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NUEVOS CONCEPTOS PARA VERDADES ETERNAS

Publicado 16/09/2020 23:05:29  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


PENSADOR

1 - De la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal

La filosofía o amor por la sabiduría implica una actitud proactiva de la razón en busca de un conocimiento en constante desarrollo hacia nuevas explicaciones intelectuales, nuevos descubrimientos científicos y, también, renovadas formas de entender la espiritualidad. Así es como se forjan los nuevos paradigmas como bien lo argumentó Thomas Samuel Kuhn.

En esa constante búsqueda de la “verdad”, como ya he aseverado en anteriores ocasiones, la filosofía ha significado para mí la posibilidad de hacer terapia personal para no caer en la locura aperspectivista de ese mundo exterior donde todo es sufrimiento y dualidad. El concepto “dualidad” así como “no-dualidad” se presentan como imprescindibles para entender la filosofía transpersonal que llevo desarrollando hace ya algunos años de la mano del inconmensurable Ken Wilber.

2 - La conciencia en el ámbito educativo

El desarrollo y explicación de la filosofía transpersonal ha implicado nuevos neologismos que han sido plasmados en mis publicaciones, tales como la evolución de la conciencia , el despertar espiritual , la conciencia de unidad y, aunque parezca extraño, también el perenne amor.

Si ya de por sí la filosofía es difícil de entender para muchos, la enmarañada complejidad en cómo se imparte en las universidades y los centros escolares, la hace aún más difícil de asimilarla con un deseo de aprender, que es la predisposición natural de todo niño. Esa filosofía impartida educacionalmente está en plena crisis existencial, pues no sabe dar respuestas a la actual crisis planetaria, sus causas y señalar al enemigo invisible de la humanidad.

3 - Ingeniería social y mental

Es así, a modo de nuevo paradigma filosófico, como nace la filosofía transpersonal mediante los nuevos conceptos antes aludidos. En un alarde de no hacer más compleja aún la filosofía, es necesario explicitar hasta la saciedad esos nuevos conceptos porque, en realidad, no son solo aprehensiones intelectuales a modo de ideas, que también, sino sobre todo experiencias de sentimientos y emociones de bondad que el sistema intenta desintegrar mediante la imposición del miedo, la división social y familiar, la destrucción del amor mediante las más diversas ideologías hasta llegar a la fragmentación de la conciencia y su disociación colectiva, lo que podría llamarse sin lugar a dudas una ingeniería social y mental para el control de la población de unos pocos sobre los muchos, lo cual afecta inevitable y gravemente a nuestra autonomía como seres pensantes, es decir, a la libertad de la humanidad.

4 - Pedagogía transpersonal

Así pues, hasta el mismo concepto de “libertad” debe ser repensado a la luz no solo de los graves acontecimientos mundiales actuales sino, sobre todo, bajo la luminosidad de “nuevos conceptos” que arrojen comprensión a nuestro lugar en el mundo y al sentido de la vida: ese es el motivo que hace surgir científicamente el movimiento transpersonal. El propio concepto “transpersonal” no es de uso frecuente en el sistema académico, diría más, es desconocido salvo honrosas y escasas publicaciones transpersonales internacionales.

Por tanto, es pertinente una pedagogía transpersonal para enseñar bien todo lo anterior. Se hace necesario explicitar esos nuevos conceptos, y ese es el objetivo de este artículo. Consecuentemente, a continuación, una sinopsis para entender la esencia de la filosofía transpersonal con algunos conceptos, nuevos para muchos, pero que en realidad aluden a verdades eternas:

La conciencia es un problema epistemológico y hermenéutico aún no resuelto ni por la ciencia ni por la razón humana. Si fuera así, es decir, que comprendiéramos qué sea la “conciencia”, otro gallo nos cantaría. La conciencia es vida, y la vida se expresa a través de diferentes niveles de conciencia, por eso pueden elaborarse mapas evolutivos de la conciencia. Los diferentes niveles de conciencia también son conocidos como dimensiones. Es por ello que, cada persona, ve e interpreta la vida desde un perspectiva propia y diferente a los demás, una cuestión demostrada mediante la física cuántica. Sin embargo, todas las personas pueden iniciar ese camino ascendente hacia la sabiduría en su propia conciencia. Se trata de un empoderamiento de su propia conciencia, es decir, un despertar espiritual que se sumerge en una psicología compleja del ser humano. Y en dicho despertar espiritual, el mayor grado de conciencia a nuestro alcance es la conciencia de unidad donde, el amor, es el mayor bien al que podamos aspirar en términos platónicos.

5 - El retorno de las verdades eternas

Sin embargo, con las “astucias de la razón” y “la burla de la historia” en palabras de Hegel (1) , la historia está condenada a repetirse y nos recuerda siempre la misma lección: la filosofía perenne que subyace a todas las filosofías y movimientos espirituales genuinos, debe ser recuperada como condición sine qua non para un necesario y renovado proyecto filosófico y pedagógico: cambiarse a sí mismo para cambiar al mundo.

En este artículo y, sobre todo, en los dos párrafos de la sinopsis anterior, tienen los "nuevos conceptos" de la filosofía transpersonal para "verdades eternas" que deben ser redescubiertas por nuestra razón pero, por excelencia, por nuestro corazón: ese el fundamento epistemológico para una educación transracional.


Nota (1):

La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.



LA REALIDAD ES UNA ILUSIÓN

Publicado 11/06/2020 16:00:59  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


MISTICISMO

Este artículo es una reproducción del capítulo 5-1 de la primera parte del libro LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Según Jean-Pierre Garnier Malet, un doctor en física francés, la teoría del desdoblamiento del tiempo afirma que nuestro cuerpo es una energía con capacidad para proyectarse hacia el futuro, extrayendo información de una realidad paralela y traerla a nuestra existencia. Según este científico, cada instante que vivimos es una información mental que recibimos inconscientemente sobre nuestro futuro, procedente de nuestro “otro yo”, formado de energía cuántica. Según la teoría de Garnier, sería imprescindible cuidar la pureza de nuestros pensamientos pues son los malos pensamientos quienes ponen barreras a la realización de nuestro hipotético mejor futuro. Dicha información subliminal pasaría inadvertida para toda persona sin la preceptiva educación cuántica. ¿Se entiende ahora la importancia de esta?

En este sentido, dice Garnier que hay que tener un pensamiento positivo en la resolución de los conflictos (y añado yo entre los eternos contrarios), ya que el “yo” de la “otra dimensión” nos dará la información correcta mediante una resolución satisfactoria de los problemas. Quien desee profundizar en la propuesta de este científico, puede consultar su obra Cambia tu futuro por las aperturas temporales (Garnier, 2012). Dicho postulado científico es toda una invitación a volver a pensar sobre el pensamiento, una actividad por antonomasia perteneciente a la filosofía.

Quizá tenemos ahí la primera regla del pensamiento cuántico: aprender a pensar. La filosofía y posteriormente las ciencias, en un bucle temporal hegeliano (1), han desembocado en la física cuántica, cuya principal resonancia es evidenciar el fracaso del dualismo que ha imperado en el pensamiento occidental y, subsiguientemente, ha dado luz verde a los místicos cuánticos y la posibilidad por tanto de hacer “filosofía cuántica”. Ya no se puede hacer filosofía sin aludir al campo cuántico. Si bien la “filosofía cuántica” es conceptualmente acorde al actual estadio cognitivo de la humanidad, posibilita también la confirmación de las tesis defendidas por los pensadores que dieron origen al movimiento transpersonal: Abraham Maslow, Carl G. Jung, Stanislav Grof, y Ken Wilber, por citar solo algunos de los más destacados. Ese bucle pensativo de la historia consiste en el abandono del dogmático materialismo científico cual espejismo de la ciencia (Sheldrake, 2013), para abrazar un emergente paradigma pensativo que aúna la razón con el espíritu en el más puro estilo de la filosofía perenne. Así, en la historia del pensamiento se está produciendo una agitada confluencia como jamás vista en la historia: la filosofía tradicional con la filosofía perenne. Lo viejo -materialismo científico- debe ser transcendido, pero, lo nuevo -filosofía transpersonal-, acaba de nacer y necesita consolidarse como ciencia de la conciencia. En dicho vacío cognitivo tiene razón de ser La educación cuántica al abanderar una reconstrucción epistemológica donde el “misticismo cuántico” debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal.

