio de los lectores para no incrementar innecesariamente el coste del ejemplar en papel cuando dichos esquemas pueden estar disponibles paralelamente a través de la web del autor. Gracias por su comprensión, estimado lector.



TRASCENDIENDO LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN OCCIDENTAL: FUNDAMENTOS PARA LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL Y LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

Publicado 17/09/2019 12:22:27  | 15 - PUBLICACIONES EN REVISTAS CIENTÍFICAS


CIFE 2019

Artículo científico presentado y comunicado en el IX CONGRESO INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN CIFE 2019, cuyo objetivo es reunir a los miembros de la comunidad académica, profesores y estudiantes, y a reconocidos especialistas en este campo procedentes de diferentes países, para debatir en torno a temas educativos de plena actualidad, desde una perspectiva filosófica.

Resumen:

Esta comunicación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual .

Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad. Para tal finalidad, se recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura. La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro del marco de una episteme transracional.

La filosofía transpersonal de Ken Wilber, como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón.



CIENCIA Y RELIGIÓN

Publicado 13/09/2019 00:05:31  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 313 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Quizá donde mejor se puede apreciar la anterior exposición es en las obras contrapuestas de Richard Dawkins y Rupert Sheldrake. El primero, con El espejismo de Dios (1) afirma que la creencia en un creador supernatural se puede calificar como un delirio: “Cuando una persona sufre delirio lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio lo llamamos religión”. El segundo, con El espejismo de la ciencia (2) ,dice es la creencia en que la ciencia ya comprende la naturaleza de la realidad. Las preguntas fundamentales habrían sido ya respondidas y solo quedarían los detalles por completar. En este apasionante libro, el bioquímico británico Rupert Sheldrake, uno de los científicos más innovadores del mundo, muestra que la ciencia está oprimida por supuestos que se han consolidado como dogmas. La “perspectiva científica” se ha convertido en un sistema de creencias: toda realidad es material o física; el mundo es una máquina constituida por materia muerta; la naturaleza carece de propósito; la conciencia no es sino la actividad física del cerebro; el libre albedrío es una ilusión; Dios existe solo como una idea en las mentes humanas. Sheldrake examina científicamente estos dogmas y muestra, de forma tan amena como convincente, que la ciencia estaría mejor sin ellos: sería más libre, más interesante y más divertida. Este científico es conocido principalmente por su promoción de lo que llama “resonancia mórfica”, una variante de la antigua hipótesis de la memoria colectiva. También dedica parte de sus escritos a otros aspectos de la parapsicología, como la telepatía o la percepción extrasensorial. Sin embargo, sus ideas son ampliamente rechazadas por la comunidad científica, que considera sus ideas como pseudocientíficas.

Como se puede apreciar hay una brecha abierta entre los propios científicos: los materialistas científicos y los místicos cuánticos . El tiempo y la historia, como siempre, pondrá a cada cual en su sitio. Ante tal incertidumbre científica sobre la realidad total susceptible de ser conocida, las divergencias cognitivas se presentan aparentemente como insalvables, como siglos atrás lo fueron el racionalismo frente al empirismo. Así es como durante más de tres siglos, la humanidad se ha precipitado en la caverna empírica, excavando y buscando la piedra filosofal mediante el método científico (“ver para creer”). Pero en los inicios del siglo XX, la física cuántica desintegró la “rígida estructura” del conocimiento dualista a la vez que iluminó la mente de algunos díscolos científicos, quienes comenzaron a considerar aunar el conocimiento empírico con la filosofía perenne (“creer para ver”), es decir, fusionar la filosofía tradicional con la oriental como magistralmente ha efectuado Ken Wilber, entre otros muchos. Por ello, esos díscolos científicos fueron peyorativamente tachados de “místicos cuánticos” por la comunidad científica manipulada desde los poderes fácticos. Estos místicos cuánticos han sido tan osados como en su día lo fueron Copérnico, Bruno, Kepler o Galileo. Estos revolucionarios científicos, tuvieron que luchar contra el dogmatismo religioso, pero los actuales místicos cuánticos tienen el enemigo en su propia casa: los escépticos materialistas científicos. Este ensayo reivindica justicia histórica en el reordenamiento de la historia donde, el misticismo cuántico, debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal.


REFERENCIAS:

(1) Dawkins, Richard. El espejismo de dios. Barcelona: Espasa libros, 2007.

(2) Sheldrake, Rupert. El espejismo de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2013.



ELUCUBRACIONES DE UN LUNÁTICO...

