"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)

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¿QUIÉN CREES QUE ERES TÚ?

Entrevista de radio relacionada con este artículo

Inconsciente, subconsciente, consciente

Aquello que creas que eres, si así lo crees, eso eres tú. Ahora bien, acerca de lo que crees que eres: ¿Cómo sabes que lo que sabes es cierto? Toda creencia es eso, una creencia, pero no necesariamente la verdad. Aquello que crees que eres pudiera ser una ilusión y, del mismo modo, la verdad de lo que crees que eres también pudiera ser una ilusión. Ser consciente de lo que crees que eres o de la verdad de lo que eres, presupone un conocimiento de sí mismo, un reto cognitivo que requiere un empoderamiento de los propios pensamientos reflexivos. Por tanto, la consciencia de sí mismo y, consecuentemente, el estudio de la conciencia es un reto psicológico para todo aquel que quiera saber quién es realmente. Consecuentemente, es pertinente la siguiente pregunta: ¿Qué es la conciencia?

Muy pocas personas saben escucharse a sí mismas, pues como ha demostrado el neurólogo estadounidense Benjamin Libet mediante experimentos, las señales cerebrales asociadas a las acciones se producen desde 0,3 a varios segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. El orden de las actividades cerebrales parecía ser percepción del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. Es decir, el cerebro consciente solo intenta ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente.

Si, como demuestra Libet, nuestras decisiones y acciones conscientes proceden de nuestro inconsciente, ¿quién da dichas órdenes? En términos de Carl Gustav Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino". Ahora bien, hay que tener en cuenta que nuestro subconsciente es manipulado por el enemigo invisible de la humanidad, por tanto, más que nunca es necesario ser un maestro del pensamiento mediante el empoderamiento de sí mismo. Dicho empoderamiento tiene sus propios procesos como son la consideración de la filosofía de la mente, la técnica mayéutica, la “muerte del ego” y una revolución interior hasta lograr la maestría de saber escuchar nuestro subconsciente.

Dualidad y no-dualidad

El ser humano está dotado de razón, pero, como se ha visto anteriormente, el proceso cognitivo es un laberinto complejo a través del inconsciente, el subconsciente y el consciente. Además, cabe tener en cuenta que todo pensamiento es dualista porque hay un sujeto pensante y un objeto pensado; y el mayor de los dualismos es la separación entre razón y Espíritu. Toda la filosofía occidental está sustentada en el dualismo que divide al ser humano entre ese mundo interior que pregunta y ese otro mundo exterior por conocer.

Sin embargo, si tomamos en consideración que la realidad es una ilusión, porque somos una fábrica de ilusiones, la única realidad verdadera es ese mundo interior en donde está presente el Espíritu, y la búsqueda de ese Espíritu es nuestra misión espiritual más sagrada: se trata de una experiencia mística (es decir: no dual) y sería la actitud correcta.

La trampa del ego

La ilusión de la dualidad anteriormente expuesta es una trampa del ego, ese sistema de creencias que te mantiene separado del Espíritu. Lo que piensas que eres, lo que crees que eres, es una argucia del ego para mantenerte separado del Espíritu (o Dios). Todo pensamiento dual lleva a la separación de ti respecto del mundo y los demás, y te aleja aún más de Dios. Pero ese proceso de separación se hace de un modo totalmente inconsciente, hasta que ocurre el despertar espiritual, una experiencia en la que la razón se espiritualiza para sustituir la dualidad por la no-dualidad. ¿Y cómo saber diferenciar la voz del ego de la voz del Espíritu? La meditación es el camino. La voz del ego te dice lo que tú debes creer lo que eres, pero, mediante la meditación como sanación trascendental, es posible frenar esa voz ilusoria para escuchar la voz del Espíritu en medio de tu soledad, porque El silencio habla, solamente hay que saber escuchar esa intuición espiritual. El ego es la voz de la mente que fomenta la división, que crea las dualidades. Sin embargo, la voz del Espíritu es puro Amor, y te hace vivir en la conciencia de unidad.

Una vez comprendido todo lo anterior, de das cuenta que el mundo exterior es una trampa del ego que divide a la humanidad por países, culturas, religiones, familias, y te divide a ti mismo cuando solamente buscas fama, dinero, poder y satisfacción egoísta. Lo contrario, estar al servicio de los demás, es propio de haber trascendido hacia la conciencia transpersonal, donde todos somos Uno. Es así como adquirimos también inteligencia espiritual y, por fin, despertamos de un mundo que es como un sueño. En el caos que vemos en ese mundo exterior, existe un orden. Sin embargo, nos dejamos llevar por el miedo tal fuera un virus psicológico, en vez de confiar en el Amor, porque el Amor es el mejor bálsamo de sanación. Así es como el ego te tiende una trampa para que no mires en tu interior.

Universidad del Amor

Aprehender todo lo anterior no es una cuestión baladí, pues requiere la firme decisión de conocerse a sí mismo y, por tanto, también es necesario un proyecto filosófico y pedagógico: cambiarse a sí mismo para cambiar al mundo, en el mismo sentido que nos advirtiera el inconmensurable Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo, deberá comenzar por cambiarse a sí mismo”.

No son tiempos de cambiar a los demás. Si quieres ver un mundo en paz, debes vivir en la paz interior y, cuando haya la suficiente masa crítica hasta alcanzar un despertar colectivo masivo, entonces, y solo entonces, entre todos “nosotros” será posible cambiar ese mundo de ahí fuera. El nacimiento de una nueva conciencia en la humanidad solamente es posible desde la paz interior, viviendo en y para el Amor. A tal efecto, es imperativa una Universidad del Amor para difundir el Amor internacionalmente y que, todos, participemos de un hermoso proyecto de Amor mundial desde lo transpersonal, desde tu interior.

La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual

Ahora, intenta reformular la pregunta que da inicio a este artículo: ¿Quién crees que eres tú? Convendrás conmigo que es preciso iniciar un camino ascendente hacia la sabiduría porque, el saber sin Amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. Y, en ese estado de sabiduría, no es conveniente decir lo que se piensa, sino pensar lo que se dice: así es como tendrás el control consciente de tu subconsciente, y no estar manipulado desde el inconsciente, ahí radica la clave de la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual.
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locura

PSICOTERAPIA TRANSPERSONAL: MARCA DE LA BESTIA VERSUS ASCENSIÓN ESPIRITUAL

EN ESTE ENLACE: Entrevista de radio relacionada con este artículo

INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ES LA PSICOTERAPIA TRANSPERSONAL?

1 - Escucha tu subconsciente

El camino de introspección argumentado en mis publicaciones se constituye en un retorno al “sí mismo” que estuvo siempre presente pero que nunca fue observado. La observación consciente es un camino de introspección que requiere comprender que, a nivel subconsciente, opera una inteligencia aún desconocida (…Dios para muchos), y que “nosotros” somos parte de esa corriente cognitiva universal.

2 - Filosofía transpersonal

Distintas teorías científicas están abordando la comprensión del ser humano desde la filosofía cuántica, o la filosofía transpersonal, o cualquier otra corriente espiritual que contemple los nuevos paradigmas que dan preponderancia al Espíritu sobre la materia (más comúnmente conocida como Matrix o 3D). Se trata de un movimiento transpersonal que vislumbra una aproximación de la epistemología a la hermenéutica en términos filosóficos, o una aproximación de la ciencia y la espiritualidad en términos populares. El “viejo mundo” sustentado en ideas materialistas está exponiendo la crisis epistemológica de Occidente, una crisis que evidencia la divergencia entre la ciencia y el espíritu, entre el materialismo científico y la metafísica. Es una crisis de conciencia en toda regla que clama por un “nuevo mundo”. Toda crisis de pensamiento debe dar paso a una nueva cosmología de nuestra visión y percepción del mundo, aún a riesgo de ser considerada como una “teoría de la conspiración”.

3 - Psicología transracional

En mis postulados filosóficos mantengo que existe una guerra espiritual que se está librando en la humanidad, y que esa guerra ha llegado a la propia inflexión psicológica de cada cual, pues nadie puede resolver los problemas del mundo exterior sino es con un preceptivo cambio interior. Dicho proceso de cambio interior requiere de una inherente psicología transracional que explique nuestros procesos cognitivos mediante los necesarios mapas evolutivos de la conciencia. Como argumento en mis publicaciones, la ciencia por excelencia es la ciencia de la conciencia como nuevo paradigma de conocimiento, más conocido como filosofía transpersonal, y cuyo emblemático embajador filosófico es Ken Wilber.

4 - El enemigo invisible de la humanidad

Pero la filosofía transpersonal como ciencia teórica, gracias a la hipnosis clínica regresiva de William Criado, nos permite pasar a una filosofía transpersonal práctica para constatar que existe un enemigo invisible que manipula a la humanidad a través del subconsciente, y mediante una ingeniería social y mental, así como una manipulación económica, social y política.

5 - La locura aperspectivista

La situación descrita nos puede llevar, literalmente, a una locura aperspectivista. Precisamente por ello, comencé a escribir como terapia personal para no caer en una paranoia mental pues, aunque aparentemente en el mundo exterior hay caos, hay que procurar poner orden en nuestras ideas. El control consciente de nuestras ideas es parte del empoderamiento de la conciencia que se piensa y se observa a sí misma, es el núcleo mismo del empoderamiento: el “conócete a ti mismo” grabado en piedra en el Oráculo de Delfos griego, porque ahí radica el secreto de la sabiduría y la felicidad gracias al conocimiento propio, o tal vez, a reconocer todo lo que no somos.

6 - La meditación como camino de introspección

El conocimiento de sí mismo es la punta de lanza de mi pensamiento filosófico, en el mismo y profundo sentido tal lo dijera el inconmensurable maestro Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo, deberá comenzar por cambiarse a sí mismo”. Ese proceso psicológico de introspección fue conocido ancestralmente como filosofía perenne, y modernamente como psicología transpersonal, incluso científicamente como filosofía cuántica. En definitiva, existe una convergencia de la ciencia con la espiritualidad desde que se ha demostrado los efectos beneficios de la meditación como camino de introspección para conocerse a sí mismo. Es más, la sanación trascendental de la humanidad es posible gracias a la meditación.

