Filtrar por categorías:
  Que contenga las palabras:
 

LA TRASCENDENCIA METAFÍSICA MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Publicado 17/03/2020 22:58:53  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


mandala

Este artículo es una reproducción del capítulo 8 de la tercera parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La razón, a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales, aunque histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Una de las características del siglo XX ha sido la crítica sin contemplaciones a este tipo de filosofía eterna y sistemática que asociamos al término metafísica. Y, sin embargo, nada más actual que las cuestiones metafísicas. No hay manera de evitar que una y otra vez vuelva ese tipo de preguntas primeras sobre Dios, el hombre o el mundo, que quieren saber qué es lo que podemos conocer, qué es lo que debemos hacer o qué es lo que nos cabe esperar. Con la constatación heideggeriana de que “todo comprender es comprenderse”, cabe destacar el papel positivo de la subjetividad en la hermenéutica, lo cual implica distinguir la subjetividad metafísica de lo que sería el ser humano individual, al que no se opone la hermenéutica. La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas).

Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”. Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”. ¿No es la metafísica el modo de saber trascendental?

En efecto, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, pero son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación y, cuyos beneficios, han sido ampliamente demostrados científicamente, posibilitando con ello la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, pues puede ser impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber, una cuestión argumentada en el 3º Congreso Razón Abierta donde tuve el placer de exponer mi artículo titulado La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

A la vista de lo anterior, la pregunta pertinente es: ¿Qué lugar ocupa hoy la metafísica en nuestra cultura? He ahí quizá el escollo más difícil por transcender, pues la humanidad se halla ante nuevos paradigmas invisibles aún para la mayoría de coetáneos. Sin embargo, la sanación trascendental del ser humano está en su interior mediante la práctica de la meditación. En efecto, como nos recuerda el sabio aforismo griego “Conócete a ti mismo”, se precisa de un conocimiento introspectivo para conectar con el Espíritu que vive en nosotros y que puede vislumbrarse mediante la conciencia de unidad. Sin embargo, la filosofía se escindió en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir la epistemología y la hermenéutica, permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad, o la ciencia con la metafísica.

Esos dos modos de saber, aprehendidos mediante la conciencia de unidad bajo una visión no-dual, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Con ello, podemos concluir consecuentemente que la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, es un fundamento para una educación transracional de la metafísica para la sanación transcendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

Esa incipiente transracionalidad donde el prefijo “trans” nos impele a ir más allá de la racionalidad, posibilita a este pensador la justificación epistemológica de una filosofía “trans”-personal (más allá del ego), así como una educación “trans”-racional (más allá de la razón), dicho de otro modo, sienta las bases para adentrarnos en la metafísica a partir de experiencias interiores del sujeto cognoscente, tales como las experiencias cercanas a la muerte, la reencarnación, las ciencias noéticas, la psicología transpersonal, las experiencias místicas y la meditación. Dichas cuestiones son estudiadas mediante la metodología científica por cada vez más científicos que se atreven a ir más allá (“trans”) de la racionalidad convencional. Este humilde pensador, en sus procesos investigativos, ha introducido las conclusiones científicas de aquellos investigadores que se han atrevido a transcender la ortodoxa ciencia materialista mediante la incorporación de la espiritualidad en la comprensión del origen y el sentido de la vida más allá de los reduccionismos materialistas y psicológicos, cientificismos dogmáticos que abocan en el nihilismo. Tal es el trasfondo epistemológico que subyace en los siete artículos publicados en revistas científicas y congresos, y que se constituyen en el fundamento epistemológico y pedagógico para la filosofía transpersonal y la educación transracional .

Consecuentemente, la visión espiritual inherente al ser humano precisa de un giro participativo a la espiritualidad, el misticismo y el estudio de las religiones, cuestiones que pertenecen propiamente a la metafísica. Pero el estudio de la metafísica no debe abordarse exclusivamente mediante el uso de la razón, pues esta es solo una expresión simbólica a modo de “mapa” de un territorio más profundo que reside en la profundidad de la conciencia, es decir, inquiere una actitud proactiva hacia la introspección mediante la meditación, dicho de otro modo, emprender un camino ascendente hacia la sabiduría que es propio del cuadrante superior izquierdo de la subjetividad individual, una trascendencia metafísica a la que se puede acceder mediante la meditación, tal como demuestra Ken Wilber:

“Los arquetipos, los auténticos arquetipos, son una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágenes que se muevan en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetipos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior.

Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falsable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.”

Es gracia a la sapiencia de Ken Wilber como puedo concluir satisfactoriamente esta obra afirmando que, la trascendencia metafísica mediante la meditación, es el fundamento para la filosofía transpersonal, la cual es postulada en una cuestión de sentido para la argumentación epistemológica y pedagógica de una educación tranracional como misión espiritual . Solamente de ese modo se me antoja que será posible salvar el abismo cultural de la humanidad desde que Kant diferenció mediante sus Tres críticas al “ello” (ciencia), el “yo” (conciencia) y el “nosotros” (moral), dicho ello en términos socráticos: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. La integración de esas tres esferas kantianas solo es posible en el interior de cada uno de nosotros mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez como premisas que deben ser aprehendidas en el camino ascendente de la sabiduría propio del cuadrante superior izquierdo de la interioridad individual.

Sin embargo, Ken Wilber sostiene que todo fenómeno humano consta de cuatro facetas y no puede ser íntegramente comprendido si no se abordan los cuatro cuadrantes:

“El hecho de que el Espíritu se manifieste realmente en los cuatro cuadrantes (o, dicho de modo resumido, en los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”) supone también que la auténtica intuición espiritual es aprehendida como el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo de cosas propias del “ello”. En definitiva, proteger y promover la mayor profundidad a la mayor amplitud posible. (…) Esto significa, entre otras muchas cosas, la necesaria emergencia de un nuevo tipo de sociedad que integre la conciencia, la cultura y la naturaleza, y abra paso al arte, la moral, la ciencia, los valores personales, la sabiduría colectiva y el conocimiento técnico.”

Para la emergencia de ese nuevo tipo de sociedad, como se ha argumentado en esta obra, la trascendencia metafísica mediante la meditación es un imperativo para el despertar espiritual individual. Pero, ¿cómo puede ser posible el despertar espiritual colectivo? ¿Cómo puede realizarse ese tránsito de la espiritualidad individual a la espiritualidad colectiva? Invito al lector a acompañarme mediante la lectura del epílogo para dilucidar dichas cuestiones, pero, con una advertencia previa, de que puede entrar en una disonancia cognitiva por la “divulgación cósmica” argumentada en el tramo final de esta obra.



LIBRO CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD CON TEXTOS ENLAZADOS

Publicado 17/03/2020 21:02:07  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


Ciencia, filosofía, espiritualidad

Entiendo que la filosofía no es de fácil alcance para cualquiera, y más si nos adentramos en conceptos nuevos y complejos dentro de otros conceptos más complejos y así casi hasta el infinito.

Intento transmitir una filosofía que sea de fácil acceso para todos, ahí están las viñetas de humor de mi primer libro, ahí están también las 105 citas de mis pensamientos, y del mismo modo mis propuestas filosóficas por libros o por artículos científicos.

No es nada fácil justificar un racionalismo espiritual, es decir, una conexión de la razón con el amor, o el hemisferio izquierdo con el hemisferio derecho del cerebro, o la lógica con la emocionalidad, pero tal es el intento que, pienso, he logrado en mi obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

Y para ser fiel al principio antes señalado de buscar la simplicidad conceptual, me he permitido en esta publicación desgranar el citado libro, capítulo a capítulo, mediante enlaces a sus correspondientes artículos, de modo que el proceso de investigación sea más fácil incluso para cualquier neófito que se atreva a adentrarse en el laberinto de mis pensamientos.

Para hacer aún más fácil la investigación de mis pensamientos, recomiendo visualizar mi vídeo acerca de LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA así como mi ponencia en el II COLOQUIO INTERNACIONAL (VENEZUELA): EPISTEME EN LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN. Pienso que ambos vídeos son una excelente herramienta para conocer mi lógica discursiva y, por tanto, la secuencia de mis pensamientos a través de mis libros.

Cada capítulo enlazado más abajo dentro del sumario, a su vez, contiene enlaces conceptuales en el propio texto, y que pueden llevar al lector por el palacio del pensamiento, porque pensar es una excelsa actividad humana, pero pensar correctamente en busca de la “verdad” ya es una tarea algo más complicada y no exenta de riesgo, pues todo pensador debe estar presto a ser criticado en sus planteamiento, pues nadie está en posesión de la verdad absoluta.

En cualquier caso, con el libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD, pienso que he cerrado el círculo de mis investigaciones, y es un placer para mí exponerlo detalladamente a continuación, en un alarde de intentar hacer más comprensible mis conclusiones filosóficas tras toda una vida de buscar el sentido de la vida.

Deseo que la herramienta aquí desplegada pueda ser de utilidad no solo para eruditos sino, eminentemente, para aquellos jóvenes que anhelan saber cuál es su lugar en este mundo y en el universo.

En consonancia con la anterior exposición, a continuación los textos enlazados de todos los capítulos del SUMARIO:


PREÁMBULO METODOLÓGICO

1 - Gracias, Wilber

2 - Vida y obra de Ken Wilber

3 - Resumen y objetivos de la obra

4 - Metodología: artículos publicados en revistas científicas y congresos

5 - La filosofía transpersonal: un nuevo paradigma de conocimiento

6 - La educación transracional como misión espiritual

--------------- Primera parte ---------------

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN REVISTAS CIENTÍFICAS Y CONGRESOS

Artículo primero:
La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal

Artículo segundo:
El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad

Artículo tercero:
La filosofía transpersonal como paradigmática trascendencia al fracaso epistemológico occidental: fundamentos para una educación transracional

Artículo cuarto:
Política integral de Ken Wilber: hacia una educación transracional

Artículo quinto:
Trascendiendo la filosofía de la educación occidental: fundamentos para la filosofía transpersonal y la educación transracional

Artículo sexto:
La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación

Artículo séptimo:
La conciencia como problema histórico: la filosofía transpersonal de Ken Wilber como una hermenéutica complementaria a la epistemología y como fundamento para una educación transracional

--------------- Segunda parte ---------------

LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL: UN NUEVO PARADIGMA DE CONOCIMIENTO

1 - Platón: el camino ascendente es el camino descendente

2 - Las “tres críticas” de Kant y los “cuatro cuadrantes” de Wilber

3 - ¿Qué es la metafísica?

4 - Dos modos de saber: racionalidad versus espiritualidad

5 - La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad

6 - La locura aperspectivista

7 - La conciencia de unidad

8 - Dualidad y no-dualidad: ¿dónde está el misterio?

9 - La experiencia mística

10 - La sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación

11 - El despertar espiritual y la evolución del amor

12 – La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual

13 - El camino ascendente hacia la sabiduría

14 - La filosofía transpersonal como fundamento epistemológico y pedagógico para la educación transracional

--------------- Tercera parte ---------------

LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL COMO MISIÓN ESPIRITUAL

1 - Revisionismo educacional

2 - La educación cuántica: la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento

3 - Cuatro supuestos para el nuevo paradigma educativo:

......3-1 Un momento para no educar de este modo

......3-2 Filosofía, ciencia y pensamiento transpersonal

......3-3 La conciencia mística: ser uno con el universo

......3-4 Un momento para educar de otro modo

4 - La educación transracional: la síntesis de saberes mediante la intuición espiritual

5 - La educación desde la visión integral de Ken Wilber

6 - La visión transpersonal en la educación: experiencias vanguardistas

7 - Una educación transracional para un nuevo mundo

8 – La trascendencia metafísica mediante la meditación

--------------- Epílogo ---------------

DIVULGACIÓN CÓSMICA PARA UN DESPERTAR COLECTIVO MASIVO



DIVULGACIÓN CÓSMICA PARA UN DESPERTAR COLECTIVO MASIVO

Publicado 27/02/2020 00:47:47  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


cfe

Este artículo es una reproducción del epílogo de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

1 - Ejercicio de retrospección

El epílogo de una obra es el lugar idóneo para que un pensador exponga sus profundas convicciones personales, esotéricas y metafísicas al margen del rigor metodológico, racional y académico. Dicho de otro modo, el epílogo puede hacer de contrapunto al formalismo investigativo argumentado con pulcritud y metodología científica en la búsqueda de la “verdad” mediante el uso de la razón. O sea, el epílogo, es donde este pensador puede expresar sus firmes creencias acerca de su visión e interpretación del mundo que nos ha tocado vivir. En dicho sentido, quisiera realizar un ejercicio de retrospección para situar al lector en el contexto pensativo de este escritor.