Publicado 07/09/2019 02:08:52  | 14 - NOÉTICA DE AMADOR


confesiones de un lunático

Matrix total, o caverna platónica, o 1984, o Un mundo feliz, da igual el nombre que se dé a la ignorancia manipulada desde la historia por los poderes fácticos a modo de ingeniería social y mental impuesta de manera subrepticia por el Estado profundo. La cuestión es que es preciso un cambio de conciencia hacia lo global, para ascender a la 5ª dimensión donde solo reina el amor. En el amor solo puede vivir quien trascienda conscientemente su ego mediante la sabiduría, y ello es un trabajo psicológico y espiritual que pocas personas están dispuestas a emprender, pues hay que volver a los principios griegos del "conócete a tí mismo y conocerás a los Dioses", y más concretamente al aforismo de Sócrates: Aquel que quiera cambiar el mundo, deberá comenzar por cambiarse a sí mismo.

Es mucho más fácil imponer cada cual su razón para decir a los demás lo que tienen que hacer y, así, desde la razón-egóica se proyecta una cosmovisión dualista del sujeto egoísta respecto el resto de la humanidad, lo cual es una separación de la fuente divina, despreciando así la conciencia de unidad como una integración del “yo” (Belleza), el “nosotros” (Bondad) y el “ello” (Verdad), las tres esferas platónicas diferenciadas posteriormente como las Tres críticas de Kant. Fue así como la razón surgida de la Modernidad se despeño por el camino descendente, prescindiendo del camino ascendente hacia Dios, como afanosamente gritara Nietzsche: “Dios ha muerto”.

La escisión entre los ascendentes (espiritualidad) y los descendentes (materialismo científico), devino a través de la historia en una victoria temporal de la razón pragmática sustentada en el ego plutocrático donde la única razón de vivir se sustenta en el dinero-deuda: haber endeudado a las personas, los pueblos, los estados y la humanidad hasta un imposible crecimiento infinito en un planeta finito, hasta quemar el pulmón amazónico. Una naturaleza que está implosionando de dolor, y que afecta a la psicología humana pues como dijeran Plauto y Hobbes: “el hombre es un lobo para el hombre”. Y de ahí solo se sale mediante la trascendencia psicolológica de cada cuál hasta conectar con la conciencia colectiva, es decir, alcanzar la conciencia de unidad como propone Ken Wilber.

Pero esa labor de trascendencia hacia la espiritualidad resulta difícil, pues la educación tradicional está también secuestrada por los mismos que dirigen nuestras vidas. ¿Qué hacer pues? Es evidente que la humanidad se halla ante nuevos paradigmas apenas imperceptibles para muchos de mis coetáneos. Mi humilde labor en dicho sentido, es haber intentado comprender cómo funciona el mundo para tener así un “mapa sociológico”, pero también “un mapa psicológico”. El mundo exterior y el mundo interior no pueden ser abordados desde esa dualidad, pues cuando nos separamos de los otros y de la naturaleza, es como una bomba nuclear, es la descomposición de una cultura y de una civilización que no ha sabido conjugar el conocimiento tecnológico con la sabiduría perenne, sino que ha impuesto un salvaje capitalismo, mejor conocido como pensamiento único neoliberal.

El aborregamiento psicológico inculcado a través de la historia, la educación, la política y el dinero, nos ha abocado a la globalización pretendidamente impuesta como Nuevo Orden Mundial, a una Matrix total, o caverna platónica, o 1984, o Un mundo feliz, tal como comenzaba este artículo.

Afortunadamente, una revolución espiritual está en marcha, y aquellos que han logrado el suficiente crecimiento interior ya se dan cuenta que el sistema se cae a pedazos, y que la ciencia manipulada ya no puede prescindir de áreas cognitivas como las ciencias noéticas, realidades como la reencarnación, las experiencias cercanas la muerte, las sincronicidades y la divulgación cósmica en ciernes. La razón se está quedando inerte antes las nuevas experiencias psíquicas que las personas experimentan, pues todo es vibración. Los materialistas científicos se quedan sin palabras ante el mundo espiritual emergente, pues los mal llamados “místicos cuánticos”, ahora rebautizados como filósofos transpersonales por simple justicia histórica y epistemológica , no tenemos miedo a reivindicar una ciencia de la conciencia que el sistema académico actual obvia en su plan de estudios.

Tal es el vacío psicológico, científico, académico, social y cultural que nos lleva a una depredadora incomprensión del sentido de la vida. Y como defiendo en mis postulaciones, es más que necesaria la sanación trascendental del ser humano: ese es sobre todo el objetivo epistemológico de La educación cuántica. Y dicha cuestión epistemológica se consituye en un giro copernicano para una filosofía transpersonal así como una educación transracional . Pero, quizá, todo ello no sea más que elucubraciones de un lunático..., no obstante, hay que cuidarse de no caer en la locura aperspectivista , pues no hay mayor locura que estar cuerdo en un mundo de locos.



PRESENTACIÓN DE ARTÍCULO EN LA 3ª EDICIÓN DEL CONGRESO RAZÓN ABIERTA

Publicado 06/09/2019 18:13:56  | Eventos


Razón abierta

Los días 19, 20 y 21 de septiembre de 2019, en la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid, España), tuvo lugar la 3ª edición del CONGRESO RAZÓN ABIERTA: reúne a investigadores y docentes de todo el mundo que, desde sus ciencias particulares, se pregunten por la realidad que les interpela, teniendo en cuenta la antropología, la epistemología, la ética y el sentido que subyace a aquello que estudian.