El “misticismo cuántico” denostado escépticamente por el materialismo científico, debe imperiosamente ser reinterpretado como filosofía transpersonal. En efecto, la física cuántica ha demostrado la relatividad del tiempo y la inexistencia de la materia y, por lo tanto, lo relativo que es nuestra comprensión del ser humano, pero también de la realidad en su conjunto. Con esto, ha colapsado el paradigma de la ciencia experimental positivista. Entonces, Occidente miró a Oriente (2) y encontró en las antiguas cosmovisiones enormes coincidencias con lo que comenzaba a descubrirse mediante la nueva ciencia cuántica. Ello vino a comprobar científicamente lo que las antiguas tradiciones ya sabían: los límites temporales y espaciales del ser humano son ilusorios y, por lo tanto, la existencia necesariamente también va más allá de estas dimensiones.

NOTAS:

(1) La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.

(2) Filosofía oriental y ciencias cognitivas: una introducción. Iker Puente. Universidad Autónoma de Barcelona, Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Enrahonar. Quaderns de Filosofia, 2011, Vol.47 Pág. 15 a 37. Resumen:

“Este ensayo se propone reflexionar sobre la introducción e influencia de la filosofía oriental en el pensamiento occidental, y en particular su relación con las ciencias cognitivas. Se inicia la discusión con un repaso histórico de la introducción de la filosofía oriental en el pensamiento occidental. Después se repasa el progresivo aumento de interés que se produjo a lo largo del siglo XX, propiciado por el interés mostrado por filósofos, lingüistas, psicólogos y físicos occidentales, entre otros. Tras repasar brevemente las principales investigaciones realizadas sobre las diferentes prácticas de meditación, se concluye revisando dos de las principales fuentes de interés hacia la filosofía oriental que aparecieron en la segunda mitad del siglo XX: la psicología transpersonal y las ciencias cognitivas. A partir de este repaso histórico, se concluye que la filosofía oriental puede ser una fuente de inspiración para la psicología y las ciencias cognitivas, y pueden servir de modelo para nuevas formas creativas de entender la relación entre los seres humanos, la mente y la naturaleza.”



LA SABIDURÍA COMO CIENCIA PARA LA SANACIÓN ESPIRITUAL

Publicado 23/09/2019 22:04:17  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


SABIDURÍA

Este artículo está reproducido como capítulo 12 de la segunda parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

Desde las ciencias humanas también se trabaja en la sanación espiritual, como acredita Annie Marquier, escritora, conferenciante y autora de varios libros. Tiene una profunda formación en áreas de la ciencia (matemáticas, Universidad de Paris), el arte (música), y diversas disciplinas espirituales, entre ellas, la psicología holística y transpersonal. A dicha formación hay que añadir su experiencia profesional durante más de veinticinco años a la investigación y la enseñanza del desarrollo de la conciencia. Annie Marquier dirige en Quebec con su hija, el Instituto de Desarrollo de la persona. Fundado en 1982, se ofrece en él formación, conferencias, y encuentros culturales educativos en el campo del desarrollo personal y espiritual. El objetivo principal del programa es permitir a cada participante experimentar la realidad de la conciencia superior, así como la experiencia interior. La maestría adquirida permite tener fuerza, equilibrio, paz y serenidad en los acontecimientos de la vida, así como una capacidad creativa y contribución positiva y original en el mundo.

Como vemos, la auténtica sanación se halla en el interior de las personas, pues solo con el conocimiento de sí mismo se puede lograr la sabiduría que sana todo sufrimiento, más que nunca “conócete a ti mismo”. Pero ser sabio no es una tarea fácil. En este sentido, me permito recomendar la obra El ideal de la sabiduría de Roger-Pol Droit. Aborda en este libro un acercamiento a los diversos destinos que a la figura del sabio le ha correspondido interpretar a lo largo de la historia en Europa y Asia. Su cometido consiste en discernir claramente cómo se ha llegado a la formación del ideal del sabio antiguo, destacando en paralelo la posibilidad de su regreso a nuestros días. El ideal de la sabiduría es un libro intrépido e incluso entrañable, pues intenta recoger, al modo en que lo hacen las fotografías, los momentos más característicos que a Buddha, Zhuang-Zi, Epicuro, Confucio, Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza (entre otros) les valieron para entrar en el Panteón Universal de la Sabiduría, y a la vez, en iniciadores de corrientes que muchos de nosotros nos hemos visto empujados a seguir incondicionalmente, aunque en ningún caso bajo el estandarte de la obligación o la urgencia del momento: estas figuras ejercen más bien la función de un faro luminoso, bajo cuyo auspicio somos capaces de arriar las velas del barco que lleva una única –aunque nada ligera– carga de nuestra existencia.

Droit se pregunta, inmerso en una reflexión de gran actualidad, si aquellos sabios no son más que sueños o personajes de ficción que han permanecido anclados en nuestra memoria y, lo que es más importante, si sería posible la formación de uno de ellos en nuestros días. No solo el pasado ha de constituir materia de estudio para el filósofo, sino también –y quizás con mayor prioridad– los sucesos contemporáneos a los que nos enfrentamos, pues, como explica Droit, hemos acabado por resignarnos a no comprender nada en absoluto, a dejar pasar el tiempo y los sucesos que en él se dan como parte necesaria de un devenir que no siempre se adecúa a lo que entendemos por desarrollo fértil de la humanidad. Sin embargo, aquel que se enfrenta al intento de desvelar los entresijos de su época, aun cuando el desenlace de tal conocimiento suponga la obligación de la desobediencia, son llamados héroes. A tales figuras pretende acercarse el autor a través de un apasionante recorrido que atraviesa toda la historia de la humanidad, como si se tratara de un sueño que no queremos confesarnos a nosotros mismos.

El ideal de sabiduría sería la “medicina cuántica” por antonomasia para sanar la ignorancia de los que aún viven en el viejo mundo del ego, una cuestión que no solo constriñe a la filosofía, sino de la que se ocupa también la neuropsicología. El concepto de sabiduría es posiblemente unos de los más elusivos en nuestro lenguaje. ¿Cómo caracterizamos al “sabio”? ¿Qué comportamientos hacen que consideremos a una persona como “sabia”? ¿Qué es, en definitiva, la sabiduría? Recientemente, sin embargo, la psicología -y especialmente la psicología positiva de corte empírico- ha llevado a cabo un esfuerzo por formalizar este constructo, lo que sin duda ha facilitado el abordaje de la sabiduría desde una perspectiva científica.