7 - Psicoterapia transpersonal

A partir de los anteriores planteamientos, a nivel psicológico, también es posible ejercer una psicoterapia transpersonal que aborde la sanación del alma gracias a una actitud cognitiva de sí mismo y, así, lograr la disipación de la ignorancia sobre cuál es el sentido de la vida, porque la vida es un misterio en sí misma. La psicoterapia transpersonal es un acompañamiento personal, a modo de asesoramiento filosófico, que se puede ejercer desde los planteamientos hasta aquí argumentados. Prueba de ello, es posible una “visión transpersonal” que pueda ser aplicada a la educación, como bien demuestra Marely Figueroa en su Tesis de Maestría, y a nivel práctico como pionera de una asignatura de Filosofía Transpersonal. Obviamente, la psicoterapia transpersonal vislumbra, inherentemente, una educación transracional por descubrir.

8 - Educación transracional para un despertar colectivo masivo

En esa línea de pensamiento, la Tesis Doctoral de Noemí Siverio, nos adentra en la psicología compleja del ser humano a través de nuevos neologismos como “dimensión espiritual: un despertar de conciencia”, también con una “inteligencia espiritual”. Por tanto, la humanidad como pensamiento complejo, se halla ante un segundo renacimiento en el que el “yo” (ego) como conciencia individual y el “nosotros” como conciencia colectiva, vislumbra una abismo de conciencia como nunca visto anteriormente. La conciencia, incluso, debe ser vista como un problema histórico por resolver. Y en eso consiste El gran evento: se trata de un despertar colectivo masivo que, lamentablemente, se está produciendo a través de los cuatro jinetes del apocalipsis: la muerte, el hambre y la guerra, todo ello superable si sabemos reconocer nuestra grandiosidad interior como luz divina simbolizada por el jinete blanco.

9 - El camino ascendente hacia la sabiduría

Comprender todo el proceso descrito hasta aquí es el “abc” de la psicoterapia transpersonal que postulo, como he expuesto al principio: se trata de un acompañamiento filosófico para señalar el camino, pero dicho camino ascendente hacia la sabiduría debe ser recorrido por cada uno de nosotros, una cuestión nada fácil, pues el “conocimiento de sí mismo” requiere inherentemente la limpieza de nuestras sombras y traumas ancestrales, también los velos sociales y psicológicos que deben ser señalados por el terapeuta transpersonal, pero descubiertos y transcendidos de un modo individual. Veamos dicho proceso con un caso práctico que he mantenido con una persona que, por decoro, obviaré su nombre.

MARCA DE LA BESTIA VERSUS ASCENSIÓN ESPIRITUAL

1 - La marca de bestia

Una persona me confesó que no quería ser vacunada, a lo que le respondí: “la falsa pandemia tiene los días contados, aguanta y ten un poco de paciencia. Todo ese circo es un genocidio contra la humanidad, y caerán los débiles por ignorantes y manipulados". Proseguí diciendo: “Tú ahora estás en el camino ascendente espiritual, sigue así, confía en mí, jamás te engañaría. Todo esto va de fe". “Es verdad”, me contestó. A partir de aquí hago un monólogo explicativo con la esperanza de que pueda comprender su propio proceso de empoderamiento y despertar espiritual como un camino ascendente hasta transcender el ego y alcanzar la conciencia de unidad.

Estás en el camino ascendente espiritual de tu propia conciencia, y se inicia con el empoderamiento mental, es decir, pensar y tomar las decisiones por ti misma. Hasta ahora es el sistema que te decía lo que tienes que hacer a través de tu educación y los corruptos políticos. Desde pequeña te han adoctrinado para NO pensar por ti misma. Mi humilde labor es que te des cuenta de eso, porque así es el despertar espiritual. Una vez despierta, lo más difícil será tomar las decisiones por ti misma, es decir con conocimiento de causa. Desde que te conocí, mi humilde labor ha sido acompañarte en ese camino del despertar espiritual. Ahora ya sabes pensar por ti misma, pero confías mucho en mi como guía de la razón (por eso soy filosofo transpersonal), pero yo lo que quiero es que sigas con tu aprendizaje espiritual, y cuyo siguiente paso es la trascendencia del ego. Te explico ello a continuación.

Cuando te conocí estabas desesperada, al punto que tú ya sabes y me dijiste.... recuerda. Cuando se toca fondo en la vida es cuando más se necesita un camino espiritual para que la conciencia cure sus heridas y sombras causadas por un sistema social que esclaviza, así como una ingeniería mental que anula tu personalidad. La anulación de la personalidad se realiza mediante un condicionamiento cultural y psicológico, a través del adoctrinamiento educativo, social y político. Todo niño nace puro y con un deseo innato de aprender, pero el sistema ya se encarga de adoctrinar su personalidad por maestros también adoctrinados. Todo el sistema social y cultural está adoctrinado: todo es mentira y la historia también está intencionalmente escrita por el enemigo invisible de la humanidad. Ese proceso de sugestionar a cada persona hacia la ignorancia ya fue hermosamente descrito por Platón en su alegoría conocida como el Mito de la caverna.

Esa historia se ha repetido y se repite desde hace milenios. Como puedes deducir por lo anteriormente descrito, no eres la única persona que ha pasado por ese proceso de anulación de tu libertad a decidir por ti misma. Saber ello ya es un signo de empoderamiento, y ahora ya estás despierta espiritualmente, porque también has iniciado la introspección de tu Ser gracias a la práctica de la meditación. Una vez empoderada y despierta espiritualmente, debes seguir ascendiendo en el conocimiento de ti misma: y lo siguiente es tomar tus decisiones por ti misma en lo referente a tu propia vida, porque es cuestión de vida o muerte, de eso va esta falsa pandemia. Quizá debes tomar la decisión más importante de tu vida: ¡vacunarte o no!

2 - Abismo y empoderamiento

Es en el borde del abismo cuando las personas son más manejables porque, el falso sistema de creencias, ese adoctrinamiento educativo y cultural, bombardea tu subconsciente para que no tomes decisiones por ti misma, sino lo que el sistema dice qué tienes que hacer, es decir, vacunarte. Deberás tomar la más importante decisión de tu vida, pero, ahora, con conocimiento de causa, porque estás empoderada y despierta espiritualmente como he explicado anteriormente. Y esa decisión tan importante te va a llevar a contracorriente, a querer salir de la caverna platónica, a buscar libertad psicológica, a pensar por ti misma y no dirigida por un ego adoctrinado. Ahora debes tomar la decisión de no decir lo que piensas, sino pensar lo que dices: en eso consiste el empoderamiento.

Si a ello le sumas que has practicado la meditación, has comprobado que hay un camino metafísico por recorrer, un camino de trascendencia metafísica del ego: algo de tu oruga debe morir para dejar nacer la mariposa que llevas dentro. Y en ese renacimiento espiritual, debes dar voz a esa niña interior que necesita ser escuchada, debes prestar atención a las intuiciones, los sueños, las premoniciones y las sincronicidades.

Esa niña tiene mucha luz y debes hacerla brillar, hasta que te conviertas en faro de luz, del mismo modo que humildemente he pretendido contigo. Esa luz es puro amor, es profunda emoción, eres tú misma más allá del tiempo y el espacio, pero los velos de la percepción te impiden ver tu reflejo en el espejo del universo porque, recuerda, la realidad es una ilusión, pero no recuerdas que elegiste vivir esta experiencia.

3 - El camino ascendente espiritual

Ahora ya lo sabes, sólo hay un camino, el camino de la luz, esa misma fuente de vida que nos llega del sol para hacer la fotosíntesis con las plantas, las cuales nos dan nuestro oxígeno, gracias a todo lo cual la biosfera (naturaleza) ha evolucionado hacia la noosfera (la naturaleza mental), pero queda por evolucionar hasta la teosfera (nuestra naturaleza divina). En eso consiste el camino ascendente espiritual, en el reconocimiento de ese potencial divino que, según William Criado, consiste en un 2% de gen/luz, siendo el 98% restante de genes de origen reptiliano. Saber ello también es parte de tu empoderamiento sobre el origen de tu vida y de tu misión en ella: regresar a la fuente divina gracias a la conciencia de unidad. Pero alcanzar la conciencia de unidad no es nada fácil, porque hay que trascender a esa dualidad del mundo exterior, la causante de la fragmentación de la conciencia. Tienes la conciencia fragmentada porque debes tomar la decisión de vacunarte...o no.

Muchas personas hemos pasado por esa experiencia existencial de la vida, no te preocupes, es un proceso doloroso en el alma, más fuerte que un dolor físico, y que la mente no sabe cómo resolver. Debes tener cuidado, porque la mente es muy poderosa, pero tú debes ir más allá de la mente dualista, debes caminar hacia la conciencia de unidad como un sendero psicológico y pedagógico para curar tu vértigo frente al miedo que te atenaza. Porque el miedo es el virus de la pandemia psicológica que ha llevado este mundo hacia una locura aperspectivista.

4 - La locura aperspectivista

El mundo está bastante loco, pero no dejes que esa locura predomine tu mente mediante el ego (falso sistema de creencias) a costa de tu espíritu (que es pura luz): recuerda que todo es vibración y que, si vibras en el amor del espíritu, será posible esa trascendencia desde la 3D hacia la 5 D. Ese es el reto en el actual estadio de la humanidad: se trata de una evolución de la conciencia a escala planetaria, donde, la conciencia individual debe converger con la conciencia colectiva: estamos necesitados de espiritualizar la razón, y el único camino es el amor tal como demuestran los propios científicos. Dicho de otro modo, hay una crisis de conciencia no resuelta, pues la cultura occidental tiene una profunda crisis epistemológica al divorciarse de la hermenéutica. Las ciencias epistémicas nos han dicho que la "verdad" procede de los sentidos, y que no hay nada más allá de la mente, que la metafísica no es el camino y, en su lugar, han sustituido el camino ascendente espiritual por religiones abducidas también por el enemigo invisible de la humanidad: una locura aperspectivista en toda regla. Dicho de otro modo: nadie sabe lo que está pasando en el mundo porque, de eso se trata, de mantener la ignorancia colectiva también.