El Congreso Razón Abierta tiene como misión poner en diálogo a las ciencias particulares con la filosofía y la teología, con el objetivo de conocer la realidad en toda su amplitud, dejando fuera los reduccionismos cientificistas y utilitaristas que permean nuestra sociedad postmoderna, y de este modo, utilizar la razón conscientes de que la belleza del estudio de las ciencias particulares en la Universidad radica en el deseo del hombre por comprenderse a sí mismo y a la realidad que le rodea; anhelo que descubre otro aún mayor si cabe: comprender cuál es el modo más verdadero de vivir.


En dicho contexto de reflexión académica, el sábado día 21 de septiembre a partir de las 11h., tuve el placer de presentar mi artículo titulado:


LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL DE KEN WILBER COMO FUNDAMENTO PARA UNA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL DE LA METAFÍSICA Y LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DEL SUJETO COGNOSCENTE MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Toda la información (resumen, artículo completo, epígrafe de presentación) puede descargarse en PDF:




PRESENTACIÓN LIBRO DE HÉCTOR SEVILLA: ESPIRITUALIDAD FILOSÓFICA

Publicado 05/09/2019 14:16:33  | Eventos


ESPIRITUALIDAD FILOSÓFICA

Tengo el placer de comunicar la presentación del libro ESPIRITUALIDAD FILOSÓFICA del Dr. Héctor Sevilla , un acto que tendrá lugar en la CASA ASIA (edificio Can Jaumandreu), Calle Perú, 52 de Barcelona, el lunes 16 de septiembre de 2019 a las 19 horas.

Héctor Sevilla es Doctor en Filosofía y en Ciencias del Desarrollo Humano, Miembro de la Asociación Filosófica de México y Miembro Fundador de la Asociación Transpersonal Iberoamericana, así como Coordinador Editorial de la Revista Girum .

Estaré presencialmente en dicho acto de presentación e invito a todos los amigos interesados en vernos en dicho evento.

Gracias y un saludo fraternal a todos los amigos de la espiritualidad filosófica.

Amador Martos


AQUÍ UN RESUMEN DEL LIBRO EN UN VÍDEO DE 5 MINUTOS POR EL DR. HÉCTOR SEVILLA


Y AQUÍ EL VÍDEO COMPLETO DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO



En las fotos con Héctor Sevilla (autor), Iker Puente (Psicólogo transpersonal) y Agustín Pániker (Editorial Kairós).



VÍDEO: INTRODUCCIÓN Y RESUMEN DE LA EDUCACIÓN CUÁNTICA EN FACE 2019

Publicado 05/09/2019 13:00:18  | Eventos


FACE

El lunes 19 agosto 2019 y dentro del magnífico contexto del Festival Alternativo de Creatividad y Educación (FACE 2019), tuve el placer de presentar un resumen e introducción al libro La educación cuántica.Un nuevo paradigma de conocimiento.

El Festival Alternativo de Creatividad y Educación (FACE) reúne a artistas, estudiantes, familias, profesores, activistas, educadores, soñadores, y cualquier otra persona interesada en la exploración de alternativas creativas y educativas en un ambiente amistoso y distendido.

Esta celebración de la diversidad y la comunidad reunió del domingo 18 al domingo 25 de agosto en La Chopera, Ugena (Toledo - España), a escuelas democráticas, familias que educan en casa, unschoolers, escuelas libres, pensadores libertarios, personas que desean cambiar la escuela convencional, talleres creativos y otros actores vinculados a las alternativas educativas, y también a gentes y colectivos que quieran celebrar el lado estético de la vida y piensan que el arte es una parte fundamental de nuestra existencia y la creatividad y el juego merecen ocupar un lugar central en nuestras vidas. El canto, música, danza, teatro, dibujo y poesía son solo algunos de los elementos creativos presentes. Como los dos últimos años, FACE 2019 también ofreció 15 becas para jóvenes creativos entre 16 y 24 años en un gesto de apoyo a la expresión creativa.

VEA AQUÍ EL VIDEO DE LA PRESENTACIÓN: INTRODUCCIÓN Y RESUMEN DE LA EDUCACIÓN CUÁNTICA EN FACE 2019

Por cuestiones técnicas ajenas a nuestra voluntad, el vídeo cubre hasta el punto 2-6. En cualquier caso, le recordamos a aquellos interesados que los contenidos están disponibles gratuitamente en PDF en La educación cuántica.Un nuevo paradigma de conocimiento.