Un claro ejemplo de ello es un artículo de Meeks y Jeste (1), publicado en Archives of General Psychiatry, en el que se analiza el sustrato neurobiológico de los diversos componentes que caracterizarían la sabiduría. Conscientes de las dificultades de definición del concepto, los autores adoptan una sagaz forma de aproximarse a su objeto de estudio. Así, llevan a cabo una revisión de estudios previos en los que se trabaja sobre el constructo de sabiduría, tratando de llegar a partir de ellos a una síntesis de los elementos que lo caracterizarían. Según Meeks y Jeste son seis los rasgos subcomponentes de la sabiduría:

-primero: actitudes y conductas prosociales, es decir, la sabiduría se orienta hacia el bien común;

-segundo: un conocimiento práctico de la vida y la habilidad especial para la toma de decisiones sociales, lo que implica amplios conocimientos sobre la vida y sobre el comportamiento humano, experiencia, capacidad de juicio, habilidades interpersonales, capacidad de proporcionar orientación y consejo, etcétera;

-tercero: equilibrio emocional, capacidad para el manejo de las propias emociones, tolerancia a la incertidumbre, habilidad para mantener una emocionalidad de base positiva, pese a que -como cualquier ser humano- se esté expuesto también a emociones negativas;

-cuarto: reflexión, autoconocimiento, auto-comprensión;

-quinto: perspectivismo y tolerancia, capacidad para contemplar la realidad desde puntos de vista diferentes, de apreciar el valor de cada perspectiva y de aceptar y tolerar actitudes, visiones o comportamientos diferentes a los propios intereses, deseos y proyecciones;

-sexto: reconocimiento y consciencia de lo incierto y ambiguo de la vida y manejo adecuado de estas características presentes en toda experiencia vital.

¿En esencia, no son dichos rasgos de la sabiduría lo mismo dicho por Deepak Chopra mediante Las siete leyes espirituales del éxito? ¿O también lo que pretende Eckhart Tolle, Eduardo Zancolli y Annie Marquier, desde sus correspondientes perspectivas? ¿No alude la neuropsicología a la sabiduría de la filosofía perenne? Tanto la física cuántica, como la neurología, así como la neuropsicología, todas ellas, ciencias respectivas de la naturaleza, la mente y la espiritualidad, remiten a la unificación de los dos modos de conocimiento: el empírico y el místico, diferentes pero complementarios, como apunta Wilber. En efecto, el materialismo científico, por medio de la física cuántica, remite inexorablemente al sujeto consciente como principal objeto a conocer mediante un nuevo paradigma de conocimiento que contempla el otro modo de saber, el trascendental. Por tanto, la sanación de la humanidad dependerá de la capacidad de cada persona en cambiar su paradigma pensativo, hacia la sabiduría, como más que probable sendero hacia la sanación total del cuerpo, la mente y el espíritu.

Así, el materialismo científico, por mucho que erre que erre, debe reconocer que, si quiere contribuir a la sanación de la humanidad, es de su incumbencia abandonar su posición dogmática en el modo de saber, y abrazar complementariamente el modo no dual, el místico, la filosofía y psicología transpersonales, en definitiva, la sabiduría de las enseñanzas perennes, tanto de la filosofía tradicional como oriental. Tal es el camino ya emprendido por multitud de activistas cuánticos como se ha visto a lo largo de este ensayo porque, probablemente, no sanaremos este viejo mundo con ideas anacrónicas e inducidas dogmáticamente, sino con un renovado racionalismo espiritual que propugne el empoderamiento de las personas desde la libertad y con conocimiento de causa, como propone La educación cuántica de un modo pedagógico.


REFERENCIA:

(1) Meeks, T. y Jeste, D. (2009). “Neurobiology of Wisdom. A Literature Overview”. Department of Psychiatry and Sam and Rose Stein Institute for Research on Aging, University of California, San Diego. Archives of General Psychiatry, 2009, 66(4): 355-365.



CIENCIA Y RELIGIÓN

Publicado 13/09/2019 00:05:31  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 313 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Quizá donde mejor se puede apreciar la anterior exposición es en las obras contrapuestas de Richard Dawkins y Rupert Sheldrake. El primero, con El espejismo de Dios (1) afirma que la creencia en un creador supernatural se puede calificar como un delirio: “Cuando una persona sufre delirio lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio lo llamamos religión”. El segundo, con El espejismo de la ciencia (2) ,dice es la creencia en que la ciencia ya comprende la naturaleza de la realidad. Las preguntas fundamentales habrían sido ya respondidas y solo quedarían los detalles por completar. En este apasionante libro, el bioquímico británico Rupert Sheldrake, uno de los científicos más innovadores del mundo, muestra que la ciencia está oprimida por supuestos que se han consolidado como dogmas. La “perspectiva científica” se ha convertido en un sistema de creencias: toda realidad es material o física; el mundo es una máquina constituida por materia muerta; la naturaleza carece de propósito; la conciencia no es sino la actividad física del cerebro; el libre albedrío es una ilusión; Dios existe solo como una idea en las mentes humanas. Sheldrake examina científicamente estos dogmas y muestra, de forma tan amena como convincente, que la ciencia estaría mejor sin ellos: sería más libre, más interesante y más divertida. Este científico es conocido principalmente por su promoción de lo que llama “resonancia mórfica”, una variante de la antigua hipótesis de la memoria colectiva. También dedica parte de sus escritos a otros aspectos de la parapsicología, como la telepatía o la percepción extrasensorial. Sin embargo, sus ideas son ampliamente rechazadas por la comunidad científica, que considera sus ideas como pseudocientíficas.

Como se puede apreciar hay una brecha abierta entre los propios científicos: los materialistas científicos y los místicos cuánticos . El tiempo y la historia, como siempre, pondrá a cada cual en su sitio. Ante tal incertidumbre científica sobre la realidad total susceptible de ser conocida, las divergencias cognitivas se presentan aparentemente como insalvables, como siglos atrás lo fueron el racionalismo frente al empirismo. Así es como durante más de tres siglos, la humanidad se ha precipitado en la caverna empírica, excavando y buscando la piedra filosofal mediante el método científico (“ver para creer”). Pero en los inicios del siglo XX, la física cuántica desintegró la “rígida estructura” del conocimiento dualista a la vez que iluminó la mente de algunos díscolos científicos, quienes comenzaron a considerar aunar el conocimiento empírico con la filosofía perenne (“creer para ver”), es decir, fusionar la filosofía tradicional con la oriental como magistralmente ha efectuado Ken Wilber, entre otros muchos. Por ello, esos díscolos científicos fueron peyorativamente tachados de “místicos cuánticos” por la comunidad científica manipulada desde los poderes fácticos. Estos místicos cuánticos han sido tan osados como en su día lo fueron Copérnico, Bruno, Kepler o Galileo. Estos revolucionarios científicos, tuvieron que luchar contra el dogmatismo religioso, pero los actuales místicos cuánticos tienen el enemigo en su propia casa: los escépticos materialistas científicos. Este ensayo reivindica justicia histórica en el reordenamiento de la historia donde, el misticismo cuántico, debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal.


REFERENCIAS:

(1) Dawkins, Richard. El espejismo de dios. Barcelona: Espasa libros, 2007.

(2) Sheldrake, Rupert. El espejismo de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2013.



LA MENTE COMO PROBLEMA

Publicado 03/09/2019 14:39:24  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


La mente como problema

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 61 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

1 - Crisis epistemológica

Cambiar el actual paradigma intelectual, más conocido como "pensamiento único neoliberal", será difícil pero no imposible. Socialmente, esa tarea de cambio ha sido emprendida por los movimientos antiglobalización, conocidos también como "altermundismo". Estos activistas sociales ven ahora cómo sus reivindicaciones son también asumidas por los "activistas cuánticos", tomando prestado dicha expresión del Dr. Amit Goswami, profesor de Ciencia Teórica de la Universidad de Oregón, quien lleva más de treinta años enseñando Física Cuántica y es uno de los pioneros de esta nueva y revolucionaria perspectiva. Desde luego, hay una revolución en marcha en la ciencia. Un genuino cambio de paradigma. Mientras que la ciencia tradicional se mantiene en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de científicos que apoyan y desarrollan un "nuevo paradigma" basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los albores de dejar de ver a la mente humana como puramente biológica sino abierta a otras interpretaciones con connotaciones cuánticas (6) , es decir con conexión al universo entero, de ahí el concepto de "mente cuántica" (7) , en alusión a la conexión entre la racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas, estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes en el conocimiento esotérico (1) de la filosofía perenne.

