"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)

Blog de Amador

Filtrar por categorías:
Que contenga las palabras:
ASCENSION

ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D: EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

Resumen:

Trabajo monográfico cuyo objetivo es describir el proceso psicológico de la transformación interior de cada individuo durante el desarrollo de su evolución espiritual, desde la salida de la “tercera dimensión”-3D (espacial y conocido más popularmente como Matrix) hacia la “cuarta dimensión”-4D (la dimensión atemporal en la que habita el enemigo invisible de la humanidad) en la que se experimenta el empoderamiento y el despertar espiritual para llegar finalmente a la “quinta dimensión”-5D mediante la experimentación de la trascendencia y la conciencia de unidad en la que solo se vive por y para el amor.

Índice:

1 - INTRODUCCIÓN

2 - METODOLOGÍA

3 - SINOPSIS GENERAL:

3-1 La tercera dimensión - 3D
3-2 La cuarta dimensión - 4D
3-3 La quinta dimensión - 5D

4 - EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

4-1 Empoderamiento (parte baja de la 4D)

- ¿Qué tipo de pensador eres?
- Pedagogía filosófica: la mayéutica
- La muerte del ego
- La revolución interior
- Escucha tu subconsciente

4-2 Despertar espiritual (parte alta de la 4D)

- La intuición espiritual
- El despertar espiritual
- La evolución del amor
- Dimensión espiritual: un despertar de la conciencia
- Inteligencia espiritual
- La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual

4-3 Trascendencia (parte baja de la 5D)

- La meditación
- La experiencia mística
- El doble: intuiciones, premoniciones e hyperincursión
- Mente cuántica: el viaje de la transformación interior
- El sujeto trascendente
- Visón lógica y transracionalidad

4-4 Conciencia (parte alta de la 5D)

- El giro copernicano
- Conciencia de sí para alcanzar la felicidad
- La conciencia transpersonal
- La conciencia mística: ser uno con el universo
- La conciencia de unidad


1 - INTRODUCCIÓN

Este trabajo monográfico tiene como objetivo describir el proceso psicológico de la transformación interior de cada individuo durante el desarrollo de su evolución espiritual, desde la salida de la “tercera dimensión”-3D (espacial y conocido más popularmente como Matrix) hacia la “cuarta dimensión”-4D (la dimensión atemporal en la que habita el enemigo invisible de la humanidad) en la que se experimenta el empoderamiento y el despertar espiritual para llegar finalmente a la “quinta dimensión”-5D mediante la experimentación de la trascendencia y la conciencia de unidad en la que solo se vive por y para el amor.

Dicho proceso de evolución psicológica y espiritual se encuadra dentro de la teoría de los “cuatro cuadrantes” del inconmensurable Ken Wilber. Uno de dichos cuadrantes corresponde a la “interioridad individual”, es decir, a la subjetividad en la que cada cual debe practicar la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez como cualidades éticas que le llevarán por el camino ascendente hacia la sabiduría.

Este trabajo se sustenta en una recopilación de investigaciones anteriores contempladas en mis diversas publicaciones, pero, ahora, ordenadas de tal modo que se pueda argumentar científicamente ese proceso de transformación interior hacia el empoderamiento y el despertar espiritual hasta lograr la autorrealización cuya máxima suprema es el servicio a los demás, lo cual supone un ejercicio de trascendencia psicológica Más allá del ego, hasta alcanzar la conciencia mística de ser uno con el universo. Para tal finalidad, dicho proceso psicológico y espiritual lo he dividido en cuatro bloques argumentales: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia.


2 - METODOLOGÍA

Para el objetivo anteriormente expuesto, los artículos e investigaciones que sustentan este trabajo monográfico están disponible cada uno de ellos individualmente y numerados en el orden preciso de la argumentación que, en el punto cuatro de más abajo, se detallan bajo estos cuatro epígrafes: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia. Por tanto, el lector podrá recurrir a los correspondientes artículos numerados para ahondar en los detalles de las citas, bibliografías, pensamientos y las pertinentes argumentaciones científicas. En el citado punto cuatro se expondrá un resumen de las ideas más significativas de cada artículo a los efectos de hilvanar la argumentación teorética pretendida, a saber, la ascensión espiritual individual desde 3D a 5D.