La charla-coloquio abordó el siguiente guión:

1 – OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

1-1 Revisionismo histórico
1-2 Revisionismo filosófico
1-3 Revisionismo epistemológico
1-4 Revisionismo pedagógico
1-5 Revisionismo psicológico
1-6 Revisionismo educativo
1-7 Revisionismo humano

2 – LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SEGÚN KEN WILBER:
HACIA LO NO-DUAL


A - EN EL CAMINO HACIA LO GLOBAL:
2-1 El yo físico
2-2 El yo emocional
2-3 El yo conceptual
2-4 El yo rol
2-5 El ego maduro
2-6 La integración corpomental (centauro)

B – LOS DOMINIOS SUPRACONSCIENTES:
2-7 El nivel psíquico
2-8 El nivel sutil
2-9 Lo causal
2-10 Lo no dual

3 – DUALIDAD Y NO-DUALIDAD: ¿DÓNDE ESTÁ EL MISTERIO?

3-1 Dualidad entre razón y metafísica
3-2 El problema epistemológico
3-3 El misterio de la no-dualidad
3-4 La experiencia mística
3-5 La meditación
3-6 El camino ascendente hacia la sabiduría
3-7 El camino descendente: la compasión
3-8 La sanación trascendental del ser humano

4 – RESUMEN Y APORTACIONES DE GEMMA RODRIGUEZ

4-1 Un momento para no educar de este modo
4-2 Filosofía, ciencia y pensamiento transpersonal
4-3 La conciencia mística: ser uno con el universo
4-4 Un momento para educar de otro modo



LA MENTE COMO PROBLEMA

Publicado 03/09/2019 14:39:24  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


La mente como problema

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 61 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Cambiar el actual paradigma intelectual, más conocido como "pensamiento único neoliberal", será difícil pero no imposible. Socialmente, esa tarea de cambio ha sido emprendida por los movimientos antiglobalización, conocidos también como "altermundismo". Estos activistas sociales ven ahora cómo sus reivindicaciones son también asumidas por los "activistas cuánticos", tomando prestado dicha expresión del Dr. Amit Goswami, profesor de Ciencia Teórica de la Universidad de Oregón, quien lleva más de treinta años enseñando Física Cuántica y es uno de los pioneros de esta nueva y revolucionaria perspectiva. Desde luego, hay una revolución en marcha en la ciencia. Un genuino cambio de paradigma. Mientras que la ciencia tradicional se mantiene en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de científicos que apoyan y desarrollan un "nuevo paradigma" basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los albores de dejar de ver a la mente humana como puramente biológica sino abierta a otras interpretaciones con connotaciones cuánticas, es decir con conexión al universo entero, de ahí el concepto de "mente cuántica", en alusión a la conexión entre la racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas, estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes en el conocimiento esotérico (1) de la filosofía perenne.

Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su interacción con el medio, véase en este sentido la epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget (2) . Sin embargo, recientes investigaciones acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar palabras específicas en los días siguientes al nacimiento. Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que los bebés dentro del vientre materno desarrollan una memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío, sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento.

Personalmente hice también un experimento en dicho sentido con un niño de unos cuatro o cinco años, si no recuerdo mal. Como ya sabía contar su edad, simplemente le fui preguntando por sus recuerdos restándole regresivamente año por año hasta llegar a su nacimiento. Cuando le pregunté por su estado antes del nacimiento, sorprendentemente, imitó la posición fetal durante el embarazo. Realicé dicha experiencia hace más de treinta años, confirmada ahora por la investigación finlandesa referida anteriormente. ¿Por qué es posible dicha regresión en el tiempo? Ello guarda relación con la gran variedad de frecuencias de ondas cerebrales en los humanos: delta, zeta, alfa, beta y gama, esta última solamente vista en estados elevados de conciencia. Cuando los niños crecen, experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta (de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años), después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de ocho a doce años). ¿Por qué son posibles dichos experimentos?

En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo que se da también en los adultos cuando duermen y que posibilita que los niños de cero a dos años funcionen fundamentalmente desde el subconsciente. Sin embargo, mi experimento se realizó en el espectro de las ondas zeta, y los niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado similar al trance y conectados sobre todo a su mundo interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de pensamiento racional. Ambos experimentos son posibles porque conectan directamente con el subconsciente mediante las ondas cerebrales lentas (3) .

En virtud de dichos experimentos, ¿dónde comienza la memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por la mente humana, incluso en estado subconsciente como acreditan los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón, adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo. Cuerpo (material) y alma (inmaterial) son dos contrarios más sin consenso, respectivamente, en el ámbito científico y en el religioso: una eterna cuestión que Platón solucionó con la metempsicosis, popularmente conocido como reencarnación. Sin embargo, desde la investigación psiquiátrica mediante la terapia regresiva a vidas pasadas, Brian Weiss (4) aborda la reencarnación de un modo científico para demostrar la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Analicemos ahora otra investigación científica. En los años ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”, practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el deportista se imagine realizando la tarea deportiva a desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico. Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo deportivo William Straub organizó un experimento para desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar de hacerlo de verdad?