2 - La mente humana no es una tabula rasa

Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su interacción con el medio, véase en este sentido la epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget (2) . Sin embargo, recientes investigaciones acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar palabras específicas en los días siguientes al nacimiento. Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que los bebés dentro del vientre materno desarrollan una memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío, sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento.

3 - La conexión subconsciente

Personalmente hice también un experimento en dicho sentido con un niño de unos cuatro o cinco años, si no recuerdo mal. Como ya sabía contar su edad, simplemente le fui preguntando por sus recuerdos restándole regresivamente año por año hasta llegar a su nacimiento. Cuando le pregunté por su estado antes del nacimiento, sorprendentemente, imitó la posición fetal durante el embarazo. Realicé dicha experiencia hace más de treinta años, confirmada ahora por la investigación finlandesa referida anteriormente. ¿Por qué es posible dicha regresión en el tiempo? Ello guarda relación con la gran variedad de frecuencias de ondas cerebrales en los humanos: delta, zeta, alfa, beta y gama, esta última solamente vista en estados elevados de conciencia. Cuando los niños crecen, experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta (de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años), después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de ocho a doce años). ¿Por qué son posibles dichos experimentos?

En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo que se da también en los adultos cuando duermen y que posibilita que los niños de cero a dos años funcionen fundamentalmente desde el subconsciente. Sin embargo, mi experimento se realizó en el espectro de las ondas zeta, y los niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado similar al trance y conectados sobre todo a su mundo interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de pensamiento racional. Ambos experimentos son posibles porque conectan directamente con el subconsciente mediante las ondas cerebrales lentas (3) .

4 - La cuestión metafísica

En virtud de dichos experimentos, ¿dónde comienza la memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por la mente humana, incluso en estado subconsciente como acreditan los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón, adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo. Cuerpo (material) y alma (inmaterial) son dos contrarios más sin consenso, respectivamente, en el ámbito científico y en el religioso: una eterna cuestión que Platón solucionó con la metempsicosis, popularmente conocido como reencarnación. Sin embargo, desde la investigación psiquiátrica mediante la terapia regresiva a vidas pasadas, Brian Weiss (4) aborda la reencarnación de un modo científico para demostrar la supervivencia del alma humana después de la muerte.

5 - El poder de la imaginación

Analicemos ahora otra investigación científica. En los años ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”, practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el deportista se imagine realizando la tarea deportiva a desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico. Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo deportivo William Straub organizó un experimento para desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar de hacerlo de verdad?

La solución es aportada desde los estudios con neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo, Matthew y Sandra Blakeslee, relatan cómo el pianista Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su instrumento pero que dio un concierto impecable al salir gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de experimentos fueron confirmados en 1994 por el neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland. ¿La mente modifica la realidad?

Pero el verdadero poder de la mente ha sido demostrado por científicos de la Universidad de Washington, quienes, por primera vez, han conseguido que los cerebros de dos personas se comunicaran a distancia. Lograron controlar a distancia el movimiento de las manos de un colega a través de señales enviadas por Internet, a partir de una señal remitida por el cerebro de otro colega que se encontraba en otra parte del campus universitario. Lo asombroso de dicho experimento es que es la primera vez que la comunicación a distancia se realiza entre dos seres humanos, tecnología mediante. ¿Puede ser ello un indicio de que la telepatía es posible y no solo restringida al ámbito de la pseudociencia?

6 - Un universo en vibración

Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el mundo interno de las personas está conectado con el mundo externo, conformando un todo interdependiente, un universo en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas las investigaciones espirituales verdaderas, así como las investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio” de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el prólogo , la postmodernidad ha fragmentado el ego de las personas, disociándolas de la colectividad y provocando enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización? ¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos experimentando una evolución (5) holística hacia una nueva realidad?


REFERENCIAS:

(1) Según apunta Ken Wilber (pp. 328-333) en su obra El espectro de la conciencia, el dualismo primario al que se enfrenta todo ser humano es, por un lado, el conocimiento exotérico, y por otro lado, el conocimiento esotérico. El primer modo de conocer, el exotérico, es simbólico y se refiere al nivel existencial, así como a las religiones. Mientras que el existencialismo trata del dualismo segundario de la vida enfrentándose a la muerte, la religión lo trata negándola. Por consiguiente, el nivel existencial es también el de la religión exotérica, del intento del hombre de establecer una relación “a través” del dualismo primario con el omnipotente, omnisapiente y ominipresente “gran otro” o Mente. Por tanto, lo exotérico se refiere la diversidad de las religiones culturales, sus idiosincrasias y paradigmas, es decir, a la diversidad de la gama biosocial. De ahí que el nivel existencial sea el de las diversas religiones exotéricas, mientras que el nivel de la Mente (no dualidad entre sujeto y objeto) es el de la “unidad trascendente” de la religión esotérica: las religiones divergen en el nivel existencial y convergen en el nivel de la Mente. Por tanto, la unidad de las religiones puede enfocarse epistemológicamente, ya que con la emergencia del dualismo primario (exotérico versus esotérico), el modo no dual de conocer (esoterismo: unidad de sujeto y objeto) se divide y fractura, provocando la generación del modo de conocimiento dualista entre sujeto y objeto (exotérico). Así, el modo esotérico no dual de conocer queda supeditado al modo simbólico exotérico y, como dice Huston Smith cuando comenta la obra de Schuon, “la cuestión de la unidad y diversidad en las religiones se convierte en un tema de tipos psicológicos: el esotérico y el exotérico”.

(2) Phillips, John L. Los origenes del intelecto según Piaget. Barcelona: Fontanella, 1977.

(3) Dispenza, Joe. Deja de ser tú. Barcelona: Urano, 2012.

(4) Brian Weiss es un médico psiquiatra estadounidense famoso por sus controvertidas creencias en la reencarnación, regresión de vidas pasadas, progresión en vidas futuras, y la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Graduado en las universidades de Columbia y Yale, trabajó como profesor en la Universidad de Miami. Fue jefe del área de psiquiatría del Hospital Monte Sinai de Miami Beach. Célebre autor de varios trabajos relacionados con el amor y la creencia en la reencarnación, esta última abordada a través de experiencias psiquiátricas narradas por sus pacientes en estado hipnótico, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Sus tesis han generado polémica en la comunidad científica y pasó mucho tiempo antes de que el autor se armara de valor para publicar sus experiencias, pues temía ser juzgado, pero a cambio ha obtenido mucho apoyo e información de otros profesionales que le han ayudado a ampliar sus investigaciones.