Cuando era muy joven, apenas un adolescente y, por extrañas razones metafísicas que son difícil de saber pero que se constituyen en el fundamento de mis investigaciones, mi interés siempre se decantó por la astrología, la reencarnación, los fenómenos paranormales , la ufología, la mística , etcétera, en definitiva, por todos aquellos temas que eran considerados como “pseudocientíficos” desde el rigor académico. Dicho interés esotérico y metafísico, años más tarde, me llevó a estudiar en la Orden Rosacruz, y participar activamente en una Logia en Barcelona (España). Obviamente, me siento Rosacruz de corazón, pues esa escuela metafísica hizo posible que, en mi joven mente racional, muchos de los temas antes citados de mi interés, encajaran cual un puzle se tratara. Desde ahí se me invitó a participar en la Orden Martinista y, como una sincronicidad del destino, el mándala de mi artículo El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad, es idéntico al Pentáculo Martinista. Pero es justo ahora, al escribir este epílogo, que caigo en cuenta de esa causalidad metafísica manifestada como sincronicidad en mi mente. También me invitaron a ingresar en la Masonería, corrían los años ochenta de esas experiencias esotéricas y, en España, era una época de reciente “libertad democrática” tras la dictadura del General Franco donde, el secretismo esotérico, era como ser un antisistema hoy en día.

Debo dejar en claro, respecto de esas tres Órdenes esotéricas, lo siguiente: como he dicho anteriormente, soy Rosacruz de corazón, pues sus enseñanzas colmaron mis expectativas esotéricas y, además, fue ahí donde descubrí la meditación. Actualmente no mantengo contacto con nadie de la Orden Rosacruz. Mi paso por la Orden Martinista fue muy breve, fugaz sería lo correcto decir, aunque, como he citado anteriormente, intuyo que hay un orden divino subyacente que se ha manifestado a través de su Pentáculo en uno de mis artículos científicos. Y, respecto a la Masonería, mi estancia fue algo más larga, quizá un par de años o tres, no recuerdo bien. Pero lo que aprendí en ella es lo absurdo que es una jerarquía de conocimiento para intentar acercarse a los misterios del universo y de la vida. Rápidamente me di cuenta que tanto secretismo solo podía llevar a una compartimentación del conocimiento en detrimento de la libertad investigativa abierta y transparente. Posiblemente, en la época de la inquisición religiosa, fueran necesarios los secretismos para transmitir la sapiencia de las escuelas de los misterios que proceden desde la época de las pirámides en Egipto. Pero con el devenir de la historia, las Órdenes esotéricas fueron infiltradas por los “Illuminati” y esos poderes oscuros que han manejado a la humanidad desde tiempos pretéritos, ahora más conocidos como el “ Estado profundo ”.

2 - El despertar espiritual

Tras esas experiencias esotéricas, años más tarde, ingresé en la Universidad Central de Barcelona donde cursé filosofía pura durante cinco años. Como he manifestado en varias ocasiones en mis diversas publicaciones, salí decepcionado de la Universidad pues mis anteriores estudios esotéricos no tenían cabida en el esquema racionalista y académico de la educación tradicional. Y así fue como quedé abducido por el propio sistema capitalista, quedando escindida mi mente racional de la comprensión esotérica tan anhelada desde mi juventud. No fue hasta que se produjo el desahucio de mi vivienda familiar, dejándome en la calle sin recursos junto a mi familia, como se produjo mi “despertar espiritual”. Por aquella época, y aún hoy en día, se producen una media de diez suicidios al día motivados por la crisis social y económica. Pero los medios de comunicación no abordan esa crucial problemática, pues sería como atacar a la causa subyacente del propio sistema plutocrático malévolamente dirigido por el “Estado profundo”, quien solo promueve la eugenesia humana mediante técnicas de ingeniería social y mental que seguidamente aludiré. Fue así como decidí poner orden en mis ideas e investigar las causas de tanto sufrimiento en este mundo y, sin ser consciente de ello entonces, me dirigía pasito a pasito al escritor e investigador que soy hoy en día, aunque no viva de ello pues es simplemente una actitud vocacional que, quizá, pueda ser también un servicio a la humanidad.

Así fue como año tras año, y libro tras libro, fui desenmarañando la historia reciente contemporánea desde un análisis filosófico en el que, Ken Wilber, fue mi mentor intelectual al hacerme ver de una manera clara y distinta en palabras de Descartes, que el fracaso epistemológico de Occidente es la disociación de la colectividad en detrimento de un exacerbado individualismo. Dicho ello en términos kantianos, el “ello” (materialismo científico) se apoderó de la realidad por explicar como un dogma de fe, un cientificismo en toda regla que trataba de “pseudocientíficos” o “místicos cuánticos” a aquellos pensadores que estábamos firmemente convencidos de la fuerza del “nosotros”, o así se intuía desde el surgimiento del movimiento 15M y posteriormente el partido político Podemos: una pantomima social que fue abducida por los “yoes” egocéntricos promovidos desde el propio establishment político y económico para evitar la cohesión social y espiritual de la sociedad, lo que llevó a Zygmunt Bauman a teorizar como sociedad líquida.

Tras mi periplo por los movimientos sociales como el 15M en el año 2011, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), ATTAC y el Frente Cívico Somos Mayoría (FCSM) promovido por Julio Anguita, hallé mi camino como “activista cuántico” tomando prestado el término de Amit Goswami, Profesor de Ciencia Teórica en la Universidad de Oregón (EEUU), un pionero en vincular la física cuántica con la espiritualidad. En esa línea de pensamiento, le siguieron otros investigadores científicos como Joe Dispenza, Bruce Lipton, Jean-Pierre Garnier y un largo etcétera citados en la bibliografía de mis publicaciones. Sin embargo, de un modo filosófico y psicológico, fue Ken Wilber quien supo integrar y argumentar la relación entre ciencia y espiritualidad, a partir del cual mis investigaciones se encaminaron a demostrar que, las ideas esotéricas antes detalladas de mi juventud, tenían cabida ahora en el ámbito académico como metafísica frente al rancio y desfasado materialismo científico. Una metafísica que se manifiesta sutilmente mediante una cognición holística de la historia, la filosofía, la educación, la psicología, la ciencia, la sociología y la espiritualidad; una metafísica así aprehendida posibilita la sanación trascendental mediante la visión no-dual (ver gráfico).

3 - Divulgación cósmica

Con el advenimiento de dichos científicos y pensadores que aunaron ciencia y espiritualidad, era factible ahora argumentar a la metafísica, sobre todo, desde el surgimiento de la psicología transpersonal, las ciencias noéticas, las experiencias cercanas a la muerte y los beneficios de la meditación demostrados científicamente, tal como se ha argumentado extensamente en esta obra.

No obstante, quedan muchos flecos de investigación que tienen que ver con la ingeniería social y mental, las energías libres, los programas espaciales secretos, la exopolítica, las antiguas civilizaciones y el origen de la humanidad, el cambio climático y su relación con la ascensión espiritual planetaria, entre otros temas. Todo ello forma parte de lo que he titulado como “Divulgación cósmica” en mi página web, en la que documento todo ello de la mano de investigadores como el periodista Rafael Palacios (rafapal.com), Fernando de Divulgacióntotal.com y David Wilcock, entre otros muchos. Es pertinente una mención especial a esas tres personas citadas.

En primer lugar, el periodista Rafael Palacios es, a mi parecer, quien mejor divulgación y denuncia está realizando acerca de la manipulación cultural a modo de ingeniería social y mental en temas como la ideología de género, la destrucción del amor, la manipulación ideológica a través del cine y la música, el engaño al que nos inducen los medios de desinformación del sistema y el MK Ultra Social como lavado de cerebro, entre otros temas. Por otro lado, Fernando con su web Divulgaciontotal.com, está haciendo una excelente labor al traducir todas las noticias alternativas de habla inglesa al español, denunciando con ello las falsedades de los medios de comunicación al servicio del “Estado profundo” para que, con ello, alcancemos nuestro propio discernimiento. Fernando también hace una gran labor en la divulgación del movimiento conocido como “Q” respaldado por los patriotas militares de los EEUU y la Alianza de la tierra. Y, entre otros temas, aborda excelentemente la exopolítica según diversos insider y, más específicamente, en la traducción al español de mucha información facilitada por David Wilcock. Y de la mano de este último, tenemos conocimientos acerca de la expolítica, el cambio climático relacionado con la ascensión espiritual planetaria y los malévolos entramados del “Estado profundo”, todo ello desde un pensamiento divergente y muy interesante. Vuelvo a repetir, todo ello está disponible en la sección “Divulgación cósmica” de mi página web: www.pensarenserrico.es

Con dichas informaciones cada día más relevantes y, sobre todo, contrastadas día a día por la proactividad de los ciudadanos en defensa de la verdad que los seres oscuros ocultan a la humanidad, podemos aseverar que, los antes considerados como “teóricos de la conspiración”, son ahora los abanderados de la divulgación cósmica en ciernes, lo cual provocará un despertar colectivo masivo de la humanidad, coincidiendo con el incipiente cambio de ciclo galáctico de 26.000 años, el cual se inició con la cuenta Maya desde el año 2012, y que conduce a la ascensión espiritual de la humanidad y, pretendidamente, al nacimiento de una Edad Dorada en la que el Amor con mayúscula debería ser el común denominador más allá de la razón. Estamos, pues, en puertas de un gran “Evento” que puede incluir: un pulso galáctico que sucede cada 26.000 años, del cual emanará un tipo especial de luz que elevará las vibraciones del planeta y todo lo que habita en él; reinicio del sistema financiero; arrestos masivos de la camarilla oscura (hay más de 125.000 acusaciones selladas en el Departamento de Justicia de los EEUU); revelación de tecnología extraterrestre y pruebas irrefutables que muestran cómo han estado en la tierra durante la historia de la humanidad; un nuevo sistema de gobierno, de salud, educación, etcétera; sanación del trauma que sufrió la población a lo largo de estos años, la sanación del planeta mismo y un acelerado crecimiento espiritual.

Ahora bien, ¿cómo se puede estar seguro de tales afirmaciones? ¿Están ocurriendo movimientos ocultos entre bastidores que no llegan a la mayoría de la población? Efectivamente, la gran mayoría de la población, abducida aún por los medios masivos de desinformación, no está al corriente de la lucha entre los seres de luz y la camarilla oscura, la cual mueve los hilos de la humanidad, y que es más conocida como el “Cabal” o el “Estado Profundo”. Durante miles de años hemos vivido en un mundo irreal que ha incluido el abuso y el dominio de algunos pocos en contra del resto de los habitantes. ¿Cómo ha sido ello posible? Del siguiente modo:

-Han creado todos los medios de comunicación masivos: televisión, periódicos, Google, Youtube, Instagram, WhatsApp, Facebook, magazines, revistas, internet, teléfonos, computadoras, tabletas y cualquier otro medio de comunicación como método de manipulación y espionaje.

-La exposición de fotos, direcciones y todos nuestros datos, ha facilitado el trabajo de estas personas oscuras permitiendo, sin saber, que “desaparecieran” niños, jóvenes y mujeres/hombres de temprana edad para tráfico sexual y pedofilia.

-Los televisores, celulares, computadoras y tabletas tienen micrófonos ocultos y cámaras escondidas que la facción negativa de la CIA creó para espiarnos y escucharnos, aunque estos estén apagados las 24 horas del día.

-Han pagado a científicos para que desarrollaran virus y enfermedades para esparcirlas y así eliminar el 90% de la población mundial con el fin de dejar solo a algunos como esclavos, a eso se le conoce como “Nuevo Orden Mundial”.

-Las estelas químicas rociadas en los cielos, más conocidas como “chemtrails”, son tóxicos muy nocivos que esparcen para afectar a los humanos, a los animales y plantas, incluyendo los cultivos, por eso también nos enfermamos al consumirlos.

-Han inventado la excusa de las vacunas para introducir más virus en el organismo después que descubrieron que los humanos somos seres muy poderosos y que, si nos dábamos cuenta, seríamos una amenaza para sus intenciones oscuras.

-Han contratado ingenieros en alimentación para que creen alimentos con geoingeniería que contienen venenos y tóxicos para acelerar el proceso de envejecimiento del ser y lograr una muerte segura a una edad entre los 80/85 años, algunos muchos antes.

-Han matado a todos los que han querido revelar toda esta información y a muchísimos más por diferentes razones.

-Han creado el sistema educativo publicando libros con mentiras sobre el pasado o la historia de este planeta, la ciencia, astronomía, astrología y la geografía, manteniéndonos en una “cajita” de información pobre que nos previno el saber la verdad de todas las cosas.

-Han creado la industria médica y farmacéutica en complot contra el humano, colaborando (y muchas veces en contra de la voluntad de personas dedicadas a esto) con la intención de mantenernos enfermos, confundidos, con miedos y, sobre todo, para que no desarrollemos el potencial con el que fuimos creados.

-Han creado un sistema económico mundial donde el objetivo principal era que el humano viviera esclavo del dinero.