La solución es aportada desde los estudios con neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo, Matthew y Sandra Blakeslee, relatan cómo el pianista Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su instrumento pero que dio un concierto impecable al salir gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de experimentos fueron confirmados en 1994 por el neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland. ¿La mente modifica la realidad?

Pero el verdadero poder de la mente ha sido demostrado por científicos de la Universidad de Washington, quienes, por primera vez, han conseguido que los cerebros de dos personas se comunicaran a distancia. Lograron controlar a distancia el movimiento de las manos de un colega a través de señales enviadas por Internet, a partir de una señal remitida por el cerebro de otro colega que se encontraba en otra parte del campus universitario. Lo asombroso de dicho experimento es que es la primera vez que la comunicación a distancia se realiza entre dos seres humanos, tecnología mediante. ¿Puede ser ello un indicio de que la telepatía es posible y no solo restringida al ámbito de la pseudociencia?

Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el mundo interno de las personas está conectado con el mundo externo, conformando un todo interdependiente, un universo en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas las investigaciones espirituales verdaderas, así como las investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio” de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el prólogo , la postmodernidad ha fragmentado el ego de las personas, disociándolas de la colectividad y provocando enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización? ¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos experimentando una evolución (5) holística hacia una nueva realidad?


REFERENCIAS:

(1) Según apunta Ken Wilber (pp. 328-333) en su obra El espectro de la conciencia, el dualismo primario al que se enfrenta todo ser humano es, por un lado, el conocimiento exotérico, y por otro lado, el conocimiento esotérico. El primer modo de conocer, el exotérico, es simbólico y se refiere al nivel existencial, así como a las religiones. Mientras que el existencialismo trata del dualismo segundario de la vida enfrentándose a la muerte, la religión lo trata negándola. Por consiguiente, el nivel existencial es también el de la religión exotérica, del intento del hombre de establecer una relación “a través” del dualismo primario con el omnipotente, omnisapiente y ominipresente “gran otro” o Mente. Por tanto, lo exotérico se refiere la diversidad de las religiones culturales, sus idiosincrasias y paradigmas, es decir, a la diversidad de la gama biosocial. De ahí que el nivel existencial sea el de las diversas religiones exotéricas, mientras que el nivel de la Mente (no dualidad entre sujeto y objeto) es el de la “unidad trascendente” de la religión esotérica: las religiones divergen en el nivel existencial y convergen en el nivel de la Mente. Por tanto, la unidad de las religiones puede enfocarse epistemológicamente, ya que con la emergencia del dualismo primario (exotérico versus esotérico), el modo no dual de conocer (esoterismo: unidad de sujeto y objeto) se divide y fractura, provocando la generación del modo de conocimiento dualista entre sujeto y objeto (exotérico). Así, el modo esotérico no dual de conocer queda supeditado al modo simbólico exotérico y, como dice Huston Smith cuando comenta la obra de Schuon, “la cuestión de la unidad y diversidad en las religiones se convierte en un tema de tipos psicológicos: el esotérico y el exotérico”.

(2) Phillips, John L. Los origenes del intelecto según Piaget. Barcelona: Fontanella, 1977.

(3) Dispenza, Joe. Deja de ser tú. Barcelona: Urano, 2012.

(4) Brian Weiss es un médico psiquiatra estadounidense famoso por sus controvertidas creencias en la reencarnación, regresión de vidas pasadas, progresión en vidas futuras, y la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Graduado en las universidades de Columbia y Yale, trabajó como profesor en la Universidad de Miami. Fue jefe del área de psiquiatría del Hospital Monte Sinai de Miami Beach. Célebre autor de varios trabajos relacionados con el amor y la creencia en la reencarnación, esta última abordada a través de experiencias psiquiátricas narradas por sus pacientes en estado hipnótico, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Sus tesis han generado polémica en la comunidad científica y pasó mucho tiempo antes de que el autor se armara de valor para publicar sus experiencias, pues temía ser juzgado, pero a cambio ha obtenido mucho apoyo e información de otros profesionales que le han ayudado a ampliar sus investigaciones.

Obras de Brian Weiss:

1988 - Muchas vidas, muchos maestros
1993 - A través del tiempo
1997 - Lazos de amor (solo el amor es real)
2001 - Los mensajes de los Sabios
2002 - Meditación: El logro de la paz interior y tranquilidad en su vida
2003 - Espejos del tiempo: la regresión de uso físico, emocional y curación espiritual
2004 - Eliminar el estrés, buscar la paz interior
2006 - Muchos cuerpos, una misma alma
2012 - Los milagros existen. El poder sanador de los recuerdos de vidas anteriores