No obstante, expongo primeramente una sinopsis general como pausa reflexiva e introductoria al citado punto cuatro. Así, el lector tendrá a su disposición una sinopsis de las ideas principales presentadas con sus correspondientes enlaces para que, si así lo desea, pueda investigar también más en profundidad.

La idea, pues, es que este primer artículo de presentación contenga de un modo resumido cada uno de los procesos psicológicos mediante una sinopsis general (punto 3) y, seguidamente, con mayor lujo de detalles científicos mediante los cuatro bloques argumentales (punto 4): empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia.


3 - SINOPSIS GENERAL

3-1 La tercera dimensión - 3D

Respecto a la 3D, no voy a ahondar demasiado en ello. Vivimos en un mundo cuyo sistema piramidal de poder está abocado al fracaso, pues se sustenta en una ingeniería social y mental cuyo principal objetivo es la manipulación económica, social y política, lo cual ha llevado a la extenuación psicológica de las personas y de los pueblos. Esos poderes globalistas pretenden imponer un Nuevo Orden Mundial para la esclavitud de la humanidad mediante una falsa pandemia cuyo pretexto es imponer una dictadura sanitaria y eugenésica sobre todos nosotros.

Frente a ello, el “despertar colectivo masivo” es la única solución posible, a pesar de la ingente manipulación de los medios de comunicación y los gobiernos, ya sean de izquierdas o derechas, pues todos ellos son serviles a los poderes fácticos de la oligarquía plutocrática y que, a su vez, obedecen a la agenda satánica del enemigo invisible de la humanidad.

En la 3D hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se experimenta la polaridad y la ilusión de la separación en el desarrollo de la identidad individual y la pérdida del sentido grupal: en esos presupuestos se fundamentan el capitalismo, o cualquier “ismo” que divide a la humanidad, pues se desarrolla el ego creyendo que estamos separados del Todo. La diferenciación comienza alrededor del segundo año de vida, cuando el niño comienza a diferenciar su yo emocional y su mente representacional. En esa etapa de aprendizaje es donde comienza la fragmentación y el surgimiento de la dualidad entre sujeto y objeto. Esa división del Ser es lo que llamamos personalidad, y es parte de nuestro trabajo considerar la evolución de la conciencia como único camino de salvación.

3-2 La cuarta dimensión - 4D

La única solución a la anterior situación estriba en el empoderamiento de cada uno de nosotros sobre las circunstancias descritas en la 3D. Dicho empoderamiento se constituye en una salida de las sombras tal como lo describe Platón en el Mito de la Caverna. Ese empoderamiento es estrictamente necesario para dejar atrás la 3D de nuestra vida e intentar dar un sentido a la misma. Ese proceso de empoderamiento nos llevará a la 4D (parte baja) donde se toma conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, más conocido ello como “inconsciente colectivo”, un lugar en donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños, y en donde se percibe el tiempo en forma de espiral. En términos de Carl Gustav Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. Dicho empoderamiento tiene sus propios procesos como son la consideración de la filosofía de la mente, la técnica mayéutica, la “muerte del ego” y una revolución interior hasta lograr la maestría de saber escuchar nuestro subconsciente.

Acto seguido en dicho proceso psicológico, debería surgir la experiencia conocida como “despertar espiritual”, la cual nos lleva a la 4D (parte alta) mediante el desarrollo de nuestra intuición espiritual, la consideración de la evolución del amor desde presupuestos de la neurobiología y la sociobiología, el despertar de la conciencia desde la perspectiva de la psicología transpersonal y la inteligencia espiritual que nos conducirá a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual.

