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TESIS DOCTORAL DE IKER PUENTE: COMPLEJIDAD Y PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL: CAOS, AUTOORGANIZACIÓN Y EXPERIENCIAS CUMBRE EN PSICOTERAPIA.

Publicado 23/09/2018 13:04:24  | PSICOLOGÍA TRANSRACIONAL


Conciencia

En el año 2014 tuve el privilegio de asistir a la defensa de la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y psicología transpersonal: caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia. Y no solo fue un privilegio, sino un honor haber conocido a Iker Puente, pues su Tesis Doctoral es una referencia para toda aquella persona interesada en el marco teórico del pensamiento sistémico y las ciencias de la complejidad: permite un acercamiento y una comprensión a la revolución desde la física clásica (Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Einstein, entre otros) a la física cuántica (Plank, Bohr, Schödinger, Einsenberg) que llevaron a consideraciones filosóficas, del misticismo y del estudio de la conciencia (Capra, Chew, Pribam, Bohm, Grof).

Dicha evolución paradigmática en el ámbito de la física, tuvo como consecuencia el abordaje del pensamiento sistémico y la complejidad (Morín, Munné, Capra Grof, Smuts, Koestler) así como la derivación del estudio de las ciencias de la complejidad (teoría del Caos, teoría de la Geometría Fractal y teorías de la autoorganización en la psicología), lo cual llevó consecuentemente al estudio del recorrido histórico a través de la psicología y sus diversos autores y teorías: desde los filósofos griegos, pasando por Descartes, hasta James Mill, John Stuart Mill, la filosofía de Brentano, la fenomenología de Husserl, la emergencia de la psicología científica con Wundt, James, la psicología de la Gestalt, el psicoanálisis, el conductismo, la psicología humanista y, finalmente, la psicología transpersonal.

Con la psicología transpersonal, se recuperan las pincipales influencias históricas: el misticismo occidental, las tradiciones espirituales de oriente, la filosofía perenne, el chamanismo, la investigación psicolítica y psiquedelica, hasta llegar a los conceptos básicos acerca de los estados de la conciencia y la espiritualidad (Maslow, Grof, Wilber, Almendro, Fericgla, Cloninger).

Se llega, así, a las perspectivas de la psicología transpersonal y a las investigaciones sobre los estados modificados de conciencia, como son la meditación, la terapìa psiquedelica y la respiración holotrópica, holorenica y la catarsis.

Obviamos en esta breve presentación la investigación empírica de la Tesis Doctoral de Iker Puente, por su extensión y tecnicismos, pero invito al lector interesado a incursionar cognitivamente en esta amplia panorámica del conocimiento desde una perspectiva histórica y científica. Pienso que es una tesis pionera en el panorama intelectual y académico español, que alumbrará las mentes de las futuras generaciones en el estudio de la psicología transpersonal,



LOS CUATRO CUADRANTES DE KEN WILBER

Publicado 16/09/2018 18:49:20  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


cuatro cuadrantes

Este artículo es una reproducción de la nota 70 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 110:

Wilber, en un magistral sistema de pensamiento más conocido por su teoría de los “cuatro cuadrantes (1) , aúna la racionalidad pragmática occidental con la filosofía oriental. Con ese giro copernicano del entendimiento, se posibilita el camino interior obviado por la sociedad occidental; un camino interior que es susceptible de ser potenciado mediante la meditación y cuya expresión por antonomasia se manifiesta a través de la compasión (Martos, 2016). La educación cuántica propuesta aquí tiene razón de ser en dicho contexto intelectual ignorado académicamente y que requiere una rehabilitación histórica. De ahí que la historia deba ser sometida a un revisionismo social, intelectual, educacional, filosófico y espiritual, como pretende La educación cuántica. Sucintamente, veamos ese discurrir de la historia desde el surgimiento del racionalismo hasta el actual caos civilizatorio.


NOTA (1):

Ken Wilber sostiene que todo fenómeno humano consta de cuatro facetas y no puede ser íntegramente comprendido si no se abordan las cuatro. El fundamento de estas cuatro vertientes de la realidad tiene que ver con los aspectos exterior e interior y sus formas individuales y colectivas. Los cuatro aspectos que se deberían estudiar para comprender todas las cosas serían entonces: lo interior-individual, lo exterior-individual, lo interior-colectivo y lo exterior-colectivo.

Lo interior-individual: Es la experimentación del pensamiento en sí, con los símbolos, significados e imágenes mentales relativas. Este cuadrante trata de la verdad subjetiva, de la belleza, del arte. Es el cuadrante del mundo intencional. Su lenguaje es en primera persona del singular (yo), y su criterio de validez es la veracidad (este cuadrante del “yo” fue diferenciado por Kant (2006a) mediante su obra Crítica del juicio).

Lo exterior-individual: Mientras se vivencia el pensamiento, están ocurriendo una serie de cambios en el cerebro como ser, secreción de dopamina, aparición de acetilcolina permitiendo la transmisión del impulso nervioso en el espacio intersináptico, etc. Dichos hechos pueden ser empíricamente observables desde el exterior, utilizando, por supuesto, el equipamiento tecnológico apropiado. Este cuadrante trata de la verdad objetiva de la ciencia. Es el cuadrante del mundo del comportamiento. Su lenguaje es en tercera persona (ello), y su criterio de validez es la precisión de la descripción: coincide lo observado con lo expresado (este cuadrante del “ello” fue diferenciado por Kant (2005) mediante su obra Crítica de la razón pura).

Lo interior-colectivo: Ahora bien, los pensamientos que circulan por la mente tienen un sustrato cultural; en efecto, el pensamiento se realiza a partir de una serie de símbolos y significados sometido al proceso de culturización. Es el cuadrante de la verdad intersubjetiva, de la moral y la religión. Su lenguaje es en primera persona del plural (nosotros), y su criterio de validez consiste en la rectitud (este cuadrante del “nosotros” fue diferenciado por Kant (2008) mediante su obra Crítica de la razón práctica).

Lo exterior-colectivo: A su vez, la cultura, también tiene sus componentes materiales (del mismo modo en que el pensamiento tiene sus correlatos cerebrales). Citando textualmente a Wilber: “estos componentes sociales concretos son las modalidades tecnológicas, las fuerzas de producción (hortícola, agraria, industrial, etc.), las instituciones concretas, los códigos y pautas escritas, las ubicaciones geopolíticas (aldeas, poblados, estados, etc.), etc.” Es el cuadrante de la verdad inter-objetiva, efectiva y de las ciencias sistémicas. Su lenguaje es también en tercera persona (ellos), y su criterio de validez consiste en el ajuste funcional o efectividad (este cuadrante del “ellos” es una extensión del “ello” y fue diferenciado por Kant (2005) mediante su obra Crítica de la razón pura).


Bibliografía:

Kant, Inmanuel. Crítica de la razón pura. Madrid: Taurus, 2005.

Kant, Inmanuel. Crítica del juicio. Barcelona: Espasa libros, 2006a.

Kant, Inmanuel. Crítica de la razón práctica. Buenos Aires: Losada, 2008.

Martos, Amador. Ken Wilber y los nuevos paradigmas de la humanidad. España: Amazon, 2016.


LA EVOLUCIÓN DEL AMOR

Publicado 16/09/2018 12:00:10  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


La evolución del amor

Este artículo es una reproducción de la nota 65 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 101:

Siguiendo la estela de Wilber, mi obra Pensar en ser libre, de la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal (Martos, 2010) es una humilde revisión de la historia del pensamiento al propugnar que el “movimiento transpersonal” debe ser rehabilitado históricamente más allá del misticismo cuántico, término acuñado peyorativamente por los caducos materialistas científicos. Evidencio en dicha obra que el pasado pertenece a la razón individualista, pero el futuro pertenece al espíritu colectivo. Así, esa razón egocéntrica, muy a su pesar, se está retorciendo de dolor (Jara, 2007a), un daño causado por el hombre al hombre, todo un contra sentido holístico de la naturaleza. Así, el giro natural, nunca mejor dicho, es que el genuino cogito cartesiano se auxilie con el espíritu kantiano mediante su imperativo categórico, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor (Hüther, 2015), porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología (1) . ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental.


NOTA (1):

El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther (2015), neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor.

Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor.

En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie.

Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena.

Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia.

Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros.

Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas.

Ya es posible pues afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman.

Bibliografía:

Hüther, Gerald. La evolución del amor. Barcelona: Plataforma, 2015.

Jara, Miguel. Conspiracines tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales. Barcelona: Martinez Roca, 2007a.


LOS MÁRTIRES DE LA CIENCIA

Publicado 14/09/2018 23:44:06  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


PENSADOR

Este artículo es una reproducción de la nota 64 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 100:

La ciencia es usada servil y criminalmente por los poderes fácticos (1) ; el ego está sodomizado por el sistema capitalista; y la moralidad social está supeditada a los dogmas religiosos y a la oligarquía plutocrática. Kant (2007) fue consciente de los riesgos de la diferenciación entre la ciencia, el ego y la moralidad, y así lo expresó en su ensayo ¿Qué es la ilustración? La integración de esos tres mundos -ciencia, ego y moralidad-, sin lugar a dudas, se vislumbra como posible gracias al movimiento “transpersonal” surgido como “cuarta fuerza” de la psicología: tiene como objetivo integrar la racionalidad con la espiritualidad. Este racionalismo espiritual ha sido conceptuado en un magistral sistema de pensamiento por Ken Wilber (2005b) mediante su obra cumbre Sexo, Ecología, Espiritualidad, erguido así este pensador como el representante más emblemático de la filosofía transpersonal y psicología transpersonal.


NOTA (1):

En la historia de la humanidad, hay una lista de mártires de la ciencia que han sufrido exilio, exclusión social e incluso la muerte por pensar diferentemente al pensamiento dominante de su época. Los asesinatos y ejecuciones de esos mártires de la ciencia lo fueron por motivos religiosos o políticos. Estos son algunos de esos mártires de la ciencia: Hipatia de Alejandría (355/370-415/416), Pietro d'Abano (1250-1318), Garcia de Orta (1500-1568), Miguel Servet (1509-1553),Giordano Bruno (1548-1600), Galileo Galilei (1564-1642), Lucilio Vanini (1585-1619), Daniel McFarlan Moore (1869-1936), Ernest Gibbins (1900-1942), Dian Fossey (1932-1985).

Si los poderes fácticos -económicos, políticos y religiosos- han actuado así a través de la historia, ¿cabe suponer que no hay en la actualidad mártires de la ciencia a manos de los mismos que manipulan la historia y la humanidad? Dicho de otro modo, y como trato de demostrar en este ensayo, hay una “inquisición oculta” que quiere preservar su poder hegemónico a través de la historia y a costa de la humanidad. Esa “inquisición oculta” está, presumiblemente, detrás de los grandes intereses de las empresas petroleras, farmacéuticas, agro-alimentarias y bancarias. Quizá el mártir de la ciencia más conocido en la historia reciente sea Nicolás Tesla (1856-1943), cuyo gran sueño fue la transmisión de energía sin necesidad de usar alambres, de modo que pudiera enviar energía gratuita a todo el mundo, lo cual evidentemente iba en contra del entramado de intereses de los plutócratas: murió denigrado en la miseria y la gran mayoría de sus patentes sobre energía libre han desaparecido.

Y en la actualidad, en el inicio de este siglo XXI, ¿existen tales persecuciones por motivos económicos y de poder? Parece ser que sí, aunque ello no sea noticia en los medios tradicionales a manos de los poderes fácticos. En el sitio web cazadebunkers.wordpress.com, y con fecha 30 de mayo 2013, se detalla con nombres, apellidos y circunstancia extrañas de la desaparición de más de 110 científicos entre los años 1994 y 2011.

Pero quizá los científicos más expuestos contra esa “inquisición oculta” son los científicos que, como Tesla, hacen tambalear el poder sustentado en la energía tradicional (electricidad y petróleo), mediante inventos ligados a la energía barata y asequible para toda la humanidad. Estos son algunos de esos casos:

-Daniel Dingel, filipino, hizo funcionar sus coches con agua: sentenciado en 2008 a los 82 años de edad a 20 años de cárcel.

-Stanley Meyer, norteamericano, hizo funcionar su coche con agua: murió gritando me han envenenado, su hermano denunció el posterior robo del coche.

-Arturo Estévez Varela, español, hizo funcionar su moto con agua ante notario en Sevilla, donó sus patentes al estado español: sus patentes están desaparecidas de la oficina de patentes, nunca se supo más de Arturo.

-Paul Pantone, norteamericano, inventor del motor Pantone funcionando con un 80% de agua: condenado judicialmente y encerrado en un psiquiátrico.

-John Kanzius, norteamericano, descubrió como convertir el agua salada del mar en combustible: murió 6 meses después.

Probablemente esta lista se quede corta. Valga esta nota como una vindicación de la verdad científica que es ninguneada, acallada y sus inventores reducidos al silencio por intereses de los poderes fácticos. Este es un ensayo epistemológico, es decir, como teoría del conocimiento. Pero a la vista de cómo ha sido la historia citada de esos mártires de la ciencia, este pensador presume que la mentira y la manipulación por una “inquisición oculta” impide que la ciencia sea libre y al servicio de la humanidad y, por tanto, una vez más, es preciso recordar el aforismo bíblico de que “la verdad os hará libres”. Lo contrario, la ignorancia, esclaviza a la humanidad; una ignorancia que “inquisidores ocultos” tratan de perpetuar para impedir que el ser humano sea libre con conocimiento de causa.

Bibliografía:

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005b.


LOS SEÑORES DE LAS SOMBRAS

Publicado 13/09/2018 18:30:12  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


amor

Este artículo es una reproducción de la nota 63 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 100:

Las consecuencias de La sociedad de la ignorancia (Mayos et al., 2011) son visibles en este decadente sistema capitalista de producción: predomina un egoísmo propulsor del infinito crecimiento en un planeta finito, lo cual invita al decrecimiento (Latouche, 2011) ya que plantea graves consecuencias humanas en la globalización en la que se halla inmersa este mundo (Bauman, 2003); también la libertad de los mercados está por encima de la de las personas; sin olvidar el acopio del conocimiento científico para el belicismo y la manipulación de la humanidad por una minoría de peligrosos psicópatas que gobiernan en la sombra (Estulin, 2007) (1) . Vuelvo a insistir, nos hallamos antes un caos civilizatorio en toda regla, principalmente, porque todavía no se ha logrado la integración de esos tres mundos diferenciados por Kant: ciencia, ego y moralidad.

NOTA (1):

Los señores de las sombras (Estulin, 2007) es una investigación que pone al descubierto los vínculos entre los gobiernos, Servicios de Inteligencia, traficantes de drogas, terroristas internacionales y grandes empresas petroleras.

Descubre toda la verdad sobre: El asesinato con polonio del ex espía ruso Alexander Litvinenko. El beneficio que, protegidos por la CIA, obtienen del negocio mundial de la droga las grandes corporaciones y los bancos occidentales. Cómo Roman Abramovich, actual propietario del Chelsea F. C., y Boris Berezovsky, el mayor oligarca de Rusia, robaron más de 2.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Cómo las ONG están expoliando Darfur (Sudán) con la ayuda de las grandes multinacionales, que quieren hacerse con los yacimientos petrolíferos de todo el país. La estrecha relación de Victor Bout, el mayor traficante de armas del mundo, y el gobierno de George W. Bush. Cómo el fundamentalismo cristiano estadounidense está relacionado con Al Qaeda y el tráfico de drogas en Afganistán. La relación de la Hermandad Musulmana -que mantiene fuertes vínculos con la Casa Blanca- con los atentados del 11 de marzo en Madrid.

Bibliografía:

Bauman, Zygmunt. La globalización: consecuencias humanas. México: Fondo de Cultura Económica de España, 2003.

Estulin, Daniel. Los señores de las sombras. Madrid: Del Bronce, 2007.

Latouche, Serge. La hora del decrecimiento. Barcelona: Octaedro, 2011.

Mayos, Gonçal et al. La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Península, 2011.


LA FENOMENOLOGÍA

Publicado 13/09/2018 17:14:01  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


fenomenología

Este artículo es una reproducción de la nota 54 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 81:

Es en este rescoldo de la historia del pensamiento donde se está produciendo la metamorfosis del primer renacimiento humanístico (razón) hacia un segundo renacimiento humanístico (espíritu) (Martos, 2012a). La razón ha quedado conmocionada al estrellarse en el estudio de la materia mediante la física cuántica, lo cual ha producido un giro copernicano en la mirada desde el “ver para creer” al “creer para ver”, desde el método científico a la fenomenología (1) , desde el racionalismo pragmático al racionalismo espiritual, desde el materialismo científico al misticismo cuántico , desde el neoliberalismo al altermundismo, desde la psicología tradicional a la psicología transpersonal, desde la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal , y cómo no, de la educación tradicional a La educación cuántica. Tantos cambios de paradigmas implican un revisionismo humano, vislumbran la necesidad de una renovada epistemología -véase el esquema epistemológico en el prólogo- y, por ende, una reinterpretación de la historia del pensamiento.


NOTA (1):

La fenomenología nace en Europa con la filosofía de Brentano, y posteriormente fue desarrollada por Husserl. La filosofía de Franz Brentano supone una reacción frente a las teorías asociacionistas, considerando la psicología como una disciplina científica dedicada al análisis de los fenómenos psíquicos. Al estudiar la estructura del aparato psíquico, Brentano se da cuenta de que la conciencia siempre es conciencia de algo, y que siempre apunta hacia un objeto, por lo que los actos de la conciencia tienen un carácter intencional. De forma que recupera el concepto escolástico de intencionalidad, y afirma que es un elemento estructural de la conciencia, que tiene la capacidad de salir de sí para iluminar los objetos de conocimiento; es decir, tiende de manera natural a ir hacia los objetos (de hecho, el concepto de intencionalidad se deriva del latín intendere, que significa tender hacia) (Brentano, 1942). Brentano está especialmente interesado en el análisis de los actos psíquicos o actos de conciencia, y propone que es necesario desarrollar una psicología descriptiva que tenga en cuenta los datos de la experiencia, en lugar de centrarse únicamente en el racionalismo y en el intento de dar explicaciones de los hechos. Posteriormente Edmund Husserl recupera la propuesta de Brentano y la utiliza como una de las bases de su propuesta fenomenológica (Husserl, 1999). La fenomenología de Husserl influyó en la psicología de la Gestalt alemana, y se convertiría en uno de los fundamentos de las corrientes psicológicas existencial y humanista, así como de la psicología transpersonal (Ferrer, 2003; Grof, 1988). (Cita extraída de la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona, 2014, pp. 157-158).