5 - El despertar espiritual

Pero el despertar espiritual individual también hace crecer el despertar espiritual colectivo, como está demostrado científicamente mediante la meditación. Cuando meditas desde tu centro espiritual solo deseas de corazón el bien de la humanidad. Ese simple deseo amoroso creado intencionalmente viaja más allá de la materia porque, recuerda, la filosofía cuántica ha abierto una brecha en la epistemología materialista. Dicho de otro modo y en lenguaje popular: el poder de todos nosotros (la solidaridad colectiva sustentada en el amor -5D-) es una luz cegadora que los obscuros no pueden soportar. Lo anterior está ampliamente demostrado por William Criado mediante la hipnosis clínica regresiva. Ahora sabes que el amor es la ley suprema que todo lo une, por eso se habla propiamente en términos filosóficos del Ser, o Dios según las diversas interpretaciones culturales.

Ese camino ascendente hacia la sabiduría también es conocido como el Tao, un equilibrio entre la mente y el espíritu: tan malo es una razón dogmática como una espiritualidad fanática, por eso el enemigo invisible de la humanidad manipula al ser humano mediante el subconsciente, se trata de decirnos lo que "sea la verdad" y lo que "debemos creer". El adoctrinamiento de esa "verdad" es ejercido mediante la educación como instrumento de poder, es así como han amputado a la cultura de su dimensión ética y metafísica al ser sustituida por religiones como opio del pueblo.

6 - La guerra espiritual

La historia de la humanidad es la historia de una guerra espiritual, en la que los obscuros han aplicado el "divide y vencerás" al "nosotros". Pero nosotros, debemos aplicar "la unión hace la fuerza" y luchar en nuestro terreno: en nuestro mundo interior con conciencia de unidad, no estar expuesto a la dualidad exterior que anula nuestro libre albedrío: PENSAR EN SER LIBRE es sumamente importante. Y ser librepensador no es baladí porque, pensar de un modo divergente al sistema, será la prueba de fuego para trascender tu ego e ir hacia la conciencia de unidad, un camino no-dual por descubrir en esta gloriosa danza cósmica del universo: bienvenida a tu multidimensionalidad interior, un "mundo nuevo" por descubrir mediante la FILOSOFÍA TRANSPERSONAL Y LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL. Expresado en término más coloquiales: más allá de la razón (ego dualista) está el amor, ese que debe ser educado independientemente al sistema. Porque, cuando estamos desprovistos de amor, se llega a perder la autoestima, por eso hay más suicidios que nunca: porque se pierde de vista que el sentido de la vida es buscar el sentido de la vida, a eso se han dedicado tradicionalmente la filosofía y la ciencia. Pero la filosofía materialista debe ser trascendida por una Filosofía Transpersonal, como argumento en mis publicaciones.

7 - Psicoterapia espiritual

Pero no puedo hacer nada más, querida amiga, el resto es decisión tuya, tú eliges si te vacunas o no. Yo te he enseñado todo lo que sé, no sé nada más, con ello debes tomar tu propia decisión, no puedo decidir por ti. La vida y la muerte, como otras tantas dualidades debe ser trascendida: ¿crees en algo superior, en un más allá? Yo no puedo decirte que hay más allá, sólo te lo he explicado hasta donde alcanzan las palabras de un humilde buscador de "verdad", nunca pretendí ejercer de psicoterapeuta espiritual como ahora contigo, pero mi camino me ha llevado a eso, ¿puedo luchar contra mi destino?

Yo tengo las mismas y profundas dudas que tú, pero la única diferencia es que te doy una perspectiva ilustrada de mi visión del mundo, de lo que personalmente he aprendido. Solo te transmito lo que sé, porque el conocimiento genuino debe ser gratuito y no abducido, no en vano este aforismo bíblico: "La verdad os hará libres". Y ahora vivimos tiempos bíblicos en los que hacen su aparición los cuatro jinetes del apocalipsis como único revulsivo para un despertar espiritual colectivo.

8 - La sanación trascendental

Te advierto que el camino espiritual no es un camino de rosas, apenas estás saliendo de la caverna platónica. Como he dicho al principio, debes hacer brillar tu luz para alumbrar "verdad" y "amor" en las demás personas que están pasando por el mismo procedimiento que experimentas en tu conciencia. Porque la sabiduría es amor, no en vano, el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de todo sufrimiento en este mundo.

La investigación de la conciencia permite establecer mapas evolutivos de la conciencia como guía cognitiva para no perderse a sí mismo, ni tampoco a la humanidad. Ese proceso de pensamiento, conocimiento e iluminación es el núcleo duro del proceso del despertar espiritual, es el útero en el que la razón se espiritualiza dando lugar al nacimiento de la inteligencia espiritual. Comprender que la conciencia tiene el poder de la intención y la imaginación, también equivale a estar empoderado de la propia conciencia: es vivir en el eterno presente, es un tipo de inteligencia espiritual que pertenece a la hermenéutica de lo inconmensurable, y no a la epistemología de lo conmensurable. Sin embargo, como demuestro en mi publicación científica, es posible una " epistemología hermenéutica", dicho de otro modo, una nueva cosmología entre ciencia y espiritualidad. Y sin lugar a dudas, como demuestra Ken Wilber, la meditación es la puerta de acceso para la sanación trascendental de la humanidad. Pero, querida amiga, como apunto al principio de este escrito, el camino ascendente espiritual es un camino individual.

9 - Un nuevo mundo: la quinta dimensión, un mundo de amor

Hasta ahí puedo llegar, pues te he explicado lo poco que sé, y ahora me dedico a aprender en cómo construir ese "nuevo mundo" con personas tan divergentes como yo, para construir una Sociedad Holográfica como alternativa al sistema piramidal de dominación que ha extenuado y esclavizado a la humanidad. Yo me bajo de ese barco a la deriva, te puedo tender una mano para sumarte a la "visión transpersonal" que intenta ser educada gracias a docentes innovadores como Marely Figueroa, una pionera en aplicar la filosofía transpersonal en la educación. Pero la decisión final es tuya, deberás tomar la decisión más importante de tu vida: vacunarte o no. Deberás elegir entre lo que te dice el sistema o lo que te diga tu voz interior. Será tu acto en libertad, quizá, de mayor responsabilidad: no solo es una cuestión que afecta a una vida física, sino también a una vida espiritual.

Con todo eso que ahora sabes, puedes ser libre para actuar con conocimiento de causa. Quizá sea el primer paso hacia tu libertad: ser valiente contigo misma al tomar las riendas de tu destino gracias al empoderamiento que ahora mora en ti como conciencia de unidad: bienvenida a la quinta dimensión, bienvenida a la dimensión del amor.
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LA RAZÓN ES A LA DUALIDAD, COMO EL AMOR A LA UNIDAD

Este artículo es la conclusión final del trabajo de investigación titulado FILOSOFÍA DE LA MENTE: EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

1 - El giro copernicano hacia la sabiduría

Con el giro copernicano de la razón al servicio del amor, el viaje de la transformación interior se convierte, entonces, en un proceso psicológico y espiritual que requiere una ascensión de nuestra conciencia con la sabiduría adquirida mediante la razón para, acto seguido, ponerla al servicio de los demás mediante una compasión que abrace a todos los seres por igual. En suma, se trataría de vivir en la conciencia de unidad, una característica propia de la conciencia transpersonal. Y dicho camino de ascensión espiritual individual es una experiencia mística que puede lograrse mediante la meditación como ciencia trascendental.

2 - Sabiduría versus ignorancia: otra dualidad

Pero, adquirir la sabiduría mediante la razón, no es un proceso baladí, pues hay que lidiar con la ignorancia y sus consecuencias epistemológicas, con la ingeniería social y mental, con la manipulación económica, social y política, y con el enemigo invisible de la humanidad. Así pues, El ideal de la sabiduría, debe transcender diversos velos de la percepción hasta que el ego trascienda los sistemas de creencias arraigados en nuestro inconsciente (individual y colectivo) hasta dejar en evidencia todas las mentiras económicas, políticas y epistemológicas que impiden a nuestra conciencia ser libre con conocimiento de causa.

Es así como, cada cual, está envuelto en la búsqueda del sentido de la vida mediante el viaje de su propia transformación interior (consciente o inconscientemente) y que, en este trabajo de investigación, he intentado sintetizar como “Filosofía de la mente”. Y si una cosa debemos hacer con nuestra mente es imitar a la sabia naturaleza hasta alcanzar una sabiduría propia que procure la sanación espiritual.

3 - La sanación espiritual

Para dicha sanación espiritual, es pertinente comprender que no hay caos en el universo, pues en todo caos hay un orden, sin embargo, imperceptible dicho orden para la mayoría de mis coetáneos. La sociedad de la ignorancia nos puede llevar, literalmente, al caos, a un genocidio globalizado como el que asistimos con esta falsa pandemia. Por tanto, el caos es sinónimo de ignorancia, es la ausencia de sabiduría colectiva. ¿Entonces, cómo poner orden entre tanto caos? Cada cual debe buscar su propio orden interior y, como se ha visto en este trabajo de investigación, el empoderamiento (punto 1), el despertar espiritual (punto 2) y la trascendencia (punto 3) mediante la meditación, son las herramientas psicológicas y espirituales que nos pueden llevar a comprender que, poner en orden nuestras ideas, es la única alternativa para alcanzar la sabiduría. Es decir, así como el caos es a la ignorancia, el orden es a la sabiduría. Y cuando se alcanza dicha sabiduría mediante el uso de la razón, el mecanismo de resistencia anclado en el “ver para creer” se desactiva y se produce el giro copernicano hacia el “creer para ver”: comprendemos nuestra propia transformación interior mediante el empoderamiento de nuestros pensamientos, lo cual implica acto seguido un despertar espiritual que lleva a la trascendencia de la razón hacia el amor y, así, nos rendimos a la evidencia que la máxima expresión de sabiduría es puro amor. Porque el saber sin amor, es puro egoísmo, y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.