-Crearon noticias, ya sea en artículos, vídeos o libros, con desinformación para que creamos lo que ellos querían que creyéramos y no la verdad. Con la tecnología avanzada que poseían, han hecho montajes de vídeos colocando voces a los personajes públicos “pretendiendo parecer” que tal persona dijo “tal cosa”. Han creado vídeos mostrando conflictos de guerra como el de Siria y los tiroteos en escuelas, donde actores de crisis fueron contratados para esto: algunos fueron subidos a Facebook, donde los actores contaron la verdad y mostraban como los maquillaban y Facebook los sacó de circulación.

-Nos envían mensajes subliminales con los comerciales en televisión y en los juegos de PlayStation, entre otros, para lavarnos el cerebro.

-La CIA, FBI, NSA y todas las compañías de tres letras son agencias privadas creadas por la corona británica instaladas en cada país como base para un mejor control.

-Cada vez que se elige un presidente, ellos se encargan de hacerle una visita para que obedezcan sus reglas o se atengan a sus consecuencias. A Kennedy lo asesinaron por no querer aceptar, hay más ejemplos. Hay algunos que, tal vez, no tengan problemas con unirse a la oscuridad y hay muchos que han sido víctimas por miedo a que les maten sus familiares.

-Mantener a los pueblos con hambre, ignorantes e injusticia social es su prioridad ya que uno sigue las reglas del juego sin ánimo de luchar por una mejoría cuando está ocupado en ver cómo pagar sus deudas.

( Fuente de la información: Isis Alada )

4 - Distopia histórica

¿Cómo es posible haber vivido tanto tiempo bajo ese prolongado engaño? Ello no es imposible, Platón ya lo anticipó con el Mito de la caverna; George Orwell popularizó el concepto de “Gran Hermano” en su novela distópica 1984 ; Aldous Huxley, en su también novela distópica Un mundo feliz, anticipó el desarrollo de la tecnología reproductiva, cultivos humanos y el manejo de las emociones por medio de drogas; la trilogía de películas Matrix, presentada como “ciencia ficción”, en realidad, demuestra a modo de subterfugio que todos los seres humanos serán esclavizados en el futuro por las inteligencias artificiales: ello no es una entelequia, estamos a un paso de la implementación del transhumanismo, si no somos capaces de despertar y crecer espiritualmente.

Afortunadamente, frente a esa oscura camarilla más conocida como “Cabal” o “Estado profundo”, hay un movimiento alternativo por la verdad y el despertar espiritual que trabaja silenciosa y discretamente desde hace décadas, liderado dicho movimiento por las fuerzas de la luz. ¿Pero quienes son esas fuerzas de la luz?

Por un lado, está la llamada Federación Galáctica, una unión de civilizaciones positivas alrededor de la galaxia y en órbita de la tierra. Luego, está el Movimiento de Resistencia que habita debajo de la tierra, en la parte superior de la corteza terrestre, quien ayuda a la Milicia Positiva. La Milicia Positiva es el grupo más poderoso sobre la superficie del planeta, y cuenta con las 3/4 partes del ejército, especialmente dentro de los EEUU: el movimiento Q es una operación militar de divulgación quien, pretendidamente, está detrás del presidente Trump. Luego están los Templarios, quienes poseen una fuerte base militar en los EEUU (La Marina), Reino Unido y Europa Continental, y que trabajan con la Alianza de naciones en la creación del nuevo sistema financiero para instaurar la vuelta al patrón oro frente al dinero-deuda fiduciario que ha esclavizado a la humanidad. El objetivo de los Templarios es acabar con la Reserva Federal y los Rothschild, su viejo enemigo. En ese bando está también La Sociedad del Dragón Blanco, un grupo que representa los intereses de un antiguo linaje chino, cuyo contacto es Benjamín Fulford, y su objetivo es derrotar al Cabal. Y, por último, están los Illuminatis Gnósticos, un grupo original de linajes antiguos dentro de la Nobleza Rusa. Eran parte del Cabal, pero después de que los Rothschild destruyeran la dinastía Romanov, los Illuminatis Gnósticos se separaron del Cabal para luchar contra los Rothschild.

¿Y quiénes son las facciones negativas? Por un lado, está la facción Rothschild, quienes controlan a Europa, el sector financiero mediante la Reserva Federal y la mayor parte de los medios. Luego está la facción Rockefeller, quienes controlan a los EEUU, el comercio de petróleo, la industria farmacéutica, la producción de comida y parte del ejército. Y, por último, está la facción Jesuita, quien era muy poderosa hasta principios de los años 1.800, cuando los Rothschild empezaron a consolidarse. La facción Jesuita, a la que aproximadamente un 10% de los jesuitas pertenecen a ese grupo, luchan por lograr otra inquisición y, para ello, se infiltran en distintas organizaciones cristianas. Su esfera de influencia principal se encuentra en Sudamérica y África y, su motivación principal, es el control espiritual de la humanidad.

5 - “La verdad os hará libres”

Llegado ya a este punto del epílogo, si usted estimado lector ha leído toda la obra, es posible que entre en disonancia cognitiva, pues observará que el contenido de la misma ha seguido un camino ascendente de la razón mediante replanteamientos epistemológicos de la historia, la ciencia, la filosofía, la psicología y la educación, entre otros campos de investigación como la metafísica y la meditación. Y todo ello hasta llegar a plasmar mis investigaciones en publicaciones científicas y congresos, lo cual entra en flagrante contradicción (para los ortodoxos académicos y, sobre todo, para los escépticos materialistas científicos) con las confesiones personales y perspectivas propias de las “teorías de la conspiración” aquí expuestas.

Lo que se desprende del camino ascendente de la razón hacia la sabiduría es que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. En efecto, el amor es la palabra clave, o el sentimiento fundamental como camino descendente, y el revulsivo para el despertar colectivo masivo. Este despertar colectivo masivo es imparable, y la evolución espiritual ya debe ser contemplada como filosofía transpersonal (es decir, más allá del ego), y que se postula como un fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional (es decir, más allá de la razón).

No es mi pretensión imponer mi “verdad”, ese camino me ha llevado muchos años de investigación, sufrimiento psicológico y una larga travesía del desierto cognitivo. Llegado a este punto de mi vida, solo quiero vivir en mi libertad interior, y ese camino de libertad es el que cada cual debe recorrer inevitablemente, como argumenta Ken Wilber, desde el fulcro 1 hasta llegar a la perspectiva mundicéntrica. Y la “verdad” como camino ascendente propio del aspirante a filósofo, solo puede complementarse con el camino descendente del Amor.

Cita bíblica de Juan 8:31-38:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

6 - La ascensión espiritual planetaria

La ascensión espiritual argumentada en esta obra puede ser comprendida mediante el uso de la razón, pero solamente puede ser experimentada mediante el sentimiento del amor; es decir, se trata de un racionalismo espiritual en el que la razón conecta con el amor, un proceso de despertar espiritual en el que, el sujeto cognoscente, experimenta la conciencia de unidad con todos los seres de este y otros mundos. Dicho despertar espiritual es solo el punto de inflexión para lograr la ascensión espiritual planetaria, es decir, un estado ideal en el que se pueda vivir en paz entre todos los pueblos y culturas, un estado ideal donde las necesidades básicas sean satisfechas para toda la humanidad, un estado ideal en el que la convivencia y el entendimiento sean la norma frente al individualismo y la disociación colectiva. Y dicho estado ideal, recurriendo una vez más a Ken Wilber, solamente puede ser alcanzado abrazando simultáneamente a los cuatro cuadrantes . Argumento ello, a continuación, como conclusión teorética en esta obra.

El despertar espiritual de la razón en su conexión con el amor es un proceso que ha sido experimentado por muchos pensadores y científicos en su propia búsqueda de la “verdad”: para Platón, el camino ascendente es el camino descendente, tal como es descrito en su alegoría del Mito de la caverna; la Crítica de la razón pura de Kant conecta irremediablemente con su imperativo categórico; Wilber, considerado como el “Einstein de la conciencia”, nos describe la evolución de la conciencia desde la dualidad a la no-dualidad ; Jung nos propone el inconsciente colectivo como unidad subyacente a todos nosotros; Bruce Lipton nos habla de La biología de la creencia y la capacidad de modificar nuestro ADN mediante los pensamientos positivos; Joe Dispenza nos dice Deja de ser tú, que la mente crea la realidad; Garnier, mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo sustentada en la física cuántica, teoriza que todos nosotros nos desdoblamos durante nuestros sueños y que nuestra actitud amorosa es el único camino para dirigir bien nuestra vida; toda la obra de Zygmunt Bauman se sustenta en su teoría de la "sociedad líquida", es decir, una ausencia de amor en la sociedad y entre las personas; el antropólogo Carbonell justifica la necesidad de El nacimiento de una nueva conciencia ; Amit Goswami argumenta Ciencia y espiritualidad: una integración cuántica, y que Dios no ha muerto; Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, nos propone la autorrealización como la necesidad psicológica más elevada del ser humano para dar un sentido a la vida; el economista Sampedro argumenta una Economía humanista así como La vida perenne ; el biólogo Sheldrake apunta hacia Una nueva ciencia de la vida mediante los campos mórficos como sustrato de comunicación entre las especies;… y podríamos seguir con un largo etcétera de otros tantos pensadores o científicos. Todos ellos tienen en común la experimentación de un proceso de despertar espiritual en el que, mediante su razón, científica o filosófica, intentan conectar la vida con una comprensión superior de la misma, con una metafísica que está más allá de nuestros sentidos. Dichas eminencias científicas han tenido acceso a una experiencia interior que los ha llevado a justificar la conexión entre todos los seres, o a una causa subyacente como motivación para el buen vivir y, la mayoría de ellos por no decir todos, han conectado con esa realidad inefable conocida como Amor, con mayúscula.

Pero dicho despertar espiritual, vuelvo a repetir, es una experiencia interior, incluso una experiencia mística, que ha llevado a dichos pensadores y científicos a intentar transcender la “realidad” de los sentidos físicos. Y ese despertar espiritual es el broche de oro al camino ascendente hacia la sabiduría argumentado en esta obra, y que se produce en el cuadrante superior izquierdo, en la subjetividad de la interioridad individual. Una vez producido dicho despertar espiritual, las firmes creencias de esos privilegiados seres “despiertos” se encaminan hacia el cuadrante superior derecho, es decir, hacia la objetividad conductual exterior en la que proyectan sus firmes creencias, así como la sabiduría adquirida, algo similar al esclavo de la caverna platónica, quien retorna a la sombría oscuridad para llevar la buena nueva de que existe un Bien supremo. Todos ellos quieren comunicar la experiencia de su despertar espiritual a los demás seres pues, como argumenta Ken Wilber en Breve historia de todas las cosas (p.317):

"Pero lo verdaderamente importante es que, en las tradiciones no-duales, usted se compromete, mediante un voto muy sagrado -un voto que es, al mismo tiempo, el fundamento de toda su práctica-, a no desvanecerse en la cesación, a no ocultarse en el nirvana. (…) Con este voto, usted se compromete a cabalgar la ola del samsara hasta que todos los seres atrapados en ella puedan reconocerla como una manifestación de la Vacuidad, se compromete a atravesar la cesación y la no-dualidad tan rápidamente como sea posible, para poder ayudar a todos los seres a reconocer lo No Nacido en medio de la misma existencia. (…) La iluminación es, en realidad, primordial, pero esta iluminación perdura y usted nunca deja de ser uno con todos los cambios de forma que aparecen de continuo."

La gran dificultad de la civilización humana, y de sus innumerables culturas, radica en el cuadrante inferior izquierdo de la intersubjetividad colectiva, pues no hay un consenso cognitivo acerca del origen y el sentido de la vida -fracturada su interpretación entre las ciencias y las religiones-, de ahí el fracaso epistemológico de Occidente argumentado en esta obra. Y esa divergencia entre los ascendentes y los descendentes solamente puede ser reconciliada mediante el despertar espiritual de una masa crítica de la civilización hacia la consideración de la evolución del amor como una condición de trascendencia colectiva, lo cual argumento como un segundo renacimiento humanístico desde el “yo” egoísta al “nosotros” transpersonal. En la medida en que la divulgación cósmica argumentada en este epílogo sea hecha realidad, será posible, entonces, un despertar colectivo masivo que impulse a cambiar el funcionamiento estructural del cuadrante inferior derecho de la interobjetividad exterior colectiva para lograr un tejido de sistema social en el cual se haga prevalecer el espíritu colectivo allende del individualismo propio del sistema capitalista.

Pero, para tal labor, como argumenta una vez más Ken Wilber, se impone una carga sobre la educación y la evolución cultural, cuestión por la cual es imperativa una filosofía transpersonal (es decir, más allá del ego) como fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional (es decir, más allá de la razón) como misión espiritual.