Obras de Brian Weiss:

1988 - Muchas vidas, muchos maestros
1993 - A través del tiempo
1997 - Lazos de amor (solo el amor es real)
2001 - Los mensajes de los Sabios
2002 - Meditación: El logro de la paz interior y tranquilidad en su vida
2003 - Espejos del tiempo: la regresión de uso físico, emocional y curación espiritual
2004 - Eliminar el estrés, buscar la paz interior
2006 - Muchos cuerpos, una misma alma
2012 - Los milagros existen. El poder sanador de los recuerdos de vidas anteriores

(5) “Cuando escuchamos hablar de evolución, todos pensamos en fósiles, simios, Darwin y Dawkins. Pero la idea de evolución es mucho más profunda y amplia. En la actualidad, un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios -a los que Carter Phipps llama “evolucionarios”- está forjando una nueva visión de la evolución que reconoce la importancia de la ciencia, remodela la cultura y actualiza de forma radical la espiritualidad. Este extraordinario libro constituye la primera guía popular de introducción al pensamiento de “evolucionarios” como Teilhard de Chardin, Ken Wilber, Sri Aurobindo, Jean Gebser, Ray Kurzweil o Charles Darwin, unas mentes que iluminan los secretos de nuestro pasado y amplían el paisaje de nuestro futuro. Una obra magistral de ciencia y espiritualidad”. Tal es la sinopsis de presentación de la obra Evolucionarios. El potencial espiritual de la idea más importante de la ciencia, de Carter Phipps (2013). Una obra recomendable pues sus presupuestos dan cobijo intelectual a este ensayo y, también, como apunta Carter Phipps, debería inspirar a una nueva generación de “evolucionarios” donde, el término “evolución”, debe ser interpretado como un metaconcepto que trasciende categorías intelectuales e integra disciplinas separadas: no solo la evolución científica, sino también la evolución de la tecnología, la evolución de la cooperación, la evolución de la consciencia, la evolución de las visiones del mundo, la evolución de la información, la evolución de los valores, la evolución de la espiritualidad y la evolución de la religión.

(6) Lipton, Bruce. La biología de la creencia. Madrid: Palmyra, 2007.

(7) Torán, Félix. Mente cuántica. Málaga: Corona Borealis , 2011.



EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Publicado 30/08/2019 18:59:44  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 285 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

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Es conveniente hacer un revisionismo histórico para entronar a la filosofía perenne como se merece. Tanto la filosofía perenne como la física cuántica, así como la psicología transpersonal, han contribuido al problema del conocimiento. Así, el conocimiento no procede solamente de la ciencia (“ello” kantiano), sino también de la profundidad intelectual y psicológica (“yo” kantiano) y, también, del lado de la moralidad (“nosotros” kantiano). El racionalismo pragmático sustentado por el materialismo científico ha tocado fondo en su explicación de la realidad. Gracias a la física cuántica, la mirada se redirige hacia el propio sujeto, surge holísticamente un racionalismo espiritual, cuya esencia cognitiva está presente en la filosofía perenne. Analicemos, pues, los aportes de la filosofía perenne, la física cuántica y la psicología transpersonal al problema del conocimiento.

1 - La filosofía perenne y el conocimiento

En primer lugar, como se ha visto en el capítulo anterior, vivimos bajo un estigma científico que provoca confusión en el ámbito del conocimiento de la realidad de ahí fuera, pero también de la realidad de ahí dentro. La humanidad se halla en una especie de catarsis cognitiva que va afectar a todos los estamentos, sociales, económicos, políticos, científicos, intelectuales, psicológicos y espirituales. En suma, un segundo renacimiento humanístico donde el “nosotros” vaya adquiriendo mayor preponderancia respecto al “yo”, un cambio de paradigma desde el racionalismo pragmático al racionalismo espiritual. Este nuevo constructo epistemológico de La educación cuántica pretende, precisamente, disipar toda confusión cognitiva y, para ello, es imprescindible, como se ha visto, la filosofía perenne.

Al cabo de tres siglos, los científicos nos dicen -aunque sin admitirlo plenamente- que han fallado en su tarea. Nos manifiestan que la realidad no existe tal como nosotros creemos, que es tan solo una proyección mental, una creación nuestra. Repiten, aunque sin querer afrontarlo, una significación del más pleno misticismo tanto oriental como occidental, ejemplificado en las sabias palabras de Buda cuando expresó: “Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo”. Por tanto, hay que comprender que nuestros pensamientos son los responsables de nuestro devenir, como postula el físico Garnier con el “otro yo” en su teoría del desdoblamiento del tiempo. Ante tal grado de disociación cognitiva, La educación cuántica propugna una pedagógica función para revertir la locura esquizofrénica del pensamiento occidental, cuya enfermedad es fundamentalmente de carácter epistemológico.

2 - La física cuántica y el conocimiento

El paradigma “occidental” de los últimos tres siglos ha sido el paradigma newtoniano-cartesiano que ha concebido al Universo como de naturaleza material, contemplándolo de una manera atomística y reduccionista, buscando la naturaleza fundamental y última de la materia a través de la descomposición en sus partes componentes y dando por sentado que dichas partes existen en tanto entidades separadas y aisladas, una cuestión que la física cuántica ha refutado al remitir al sujeto cognoscente como parte de la realidad. Dicho paradigma occidental ha obviado inadvertidamente el otro modo de saber, el propugnado por la filosofía perenne. Una de las premisas subyacentes en la filosofía perenne es que la naturaleza de la realidad puede ser directamente aprehendida por las personas que son puras de corazón, que viven en el amor. Para este otro modo de conocimiento, el místico, la racionalidad importa poco, aunque puede ayudar mucho, sobre todo para defender postulados epistemológicos como pretende La educación cuántica.

Las experiencias místicas consisten en una profunda simbiosis de la razón con el espíritu, una especie de trance como el que experimento al escribir este libro. Como dijera Werner Heisenberg: “Lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación”, una cuestión, por antonomasia, perteneciente a la madre filosofía. Las implicaciones de la teoría cuántica para la construcción de un nuevo paradigma que nos ayude a comprender la realidad, emergen claramente de las palabras del físico danés Niels Bohr: “La gran tensión de nuestra experiencia en los últimos años ha traído a la luz la insuficiencia de nuestras simples concepciones mecánicas y, como consecuencia, ha hecho tambalearse el cimiento en el que la acostumbrada interpretación de la observación estaba basada”. Dicho de un modo diáfano, el materialismo científico ha quedado sepultado bajo el dualismo sujeto-objeto, dejando vía libre para el otro modo de saber, el no dual entre sujeto y objeto, el genuino misticismo contemplativo postulado en la sabiduría de la filosofía perenne.

Consecuentemente, recordemos nuevamente las sabias palabras de Buda: “Con nuestros pensamientos hacemos el mundo”. Esta apertura cuántica del pensamiento, propuesta por una retahíla de científicos, remite al Mundo de las Ideas de Platón. Aunque parezca ello poco científico, habrá que creer a Whitehead al afirmar que la filosofía occidental es una esmerada nota a pie de página en la obra de Platón, como evidencia Garnier y Wilber, por ejemplo. Se vuelve así a postulados cognitivos tan ciertos como el Mito de la caverna de Platón, entre otras enseñanzas perennes.

3 - La psicología transpersonal y el conocimiento

El sentido de la revista académica Journal of Transpersonal Research es el de promover, reunir y difundir el estudio de la investigación en psicología y psicoterapia transpersonal, así como cualquier campo de estudio relacionado con este. Esta iniciativa surge desde el ámbito de la psicología académica, para conseguir una serie de objetivos en el estudio de lo transpersonal, como son:

-Continuar el objetivo de estudio serio y científico, con que nació esta disciplina.

-Generar y aumentar la investigación experimental y empírica (tanto cualitativa como cuantitativa), en psicología y psicoterapia transpersonal.

-Dar a conocer más la psicología transpersonal en la psicología académica, a través de la inclusión de esta revista en las bases de datos y directorios académicos nacionales e internacionales.

-Publicar las investigaciones más relevantes que se están llevando a cabo en lengua castellana.

El interés principal de esta revista es la publicación de investigaciones experimentales y empíricas (cuantitativas/cualitativas), para contribuir a la integración de lo transpersonal en la psicología académica.