Bibliografía:

Brentano, Franz. Psicología. Buenos Aires: Editorial Schapire, 1942.

Ferrer, Jorge. Espiritualidad creativa: una visión participativa de lo transpersonal. Barcelona: Kairós, 2003.

Grof, Stanislav. Psicología Transpersonal: nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia. Barcelona: Kairós, 1988.

Husserl, Edmund. Fenomenología. Barcelona: Ediciones 62, 1999.

Martos, Amador. La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico transpersonal . Pág.47 a 68, Madrid: Journal of Transpersonal Research, 2012a, Vol. 4 (1). ISSN: 1989-6077.


EL GIRO COPERNICANO

Publicado 12/09/2018 22:14:56  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


nosotros

Este artículo es una reproducción de las notas 34 Y 35 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 36:

Si el cambio comienza por uno mismo, ¿por dónde comenzar? Hay personas quienes pensamos que otro mundo es posible desde el surgimiento de la física cuántica, pues es todo un giro copernicano (1) en la mirada desde el “ver para creer” al “creer para ver”, de la razón a la espiritualidad, de ahí los peyorativamente denominados “místicos cuánticos” por la comunidad científica servil a los poderes fácticos. Sin embargo, son cada vez más los díscolos científicos que escapan del materialismo científico para convertirse en “pensadores cuánticos”, cuyo único pecado es haber aunado la razón con la espiritualidad, no entendida exclusivamente en su acepción religiosa, sino como la intersubjetividad kantiana magníficamente expuesta en su imperativo categórico (2) , un amor también profesado por santos, budas, yoguis o místicos. En suma, se trata de una metamorfosis de la racionalidad pragmática a la racionalidad espiritual, de una trascendencia desde la filosofía tradicionalmente impartida en el actual sistema educativo hacia la filosofía transpersonal: un cambio de paradigma magistralmente argumentado por Ken Wilber (2005b) en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad.

NOTAS:

(1) En filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental.

Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el Sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor; comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor.

De un modo análogo, Kant considera que en filosofía es preciso una revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el conocimiento sintético a priori; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente.

Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida (en un sentido metafísico más amplio y con ayuda de la mecánica cuántica, es el mismo objetivo que pretende demostrar este ensayo). Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones. Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma concreta, etcétera) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– estas son una consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente frase: “solo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en ellas”.

En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que solo podemos comprender el conocimiento a priori si admitimos que solo conocemos los fenómenos y no las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la filosofía verdadera.

Siguiendo la estela del pensamiento kantiano y merced a la física cuántica, este ensayo propugna asimismo un giro copernicano desde la filosofía tradicional occidental (en la cual Kant ocupa un lugar preeminente) hacia la filosofía perenne, y cuyo esquema epistemológico puede ser contemplado al final del prólogo. El giro copernicano propuesto en esta obra es, por tanto, todo un giro epistemológico desde la dualidad sujeto-objeto mantenida por el materialismo científico, a la no dualidad del sujeto-objeto a la que aboga el genuino misticismo contemplativo exento de apriorismos dogmáticos procedentes de las religiones. En suma, el verdadero giro copernicano puede apreciarse en la psicología humana -de la psicología tradicional a la transpersonal- , como un viaje iniciático de la transformación interior que ya Platón nos iluminó mediante su alegoría del Mito de la caverna.

(2) El imperativo categórico kantiano, nacido en la razón y con una finalidad eminentemente moral, tiene tres formulaciones. El imperativo categórico es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant (2006b) empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Según Kant, del imperativo categórico existen tres formulaciones: 1- “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. 2- “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca solo como un medio”. 3- “Obra como si, por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines”.

Bibliografía:

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005b.


LA MUERTE DEL EGO

Publicado 12/09/2018 18:02:00  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


EGO

Este artículo es una reproducción de la nota 33 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 36:

Así, psicológicamente, el ego debe trascenderse conscientemente hacia una regenerada espiritualidad, en una fusión de la razón con el espíritu, sustituyendo el egoísmo por la compasión y la conciencia personal por la conciencia transpersonal (1); toda una trascendencia espiritual que permite ir Más allá del ego (Vaughan y Walsh, 2000) y ver el mundo como un todo holístico del cual somos un engranaje más en la naturaleza. La actual civilización está rompiendo el equilibrio natural y holístico de la vida, como acreditan las especulaciones sobre la Tercera Guerra Mundial por motivos económicos y energéticos. Será necesario un ingente esfuerzo de todos nosotros para salir de dicho atolladero, sin embargo, cualquier crisis es siempre una oportunidad de crecimiento personal y también colectivo. La actual crisis económica y social es también una crisis intelectual y espiritual de la humanidad, lo cual invita a repensar urgentemente el nuevo rumbo de este decrépito mundo. Y a ello he dirigido mis investigaciones, al conocimiento en profundidad de la naturaleza humana, en función de lo cual propugno que nuestra civilización debe cambiar urgentemente su derrotero que pasa, imperativamente, por una renovada pedagogía como pretende La educación cuántica. Una pedagogía cognitiva para cambiar el mundo, no desde fuera, sino desde el interior de las personas.


NOTA (1):

Etimológicamente el término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y en la literatura transpersonal se suele utilizar para hacer referencia a inquietudes, motivaciones, experiencias, estadios evolutivos, modos de ser y otros fenómenos que incluyen pero trascienden la esfera de la individualidad y de la personalidad humana, el yo o ego (Ferrer, 2003). Entre sus intereses centrales se encuentran “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (...) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados” (Walsh y Vaughan, 1982:14). Entre sus objetivos principales se encuentra la delimitación de las fronteras y las variedades de la experiencia humana consciente (Rowan, 1996). (Cita extraída del trabajo de investigación de Doctorado titulado Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos y autoorganización en psicoterapia, de Iker Puente Vigiola, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona, 16 de Febrero de 2007).

Sin embargo, a los efectos prácticos de este ensayo, el concepto de conciencia transpersonal se implementa también con la siguiente definición: En los estados modificados de consciencia estudiados por la psicología transpersonal se producen cambios en el flujo del pensamiento, en la percepción de la realidad y a nivel emocional. En estos estados pueden ocurrir experiencias de catarsis y, sobre todo, experiencias místicas o extáticas, que diversos autores han definido como religiosas, trascendentes, transpersonales o experiencias cumbre. En estas vivencias el mundo se percibe como una totalidad, en la que el propio individuo está inmerso. Se produce, al mismo tiempo, una sensación subjetiva de unidad, en la que el Yo individual se diluye, desapareciendo toda distinción significativa entre el Yo y el mundo exterior. Esta experiencia es vivida por la persona como algo positivo, y autores como Maslow o Grof señalan que puede tener efectos beneficiosos y terapéuticos. Sin embargo, la disolución del Yo previa a la sensación subjetiva de unidad, puede ser vivida por el sujeto como un momento de caos, de desequilibrio y desestructuración, de pérdida de los puntos de referencia habituales. Diversos autores se han referido a esta experiencia como muerte del ego. (Grof, 1988; Wilber, 1996; Fericgla, 2006). (Cita extraída del artículo titulado Psicología Transpersonal y Ciencias de la Complejidad: Un amplio horizonte interdisciplinar a explorar, de Iker Puente, Journal of Transpersonal Research, 2009, Vol. 1 (1), pp 19-28 ISSN: 1989-6077).

Por tanto, en este ensayo, el paso de la conciencia personal a la conciencia transpersonal, debe interpretarse como la muerte del ego en su viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor.

Bibliografía:

Fericgla, José M. Los chamanismos a revisión. Barcelona: Kairós, 2006.

Ferrer, Jorge. Espiritualidad creativa: una visión participativa de lo transpersonal. Barcelona: Kairós, 2003.

Grof, Stanislav. Psicología Transpersonal: nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia. Barcelona: Kairós, 1988.

Rowan, John. Lo transpersonal: psicoterapia y counselling. Barcelona: La Liebre de Marzo, 1996.

Vaughan, F y Walsh, R. Más allá del ego. Barcelona: Kairós, 2000.

Wilber, Ken. El proyecto Atman. Barcelona: Kairós, 1996.


NO HAY VERDAD SIN LIBERTAD

Publicado 12/09/2018 12:02:03  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


LIBERTAD

Este artículo es una reproducción de las notas 21, 22 Y 23 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 31:

Sin embargo, ¿dónde está ese pensamiento regenerador, al modo como lo hiciera Descartes en su día? Con dicho objetivo está escrita La educación cuántica., porque al decir del insigne Kant: “La educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que la naturaleza es capaz”. ¿Pero quién provee la educación cognitiva imparcial y justa? Siguiendo la premisa del escritor escocés Walter Scott, “la parte más importante de la educación del hombre es aquella que él mismo se da”. Fue así como Descartes se auto instruyó para producir un pensamiento racional autónomo, libre de los dogmas religiosos, es decir, despertó su mente racional, solito, frente a la Santa Inquisición. Descartes (1999) tuvo que estructurar unas reglas del pensamiento en su Discurso del método (1) para salir de las garras de la Iglesia. Y yo debo hacerlo contra los poderes fácticos económicos, burgueses, monárquicos (2) y religiosos, aprovechando que ellos también están heridos de muerte. Para ello, he tenido que estudiar la historia del pensamiento, o sea filosofía, pues, como dijera el filósofo chino Confucio, “estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”. El saber sigue siendo mi humilde rescoldo para ser libre de pensamiento, de ahí mis diversas publicaciones a modo de librepensador.

NOTAS:

(1) El Discurso del método, cuyo título completo es Discurso del método para conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias, es la principal obra escrita por René Descartes (1596-1650) y una obra fundamental de la filosofía occidental con implicaciones para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia. Descartes tituló esta obra Discurso del método con una finalidad precisa. En una carta que dirige a Marin Mersenne le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino solo de hablar. Con esto Descartes trata de alejarse de cualquier problema que pudiese surgir con sus contemporáneos por las ideas vertidas en esta obra y además escapa así de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo y cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.

La locución latina “cogito ergo sum”, que en castellano se traduce frecuentemente como “pienso, luego existo”, es un planteamiento filosófico de René Descartes (1596-1650), el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. “Cogito ergo sum” es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: “Je pense, donc je suis”, encontrado en su famoso Discurso del método (Descartes, 1999). La frase de Descartes expresa uno de los principios filosóficos fundamentales de la filosofía moderna: que mi pensamiento, y por lo tanto mi propia existencia, es indudable, algo absolutamente cierto y a partir de lo cual puedo establecer nuevas certezas.


(2) Un artículo de Juan Felipe Arcila, Ingeniero civil, publicado en la revista deslinde.co con fecha 12-12-2014: La decadencia de la monarquía española sale a la luz pública.

La abdicación de Juan Carlos de Borbón como rey de España y el ascenso de su hijo Felipe VI al trono, no es sino un desesperado intento por lavarle la cara a una monarquía profundamente desprestigiada por los escándalos del rey Juan Carlos y su familia, vinculados a delitos ambientales, lavado de dinero y corrupción. Los últimos hechos de corrupción de la Monarquía española reflejan su decadencia como institución y en consecuencia la pérdida de apoyo de las capas populares españolas.

Uno de los últimos escándalos del Rey Juan Carlos, la cacería de elefantes en Botswana al Sur de África, suscitó las críticas de diversas organizaciones ecologistas y especialmente de la WWF (World Wild life Fund for Nature por sus siglas en inglés), que cuenta con programas de protección de la fauna salvaje y de la cual el monarca fue presidente honorífico desde 1968 hasta que fue eliminado del cargo a causa del escándalo. La sociedad española desde siempre ha conocido esta afición del monarca pero en esta ocasión el escándalo se hizo mayor por la suma de acontecimientos delictivos y corruptos de la Casa Real que han salido a la luz pública en los últimos meses. La pérdida de popularidad del Rey Juan Carlos y de toda la institución monárquica va más allá de sus reprochables hobbies, escándalos personales o de los conflictos en el seno de la familia real que han sido registrados por la prensa rosa de amplia difusión en España.

Su descrédito ha tomado fuerza con la imputación a miembros de su familia por casos de corrupción, blanqueo de capitales y fraude fiscal que ha suscitado el descontento de las clases populares españolas que sufren la crisis económica en medio del desempleo, la congelación de salarios y recortes al gasto público. La trama de corrupción conocida como el caso Nóos que involucra a la infanta Cristina y a su esposo Iñaki Urdangarin con el desvío de millones de euros de dinero público a empresas privadas de su propiedad, evasión de impuestos, tráfico de influencias y abusos de poder en relación a empresas privadas y administraciones públicas (1).

Las prebendas, favores, negocios y relaciones de la monarquía con sociedades y entidades privadas no es nada nuevo, la fortuna del Rey Juan Carlos está relacionada con oscuros negocios en el petróleo, la especulación financiera y los negocios inmobiliarios y sus amistades con una élite económica… que terminó enjuiciada por corrupción y en algunos casos entre rejas (2). Incluso algunos miembros de confianza de la Casa Real están relacionados con las grandes empresas, como el caso de Fernando Almansa consejero privado del Rey que es miembro del Consejo de Administración de Telefónica (3).

Pero la presión de la Casa Real sobre los medios de comunicación ha ocultado las andanzas de la monarquía, tal como lo expresa el periodista Pascual Serrano de Le Monde Diplomatique: “A diferencia de otras monarquías como la británica, la española ha estado blindada frente a la crítica de los medios de comunicación. Se trata de un caso evidente de censura apoyado por los directivos de la prensa y la mayoría de los periodistas, incluso los no españoles”. Son contados los libros publicados de crítica y denuncia, y solo hasta ahora se han registrado en la prensa un conjunto de hechos imposibles de ocultar.

Uno de los principales críticos de la Monarquía española, el senador vasco Iñaki Anasagasti, resume en tres renglones la imagen que la actual sociedad española tiene respecto al Rey Juan Carlos: “su vida privada no es nada ejemplar, sus gastos y sus relaciones con amigos comisionistas son impropios, y su falta de responsabilidad ante el delito es algo único en una Europa democrática” (4), en referencia al blindaje que le da la Constitución española de 1978 que le destina presupuesto del Estado para su sostenimiento y lo exime de toda responsabilidad (Artículo 65-1). El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma (Artículo 56-3). La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.

La abdicación del Rey Juan Carlos y el traspaso de la corona a Felipe VI pretende restaurar su imagen y reputación, pero los sectores republicanos reclaman el fin de la Monarquía y el camino hacia una república presidencialista.

Notas:
1-Carlos Jiménez Villarejo: La Monarquía española, atenazada por la corrupción, El periódico, 5 de Abril 2013.

2-Pascual Serrano: Críticas contra la monarquía española de los escándalos sexuales al caso Urdangarin. Le Monde Diplomatique en Español Nº194, Diciembre 2011.

3-Composición del Consejo de Administración de Telefónica:
http://www.telefonica.com/es/shareholdersinvestors/html/corporate_governance/compconsejo.shtml

4-Iñaki Anasagasti, libro: Una monarquía protegida por la censura, Foca: 2009.

Bibliografía:

Descartes, René. Discurso del método. Madrid: Ediciones escolares, 1999.


LA MINORÍA DE EDAD DEL SER HUMANO

Publicado 12/09/2018 11:11:41  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


kant

Este artículo es una reproducción de las notas 17 y 18 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 30:

Desde que Kant diferenció mediante sus Tres críticas (1) a la ciencia, la profundidad intelectual y la moralidad, se han producidos los temores que manifestó en su ensayo ¿Qué es la ilustración? (Kant, 2007), unos temores acerca de la “minoría de edad” del ser humano (2) que no ha resuelto ni la postmodernidad ni la actual plutocracia. Esa diferenciación kantiana del mundo material, mental y espiritual ha desembocado en la actual enfermedad social, intelectual y moral, respectivamente, Dios libre de culpa al inconmensurable Kant. Es una enfermedad muy grave, pues requiere reconstruir pensativamente nuestro mundo, ya que no solo lo estamos destruyendo, sino que nos estamos destruyendo a nosotros mismos.
NOTAS:

(1) La visión racional-industrial del mundo sostenida por la Ilustración cumplió con funciones muy importantes como la aparición de la democracia, la abolición de la esclavitud, el surgimiento del feminismo liberal, la emergencia de la ecología y las ciencias sistémicas, entre algunas más, pero sin duda, la más importante puesta en escena fue la diferenciación entre el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros), el Gran Tres diferenciado por Kant a través de sus Tres críticas.

Tras el Renacimiento surgió la Edad de la Razón o Filosofía Moderna cuyo uno de su máximo exponente fue Kant. Con las Tres críticas de Kant (Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio), se produce una diferenciación de tres esferas: la ciencia, la moralidad y el arte. Con esta diferenciación, ya no había vuelta atrás. En el sincretismo mítico, la ciencia, la moralidad y el arte, estaban todavía globalmente fusionados. Por ejemplo: una “verdad” científica era verdadera solamente si encajaba en el dogma religioso. Con Kant, cada una de estas tres esferas se diferencia y se liberan para desarrollar su propio potencial:

-La esfera de la ciencia empírica trata con aquellos aspectos de la realidad que pueden ser investigados de forma relativamente “objetiva” y descritos en un lenguaje, es decir, verdades proposicionales y descriptivas (“ello”).

-La esfera práctica o razón moral, se refiere a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo (“nosotros”).

-La esfera del arte o juicio estético se refiere a cómo me expreso y qué es lo que expreso de mí, es decir, la profundidad del yo individual: sinceridad y expresividad (“yo”).