Nos hallamos pues ante un momento crucial en la historia de la humanidad en el que, los avances tecnológicos crecen exponencialmente hasta correr el riesgo de que la Inteligencia Artificial (IA) se adueñe malévolamente de la conciencia humana mediante la implantación del transhumanismo por parte de los seres oscuros, más conocidos como el “Estado profundo”. Como he argumentado extensamente, la ingeniería social y mental no es una entelequia, sino una realidad muy evidente que ha persistido a través de la historia y que ha mermado la capacidad de pensamiento crítico, abducido a la educación y anquilosado a la propia filosofía académica. Pero, es gracias al despertar espiritual de cada vez más personas, como será posible transitar hacia una Edad Dorada de la humanidad, dicho de otro modo, afianzar una masa crítica de seres “despiertos” que permita hacer efectiva la ascensión espiritual planetaria hacia una comunidad galáctica y, mi firme postulación para tal fin, es que es perentoria la filosofía transpersonal y la educación transracional como misión eminentemente espiritual.

Una civilización con avanzada tecnología (energías libres, antigravedad, viajes estelares, etcétera) pero que solo esté en manos de una camarilla oscura para dominio del resto de la humanidad, lo que han querido imponer como “Nuevo Orden Mundial”, no tendría ningún sentido si no viene acompañada dicha tecnología por una ascensión espiritual planetaria. Solamente así será posible, entonces, que la humanidad trascienda la individualidad, la dualidad, la caverna platónica, la matrix, en resumen, la distopía histórica que ha prevalecido en la historia de la humanidad desde tiempos pretéritos.

Cuando haya una masa crítica de seres humanos que experimenten el despertar espiritual argumentado en esta obra, entonces y solo entonces, será posible una ascensión espiritual planetaria para vivir en paz y amor como condición para que la humanidad pueda iniciar su proyección galáctica e interactuar con otras civilizaciones del Kosmos.

Sin embargo, dicho despertar espiritual implica atravesar la noche oscura del alma lo cual, en términos platónicos, equivale a la salida del mundo de las sombras para dirigirse hacia el Mundo de las Ideas donde, la idea suprema, es el Amor. Dicha evolución espiritual implica aprender a vivir con la soledad interior que, en términos filosóficos, se convierte en la “soledad del pensador”.

En el epílogo de mi obra Pensar en ser libre, dediqué una reflexión a todas aquellas personas que han experimentado esa “soledad del pensador” porque, hay que recordar convenientemente, que todos nosotros somos pensadores, algunos más activos y otros más pasivos. Pero, siguiendo la premisa de Descartes, es preciso que cada uno de nosotros conduzca bien la propia razón para buscar la verdad en las ciencias, tal ha sido el propósito de esta obra.

Pienso que el mejor modo de finalizar esta obra es, precisamente, reproduciendo a continuación dicha reflexión dedicada a la “soledad del pensador”.

Apéndice: La soledad del pensador

Dedico esta obra a todas aquellas personas afanadas hacia la comprensión del sentido de la vida. La vida adquiere sentido cuando los actos ejercidos en libertad son dirigidos hacia la verdadera comprensión del sentido de nuestra existencia. Nuestra existencia es, en sí misma, efímera, pues al nacer ya nos dirigimos inexorablemente hacia la muerte. En ese intervalo de lucidez de la conciencia, pocos son los que se ejercitan en la noble tarea de hallar algún conocimiento como rector del propio sentido de la vida. A ello se han dedicado preferentemente filósofos y científicos de todos los tiempos. Cada cual, dentro del contexto socio-cultural de su época, ha intentado dar una respuesta a la eterna pregunta: ¿Qué sentido tiene la existencia?

Así ha evolucionado la historia de la humanidad, con seres humanos a la búsqueda de “verdades”, con la esperanza de hallar una superior comprensión de nuestra existencia a través de cada descubrimiento científico o intelectual. Sin embargo, esa búsqueda de “verdades” se convierte en un camino solitario para todo genuino pensador. En primer lugar, porque hay que reinterpretar todas las “verdades” de la historia del pensamiento, a la luz del propio contexto social, intelectual y espiritual. En segundo lugar, porque aportar algún conocimiento añadido a dicha historia del pensamiento, es tarea ingente, difícil y de acceso limitado solamente a los más perseverantes en dicha tarea. Y, por último, la tarea de buscar “verdades” que puedan ser añadidas a la historia del pensamiento es un trabajo que, en muchas ocasiones, ocupan muchos años por no decir toda la vida del genuino pensador.

Consecuentemente, todo buscador de “verdad”, se enfrenta inevitablemente a su propia soledad pensativa al intentar realizar la citada dialéctica intelectual hacia la comprensión del sentido de la vida. Para ilustrar la “soledad del pensador”, qué mejor hacerlo de la mano de Immanuel Kant. Este ilustre pensador es el paradigma de dicho concepto al haber tardado diez años en escribir su Crítica de la razón pura y seis años más en que fuera reconocida su obra. Sin embargo, es imprescindible referirse también a Ken Wilber como el paradigmático filósofo contemporáneo, el cual se recluyó durante tres años en su “soledad del pensador”, según sus palabras:

" …busqué una filosofía mundial. Busqué una filosofía integral que entretejiera de manera creíble los diversos contextos pluralistas de la ciencia, la moral, la estética, las filosofías orientales y occidentales, y las grandes tradiciones de sabiduría del mundo. No al nivel de los detalles, lo cual es definitivamente imposible; sino al nivel de las grandes generalizaciones orientadoras: un modo de sugerir que el mundo es verdaderamente uno, indiviso, completo, y que se relaciona consigo mismo de todas las maneras posibles: una filosofía holística para un Kosmos holístico: una filosofía mundial, una filosofía integral." (Sexo, Ecología, Espiritualidad, p.14)

Como Kant y Wilber, muchos pensadores de la historia han escrito página a página la historia del pensamiento humano. Sin embargo, la singular particularidad del genuino pensador no es buscar el reconocimiento egoísta a sus investigaciones, sino que dicho reconocimiento revierta en una superior comprensión del sentido de la vida. Esa “soledad del pensador” se convierte, entonces, en un camino interior que, solamente aquellos que la han experimentado, pueden comprender esa experiencia mística en la que, el que busca, halla su propia felicidad en el objeto hallado, ya sea un descubrimiento científico, una conceptuación filosófica o una aportación espiritual para la humanidad. Tal es el devenir de la existencia: descubrir el sentido de la vida humana.

Toda existencia humana pasa por experimentar no solamente la propia existencia física abocada hacia la muerte, sino también una vida intelectual con apertura hacia la espiritualidad. Dicha espiritualidad humana no tiene consenso cognitivo pues, la fe de las religiones y la metafísica filosófica, no han hallado el común acuerdo para orientar la existencia de la humanidad. Por ello mismo, este mundo se halla inmerso todavía en las antinomias “riqueza-pobreza” y “libertad-esclavitud”, azotando a la actual civilización dolor y sufrimiento. El único camino para superar dichas antinomias pasa por resolver la antinomia “conocimiento-ignorancia”. El conocimiento científico actual intenta desgranar los límites de la naturaleza humana, pero, el reto más inmediato de la humanidad, es hallar un consenso sobre los designios de nuestro mundo decadente. Nos va la propia existencia en ello: si no logramos una racionalidad espiritual, la espiritualidad irracional acabará con nuestra existencia. Tal es la finalidad que, desde mi “soledad del pensador”, he intentado transmitir a través de esta obra. Que se consiga o no ya no es de mi incumbencia pues, a buen seguro, la muerte me sobrevendrá antes de ver realizada mi conceptuación filosófica. No obstante, es un imperativo de todo genuino pensador, meditar sobre dichas cuestiones e intentar transmitirlas. Así ha sido en el discurrir de la historia del pensamiento y creo que, todavía, seguirá ocurriendo.

La integración de las conciencias individuales en una sola conciencia colectiva es un objetivo loable, pero, parece a la vez tan lejano que, por ello mismo, dedico esta obra a todos los genuinos pensadores que han obrado y obrarán desde su “soledad del pensador” en el mejoramiento de la raza humana, una especie entre el animal y la divinidad. Conseguir erradicar que el “hombre sea un lobo para el hombre”, será la propia antesala para vislumbrar la plena espiritualidad o, dicho de otro modo, la implementación de la ascensión espiritual planetaria.


SIGA AQUÍ LO QUE ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO DESDE EL ATENTADO BIOLÓGICO CONTRA LA HUMANIDAD



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 6 - LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL COMO MISIÓN ESPIRITUAL

Publicado 18/10/2019 23:38:33  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


amor

Este artículo es una reproducción del capítulo 6 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD. (gratis en pdf)

El objetivo de la tercera parte es argumentar la educación transracional como misión espiritual, y para tal efecto, será preciso, como primer capítulo, realizar un revisionismo de la educación tradicional actualmente impartida, denotándose que es usada como instrumento de poder, que existe un incipiente nuevo paradigma educativo auspiciado por profesores, educadores, neurocientíficos, también desde la innovación y las inteligencias múltiples, en suma, que es posible una revisión epistemológica como pretende este autor mediante su obra La educación cuántica.

Mediante la citada obra, ya en el segundo capítulo, se argumenta a la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, y se exponen sus objetivos que, precisamente, versan también sobre revisionismos a efectuar: un revisionismo histórico, un revisionismo filosófico, un revisionismo epistemológico, un revisionismo pedagógico, un revisionismo psicológico, un revisionismo educativo y un revisionismo humano.

Ya en el tercer capítulo, de la mano de la docente y filósofa Gemma Rodríguez, se detallan cuatro supuestos para el nuevo paradigma educativo: 1- Un momento para no educar de este modo, 2- Filosofía, ciencia y pensamiento transpersonal, 3- La conciencia mística: ser uno con el universo, y 4- Un momento para educar de otro modo.

Una vez efectuados los revisionismos previos y haber planteado los supuestos del nuevo paradigma educativo, ya en el cuarto capítulo, se puede entrar en materia de la justificación de la educación transracional, proponiendo una síntesis de saberes (entre la epistemología y la hermenéutica) mediante la intuición espiritual . El objetivo es demostrar que es posible trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante la reinterpretación de la historia del pensamiento, de su ciencia, de la psicología cognitiva y educativa, e incorporando la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano .

De la mano del pedagogo Joan Umbert Font, ya en el quinto capítulo, se ofrece la visión integral de Ken Wilber aplicada a la educación, incidiendo que se deben de tener en cuenta los cuatro cuadrantes, las líneas del desarrollo (cognitiva, moral, emocional, etcétera), los estados de conciencia, los niveles de desarrollo (egocentrismo, etnocentrismo y mundicentrismo), así como las tipologías (lateralidad del alumno, estilo cognitivo, etcétera). También nos ofrece Joan Umbert Font una introducción a la educación AQAL, así como un ejemplo de investigación omnicuadrante.

En el sexto capítulo, se relatan las experiencias vanguardistas que ya están aplicando algunos profesores o instituciones educativas desde una visión transpersonal. En primer lugar, vamos a reproducir un artículo titulado Los niños necesitan ser felices, no los mejores, escrito por la psicóloga Jennifer Delgado Suárez. No es precisamente una experiencia vanguardista, pero, dicho artículo, se presenta en sí mismo como un fundamento pedagógico al exponer los peligros de empujar a los niños al éxito en vez de preponderar su felicidad. Es un artículo sintomático de la sociedad altamente competitiva en la que vivimos, y tiene más de 3.200.000 visitas en la plataforma laeducacioncuantiga.org.

En segundo lugar, destacaremos la Tesis de Maestria de Marely Figueroa Meza titulada Una visión transpersonal en la educación, quien ha incorporado la filosofía transpersonal de Ken Wilber, invitándonos a descubrir las raíces científicas de la espiritualidad y una nueva educación sustentada en una pedagogía cognitiva enfocada al desarrollo del potencial humano y su autorrealización. Como asevera Marely, mediante la educación se puede lograr la cordialidad y la evolución pacífica de las sociedades y, para tal propósito, es indispensable desarrollar la conciencia y no solo la mente.

En tercer lugar, mencionaremos una experiencia pionera realizada por la Fundación General Universidad de Granada, quien ha creado la primera edición de un curso titulado Consciencia y educación. Ciencia y consciencia hacia un nuevo paradigma. El objetivo propuesto es ofrecer a los alumnos experiencias de trascendencia que fomenten el autoconocimiento, más allá de los dogmas y creencias y falicitar la construcción de una visión del mundo holística, integradora y sistémica, entre otros objetivos.

En cuarto lugar, se presenta una recopilación de las experiencias de meditación que se practican en los centros escolares de diferentes partes del mundo. A través de esas diferentes experiencias, se llega a la conclusión de que la meditación tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de internet y mejora la convivencia escolar.

En el séptimo capítulo, se argumenta la necesidad de una educación transracional para un nuevo mundo, pues la humanidad se halla ante seis cambios de paradigmas que afectan respectivamente a seis áreas del conocimiento: la filosofía, la sociología, la psicología, la ciencia, la espiritualidad y la educación: hay que salir de la sociedad de la ignorancia mediante una sociedad del conocimiento para vislumbrar una sociedad espiritual. Para tal finalidad, en el octavo capítulo, es imperativo contemplar la trascendencia metafísica mediante la meditación.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 5 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL: UN NUEVO PARADIGMA DE CONOCIMIENTO

Publicado 18/10/2019 19:31:56  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


Filosofia transpersonal

Este artículo es una reproducción del capítulo 5 del preámbulo metodológico de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD (gratis en PDF)

1 - Génesis de la filosofía transpersonal

La filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento fue inicialmente argumentada, en enero de 2015, en mi obra La educación cuántica, he aquí el resumen:

“Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne.

Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.”

Posteriormente, en noviembre de 2015, la filosofía transpersonal fue argumentada, asimismo, como un nuevo paradigma filosófico en mi segundo artículo científico titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad.

Desde enero de 2015 a septiembre de 2018, La educación cuántica fue objeto de hasta cuatro ediciones revisadas y ampliadas, las cuales incorporaron diversos conceptos del pensamiento de Ken Wilber a modo de notas añadidas, entre las más importantes: la conciencia de unidad, La evolución de la conciencia según Ken Wilber, los veinte principios, y diversas notas menores en alusión a los cuatro cuadrantes.

Nunca fue mi intención original convertirme en un experto del pensamiento de Ken Wilber, pero, ciertamente, a medida que se profundiza en la obra de este inconmensurable pensador considerado como el “Einstein de la conciencia”, se hace muy difícil soslayarse de sus investigaciones filosóficas, psicológicas y antropológicas. Es así como, poco a poco, me convertí en wilberiano, sin ninguna connotación peyorativa, más bien al contrario, ha sido todo un honor comprender la historia del pensamiento como nadie me la ha explicado durante los cinco años que estudié filosofía en la Universidad Central de Barcelona.

Sobre el andamiaje epistemológico y hermenéutico del pensamiento de Wilber, fui construyendo artículo tras artículo y libro tras libro, mi propio pensamiento; y no con la intención de pretender destacar como filósofo, sino como terapia personal para superar y trascender el sufrimiento padecido con ocasión del desahucio de mi familia tras el embargo de nuestra vivienda: cuando el Estado salva a los bancos en detrimento de los ciudadanos, es síntoma de que algo no funciona bien en la sociedad, es una evidencia de que el perverso sistema capitalista solo sirve a los intereses de la jerarquía plutocrática.

Ciertamente, el sufrimiento puede ser un revulsivo para el despertar espiritual, para dejar atrás a la noche oscura del alma, en definitiva, para investigar más en profundidad sobre el sentido de la vida y de nuestro lugar en este planeta y en el universo. Así es como me vi envuelto en cada vez más profundas investigaciones que concluyeron con publicaciones de artículos en diversas revistas científicas y congresos . Esos son los precedentes del libro que obra en sus manos estimado lector, en un intento de que mi experiencia existencial, mi sufrimiento psicológico y mis investigaciones filosóficas puedan ser de utilidad para las demás personas. Y lo que descubrí en ese deambular por las nubes del pensamiento es que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo: ahí radica la génesis del nuevo paradigma de conocimiento.

De hecho, no descubrí nada nuevo, simplemente debía retornar a los clásicos como Platón y Kant, reinterpretados a luz de Ken Wilber, para darme cuenta que nacemos y vivimos bajo una jerarquía de dominio desde una perspectiva histórica, política, económica y educativa. Dicho de otro modo, la historia cultural que nos enseñan en el sistema educativo tradicional solo sirve a los intereses de la agenda oculta del “Estado profundo”: la humanidad vive esclavizada por fuerzas oscuras imperceptibles para la mayoría, sin embargo, vivimos tiempos de divulgación cósmica que puede dar lugar a un despertar colectivo masivo. Analógicamente y como argumento en mi primer artículo titulado La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal, nos hallamos a las puertas de un segundo renacimiento humanístico (el “nosotros” colectivo) como trascendencia al primer renacimiento humanístico (el “yo” individual). La conciencia sigue siendo el problema histórico por resolver de un modo filosófico, psicológico, científico y espiritual. Para tal tarea, seguí el proverbial aforismo “la verdad os hará libres” y asumí como misión espiritual investigar todos los límites hasta donde me permitiera la razón. Y de esa extenuante investigación ha surgido este noveno libro Ciencia, Filosofía, Espiritualidad. En esta obra, como corolario a todas las anteriores, establezco los fundamentos de la filosofía transpersonal y la educación transracional, dos neologismos inauditos en el ámbito académico tradicional, como he explicado en el séptimo artículo del capítulo anterior.

2 - Argumentación de la filosofía transpersonal

Con dicha génesis y objetivos puestos en claro, esta obra se divide en tres partes: en la primera parte, se reproducen los siete artículos que fueron arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas y congresos, todos ellos alusivos a la filosofía transpersonal y la educación transracional: la sinopsis de esos siete artículos ha sido expuesta en el capítulo anterior de este preámbulo metodológico. En la segunda parte, se argumenta a modo de glosario y epistemológicamente los conceptos más importantes de la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento. En la tercera parte, la filosofía transpersonal es contemplada, consecuentemente, como una cuestión de sentido para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la educación transracional como misión espiritual.

La fundamentación de la filosofía transpersonal se inicia en la segunda parte, como no podía ser de otra manera, con la interpretación del pensamiento platónico en el primer capítulo: el camino ascendente es el camino descendente. Es indiscutible que en el pensamiento de Platón -y especialmente en el centro de su pensamiento, esto es, en su doctrina de las ideas- se contienen motivos en los que se advierte y anticipa la empresa kantiana de examinar críticamente la razón humana, por lo que respecta a su capacidad y sus límites. En ese punto crucial de la historia del pensamiento, ya en el segundo capítulo, Wilber propone su teoría de los cuatro cuadrantes, entro los cuales se halla situado el Gran Tres diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas: el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros). Dicho de otro modo, estamos hablando de las tres grandes categorías platónicas, de la Bondad (la moral, el “nosotros”), la Verdad (la verdad proposicional, la verdad objetiva propia del “ello”) y la Belleza (la dimensión estética percibida por cada “yo”).

Wilber trata de desvelar Los logros superiores del Espíritu-en-acción, de describir la evolución de la conciencia que conduce desde los estadios inferiores hasta los estadios más elevados, los estadios espirituales o transpersonales, cuestiones todas ellas orientadas a partir de los cuatro cuadrantes. Dicho de otro modo, Wilber demuestra que estamos asistiendo en Occidente a un completo olvido de la profundidad espiritual, cuya realidad ha sido reducida a la visión de un mundo chato dominado por el materialismo científico.

La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, la filosofía occidental se decantó por una razón materialista, despreciando la metafísica como “causa primera” en palabras de Aristóteles y, es por ello, que en el tercer capítulo es pertinente una argumentación específica sobre la metafísica. En dicho capítulo, se argumentan investigaciones desde la biología, las neurociencias y la física cuántica, para demostrar que los materialistas científicos han agotado su metodología empírica sustentada en el “ver para creer” y, como apuntan las citadas ciencias, hay un cambio de paradigma hacia el “creer para ver”, es decir, hacia la metafísica. Consecuentemente, esos dos modos de saber (racionalidad versus espiritualidad) inquieren ser estudiados y argumentados epistemológicamente en el cuarto capítulo.

Los dos modos de saber argumentados por Ken Wilber, lleva a los más críticos a plantearse las siguientes cuestiones: ¿cómo se relaciona la física cuántica con lo místico?, ¿cómo evidenciar las raíces científicas que entronan con la espiritualidad? Para dar respuesta a ello, es pertinente remitirse a la obra El espectro de la conciencia de Ken Wilber. Wilber nos introduce a los conceptos de la no-dualidad, a los tres niveles de conciencia (ego, existencial y mental), y a la filosofía perenne. Ken Wilber, en esta magistral clase de filosofía de la ciencia, nos demuestra que hay dos modos de conocer: el método científico y el trascendental, diferentes pero complementarios.

Esos dos modos de saber así argumentados y demostrados por Ken Wilber, permiten vislumbrar una trascendencia desde la epistemología de lo conmensurable (ciencia) hacia la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) , lo cual implica el estudio de la evolución de la conciencia desde la dualidad entre sujeto-objeto hacia la no-dualidad, y ese será el objetivo del quinto capítulo: La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad. En dicho capítulo, Ken Wilber argumenta que la visión-lógica (una estructura de conciencia muy global e integradora) es aperspectivista en el sentido de que dispone de una multiplicidad de puntos de vista y no privilegia automáticamente ninguno de ellos sobre los demás. Pero cuando uno empieza a tener en cuenta todas las posibles perspectivas, todo comienza a moverse vertiginosamente. La conciencia aperspectivista que proporciona la visión-lógica puede llegar a ser muy desconcertante porque todos los puntos de vista empiezan a parecer relativos e interdependientes, no hay nada absolutamente fundacional, ningún lugar en el que apoyar la cabeza y decir ¡he llegado! Si tenemos en cuenta la relatividad de las distintas perspectivas, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. Y, en el sexto capítulo, realizo una dilucidación del concepto locura aperspectivista, argumentando que la evolución de la conciencia más allá de la razón presupone la necesidad de una psicología que vaya, por tanto, también más allá de la razón: una psicología transracional.

En ese sexto capítulo, se alude en varias ocasiones a la conciencia de unidad, pero, dicho estado de conciencia, no es fácil lograr. Por lo tanto, en el séptimo capítulo se explica por qué no es fácil dicha tarea y cuáles deben ser las “resistencias” que debemos abandonar para alcanzar la conciencia de unidad, propio de un estado no-dual. Consecuentemente, en el octavo capítulo trato de explicar de una forma sencilla la esencia de mis pensamientos acerca de los conceptos “dualidad” y “no-dualidad” para todo aquel que no quiera perderse en lecturas complejas desde un punto de vista argumental en esta obra. En ese octavo capítulo se argumenta la sanación trascendental del ser humano mediante la experiencia mística. La cuestión es: ¿somos todos potencialmente místicos?

La anterior cuestión acerca de las experiencias místicas, son desarrolladas en amplitud en el noveno capítulo, donde se concluye que la experiencia mística es un camino de introspección que permite una elevación hacia una experiencia trascendental y que, una de las puertas de acceso a ese estado inefable, es la meditación. Ello lleva a postular, en el décimo capítulo, la sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación gracias al aval de estudios científicos. Entonces, la meditación ya no es una cuestión propia de los gurús espirituales, sino que, hay muchos estudios científicos que avalan los beneficios de la meditación, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Consecuencia de lo anterior, en el onceavo capítulo, se argumenta que el despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino, también, un inherente deber de la colectividad humana: es imperativa una educación transracional que posibilite la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares, pues quedan demostrados sus espectaculares resultados. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta.

Pero, como el amor y la sabiduría son dos caras de la misma moneda (según la tradición platónica excelsamente explicada por Ken Wilber), es pertinente, entonces, en el doceavo capítulo argumentar a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, lo cual lleva ineludiblemente a argumentar, en el treceavo capítulo, el camino ascendente hacia la sabiduría. Efectivamente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental, y no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía).

El catorceavo capítulo argumenta cómo la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento visto en la segunda parte, se constituye en un fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional como misión espiritual : la incorporación de la sabiduría perenne es un trampolín para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal será el objetivo de la tercera parte de esta obra.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 4 - Metodología: artículos publicados en revistas científicas y congresos

Publicado 15/10/2019 22:40:22  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


GIRUM

Este es el capítulo 4 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

Disponible en papel, ebook y GRATIS en PDF.

La metodología utilizada para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la filosofía transpersonal y la educación transracional, será abordada en la primera parte de esta obra mediante una serie de siete artículos arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas o congresos. A continuación, se ofrece un resumen de cada uno de ellos, así como una breve explicación para enlazar la relación secuencial entre ellos.

El primer artículo fue publicado en la revista Journal of Transpersonal Research con el título La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal. Este es el resumen:

La conciencia histórica individual surgida del primer renacimiento humanístico de los siglos XV y XVI, ha devenido en este siglo XXI en un depredador neoliberalismo. Esta última versión del capitalismo, siguiendo las tesis de Marx, está socavando su propio final pues está acabando con el valor del trabajo humano y con los recursos naturales generando, consecuentemente, una profunda crisis humanitaria y ecológica. La filosofía tradicional mediante Kant, produjo la diferenciación del “yo”, el “nosotros” y la naturaleza (“ello”) a través de sus Tres críticas. La imperiosa integración que los postmodernos llevan buscando sin éxito, puede ser posible mediante la trascendencia de la conciencia personal (ego) hacia una conciencia transpersonal (transcendencia del ego). Esta emergencia holística y epistemológica propugnada por la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal , al aunar la racionalidad con la espiritualidad, invoca hacia un segundo renacimiento humanístico, ahora como conciencia colectiva, socialmente reflejado en el altermundismo (fin del resumen del artículo).