El despertar espiritual en la 4D (grupal) se siente como sobrepuesta a la 3D (egoica), pues a nivel humano tenemos la necesidad de compartir con grupos nuestras experiencias vitales, revisar nuestras relaciones, buscar la sanación y el crecimiento mediante las correspondientes terapias. El paso de la 3D a la 4D es lo que se ha denominado como “salto cuántico” ya que implica un profundo cambio de nuestro sistema de creencias. Ahora ya hemos identificado al enemigo invisible que convive con nosotros en la 4D y sabemos cómo manipula a las personas que viven en la ignorancia de la 3D a través de los pensamientos y las emociones, incluso con implantes físicos o etéricos. La 4D es el lugar donde se dan las pesadillas y los abusos astrales, es un lugar de conflicto entre los seres obscuros y los seres de luz y, la única salida, estriba en vibrar en la dimensión del amor que, propiamente, pertenece a la 5D.

3-3 La quinta dimensión - 5D

Por tanto, el empoderamiento y el despertar espiritual vistos en la 4D se constituyen en una evolución psicológica de la persona más allá de las limitaciones 3D. De un modo científico, recomiendo estudiar dicho proceso a través de la evolución de la conciencia propuesta por Ken Wilber, pero también en mi investigación monográfica de la conciencia. Uno de esos recorridos evolutivos por descubrir es la meditación a través de la cual se logra una experiencia mística que, correlativamente en términos de filosofía cuántica, el físico francés Garnier nos propone como un “doble” a través del cual tenemos acceso a nuestras intuiciones y premoniciones, llegando así a percibir nuestra mente cuántica para realizar un auténtico viaje de la transformación interior que, inexorablemente, nos acerca al sentido de la trascendencia como parte baja de la 5D. Es así como el sujeto trascendente experimenta su propio proceso de ascensión espiritual hasta adquirir una visión lógica y la transracionalidad.

El anterior proceso de ascensión psicológica y espiritual implica un giro copernicano desde el “ver para creer” al “creer para ver”, una cuestión metafísica que pertenece a la parte alta de la 5D en la que se toma conciencia de sí para alcanzar la verdadera felicidad mediante la conciencia transpersonal, una experiencia mística de la conciencia que nos hace sentir Uno con el Universo, dicho de otro modo, alcanzar la conciencia de unidad.

La 5D se constituye, entonces, en una frecuencia de sabiduría interna en la que se experimenta la conciencia grupal como un solo Ser, es una frecuencia energética y no física en la que se percibe el tiempo como un continuo donde solo existe el ahora eterno. En la 5D es donde se viven los sueños dotándolos de realidad espacio/temporal, donde se experimentan los sueños lúcidos y la magia blanca. Como es una dimensión de luz, se perciben formas lumínicas y muchas veces geométricas. La 5D es también descrita como la conciencia de Cristo y de Buda.


4 – EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

Una vez expuesta la sinopsis general de la 3D, 4D y 5D y vistas las correspondientes interrelaciones con los conceptos de empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia, veamos cada uno de ellos de forma más pormenorizada con sus pertinentes argumentaciones científicas.

4-1 Empoderamiento (parte baja de la 4D)

- Artículo 2: ¿Qué tipo de pensador eres?

El empoderamiento debe comenzar por nuestros propios pensamientos. En un largo periodo de la historia, la fe religiosa ha supuesto la mayor ceguera para hacer del hombre un ser libre y consciente, hasta que el filósofo Descartes alumbró a la humanidad con el “cogito”, popularmente más conocido “pienso, luego existo”. Ahora bien, pensar certeramente no es una actividad baladí, al contrario, conviene aprender a pensar y, en dicho sentido, cabe preguntarse qué tipo de pensadores somos cada uno de nosotros:

- ¿Eres un pensador irreflexivo? (cuando no estamos conscientes de problemas en nuestro pensamiento)
- ¿Eres un pensador retado? (cuando nos enfrentamos con problemas en nuestro pensamiento)
- ¿Eres un pensador principiante? (cuando tratamos de mejorar, pero sin práctica regular)
- ¿Eres un pensador practicante? (cuando reconocemos la necesidad de práctica regular)
- ¿Eres un pensador avanzado? (cuando avanzamos según seguimos practicando)
- ¿O eres un pensador maestro? (cuando los buenos hábitos de pensamiento se vuelven parte de nuestra naturaleza)