(5) “Cuando escuchamos hablar de evolución, todos pensamos en fósiles, simios, Darwin y Dawkins. Pero la idea de evolución es mucho más profunda y amplia. En la actualidad, un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios -a los que Carter Phipps llama “evolucionarios”- está forjando una nueva visión de la evolución que reconoce la importancia de la ciencia, remodela la cultura y actualiza de forma radical la espiritualidad. Este extraordinario libro constituye la primera guía popular de introducción al pensamiento de “evolucionarios” como Teilhard de Chardin, Ken Wilber, Sri Aurobindo, Jean Gebser, Ray Kurzweil o Charles Darwin, unas mentes que iluminan los secretos de nuestro pasado y amplían el paisaje de nuestro futuro. Una obra magistral de ciencia y espiritualidad”. Tal es la sinopsis de presentación de la obra Evolucionarios. El potencial espiritual de la idea más importante de la ciencia, de Carter Phipps (2013). Una obra recomendable pues sus presupuestos dan cobijo intelectual a este ensayo y, también, como apunta Carter Phipps, debería inspirar a una nueva generación de “evolucionarios” donde, el término “evolución”, debe ser interpretado como un metaconcepto que trasciende categorías intelectuales e integra disciplinas separadas: no solo la evolución científica, sino también la evolución de la tecnología, la evolución de la cooperación, la evolución de la consciencia, la evolución de las visiones del mundo, la evolución de la información, la evolución de los valores, la evolución de la espiritualidad y la evolución de la religión.



FILOSOFÍA ESOTÉRICA

Publicado 02/09/2019 15:22:04  | 4 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL


FILOSOFÍA ESOTÉRICA

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 210 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Esta decrépita civilización se sustenta sobre un racionalismo pragmático y sobre una filosofía tradicional moribunda, como se ha visto. Sin embargo, como postulo mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica, son tiempos de la filosofía esotérica, introspectiva, la de la paz, la de la búsqueda del ser interior, lo mismo que apunta el físico Garnier con el “otro yo”. Es un giro copernicano donde se produce “el despertar de la conciencia”, no solo en los individuos como postulo, sino también en las instituciones educativas. Son tiempos de que el racionalismo espiritual se propague mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica.

Así fue como realicé mi propia interpretación filosófica de la historia y nuestra era contemporánea, concluyendo ello con la publicación en el Journal of Transpersonal Research, una revista de investigación transpersonal, de mi artículo “La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico transpersonal. Y desde dicha estructura pensativa ha surgido La educación cuántica, como propuesta resolutiva a la difícil situación de la filosofía y del mundo planteada anteriormente. Esos pensamientos estructurados se constituyen en un camino ascendente de la conciencia hacia la sabiduría; se trata de un peregrinaje por la noche siempre oscura de la caverna platónica, toda una “soledad del pensador” en busca de saber y libertad. En honor a la soledad que experimenta todo pensador, dediqué mi libro Pensar en ser libre a todas aquellas personas afanadas hacia la comprensión del sentido de la vida. La vida adquiere sentido cuando los actos ejercidos en libertad son dirigidos hacia la verdadera comprensión del sentido de nuestra existencia. Nuestra existencia es, en sí misma, efímera, pues al nacer ya nos dirigimos inexorablemente hacia la muerte. En ese intervalo de lucidez de la conciencia, pocos son los que se ejercitan en la noble tarea de hallar algún conocimiento como rector del propio sentido de la vida. A ello se han dedicado preferentemente filósofos y científicos de todos los tiempos. Cada cual, dentro del contexto sociocultural de su época, ha intentado dar una respuesta a la eterna pregunta: ¿Qué sentido tiene la existencia?



EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Publicado 30/08/2019 18:59:44  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 285 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Es conveniente hacer un revisionismo histórico para entronar a la filosofía perenne como se merece. Tanto la filosofía perenne como la física cuántica, así como la psicología transpersonal, han contribuido al problema del conocimiento. Así, el conocimiento no procede solamente de la ciencia (“ello” kantiano), sino también de la profundidad intelectual y psicológica (“yo” kantiano) y, también, del lado de la moralidad (“nosotros” kantiano). El racionalismo pragmático sustentado por el materialismo científico ha tocado fondo en su explicación de la realidad. Gracias a la física cuántica, la mirada se redirige hacia el propio sujeto, surge holísticamente un racionalismo espiritual, cuya esencia cognitiva está presente en la filosofía perenne. Analicemos, pues, los aportes de la filosofía perenne, la física cuántica y la psicología transpersonal al problema del conocimiento.

1 - La filosofía perenne y el conocimiento

En primer lugar, como se ha visto en el capítulo anterior, vivimos bajo un estigma científico que provoca confusión en el ámbito del conocimiento de la realidad de ahí fuera, pero también de la realidad de ahí dentro. La humanidad se halla en una especie de catarsis cognitiva que va afectar a todos los estamentos, sociales, económicos, políticos, científicos, intelectuales, psicológicos y espirituales. En suma, un segundo renacimiento humanístico donde el “nosotros” vaya adquiriendo mayor preponderancia respecto al “yo”, un cambio de paradigma desde el racionalismo pragmático al racionalismo espiritual. Este nuevo constructo epistemológico de La educación cuántica pretende, precisamente, disipar toda confusión cognitiva y, para ello, es imprescindible, como se ha visto, la filosofía perenne.