Todos los artículos publicados en esta revista versan sobre la ciencia e investigación transpersonal, concretamente en la disciplina de psicología, aunque también tienen lugar los trabajos de otras disciplinas del conocimiento que se relacionen con la psicología y/o la psicoterapia a través de su dimensión transpersonal.

El objetivo de esta revista es la difusión, presentación y discusión de la nueva investigación generada, tanto a nivel teórico como experimental (especialmente este último), en materia de psicología transpersonal, así como cualquier saber relacionado con el dominio transpersonal de la persona.

El público al que está dirigida esta revista, es todo aquel interesado en la investigación de la dimensión espiritual del ser humano, como parte constituyente del mismo, junto con la biológica, psicológica y social.

Journal of Transpersonal Research está avalado por el Departamento de Filosofía, Universidad Autónoma de Barcelona (España), el East West Psychology Department, CIIS, San Francisco, California (U.S.A.) y por el Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación, Universidad Autónoma de Madrid (España).

Además, cabe mencionar a EUROTAS como la única Asociación Transpersonal de ámbito Europea, y cuyo origen se remonta al año 1984. Se funda durante la Primera Conferencia Europea Transpersonal celebrada en Bruselas, organizada por la Asociación Transpersonal de Bélgica, y liderada por un grupo variado de profesionales, tanto del ámbito de la salud, como de la ciencia y la espiritualidad. Con el objetivo de difundir, debatir e investigar el fenómeno Transpersonal en todas sus facetas, EUROTAS incluye entre sus miembros a las diferentes asociaciones transpersonales europeas, y también a personas a título individual. Como garantía de rigor profesional, se ha creado una Certificación Europea de Psicoterapia Transpersonal, así como una certificación de formación homologada para centros e institutos. Hoy en día, cuenta con miembros de 25 países diferentes, funcionando como una red profesional de comunicación e investigación. Anualmente se organiza una conferencia a nivel internacional en uno de estos países, coordinada por la Asociación Transpersonal representante del mismo. El año 2008 l’ Associació Catalana Transpersonal tuvo el honor de coordinar la X Conferencia Europea Transpersonal que tuvo lugar en Barcelona. EUROTAS combina el rigor científico y espiritual con las oportunidades de cooperación, beneficio mutuo, intercambio y amistad.

Por último, es imprescindible citar la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona).



EL CRITERIO DE DEMARCACIÓN ENTRE CIENCIA Y RELIGIÓN

Publicado 18/10/2018 21:31:16  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


MISTICISMO

Este artículo es una reproducción de las notsa 112 Y 113 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 309:

Desde el cambio de paradigma de la física clásica a la cuántica, han corrido ríos de tinta contra los “místicos cuánticos” por parte de los científicos ortodoxos, fieles al pensamiento académico tradicional. Se abrió así una brecha epistemológica que aún perdura a día de hoy y que deja al Criterio de demarcación científico más dividido que nunca entre los materialistas científicos y los místicos cuánticos. El Criterio de demarcación o problema de la demarcación se refiere, dentro de la Filosofía de la ciencia, a cómo definir los límites que configuran el concepto “ciencia”. Las fronteras se suelen intentar establecer entre lo que es conocimiento científico y no científico, entre ciencia y pseudociencia, y entre ciencia y religión(1) . Una forma de este problema, conocido como “el problema generalizado de la demarcación” abarca estos tres casos. El problema generalizado intenta encontrar criterios para poder decidir, entre dos teorías dadas, cuál de ellas es más científica. Tras más de un siglo de diálogo entre filósofos de la ciencia y científicos en diversos campos, y a pesar de un amplio consenso acerca de las bases del método científico, los límites que demarcan lo que es ciencia, y lo que no lo es, continúan siendo profundamente debatidos. Dicha dicotomía cognitiva es un tema apasionante y puede ser consultada más en profundidad en El paradigma holográfico, una obra editada por Ken Wilber (1987) donde eminentes pensadores de diversas tendencias afrontan el gran tema de la relación entre Cerebro y Mente, Materia y Espíritu (2) .

NOTAS:

(1) El conflicto entre ciencia y religión, a decir de Sir Arthur Eddington, no desaparecerá hasta que ambas partes se confinen a sí misma cada una dentro de su propio campo (como los Dos modos de saber, diferentes pero complementarios, propuestos por Ken Wilber); todo cuanto pueda facilitarnos una mejor comprensión de sus fronteras contribuiría a consolidar el estado de paz entre los eventuales contendientes. Según reporta Ken Wilber a modo de nota, lo central para Eddington, es que la física -tanto la clásica como la cuántica- no puede en medio alguno ofrecer un apoyo positivo, ni siquiera fomentar, la concepción místico-religiosa del mundo. Lo que ocurre sencillamente es que, mientras que la física clásica era teóricamente hostil frente a la religión, la física moderna es simplemente indiferente con respecto a ella, deja tantos huecos teóricos en el universo, que cada cual puede (o no) llenarlos de elementos religiosos, pero si lo hace, debe ser fundado en motivos filosóficos (como pretende este ensayo) o religiosos. La física no puede ayudar en esto lo más mínimo, pero al menos no opone ya obstáculo alguno a esos esfuerzos. La física no ofrece apoyo a la mística, pero ha dejado de rechazarla, y este hecho-es lo que Eddington sentía- ha abierto una puerta filosófica al Espíritu.

Dicha opinión de Eddington, suscrita enteramente por Wilber - esto es, la desaparición de todo obstáculo importante, por parte de la teoría física, frente a las realidades espirituales-, sería en sí realmente una espléndida novedad, de no ser por esas promesas de la luna que vienen haciendo los escritores de la nueva era, con las pretendidas “pruebas” a favor de la mística aportadas por la física moderna. Mucha gente se siente desilusionada o decepcionada por la debilidad o la molestia aparentes de la afirmación de Eddington, cuando la realidad es que esta opinión -sustentada por prácticamente todos los físicos teóricos que aparecen en este volumen- es probablemente la conclusión más resonante y revolucionaria que haya pronunciado “oficialmente” hasta ahora la ciencia teórica acerca de la religión. Constituye un giro monumental, de los que hacen época, en la posición de la ciencia respecto a la religión; es sumamente improbable una vuelta atrás en este punto, ya que se trata de una conclusión de naturaleza lógica, y no empírica (a priori, no a posteriori); supone, por tanto, según toda probabilidad, el cierre final del aspecto más incordiante del debate secular entre las ciencias físicas y la religión (o ciencias del espíritu, geist-sciences). ¿Qué más podríamos pedir? (Cuestiones cuánticas, capítulo dedicado a Sir Arthur Eddington, una obra editada por Ken Wilber (2013) donde se recogen los escritos místicos de los físicos más famoso del mundo).

(2) Wilber (1987: 7-11) en la introducción de la obra El paradigma holográfico:

El diálogo histórico, general, entre ciencia y religión se remonta al menos a Platón, Aristóteles y Plotino (aunque el término “ciencia” no significaba exactamente lo mismo que ahora). Sin embargo, las discusiones se solían centrar antes en torno a las diferencias entre ciencia y religión, sus conflictos, sus pretensiones encontradas y aparentemente irreconciliables de verdad. Pero he aquí que, de repente, en la década de los setenta, surgieron algunos investigadores y científicos muy respetados, sobrios y cualificados -físicos, biólogos, fisiólogos, neurocirujanos- y que no hablaban con la religión, sino que hablaban de religión, y, lo que aún era más extraordinario, lo hacían en un intento por explicar los datos firmes de la propia ciencia. Los hechos mismos de la ciencia, decían, los verdaderos datos (desde la física a la fisiología) solo parecían tener sentido si se asume cierto tipo de fundamento implícito, unificador, o trascendental por debajo de los datos explícitos. (…) Estos investigadores y teóricos de las “ciencias exactas” decían que sin la suposición de este fundamento trascendental, a-espacial y a-temporal, los propios datos, los propios resultados de sus experimentos de laboratorio, no admitían ninguna explicación sólida. Más aún, y aquí estaba lo sorprendente, este fundamento trascendental, cuya existencia misma parecían exigir los datos científicos-experimentales, parecía ser idéntico, al menos en su descripción, al fundamento a-temporal y a-espacial del ser (o “divinidad”), tan universalmente descrito por los místicos y sabios, ya sean hindúes, budistas, cristianos o taoístas.