Para dicho segundo renacimiento renacimiento humanístico de la conciencia colectiva, era imperativo unos cambios de paradigmas en las siguientes áreas cognitivas: la filosofía, la psicología, la sociología, la ciencia, la educación y la espiritualidad. Ello se argumentó en mi segundo artículo titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad, y fue publicado en la revista Girum. Este es el resumen:

La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo. Las diferentes interpretaciones de la mecánica cuántica que aúnan la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introducen la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Así, la filosofía perenne sumada al movimiento transpersonal como “cuarta fuerza” psicológica, es un nuevo paradigma de conocimiento que puede ser aprehendido mediante un mándala epistemológico, el cual posibilita una interpretación hermenéutica de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Tantos cambios de paradigmas contribuyen a la trascendencia holística de la razón hacia el espíritu a modo de un segundo renacimiento humanístico (fin del resumen del artículo).

Los cambios de paradigmas argumentados son los siguientes:

FILOSOFÍA: De la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal.

PSICOLOGÍA: De la psicología tradicional a la psicología transpersonal y, por tanto, de la conciencia personal a la conciencia transpersonal.

SOCIOLOGÍA: Del neoliberalismo al altermundismo.

CIENCIA: De la filosofía materialista a la filosofía perenne.

EDUCACIÓN: De la educación tradicional a la educación cuántica.

ESPIRITUALIDAD: De las religiones exotéricas a la religión esotérica.

A raíz de dichos cambios de paradigmas, se posibilitó argumentar más específicamente a la filosofía transpersonal y la educación transracional en mi tercer artículo titulado La filosofía transpersonal como paradigmática trascendencia al fracaso epistemológico occidental: fundamentos para una educación transracional. Este artículo ha sido aprobado por la revista Ciencia y Comunidad de la Universidad Central de Bolivia, pero aún pendiente de publicación. Este es el resumen:

La filosofía tradicional occidental se sustenta en una epistemología de lo conmensurable mediante el dualismo sujeto-objeto hasta la llegada de la física cuántica (“ello”-ciencia-), y requiere de una complementación cognitiva mediante la hermenéutica de lo inconmensurable, cuyos campos de estudio son la profundidad del “yo”-conciencia-, y la intersubjetividad de todos “nosotros”-cultura-. En la modernidad, estas tres esferas platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad-, fueron diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas: la naturaleza (ello), la conciencia (yo) y la cultura (nosotros). Y la misión de la postmodernidad mediante las humanidades es integrar los individuos (yo) en una conciencia colectiva (nosotros) gracias a una filosofía transpersonal que incorpora una ética epistémica en el marco de una episteme transracional, lo cual propugna inherentemente una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, trascender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad (fin del resumen del artículo).

Dichos planteamientos, sustentados en los aportes cognitivos del inconmensurable Ken Wilber, fueron complementados con mi cuarto artículo titulado Política integral de Ken Wilber: hacia una educación transracional . Este artículo fue publicado en la Revista Esfinge con ocasión del número especial dedicado a dicho pensador contemporáneo, considerado como el “Einstein de la conciencia”, aunque desconocido en el ámbito académico como se verá más adelante en el séptimo artículo. En este artículo se argumenta la visión integral de Ken Wilber mediante su teoría de los cuatro cuadrantes. Así, la filosofía transpersonal e integral de Ken Wilber, como disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, puede postularse como asignatura educativa para la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional.

En esa línea de pensamiento, y en el marco del IX Congreso Internacional de Filosofía de la Educación CIFE 2019, se publicó mi quinto artículo titulado Trascendiendo la filosofía de la educación occidental: fundamentos para la filosofía transpersonal y la educación transracional. El objetivo de CIFE 2019 es reunir a los miembros de la comunidad académica, profesores y estudiantes, y a reconocidos especialistas procedentes de diferentes países, para debatir en torno a temas educativos de plena actualidad, desde una perspectiva filosófica. Este es el resumen de dicho artículo:

Esta comunicación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual. Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad. Para tal finalidad, se recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura. La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro del marco de una episteme transracional. La filosofía transpersonal de Ken Wilber, como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón (fin del resumen del artículo).

En la semana subsiguiente a dicha presentación en CIFE 2019, casi simultáneamente, tuvo lugar el 3º Congreso Razón Abierta organizado por la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid, España), donde tuve el placer de exponer mi sexto artículo titulado La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación. El objetivo de dicho congreso es reunir a investigadores y docentes de todo el mundo que, desde sus ciencias particulares, se pregunten por la realidad que les interpela, teniendo en cuenta la antropología, la epistemología, la ética y el sentido que subyace a aquello que estudian. Y en dicho marco académico, expuse el citado artículo, cuyo amplio resumen es el siguiente:

1 - Metafísica y transracionalidad

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Sin embargo, la razón a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales, aunque histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir la epistemología y la hermenéutica, permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad, o la ciencia con la metafísica.

Y para tal tarea, en primer lugar, es preciso un giro copernicano hacia el Idealismo Trascendental propuesto por Kant. En filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental. La filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente. Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida. Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros.

Por otro lado, en segundo lugar, según Ken Wilber, las grandes tradiciones espirituales del mundo caen bajo dos tipos diferentes de espiritualidad que denomina la espiritualidad ascendente y la espiritualidad descendente. Existe dos grandes direcciones posibles: ascender desde la materia hasta el Espíritu o descender desde el Espíritu hasta la materia. La primera es una dirección trascendente o ultramundana, mientras que la segunda es inmanente o intramundana. Uno de los mitos al uso de la tradición occidental es Platón y, aunque la mayor parte de la gente cree que es un filósofo ascendente, en realidad, es un filósofo que reconoce los dos tipos de movimientos: el ascendente (el Bien que nosotros aspiramos a comprender) y el descendente (una manifestación del Bien). Sin embargo, a lo largo de la historia, estas dos facetas se vieron brutalmente separadas y tuvo lugar una violenta ruptura entre los partidarios de lo meramente ascendente y los defensores de lo meramente descendente, pues se consumó la escisión entre ambas. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Irremediablemente, hay una contienda ideológica que puede remover los cimientos de nuestra civilización, pues se hallan en disputa dos pesos pesados de la historia: la ciencia y la religión (espiritualidad), el saber empírico y el saber revelado, la razón y el espíritu. Desde el surgimiento de la física cuántica, esa divergencia cognitiva es argumentada epistemológicamente por Ken Wilber en su obra El espectro de la conciencia como dos modos de saber: el conocimiento simbólico (dualidad sujeto-objeto) y el misticismo contemplativo (no-dualidad entre sujeto-objeto). Las experiencias espirituales son, probablemente, el contexto más complejo a desentrañar por nuestra actual civilización. El gran mérito de Wilber es haber puesto en el contexto histórico la reivindicación de la filosofía transpersonal que, al aunar la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, permite la argumentación de una antropología revisionista de nuestra cultura y la necesidad de una ética epistémica en el marco de una episteme transracional lo cual, como se argumentará seguidamente, propugna una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, transcender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad, pues como concluye Ken Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad: “Ahí estamos, en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional”.

2 - Meditación y educación

Son los genios y sabios, muchos de ellos científicos y filósofos, quienes abanderan las ideas metafísicas que hacen progresar la cultura humana, ahora en claro declive. ¿Qué lugar ocupa hoy la metafísica en nuestra cultura? He ahí quizá el escollo más difícil por transcender, pues la humanidad se halla ante nuevos paradigmas invisibles aún para la mayoría de coetáneos. Sin embargo, la sanación trascendental del ser humano está en su interior mediante la práctica de la meditación. En efecto, como nos recuerda el sabio aforismo griego “conócete a ti mismo”, se precisa de un conocimiento introspectivo para conectar con el Espíritu que vive en nosotros y que puede vislumbrarse mediante la conciencia de unidad.

La sanación trascendental del ser humano mediante la meditación no es una entelequia: un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

La meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar. La meditación se convierte así en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal como demuestran cada vez más numerosos estudios científicos. Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Consecuentemente, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, peros son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación, y con la posibilidad de que sea impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber.

3 - Filosofía transpersonal y educación transracional

La filosofía tradicional occidental se sustenta en una epistemología de lo conmensurable mediante el dualismo sujeto-objeto hasta la llegada de la física cuántica (“ello”-ciencia-), y requiere de una complementación cognitiva mediante la hermenéutica de lo inconmensurable, cuyos campos de estudio son la profundidad del “yo”-conciencia-, y la intersubjetividad de todos “nosotros”-cultura-. En la modernidad, estas tres esferas platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad-, fueron diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas: la naturaleza (ello), la conciencia (yo) y la cultura (nosotros). Y la misión de la postmodernidad mediante las humanidades es integrar los individuos (yo) en una conciencia colectiva (nosotros) gracias a una filosofía transpersonal que incorpora una ética epistémica en el marco de una episteme transracional, lo cual propugna inherentemente una educación transracional como misión espiritual para la sanación trascendental del sujeto cognoscente y, así, trascender también la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad.

Una educación transracional fundamentada en la filosofía transpersonal se convierte, consecuentemente, en una renovada pedagogía para la trascendencia espiritual mediante la meditación, y postula un revisionismo psicológico que incorpore a la espiritualidad con la misión de transcender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad también a nivel social y cultural: La educación espiritual de los niños es un imperativo para instaurar en el futuro una Vida espiritual en una sociedad digital; consecuentemente, Espiritualidad y educación social es un binomio inseparable para trascender La sociedad de la ignorancia y, por antonomasia, es El desafío ético de la educación.

Dicho repensar humano posibilitaría, entonces, salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros). La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos, pues como dijera Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, pues como dice una cita atribuida al dramaturgo inglés John Gay: “Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante, el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia”. Es indudable que el estudio de la conciencia es un problema epistemológico y hermenéutico aún no resuelto por la cultura occidental en particular y la humanidad en general y, consecuentemente, la conciencia sigue siendo un problema histórico por resolver.

4 - La conciencia como problema histórico: conclusiones

Toda la historia de la filosofía occidental está transitada por la inquietud de encontrar la solución al problema del conocimiento e intentar dar una explicación coherente de la conciencia, y se ha caracterizado por la constante universal de abordar el problema del hombre desde el dualismo: materia y espíritu, cuerpo y alma, cerebro y mente. La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica y hermenéutica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo. La filosofía transpersonal de Ken Wilber, al aunar ciencia y espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introduce la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Esta comunicación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad.

Esos dos modos de saber así aprehendidos, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Con ello, podemos concluir consecuentemente que la filosofía transpersonal de Ken Wilber es un fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación transcendental del sujeto cognoscente mediante la meditación (fin del resumen del artículo).

En la estela del último epígrafe La conciencia como problema histórico de dicho artículo, remití a la Revista Ciencia y Humanidades (Medellín, Colombia) el séptimo artículo titulado La conciencia como problema histórico:la filosofía transpersonal de Ken Wilber como una hermenéutica complementaria a la epistemología y como fundamento para una educación transracional. Y en este punto, amigo lector, me gustaría destacar lo que anteriormente anticipaba, a saber, que la inconmensurable obra de Ken Wilber es totalmente obviada en el ámbito académico. Valga para probar ello, la respuesta que el comité científico me remitió a la presentación de dicho artículo:

Respetado autor Amador Martos García, reciba un cordial saludo:
Según se le informó en correo pasado, su artículo fue remitido a instancias del Comité Científico de la Revista Ciencia y Humanidades. Dicho Comité está compuesto por más de 50 académicos ubicados en diferentes países de habla hispana, a los cuales se les asignan artículos dependiendo de sus áreas de estudio. Ahora bien, respecto a su artículo en cuestión, a la fecha no se ha podido ubicar un evaluador que posea el conocimiento académico/investigativo necesario para hacer un dictamen justo de dicho texto, por lo que la Revista Ciencia y Humanidades, desde su Comité Editorial en sesión del 5 de junio de 2019, teniendo en cuenta la responsabilidad editorial y científica que atañe a la Revista Ciencia y Humanidades, ha declarado que para el octavo número su artículo no podrá ser teniendo en cuenta debido a los motivos anteriormente expuestos. De antemano pedimos disculpas por cualquier problema causado, cordialmente.

¿Cómo interpretar dicha respuesta? Ello invita a pensar que cincuenta académicos y una revista científica no saben prácticamente nada sobre el filósofo contemporáneo por excelencia: Ken Wilber. Tampoco saben nada de psicología transpersonal, ni de filosofía transpersonal, y menos de educación cuántica (véase mi obra del mismo nombre) y menos aún de educación transracional (véase también mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional)…. Son neologismos que no han entrado en el sistema académico tradicional. Y por eso no han podido interpretar mi artículo, menos comprenderlo, y ni tan siquiera un atisbo de intención en intentarlo. Lo más fácil es rechazar aquello que no se comprende, en vez de promover la tarea de investigar aquello de lo cual no sabemos. La inquisición religiosa ha sido sustituida por la inquisición racional: la del ego. Pero eso no me detendrá, aunque sea solo para aquellos que gustan de lo que escribo, escribiré para ellos. Les aseguro que no es necesario ser académico para entender el artículo remitido a dicha revista, y es por ello que, a pesar de que no ha sido revisado y aprobado, lo incluyo en esta obra Ciencia, filosofía, espiritualidad: para que el lector sea el propio académico, el mejor de los académicos diría yo. Este es el resumen de dicho artículo:

Toda la historia de la filosofía occidental está transitada por la inquietud de encontrar la solución al problema del conocimiento e intentar dar una explicación coherente de la conciencia, y se ha caracterizado por la constante universal de abordar el problema del hombre desde el dualismo: materia y espíritu, cuerpo y alma, cerebro y mente. La historia del pensamiento, devenida dogmáticamente en una filosofía materialista y en un reduccionismo psicológico, aboca a una crisis epistemológica y hermenéutica entre ciencia y espiritualidad desde que la física cuántica irrumpió en el tablero cognitivo.La filosofía transpersonal de Ken Wilber, al aunar ciencia y espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, introduce la primera fisura en la “rígida estructura” del dualismo científico entre sujeto y objeto que ha impregnado a la civilización occidental. Esta investigación postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable ), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad. Esos dos modos de saber así aprehendidos, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental (fin del resumen del artículo).