Al cabo de tres siglos, los científicos nos dicen -aunque sin admitirlo plenamente- que han fallado en su tarea. Nos manifiestan que la realidad no existe tal como nosotros creemos, que es tan solo una proyección mental, una creación nuestra. Repiten, aunque sin querer afrontarlo, una significación del más pleno misticismo tanto oriental como occidental, ejemplificado en las sabias palabras de Buda cuando expresó: “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo”. Por tanto, hay que comprender que nuestros pensamientos son los responsables de nuestro devenir, como postula el físico Garnier con el “otro yo” en su teoría del desdoblamiento del tiempo. Ante tal grado de disociación cognitiva, La educación cuántica propugna una pedagógica función para revertir la locura esquizofrénica del pensamiento occidental, cuya enfermedad es fundamentalmente de carácter epistemológico.

2 - La física cuántica y el conocimiento

El paradigma “occidental” de los últimos tres siglos ha sido el paradigma newtoniano-cartesiano que ha concebido al Universo como de naturaleza material, contemplándolo de una manera atomística y reduccionista, buscando la naturaleza fundamental y última de la materia a través de la descomposición en sus partes componentes y dando por sentado que dichas partes existen en tanto entidades separadas y aisladas, una cuestión que la física cuántica ha refutado al remitir al sujeto cognoscente como parte de la realidad. Dicho paradigma occidental ha obviado inadvertidamente el otro modo de saber, el propugnado por la filosofía perenne. Una de las premisas subyacentes en la filosofía perenne es que la naturaleza de la realidad puede ser directamente aprehendida por las personas que son puras de corazón, que viven en el amor. Para este otro modo de conocimiento, el místico, la racionalidad importa poco, aunque puede ayudar mucho, sobre todo para defender postulados epistemológicos como pretende La educación cuántica.

Las experiencias místicas consisten en una profunda simbiosis de la razón con el espíritu, una especie de trance como el que experimento al escribir este libro. Como dijera Werner Heisenberg: “Lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación”, una cuestión, por antonomasia, perteneciente a la madre filosofía. Las implicaciones de la teoría cuántica para la construcción de un nuevo paradigma que nos ayude a comprender la realidad, emergen claramente de las palabras del físico danés Niels Bohr: “La gran tensión de nuestra experiencia en los últimos años ha traído a la luz la insuficiencia de nuestras simples concepciones mecánicas y, como consecuencia, ha hecho tambalearse el cimiento en el que la acostumbrada interpretación de la observación estaba basada”. Dicho de un modo diáfano, el materialismo científico ha quedado sepultado bajo el dualismo sujeto-objeto, dejando vía libre para el otro modo de saber, el no dual entre sujeto y objeto, el genuino misticismo contemplativo postulado en la sabiduría de la filosofía perenne.

Consecuentemente, recordemos nuevamente las sabias palabras de Buda: “Con nuestros pensamientos hacemos el mundo”. Esta apertura cuántica del pensamiento, propuesta por una retahíla de científicos, remite al Mundo de las Ideas de Platón. Aunque parezca ello poco científico, habrá que creer a Whitehead al afirmar que la filosofía occidental es una esmerada nota a pie de página en la obra de Platón, como evidencia Garnier y Wilber, por ejemplo. Se vuelve así a postulados cognitivos tan ciertos como el Mito de la caverna de Platón, entre otras enseñanzas perennes.

3 - La psicología transpersonal y el conocimiento

El sentido de la revista académica Journal of Transpersonal Research es el de promover, reunir y difundir el estudio de la investigación en psicología y psicoterapia transpersonal, así como cualquier campo de estudio relacionado con este. Esta iniciativa surge desde el ámbito de la psicología académica, para conseguir una serie de objetivos en el estudio de lo transpersonal, como son:

-Continuar el objetivo de estudio serio y científico, con que nació esta disciplina.

-Generar y aumentar la investigación experimental y empírica (tanto cualitativa como cuantitativa), en psicología y psicoterapia transpersonal.

-Dar a conocer más la psicología transpersonal en la psicología académica, a través de la inclusión de esta revista en las bases de datos y directorios académicos nacionales e internacionales.

-Publicar las investigaciones más relevantes que se están llevando a cabo en lengua castellana.

El interés principal de esta revista es la publicación de investigaciones experimentales y empíricas (cuantitativas/cualitativas), para contribuir a la integración de lo transpersonal en la psicología académica.

Todos los artículos publicados en esta revista versan sobre la ciencia e investigación transpersonal, concretamente en la disciplina de psicología, aunque también tienen lugar los trabajos de otras disciplinas del conocimiento que se relacionen con la psicología y/o la psicoterapia a través de su dimensión transpersonal.