(2) Un preámbulo explicativo a cargo de Eugenio Sánchez Bravo (auladefilosofia.net):

1-Definición de Ilustración y minoría de edad.
Según Kant, “Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es el mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro”. Kant ofrece en este párrafo la definición más conocida de la Ilustración: ¡piensa por ti mismo! Mientras el pensamiento y los individuos continúen sometidos a dogmas religiosos y políticos y no sigan su propio camino, permanecerán en minoría de edad.

2-Causas de la minoría de edad: pereza y cobardía.
En palabras de Kant, “pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto, menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros en erigirse en tutores suyos”. Por un lado, Kant alude a que el dogmatismo acrítico resulta cómodo, pues nos permite no cuestionar nada del mundo que nos rodea. Por otro lado, renunciar a los prejuicios y las consignas heredadas es una tarea que requiere cierto valor. Por pereza preferimos que un libro piense por nosotros antes que pensar por nosotros mismos. Y por cobardía pagamos al sacerdote para que nos garantice el cielo y al médico para que nos garantice la salud.

3-Intereses políticos en mantener a los hombres en minoría de edad. Sexismo.
Dice Kant: “El que la mayor parte de los hombres (incluyendo al todo bello sexo) consideren el paso a la mayoría de edad como algo harto peligroso, además de muy molesto, es algo por lo cual velan aquellos tutores que tan amablemente han echado sobre sí esa labor de superintendencia”. Con ello, Kant se refiere a los tutores con motivación política, interesados en mantener a la humanidad en su minoría de edad. También se refiere Kant a los médicos, abogados y sacerdotes como instrumento del gobierno para manejar a los administrados.

4-Dificultades del individuo solitario para liberarse de los grilletes que lo encadenan a la minoría de edad.
“Así pues, resulta difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad que casi se ha convertido en algo connatural. Incluso se ha encariñado con ella y eso le hace sentirse realmente incapaz de utilizar su propio entendimiento, dado que nunca se le ha dejado hacer ese intento”. En dicho párrafo, Kant compara a los individuos en minoría de edad con los personajes encadenados del Mito de la caverna de Platón, tan acostumbrados a la oscuridad y las sombras, que de ningún modo desean abrirse paso hasta la luz. Al individuo solitario le resulta extraordinariamente difícil “pensar por sí mismo”, abrirse paso hacia la verdad y la libertad, pues durante su vida ha tenido el entendimiento constreñido por dogmas políticos y religiosos. Son pocos los que han conseguido abandonar la minoría de edad y guiarse solo por su propio ingenio.

5-Posibilidad de que la Ilustración tenga lugar en una sociedad en la que haya libertad de expresión.
“Sin embargo, hay más posibilidades que un público se ilustre por sí mismo; algo que casi es inevitable, con tal que se le conceda libertad. Pues ahí siempre nos encontramos con algunos que piensen por cuenta propia incluso entre quienes han sido erigidos como tutores de la gente, los cuales, tras haberse desprendido ellos mismos del yugo de la minoría de edad, difundirán en torno suyo el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación a pensar por sí mismo. Pero aquí se da una circunstancia muy especial: aquel público, que previamente había sido sometido a tal yugo por ellos mismos, les obliga luego a permanecer bajo él, cuando se ve instigado a ello por algunos de sus tutores que son de suyo incapaces de toda ilustración; así de perjudicial resulta inculcar prejuicios, pues estos acaban por vengarse de quienes fueron sus antecesores o sus autores”. Este fragmento de Kant es similar a aquel en que los prisioneros de la caverna calumnian y persiguen hasta la muerte al filósofo que intenta enseñarles el camino hacia la luz. Si lo exponemos en términos políticos diríamos que es posible inspirar a un pueblo para que busque su libertad pero también es probable que es mismo pueblo exija luego que se restaure el orden. Así de vengativos son los prejuicios. Kant, por tanto, rechaza de plano la posibilidad de una revolución que probablemente termine en un nuevo despotismo.

6-La Ilustración solo requiere de una condición, la libertad entendida como el uso público de la razón en todos los terrenos. Esta libertad ha de tener límites bien definidos en el caso del uso privado de la razón.
“Para esta Ilustración tan solo se requiere libertad y, a decir verdad, la más inofensiva de cuantas pueden llamarse así: el hacer público de la propia razón en todos los terrenos. Actualmente oigo clamar por doquier: ¡no razones! El oficial ordena: ¡no razones, adiéstrate! El asesor fiscal: ¡no razones y limítate a pagar tus impuestos! El consejero espiritual: ¡no razones, ten fe!”. Con este texto, Kant nos instruye de que los administradores del estado, los tutores (el ejército, Hacienda y el clero) no cesan de dar órdenes y además prohíben a todos razonar, pues ven en el librepensamiento un peligro para el orden social y no una condición necesaria para el progreso de la humanidad. Así, todo el que forma parte de la maquinaria del Estado debe obedecer y el uso público de la razón debe ser limitado por su uso privado. Pero esa contradicción entre el “traje de la fiesta de la libertad” y el “delantal de la esclavitud” llevado en casa, puede deberse al miedo a la censura, pues Kant ya había tenido problemas con la publicación de La religión dentro de los límites de la mera razón donde somete los dogmas religiosos al tribunal de la razón.

Para completar dicho preámbulo explicativo, a continuación un resumen de la mano de Guadalupe Estefanía Arenas (cela-alienado.blogspot.com):

La Ilustración es el escape del hombre de la minoría de edad que él mismo se ha provocado. Dicha minoría de edad es la incapacidad del propio ser humano de razonar o desarrollar su entendimiento por el mismo y esto lleva directamente a una dependencia que sugiere la intervención de otra persona para la toma de decisiones.

La tesis central de la Ilustración se formuló a través de la consigna: “¡atrévete a pensar!”, esto es, servirnos de nuestro propio entendimiento de manera autónoma. Sin embargo, el hombre prefiere permanecer en el estado de minoría de edad por comodidad ya que, acercarnos a la verdad, implica un gran esfuerzo pero sobre todo porque el hombre se enajena a partir de la pereza y la cobardía, es decir, el mal uso de sus dones naturales (la razón, es pues, un don natural del ser humano); así, siempre buscará alguien que piense por él.

Los prejuicios son otro factor que nos impide razonar porque solo podemos llegar a percibir una realidad ficticia y se originan a partir de la dependencia hacia una figura de tutoría. Para poder ser ilustrado, lo único que se necesita es la libertad; mediante la libertad se puede preservar la tranquilidad y bienestar del Estado; de esta forma, la libertad no es sin la razón. Hay dos tipos de uso de la razón: la pública y la privada. La que es totalmente libre es la pública, debe ejercerse en todos los ámbitos de la vida y es llevada a cabo por un intelectual; en cambio, la privada es limitada pues solamente implica la obediencia sobre todo si se pertenece a alguna institución. Así, cuando uno ejerce un cargo y tiene que cumplir con él, no ejerce el poder libre sino que “hace las cosas en nombre de otro”.

Con la razón pública, los individuos pueden incluso hacer críticas en todos los aspectos, incluido el Estado pero dichas críticas no desligan a los hombres de cumplir con sus obligaciones y con las leyes. Una de las figuras de la Ilustración y que extendió estos ideales fue Federico el Grande de Prusia, digno de ser alabado por dejar a sus súbditos pensar por ellos mismos.

El hombre solo puede postergar la Ilustración, pero no desaparecerla por completo porque de esta manera se atentaría contra la propia naturaleza del individuo que radica en el uso correcto de la razón.

Bibliografía:

Kant, Inmanuel. ¿Qué es la ilustración? Madrid: Alianza, 2007.


EL EGO DEL MATERIALISMO CIENTÍFICO

Publicado 11/09/2018 18:10:12  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


EGO MATERIALISMO CIENTÍFICO

Este artículo es una reproducción de la nota 14 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 28:

Sin embargo, el dominio de la racionalidad pragmática está puesta seriamente en duda por la racionalidad espiritual (obsérvese nuevamente los contrarios propuestos por Heráclito), presente en los despectivamente llamados “místicos cuánticos”(1) , todo un cambio de paradigma en el modo de pensar pero que los materialistas científicos reniegan de su reconocimiento, por el puro ego de creer estar en la verdad, un error epistemológico de hondo calado filosófico.


NOTA (1):

Desde la dogmática comunidad científica sustentada en el materialismo, el misticismo cuántico es considerado como una creencia pseudocientífica, en la cual las leyes de la mecánica cuántica incorporan ideas místicas similares a aquellas encontradas en ciertas tradiciones religiosas. El término “charlatán cuántico” ha sido usado peyorativamente por dichos escépticos materialistas para descartar la creencia de que la teoría cuántica aprueba creencias místicas. Sin embargo, el misticismo cuántico, entendido como una descripción neutral de las ideas que combinan los conceptos del misticismo oriental y la física cuántica, plantea un problema epistemológico de hondo calado científico y cultural así como de incalculables consecuencias metafísicas y filosóficas. La esencia de este ensayo es demostrar los fundamentos racionales del misticismo cuántico, y que debe ser reinterpretado convenientemente como filosofía transpersonal desde que el filósofo Ken Wilber dilucidó científica y filosóficamente los dos modos de saber -el método científico (dualidad entre sujeto y objeto) y el místico (no dualidad entre sujeto y objeto)- en su obra El espectro de la conciencia. Como se argumentará en este ensayo, la física cuántica, correctamente interpretada, posibilita una epistemología que contemple esos dos modos de saber avalados por brillantes mentes científicas y, a su vez, posibilita también un giro copernicano en el modo de aprehender el conocimiento y ser transmitido generacionalmente mediante una educación cuántica, objetivo de este trabajo, en oposición a la visión mecanicista, industrial y positivista de la escolarización tradicional.


LOS AMOS DEL MUNDO

Publicado 11/09/2018 17:53:59  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


Los amos del mundo

Este artículo es una reproducción de la nota 13 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 28:

Así, las eufemísticas democracias, en realidad, se hallan bajo una plutocracia donde Los amos del mundo ejercen un terrorismo financiero (Navarro, 2012)(1) . Hay un racionalismo pragmático desde los poderes fácticos que se sustenta en el secuestro del saber y la democracia (Rubiales, 2005) así como los medios de información (Chomsky, 2002), al servicio ello de un depredador capitalismo. La irremediable consecuencia es que la moralidad ha sido ajada, deviniendo entonces en una “modernidad líquida” al decir del sociólogo Bauman (2007) para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Lo que antes eran nexos potentes, ahora se han convertido en lazos provisionales y frágiles. En palabras de Marx, sería la perdida de la conciencia de clase.



NOTA (1):

Resumen de la obra Los amos del mundo (Navarro, 2012):

La concentración de poder económico ha dado a la banca internacional y a las grandes corporaciones la posibilidad de controlar los mecanismos de la economía en beneficio propio, convirtiéndola en un casino especulativo en donde desarrollan instrumentos financieros muy sofisticados con los que practican la violencia “de guante blanco”, un auténtico terrorismo financiero que doblega a los gobiernos y a las democracias cuando los políticos olvidan sus responsabilidades y dejan desprotegida a la población frente a los especuladores que se adueñan de los mercados. El resultado de una economía en manos de la oligarquía financiera es el alto endeudamiento, un empleo bajo mínimos y un debilitamiento del Estado del bienestar y de la calidad de vida de las personas, con el aumento de la pobreza y la desigualdad, y un mundo en donde disminuye la representatividad de las instituciones democráticas y la voz de la ciudadanía pierde fuerza.

Bibliografía:

Bauman, Zigmunt. Tiempos líquidos. Barcelona: Tusquets, 2007.

Chomsky, Noam. Cómo nos venden la moto.Información, poder y concentración de los medios. Barcelona: Icaria editorial, 2002.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona: Espasa libros, 2012.

Rubiales, Francisco. Democracia secuestrada. Córdoba: Almuzara, 2005.


LA DOCTRINA DEL SHOCK

Publicado 11/09/2018 13:08:07  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


la doctrina del shock

Este artículo es una reproducción de la nota 11 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 28:

La racionalidad pragmática inserta en este depredador capitalismo es un cáncer para las relaciones humanas. El infinito crecimiento económico y la competencia desleal, ambos incentivados por el imperialismo de unos pocos estados mediante las guerras, esclaviza al resto de la humanidad en la más absoluta miseria, pobreza e ignorancia, impidiendo con ello dar un sentido coherente a la vida (Klein, 2007) (1). Es imperativa una reprogramación de la intelectualidad humana, tesitura que están intentando diversos científicos y pensadores, entre los que me incluyo.


Nota (1):

La doctrina del shock (Klein, 2007) es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como “capitalismo del desastre”.

Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.

Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la porra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.

En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M), para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.

Bibliografía:

Klein, Naomi. La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre. Barcelona: Paidos Iberica, 2007.


LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: 4ª EDICIÓN GRATIS EN PDF

Publicado 06/09/2018 12:42:54  | Eventos


Portada

Platón, Kant y Wilber: ¿qué tienen en común esos insignes pensadores?
¿Es posible una salida postcapitalista?
¿Existe una conspiración contra la humanidad?
El debate entre física cuántica y espiritualidad: ¿realidad o ficción?
¿Es posible una ciencia de la conciencia?
¿Qué es la filosofía transpersonal?
¿Por qué cada vez más colegios introducen la meditación?
¿Hacia dónde se dirige la psicología humana?

LA EDUCACIÓN CUÁNTICA aborda en 714 páginas dichas inquietudes existenciales, filosóficas y educativas, con un claro propósito: poner un poco de orden en la teoría del conocimiento (epistemología) y en la historia del pensamiento (filosofía), con el fin de educar a las futuras generaciones en libertad y con conocimiento de causa.



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LA EDUCACIÓN CUÁNTICA





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FILOSOFÍA TRANSPERSONAL Y EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

UNA FILOSOFÍA ALTERNATIVA AL CAPITALISMO

KEN WILBER Y LOS NUEVOS PARADIGMAS DE LA HUMANIDAD

CAPITALISMO Y CONCIENCIA

PENSAR EN SER RICO

PENSAR EN SER LIBRE

PODEMOS


DUALIDAD Y NO DUALIDAD: ¿DÓNDE ESTÁ EL MISTERIO?

Publicado 03/09/2018 21:56:05  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


Saber y amor

Artículo dedicado a mi amiga Arlen, quien me ha inspirado a escribirlo.

Este artículo es una SINOPSIS EPISTEMOLÓGICA de La educación cuántica y está incluido en el PREÁMBULO METODOLÓGICO de la 4ª edición revisada y ampliada de dicha obra.


Este artículo es una reflexión filosófica, y nadie está obligado a creerse lo que escribo a continuación. Este artículo es un resumen de años de investigación y cuyas argumentaciones pueden ser consultadas en mis libros. Sin embargo, voy a tratar de explicar de una forma sencilla la esencia de mis pensamientos acerca de los conceptos “dualidad” y “no dualidad” para todo aquel que no quiera perderse en lecturas complejas desde un punto de vista argumental.

En la página 34 del prólogo de La educación cuántica , se halla el esquema epistemológico, el cual ha requerido 534 páginas de profusa argumentación. No obstante, voy a tratar de sintetizar dicha investigación en un lenguaje lo más explicito y sencillo posible. Vamos allá.



1 - Dualidad entre razón y metafísica

Nadie puede poner en duda que el ser humano está dotado de razón y espíritu, excepto los escépticos materialistas científicos quienes niegan a la metafísica misma. La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas). Una de las características del siglo XX ha sido la crítica sin contemplaciones a este tipo de filosofía eterna y sistemática que asociamos al término metafísica. Y, sin embargo, nada más actual que las cuestiones metafísicas. No hay manera de evitar que una y otra vez vuelva ese tipo de preguntas primeras sobre Dios, el hombre o el mundo, que quieren saber qué es lo que podemos conocer, qué es lo que debemos hacer o qué es lo que nos cabe esperar (Negrete, 2015).

Tradicionalmente, la razón ha sido la herramienta por antonomasia que nos ha permitido conocer el mundo mediante la filosofía y la ciencia. En la razón interviene un sujeto que piensa (yo) en algo pensado (objeto). Es decir, cada vez que surge un pensamiento, se produce un dualismo entre el sujeto que piensa y el objeto pensado. Dicho de otra manera, la razón quiere conocer a la naturaleza (fisiosfera), a la naturaleza biológica (biosfera) así como a la naturaleza humana (noosfera), por no hablar de la teosfera (divinidad). Toda la filosofía occidental está sustentada en el dualismo que divide al ser humano entre ese mundo interior que pregunta y ese otro mundo exterior por conocer.

Por otro lado, tenemos al espíritu. Según las posturas religiosas tanto exotéricas como esotérica, el espíritu (o Dios) es inmanente a la naturaleza, es decir, está presente en toda manifestación física (nuestro planeta, galaxias y el universo en general); también Dios es omnipresente, es decir, está presente entre todos nosotros, pero también ha sido presente en el pasado y, cómo no, lo estará en el futuro. El espíritu es también omnisciente, es decir, está presente en toda inteligencia manifestada y, particularmente, en la humana mediante la razón.

Consecuentemente, el ser humano está dotado por un lado de una razón que divide al mundo en su intento de conocerlo (recuerde: un sujeto que piensa al mundo como objeto), lo cual crea un dualismo. Y por otro lado, todo ser humano tiene acceso al espíritu que mora en el interior de todos nosotros.

2 - El problema epistemológico

El problema desde un punto de vista de la cronología histórica, es que la ciencia se ha adueñado de la razón humana como único método de conocimiento humano buscando hallar la “verdad” en la naturaleza. Y por otro lado, las religiones se han apoderado del espíritu, convirtiendo a Dios en un dogma de fe. Con dicha dicotomía entre razón y espíritu, el ser humano sufre una división ontológica entre lo que piensa (razón) y lo que cree (espíritu divino). Y ahí está el gran problema epistemológico de la filosofía occidental. Analicemos pues esa dicotomía que fragmenta al ser humano.

Cuando alguien piensa en Dios (o espíritu), ¿qué operación está haciendo el pensamiento? El sujeto que piensa en Dios (ya sea creyente o ateo), por el acto mismo de pensar, está convirtiendo a Dios en un objeto pensado, es decir, el pensamiento está haciendo un reduccionismo del espíritu inmanente. Dicho de otro modo, Dios que es inmanente, omnipresente y omnisciente es reconvertido en un objeto de pensamiento y, por tanto, su unicidad subyacente en todos los seres vivos del universo es fragmentada.