La doctora y psicóloga educativa Linda Elder junto al líder en el movimiento internacional de pensamiento crítico, el doctor Richard Paul, han desarrollado una mini-guía con conceptos y herramientas que permiten adentrarnos en los pasos del desarrollo del pensamiento crítico. Invito como primer paso para el empoderamiento el dilucidar qué tipo de pensador eres, será un buen ejercicio para iniciarse en el conocimiento de sí mismo. Dicho empoderamiento a través del conocimiento de sí mismo tiene su precedente en términos filosóficos mediante el magistral Sócrates y su procedimiento cognitivo conocido como "mayéutica".

- Artículo 3: Pedagogía filosófica: la mayéutica

Una vez dilucidado qué tipo de pensador es cada uno de nosotros, es pertinente recurrir a los maestros del pensamiento clásico como en su día lo fueron Platón y su maestro Sócrates. La mayéutica (del griego “técnica de asistir en los partos”) es el método aplicado por Sócrates a través del cual el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra conocimientos. La mayéutica es la segunda de las fases del método socrático. La primera es la llamada “ironía socrática”, en la que el maestro simula ignorancia sobre la materia para, después, hacer comprender al interlocutor que lo que creía saber en realidad no lo sabe y que su conocimiento estaba basado en prejuicios o costumbres. A continuación, vendría la mayéutica, que es la acción pedagógica del método. La técnica consiste en hacer preguntas al interlocutor mediante las que este va descubriendo conceptos generales que le ayudan a ver la luz.

Siguiendo dicha clásica estela pensativa, en mi obra La educación cuántica invito a volver a la filosofía como genuina productora de conocimiento, pero no a la filosofía tradicional impartida en el actual sistema educativo reconvertido en un instrumento de poder, sino con la mira puesta en la filosofía perenne para incursionar en las verdades eternas acorde a una reinterpretación de los tiempos cuánticos que vivimos. Dicho de otra manera, debemos hacer una correcta introspección cognitiva de dichas verdades perennes, una cuestión que la educación tradicional obvia totalmente. Por tanto, la verdad se halla en nuestro interior y propugno la técnica mayéutica originaria del maestro Sócrates en boca de Platón.

La mayéutica se apoya sobre la teoría de la reminiscencia: el conocimiento se encuentra latente, de un modo natural, en el alma, y es necesario descubrirlo de un modo directo mediante el empoderamiento consciente, una metodología pedagógica ya puesta en práctica por las denominadas escuelas activas, porque un niño es un pozo de sabiduría si se le educa en un entorno de libertad, conocimiento y amor. El conocimiento preexiste potencialmente en cada uno de nosotros, como un roble lo está en la bellota. La naturaleza es sabia y conviene imitarla como certeramente observó Aristóteles a través de su teoría de la potencia y el acto. Todo hombre, potencialmente, debería tener acceso a la libertad y al conocimiento, dos presupuestos que niega tajantemente el sistema capitalista a la clase oprimida. Son tiempos de un revisionismo educacional, pero también de un revisionismo humano en el modo como percibimos nuestro mundo y el universo. Así, más que nunca, es necesaria La educación cuántica, una obra en la que propugno los siguientes revisionismos: un revisionismo histórico, un revisionismo filosófico, un revisionismo epistemológico, un revisionismo pedagógico, un revisionismo educativo y un revisionismo psicológico. En este trabajo de investigación nos ocupamos de la "interioridad individual" y, por tanto, de los procesos psicológicos en los que, irremediablemente como se ha visto, el ego ocupa un lugar central en la psicología del ser humano.