Como en repetidas ocasiones he dicho, escribo como terapia personal para saber cual es mi lugar en el mundo y, de momento, he averiguado que vivo bajo un pensamiento divergente. Un “raro” según algunos y un incomprendido por algunos señores académicos: es el precio de pensar a contracorriente. La sabiduría popular ha sido desposeída de su intuición espiritual, un reduccionismo que nos ha conducido solamente a la visión materialista. El término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. No obstante, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como concluye Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad, estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional:

El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo.

Y esa incipiente transracionalidad donde el prefijo “trans” nos impele a ir más allá de la racionalidad, posibilita a este pensador la justificación epistemológica de una filosofía “trans”-personal (más allá del ego), así como una educación “trans”-racional (más allá de la razón), dicho de otro modo, sienta las bases para adentrarnos en la metafísica a partir de experiencias interiores de los sujetos cognoscentes, tales como las experiencias cercanas a la muerte, la reencarnación, las ciencias noéticas, la psicología transpersonal, las experiencias místicas y la meditación. Dichas cuestiones son estudiadas mediante la metodología científica por cada vez más científicos que se atreven a ir más allá (“trans”) de la racionalidad convencional. Este humilde pensador, en sus procesos investigativos, ha introducido las conclusiones científicas de aquellos investigadores que se han atrevido a transcender la ortodoxa ciencia materialista mediante la incorporación de la espiritualidad en la comprensión del origen y el sentido de la vida más allá de los reduccionismos materialistas y psicológicos, cientifismos dogmáticos que abocan en el nihilismo. Tal es el trasfondo epistemológico que subyace en los siete artículos publicados en revistas científicas y congresos.

Concluyendo este capítulo del preámbulo metodológico, la primera parte de esta obra está dedicada a la reproducción de los siete artículos publicados en revistas científicas y congresos, de los cuales hemos citado las correspondientes sinopsis. En la segunda parte, se argumenta a modo de glosario los conceptos más importantes de la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento. Y, en la tercera parte, desde la filosofía transpersonal se justifica epistemológica y pedagógicamente a la educación transracional como misión espiritual.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 3 - RESUMEN Y OBJETIVO DE LA OBRA

Publicado 14/10/2019 22:42:46  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 3 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

Disponible en papel, ebook y GRATIS en PDF.

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Wilber argumenta que las grandes tradiciones espirituales del mundo caen bajo dos tipos diferentes de espiritualidad que denomina la espiritualidad ascendente y la espiritualidad descendente. Existe dos grandes direcciones posibles: ascender desde la materia hasta el Espíritu o descender desde el Espíritu hasta la materia. La primera es una dirección trascendente o ultramundana, mientras que la segunda es inmanente o intramundana: estas dos facetas se vieron brutalmente separadas y tuvo lugar una violenta ruptura entre los partidarios de lo meramente ascendente y los defensores de lo meramente descendente, pues se consumó la escisión entre ambas. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Sin embargo, desde el surgimiento de la física cuántica, esa divergencia cognitiva es argumentada epistemológicamente por Ken Wilber en su obra El espectro de la conciencia como dos modos de saber: el conocimiento simbólico (dualidad sujeto-objeto) y el misticismo contemplativo (no-dualidad entre sujeto-objeto). Las experiencias espirituales son, probablemente, el contexto más complejo a desentrañar por nuestra actual civilización. El gran mérito de Wilber es haber puesto en el contexto histórico la reivindicación de la filosofía transpersonal como una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia. La filosofía transpersonal auna la ciencia y la espiritualidad mediante la recuperación de la filosofía perenne, y tiene su correlato con el surgimiento de la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. La anterior argumentación de la filosofía transpersonal, la filosofía perenne y la psicología transpersonal, implica una antropología revisionista de nuestra cultura y la necesidad de una ética epistémica en el marco de una episteme transracional. A tal efecto, como concluye Ken Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad: “Ahí estamos, en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional”. Y esa transracionalidad es susceptible de ser alcanzada mediante la práctica de la meditación.

Como se argumentará en esta obra, la filosofía transpersonal de Ken Wilber permite vislumbrar la sanación trascendental del ser humano mediante la práctica de la meditación, dicho de otro modo, ello nos traslada al sabio aforismo griego “Conócete a ti mismo”. La sanación trascendental del ser humano mediante la meditación no es una entelequia: un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. En dicho sentido, la meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar. La meditación se convierte así en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal como demuestran cada vez más numerosos estudios científicos. Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Consecuentemente, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, peros son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación, y con la posibilidad de que sea impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber.

Wilber considera que Occidente ha completamente olvidado las dimensiones espirituales, abocando con ello a un “mundo chato” dominado por los ascendentes y los descendentes, y que han llevado al colapso de la modernidad. Wilber relaciona dicha integración entre lo ascendente y lo descendente con la unión entre la sabiduría y la compasión. En efecto, tanto en Oriente como en Occidente, el camino de ascenso desde los muchos hasta el Uno es el camino de la sabiduría, porque la sabiduría ve que detrás de todas las formas y la diversidad de los fenómenos descansa el Uno, el Bien. El camino de descenso, por su parte, es el camino de la compasión, porque el Uno se manifiesta realmente como los muchos y, en consecuencia, todas las formas deben ser tratadas con el mismo respeto y compasión. Y la unión entre esas dos corrientes, entre la sabiduría y la compasión, constituye el fin y el sustrato de toda auténtica espiritualidad. Dicho de otro modo, la sabiduría es a Dios como la compasión a la Divinidad. Esta es precisamente la visión no dual, la unión entre el Flujo y el Reflujo de Plotino, entre Dios y la Divinidad, entre la Vacuidad y la Forma, entre la sabiduría y la compasión, entre lo ascendente y lo descendente. Consecuentemente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental del ser humano.

Los pensadores transpersonales, o trascendentales, tienen una característica pensativa en común: poseen un racionalismo espiritual que propugna la trascendencia de la dualidad (entre sujeto y objeto) hacía la no-dualidad (misticismo contemplativo). No en vano según Wilber, los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica, todos ellos con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Así, Ken Wilber ha logrado estructurar una filosofía interpersonal que aúna la racionalidad del pensamiento occidental con la trascendencia espiritual. Dicha cosmovisión de una renovada racionalidad para pensar y rehacer el mundo inquiere, como objetivo de esta investigación, que el educando aprehenda la síntesis de saberes (entre la epistemología y la hermenéutica) mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas- como una intuición moral básica para orientar ética y responsablemente sus actos, pensamientos y sentimientos, una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional. Y dicho imperativo pedagógico y moral inquiere, implícitamente, un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa que incorpore la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano. Por tanto, la síntesis de saberes entre la epistemología de lo conmensurable (razón) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) mediante la intuición moral básica, es un imperativo para trascender la racionalidad hacia la transracionalidad.

Consecuentemente, la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, es postulada como asignatura educativa y en una cuestión de sentido para una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental: la filosofía transpersonal se constituye, entonces, en un fundamento pedagógico y epistemológico para una educación transracional con una misión eminentemente espiritual. En dicho sentido, la meditación es una puerta de acceso a dicha realidad superior y puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, volvamos a repetir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Dicho repensar humano posibilitaría, entonces, salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros), Dios libre de culpa a este inconmensurable pensador. La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros, insisto una vez más, mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos, pues como dijera Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, pues como dice una cita atribuida al dramaturgo inglés John Gay: “Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante, el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia”.



PREÁMBULO METODOLÓGICO: 2 - VIDA Y OBRA DE KEN WILBER

Publicado 14/10/2019 22:16:07  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 2 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

Disponible en papel, ebook y GRATIS en PDF.

Ken Wilber es un pensador contemporáneo, cuyos libros abarcan las principales corrientes de psicología, espiritualidad y filosofía. Además, incluye en su objeto de estudio teorías en sociología, antropología, ecología y corrientes de pensamiento de vanguardia. Incorpora el misticismo tanto de Oriente como de Occidente. Intenta unir toda la sabiduría perenne bajo una “teoría de todo”. En este sentido, Wilber es un “omni-pensador”, con el objetivo de abarcar todo, que procura llegar a un mapa fidedigno de la realidad, si bien aclara que un buen mapa no equivale al territorio: “las fronteras son ilusiones, no son producto de la realidad sino de la forma en que hacemos un mapa de la realidad y la forma en que la editamos. Si bien es bueno hacer un mapa del territorio, es fatal confundir los dos”.

2-1 El comienzo

Wilber nació en 1949 en Oklahoma; a los 18 años entró a la universidad con intención de estudiar medicina. Pero se vio fascinado por la literatura Oriental, especialmente el Tao Te Ching y después de unos años abandonó la vida academica formal para dedicarse a tiempo completo al estudio personal de tradiciones espirituales, así como los grandes movimientos del siglo XX, además de practicar la meditación zen.

A los 24 años escribió su primer libro, El espectro de la conciencia, que busca integrar distintas disciplinas y distintos campos de conocimiento. El libro fue rechazado por veinte editores hasta que finalmente encontró una editorial que lo publicó en 1977. Desde entonces ha seguido publicando libros.

En 1983 se casó con Terry Killam, luego cambió su nombre a Treya, quien fue diagnosticada con cáncer después de la luna de miel. Entre 1984 y 1987 Wilber dejó de escribir para dedicarse plenamente al cuidado de Treya hasta su muerte en 1989. El libro Gracia y coraje narra la historia de amor entre ellos y los múltiples desafíos que enfrentaron juntos. El libro está escrito por ambos ya que Treya llevaba un diario que luego se publicó en 1991 con los textos intercalados de Ken Wilber. Es un libro conmovedor que ayuda a ver a Wilber en su rol de hombre de carne y hueso más que al brillante escritor. Su lectura resulta transformadora ya que ayuda a no prejuzgar ni a intentar explicar en forma facilista por qué nos enfermamos.



2-2 Los postulados fundamentales

Wilber deja atrás el movimiento de la psicología transpersonal de sus comienzos, una vez que postula la falacia pre-trans, es decir, que no es lo mismo lo pre-racional que lo trans-racional, y confiesa que le cuesta enunciar esta falacia ya que gran parte del movimiento moderno espiritual cae en esta equivocación que él mismo había compartido en sus primeros libros.

Después de algunos años para recuperarse de la muerte de Treya, Wilber escribe en la década del 90 algunas de sus obras más memorables como Sexo, ecología, espiritualidad y Breve historia de todas las cosas. A partir de entonces adopta una postura que hasta el día de hoy denomina integral, la define como: “integrativa, inclusiva, comprehensiva y equilibrada; cuya idea es aplicar esta orientación integral a los múltiples campos del conocimiento y emprendimiento humano, incluyendo la integración de la ciencia con la espiritualidad.”

2-3 El modelo Integral

El método integral funciona a través de tres pasos fundamentales. Primero, en un nivel de abstracción que es llegar a una “generalización orientadora”. Por ejemplo, en las tradiciones espirituales no todos están de acuerdo en si Jesús, Mahoma o Jehová son Dios, pero todas las religiones coinciden en que existe un espíritu o misterio incuantificable, y esta sería la generalización orientadora. El segundo paso es tomar todas las verdades parciales, o “generalizaciones orientadoras” que surgen del primer paso y formular la siguiente pregunta: ¿Qué sistema coherente incorpora a la mayor cantidad de estas verdades? Y el tercer y último paso es el desarrollo de una teoría crítica. Una vez concluido cuál es el esquema que incorpora la mayor cantidad de generalizaciones orientadoras, Wilber utiliza este esquema para criticar los enfoques más parciales y estrechos.

2-4 Ciencia y Religión

Otro de los esfuerzos de Ken Wilber está en intentar unir la ciencia con la religión, bajo la mirada integral, tomando en cuenta el método científico para las experiencias místicas que se repiten y homologan a lo largo de la historia y dejando a un lado los distintos dogmas religiosos que no encuentran reconciliación: “No puede haber desarrollo exterior sin un desarrollo interior que lo sostenga en su lugar”.