La investigación pionera del neurocirujano de Stanford Karl Pribram con su libro Languages of the Brain se ha reconocido ya como un clásico moderno. Los estudios de Pribram sobre la memoria y el funcionamiento del cerebro le condujeron a la conclusión de que, en muchos aspectos, el cerebro opera como un holograma. En otras palabras (…), la parte está en el todo y el todo está en la parte, una especie de unidad-en-la-diversidad y diversidad-en-la-unidad. El punto crucial es sencillamente que la parte tiene acceso al todo. (…) Y según Pribram, este campo podría ser muy bien el dominio de la unidad-en-la-diversidad trascendental descrito (y experimentado) por los grandes místicos y sabios del mundo.

Fue aproximadamente por entonces cuando Pribram conoció las obras del físico inglés David Bohm. El trabajo de Bohm en la física subatómica y en el “potencial cuántico” lo llevó a la conclusión de que las entidades físicas que parecían separadas y discretas en el espacio y en el tiempo estaban realmente vinculadas o unificadas de una manera implícita o subyacente. En términos de Bohm, bajo la esfera explicada de cosas y acontecimientos separados se halla una esfera implicada de totalidad indivisa, y este todo implicado está simultáneamente disponible para cada parte explicada. Dicho en otras palabras, el universo físico parecía ser un holograma gigantesco, estando cada parte en el todo y el todo en cada parte.

Aquí es donde nació el “paradigma holográfico”: el cerebro es un holograma que percibe y participa en un universo holográfico. En la esfera explícita o manifiesta del espacio y del tiempo, las cosas y los acontecimientos son verdaderamente separados y discretos. Pero bajo la superficie, digamos, en la esfera implícita o de frecuencia, todas las cosas y acontecimientos son a-espaciales, atemporales, intrínsecamente unos e indivisos. Y, según Bohm y Pribram, la verdadera experiencia religiosa, la experiencia de la unidad mística y la “identidad suprema”, podría ser muy bien una experiencia genuina y legítima de este fundamento implícito y universal.

En cierto modo, este paradigma parecía marcar la culminación de una tendencia histórica discernible: desde la “revolución cuántica” de hace cincuenta años, varios físicos han descubierto intrigantes paralelismo entre sus resultados y los de ciertas religiones místico-trascendentales. Heisenberg, Bohr, Schrödinger, Eddigton, Jeans, y hasta el propio Einstein, tuvieron una visión místico-espiritual del mundo. Con la gran afluencia de las religiones orientales a Occidente (iniciadas principalmente con los Essays in Zen Buddhism de D.T. Suzuki), estas analogías resultaban cada vez más claras y enérgicas. A nivel popular, Alan Watts empezó a utilizar la física moderna y la teoría de sistemas para explicar el budismo y el taoísmo. El libro The Medium, the Mystic, and the , de Lawrence LeShan, era una aproximación más académica. Pero tal vez no hubo libro que ocupase más el interés de eruditos y laicos por igual que el de Fritjof Capra (2000), El Tao de la Física, que tuvo un éxito enorme.

Otras voces se sumaron a las suyas: Stanley Krippner en parapsicología, Keneth Pelletier en neurofisiología, Sam Keen en la “conexión cósmica”, John Welwood en psicología, Willis Harman en la nueva ciencia, John Battista en teoría de la información y psiquiatría, y muchos más. Mención especial merecen, sin embargo, las aportaciones de Marilyn Ferguson y Renée Weber. Marilyn Ferguson (1998), cuyo libro más reciente La conspiración de acuario, supone una aportación importante a todo este tema, contribuyó materialmente (a través del Brain/mind Bulletin) a iniciar el propio diálogo general. Y Renée Weber, además de contribuir con numerosos artículos e ideas, efectuó hábiles entrevistas a Bohm y Capra que ayudaron mucho a clarificar las cuestiones fundamentales.

Uno puede estar de acuerdo o no con el nuevo paradigma, y tanto los argumentos a favor como en contra están bien representados en este libro. Y “el” propio paradigma es susceptible de toda clase de interpretaciones. Algunos investigadores han creído necesario introducir dimensiones jerárquicas y evolutivas en el paradigma. Otros no han visto una identidad estricta entre ciencia y misticismo, sino únicamente algunas analogías importantes. Otros, en fin, han cuestionado si un nuevo mapa mental o paradigma, con independencia de su aparente unidad, puede llevar realmente a la trascendencia de la mente misma (que es el verdadero objetivo del misticismo genuino). Todos estos temas se debatieron en ReVision, y todos ellos quedan recogidos en las páginas siguientes.

Mi punto de vista es este: se esté o no de acuerdo con el (los) nuevo(s) paradigma(s), hay una conclusión clara: como mucho, la nueva ciencia requiere espíritu; como poco, deja un amplio espacio para el espíritu. En cualquier caso, la ciencia moderna ya no niega el espíritu. Y eso es lo que hace época. Como ha observado Hans Küng, la respuesta normal a la pregunta de “¿Cree usted en el espíritu?” solía ser “Claro que no, soy científico”. Pero muy pronto podría ser esta: “Claro que creo en el espíritu. Soy científico”.

Este libro, como la misma ReVision, constituye uno de los primeros pasos que prepara el terreno para esa segunda, y más iluminadora respuesta.


BIBLIOGRAFÍA:

Capra, Fritjof. El tao de la física. Malaga: Sirio, 2000.

Ferguson, Marilyn. La conspiración de acuario. Barcelona: Kairós, 1998.

Wilber, Ken. El paradigma holográfico. Barcelona: Kairós, 2011.



LA BRECHA EPISTEMOLÓGICA ENTRE CIENCIA Y HUMANIDADES

Publicado 18/10/2018 18:14:49  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


Conciencia

Este artículo es una reproducción de las notas 108 y 109 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 277:

De nuevo, una ciencia está a punto de abrirnos los ojos a realidades que nada tienen que ver con las que hemos vivido durante siglos: estas han sido producto de nuestro cerebro y las realidades que las sustituyan también lo serán. Pero ahora, soñar con una realidad independiente del cerebro humano será posible pero no real, nos dice Rubia (¿no está apuntando hacia la hipótesis de la simulación? (1)). Hemos descubierto neuronas que son la base de la empatía, probablemente también del lenguaje y de la moralidad, como las neuronas espejo, pero los temas que he mencionado en relación con la revolución subjetiva van más allá porque van a cambiar la imagen que tenemos del mundo y de nosotros mismos. Las humanidades, junto con la neurociencia, tendrán que colaborar para diseñar una nueva imagen del ser humano que, sin duda, será distinta a la que hoy conocemos. La brecha epistemológica entre ciencia y religión lo es también entre la ciencia y las humanidades (2).