4 - La sabiduría es amor

Concluyendo, la sabiduría y el amor no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía), todo un reto de integración entre la razón (yo) y el espíritu (nosotros) con la salvaguarda de la naturaleza (ello). Integrar el Gran Tres es el reto todavía pendiente para la humanidad desde que fue diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas. El gran mérito de Wilber desde la perspectiva de la historia de la filosofía, es haber delineado los cuatro Rostros del Espíritu mediante los cuatro cuadrantes, es haber cartografiado los caminos de la evolución de la conciencia y haber señalado la profundidad que debe ser descubierta por cada uno de nosotros mediante la meditación. Wilber también nos describe un mundo chato dominado por el materialismo científico que impide con su dogmatismo epistemológico la integración con el Espíritu. No obstante, Wilber nos deja un análisis hermenéutico de la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia como pocos en el mundo, no en vano, es considerado como el “Einstein” de la conciencia.

Mi humilde labor en esta serie de artículos es apoyarme en el andamio epistemológico y hermenéutico estructurado por este inconmensurable pensador contemporáneo y, cuya obra, está siendo marginada por el establischment académico oficial. En la historia de la filosofía ha habido inconmensurables pensadores como Aristóteles, Platón y Kant entre los más grandes. Wilber no debería ocupar un rango menor pues su extensa y exhaustiva obra incluye y trasciende a todos los anteriores pensadores a él. Una trascendencia que solamente puede ser experimentada e interpretada en la profundidad de la conciencia mediante la meditación.

Como apunta Wilber, todo cambio se presenta bajo los cuatro cuadrantes, y por tanto, habrá que comenzar a pulir el diamante en bruto que todos nosotros tenemos en el fondo de nuestro ser (“yo”, interior individual) mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez, un sendero de sabiduría que permitiría la integración de todos “nosotros” en una comprensión mutua (interior colectivo) y, entre todos, cambiar entonces el ajuste funcional de un sistema social (“ello”, exterior individual y colectivo) inmerso en un mundo chato o “viejo mundo”. Así fue como anduve un camino intentando rastrear la disociación entre el “yo”, el “nosotros” y el “ello” en este convulso mundo que nos ha tocado vivir.

Deseo finalizar este trabajo monográfico sobre "La filosofía de la mente para la transformación interior" con una cita que encabeza mi obra La educación cuántica. Se trata de una cita de René Descartes (1596-1650), por antonomasia, el padre del racionalismo. Dice así:

“Para alcanzar la verdad, es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas recibidas, y reconstruir de nuevo y desde los cimientos todo nuestro sistema de conocimientos”
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La conciencia sin fronteras

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA EN KEN WILBER

1 - Seminario: “El despertar de la conciencia”

De septiembre a diciembre de 2020, se impartió un seminario sobre “El despertar de la conciencia” bajo los fundamentos filosóficos del inconmensurable Ken Wilber, considerado como el “Einstein de la conciencia”. Dicho seminario estuvo promovido y a cargo de la Doctora Cecilia RE de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral - Unidad Académica Ríos Gallegos (UNPA-UARG) de Argentina.

La metodología de dicho seminario era realizar una lectura dirigida sobre la obra de Ken Wilber titulada LA CONCIENCIA SIN FRONTERAS, aproximaciones de Oriente y Occidente al crecimiento personal. Los destinatarios del seminario eran la comunidad universitaria, pero también el público en general. Y los objetivos del seminario eran fundamentalmente:

1 - Propiciar un espacio de reflexión personal sobre su propio nivel de conciencia.

2 - Impulsar un cambio de actitud entorno a su escala axiológica con importancia vital personal y colectiva.

3 - Aumentar la comprensión entre las categorías conciencia moral, enseñanza y salud pública.

Tuve el placer de asistir al citado seminario cuya duración fue de cuatro encuentros a razón de uno por mes desde septiembre a diciembre de 2020. La dinámica programada era realizar previamente las lecturas correspondientes, para después ser analizadas y debatidas bajo la dirección de la Doctora Cecilia.

En el primer encuentro titulado “Percibiendo fronteras”, se abordaron los tres primeros capítulos: Quien soy, Dividido por la mitad y Territorio sin fronteras. En el segundo encuentro titulado “Percibiendo mi ser” se abordaron los capítulos cuarto, quinto y sexto: Conciencia sin fronteras, Momento sin fronteras y Crecimiento de las fronteras. El tercer encuentro se tituló “Máscara, Centauro y algo más” y se abordó los capítulos séptimo, octavo y noveno: El nivel de la persona: se inicia el descubrimiento, El nivel del Centauro y El yo en la trascendencia. El cuarto encuentro tuvo como primordial preferencia sacar las correspondientes conclusiones y puesta en común de los puntos de vista de los participantes en relación con los objetivos del seminario.

2 - ¿Por qué esta propuesta del seminario?

En la guía del seminarista, la Doctora Cecilia expone la justificación del citado seminario en relación al estudio de la obra La conciencia sin fronteras de Ken Wilber:

La obra de Ken Wilber, llamado el Einstein de la conciencia, brinda puntos claves de critica al Paradigma positivista-cartesiano y materialista, el que abarca todos los dominios del conocer, el hacer y el obrar.

Ken Wilber se aleja de todas las formas hegemónicas de buscar, producir y transmitir el conocimiento. Pero lo importante, es que da soluciones a los problemas actuales individuales y colectivos que generan gasto público y sufrimiento humano.

La lucidez e intelectualidad de Wilber lo lleva a integrar, sin confusiones, tres campos que se ocupan de la realidad a diferentes niveles: la ciencia, la filosofía y la mística.

Ensayista por excelencia, Wilber es el padre de la Psicología Transpersonal y de la Psicología Integral. Ha escrito alrededor de 20 títulos que se ubican en el Paradigma emergente de las Ciencias de la Complejidad, es decir, una nueva concepción del mundo. Wilber integra y completa, mediante las tradiciones espirituales, la visión carente de sentido del mundo finito, empobrecido y material predicado por la ciencia moderna.

En este sentido de lo emergente, se ubican los holismos, los integrismos, las Ciencias de la complejidad, con el Pensamiento complejo de Edgar Morin, por ejemplo. En realidad, estos movimientos son una vuelta atrás, hacia los clásicos griegos y civilizaciones fundadores del mundo, integrando el Oriente y el Occidente. También es una integración de lo cuántico y lo cualitativo. Wilber realiza esta hazaña intelectual con absoluta maestría.

Wilber aborda filosóficamente diferentes disciplinas: la Filosofía, la Psicología, la Historia, la Biología, las religiones, la Ecología y el Misticismo, entre otras. Para muchos de sus seguidores, su obra maestra es Sexo, Ecología, Espiritualidad.

Quienes lo leen, resumen la postura wilberiana como sigue:

1. Nada es 100% correcto o incorrecto, porque todo tiene incompletitud y disfunción. Nadie o nada es 100% bueno o malo: existen diferentes grados de ignorancia, de conocimientos y de desconexión. Todo conocimiento es un trabajo en progreso.

2. La evolución ocurre cuando trascendemos e incluimos, no excluyendo, borrando o destruyendo. Por ejemplo, la evolución al nivel de desarrollo de un organismo unicelular no eliminó las moléculas, sino que las incluyó en un mayor orden de complejidad. Este patrón de evolución ocurre con todos los fenómenos. Ejemplo: la racionalidad no podría excluir la emoción, la industrialización no puede apartarse de la agronomía. Los mayores niveles de conciencia incluyen no excluyen obteniendo niveles mayores de eficiencia y prosperidad. Si realmente vamos a evolucionar, lo hacemos incluyendo e integrando lo que vino antes en algo mayor, no borrándolo.

3. El objetivo de la espiritualidad es trascender el ego, no demolerlo o reprimirlo. Los líderes espirituales que llaman a su represión provocan efectos trágicos y horribles en la humanidad.

4. Wilber tiene un concepto llamado "Falacia Pre / Trans" que establece que las personas a menudo confunden lo que es convencional (fase de desarrollo anterior) con ser convencional (etapa de desarrollo posterior) porque ninguno de los dos es convencional. Un ejemplo que usa son los movimientos espirituales de la Nueva Era que glorifican el regreso a un estado infantil de actuar puramente sobre la emoción y el deseo. Confunden estos caprichos emocionales narcisistas anteriores con experiencias espirituales, ya que tanto la juerga emocional como las experiencias espirituales son experiencias no racionales. Dado que su juerga emocional no es racional, y las experiencias espirituales no son racionales, confunden a los dos. Este concepto puede aplicarse en muchas áreas del desarrollo personal y social.

5. La percepción contiene modalidades interiores y exteriores: nuestros pensamientos y controlados por la variedad física de neuronas que se activan. Nuestras mentes no son autónomas y nos falta libre albedrío. Wilber afirma que tanto la conciencia interior como la exterior son reales y la segunda es el reflejo de la primera. De hecho, la investigación sobre la neuro-plasticidad (la capacidad de cambiar la configuración física de su cerebro a través del cambio de patrones de pensamiento y comportamiento) está comenzando a respaldar esta conclusión.

6. Las jerarquías existen, pero no necesariamente equivalen a superioridad moral. Hay niveles más altos de desarrollo y complejidad, personas con mayores habilidades y talentos, pero eso no significa que sean moralmente superiores o expresiones más completas de su propia realidad. Por ejemplo, la ciencia nuclear es una forma superior de comprensión humana que la magia vudú o el dogma religioso, pero Wilber argumenta que esto no significa que uno deba imponerse al otro. Vemos que la diferencia está en la conciencia humana de una persona.

En cuanto al libro elegido para este semanario, uno de sus primeros escritos, qué mejor que parafrasear un sentimiento y pensamiento que muchos de nosotros ya hemos experimentado, en palabras de Ken Wilber:

Tengo un cuerpo, pero «no» soy mi cuerpo.
Tengo deseos, pero «no» soy mis deseos.
Tengo emociones, pero «no» soy emociones.
Tengo pensamientos, pero «no» soy mis pensamientos.
Soy lo que queda, un puro centro de consciencia.


Y entonces, ¿quiénes somos? ¿Quién soy yo? Y ¿si no soy quien creo ser?