- Artículo 4: La muerte del ego

Como se ha expuesto en la sinopsis general, el empoderamiento (4D parte baja) implica la toma de conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, lo cual equivale a una conciencia menos egocéntrica, más plural. En términos psicológicos equivale ello el paso de la conciencia personal (egoica) a la conciencia transpersonal (trans-egoica) . Pero ese proceso así definido por Ken Wilber implica un esfuerzo y tiempo para lograr la trascendencia del ego. Es por eso mismo que, en este trabajo monográfico, la conciencia transpersonal es asignada propiamente a la 5D (parte alta) como culminación de una evolución psicológica y espiritual que requiere de otros procesos previos como el despertar espiritual (4D parte alta) y la trascendencia (5D parte baja) antes de alcanzar la conciencia transpersonal (5D parte alta).

La “muerte del ego” es, por tanto, un viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor.

La "muerte del ego" es un proceso doloroso que requiere sanación y terapia como, por ejemplo, el asesoramiento filosófico, pues hay que cambiar nuestro sistema de creencias anclado a la 3D: la trascendencia del ego es un proceso psicológico y espiritual nada fácil de lograr pues es toda una revolución interior, y que conviene analizar con más detenimiento.

- Artículo 5: La revolución interior

Como se ha expuesto en la sinopsis general respecto de la 3D, existe una trifulca histórica, económica, política y epistemológica, pues lo que verdaderamente está en juego es la democratización del saber como reivindico en mi obra La educación cuántica, que permita el ejercicio de la libertad con conocimiento de causa. La actual guerra que se libra en el mundo es por la libertad y el conocimiento, porque solo el conocimiento puede hacernos libres. Así, La educación cuántica está estructurada cognitiva, psicológica y pedagógicamente para que cada persona se empodere de su libertad con conocimiento de causa, porque la revolución hay que hacerla en la calle, pero también en nuestro interior. Cuando dicha revolución interior se extienda como la pólvora, las religiones estarán muy cuestionadas por el racionalismo espiritual y los gobernantes por hordas de pueblos que clamarán justicia, paz y libertad para la humanidad entera, como está pasando ahora con esta falsa pandemia.

En La rebelión de la consciencia, José Luis San Miguel de Pablos plantea que la humanidad se encuentra en una encrucijada que va mucho más allá de lo económico o lo político. Nos encontramos ante una verdadera disyuntiva cognitiva. Más allá de las causas próximas y reconocibles de la actual crisis socio-económica (egoísmo, codicia, ultracapitalismo), en lo más profundo se encuentra precisamente el lastre de las concepciones y paradigmas de pensamiento dominantes. La fascinante tesis del libro es que gran parte de la responsabilidad por las patologías sociales existentes reside en la metafísica materialista, presupuesto filosófico esencial de la modernidad. La rebelión de la consciencia apuesta por dejar atrás el espejismo pseudocientífico del materialismo metafísico. La trascendencia de este paradigma constituye la única salida espiritual, política y ecosistémica para superar nuestra crisis contemporánea.

¿Cómo poner orden ante tanto caos? ¿Cómo buscar cada cual su propio orden? Es indudable que para lograr dicho orden interior hay que acudir a la sabiduría y, por tanto, como se ha argumentado en la sinopsis general, hay que saber escuchar nuestro subconsciente como la fuente de nuestro conocimiento.

- Artículo 6: Escucha tu subconsciente

Todo lo anteriormente expuesto nos lleva sin lugar a duda a poder afirmar que la sociedad occidental se halla ante un fracaso epistemológico que disocia la razón del espíritu: con el surgimiento de la razón en la edad moderna y el posterior capitalismo, la realidad histórico-social ha devenido en una deconstrucción del “nosotros” en “yoes” egocéntricos y, así, la realidad socio-psicológica ha concluido en una fragmentación de la conciencia individual y su disociación de la conciencia colectiva: ahí reside el gran fracaso epistemológico de la filosofía occidental.

Ante tal tesitura exterior histórica, epistemológica y educativa, ¿qué camino nos espera a cada uno de nosotros? ¿Cómo salvar ese abismo cultural? Afortunadamente, Ken Wilber nos alumbró que hay dos modos de saber: la racionalidad y la espiritualidad. La racionalidad ha dominado el pensamiento occidental con mucha ciencia, pero poco espíritu. Según la teoría de los “cuatro cuadrantes” de Ken Wilber, es en el cuadrante de la “interioridad individual” donde debemos descubrir dicha espiritualidad y, por tanto, conviene saber escuchar nuestro subconsciente, una cuestión apuntada anteriormente de la mano de Jung.