NOTAS:

(1) La hipótesis de simulación propone que la realidad es una simulación de la cual los afectados por el simulante no están conscientes. La hipótesis desarrolla la característica del Dios maligno de René Descartes, pero la lleva más allá por analogía en una realidad simulada futura. La misma tecnología ficticia aparece, en parte o totalmente, en películas de ciencia ficción como Star Trek, Dark City,The Thirteenth Floor, Matrix, Abre los ojos, Vanilla Sky, Total Recall, Inception y Source Code.

(2) Según el filósofo francés Edgar Morin (1994), la humanidad se halla ante un “pensamiento complejo”, de difícil acceso para los inducidos ignorantes (Mayos et al., 2011) desde la atalaya del economicismo neoliberal (Navarro, 2012). Dicha ignorancia es extensiva también a nuestra actual cosmovisión del mundo bajo el influjo de la racionalidad positivista que predomina en El espejismo de la ciencia (Sheldrake, 2013) como adalid de la suprema “verdad”, marginando así a las humanidades como medio para una interpretación crítica de la realidad actual, como revitalización de la cultura, como reflexión sobre las grandes cuestiones personales y sociales, y como catalizadores de la creatividad (Alvira y Spang, 2006). Sin embargo, la evolución del Kosmos no se detendrá pues se vislumbra la trascendencia hacia una episteme transracional (Márquez y Díaz, 2011):

"Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal."

En esa línea de pensamiento transracional, María Alejandra Rodríguez (2017), Docente universitario en el departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Carabobo (Venezuela), aborda el papel de La filosofía educativa en el ámbito universitario, un punto de vista que bien puede ser extrapolable a cualquier universidad del mundo por sus inherentes principios universales:

"La educación superior en Venezuela, como fundamento formativo para el desarrollo educativo, cultural, filosófico y social puede ser un punto de referencia crucial en función de la construcción de una sociedad humana, justa y libre. Se trata de educar más allá del bienestar individual y colectivo propuesto por una sociedad del éxito personal y del consumo, trabajar en función del porvenir de la civilización y la supervivencia de la raza humana y del planeta; ya que una persona consciente de su compromiso existencial puede alcanzar grandes logros e impactar en el bienestar de los demás gracias a un humanismo trascendental y verdadero. Por eso la educación universitaria debe considerarse como el modo formativo humanista para emprender cualquier objetivo elevado, verdaderamente humano, comunitario y social, sea a través del currículo de carácter ético-espiritual de todas las profesiones, o de una formación filosófica en torno a las dimensiones antropológicas existenciales del sentido de la vida desde el compromiso social."

Dicha cosmovisión de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo mediante una educación transracional (Martos, 2017) inquiere, como objetivo de esta investigación, que el educando aprehenda la síntesis de saberes mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas- como una intuición moral básica (Wilber, 2005) para orientar éticamente sus actos, pensamientos y sentimientos. Una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional.


BIBLIOGRAFÍA:

Alvira, R. y Spang, K. Humanidades para el siglo XXI. Navarra: Ediciones Universidad de Navarra, 2006.

Márquez Fernández, Álvaro B.; Díaz Montiel, Zulay C. “La complejidad: hacia una epísteme transracional”. Telos, vol. 13, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 11-29. Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín Maracaibo, Venezuela.

Martos, Amador. Filosofía transpersonal y educación transracional. España: Amazon, 2017.

Mayos, Gonçal et al. La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Península, 2011.

Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa, 1994.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona: Espasa libros, 2012.

Rodríguez, María Alejandra. La filosofía educativa en el ámbito universitario. Departamento de filosofía, Universidad de Carabobo, Venezuela, 2017.

Sheldrake, Rupert. El espejismo de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2013.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós, 2005.



EL DEBATE ENTRE CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

Publicado 17/10/2018 19:42:04  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


MISTICISMO

Este artículo es una reproducción de la nota 100 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 249:

Desde el surgimiento de la física cuántica, tal es el debate entre los materialistas científicos (método científico) y los mal llamados “místicos cuánticos” (método trascendental). Dicha dicotomía cognitiva, en realidad, es una réplica epistemológica entre la ciencia como medio de conocimiento objetivo y el misticismo como conocimiento revelado que plantean las diversas religiones. Por tanto, el debate que se plantea desde el surgimiento de la física cuántica es el encontronazo entre la racionalidad y la espiritualidad (Laszlo, 2007) (1) , una cuestión de hondo calado abordada pedagógicamente como La educación cuántica y que propugna ese nuevo paradigma de conocimiento donde el “misticismo cuántico” debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal.

Sin embargo, dicha cuestión también puede ser consultada en Cuestiones cuánticas, una obra de Ken Wilber (2013) que recopila los escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Sin lugar a dudas, son cada vez más los científicos que escapan de la exclusiva mirada del materialismo científico y abrazan a la espiritualidad.


NOTA (1): Ervin Laszlo (2007) en su obra El universo informado, resumen:

En esta visionaria y atrevida obra el eminente filósofo, científico y fundador del Club de Budapest, Ervin Laszlo plantea un campo de información como la sustancia clave del cosmos. El Dr Laszlo toma del sánscrito la palabra “akasha” (que significa “espacio”) y llama a este campo “el campo A”. En la obra Lazslo plantea que el vacío cósmico es la energía fundamental del universo y el campo de transmisión de información que “informa” al universo. Laszlo plantea que la existencia de ese campo es necesaria para explicar las múltiples incógnitas de la ciencia en la actualidad, y permite entender la sorprendente fecundidad y orden de la evolución del universo.

En este libro el autor hace un apasionante repaso de los enigmas sin resolver con los que se enfrenta la ciencia contemporánea (en la física cuántica, cosmología, en las ciencias biológicas y en el nuevo campo de la investigación de la conciencia), y como conclusión plantea el papel del “campo A” como elemento central de una nueva teoría del todo que permite resolver problemas y paradojas de la física cuántica, especialmente el fenómeno de no-localidad y del enmarañamiento quántico. También plantea su teoría del todo como la solución a las perennes disputas entre ciencia y religión.

BIBLIOGRAFÍA:

Laszlo, Ervin. El universo informado. Madrid: Editorial Nowtilus, 2007.

Wilber, Ken. Cuestiones cuánticas. Barcelona: Kairós, 2013.



LA METAFÍSICA: EL MODO DE SABER TRASCENDENTAL

Publicado 16/10/2018 21:53:18  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


METAFÍSICA

Este artículo es una reproducción de la nota 88 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 169:

El reduccionismo psicológico, en sentido positivista, no es capaz de dar razones sobre ese verdadero sentido de la vida, pues deja de lado la visión espiritual inherente al ser humano, una cuestión que pertenece propiamente a la metafísica (1). En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”. Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”. ¿No es la metafísica el modo de saber trascendental?



NOTA (1):

Con la constatación heideggeriana de que “todo comprender es comprenderse”, cabe destacar el papel positivo de la subjetividad en la hermenéutica, lo cual implica distinguir la subjetividad metafísica de lo que sería el ser humano individual, al que no se opone la hermenéutica (González y Trías, 2003:26-27). La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas). Una de las características del siglo XX ha sido la crítica sin contemplaciones a este tipo de filosofía eterna y sistemática que asociamos al término metafísica. Y, sin embargo, nada más actual que las cuestiones metafísicas. No hay manera de evitar que una y otra vez vuelva ese tipo de preguntas primeras sobre Dios, el hombre o el mundo, que quieren saber qué es lo que podemos conocer, qué es lo que debemos hacer o qué es lo que nos cabe esperar (Negrete, 2015).

BIBLIOGRAFÍA:

González, J. y Trías, E. Cuestiones metafísicas . Madrid: Editorial Trotta, 2003.

Negrete, Juan Antonio. De la Filosofía como Dialéctica y Analogía. Madrid: Apeiron Ediciones, 2015.



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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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