En La conciencia sin fronteras, Wilber nos ayuda a hacer un recorrido existencial tratando de reconfigurar un “yo” más auténtico y legítimo. Nos invita a pegar partes divididas, no advertidas y negadas, ampliando la conciencia de ser y de ser, sobre todo, humano. Superar las fracturas de nuestra identidad para asumirnos tal y como somos, con la esperanza de que este conocimiento nos ayude a trascendernos.

Con este reto interpretativo y con gran libertad, es como se inició este seminario de reconstrucción de nuestro mapa identitario.

3 – La importancia de Ken Wilber en la cultura occidental... y en todo el mundo

Una vez expuestos la metodología, los objetivos y la justificación del citado seminario, quisiera hacer una aportación desde mi experiencia personal tras asistir a los cuatro encuentros programados.

En primer lugar, es importante destacar que la obra de Ken Wilber es prácticamente desconocida en el ámbito universitario, tal como queda evidenciado en la propuesta de mi artículo científico en una Revista Científica de Colombia, en el que más de 50 académicos desconocen al autor contemporáneo más importante por aunar la filosofía tradicional (racionalista) con la trascendencia espiritual, mediante la incorporación de la meditación como ciencia trascendental en la investigación de la conciencia, una cuestión avalada científicamente. Es por ello que, cuando la Doctora Cecilia RE propuso ese seminario sobre Ken Wilber, quedé gratamente sorprendido con esa incursión pensativa en el ámbito del academicismo tradicional. Mi felicitación a la Doctora Cecilia, pues no se limitó a la exposición teorética del pensamiento de Wilber, sino que también se realizaron las correspondientes meditaciones como ejercicio práctico de encuentro entre los participantes al seminario.

En segundo lugar, quisiera destacar la importancia de Ken Wilber en el pensamiento occidental, pues de él aprendí que el abismo cultural de Occidente es un abismo de conciencia, y que el estudio de la conciencia es el reto más inmediato que tienen ante sí los científicos, filósofos, profesores y educadores. También me enseñó Wilber a interpretar la filosofía occidental más que los cinco años de estudios en la Facultad de Filosofía de Barcelona. En efecto, desde Platón a Kant, Wilber ha sabido sintetizar una filosofía integral sustentada en su teoría de los cuatro cuadrantes, dejando en evidencia que el ego del materialismo científico debe ser trascendido mediante la experiencia mística, la cual incluye un despertar espiritual y, esos presupuestos, ya no son teorías estrafalarias que puedan ser tachadas de pseudociencias sino, más bien, se erigen como una Filosofía Transpersonal tal como argumento en mi obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

En tercer lugar, al hilo de la anterior argumentación, es de justicia resaltar que la obra de Ken Wilber está incursionando en el ámbito académico, no solo como lo ha realizado la Doctora Cecilia sino, también, de la mano de precursores intelectuales que ya consideran el estudio de la conciencia de un modo científico, a título de ejemplos:

-El psicólogo transpersonal Iker Puente marca un antes y después con su Tesis Doctoral titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia. Con la psicología transpersonal, se recuperan las principales influencias históricas: el misticismo occidental, las tradiciones espirituales de oriente, la filosofia perenne, el chamanismo, la investigación psicolítica y psiquedelica, hasta llegar a los conceptos básicos acerca de los estados de la conciencia y la espiritualidad con autores como Maslow, Grof, Wilber, Almendro, Fericgla, Cloninger.

-La maestra Marely Figueroa con su Tesis de maestría titulada Una visión transpersonal en la educación quien, además, tuvo el excelso honor de ser una pionera en la impartición de una asignatura de Filosofía Transpersonal en un Grado Universitario de Educación.

-La profesora Noemí Siverio quien, a través de su Tesis Doctoral, aborda una Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión. Digno es de resaltar algunos capítulos de dicha excelencia cognitiva como, por ejemplo, el despertar de la conciencia y la inteligencia espiritual.

A estas tres experiencias vanguardistas que acogen la visión transpersonal en la educación, más la importante aportación también de la Doctora Cecilia mediante su seminario sobre Ken Wilber, hay que sumar diversas publicaciones transpersonales, a destacar sobre todo la Revista Girum que contempla "lo transpersonal" desde una visión académica gracias al voluntarioso trabajo del Doctor en Filosofía Héctor Sevilla. Todo ello me permite afirmar que la Filosofía Transpersonal de Ken Wilber se constituye como un nuevo paradigma de conocimiento y, por tanto, la brecha epistemológica entre ciencia y espiritualidad vislumbra una nueva era de integración entre CIENCIA, FILOSOFÍA Y ESPIRITUALIDAD, tal como vengo revindicando desde algunos años mediante mis diversas publicaciones científicas en las que, Wilber, ocupa un papel central de mis pensamientos.

En cuarto lugar, y para finalizar, sirvan las anteriores reflexiones como un indicador para comprender que, la crisis de Occidente y del mundo globalizado, es una crisis de conciencia, pues la conciencia es un problema histórico aún no resuelto desde un punto de vista científico y filosófico. Por tanto, el estudio de la conciencia debería ser la asignatura por antonomasia para ser investigada por la comunidad educativa. En efecto, se trata, en suma, de rendirnos a la evidencia que es posible una ciencia de la conciencia que abarque dos modos de saber: la racionalidad y la espiritualidad. Y que, en esa transición epistemológica y hermenéutica, la obra de Ken Wilber ocupa un lugar preeminente que debe ser reivindicada por simple justicia histórica y académica.

Gracias Doctora Cecilia, gracias Doctor Iker Puente, gracias Doctora Marely Figueroa, gracias Doctora Noemí Siverio, gracias Doctor Héctor Sevilla, y gracias a tantos otros pensadores imposible de citar aquí, por acercarnos al pensamiento de Ken Wilber, tan importante e imprescindible para la comprensión de lo que sea la evolución de la conciencia. Gracias a todos.
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conciencia

ESCUCHA TU SUBCONSCIENTE

Este artículo es una reproducción del capítulo 14-5 de la primera parte de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Sin embargo, muy pocas personas saben escucharse a sí mismas (Davidow, 2002), pues como ha demostrado el neurólogo estadounidense Benjamin Libet mediante experimentos, las señales cerebrales asociadas a las acciones se producen desde 0,3 a varios segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. El orden de las actividades cerebrales parecía ser percepción del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. Es decir, el cerebro consciente solo intenta ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente. Por lo tanto, el libre albedrío es una ilusión, todo un reto cognitivo que propició mi obra Pensar en ser libre, de la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal. ¿No requiere la evidencia científica de Libet de un revisionismo en profundidad del ser humano, como propongo mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica? La filosofía transpersonal aúna la racionalidad con la espiritualidad, más allá del “new age” y del “misticismo cuántico”. La filosofía transpersonal se sustenta en un racionalismo espiritual abierto a los inmensos desafíos que nos deparará la ciencia en cuestiones espirituales. Es la tan deseada integración entre la ciencia, la profundidad intelectual y la moralidad, tres esferas cognitivas diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas, y que la postmodernidad no ha logrado unificar.

Desde luego, la humanidad se halla en una era de cambios como jamás ha habido en la historia y que algunos asocian a la Era de Acuario o al Calendario Maya. Pero, principalmente, se trata de un giro copernicano en la conciencia, de la personal a la transpersonal, en el modo de interpretar el mundo y a nosotros mismos, y en cómo debemos poner el conocimiento al servicio de la humanidad para garantizar así la libertad de todos en vez del libertinaje de una minoría plutocrática. Hace faltan muchas más personas como Richard Stallman, fundador del movimiento por el software libre en el mundo, o Jimmy Wales cofundador de Wikipedia, o Edward Snowden, quien ha destapado el espionaje mundial realizado por la NSA estadounidense. ¡Solo el conocimiento nos hará hombres libres!

Vuelvo a repetir, la verdad nos hará libres. Solo viviendo en la verdad podemos ser personas auténticamente libres respecto de los dogmas históricos, sociales, científicos, económicos, psicológicos y religiosos. Y la verdad defendida en mi constructo pensativo es que, a modo de un segundo renacimiento humanístico, la racionalidad ha vuelto la mirada hacia la espiritualidad, hacia la compasión, hacia el “nosotros” como único baluarte para salvar este decrépito mundo (Martos, 2016). Se trata de un paradigmático racionalismo espiritual con una creciente fuerza para plantar cara a este decadente sistema capitalista. En suma, es imperativo que el pensamiento único neoliberal sea sustituido por un regenerado pensamiento colectivo sustentado en una vertebración moral que permita recuperar los valores humanísticos del primer renacimiento, pero, ahora, con la posibilidad de ser potenciados mediante La educación cuántica.

Son tiempos cuánticos, también de filosofía transpersonal. Y son tiempos para una educación cuántica que propugna un nuevo paradigma de conocimiento y que es conveniente argumentar con mayor profundidad y profusión intelectual.


BIBLIOGRAFÍA:

Davidow, Jenny. Escucha tu subconsciente. Barcelona: RBA, 2002.

Martos, Amador. Ken Wilber y los nuevos paradigmas de la humanidad. España: Amazon, 2016.
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Tesis Doctoral de Noemí Siverio en PDF

PSICOLOGÍA COMPLEJA

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo titulo situado en la página 272 de la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela), titulada:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN


El peregrinaje de la razón a través de la historia del pensamiento, propició caminos divergentes entre un exacerbado racionalismo pragmático y un descuidado racionalismo espiritual. Así, el reduccionismo psicológico en alianza con la filosofía materialista, serían los encargados de dar cuenta de esa realidad de ahí afuera, una realidad a la que habría que descubrir por ser única, desplazando de esta forma a una psicología compleja que tiene como norte considerar lo antagónico, lo racional e irracional del ser humano, así como la dimensión espiritual que lo constituye.

En atención a esto último afortunadamente, se está produciendo una transcendencia holística desde la razón al espíritu a modo de un segundo renacimiento humanístico. De estas palabras podemos interpretar que la visión espiritual inherente a todo ser humano precisa de un giro participativo a la espiritualidad, al misticismo, en este sentido, la psicología compleja se enmarca en una racionalidad espiritual que propugna la transcendencia de la dualidad, (entre sujeto-objeto), hacia la no dualidad, (misticismo contemplativo). (Martos, 2016).