¿Cómo es posible pensar a Dios si, el pensamiento, es la manifestación inteligible de Dios mismo? Pensar a Dios implica crear un dualismo mediante el pensamiento, pues Dios es intrínsecamente indivisible ya que todo lo integra, hasta nuestros pensamientos. Incluso la física cuántica apunta a la posibilidad de que todos somos uno y remite, por tanto, a esa unidad divina. Consecuentemente, la ciencia cuántica evidencia el fracaso de la razón humana en su intento de crear un dualismo entre el sujeto que piensa y el espíritu como objeto pensado. En última instancia, la grandeza de la mecánica cuántica es hacer patente la presencia de la conciencia como un observador que “ve” y que no puede manipular al objeto, pues sujeto y objeto son una y la misma cosa: Dios ve a través de nuestra conciencia, Dios y tú sois uno; tú y yo somos uno; todos somos uno.

3 - El misterio de la no dualidad

Dicha unidad intrínseca donde Dios y el sujeto pensante se reconocen como unidad es conocida como misticismo contemplativo en la filosofía perenne, y cuya máxima devoción es expresada mediante el amor: se trata de una conciencia de unidad desde un estado de no dualidad. Dicho de otro modo, yo como sujeto pensante ya no divido al espíritu entre un sujeto que piensa y Dios como objeto pensado. Cuando hacemos esa división, estamos creando un dualismo que genera un estado de ilusión al creer erróneamente que nuestra personalidad (lo que pensamos que somos: nuestro ego) puede apoderarse del mundo, y de ahí surge el sufrimiento propugnado por la razón porque nos apartamos de la unidad divina.

El ego, en su ilusión de estar separado del espíritu, vive como en un sueño y se lanza a la conquista del mundo mediante el poder, el dinero, la fama, las posesiones, etcétera y, así, se genera un sufrimiento mediante el apego a los sentidos físicos, lo cual nos aparta del camino de la conciencia de unidad y del amor a nuestros semejantes. Ahí reside todo el misterio de la vida. Un misterio que los materialistas científicos niegan pues niegan la existencia misma del espíritu. Un misterio que los dirigentes de las religiones ocultan a sus fieles ya sea conscientemente con el objetivo de manipularlos, ya sea inconscientemente por ignorancia de las tesis aquí defendidas.

4 - La experiencia mística

Ahora que el misterio ha sido desvelado, ¿cómo debemos enfrentarnos a esa nueva realidad? Lo difícil y más conveniente es dejar de pensar dualmente, es decir, no pensar en el espíritu (o Dios) como algo alejado o ajeno a uno mismo, sino como conciencia de unidad (donde el espíritu y nosotros somos uno). Dicho de otro modo, la experiencia mística (es decir: no dual) sería la actitud correcta. ¿Y qué compromiso implica ello?

Muchas respuestas acerca de la no dualidad pueden ser halladas aquí en esta página de la mano de muchos sabios, quienes han experimentado de un modo similar dicho tránsito desde la dualidad a la no dualidad. No obstante, explicado de un modo sencillo, la no dualidad implica aceptar a los demás como son, con sus virtudes y sus defectos, implica aceptar que todo lo que ocurre en nuestra vida es una oportunidad para aprender una lección, implica que no debemos forzar las cosas mediante nuestro ego, sino pedir respuestas a nuestras más profundas preguntas y, ello, en un atmósfera sagrada inherentemente asociada a una actitud ética.

5 - La meditación

Cuando aprendamos a vivir en la no dualidad, entonces, estaremos preparados para vivir en el “no esfuerzo”, es decir, que nos llegarán señales o respuestas a nuestras peticiones, lo que Carl Jung acuño como “sincronicidades” (1), siempre y cuando sintamos al espíritu (o Dios) como algo interno y no como un objeto de nuestro pensamiento. Entonces viene la gran pregunta: ¿qué hacer para vivir acorde al desvelamiento de dicho misterio? La meditación y el silencio interior son el camino.

La meditación es un retiro de la vida exterior hacia el mundo interior, es aislarnos por unos momentos del ajetreo diario para adentrarnos en la contemplación del Ser. Y la práctica de la meditación es un camino espiritual consciente de nuestra unión con el espíritu (o Dios). No se trata de una “reflexión” con Dios, ni un pensamiento sobre Dios, sino sentirse uno con Dios mientras meditamos, es decir, vemos el “rostro” de Dios mediante arquetipos o señales que nos son desvelados mediante la meditación. Platón ya lo expresó certeramente: “La filosofía es un silencioso diálogo del alma entorno al ser”.

6 - El caminos ascendente hacia la sabiduría

Probablemente lo explicado hasta aquí sea algo difícil de comprender mediante la “razón”, pero si cree que lo explicado hasta aquí es posible, entonces le invito a la posibilidad de iniciar un camino de sabiduría en la experiencia del Dios interior mediante la meditación. No se trata de un Dios “pensado” o basado en la “fe”, sino experimentado las 24 horas del día cuando el camino espiritual se convierte en un propósito de vida. En ese camino espiritual se hallarán a personas que sentirán sus mismas experiencias y que pueden ser compartidas.

Cuando se abandona a la dualidad como camino existencial basado en un mundo de ilusión, creencias o simple fe, y se reconvierte a uno mismo a la no dualidad, entonces, se estará en presencia de la divinidad y cada cual será el creador de su propia realidad para alcanzar la libertad y felicidad: el objetivo por antonomasia perseguido por todo ser humano.

7 - El camino descendente: la compasión

Una libertad y una felicidad que solo pueden hallarse cuando coincidan con la libertad y a felicidad de los demás seres humanos a través del amor. Por eso mismo dijo Jesucristo: “Ama a los demás como a ti mismo”. Aquí está el secreto de toda enseñanza referida al misterio de la vida. El espíritu vive en nosotros, se expresa a través de nosotros, y nosotros somos la expresión de su amor divino como unidad. Y ese camino espiritual no se puede alcanzar simplemente con la razón (dualidad entre un sujeto pensante y un Dios pensado), sino con la experiencia de la no dualidad donde todos somos una expresión del espíritu divino. Se trata de un genuino misticismo vivido conscientemente mediante el amor y desde el silencio, un camino de sabiduría que nos adentra en el misterio de la vida.

8 - La sanación trascendental del ser humano

Aquí acaba esta reflexión. Puede aceptar o rechazar todo lo dicho hasta aquí. Puede incluso investigar, como lo he realizado yo a través de mis diversas publicaciones. Haga lo que haga, será su propio camino hacia Dios o el espíritu. Pero, decida lo que decida, el hecho mismo que lea este artículo ya es de por sí una situación de no dualidad donde, sencillamente, lo que tenía que ocurrir ha ocurrido aunque nuestra razón no alcance a escrudiñar la verdad más allá de nuestros sentidos físicos. Y, aunque “los caminos del Señor son inescrutables”, el actual estadio evolutivo de la humanidad permite vislumbrar la integración de la epistemología de lo conmensurable (ciencia) con la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) mediante una intuición espiritual desde la no dualidad.

Y dicha síntesis de saberes mediante la intuición espiritual es una apertura, entonces, a la sanación trascendental del ser humano como posibilidad para una educación transracional que implemente la razón con el corazón pues, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.


BIBLIOGRAFÍA:

Negrete, Juan Antonio. De la Filosofía como Dialéctica y Analogía. Madrid: Apeiron Ediciones, 2015.


NOTA:

(1) Mediante el Principio de sincronicidad, Carl Gustav Jung (1875-1961) intenta dar cuenta de una forma de conexión entre fenómenos o situaciones de la realidad que se enlazan de manera acausal, es decir, que no presentan una ligazón causal, lineal, que responda a la tradicional lógica causa-efecto. Un típico ejemplo de sincronicidad se da cuando una persona constata que una imagen mental suya, netamente subjetiva, es reflejada, sin explicación causal, por un evento material exterior a él. En términos de Jung, sería la concordancia, en el nivel del significado, de una imagen mental con un fenómeno material que se dan simultáneamente. Por lo tanto, Jung considera que las sincronicidades son “concordancias significativas acausales”.Para él, la sincronicidad es “la coincidencia de dos o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante”. Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos nos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.


OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Publicado 16/08/2018 23:25:31  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


OBJETIVOS

Este artículo está incluido en el PREÁMBULO METODOLÓGICO de la 4ª edición revisada y ampliada de La educación cuántica .

Desde 1948, el artículo veintiséis de los Derechos Humanos referente al derecho de la educación, como en otras facetas sociales, económicas y políticas, ha sido ninguneado por Los amos del mundo (Navarro, 2012). Sin embargo, novedosas iniciativas de hacer pedagogía están llegando al estamento educacional. Son tiempos de un revisionismo educacional como se verá, pero también de un revisionismo humano en el modo como percibimos nuestro mundo y el universo. En efecto, es pertinente una mirada retrospectiva en la historia del pensamiento a través de una filosofía crítica, es decir, como pensamiento divergente y alternativo al pensamiento único neoliberal (Dumenil, 2014) que ha dominado la reciente historia de Occidente: ese es el propósito de este trabajo de investigación al proponer una integración de la racionalidad y la espiritualidad como nuevo paradigma de conocimiento fundamentado en la filosofía transpersonal y argumentado pedagógicamente como La educación cuántica , una obra que propugna los siguientes revisionismos:


1 - Un revisionismo histórico

El “misticismo cuántico” debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal, por simple justicia histórica y epistemológica.

El “misticismo cuántico” es un término peyorativo utilizado por los ortodoxos materialistas científicos para calificar de pseudociencia la creencia de que las leyes de la mecánica cuántica incorporan ideas místicas. Sin embargo, desde un punto de vista epistemológico, Wilber (2005b) ha demostrado que el conocimiento simbólico (dualidad entre sujeto y objeto) y el misticismo contemplativo (no dualidad entre sujeto y objeto) son dos modos de saber, diferentes pero complementarios. Así, la no dualidad entre sujeto y objeto se presenta como una alternativa epistemológica al tradicional materialismo científico (dualidad entre sujeto y objeto), aunque los escépticos la descalifiquen despectivamente como “misticismo cuántico” .

La experiencia mística o filosofía del misticismo es una filosofía de la espiritualidad como sustrato epistemológico de la filosofía perenne. Según los partidarios de la filosofía perenne, hay una realidad última que puede ser aprehendida por el intelecto en determinadas condiciones especiales (Ferrer, 2003). En dicho sentido, la meditación es una puerta de acceso a dicha realidad superior y puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud (Lazar, 2011). Dicha dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia, en el ámbito de la psicología, tiene su correlato con el surgimiento de la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. Dichos planteamientos trascendentales han sido plasmados en la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia (Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona, 2014).

Por tanto, en función de los anteriores apuntes, desde un punto de vista estrictamente epistemológico y científico, el “misticismo cuántico” es un anacronismo histórico que perdura en el establischment académico oficial, razón por la cual en esta obra se realiza la pertinente argumentación para que el “misticismo cuántico” sea reconsiderado como filosofía transpersonal. Así, por justicia histórica y epistemológica, La educación cuántica tiene como fundamental propósito el reconocimiento de la filosofía transpersonal como paradigmática trascendencia a la crisis que padece la filosofía occidental al sustentarse exclusivamente en un materialismo científico que ha colapsado al Kosmos en un mundo chato (1). Consecuentemente, el misticismo y la meditación se constituyen en una puerta de acceso para la sanación trascendental del ser humano en el mismo sentido que ya lo apuntara Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma entorno al Ser”; una cuestión tratada más específica y exhaustivamente como un camino ascendente hacia la sabiduría.

Desde la dogmática comunidad científica sustentada en el materialismo, el misticismo cuántico es considerado como una creencia pseudocientífica, en la cual las leyes de la mecánica cuántica incorporan ideas místicas similares a aquellas encontradas en ciertas tradiciones religiosas. El término “charlatán cuántico” ha sido usado peyorativamente por dichos escépticos materialistas para descartar la creencia de que la teoría cuántica aprueba creencias místicas. Sin embargo, el misticismo cuántico, entendido como una descripción neutral de las ideas que combinan los conceptos del misticismo oriental y la física cuántica, plantea un problema epistemológico de hondo calado científico y cultural así como de incalculables consecuencias metafísicas y filosóficas. La esencia de este ensayo es demostrar los fundamentos racionales del misticismo cuántico, y que debe ser reinterpretado convenientemente como filosofía transpersonal desde que el filósofo Ken Wilber (2005a) dilucidó científica y filosóficamente los dos modos de saber -el método científico (dualidad entre sujeto y objeto) y el místico (no dualidad entre sujeto y objeto)- en su obra El espectro de la conciencia. Como se argumentará en este ensayo, la física cuántica, correctamente interpretada, posibilita una epistemología que contemple esos dos modos de saber avalados por brillantes mentes científicas (Wilber, 2013) y, a su vez, posibilita también un giro copernicano en el modo de aprehender el conocimiento y ser transmitido generacionalmente mediante una educación cuántica, objetivo de este trabajo, en oposición a la visión mecanicista, industrial y positivista de la escolarización tradicional.

La filosofía transpersonal es una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia así como los estudios de la conciencia y se constituye en Una filosofía alternativa al capitalismo y en un fundamento epistemológico para una educación transracional que implemente la razón con el corazón pues, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.

2 - Un revisionismo filosófico

La filosofía tradicional impartida en el sistema educativo occidental debe integrar a la espiritualidad y, consecuentemente, requiere de una trascendencia paradigmática hacia la filosofía transpersonal. Ello inquiere no solo una reconstrucción epistemológica en los términos argumentados en este trabajo de investigación, sino también que sea impartida como una asignatura educativa de modo que, los educandos, tengan a su alcance cognitivo una visión integral de la ciencia y el espíritu bajo una visión hermenéutica.

Por filosofía tradicional se entiende, en este ensayo, el cuerpo de conocimientos que se iniciaron con la filosofía moderna hasta llegar a la posmodernidad y concluyeron en la filosofía contemporánea como contraposición historicista a la reciente filosofía transpersonal iniciada por Ken Wilber. Esta filosofía tradicional ha desembocado en el pensamiento único neoliberal que ha secuestrado a la racionalidad colectiva expresada en las democracias occidentales, sometiendo a estas a una plutocracia. Del mismo modo que la filosofía escolástica supeditó la razón a la fe, el economicismo neoliberal ha sometido la razón al servicio de la fe ciega en los mercados. Al reincorporar la espiritualidad en la razón humana, la filosofía transpersonal es una renovada visión y una superación paradigmática de la filosofía tradicional.

3 - Un revisionismo epistemológico

La humanidad se halla ante un cambio de paradigma en el modo de pensar donde, la razón surgida de la racional-modernidad, debe reconciliarse con el espíritu, del mismo modo que la filosofía materialista debe hacerlo con la filosofía perenne (Huxley, 2010), y el hombre moderno con el sabio que lleva en su interior (Droit, 2011). Y ello debe realizarse imperativamente mediante una visión hermenéutica de lo inconmensurable que trascienda e incluya a la epistemología de lo conmensurable, constituyéndose así en un nuevo paradigma de conocimiento.

Existen muchas perspectivas desde las que se puede considerar el conocimiento, siendo la consideración de su función y fundamento un problema histórico de la reflexión filosófica y de la ciencia. La rama de la ciencia que estudia el conocimiento es la epistemología o teoría del conocimiento. La teoría del conocimiento estudia las posibles formas de relación entre el sujeto y el objeto. Se trata, por lo tanto, del estudio de la función del entendimiento propio de la persona, un objetivo subyacente al constructo filosófico desplegado en este ensayo que, como se argumentará debida y oportunamente, propugna dos modos de saber: el dual entre sujeto y objeto (método científico), y el no dual entre sujeto y objeto (trascendental).

Desde la teoría del conocimiento, he pretendido ocuparme de problemas tales como las circunstancias históricas, científicas, psicológicas y filosóficas que llevan a la obtención de la sabiduría, una eterna dialéctica a resolver por la humanidad pues, la racionalidad (método científico) y la espiritualidad (conocimiento revelado), han seguido caminos divergentes en la historia del pensamiento (véase ciencia versus religión), hasta que la física cuántica remitió inexorablemente hacia esos dos modos de saber (Wilber, 2005b): el materialismo científico (dualidad entre sujeto-objeto) y el misticismo contemplativo (no dual entre sujeto-objeto, trascendental), diferentes entre sí pero complementarios. Así, gracias a la física cuántica, esa dicotomía cognitiva ya no se presenta como una antinomia insuperable sino, ahora sí, como una paradigmática evolución holística desde el materialismo científico hacia el racionalismo espiritual.

Sin embargo, al margen de la anterior consideración estrictamente científica y filosófica, también intentaré demostrar en este ensayo que las circunstancias históricas y sociológicas han sido objeto de una ingeniería social y mental por parte de los poderes fácticos, una conspiración en toda regla para recluir a la humanidad en la caverna platónica. Para romper esas cadenas de la esclavitud y de la ignorancia inducida, es preciso un nuevo paradigma de conocimiento como tesis de este ensayo, de modo que toda persona con pensamiento crítico y divergente al pensamiento único neoliberal tenga los necesarios argumentos para actuar en libertad y con conocimiento de causa para, así, rendir homenaje a este aforismo bíblico: “la verdad os hará libres”.

Porque la libertad es también importante en ética, en filosofía social y política, en la filosofía de la mente, en metafísica, en la teoría del conocimiento, en la filosofía de las leyes, en la filosofía de la ciencia y en la filosofía de la religión: no puede haber “verdad” sin una genuina libertad desde el empoderamiento consciente de nuestro propio destino como personas y como humanidad. En definitiva, el empoderamiento consciente es una vía de sanación y fuente de inspiración para dirigir cada cual su vida en el mejor de los sentidos. Porque, a la postre, como dijera Carl Jung, las personas sufren porque no saben darle un sentido a su vida.