Sin embargo, muy pocas personas saben escucharse a sí mismas, pues como ha demostrado el neurólogo estadounidense Benjamin Libet mediante experimentos, las señales cerebrales asociadas a las acciones se producen desde 0,3 a varios segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. El orden de las actividades cerebrales parecía ser percepción del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. Es decir, el cerebro consciente solo intenta ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente. ¿No requiere la evidencia científica de Libet de un revisionismo en profundidad del ser humano, como propongo mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica?

Tal es el reto cognitivo planteado. Consecuentemente, el empoderamiento no es una cuestión baladí pues no hay asideros epistemológicos seguros. La única seguridad solamente puede provenir de nuestro propio interior, y ese recorrido reduccionista provocado por la dualidad exterior nos conduce, inexorablemente, a descubrir un mundo interior donde se produce inequívocamente el “despertar espiritual” que, inherentemente, se presenta bajo una auténtica “intuición espiritual”.

4-2 Despertar espiritual (parte alta de la 4D)

Como se ha visto, el empoderamiento de la razón (parte baja de la 4D) pasa por tener un pensamiento crítico que implica el conocimiento de sí mismo a través de la técnica mayéutica, un camino introspectivo que invita a la trascendencia del ego: es toda una revolución interior con el inmenso desafío de aprender a escuchar nuestro subconsciente. Dicho de modo, la razón busca la conexión con el espíritu subyacente a todos nosotros. En términos platónicos: “La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma, entorno al Ser”.

Entonces, la pregunta pertinente sería, ¿cómo conecta la razón con el espíritu? ¿Existe algún espíritu con el cual conectar? Estas dudas son la eterna dicotomía entre ciencia y religión. El criterio de demarcación entre ciencia y religión no ha sido aún resuelto, pues todavía hay que superar la brecha epistemológica entre ciencia y humanidades, entre los materialistas científicos y los místicos cuánticos. Por tanto, el debate entre ciencia y espiritualidad está más vivo que nunca, sobre todo, desde el surgimiento de la filosofía cuántica. Ello implica la necesidad de una nueva cosmología entre ciencia y espíritu, pues la razón ha indagado a través de la historia del pensamiento sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales.

Esos dos modos de saber, el racional y el metafísico, implican la imperiosa necesidad de una visión integral entre ciencia y espíritu. En efecto, El espíritu de la ciencia debe dejar de estar confinado en el universo del laboratorio sino abrir el conocimiento científico a las dimensiones más profundas de la vida y la conciencia humana. Por tanto, es pertinente ahondar en La ciencia del espíritu, pues la ciencia y la espiritualidad como dos polos opuestos totalmente desconectados entre sí tiene cada vez menos sentido. Cuando la razón científica intuye al “espíritu”, como acreditan los físicos más famosos del mundo, entonces, se puede hablar de una “intuición espiritual”. Analicemos, pues, de un modo epistemológico en qué consiste dicha “intuición espiritual”.

- Artículo 7: La intuición espiritual

Para aquel lector interesado en profundizar en la comprensión de la intuición espiritual, le remito a mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional , he aquí el resumen:

La síntesis de saberes mediante la intuición espiritual:

Esta obra postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual.

Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad como condición para salvar el abismo cultural de la humanidad. Para tal finalidad, el autor recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura.

La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro de un marco de una episteme transracional para salvar así el abismo cultural de la humanidad; dicho de otro modo, se argumenta una antropología filosófica que permita trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante una renovada interpretación de la historia del pensamiento, su ciencia y la propia espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.

Esta obra reivindica una antropología filosófica que contemple a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Así, la filosofía transpersonal y la educación transracional se vislumbran como una condición sine qua non para trascender a la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental.