Cabe destacar, como la historia del pensamiento Occidental es la historia de un ego (yo), fragmentado y disociado de la colectividad (nosotros), esto requiere de una urgente sanación transcendental, tal como propone una psicología compleja, transracional, transpersonal, que aúne la racionalidad del pensamiento occidental con la transcendencia espiritual.

Ante esto somos de la idea que está floreciendo un cambio de paradigma desde la psicología tradicional a la psicología compleja. Por psicología tradicional entendemos a aquella forma de acercarse a lo psíquico mediante un reduccionismo materialista que ejerce violencia sobre los fenómenos de la vida anímica: nociones como “yo”, “alma”, “vivencia”, “voluntad”, “compresión del otro”, “consciencia”, son eliminadas cuando no modificadas por la psicología científica (Martos, 2012).

Pero este camino se ve iluminado, porque frente a una psicología como la descrita, se yergue una ciencia de la conducta transpersonal, que constituye una cuarta fuerza en el campo de la psicología, contribuyendo a sellar la brecha epistemológica entre ciencia y espiritualidad, conllevando a la incubación del futuro paradigma: el racionalismo espiritual. Ante lo que venimos exponiendo cabe una reflexión, si Occidente es la historia de mucha ciencia pero poco espíritu, si Occidente no reconcilia razón y espíritu, si la comprensión del ser humano se presenta como necesaria, además si la sanción transcendental es imperativa; en suma si hay un fracaso epistemológico en Occidente, y la psicología transpersonal compleja puede ser una alternativa frente a este fracaso, ¿tiene sentido dejar de lado una ruta de reconciliación entre la ciencia, la razón y el espíritu?, ¿tiene sentido enceguecernos ante una psicología que toma en cuenta la dimensión espiritual del ser humano, con lo que estaría dándole un espacio al homo complexus?.

Pensamos que no, porque son cada vez más los científicos que se alinean con la visión que reúna la ciencia con la espiritualidad, y por ende con la complejidad de las personas. Desde esta plataforma, pensamos que estamos en los albores de dejar de considerar la mente humana como puramente biológica, ella está abierta a otras interpretaciones con connotaciones cuánticas, es decir, con conexión al universo entero (Martos, 2017), que nos lleve al despertar de la consciencia, transcender el ego, comprender al otro, orientarnos hacia un sentido de la vida; todo esto bajo el acompañamiento de una psicología compleja transpersonal, que nos proporciona una renovada racionalidad envuelta en una espiritualidad cuántica.

En tal sentido, en este viaje espiritual, los psicólogos transpersonales están despejando el horizonte del conocimiento y la espiritualidad mediante un activismo cuántico que proporciona una nueva visión de la naturaleza, del ser humano, del universo.

Pensar en la psicología compleja nos conmina a pensar en una psicología transpersonal porque esta tiene sus bases en la teoría general de sistemas, las teorías de la estructuras disipativas, del caos y la autopoiesis de Maturana y Varela, todas ellas enraizadas en el emergente paradigma de la complejidad. En este sentido, la psicología compleja estima que todo ser humano tiene una forma de ser que se puede explicar desde las rutas disipativas de la teoría del caos. Al respecto, hay por lo menos tres rutas disipativas a través de las cuales se expresa todo lo que es ese ser humano: lo que ha sido su familia, sus traumas y heridas. Hasta que la persona no es capaz de disipar esa estructura no podrá encontrar el verdadero sentido de su vida, ni acceder a los verdaderos mundos de la consciencia. Es por esto que la patología es expresión de todo ese proceso evolutivo, en tal sentido: “la crisis es la palanca” (Almendro), es así como las crisis psíquicas catalogadas de patologías, desde esta psicología, se ven como grietas que se abren hacia la consciencia, resultando ser vías de sanación. Desde tal perspectiva aborda la psicología transpersonal, estas rampantes crisis, que son consideradas oportunidades al conocimiento verdadero.

¿Qué es la psicología compleja o transpersonal? Es aquella que entiende que la psique traspasa al ser humano, que no está constreñida a la personalidad individual, al yo, al ego personal, centrándose y focalizándose en el cosmos. Así mismo, esa psicología reconoce la dimensión espiritual del hombre y por tanto su complejidad. Es importante recordar además, que esa ciencia conductual que venimos referenciado, se mueve en un terreno misterioso y fascinante, reflejado en la dimensión hologramática: Cada parte del conjunto contiene el conjunto entero. ¿Qué dice de esto la psicología clásica?: no lo contempla.

¿Qué más nos permite la psicología compleja? Nos permite concebir la complejidad biológica, cultural, emocional, social, histórica, pero además la espiritual del ser humano, no quedándose en lo conductual sino que refiere a lo conductual espiritual, ya que si vemos el comportamiento desde lo biológico social, cultural, daremos explicaciones del mismo, no obstante, eso no pasará de allí. Es por esto que pensamos que la psicología requiere orientarse hacia lo espiritual, ya que las persona nos comportamos también desde esta dimensión.

En atención a lo que venimos referenciando nos preguntamos: ¿Cómo explica la psicología clásica la conversión de un cristiano, de un místico, de un católico? ¿Cómo se explica desde la psicología el hecho que una persona que presente una adicción asista a un sitio donde se lleven a cabo prácticas espirituales y esta se regenere, experimente una conversión?. De igual forma, ¿Cómo explica el cambio conductual que exhiben las personas que practican yoga?, la cual es una práctica transpersonal. Estos aspectos no son considerados por la psicología clásica, por cuanto desde sus aristas la complejidad humana se vuelve invisible y el hombre se desvanece como una huella en la arena, al entrañar la misma un reduccionismo, en términos positivistas, que no es capaz de dar razones sobre el verdadero sentido de la vida, al dejar de lado la visión espiritual inherente al ser humano, por lo que desde su enfoque se torna difícil comprenderlo al carecer de un camino que facilite reproducir la consciencia transpersonal, e igualmente se torna insuficiente para crear un sistema que le permita desplegar un yo más profundo(Martos, 2017).

La psicología transpersonal o compleja posibilita la trascendencia del ego, sanando así los posibles problemas que nos limitan de manera consciente o inconsciente. Esta psicología es una herramienta excelente para promover la evolución de la consciencia desde al mundo de las sombras al mundo de las ideas, como propone Platón en el Mito de la Caverna. Es por ello, una ciencia conductual que plantea trascender dar un salto en un nuevo campo de la consciencia (Martos, 2018). Por lo anteriormente referenciado es que en esta tesis doctoral estamos apostando a esta psicología de manera que podamos acercarnos a la comprensión compleja del homo complexus.

Complementando lo dicho en líneas que preceden, la psicología compleja o transpersonal trabaja para reconocer esa realidad divina que subyace en la materia (Almendro, 1999), es así como esta ciencia de la conducta humana desestima la visión de la persona que se maneja en la ciencia occidental, que parte de una concepción cartesiana-newtoniana de la realidad, percibiendo al ser humano de manera mecánica, reduccionista y simplista, con lo que busca predecir, controlar y determinar el comportamiento dificultando de tal forma su comprensión. En tanto que una psicología transpersonal viene a proponer un camino que integra y no excluye las distintas dimensiones de lo humano, es por ello que en su estudio no desestima la espiritualidad que lo contiene.

Por otro lado, esta cuarta fuerza psicológica es una nueva forma de conocimiento que puede ser aprehendida mediante un mándala (diagrama místico), epistemológico, que posibilita una interpretación hermenéutica de la historia, la ciencia, y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva (Martos, 2017).

Ante lo descrito pensamos que urge el transitar de una psicología tradicional a la transpersonal, de la consciencia personal a la consciencia transpersonal. Solo de esta manera estaremos en presencia de una psicología para el homo complexus, es decir, una psicología fundamentada en la complejidad del ser humano, que abraza la idea que en cada uno de nosotros está contenida la información sobre el conjunto del universo o la totalidad de la existencia, que a nivel experiencial disponemos potencialmente de acceso a todas sus partes y en cierto sentido somos la totalidad de la estructura cósmica (Duque, Lasso Orejuela, 2010). Desde esta óptica podemos avizorar la complejidad del ser humano, somos alfa, la estrella más brillante de una constelación y omega, la nebulosa más próxima a esa constelación, así también, la primera y última letra del alfabeto griego, somos cóncavo y convexo, somos complexus y por tanto requerimos de una psicología compleja que oriente sus pasos hacia la igualmente complejidad que nos caracteriza, que nos envuelve.

Por tanto, esta ciencia de la conducta promueve la evolución de la consciencia desde el mundo de las sombras al mundo de las ideas, permitiendo así dar un salto a un nuevo campo de la consciencia, al ofrecer una renovada visión y compresión del ser humano y de su complejidad, mediante las experiencias cumbre, místicas. En suma, al abarcar la dimensión espiritual y transcendente de la naturaleza humana y de la existencia, la psicología transpersonal compleja nos permite pasar de una consciencia personal (egocéntrica) hacia la consciencia transpersonal (compasiva) (Martos, 2017).

Finalizamos presentando un gráfico sintético de la teoría presentada en esta tesis Doctoral (ver imagen adjunta).
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despertar

DIMENSIÓN ESPIRITUAL: UN DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo titulo situado en la página 263 de la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela), titulada:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN


La espiritualidad tiene que ver con el amor incondicional, la compasión, la comprensión del otro, la solidaridad, la apertura al infinito, transparencia en las acciones, con un sentido de pertenencia a un todo, por ello el despertar espiritual es el despertar de la consciencia, ver la vida desde el espíritu da plenitud, siendo por esto que estimamos que la verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior.

Cabe destacar que las personas no poseen solamente exterioridad, que es su expresión corporal. Ni solo interioridad, que es su universo psíquico interior. Están dotadas también de profundidad, que es su dimensión espiritual, lo que las hace a todas luces un ser humano complejo. Es por ello, que el espíritu nos permite hacer una experiencia de no dualidad bien descrita por el zen budismo: “tú eres el mundo, eres el todo”. La dimensión espiritual hace además referencia a la experiencia interior más profunda de la persona, que la conduce a dotar de sentido y propósito a las propias acciones y existencia, sean cuales sean las circunstancias externas, lo que significa aprender a centrarse en algo que va más allá de uno mismo , esto es trascender el ego que viene aparejado con un despertar de la consciencia, que a su vez permite el uso del potencial creativo, y la contemplación de la vida, aprovechándola de acuerdo con las propias aspiraciones y las del grupo a que pertenece.