Mis investigaciones en los citados campos de estudio han alumbrado otra necesaria revisión a realizar, a saber, la de la tradicional educación, de ahí esta propuesta como “educación cuántica”. La educación cuántica postula una metodología pedagógica al efectuar los necesarios revisionismos antes citados, en aras de educar a las venideras generaciones en libertad y con conocimiento de causa desde el empoderamiento consciente. Porque “la verdad os hará libre”, lo cual conlleva inherentemente un replanteamiento cognitivo sobre la comprensión del mundo y de la persona. Dicho giro cognitivo del “ver para creer” (método científico) al “creer para ver” (método trascendental) invita a salir de la ignorancia en la que está sumido el ego. Esa salida de la caverna platónica es popularmente conocida como el “despertar de la conciencia” y debería llevarse a cabo conjuntamente entre la ciencia y la reflexión filosófica.

Como se argumentará en este ensayo, la mecánica cuántica es el sustrato cognitivo que posibilita un giro epistemológico (teoría del conocimiento) que afecta a nuestra comprensión y renovada interpretación de la filosofía y la psicología, al desplomarse la “rígida estructura” dualista del método científico, quien pretende explicarnos la realidad de ahí fuera y que, como demuestran las neurociencias, es una pura ilusión. Así, pues, la verdadera realidad está en el interior de cada uno de nosotros, de ahí el nuevo paradigma de conocimiento argumentado desde la filosofía perenne.

4 - Un revisionismo pedagógico

Tales revisionismos histórico, filosófico y epistemológico inquieren, consecuentemente, un revisionismo pedagógico para impartir un nuevo paradigma de conocimiento mediante la educación. Efectivamente, solamente desde una renovada perspectiva pedagógica será posible curar esta marchita civilización, quien adora el tótem del dinero en vez de descubrir el tesoro más preciado oculto en la profundidad de todo ser humano en los mismos términos planteados por el inconmensurable Platón: “La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma entorno al Ser”; un sendero de sabiduría que puede potenciarse mediante la meditación tal como están ya practicando en muchos centros escolares.

La meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar. La meditación se convierte así en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia. Como aseverara el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

El nuevo paradigma educativo no es una entelequia. Los expertos señalan 2017 como el año de la revolución pedagógica: metodologías como el trabajo por proyectos, el aprendizaje colaborativo, la educación por competencias o el aprendizaje basado en la resolución de problemas serán una realidad en las aulas.

Sin lugar a dudas que la educación está en un proceso de transformación en todo el mundo gracias a la asimilación del conocimiento mediante innovadoras técnicas pedagógicas. Pero queda por dar un paso más: hacer de los estudiantes buenas personas para, poco a poco, hacer de este mundo más habitable sin violencia y cuyo objetivo debe ser alcanzar la paz. Para tal fin y parafraseando a Kant, la paz interior se presenta como un imperativo categórico. Ciertamente, como ya dijo el inconmensurable Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. En dicho sentido, la meditación se presenta como una herramienta que está siendo introducida en cada vez más colegios.

Consecuentemente, la humanidad se halla no solamente ante un nuevo paradigma de conocimiento sino también ante un cambio de paradigma psicológico y, la meditación, se presenta como una herramienta pedagógica aún por descubrir en el sistema educativo occidental.

5 - Un revisionismo psicológico

Un nuevo paradigma de conocimiento, a su vez, incide en la psicología humana para aprehender la compleja realidad del mundo bajo una visión hermenéutica, la cual debe contemplar la evolución de la conciencia personal (egoica) hacia la conciencia transpersonal (Almendro, 1999) como vía de trascendencia del “yo” hacia el “nosotros” kantiano. Así, dicho revisionismo psicológico, al incorporar la espiritualidad en la psicología humana, inexorablemente conduce a un revisionismo educativo. Pero a su vez, un revisionismo educativo que contemple dicho revisionismo psicológico sustentado en la espiritualidad, se presenta como la única alternativa para revertir el actual reduccionismo psicológico positivista.

La psicología positivista o psicología tradicional es una forma de acercarse a lo psíquico a través de la introspección y el autoanálisis no excluyendo, por cierto, la observación objetiva de comportamientos. En este último sentido, la observación objetiva de los comportamientos entendidos como psicología científica, delimita el dominio de su competencia, prescindiendo de todo aquello que no se someta a la medición y a la sistematización experimental. Nociones como “yo”, “alma”, “vivencia”, “voluntad”, “conciencia”, son eliminadas cuando no modificadas por la psicología científica.

El problema de la psicología tradicional es su incapacidad para conseguir el consenso en la interpretación y explicación de los fenómenos psíquicos, debido al germen subjetivo implícito en la introspección y su dependencia del lenguaje verbal. Pero la psicología científica va más allá pues, mediante su reduccionismo, amputa y ejerce violencia sobre los fenómenos de la vida anímica.

Es evidente que la actividad psíquica no se agota en sus manifestaciones sensibles, concretas o fisiológicas. Asimismo, no se puede negar la estrecha vinculación de lo psíquico y la actividad neurofisiológica y endocrina. Sin embargo, dichas manifestaciones alcanzan matices difíciles de reducir a un patrón mecanicista. Estas últimas interpretaciones han mostrado el fracaso teórico del conductismo, aunque sus resultados sean de gran utilidad en áreas como la rehabilitación laboral y las terapias conductuales. Del mismo modo, la introspección y el psicoanálisis han mostrado sus debilidades, pero nadie puede objetar su utilidad para la vida diaria y como instrumento de autoconocimiento. Sin embargo, desde una perspectiva de la historia, frente a la psicología tradicional se yergue la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista.

La psicología transpersonal nació a finales de los años sesenta en los EE.UU. a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas (entre los que se encontraba Anthony Sutich y Abraham Maslow, fundadores de la psicología humanista, y el psiquiatra Stanislav Grof) en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia. Sus fundadores pretendían realizar una integración de las tradiciones místicas occidentales y orientales con la psicología humanista (Vaugham, 1982). La orientación transpersonal surge, pues, del encuentro entre la psicología occidental (en particular de las escuelas psicoanalíticas junguiana, humanista y existencial) y las tradiciones contemplativas de Oriente (en especial el budismo zen, el taoísmo y el hinduismo) (Ferrer, 2003). (Cita extraída del siguiente ensayo: Filosofía oriental y ciencias cognitivas: una introducción. Iker Puente. Universidad Autónoma de Barcelona, Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Enrahonar. Quaderns de Filosofia, 2011, Vol.47 Pág.15 a 37).

6 - Un revisionismo educativo

El sistema educativo tradicional está metamorfoseándose gracias a personas y colectivos que trabajan en pos del empoderamiento humano, en aras de trabajar la potencial profundidad inherente a todo ser humano mediante un revisionismo psicológico que incorpore la espiritualidad. Por tanto, La educación espiritual de los niños (Monserrat, 2014) es un imperativo para instaurar en el futuro una Vida espiritual en una sociedad digital (Torralba, 2012). Consecuentemente, Espiritualidad y educación social (Benavent, 2013) es un binomio inseparable para trascender La sociedad de la ignorancia (Mayos et al., 2011).Pero, además, la educación espiritual no debería estar desvinculada de la educación ambiental, pues la “hiperconectividad” -el tiempo que pasamos frente a una pantalla- ha originado el llamado déficit por naturaleza, un concepto acuñado por el periodista estadounidense Richard Louv que habla de afecciones físicas y emocionales causadas por la carencia de interacción con la fauna y la flora. Es vital, pues, integrar los espacios naturales en el modelo educativo, ahondar en la mutua y sana dependencia de los niños con la naturaleza, tal como reivindica Heike Freire (2011) en su libro Educar en verde: ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza. Por tanto, la escuela también debe ser creadora de conciencia para revertir la actual relación de nuestros hijos -y de sus progenitores- con la Madre Tierra.

7 - Un revisionismo humano

Solamente mediante una concatenación de los anteriores revisionismos planteados será posible, entonces, El nacimiento de una nueva conciencia (Carbonell, 2007) como plantea Eudald Carbonell en el prólogo de la obra La sociedad de la ignorancia (Mayos et al., 2011):

La tecnología y su socialización generan tensiones y divisiones en nuestras estructuras ecológicas y culturales. No se ha producido, pues, una socialización efectiva del conocimiento, y ello impide que caminemos hacia la sociedad del pensamiento, tal como deberíamos hacer. Debemos trabajar en la perspectiva de generar una nueva conciencia crítica de especie. Solamente con una evolución responsable, construida a través del proceso consciente, podremos convertir el conocimiento en pensamiento, y alejarnos así de la sociedad de la ignorancia.


NOTA

(1)
Wilber hace hincapié de que el cerebro forma parte de la naturaleza, pero la mente no forma parte del cerebro, pues la conciencia es una dimensión interna cuyo correlato externo es el cerebro objetivo. La mente es un “yo” y el cerebro es un “ello”. Solo es posible acceder a la mente a través de la introspección, la comunicación y la interpretación. Aunque la conciencia, los valores y los significados sean inherentes a las profundidades del Kosmos, no pueden ser encontrados en el cosmos, es decir, son inherentes a las profundidades de la Mano Izquierda, no a las superficies de la Mano Derecha. Así fue como el Espíritu se suicidó y terminó convirtiéndose en un fantasma. Ese fue el motivo por el que teóricos como Foucault han atacado con tanta dureza las “ciencias del hombre” que aparecieron en el siglo XVIII, pues los seres humanos eran estudiados en sus dimensiones objetivas y empíricas y, en consecuencia, fueron reducidos a meros “ellos” (Martos, 2016).


BIBLIOGRAFÍA:

Almendro, Manuel. La conciencia transpersonal. Barcelona: Kairós, 1999.

Benavent, Enric. Espiritualidad y educación social. Barcelona: Universitat Oberta de Catalunya, 2013.

Carbonell, Eudald. El nacimiento de una nueva conciencia. Barcelona: Ara Llibres, 2007.

Droit, Roger-Pol. El ideal de la sabiduría . Barcelona: Kairós, 2011.

Dumenil, Gerard. La gran bifurcación. Acabar con el neoliberalismo. Madrid: La catarata, 2014.

Ferrer, Jorge. Espiritualidad creativa: una visión participativa de lo transpersonal. Barcelona: Kairós, 2003.

Freire, Heike. Educar en verde: ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza. Barcelona: Grao, 2011

Huxley, Aldous. La filosofía perenne. Barcelona: Edhasa, 2010.

Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En: Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43.Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

Monserrat, Laia. Espiritualidad natural: La educación espiritual de los niños. Ideas para padres y maestros. Barcelona: Kairós, 2014.

Mayos, Gonçal et al. La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Península, 2011.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona: Espasa libros, 2012.

Torralba, Francesc. Vida espiritual en una sociedad digital. Lleida: Milenio, 2012.

Wilber, Ken. El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós, 2005a.

Wilber, Ken. (2005b). “Dos modos de saber”. En: Wilber, El espectro de la conciencia (pp.35-59). Barcelona: Kairós.

Wilber, Ken. Cuestiones cuánticas. Barcelona: Kairós, 2013.



LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SEGÚN KEN WILBER

Publicado 19/07/2018 22:31:20  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 3ª edición


Ken Wilber

Este artículo es una reproducción de la nota 113 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA. También puede ser estudiado más en detalle en el "Blog de Amador" de la web del autor.

Extracto de la página 343:

Concluyendo, la sabiduría (Droit, 2011) y el amor (Hüther, 2015) no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía), todo un reto de integración entre la razón (yo) y el espíritu (nosotros) con la salvaguarda de la naturaleza (ello). Integrar el Gran Tres es el reto todavía pendiente para la humanidad desde que fue diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas. El gran mérito de Wilber desde la perspectiva de la historia de la filosofía, es haber delineado los cuatro Rostros del Espíritu mediante los cuatro cuadrantes, es haber cartografiado los caminos de la evolución de la conciencia (1)(Grof, 1994) y haber señalado la profundidad que debe ser descubierta por cada uno de nosotros mediante la meditación. Wilber también nos describe un mundo chato dominado por el materialismo científico que impide con su dogmatismo epistemológico la integración con el Espíritu. No obstante, Wilber nos deja un análisis hermenéutico de la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia como pocos en el mundo, no en vano, es considerado como el “Einstein” de la conciencia.

Nota (1): Sinopsis de La evolución de la conciencia según Ken Wilber (2005c: 214-318) en Breve historia de todas las cosas:

1 -EN EL CAMINO HACIA LO GLOBAL

Hoy en día se habla mucho de “perspectiva global”, de “conciencia global”, de pensar globalmente y de actuar localmente. Sin embargo, según Wilber, un mapa global es una cosa y un cartógrafo capaz de vivir de acuerdo a él otra completamente diferente. Una perspectiva global no es algo innato, el niño no nace con ella. Una perspectiva global es algo tan excepcional e infrecuente que hay pocos individuos que realmente la posean (recuerde que a mayor profundidad menor amplitud). La utilidad de los mapas supuestamente globales o sistémicos son mapas de la Mano Derecha, por el contrario, el asunto crucial consiste en el desarrollo de la Mano Izquierda, en suma, promover el desarrollo de los individuos hasta el punto en el que estén en condiciones de asentarse en una conciencia global. Es desde dentro y más allá de esta perspectiva global desde donde emergen los estadios genuinamente espirituales o transpersonales en la medida en que el Espíritu comienza a reconocer sus dimensiones globales. Por tanto es necesario un proceso de desarrollo y evolución que conduce hasta el Yo global, una escalera que es preciso subir peldaño a peldaño y que consta de nueve estadios de evolución de la conciencia.

Fulcro 1: La incubación del yo físico

En el momento del nacimiento, el bebé es un organismo fundamentalmente sensioromotor, un holón que incluye y trasciende a las células, las moléculas y los átomos que lo componen. En términos de Piaget, el bebé está identificado con la dimensión sensoriofísica, lo cual explica que ni siquiera pueda distinguir entre interior y exterior: el yo físico y el mundo físico se hallan fundidos, es decir, todavía no se han diferenciado. Este temprano estado de fusión suele denominarse “matriz primordial” porque es la matriz que irá diferenciándose a lo largo del proceso de desarrollo subsiguiente. La matriz primordial es simplemente la fase 1 del fulcro 1. Recordemos que, en cada uno de los fulcros del desarrollo, el yo debe atravesar un proceso trifásico (1-2-3): identificación con un determinado peldaño, diferenciación de ese peldaño hasta trascenderlo y, por último, integración e incluyéndolo en su propia estructura.

Pero alrededor de los cuatro meses de edad, el niño comienza a diferenciar entre las sensaciones físicas del cuerpo y las del entorno que le rodea. El niño muerde una sabana y no le duele, pero se muerde el pulgar y sí le duele. Entonces es cuando empieza la diferenciación del fulcro 1, una fase que suele completarse en el primer año de vida, habitualmente entre los cinco y nueve meses de edad y se constituye en un proceso de “incubación” hasta el “nacimiento real” por así decirlo, del yo físico -o fase 2 del fulcro 1-.

Fulcro 2: El nacimiento del yo emocional

Una vez atravesado el fulcro 1, el niño ha trazado ya las fronteras de su yo físico pero todavía no ha establecido las fronteras de su yo emocional. Puede diferenciar su yo físico del entorno físico pero todavía no puede diferenciar su yo emocional de su entorno emocional, lo cual significa que su yo emocional permanece fundido o identificado con quienes le rodea, especialmente con la madre: esta es la fase de fusión con la que se inicia el fulcro 2. El hecho de que no pueda diferenciarse del mundo emocional y vital que le rodea le lleva a considerar al mundo como una extensión de sí mismo y, precisamente, este es el significado técnico del término “narcisismo”. Un narcisismo, en este estadio, que no es patológico sino perfectamente normal pues es todavía incapaz de pensar por sí mismo. Dicho de otro modo, su perspectiva es la única de la existencia y por ello, cuando juega al escondite, se cubre los ojos creyendo que si él no le ve a usted, usted tampoco podrá verle a él. Su identidad es biocéntrica porque se halla fundido con la biosfera interna y externa y, por tanto, sumamente egocéntrico pues carece de fronteras emocionales.

Pero en algún momento entre los 15 y los 24 meses, el yo emocional comienza a diferenciarse del entorno emocional, lo que puede llamarse el “nacimiento psicológico del niño”. Es precisamente en ese momento en el que el yo pasa de la fase de fusión inicial a la fase de diferenciación del fulcro 2, cuando tiene lugar el “nacimiento emocional” del niño y comienza a despertar al hecho de que es un yo separado que existe en un mundo separado. Muchos teóricos consideran que este es el comienzo de la alienación, de la enajenación profunda, el dualismo básico, la escisión entre sujeto y objeto, el origen de la conciencia fragmentada. El mundo manifiesto es un lugar atroz y cuando los humanos toman conciencia de este hecho sufren terriblemente, y ese doloroso proceso es denominado como despertar. En ese momento, está comenzando a adentrase en el mundo del dolor y del sufrimiento, una pesadilla infernal ante la que solo tiene dos alternativas: regresar a la fusión anterior en la que no era consciente de la alienación, o seguir creciendo hasta llegar a superar esta alienación en el despertar espiritual. Cuando despertamos como yo emocional separado, con todo el gozo y el terror que ello implica, hemos trascendido realmente el estado de fusión anterior, hemos, en cierto modo, despertado, hemos ganado en profundidad y en conciencia, lo cual tiene su propio valor intrínseco.

Fulcro 3: El nacimiento del yo conceptual

Si todo va relativamente bien, el yo deja de estar exclusivamente identificado con el nivel emocional. Es entonces cuando comienza a trascender ese nivel y a identificarse con el yo mental o conceptual, momento que jalona el comienzo del fulcro 3 y de la mente representacional, la mente compuesta por imágenes, símbolos y conceptos a la que Piaget denomina estadio preoperacional. Las imágenes comienzan a aparecer alrededor de los siete meses de edad y se parecen tanto al objeto que representan que, si cierra los ojos e imagina un perro, esa imagen se asemeja mucho al perro real. Los símbolos, por su parte, también representan a los objetos pero son operaciones cognitivas más complejas y dominan la conciencia entre los 2 hasta los 4 años de edad, aproximadamente. En ese momento comienzan a aparecer los conceptos y gobiernan la conciencia desde los 4 a los 7 años. Si bien los símbolos representan a los objetos, los conceptos representan a un conjunto de objetos. Es entonces cuando despunta un yo especialmente mental, un yo conceptual que se identifica con la mente conceptual, hallándose así en presencia del fulcro 3 en el que el yo ya no es un manojo de sensaciones, impulsos y emociones sino un conjunto de símbolos y conceptos. En ese momento comienza a aparecer el mundo lingüístico, el mundo noosférico, lo cual provoca una auténtica revolución: hemos pasado de la fisiosfera del fulcro 1 hasta la biosfera del fulcro 2 y, ahora en el fulcro 3, comenzamos a adentrarnos en la noosfera.