El objetivo de esta revista es la difusión, presentación y discusión de la nueva investigación generada, tanto a nivel teórico como experimental (especialmente este último), en materia de psicología transpersonal, así como cualquier saber relacionado con el dominio transpersonal de la persona.

El público al que está dirigida esta revista, es todo aquel interesado en la investigación de la dimensión espiritual del ser humano, como parte constituyente del mismo, junto con la biológica, psicológica y social.

Journal of Transpersonal Research está avalado por el Departamento de Filosofía, Universidad Autónoma de Barcelona (España), el East West Psychology Department, CIIS, San Francisco, California (U.S.A.) y por el Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación, Universidad Autónoma de Madrid (España).

Además, cabe mencionar a EUROTAS como la única Asociación Transpersonal de ámbito Europea, y cuyo origen se remonta al año 1984. Se funda durante la Primera Conferencia Europea Transpersonal celebrada en Bruselas, organizada por la Asociación Transpersonal de Bélgica, y liderada por un grupo variado de profesionales, tanto del ámbito de la salud, como de la ciencia y la espiritualidad. Con el objetivo de difundir, debatir e investigar el fenómeno Transpersonal en todas sus facetas, EUROTAS incluye entre sus miembros a las diferentes asociaciones transpersonales europeas, y también a personas a título individual. Como garantía de rigor profesional, se ha creado una Certificación Europea de Psicoterapia Transpersonal, así como una certificación de formación homologada para centros e institutos. Hoy en día, cuenta con miembros de 25 países diferentes, funcionando como una red profesional de comunicación e investigación. Anualmente se organiza una conferencia a nivel internacional en uno de estos países, coordinada por la Asociación Transpersonal representante del mismo. El año 2008 l’ Associació Catalana Transpersonal tuvo el honor de coordinar la X Conferencia Europea Transpersonal que tuvo lugar en Barcelona. EUROTAS combina el rigor científico y espiritual con las oportunidades de cooperación, beneficio mutuo, intercambio y amistad.

Por último, es imprescindible citar la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona).



PEDAGOGÍA FILOSÓFICA: LA MAYÉUTICA

Publicado 29/08/2019 23:59:49  | 4 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL


MAYÉUTICA

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 125 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Una vez disertado sobre los fundamentos históricos, sociológicos, psicológicos y filosóficos que hacen necesaria La educación cuántica, es pertinente hacer una observación en honor a la verdad: la postulación de Garnier sobre la naturaleza cuántica del pensamiento como creador de futuros posibles, es una actualización científica que viene a corroborar una verdad presente en la filosofía perenne, pues como dijera Buda: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”, y también, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. También Platón lo expresó magníficamente: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”. ¿No coinciden, tanto Garnier, Buda y Platón, en señalar a la ley del karma?

El karma, según la filosofía dhármica (una palabra sánscrita que significa, “ley natural”), sería una energía trascendente, invisible e inmensurable, que se deriva de los actos de las personas. Generalmente, el karma se interpreta como una “ley” cósmica de retribución, o de causa y efecto. Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas de sus pensamientos y de sus acciones. ¿No es esa la propuesta científica que, mediante la física cuántica, hace el físico francés Garnier con su teoría del desdoblamiento del tiempo? Indudablemente, son tiempos para una educación cuántica; son tiempos para estudiar filosofía transpersonal, son tiempos de contemplar la fusión de la ciencia con la filosofía perenne.

La educación cuántica invita volver a la filosofía como genuina productora de conocimiento, pero no hacia la tradicionalmente impartida en la actual educación académica, sino con la mira puesta en la filosofía perenne. Incursionar en las verdades eternas de la filosofía perenne, inquiere una reinterpretación acorde a los actuales tiempos cuánticos, nunca mejor dicho, con una mente cuántica, quien debe hacer una correcta introspección cognitiva de dichas verdades perennes, una cuestión que la educacional tradicional obvia totalmente. Dicho de otra manera, la verdad se halla en nuestro interior y, por lo tanto, La educación cuántica propugna la técnica mayéutica, atribuida originariamente al magistral Sócrates en boca de Platón.

La mayéutica se apoya sobre la teoría de la reminiscencia: el conocimiento se encuentra latente, de un modo natural, en el alma, y es necesario descubrirlo de un modo directo mediante el empoderamiento consciente, una metodología pedagógica ya puesta en práctica por las denominadas escuelas activas, porque un niño es un pozo de sabiduría si se le educa en un entorno de libertad, conocimiento y amor. El conocimiento preexiste potencialmente en cada uno de nosotros, como un roble lo está en la bellota. La naturaleza es sabia y conviene imitarla como certeramente observó Aristóteles a través de su teoría de la potencia y el acto. Todo hombre, potencialmente, debería tener acceso a la libertad y al conocimiento, dos presupuestos que niega tajantemente el sistema capitalista a la clase oprimida. Así, más que nunca, es necesaria La educación cuántica.




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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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