Al respecto, si hablamos de espiritualidad, es necesario saber que se trata de transformar el corazón y la mente, que nos lleve a un profundo cambio interior y con ello un trascender el ego, a nuestra consciencia, así nos daremos cuenta que solo a partir de esta concepción estaremos en condiciones de comprendernos y comprender al resto de la humanidad. Metafóricamente, estas ideas reflejan lo que vendría a ser un puente en tres dimensiones por lo que tenemos así, que para una psicología del homo complexus se requiere de una ciencia conductual que reconozca la dimensión espiritual del ser, entre tanto una educación desde y para la comprensión amerita una educación transracional, afianzada en la espiritualidad, complementada por una inteligencia espiritual sustentada en la psicología compleja. Con ello, pensamos que desde el plano de lo místico y de la espiritualidad, podremos llegar a posarnos en una psicología del homo complexus para de esta forma lograr una educación desde la comprensión, esto sería un verdadero despertar de la consciencia, “al trascender el ego mediante un racionalismo espiritual, expandiendo la dimensión personal hasta la transpersonal” (Martos 2014, p. 26).

Ese despertar de la conciencia del que venimos hablando es un sendero que ya Platón nos dio a conocer a través del Mito de la Caverna, rememoremos que el mismo es una analogía sobre la realidad de nuestro conocimiento. Es así como Platón crea ese mito para mostrar en sentido figurativo como la vida nos encadena mirando hacia la pared de una cueva, desde que nacemos y, como las sombras que vemos reflejadas en la misma componen nuestra realidad. En este sentido, el autor nos relata la situación de hombres encadenados a una cueva desde su nacimiento, donde lo único que ven son las sombras reflejadas en el interior de ésta, y solo escuchan algunos ruidos exteriores, con lo que van creando la realidad a partir de lo que van sintiendo. Sin embargo, uno de los prisioneros finalmente se libera de las de cadenas y sale al mundo exterior aprendiendo y conociendo sobre la “realidad”. Cuando el hombre libre vuelve a la caverna para liberar a sus amigos prisioneros, nadie lo escucha, lo acusan de mentiroso y lo condenan a muerte: ¿Cómo liberar al ser humano de las ataduras de la realidad de la caverna?, la masa está cómoda en su ignorancia y violenta hacia quienes insinúan esa ignorancia negando la posibilidad de autogobernarse. Inferimos de lo narrado que el camino ascendente de la consciencia, hacia la sabiduría, hacia su despertar parte de este ensayo de Platón como un corolario que posibilite ver a distancia la salida del mundo de las sombras.

Esto ofrece un reto a los activistas cuánticos quienes como el esclavo liberado que ha visto la luz, tienen que retornar al mundo de las sombras, para contagiar de las buenas nuevas a los demás ignorantes esclavizados a un caduco sistema de creencias, teniendo que luchar contra una poderosa masa crítica artificiosamente manipulada e inducida hacia la sociedad de la ignorancia (Martos, 2017).

¿Cómo llevar a cabo tal tarea de alumbramiento cognitivo y espiritual? Con una actitud pedagógica como la pretendida por la educación transracional, cuántica, una visión espiritual holística del ser humano, considerando que el espíritu no es una parte de las personas al lado de otras, es el ser entero que por su consciencia se descubre perteneciendo a un todo y como porción integrante de él (Martos, 2014).

Es destacable, que por el espíritu tenemos la capacidad de ir más allá de las meras apariencias, de lo que vemos, pensamos, escuchamos y amamos. Podemos aprehender el otro lado de las cosas, su profundidad, en este sentido, solo la vida del espíritu da plenitud al ser humano (Boff, 2017), esto es un bello sinónimo de espiritualidad. Resulta obvio que en nuestra cultura olvidamos cultivar esa vida del espíritu, que es nuestra condición radical, donde se albergan las grandes preguntas, anidan los sueños más osados y se elaboran las utopías más generosas.

Recordemos también que la espiritualidad tiene que ver con una experiencia y no con ideas o códigos, tiene que ver con la vida, no con dogmas y doctrinas y además con el despertar de nuestras consciencias. Asimismo, la espiritualidad es propia de cada ser humano, ya que desde ella desarrollamos la capacidad de dialogar, escuchar, de acoger, de comunicarnos, comprendernos, comprender al otro, e incluir. Por lo tanto, pensamos que la verdadera espiritualidad consiste en saber entender el mundo del otro sin imponerle el nuestro lo que se traduce en empatizar con él.

Concluyendo podemos destacar que hay una diferencia entre espiritualidad y religión, al respecto cuando se le preguntó a Boff (teólogo brasilero) cuál era la diferencia entre religión y espiritualidad respondió: “Las religiones producen guerras, la espiritualidad produce paz”
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Inteligencia espiritual

INTELIGENCIA ESPIRITUAL

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo titulo situado en la página 260 de la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela), titulada:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN


La inteligencia espiritual nos hace un recordatorio sobre el hecho que el despertar espiritual consiste en separar los sentimientos de la consciencia. Caer en cuenta de la identificación de la mente, de la que provenimos, y reconocer que ahí no está nuestra verdadera identidad. Requerimos entender que la espiritualidad o inteligencia espiritual al hacernos crecer en compresión de nuestra verdad, nos pone en camino de desaprobación, por eso a más espiritualidad, menos ego y menos egocentrismo. De esto deviene que el criterio decisivo de una existencia espiritual no puede ser otro que la desegocentración, la bondad, la compasión, la compresión del otro, unidos a la ecuanimidad de quien ya ha descubierto que su verdadera identidad transciende todo vaivén y toda impermanencia. Por lo que el término inteligencia espiritual puede ser definido como la capacidad de encontrar un sentido profundo de la vida, de la existencia.

A lo anterior nos acercamos a través de las siguientes ideas: “La dirección que no ha de variar aunque se cambien los vehículos y los caminos, es el progresivo descentramiento del yo, tanto personal como comunitariamente” (Melloni, 2000, p.18).

Por otro lado, reseñaremos sin ánimos de ser reduccionistas que existe una perspectiva, un planteamiento en torno a la existencia de un gen de Dios, de acuerdo a esto se revela que la inteligencia espiritual, procede de una base biológica que habita en el cerebro humano, al que le confieren el nombre de “punto Dios”, algunos científicos (Boff, 2011). No obstante, tal inteligencia requiere que la desarrollemos a lo largo de nuestra vida, por lo que no basta con constatar ese “punto Dios”. Hay que desarrollar la inteligencia espiritual, volviéndonos hacia nuestro interior, dialogando con nuestro centro y con lo profundo que nos contiene. Podemos así interpretar que si la inteligencia espiritual está en nosotros, y al ser nosotros parte del universo, entonces significa que esta inteligencia constituye una propiedad del universo; por tanto la misma al ser inherente al hombre y al cosmos nos conduce a la comprensión compleja de las personas.

Otro elemento relevante en torno al tema que nos ocupa, es que el ser humano no está dotado solo de inteligencia intelectual y emocional sino también espiritual. Lo que nos permite visualizar además que la integración de las tres, nos abre a una comunión amorosa con todas las cosas, así como a una actitud de respeto, reverencia y comprensión hacia los otros seres humanos (Zohar y Marshall, 2002). Por lo que pensamos que solo a partir de lo descrito podemos integrarnos en el todo, sentirnos parte de la comunidad de vida, acogidos como compañeros en la gran aventura cósmica y planetaria.

Adicionalmente, es importante traer a colación que los términos inteligencia espiritual atesoran gran cantidad de significados: hablamos de una capacidad interior del ser humano, algo que no vemos, no percibimos en el cuerpo o en el rostro de las personas, sin embargo, está en ellas y se expresa a través de su obrar, su decidir, su actuar.

Por tanto es una capacidad interna de cada ser, como lo es la imaginación, la memoria, la voluntad, que lo conduce a un transcender el ego, así como también a un despertar de la consciencia, que son expresados a través de su obrar. Es por todo ello que en esta investigación estamos de acuerdo en que la psicología está llamada a contar con la categoría de “espíritu”, lo que le permitirá acercarse de forma más completa a la vida humana, a la complejidad del ser y por ende a su comprensión.

En este transitar por el tema de la inteligencia espiritual no podemos dejar de lado que la misma da el poder de tomar distancia de la realidad y de nosotros mismos, no en el sentido físico, más si en el sentido mental, es decir, separarse sin dejar de ser, sin dejar el mundo. Por ejemplo, para poder valorar y comprender un vínculo, una amistad, es esencial tomar distancia y, luego desde la contención de las emociones, de las pasiones valorar de manera ecuánime, con lo que estamos comprendiendo así al ser humano. También, la inteligencia espiritual facilita el adéntranos por aquella ruta infinita que nos conduce al conocimiento de nosotros mismos, porque cuando una persona cultiva la inteligencia espiritual tiene capacidad para distinguir el personaje del ser, la representación de la esencia. Esto nos permitirá llegar a desprendernos del ego y abrirnos a la dimensión transcendente que se denomina Self (Torralba, 2017).

Lo anterior nos permite considerar que la inteligencia espiritual conecta al ser humano con el gozo estético, facilita deleitarnos con la belleza natural, con lo artístico y con la simplicidad de las pequeñas cosas. Conectándonos con el sentido del misterio, de lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido, o se conoce mal, con lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón.

Por eso esta inteligencia nos lleva a la búsqueda de la sabiduría que permite la labor de síntesis, para la mirada en conjunto. Es así como, desde la perspectiva de la espiritualidad podemos comprender que la inteligencia espiritual facilita el darnos cuenta de que existimos, experimentando una sorpresa que nos conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, trascendiendo de esta forma nuestro ego y posicionándonos en un “Nosotros”, que conduzca a la compresión del ser humano (Buzan, 2003).