El mundo lingüístico es, en realidad, un nuevo mundo que nos abre a un nuevo espacio: ahora el yo puede pensar en pasado y planificar el futuro, y también puede comenzar a controlar sus funciones corporales y a imaginar cosas que no se hallan inmediatamente presentes ante sus sentidos. Pero el hecho de que pueda anticipar el futuro supone también que puede preocuparse y experimentar ansiedad, y el hecho de que pueda pensar en el pasado implica que puede sentir remordimientos y rencor.

Los tres primeros fulcros hasta ahora vistos constituyen los tres primeros niveles del proceso de evolución de la conciencia, cada uno de los cuales nos brinda una diferente visión del mundo. Si la visión del mundo es el aspecto que asume el Kosmos desde un determinado peldaño de la escalera de la evolución de la conciencia, ¿qué aspecto tiene el Kosmos cuando usted dispone solo de sensaciones e impulsos? A este paisaje lo denomina Wilber visión arcaica del mundo (fulcro 1). Cuando a esa perspectiva se le agregan posteriormente imágenes y los símbolos aparece la visión mágica del mundo (fulcro 2); más tarde, cuando se le incorporan las reglas y los roles surge la visión mítica del mundo (fulcro 3); y con la emergencia del estadio operacional formal aparece el mundo racional, etcétera. Con la aparición de la visión racional del mundo, el sujeto comprende que no existe salvación mágica o mítica a menos que emprenda el correspondiente proceso de desarrollo y que, si quiere transformar la realidad, deberá hacerlo él mismo.

Fulcro 4: El nacimiento del yo rol

De ese modo llegamos al fulcro 4, a la estructura que Wilber denomina mente “regla/rol” y Piaget como estadio cognitivo operacional concreto (“conop”), un estadio que aparece alrededor de los 6 ó 7 años y que domina a la conciencia hasta algún momento entre los 11 y los 14 años: implica la capacidad de aprender reglas mentales y de asumir roles mentales y, lo que es realmente crucial, la capacidad de asumir el papel de los demás, lo cual constituye un extraordinario paso hacia adelante en el camino que conduce hacia lo global, en el camino que lleva a asumir una perspectiva mundicéntrica pues se halla en condiciones de asumir el rol de los demás. Por supuesto que todavía no ha alcanzado la perspectiva mundicéntrica, pero lo cierto es que está moviéndose en la dirección correcta porque ha comenzado a darse cuenta de que su visión no es la única del mundo. Ello supone un cambio total de la visión del mundo -un cambio de paradigma-, y conlleva un profundo cambio en la sensación de identidad, en la actitud moral y en las necesidades del yo.

El cambio de paradigma que conduce de la modalidad de conciencia preconvencional a la modalidad convencional (desde el fulcro 3 hasta el fulcro 4) es un cambio que resulta evidente en la capacidad de asumir el rol de los demás, y a lo largo de todo es proceso, podemos advertir una continua disminución del egocentrismo puesto que la evolución global del ser humano apunta hacia estados cada vez menos egocéntricos. Pero la batalla evolución versus egocentrismo es también la contienda arquetípica global del universo y, según Howard Gardner, tal desarrollo humano puede ser considerado como una continua disminución del egocentrismo. Wilber resume el proceso de disminución del narcicismo como una secuencia que va del fisiocentrismo (fulcro 1) al biocentrismo (fulcro 2) y luego al egocentrismo (fulcro 3), tres estadios sucesivos en los que el egocentrismo es cada vez menor. Y, en el momento en que aparece la capacidad de asumir el rol de los demás, la perspectiva egocéntrica experimenta otro cambio radical y pasa de ser egocéntrica a sociocéntrica. Sin embargo, la actitud sociocéntrica o convencional tiende a ser muy etnocéntrica: la consideración y el respeto se han expandido desde mí hasta mi grupo, es decir, hasta incluir a quienes participan de la misma mitología, la misma ideología, la misma raza, el mismo credo, la misma cultura…pero no más allá. Por tanto, todavía no puedo pasar de una actitud sociocéntrica y etnocéntrica a una actitud auténticamente mundicéntrica o universal y pluralista, lo cual es propio del fulcro 5.

Fulcro 5: El ego mundicéntrico o maduro

Llegamos así al fulcro 5 entre los 11 y los 15 años que, en la cultura occidental, corresponde al estadio de las operaciones formales (“formop”). Del mismo modo que la estructura operacional concreta podía operar sobre el mundo concreto, la estructura formop permite operar sobre el pensamiento. Ya no se trata solo de pensar sobre el mundo sino de pensar sobre el pensamiento, algo, por cierto, que no es tan árido y abstracto como puede parecer a simple vista. En realidad es exactamente todo lo contrario, porque eso significa que la persona está en condiciones de comenzar a imaginar posibles mundos diferentes, lo cual le abre al mundo del auténtico soñador. A partir de entonces aparece la posibilidad de un mundo ideal y la conciencia de la persona puede soñar en cosas que no se hallan presentes, imaginar posibles mundos futuros y hacer lo necesario para transformar el mundo en función de esos sueños ya que es “la edad de la razón y de la revolución”.

Asimismo, el hecho de pensar sobre el pensamiento posibilita la auténtica introspección, pues por vez primera el mundo interno se abre ante el ojo de la mente y el espacio psicológico se convierte en un nuevo y excitante territorio. Las imágenes internas danzan en el interior de la cabeza y estas no proceden de la naturaleza externa, del mundo mítico o del mundo convencional sino de una extraña y milagrosa voz interior. En este punto, la actitud moral pasa de ser convencional a ser postconvencional: a partir de ese momento, usted puede criticar a la sociedad convencional, pues el hecho de “pensar sobre el pensamiento” le permite “juzgar las normas” y, en cierto modo, puede trascenderlas. Este es el proceso trifásico característico del paso del fulcro 4 al fulcro 5: al comienzo, uno se halla fundido con las reglas y los roles convencionales, identificado con ellas (y en consecuencia, se encuentra a su merced y es un auténtico conformista); pero luego comienza a diferenciarse de ellas y a transcenderlas, logrando así una cierta libertad que le permite pasar al siguiente estadio superior (fulcro 5), en donde todavía deberá integrar estos roles sociales. En suma, el paso de lo sociocéntrico a lo mundicéntrico supone otra disminución del narcicismo, otro descentramiento, otra trascendencia, pues usted quiere saber qué es lo correcto y qué es lo adecuado, pero no solo para su pueblo sino para todo el mundo. Entonces es cuando asume una actitud postconvencional, global o mundicéntrica y, lo que es más importante, se aproxima a una actitud auténticamente espiritual o transpersonal.

Por vez primera en todo el proceso de desarrollo y evolución de la conciencia disponemos de una perspectiva mundicéntrica o global, ¡un viaje muy largo por una carretera muy pedregosa en el camino que conduce a lo global! Y, lo que es más importante, esta plataforma mundicéntrica constituye el trampolín para acceder a cualquier desarrollo posterior superior. Se trata de un cambio irreversible, de una transformación que no tiene posible vuelta atrás puesto que, una vez que contempla el mundo desde una perspectiva global, ya no puede dejar de hacerlo. Por primera vez en el curso de la evolución, el Espíritu contempla a través de sus ojos y ve un mundo global, un mundo descentrado del yo y de lo mío, un mundo que exige atención, respeto, compasión y convicción, un Espíritu que solo se expresa a través de la voz de quienes tienen el coraje de permanecer en el espacio mundicéntrico y no caer en compromisos inferiores más superficiales, lo cual está directamente relacionado con la actitud moral. La moralidad convencional es sociocéntrica mientras que la moral postconvencional es mundicéntrica y está basada en el principio del pluralismo universal o multiculturalismo.

Pero tenemos que ser muy cuidadosos, pues debe recordarse que la actitud propia del fulcro 5 es muy infrecuente, muy elitista y muy difícil de lograr. Cuando usted ha evolucionado desde la perspectiva egocéntrica hasta la etnocéntrica y la mundicéntrica, no le resultará difícil comprender que todos los individuos son merecedores de la misma consideración y de las mismas oportunidades, sin importar raza, sexo o credo. La actitud universalmente pluralista es realmente multicultural y postconvencional. El problema es que la mayor parte de los individuos con los que se relaciona todavía son esencialmente egocéntricos o etnocéntricos y, en consecuencia, no comparten su universalismo. De este modo, usted se ve obligado a mostrar una tolerancia universal con individuos que no son igual de tolerantes que usted. Es así como los multiculturalistas suelen terminar atrapados en varias flagrantes contradicciones: la afirmación de que no son elitistas. Según afirma un determinado estudio, solo el 4% de la población de Estados Unidos ha alcanzado la actitud pluralista postconvencional y mundicéntrica, una actitud, pues, muy infrecuente y muy elitista. Pero los multiculturalistas que afirman no ser elitistas deben mentir sobre su propia identidad, lo cual termina conduciéndoles por caminos muy ambiguos y hasta padecer una crisis de identidad global. Su postura oficial es que cualquier tipo de elitismo es malo pero su yo real es, de hecho, un yo elitista y, en consecuencia, se ven abocados a disfrazarlo y a distorsionarlo, a mentir, en suma. Esta es la patología típica del fulcro 5, una patología de la mente adolescente que todavía sigue atrapada en una variante de la disociación del fulcro 5, del desastre de la modernidad, una postura que afirma haber superado ya a la modernidad pero que, no obstante, sigue completamente atrapada en ella y se ve obligada a mentirse a sí misma.

Lo anterior nos lleva a una espantosa situación, a la policía del pensamiento, lo que fue denominado por Orwell en 1984 como newspeak, que parece estar en todas partes y ha terminado secuestrando a todos los universalistas. Con el newspeack, Orwell se refiere a una forma retórica en la que, bajo un disfraz de objetividad, se está sirviendo, de hecho, a objetivos políticos o ideológicos, alentando así la fragmentación egocéntrica y etnocéntrica y la política de la injusticia, la política del narcicismo.

Fulcro 6: La integración corpomental del centauro.

La estructura básica de este estadio es visión-lógica, o lógico-global, una estructura de conciencia muy global e integradora. En el momento en que el centro de gravedad del yo se identifica con la estructura visión-lógica, en el momento en que la persona vive desde ese nivel, su personalidad se integra y su yo puede comenzar realmente a asumir una perspectiva global y no simplemente hablar de ella. De modo que la capacidad integradora de la estructura visión-lógica sirve de soporte a un yo integral, un estadio denominado por Wilber como centauro, un estadio en el que tiene lugar una integración entre el cuerpo y la mente, entre la biosfera y la noosfera, que configuran un yo relativamente autónomo, un yo que ha superado el aislamiento, el atomismo y el egocentrismo, un yo integrado en redes de responsabilidad y servicio. Es decir, el yo observador está comenzado a transcender la mente y el cuerpo y, en consecuencia, puede ser consciente de ambos como objetos de conciencia, como experiencias. No es que la mente contempla el mundo, sino que el yo observador contempla, al mismo tiempo, la mente y el mundo, y por ese mismo motivo comienza a integrar la mente y el cuerpo. Por ello se le denomina centauro. En este punto de la evolución usted se encuentra, por así decirlo, a solas consigo mismo, dejando atrás la fe ciega en los roles y las reglas convencionales de la sociedad, superando la actitud etnocéntrica y sociocéntrica y se adentra en un espacio mundicéntrico en el que el sujeto explora los dominios más profundos y genuinamente espirituales.

La visión-lógica es aperspectivista en el sentido de que dispone de una multiplicidad de puntos de vista y no privilegia automáticamente ninguno de ellos sobre los demás. Pero cuando uno empieza a tener en cuenta todas las posibles perspectivas, todo comienza a moverse vertiginosamente. La conciencia aperspectivista que proporciona la visión-lógica puede llegar a ser muy desconcertante porque todos los puntos de vista empiezan a parecer relativos e interdependientes, no hay nada absolutamente fundacional, ningún lugar en el que apoyar la cabeza y decir ¡he llegado! Si tenemos en cuenta la relatividad de las distintas perspectivas, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. La afirmación de que “todo es relativo y de que no hay nada mejor ni peor que otra cosa” soslaya el hecho de que esta misma actitud es mejor que las actitudes alternativas, cayendo entonces en la llamada contradicción performativa. Y los multiculturalistas que ocasionalmente alcanzan el nivel visión-lógico suelen caer en la locura aperspectivista.

La dimensión aperspectivista a la que nos permite acceder la estructura visión-lógica no supone que el Espíritu se haya quedado ciego a lo largo del proceso, sino que está contemplando el mundo a través de infinitos y milagrosos puntos de vista, un nuevo descentramiento, una trascendencia más, una nueva espiral en el proceso evolutivo que trasciende al egocentrismo. La tarea fundamental del fulcro 6 es la emergencia del yo auténtico, del yo existencial y, como decía Heidegger, el yo finito debe morir y la magia, los dioses míticos y la ciencia racional no pueden salvarlo. El descubrimiento del auténtico ser-en-el-mundo, búsqueda de la auténtica individualidad-en-la-comunión-, exige la asunción de la propia mortalidad y finitud.

Dado que los existencialistas no reconocen ninguna esfera de conciencia superior, quedan atrapados en la visión existencial del mundo que restringe sus percepciones exclusivamente a lo que queda dentro de su horizonte. Cualquier afirmación de la existencia de una dimensión superior será recibida con una fría mirada y la vergonzosa acusación de “inautenticidad” caerá sobre su cabeza. Así, pues, la fase de fusión del fulcro 6 se halla atrapada en el centauro y en la visión existencial del mundo. Desde este punto de vista, la angustia constituye el único referente de la autenticidad. ¿Qué sentido tiene lo personal si uno está abocado a la muerte? ¿Para qué vivir en esas circunstancias? Esta preocupación por el sentido y por la falta de sentido tal vez sea el rasgo central característico de las patologías propias del fulcro 6 y la terapia correspondiente es la terapia existencial.

El centauro constituye un yo integrado y autónomo y, en consecuencia, debería ser un estado feliz, pleno y gozoso y el sujeto debería estar continuamente sonriendo. Pero no es eso lo que ocurre sino que constituye un yo profundamente desdichado. Es integrado y autónomo… pero también miserable: ha probado todo lo que el dominio de lo personal puede ofrecerle y no le resulta satisfactorio. Por ese motivo esta alma ha dejado de sonreír. El mundo ha perdido su sentido en el mismo momento en que el yo alcanzaba sus mayores triunfos. Ha llegado el momento del banquete y el sujeto ha descubierto en él el sonriente y silencioso semblante de la calavera. ¿A quién podré cantar canciones de alegría y exaltación? ¿Quién escuchará mis llamadas de auxilio en el silencio aterrador de la oscura noche? Para el alma existencial, todos los deseos han perdido su sentido porque, a fuerza de mirar cara a cara la existencia, ha terminado enfermando. El alma existencial es un alma para la que lo personal se ha convertido en algo completamente insubstancial, un alma, en otras palabras, que se halla en la antesala misma de la dimensión transpersonal.

2 - LOS DOMINIOS SUPRACONSCIENTES

Habíamos dejado el proceso de desarrollo en el nivel del centauro, un nivel en el que el yo observador tomaba conciencia de la mente y del cuerpo y, en ese mismo sentido, comenzaba a trascenderlo. Pero, ¿qué es el yo observador? La respuesta que suelen dar los grandes sabios y místicos del mundo a esta pregunta es que el yo observador conduce directamente a Dios, el Espíritu o la Divinidad, que, en las profundidades últimas, nuestra conciencia intersecta con el infinito. Ese yo observador suele ser llamado Yo (con mayúscula), Testigo, Presencia pura, conciencia pura, un rayo directo de lo Divino que, en opinión de los grandes sabios y místicos de todo el mundo, es el Cristo, el Buda o la misma Vacuidad.

En el estadio del centauro, la conciencia simplemente está comenzando a desidentificarse de la mente, motivo por el cual puede contemplarla, verla y experimentarla. La mente ya no es un mero sujeto sino que está comenzando a convertirse en objeto, un objeto del Yo observador, un objeto del Testigo. Por ese motivo las tradiciones místicas, contemplativas y yóguicas aparecen en el momento en que la mente nos abandona, en el momento en el que el Yo observador comienza a transcender la mente, a ser transmental, supramental o supermental o, como podríamos decir, transracional, transgoico o transpersonal.

¿Qué sucede cuando va más allá o detrás de la mente, hasta una dimensión que no se halla confinada al ego ni al yo individual? “Existe una esencia sutil que impregna toda realidad”, comienza diciendo una de las respuestas más conocidas a esta pregunta, “es la realidad de todo lo que es, el fundamento de todo lo que es. Esa esencia lo es todo. Esa esencia es lo real. Y tú, tú eres eso.” El Yo observador, dicho en otras palabras, termina desplegando su propio origen, que es el mismo Espíritu. Y los distintos estadios de crecimiento y desarrollo transpersonal son fundamentalmente los estadios que sigue el Yo observador en el camino que conduce hasta su última morada, el Espíritu puro, la Vacuidad pura, sustrato, camino y gozo de todo el proceso de desarrollo.