En el 2011 Wilber anunció que sufre de fatiga crónica causada por un mal degenerativo, contraído a fines de la década del 80, conocido como enfermedad de deficiencia de enzima Rnasa, que le trajo un sinfín de problemas físicos y lo limita mucho en la actualidad.

Si bien en ocasiones por error se lo ha descrito como un escritor New Age, su obra es severamente crítica con este movimiento. Como sostiene el escritor Tony Schwartz, quien le dedicó un capítulo entero en su libro .Lo que realmente importa: en busca de la sabiduría en Occidente.: “Wilber unificó a Freud con el Buda”.

2-5 Conceptos clave

Algunos conceptos clave que ha introducido Wilber dentro del campo espiritual son:

-La conciencia en el ser humano evoluciona a partir de “trascender e incluir”.

-La falacia pre-trans, que consiste en confundir los estadios pre-personales con los transpersonales (su propia obra WI cae en esta falacia).

-La sistematización de niveles o estructuras de conciencia, líneas de desarrollo humano y estados de conciencia diferenciados como distintas categorías.

-El modelo de los cuatro cuadrantes (AQAL: todos los cuadrantes, todos los niveles) que es el marco básico de la teoría integral.

-Flatland: concepto que se tradujo como “el mundo chato” y por extensión como “religión chata”. Wilber se refiere al completo olvido de dimensiones espirituales en la actualidad sumado a la falta de jerarquías virtuosas, es decir una tierra rasa, reducida, sin profundidad.

-La importancia de reconocer las jerarquías (“holarquías”) virtuosas (y desechar las opresivas).

-Boomeritis: remarca que existen jerarquías virtuosas que fueron desdeñadas por el posmodernismo más narcisista que abusa del reduccionismo.

-La espiral dinámica integral (SDi) postulada junto a Don Beck.

2-6 Práctica Principal

La práctica integral de vida (ILP, Integral Life Practice) es un marco organizativo de distintas prácticas para encarnar la visión integral en el día a día. Implica ejercitar tanto cuerpo como mente y trabajar con la propia sombra. Es una práctica radicalmente inclusiva, que toma lo esencial de las prácticas más antiguas junto con los descubrimientos modernos más valiosos. Está pensada para una vida de crecimiento, para una vida contemporánea, con distintos módulos flexibles.

Es un autor recomendado para quienes quieran construir un puente entre la espiritualidad Oriental, la ciencia y el pensamiento Occidental, además de indagar sobre la práctica integral y el misticismo. Wilber puede resultar algo académico, y un desafío intelectual leer toda su obra, pero es un pensador insoslayable si se quiere entender el paradigma espiritual actual y los desafíos que enfrenta.

Wilber tiene muchos admiradores que se inclinan hacia una filosofía de la realidad, que necesitan indagar y analizar la contemporaneidad a través del intelecto además de tener una práctica integral. El mapa que él crea cambia la manera de ver la realidad y hasta puede resultar psicoactivo.

2-7 Etapas del pensamiento de Ken Wilber

Ken Wilber escribe desde hace cuatro décadas y es lógico que haya habido un avance y cambios importantes en su pensamiento incluyendo múltiples derivaciones de sus obras. Las etapas que él mismo postuló incluyen:

-Wilber I (WI: 1977 - 1979)

-Wilber II (WII: 1980 - 1983)

-Wilber III (WIII: 1983 - 1991)

-Wilber IV (WIV: 1994 - 2000)

-Wilber V (WV: 2001 hasta el presente)

Un libro de fácil lectura es Conciencia sin fronteras, un favorito de los que solo han leído la primera etapa de Wilber. En este libro, Wilber está muy influido por Alan Watts. Pero el propio autor recomienda empezar a leer su obra en la fase WII, donde ya queda atrás la falacia pre-trans.

Para abordar las últimas etapas de su obra, es ideal comenzar con Breve historia de todas las cosas (WIV), escrito en forma de diálogo con preguntas y respuestas y que antecede su más compacto y reciente Teoría de todo. Breve historia de todas las cosas es de más fácil lectura que Sexo, ecología, espiritualidad, con un contenido muy similar, que lleva el debate sobre la evolución del ser humano a otra dimensión integral. Las ideas presentadas en estas dos obras magistrales son desarrolladas en profundidad, pero tendrán algunas modificaciones y desarrollos más detallados en su etapa más reciente conocida como “Wilber V”.

2-8 Citas de Ken Wilber

“Tengo una regla principal: todo el mundo tiene razón. Más específicamente, todas las personas – incluyéndome a mí – tienen alguna pieza importante de la verdad, y cada una de esas piezas debe ser honrada, atesorada, e incluida con gracia en un espacioso y compasivo abrazo.”

“El punto es unir los opuestos, tanto positivos como negativos, al descubrir un terreno que trasciende e incluye a ambos.”

“El posmodernismo extremo pasó de la noble comprensión que todas las perspectivas deben ser escuchadas por igual a la creencia absolutamente contradictoria de que ninguna perspectiva es mejor que otra.” (en Ciencia y religión)

“El ser humano, la máscara de Dios.” (en El espectro de la conciencia)

“La verdadera ciencia y la verdadera religión son en realidad aliados contra las falsedades, contra lo dogmático y lo no verificable y lo no sujeto a falsificación en sus respectivas esferas.”

“Si la ciencia puede abandonar su empirismo más estrecho por un empirismo más amplio, y si la religión puede abandonar sus reclamos míticos falsos en favor de una experiencia auténticamente espiritual, entonces repentinamente, muy repentinamente, la ciencia y la religión empiezan a parecerse más a mellizos fraternos que a enemigos milenarios.” (en Ciencia y religión)

2-9 Obras de Ken Wilber

-El espectro de la conciencia (The Spectrum of Consiousness, 1977) WI.

-La conciencia sin fronteras (No Boundary, 1979) WI.

-El Proyecto Atman (The Atman Project, 1980) WII.

-Después del Edén (Up from Eden, 1981) WII.

-El paradigma holográfico (The Holographic Paradigm and Other Paradoxes, 1982) WII.

-Un dios sociable (A Sociable God, 1983) WII.

-Los tres ojos del conocimiento (Eye to Eye, 1984) WII.

-Cuestiones cuánticas (Quantum Questions, 1984) WII.

-Psicología integral (Transformations of Consciousness, 1986) WIII.

-Gracia y coraje (con Treya Wilber; Grace and Grit, 1991) WIII.

-Sexo, ecología, espiritualidad (Sex, Ecology, Spirituality, 1995) WIV.

-Breve historia de todas las cosas (Brief History of Everything, 1996) WIV.

-El ojo del Espíritu (The Eye of Spirit, 1997) WIV.

-Ciencia y religión (The Marriage of Sense and Soul, 1998) WIV.

-Diario (One Taste: The Journals of Ken Wilber, 1998) WIV.

-Antología: textos escogidos (2001) WIV.

-Una visión integral de la psicología (Integral Psychology, 2000) WIV.

-Una Teoría de Todo (A Theory of Everything, 2000) WIV.

-Boomeritis (novela). (Boomeritis, 2002) WIV.

-Espiritualidad integral (Integral Spirituality, 2006) WV.

-La visión integral (The Integral Vision, 2007) WV.

-La práctica integral de vida (The Integral Approach, 2013) WV.

-El cuarto giro (The fourth Turning, 2014).

-Integral Meditation (2016).

-La religión del futuro (The Religion of Tomorrow, 2017).

-Trump and Post-Truth World (2017).

Fuente: www.integrallife.com



PRÉAMBULO METODOLÓGICO: 1 - GRACIAS, WILBER

Publicado 14/10/2019 21:44:52  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


KEN

Este es el capítulo 1 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

Disponible en papel, ebook y GRATIS en PDF.

Cuando presientes que, inexorablemente, te diriges hacia el ocaso de esta vida, es inevitable hacer un balance de tu paso por este mundo. Es imperativo saber, antes de irte al otro barrio, qué sentido ha tenido tu vida, si es que ha tenido alguno. Probablemente, ese mundo exterior seguirá con sus miserias, sus guerras, sus diferencias entre ricos y pobres, el predominio de unos pocos sobre los muchos y, por tanto, la ausencia de una genuina libertad reconvertida en libertinaje. Por ende, la felicidad de los pueblos también queda relegada a una utopía todavía por realizarse plenamente.

La vida discurre con una aparente incertidumbre, como si el caos predominara sobre la existencia humana sin atisbo de orden. Sin embargo, me iré de este mundo con la satisfacción de haber intentado comprenderlo, plasmando mi interpretación a través de mis diversas publicaciones, aunque, de momento, el reconocimiento intelectual brille por su ausencia, pero, a esta altura de mi vida, poco importa ya. De hecho, a modo de terapia, la escritura ha sido mi válvula de escape para no caer preso mentalmente de un sistema corrupto hasta la médula y que ha conducido a la extenuación psicológica de las personas. Podía haber caído en el suicidio, o en la depresión, como tantas personas han sido abocadas a ello por este depredador y salvaje capitalismo donde predomina el egoísmo y la salvación individual allende del bien común y de la colectividad. Sin embargo, emulando a Descartes, decidí una andadura en busca de la “verdad”, si es que hay alguna, en busca del por qué este mundo es tan complejo de entender, o lo hace complejo una minoría plutocrática que maneja los designios de la humanidad. Poco a poco, libro tras libro, fui descubriendo un orden subyacente a mis pensamientos procedente de nuestra “voz interior”, del “Logos” en boca de Heráclito, o de nuestro “doble” a decir del físico francés Garnier, invitándome contra viento y marea a emprender una aventura hermenéutica, sin entonces saber ni tan siquiera qué era eso de la “hermenéutica” como disciplina filosófica. Hasta que descubrí a Ken Wilber.

También descubrí a vanguardistas científicos cuyos pensamientos abrazaban la espiritualidad, en contraposición al rancio y desfasado materialismo científico como modelo de cognición sobre la realidad por conocer. De hecho, según las neurociencias, la realidad es maya-ilusión-, dejando entonces espacio suficiente para el surgimiento de un movimiento de pensadores que aunaron ciencia y espiritualidad. Los ortodoxos materialistas científicos calificaron a dicho movimiento filosófico como “misticismo cuántico”. Espero y deseo que esta obra haga justicia para que dicho movimiento de pensadores espirituales seamos histórica y académicamente reconocido bajo el espectro de la filosofía transpersonal , cuyo iniciador por antonomasia, a mi humilde entender, es Ken Wilber.

Así pues, tengo el pleno convencimiento de que hay un orden subyacente en la realidad, el cual hay que descubrir mediante un minucioso y concienzudo camino hacia la sabiduría. He seguido a Platón, a Descartes, a Kant, a Hegel, a Marx entre otros muchos, y desde ahí doy un salto cualitativo hasta Wilber. Desde Kant hasta Wilber, hay una brecha epistemológica entre dos modos de saber, así como un desterramiento de la hermenéutica filosófica como más que probable camino para entender este complejo mundo.

Afortunadamente, Ken Wilber me abrió los ojos, mucho más que los cincos años de mi paso por la universidad. Con el descubrimiento de Wilber, la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia, se me presentan ahora con sólidos pilares epistemológicos para desarrollar mi propia comprensión sobre este viejo mundo de ahí fuera, pero, eminentemente, sobre el nuevo mundo por descubrir en el interior de cada uno de nosotros. Que la realidad tiene un orden subyacente que debe ser interpretado, no es una elucubración mía como se aprestarían a rebatir subrepticiamente los escépticos materialistas científicos, sino que muchos científicos proponen introducir al Espíritu en la ecuación del conocimiento, tal como propone el biólogo Bruce Lipton. Como también propone el premio Nobel de física Wolfgang Pauli, en el cosmos existe un orden distinto del mundo de las apariencias, y que escapa a nuestra capacidad de elección. Así fue como emprendí un viaje hacia la comprensión no solo del mundo exterior sino, eminentemente, de nuestro mundo interior, es decir, emprendí un viaje hermenéutico. El término “hermenéutica” significa “interpretar”, “esclarecer” y “traducir”, es decir, cuando alguna cosa se vuelve comprensible o lleva a la comprensión. Y en ese viaje hermenéutico, el pensador que más me ha influido y ayudado a comprender la historia de la filosofía ha sido, sin lugar a dudas, Ken Wilber. Gracias, Wilber. Pero, ¿quién es Ken Wilber?

Ken Wilber es un filósofo contemporáneo, un prolífico autor de más de veinte libros traducidos a más de treinta idiomas, considerado como el “Einstein de la conciencia” y, sin embargo, obviado y desconocido por el establischment académico tradicional. Toda su obra es un intento por lograr un mapa completo de la conciencia, una “teoría del todo”. Y para situar al lector en el contexto del pensamiento integral propuesto por este inconmensurable pensador, a continuación, se hace una breve descripción de su vida y obra (véase el preámbulo metodologíco: 2- Vida y obra de Ken Wilber ).



volver

ir a primera página


"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


Copyright © pensarenserrico.es  |  Aviso legal  |  Mapa web