En atención a lo expresado hasta aquí , aunado a las reflexiones a las que nos llevó este constructo es importante tener claro que la inteligencia espiritual no tiene que ver con el intelecto, es una inteligencia que emerge como consecuencia del cultivo de los espiritual, o lo que algunos místicos llaman evolución de la consciencia. En este sentido las persona que se aproximan a esta dimensión llegan a la altura donde sus capacidades intelectivas, perceptivas, e intuitivas se potencian. Es por esto, que nos adherimos a la idea que esta inteligencia que venimos referenciando se da en la medida en la que haya una apertura a lo que es la vivencia espiritual, la compasión hacia el otro, la conexión con nuestra supraconsciencia, la sabiduría, lo que nos conducirá a la comprensión del ser humano. De lo antes expuesto se deriva que la evolución espiritual viene a ser un elemento importante en el proceso de hominización, es decir, nos hacemos más humanos en la medida en la que cultivamos lo espiritual en cada uno de nosotros.

Para concluir deseamos expresar que la inteligencia espiritual nos da la facultad de valorar, tarea esta que es propiamente humana convirtiendo a la persona en un sujeto ético, es por ello que la experiencia ética halla su fundamento en esta inteligencia. Somos seres que podemos experimentar comportamientos éticos porque tenemos capacidad de tomar distancia y llevar a cabos valoraciones. Solo el ser humano es capaz de construir su propia pirámide de valores (pirámide axiológica) y vivir conforme a ella gracias a la experiencia espiritual (Buzan, 2003).
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amor

FINALIDAD ÚLTIMA DE TODO SER

Este artículo es una reproducción del capítulo con el mismo nombre de la página 172 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Hallar el sentido y finalidad última de todo ser es una asignatura pendiente de la humanidad, pero, de un modo egoísta, no para los plutócratas. De ahí la imperiosa necesidad de una educación cuántica para salir de La sociedad de la ignorancia. La humanidad ha sido manipulada y dominada por el ego plutocrático del sistema capitalista. Y es el movimiento “transpersonal” como “cuarta fuerza” de la psicología quien pone sobre el tapete la necesidad de aunar la racionalidad (ego) con la espiritualidad (nosotros). Ese discurrir espiritual en nuestra historia reciente se ha malinterpretado como “misticismo cuántico”. También Ken Wilber con su teoría de los “cuatro cuadrantes” aúna la epistemología occidental con la hermenéutica oriental. La filosofía tradicional está siendo superada paradigmáticamente por la filosofía transpersonal. Sin embargo, la transición desde la una a la otra augura una pugna intelectual que puede durar largo tiempo, pues está en juego no solo cambiar las estructuras sociales y políticas sino, eminentemente, sustituir la educación tradicional por una educación cuántica.

Con la actual subrogación academicista de la filosofía en favor de la psicología positivista y del materialismo científico, se ha producido una reduccionista visión de la realidad humana como acredita la actual crisis mundial de valores morales: la humanidad tiene que repensarse a sí misma, es decir, hay que recurrir a la filosofía por antonomasia. Y ese camino inverso es recorrido, cómo no, por la propia psicología transpersonal, quién remite a descubrir la esencia del propio ser oculto en la profundidad de cada uno de nosotros, y que pasa imperativamente por trascender el ego hacia el “nosotros”. Sanar ese ego es un imperativo vital como defiendo en mis postulaciones filosóficas, psicológicas y pedagógicas.

Esa labor de sanación del ego es una tarea propia del psicoterapeuta transpersonal, pero, este, debe su existencia epistemológica a la filosofía transpersonal tal como defiendo en mi estructura pensativa. ¿Y quién sabe de filosofía transpersonal? ¿Dónde están los verdaderos maestros de orquesta de la racionalidad, como en su día lo fueron Descartes o Kant? ¿Acaso Platón no es también el olvidado maestro de orquesta por antonomasia? ¿Y qué decir de Ken Wilber? Nunca como ahora el Mito de la caverna tiene mayor razón de ser reivindicado y con posibilidad de ser impartido pedagógicamente mediante La educación cuántica. Desde el futuro, en una mirada retrospectiva histórica, la era del capitalismo será recordada como una sombría caverna platónica necesitada más que nunca de hacer metafísica en el Mundo de las Ideas donde, el amor, debiera ser la finalidad última de todo ser.
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HERMENÉUTICA DE LO INCONMENSURABLE

Este artículo es una reproducción del capítulo con mismo título en la página 120 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

La historia no es como nos la enseñan, sino que, ella misma, está siendo manipulada por lo menos desde la Segunda Guerra Mundial, como intenta hacernos ver Oliver Stone en sus diez documentales La historia no contada de los Estados Unidos. Hay diversos intentos de buscar otro tipo de verdad en la historia, pero, sin lugar a dudas, quién ha marcado un hito en ese sentido ha sido Naomi Klein con su obra La doctrina del shock. También en el ámbito científico hay rebeldes, tal es el caso de Rupert Sheldrake, uno de los biólogos y escritores más innovadores del mundo.

Rupert Sheldrake es el autor de la teoría de los campos mórficos y la resonancia mórfica y ha desarrollado importantes investigaciones en el campo de la telepatía o la percepción. Sus trabajos conducen a una visión del desarrollo de la vida y el universo radicalmente distinta de la mantenida por los estamentos más académicos. Su trabajo en el campo de la biología se desarrolló en la Universidad de Cambridge en donde fue miembro del Clare College. Por sus aportaciones coherentes, rigurosas y bien fundamentadas, es un autor de referencia en el cuestionamiento del actual paradigma científico.

En su obra El espejismo de la ciencia, Sheldrake analiza diez dogmas científicos y su veracidad, con una intención de fondo: revelar la “cosmovisión” actual de la ciencia y sus limitaciones. Para Sheldrake la “cosmovisión científica” se ha convertido en un sistema de creencias cuyos dogmas condicionan y limitan la labor científica, que debería estar basada en la indagación, la formulación y prueba de hipótesis, la atención a la evidencia, y la discusión crítica. El título del libro claramente lo ha situado en el mercado como un contra-manifiesto de El espejismo de Dios, un famoso ensayo escrito por el etólogo británico Richard Dawkins.

El espejismo de la ciencia es la creencia en que la ciencia ya comprende la naturaleza de la realidad. Las preguntas fundamentales habrían sido ya respondidas y solo quedarían los detalles por completar. En este apasionante libro, el doctor Rupert Sheldrake muestra que la ciencia está oprimida por supuestos que se han consolidado como dogmas. La “perspectiva científica” se ha convertido en un sistema de creencias: toda realidad es material o física; el mundo es una máquina constituida por materia muerta; la naturaleza carece de propósito; la conciencia no es sino la actividad física del cerebro; el libre albedrío es una ilusión; Dios existe solo como una idea en las mentes humanas. Sheldrake examina científicamente estos dogmas y muestra, de forma tan amena como convincente, que la ciencia estaría mejor sin ellos: sería más libre, más interesante y más divertida.

Stone y Klein, en la historia. González, Ruiz, Carrera, Illich, Laval y Mendoza en la educación. Sheldrake y Garnier, entre otros muchos “místicos cuánticos”, en la ciencia. Todos ellos apuntan hacia un obligado revisionismo, respectivamente, de la historia, la educación y la ciencia: el fundamento epistemológico por excelencia pretendido por La educación cuántica. Para tal propósito he seguido el sabio consejo de mi admirado Descartes: “Para alcanzar la verdad, es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas, y reconstruir de nuevo y desde los cimientos todo nuestro sistema de conocimientos” (conocimiento académico). Pero también seguí el consejo del filósofo chino Confucio: “Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro” (conocimiento esotérico). La consecuencia en la observancia de dichos preceptos fue mi obra Capitalismo y conciencia. Es por ello que puedo proclamar a los cuatros vientos: la historia del pensamiento no es como nos la enseñan en nuestro actual sistema educativo occidental, sino que está amputada de su otra mitad, la filosofía perenne. De ahí la necesidad de La educación cuántica como nuevo paradigma de conocimiento, para enseñar bien ello.

Hacer filosofía pura es bien difícil hoy en día, pero no imposible, como pretende este pensador mediante La educación cuántica. Argumentar y contagiar sobre la necesidad de un nuevo paradigma de conocimiento no será tarea fácil. El reto pedagógico es muy ambicioso, pero no imposible. La cuestión, quizá, más difícil, es hacer entender al neófito en filosofía que está viviendo bajo la mentira del pensamiento único neoliberal, quien condiciona la vida, el intelecto y la libertad de las personas y los pueblos, impidiendo así alcanzar la autorrealización o felicidad. Hay una masa crítica anestesiada por los poderes fácticos que necesita urgentemente el despertar de la conciencia, a lo que alienta La educación cuántica y la filosofía transpersonal. Más que nunca la humanidad necesita también de una renovada pedagogía filosófica, un segundo renacimiento: el “yo” racional surgido del cogito cartesiano, habiendo agotado su discurso en la naturaleza -“ello”- mediante el materialismo científico, redirige ahora su mirada hacia el “nosotros” kantiano . La razón ha sido histórica y psicológicamente segregada del espíritu humano, de ahí la divergencia cognitiva entre el materialismo científico y el conocimiento revelado que postulan las religiones. Sin embargo, es la física cuántica quien posibilita dicho segundo renacimiento al darse de bruces con una realidad superior: el sujeto y el objeto son una y la misma cosa; yo y el Universo somos uno; tú y yo somos uno. Nosotros somos uno.

En virtud de lo anterior y merced a las “astucias de la razón” y la “burla de la historia” en palabras de Hegel (1), el imperativo categórico kantiano tiene ahora su formulación científica: la mecánica cuántica ha desintegrado la “rígida estructura” del materialismo científico (dualidad objeto-sujeto) como único modo de explicarnos la realidad, remitiendo inexorablemente al misticismo contemplativo (no dualidad entre objeto y sujeto) como un nuevo paradigma de conocimiento que contempla la unión de todos los seres. En dicha senda donde todos somos uno, es necesaria más que nunca una educación cuántica que explicite ese nuevo paradigma de conocimiento, y requiere por tanto de una renovada pedagogía filosófica para enseñar bien todo ello.

NOTA:

(1) La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.
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