En esos estadios superiores nos encontramos con un puñados de hombre y mujeres que se esforzaron -y siguen esforzándose- por ir más allá de la normalidad promedio impuesta por el sistema y ascender hasta alcanzar las dimensiones superiores de la conciencia, y, en esa búsqueda, se unen a un pequeño grupo de personas afines y desarrollan prácticas, instrucciones o paradigmas que despliegan estos mundos superiores, experimentos interiores, en suma, que permitirán que otros reproduzcan sus descubrimientos y verifiquen (o refuten) sus hallazgos. Así es como hoy en día disponemos de mapas y caminos procedentes de todas las grandes tradiciones contemplativas, orientales y occidentales, tanto del Norte como del Sur, y podemos contrastarlos y compararlos. Basándose en el estadio actual de la investigación, podemos afirmar que existen, al menos, cuatro estadios principales del desarrollo y de la evolución transpersonal, cuatro niveles a los que Wilber denomina: psíquico, sutil, causal y no dual, cada uno de los cuales nos proporciona una visión diferente del mundo, a los que llama, respectivamente, misticismo natural, misticismo teísta, misticismo informe y misticismo no dual. Sus visiones del mundo son muy concretas y difieren claramente entre sí (cada una de ellas posee una estructura, cognición, sensación de identidad, actitud moral, necesidades, etcétera, diferentes).

El desarrollo real del yo en los estadios transpersonales no es estrictamente lineal, sino que está salpicado por todo tipo de saltos hacia adelante, de retrocesos y de movimientos espiralados. No obstante, el centro de gravedad del yo tiende a organizarse en torno a una determinada estructura básica superior predominante, tiende a identificar su centro de gravedad con una determinada estructura alrededor de la cual giran la mayoría de sus percepciones, de sus respuestas morales, de sus motivaciones, de sus impulsos, etcétera.

Fulcro 7: El nivel psíquico

En opinión de Wilber, el nivel psíquico constituye un estadio de transición entre la realidad cotidiana ordinaria -sensoriomotora, racional y existencial- y los dominios propiamente transpersonales. Su estructura profunda ha dejado ya de estar exclusivamente atada al ego y al centauro individual. Puede disolver provisionalmente la sensación de identidad separada (el ego o el centauro) y experimentar entonces lo que Wilber denomina el misticismo natural, la identificación con el mundo ordinario o sensoriomotor.

En esta fase, usted se ha convertido en un “místico de la naturaleza” y su Yo superior puede ser llamado Yo eco-noético, aunque algunos lo llamen Alma del Mundo. Desde la conciencia global y mundicéntrica que pertenece al ámbito de todos los seres humanos, se da un nuevo paso hacia adelante que conduce a la experiencia real de su identidad esencial, no solo con todos los seres humanos sino con todos los seres vivos. No es que usted forme parte de la naturaleza sino que la naturaleza forma parte de usted, y es por ello que, a partir de ese momento, usted comienza a tratar a la naturaleza del mismo modo que trata a sus pulmones o sus riñones. Es entonces cuando una ética ambiental espontánea brota de su corazón.

Fulcro 8: El nivel sutil

El nivel sutil se refiere simplemente a aquellos procesos que son más sutiles que la conciencia vigílica ordinaria, las iluminaciones y los sonidos interiores, las formas y las pautas arquetípicas, las corrientes y las cogniciones extraordinariamente beatíficas, los estadios expandidos de amor y la compasión. A este tipo de misticismo se le denomina misticismo teísta porque implica nuestra propia Forma Arquetípica, la unión con Dios y constituye el comienzo de la fase de fusión del fulcro 8. Ya no se trata, por tanto, del misticismo natural sino un cuerpo de transformación que trasciende e incluye el dominio natural pero que no se halla limitado a él. De este modo, el misticismo natural termina dando lugar al misticismo teísta. Estas estructuras profundas de esos niveles superiores se hallan presentes de manera potencial en todos los seres humanos, pero, en la medida en que van comenzando a desplegarse, sus estructuras superficiales reales van siendo moldeadas por los cuatro cuadrantes, es decir, por las pautas intencionales, conductuales, culturales y sociales.

Pongamos, a modo de ejemplo, a una persona que ha experimentado una intensa iluminación interior, una iluminación propia del nivel sutil (tal vez una experiencia de aproximación a la muerte). Si esa persona es cristiana podría interpretarla como Cristo, mientras que si es budista lo interpretará como el cuerpo de beatitud del Buda, pero si es junguiana lo haría como una experiencia arquetípica del Yo, etcétera. Las profundidades deben ser interpretadas y esas interpretaciones no son posibles fuera del contexto que proporciona muchas de las herramientas necesarias para llevar a cabo la interpretación: es inevitable que el sustrato individual, el sustrato cultural y las instituciones sociales proporcionen el sustrato necesario para interpretar estas experiencias profundas. Estamos hablando de acontecimientos ontológicamente reales, de eventos que existen y tienen referentes reales, aunque esos referentes, obviamente, no existen en el espacio sensoriomotor, ni en el espacio racional, ni tampoco en el espacio existencial. Esas experiencias existen en el espacio sutil del mundo, ahí es donde realmente podrá encontrar evidencias palpables de su existencia.

Las revelaciones experienciales reales aparecen directamente en la dimensión sutil de la realidad y luego son interpretadas en función del sustrato de esos individuos. Dicho de otro modo, el espacio sutil es el trasfondo del que emana esta realidad ontológica profunda. No se trata de meras corazonadas teóricas o de simples postulados metafísicos, sino de una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágenes que se mueven en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetípicos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior.

Fulcro 9: Lo causal

Los modernos investigadores desdeñan como “mera metafísica” a los arquetipos que nos permiten contemplar el Rostro de lo Divino, porque no puede ser demostrado. Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triangulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falseable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.

Las Formas arquetípicas o sutiles emergen directamente de la Vacuidad, de lo causal, que es el siguiente estadio, el fulcro 9. Cuando usted medita tratando de descubrir al Yo observador, cuando usted busca el Testigo y llega hasta su mismo origen en la Vacuidad pura, ningún objeto aparece en la conciencia. Se trata de un estado discreto e identificable de conciencia, la absorción, o cesación sin manifestación conocida también como nirvana clásico. Este es el estado causal, un estado discreto que suele equipararse al estado de sueño profundo sin sueños, un estado, sin embargo, que no es un mero vacío sino que, por el contrario, se experimenta como la plenitud más completa, un estado rezumante de Ser, una plenitud que ninguna manifestación puede llegar a contener. Este Yo puro que nunca puede ser visto como objeto es la Vacuidad pura.

Y aunque todo ello puede parecer muy abstracto, conviene ser más concreto. Si le preguntase ¿quién es usted?, ciertamente, usted podría enumerar todas las cosas que sabe sobre sí mismo (soy un padre, soy un marido, etcétera). Todas las cosas que sabe de sí mismo son objetos de su conciencia, son imágenes, ideas, conceptos, deseos o sentimientos que desfilan ante su conciencia. Pero ninguno de los distintos objetos que pueblan su conciencia es el Yo observador. Así pues, cuando usted se describe a sí mismo enumerando todos esos objetos, usted está simplemente enumerando una retahíla de identidades erróneas, una lista de lo que usted no es, una sarta, en suma, de mentiras. ¿Quién es, pues, realmente El Que Ve? ¿Quién, o qué, es el Yo observador? Este Yo profundamente interno contempla el mundo externo y también contempla sus pensamientos internos. Este Vidente ve el ego, el cuerpo y el mundo natural. Todo esto desfila “ante” el Testigo. Pero El Que Ve no puede ser visto, es el Yo-Yo que es consciente del Yo individual pero que no puede ser visto. Preste mucha atención y pregúntese ¿qué o quién soy Yo?

Cuando usted penetre en la Subjetividad pura, en el Vidente puro, descubrirá que no se trata de un objeto. Si logra permanecer sereno en esta conciencia observadora -contemplando la mente, el cuerpo y la naturaleza que le rodea- comenzará a darse cuenta de que está experimentando una sensación de libertad, de liberación, una sensación de no estar atado a ninguno de los objetos que desfilan frente a usted sino que simplemente reposa en una inmensa libertad. Usted es una apertura, un claro, una Vacuidad, un espacio abierto en el que se desplazan todos esos objetos. El Testigo puro es una Vacuidad pura en la que todos los sujetos y objetos individuales aparecen, permanecen un tiempo y terminan desvaneciéndose. De modo que el Testigo puro no es nada que usted pueda ver. Cuando usted descansa en el Testigo lo único que experimenta es una amplia Vacuidad, una vasta Libertad. El Testigo es la liberación última. Las cosas aparecen en la conciencia, permanecen durante un tiempo y terminan desapareciendo; vienen y van. Las cosas aparecen en el espacio y se mueven en el tiempo, pero el Testigo puro no va ni viene, no aparece en el espacio ni se mueve en el tiempo. El Testigo es como es, omnipresente e inmutable, nunca entra en la corriente de la vida, del espacio, del nacimiento o de la muerte. El Testigo es consciente del espacio, consciente del tiempo y, por tanto, es libre del espacio y libre del tiempo. Es atemporal y aespacial, es el puro Vacío a través del cual desfilan el tiempo y el espacio. Y al ser atemporal, es eterno, un Yo puro que no ha nacido nunca y, al ser No Nacido, también es Inmortal. Y es precisamente la existencia de esta inmensa Vacuidad, de lo No Nacido la que puede permitirnos liberarnos de lo nacido y de lo creado, liberarnos del sufrimiento inherente al espacio, el tiempo y los objetos, emanciparnos del mecanismo de terror intrínseco al valle de lágrimas denominado samsara (Forma o mundo manifiesto).

El Testigo, en sí mismo, es lo causal sin manifestar, la misma vacuidad pura. Y si, a modo de ejercicio yóguico, usted sigue investigando profundamente en la fuente, en la Subjetividad pura de El Que Ve, esa es la cesación; un estado yóguico real discreto (la fase de fusión correspondiente al fulcro 9), en la que nos adentramos ya en los dominios del misticismo sin forma en el que todos los objetos, incluido Dios como forma percibida, se desvanecen en la cesación, y el misticismo teísta desaparece para dejar paso al misticismo sin forma. Son muchas las formas en que puede arribar al origen sin manifestar del Testigo y no es preciso que lo haga en la forma especialmente yóguica que acabamos de señalar. ¿Por qué se le llama causal? Porque es el soporte o el sustrato creativo de todas las otras dimensiones. La creatividad forma parte del sustrato básico del universo. De alguna forma, milagrosamente, emergen nuevos holones. Usted puede llamar a ese sustrato creativo como más le guste: Dios, Diosa, Tao, Brahman, etcétera. Los más científicamente orientados, como Jantsch, por ejemplo, tienden simplemente a llamarlo capacidad “autotrascendente” del universo. El nombre, de hecho es lo que menos importa, lo importante, lo sorprendente -lo auténticamente milagroso- es que algo aparezca.

Los holones emergen como sujetos y objetos, de manera singular y plural -es decir, los cuatro cuadrantes- y se desarrollan siguiendo los veinte principios, que es simplemente la forma en la que se despliega la pauta de toda manifestación, una pauta que es uno de los potenciales de la Vacuidad. Esa misma Vacuidad, como conciencia, se hallaba presente desde el comienzo en la profundidad de todo holón, una profundidad que va despojándose poco a poco de todos sus ropajes hasta que termina perdiendo toda forma, hasta que su profundidad sondea el infinito, hasta que su tiempo entra en la eternidad, hasta que su espacio interior se convierte en la totalidad del espacio y su individualidad deviene la misma Divinidad, el sustrato, el camino y el gozo de la Vacuidad.

Lo no dual

Muchas tradiciones consideran que dicho estado de cesación es el estado último, el punto final de todo desarrollo y evolución, un estado que se equipara con la iluminación plena, con la liberación última, con el nirvana puro. Pero para las tradiciones no duales este no es el punto final. Lo causal termina dando paso a lo no dual y el misticismo sin forma se convierte en misticismo no dual: “Forma es Vacuidad y Vacuidad es Forma”. Técnicamente hablando, usted se ha des-identificado incluso del Testigo y lo ha integrado con toda manifestación; en otras palabras, ha alcanzado las fases 2 y 3 del fulcro 9, que terminan conduciendo al fulcro 10 (que no es tanto un fulcro o nivel separado como la Esencia misma de todos los niveles, de todos los estados, de todas las condiciones). Y este es el segundo y más profundo significado de la Vacuidad. No es un estado discreto sino la realidad misma de todos los estados, La Esencia de todos los estados. En tal caso, usted ha dejado atrás lo causal y se ha adentrado en lo no dual.

La experiencia de esta Esencia no dual es similar a la experiencia de unidad natural que antes discutíamos, excepto en el hecho de que, en este caso, la unidad no se experimenta solo con las formas ordinarias que existen “fuera de aquí”, sino también todas las Formas sutiles que existen “aquí”, es decir, no solo existe el misticismo natural y el misticismo teísta, sino también la integración de los tres tipos anteriores de misticismo. Dicho en forma más directa y no tan técnica, la sensación de ser una especie de Vidente, Testigo o Yo se desvanece por completo. Usted no contempla el cielo, es el cielo. Usted degusta el cielo porque el cielo ya no se halla fuera de usted: la conciencia ya no está dividida en un sujeto que ve desde “aquí” a un objeto que se encuentra “ahí”, sino lo único que hay es la pura visión en la que la conciencia y su despliegue son no-dos. No se trata de que lo que hay “ahí” se refleje “aquí”, porque la dualidad es ajena a la inmediatez de la experiencia real. La realidad misma es no dual. Usted sigue siendo usted y las montañas siguen siendo las montañas, pero usted y la montaña son las dos facetas de la misma experiencia, la única realidad presente en este momento. Ya no tendrá una experiencia, sino que se convertirá en la experiencia. Su cuerpomente se ha desvanecido, usted se ha liberado para siempre de esa prisión, ya no se halla “detrás del rostro” contemplando el Kosmos, sino que usted, simplemente, es el Kosmos. En modo alguno se trata, pues, de un estado en el que sea difícil entrar porque, de hecho, es un estado del que resulta imposible salir. Usted siempre ha estado en Él. De modo que este estado no dual engloba la dualidad de la mente y el cuerpo, de la Mano Izquierda y la Mano Derecha.

En consecuencia, no es posible resolver el conflicto inherente a todos los dualismos en el plano relativo. Este conflicto, en realidad, no puede resolverse, solo puede disolverse, porque resulta imposible reducir el sujeto al objeto o el objeto al sujeto y lo único posible es reconocer el sustrato primordial del que ambos son un mero reflejo incompleto. Este es el motivo por el cual los dilemas inherentes a esos dualismos -entre mente y cuerpo, mente y cerebro, conciencia y forma, mente y naturaleza, sujeto y objeto, derecha e izquierda- no podrán resolverse jamás en un plano relativo, y la filosofía convencional es incapaz de resolverlos. Este es un problema que no se resuelve sino que se disuelve en el estado primordial, lo cual, dicho de otro modo, deja los dualismos tal y como son, es decir, poseyendo una cierta realidad convencional o relativa, lo suficientemente real en sus propios dominios pero, en modo alguno, la realidad absoluta. Williams James y Bertran Rusell estuvieron de acuerdo en este punto crucial, la no dualidad de sujeto y objeto en la conciencia inmediata. Obviamente, lo mismo han estado diciendo durante milenios casi todos los místicos y sabios contemplativos, pero James fue el primero en sostener esta postura dentro del campo de la filosofía occidental… y, en el camino, convenció a Rusell.

Poco importa el tipo de experiencia que aparezca, porque el estado simple, natural, no dual y no creado es anterior a la experiencia, anterior a la dualidad y engloba gozosamente todo lo que aparezca. Pero aparecen cosas raras y usted debe permanecer en ese “esfuerzo sin esfuerzo” durante un tiempo y morir de continuo estas pequeñas muertes. Ahí, de hecho, es donde empieza la práctica real. Y como lo demuestran claramente sus filosofías respectivas, ni James ni Rusell hicieron nada de eso. Rusell proclamó que estaba completamente de acuerdo en que el sujeto y el objeto se derivan de la experiencia primordial, pero se replegó de inmediato para volver a identificarse con el sujeto derivado, con el yo derivado, con la pequeña mente racional, y construyó toda su filosofía basándose en esa mentira, en ese engaño. Rusell, en suma, ni siquiera sospechaba a dónde conducía el estado de no dualidad. Tampoco James profundizó gran cosa en este estado primordial, por ello su empirismo radical degeneró muy pronto en un fenomenalismo sensorial que terminó colapsándose en el empirismo y el pragmatismo de la Mano Derecha, una evolución muy decepcionante, americana hasta la médula, que, en cualquier caso, no desmerece sus primeros pasos.

“Este esfuerzo sin esfuerzo” requiere mucha perseverancia, mucha práctica, mucha sinceridad y mucha honestidad. Esta es una práctica que debemos acometer desde el estado de vigilia, desde el estado de sueño y desde el estado de sueños sin ensueños. Este es el motivo por el cual insistimos en las prácticas de las escuelas no duales. Las tradiciones no duales tienen un extraordinario número de estas “instrucciones para señalar”, mediante las que tratan de apuntar hacia lo que ya está, en cualquier caso, ocurriendo en su conciencia. Lo comprenda o no, toda experiencia que usted tenga ya es no dual. De modo que no es necesario cambiar su estado de conciencia para descubrir esa no dualidad porque la no dualidad está completamente presente en todos los estados y cualquier estado de conciencia que usted tenga es ya apropiado. Así pues, las tradiciones no duales no tratan de cambiar su estado sino de despertar su reconocimiento, el reconocimiento de lo que siempre ha sido. Mire atentamente la conciencia inmediata y se dará cuenta de que el sujeto y el objeto son realmente uno. No debe esforzarse por construir ningún estado especial sino solo reconocerlo. ¿Ha visto esos rompecabezas de los periódicos que dicen algo así como “Descubra los quince presidentes de Estados Unidos que están ocultos en esta imagen del océano? Usted está mirando directamente el rostro de los presidentes…pero no se da cuenta de ello. Entonces viene alguien, se lo señala y usted se lleva las manos a la cabeza diciendo “¡Sí, por supuesto, lo tenía frente a mis propios ojos!”. Lo mismo ocurre con la condición no dual de Un Sabor. Cualquier faceta individual de la condición no dual se halla absoluta y completamente presente en su conciencia. No es cuestión de que esté presente de un modo parcial o fragmentario, sino de que se halla completamente presente en su conciencia ahora mismo y que lo único que ocurre es que usted no se da cuenta de ello.

Y dado que las formas siguen apareciendo, usted nunca alcanzará un punto final en el que diga “ya estoy iluminado”. En estas tradiciones, la iluminación es un proceso continuo de aparición de nuevas formas con las que usted se relaciona como manifestaciones de la Vacuidad. Usted es uno con las formas que aparecen y, en ese estado, usted está “iluminado”, pero en otro sentido, esta iluminación es continua, porque continuamente están apareciendo nuevas formas. Dicho de otro modo, usted nunca alcanzará un estado discreto que no sigue evolucionando, sino que siempre seguirá aprendiendo cosas nuevas sobre el mundo de las formas y, en consecuencia, su estado global se hallará siempre en una continua evolución. De modo que usted puede tener ciertas experiencias críticas de iluminación, pero estas experiencias son el preludio del proceso interminable de cabalgar las nuevas olas que aparecen de continuo.

Pero al mismo tiempo, todo esto tiene lugar dentro de un marco de referencia estrictamente ético, de modo que usted no puede jugar a ser un Vagabundo del Dharma y decir que está en la no dualidad. De hecho, en la mayor parte de estas tradiciones, debe dominar los tres primeros estadios del desarrollo transpersonal (psíquico, sutil y causal) antes de que le sea permitido incluso hablar del cuarto estado no dual. En todos estos casos, pues, la “loca sabiduría” ocurre en una atmósfera rigurosamente ética. Lo verdaderamente importante es que, en las tradiciones no duales, usted se compromete, mediante un voto muy sagrado -un voto que es, al mismo tiempo, el fundamento de toda su práctica-, a no desvanecerse en la cesación, a no ocultarse en el nirvana. Con este voto, usted se compromete a cabalgar la ola del samsara hasta que todos los seres atrapados en ella puedan reconocerla como una manifestación de la Vacuidad, se compromete a atravesar la cesación y la no dualidad tan rápidamente como le sea posible, para poder ayudar a todos los seres a reconocer lo No Nacido en medio de la misma existencia. La iluminación es, en realidad, primordial, pero esta iluminación perdura y usted nunca deja de ser uno con todos los cambios de forma que aparecen de continuo.

Bibliografía:

Droit, Roger-Pol. El ideal de la sabiduría . Barcelona: Kairós, 2011.

Grof, Stanislav. La evolución de la conciencia. Barcelona: Kairós, 1994.

Hüther, Gerald. La evolución del amor. Barcelona: Plataforma, 2015.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós, 2005.


LA SABIDURÍA ESOTÉRICA DE PLATÓN

Publicado 19/07/2018 19:23:02  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 3ª edición


PLATON

Este artículo es una reproducción de la nota 69 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Extracto de la página 136:

En un largo periodo histórico, la fe religiosa ha supuesto la mayor ceguera para hacer del hombre un ser libre y consciente, hasta que Descartes alumbró al “cogito”. Durante esa larga noche oscura de la humanidad, la milenaria sabiduría recogida por Platón en las antiguas escuelas de conocimiento esotérico (1), ha sido sepultada por los dogmas religiosos. Desde una perspectiva histórica, como diría el propia Marx, “la religión es el opio del pueblo”. Es la sinrazón diría yo. Antaño, probablemente, se pudiera necesitar de un confesor; hoy le corresponde profesionalmente ese papel a la psicología y al asesoramiento filosófico. El asesoramiento filosófico es el revulsivo pedagógico por excelencia, pues busca devolver a la filosofía su operatividad, su originaria dimensión terapéutica y su relevancia para la vida cotidiana. En este sentido está escrita La educación cuántica.



Nota (1):

Artículo de Alejandro Martinez Gallardo titulado La iniciación de Platón y Pitágoras en los templos de Egipto publicado el 20 de mayo 2016 en www.pijamasurf.com:

La filosofía occidental moderna prefiere no reparar demasiado en las fuentes de la filosofía de Platón, a quien considera uno de los suyos. Es decir, un filósofo que perfila ya y provee el impulso para el edificio lógico racional de la filosofía y de la ciencia moderna: un tipo de conocimiento que pretende ser objetivo, mayormente materialista, cuyo fin es conocer y conquistar la naturaleza exterior y no tanto la naturaleza interior; donde es más importante producir discursos de virtuosismo intelectual que poner en práctica y vivir el conocimiento. Esta visión de la historia nos quisiera hacer creer que la filosofía, y en general el pensamiento crítico y el conocimiento validado objetivamente, nació en Grecia, casi por generación espontánea, liberándose de la superstición religiosa de todas las otras oscuras culturas del pasado (literalmente de culturas de tez oscura, como los egipcios). Sin embargo, la tradición de aquellos más allegados a Platón, sus contemporáneos y la escuela místico-filosófica que se desdobló de sus enseñanzas nos dicen que Platón fue principalmente un místico, un iniciado y un teólogo y que su filosofía no es tan original como se piensa sino que es la refinación intelectual de una antiquísima tradición esotérica. Nos dice Marsilio Ficino, el gran traductor de Platón al latín, que su enseñanza puede llamarse “una teología”, puesto que “cualquier tema que trate, sea la ética, la dialéctica, la matemática, rápidamente lo completa, en un espíritu piadoso, y lo lleva a la contemplación y veneración de Dios”.

¿De dónde obtuvo Platón la sustancia de su conocimiento, eso que en su aspecto más profundo lo revela como un maestro iniciado en los misterios del alma y del cosmos? La tradición afirma que de Egipto, de los misterios órficos y de los pitagóricos. En la época de Platón era común iniciarse en los misterios de Eleusis, los cuales parecen ser la continuidad de la tradición órfica, la cual aparentemente cifraba en la mitología una serie de enseñanzas místicas. En su libro The Eleusinian and Bacchic Mysteries, Thomas Taylor nos dice que Platón consideraba que “el gran diseño de los Misterios... era llevarnos de regreso a los principios de los cuales descendemos... una experiencia perfecta de bien espiritual”. Cicerón no podía otorgarle más alta estima a los misterios:

De todas las instituciones excelentes y en verdad divinas que Atenas ha llevado y contribuido a la vida humana, ninguna, en mi opinión, es mejor que los misterios. Esto debido a que a través de ellos hemos crecido más allá del modo salvaje de existencia en el que estábamos y hemos sido educados y refinados a un estado civilizado; y como los ritos son llamados iniciaciones, así en verdad hemos aprendido sobre el inicio de la vida y hemos obtenido fuerza no sólo para vivir felizmente sino para morir con esperanza.

Sabemos que Platón tuvo en alta estima a Pitágoras (un ejemplo exotérico de esto es su Timeo, donde muestra que su cosmogonía es esencialmente pitagórica), algo que en su tiempo no era muy bien visto, ya que Pitágoras había fundado una escuela mística bastante radical, donde los filósofos llevaban una vida monástica y donde se realizaban una serie de prácticas ascéticas similares a las que podemos encontrar entre los yoguis de Oriente. Pitágoras, en esto coinciden la mayoría de las fuentes, viajó a diferentes partes del mundo y fue iniciado en los templos de Egipto. Thomas Stanley en su biografía de Pitágoras, siguiendo las fuentes clásicas, nos dice que “el sabio de Samos estuvo más de 20 años en Egipto, aprendiendo bajo distintos hierofantes, en Tebas y en Menfis y en otras ilustres ciudades”.

El filósofo neoplatónico Jámblico en su libro Sobre los misterios egipcios le dice a Porfirio que su filosofía debe ser interpretada “de acuerdo a las antiguas estelas de Hermes, que Platón, ya antes, y Pitágoras, tras leerlas en su totalidad, utilizaron para crear su filosofía”.

Sabemos que Pitágoras no fue el único de los griegos que viajó a Egipto. El mismo Platón cuenta en el Timeo y en el Critias que Solón recibió instrucción de un sacerdote egipcio, quien le revelo la hipótesis de la Atlántida y la doctrina de la destrucción cíclica del mundo, por el fuego y por el agua. El otro “padre de la filosofía” junto con Pitágoras, Tales de Mileto, también habría viajado a aprender a Egipto, de donde quizás tomó su teoría del origen de la vida en el agua, algo que también parece haber informado a Moisés o a quien sea que haya sido el autor del Génesis, con la idea de las aguas superiores que preceden a la Creación.

Diógenes Laercio cuenta en su pequeña biografía de Platón que después de la muerte de Sócrates, Platón realizó un largo viaje en el cual “visitó a los filósofos pitagóricos Éurito y Filolao en Italia y luego a Egipto a ver a aquellos que interpretaban la voluntad de los dioses; se dice que Eurípides lo acompañó ahí. En Egipto Platón se enfermó y fue curado por los sacerdotes”. Platón habría querido luego visitar a los magos en Persia, pero las guerras asiáticas se lo impidieron. Aunque la información de Diógenes ha sido puesta en duda por los académicos modernos, esta noción de que Platón viajó a Egipto era ampliamente aceptada entre los filósofos de su academia y luego entre los filósofos neoplatónicos, dueños en cierta forma del verdadero espíritu platónico.

Thomas Taylor, el gran traductor de Platón al inglés, cuyas obras estimularon la imaginación de los poetas románticos, escribió de manera un tanto oscura:

Platón fue iniciado al Gran Misterio a la edad de 49. La iniciación tuvo lugar en una de las cámaras subterráneas de la Gran Pirámide en Egipto. La Tabla isiaca formaba parte del altar ante el cual el divino Platón recibió lo que siempre había sido suyo, pero que la ceremonia de los Misterios encendió e hizo patente. Con este ascenso, después de 3 días en la Gran Cámara, fue recibido por el hierofante de la Pirámide (el hierofante era visto sólo por aquellos que habían cumplido los 3 días, los tres grados, las tres dimensiones) y se le entregaron las Enseñanzas Esotéricas de manera verbal acompañadas por el símbolo apropiado. Después de otros 3 meses de viaje iniciático en las cámaras de la Pirámide, el iniciado Platón salió al mundo con la misión de llevar a cabo la obra de la Gran Orden, como antes Pitágoras y Orfeo. [Citado en The Secret Teachings of All Ages, de Manly P. Hall]

Esta “Tabla isiaca” es una referencia a una tabla antigua que en algún momento se creyó que era de origen egipcio pero que aparentemente data de los romanos, y en la que se representa a la diosa Isis. Numerosos eruditos esotéricos han interpretado la tabla, incluyendo al jesuita Athanasius Kircher y Eliphas Lévi. Los académicos modernos consideran que estas interpretaciones jeroglíficas no tienen sentido. De cualquier manera, la idea de una tabla o una estela con jeroglíficos que inscriben un valioso conocimiento esotérico, el cual debe preservarse de tal forma que logre sobrevivir un diluvio o un cataclismo, es una leyenda que atraviesa numerosas tradiciones y que ha sido el alimento de la más alta curiosidad mistérica.

Buena parte de esta creencia viene del monje egipcio Manetón. El monje Jorge Sincelo en el siglo XIII escribió sobre esto:

Se propone entonces hacer algunos extractos en lo que concierne a las dinastías egipcias de los libros de Manetón. Siendo él un alto sacerdote de los templos paganos egipcios, y basando sus respuestas [al rey Ptolomeo] en los monumentos que existían en el país seriádico. [Estos monumentos,] nos dice, estaban inscritos con caracteres de la lengua sagrada y con la escritura de Toth, el primer Hermes; después del diluvio fueron traducidos de la lengua sacra a la lengua vulgar, pero aún en caracteres jeroglíficos, y almacenados por el hijo de Agathodaimon y el segundo Hermes, padre de Tat, en los templos interiores de Egipto.

El alquimista Paracelso en “La aurora de los filósofos”:

Adán fue el primer inventor de las artes, porque tenía conocimiento de todas las cosas después de la Caída como antes. Por ello predijo la destrucción del mundo por el agua. De esta causa, también, fue que sus sucesores erigieron dos tablas de piedra, en las que inscribieron todas las artes naturales en caracteres jeroglíficos, para que así la posteridad pudiera familiarizarse con esta predicción, y que así pudiera ser prevenida y se tomaran provisiones en tiempos de peligro. Subsecuentemente, Noé encontró una de estas tablas en el Monte Ararat, después del diluvio. En esta tabla estaban descritos los cursos del firmamento superior y del globo inferior. Por medio de esta separación, un hombre se volvió astrónomo, otro mago, otro cabalista y un cuarto alquimista. Abraham, el Tubalcain volcánico, un consumado astrólogo y aritmético, llevó el arte fuera de Canaan a Egipto, en donde los egipcios emergieron con tan grande poder y dignidad que de ahí esta sabiduría se difundió en otras naciones.

Si aceptamos la posibilidad de que las fuentes del conocimiento filosófico y en general del conocimiento religioso esotérico (incluyendo del Corpus Hermeticum) se encuentran en Egipto, debemos considerar lo que nos dice el mismo Platón y lo cual ha alimentado la imaginación de místicos, masones, filósofos perennes y teósofos (de alguna manera herederos de ese conocimiento iniciático): un origen en común de las diferentes tradiciones, el cual se podría situar en la Atlántida, el mítico continente destruido por las aguas. Esta idea, desde este punto en la historia, nos puede parecer poco plausible y ciertamente remota, pero grandes eruditos e iniciados por razones conocidas y algunas desconocidas han mantenido que esto es así. Que todas las religiones provienen de una misma raíz, de un mismo impulso unitario, y que han existido civilizaciones humanas antes de las nuestras, siendo la evolución un proceso cíclico de muerte y renacimiento, como una gran espiral cultural y espiritual.


UNA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

Publicado 19/07/2018 18:55:16  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 3ª edición


EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

Este artículo es una reproducción de las notas 87 y 88 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Extracto de la página 250:

De nuevo, una ciencia -la neurociencia- está a punto de abrirnos los ojos a realidades que nada tienen que ver con las que hemos vivido durante siglos: estas han sido producto de nuestro cerebro y las realidades que las sustituyan también lo serán. Pero ahora, soñar con una realidad independiente del cerebro humano será posible pero no real, nos dice Rubia (¿no está apuntando hacia la hipótesis de la simulación? (1)). Hemos descubierto neuronas que son la base de la empatía, probablemente también del lenguaje y de la moralidad, como las neuronas espejo, pero los temas que he mencionado en relación con la revolución subjetiva van más allá porque van a cambiar la imagen que tenemos del mundo y de nosotros mismos. Las humanidades, junto con la neurociencia, tendrán que colaborar para diseñar una nueva imagen del ser humano que, sin duda, será distinta a la que hoy conocemos. La brecha epistemológica entre ciencia y religión lo es también entre la ciencia y las humanidades (2).




Nota (1):

La hipótesis de simulación propone que la realidad es una simulación de la cual los afectados por el simulante no están conscientes. La hipótesis desarrolla la característica del Dios maligno de René Descartes, pero la lleva más allá por analogía en una realidad simulada futura. La misma tecnología ficticia aparece, en parte o totalmente, en películas de ciencia ficción como Star Trek, Dark City,The Thirteenth Floor, Matrix, Abre los ojos, Vanilla Sky, Total Recall, Inception y Source Code.

Nota (2):

Según el filósofo francés Edgar Morin (1994), la humanidad se halla ante un “pensamiento complejo”, de difícil acceso para los inducidos ignorantes (Mayos et al., 2011) desde la atalaya del economicismo neoliberal (Navarro, 2012). Dicha ignorancia es extensiva también a nuestra actual cosmovisión del mundo bajo el influjo de la racionalidad positivista que predomina en El espejismo de la ciencia (Sheldrake, 2013) como adalid de la suprema “verdad”, marginando así a las humanidades como medio para una interpretación crítica de la realidad actual, como revitalización de la cultura, como reflexión sobre las grandes cuestiones personales y sociales, y como catalizadores de la creatividad (Alvira y Spang, 2006). Sin embargo, la evolución del Kosmos no se detendrá pues se vislumbra la trascendencia hacia una episteme transracional (Márquez y Díaz, 2011):

Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal.

En esa línea de pensamiento transracional, María Alejandra Rodríguez (2017), Docente universitario en el departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Carabobo (Venezuela), aborda el papel de La filosofía educativa en el ámbito universitario, un punto de vista que bien puede ser extrapolable a cualquier universidad del mundo por sus inherentes principios universales:

La educación superior en Venezuela, como fundamento formativo para el desarrollo educativo, cultural, filosófico y social puede ser un punto de referencia crucial en función de la construcción de una sociedad humana, justa y libre. Se trata de educar más allá del bienestar individual y colectivo propuesto por una sociedad del éxito personal y del consumo, trabajar en función del porvenir de la civilización y la supervivencia de la raza humana y del planeta; ya que una persona consciente de su compromiso existencial puede alcanzar grandes logros e impactar en el bienestar de los demás gracias a un humanismo trascendental y verdadero. Por eso la educación universitaria debe considerarse como el modo formativo humanista para emprender cualquier objetivo elevado, verdaderamente humano, comunitario y social, sea a través del currículo de carácter ético-espiritual de todas las profesiones, o de una formación filosófica en torno a las dimensiones antropológicas existenciales del sentido de la vida desde el compromiso social.

Dicha cosmovisión de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo mediante una educación transracional (Martos, 2017) inquiere, como objetivo de esta investigación, que el educando aprehenda la síntesis de saberes mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas- como una intuición moral básica (Wilber, 2005) para orientar éticamente sus actos, pensamientos y sentimientos. Una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional.

Bibliografía:

Alvira, R. y Spang, K. Humanidades para el siglo XXI. Navarra: Ediciones Universidad de Navarra, 2006.

Márquez Fernández, Álvaro B.; Díaz Montiel, Zulay C. “La complejidad: hacia una epísteme transracional”. Telos, vol. 13, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 11-29. Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín Maracaibo, Venezuela.

Martos, Amador. Filosofía transpersonal y educación transracional. España: Amazon, 2017.

Mayos, Gonçal et al. La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Península, 2011.

Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa, 1994.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona: Espasa libros, 2012.

Sheldrake, Rupert. El espejismo de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2013.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós, 2005.



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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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