Como podrá apreciar, estimado lector, nos vemos envueltos en conceptos puramente filosóficos pero necesarios para una reconstrucción epistemológica donde tenga cabida las “intuiciones espirituales” de la mano del “Einstein de la conciencia”, tal como es considerado Ken Wilber.

Una vez sabido que existe la "intuición espiritual", ella misma nos lleva de la mano hacia el “despertar espiritual”.

- Artículo 8: El despertar espiritual

El “despertar espiritual” no es una cuestión propiamente de la “interioridad individual” como se ha visto, sino que también se hace objetivo dicho “despertar espiritual” a través de la historia y, más concretamente, a través de la historia del pensamiento. En efecto, con la emergencia de la mente a partir de la modernidad, el Espíritu comienza a tomar conciencia de sí mismo, lo cual, entre otras cosas, introduce en el mundo la conciencia moral, una moral, por cierto, completamente ajena al mundo de la naturaleza. Por tanto, el Espíritu está comenzando a despertar a sí mismo, conocerse a sí mismo a través de los símbolos, los conceptos, dando así origen al mundo de la razón y, en particular, al mundo de las morales conscientes. Así, pues, la naturaleza es Espíritu objetivo, mientras que la mente es Espíritu subjetivo. En ese momento histórico -en el momento en que la mente y la naturaleza se diferenciaron-, el mundo parece escindirse en dos, la mente reflexiva y la naturaleza reflejada, pero la modernidad se hallaba temporalmente estancada en la batalla entre la mente y la naturaleza, entre el ego y el eco. En opinión de Shelling, esta síntesis no dual como identidad entre el sujeto y el objeto en un acto atemporal de autoconocimiento, es una intuición mística directa. Para Shelling, y también para su amigo y discípulo Hegel, el Espíritu se enajena de sí mismo para dar lugar a la naturaleza objetiva, despierta a sí mismo en la mente subjetiva y termina retornando así en la pura conciencia inmediata no dual en la que sujeto y objeto son uno, y la naturaleza y la mente se funden en la actualización del Espíritu. El Espíritu se conoce a sí mismo objetivamente como naturaleza, se conoce subjetivamente como mente y se conoce absolutamente como Espíritu. Esos tres momentos también son conocidos como subconsciente, consciente y supraconsciente o, dicho de otro modo, prepersonal, personal y transpersonal; o preracional, racional y transracional; o biosfera, noosfera y teosfera (Wilber, en Breve historia de todas las cosas).

Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos, equivale a decir que El gen egoísta puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego, dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal , como objetivo final de este trabajo de investigación. Así, desde dicha perspectiva, la afirmación de Dawkins, de que “el amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que, simplemente carecen de sentido en cuanto a la evolución” es un simple reduccionismo desde el materialismo científico. Dicho de otro modo, La evolución del amor ya es contemplada desde la neurobiología y la sociobiología como un fenómeno de la evolución humana pues, más allá del valor de los genes egoístas o la supervivencia del más fuerte, interviene la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. Para Hüther, a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, el sentimiento del amor sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie humana pues es la fuente de nuestra creatividad y la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales y, más decisorio aún, nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. En definitiva, la única fuerza que puede vencer a la competencia autodestructiva es el amor mediante el compromiso de equipo y la creatividad participativa.

- Artículo 9: La evolución del amor

El amor así argumentado científicamente, nos remite a una evidencia filosófica trascendental que escapa de la comprensión de los materialistas científicos: el genuino “cogito” cartesiano requiere del auxilio del espíritu kantiano mediante su “imperativo categórico”, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor, porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología. ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental. En contraposición, en La evolución del amor, el neurobiólogo Hüther argumenta:

"El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther, neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor.

Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor.

En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie.

Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena.

Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia.

Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros.

Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas."

Ya es posible, pues, afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman.

- Artículo 10: Dimensión espiritual: un despertar de la conciencia

Y llegado a este punto de la investigación, es digno de mencionar que las anteriores tesis argumentadas, a saber, la intuición espiritual, el despertar espiritual y la evolución del amor son refrendadas por la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela): Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión.

La novedad de esta Tesis Doctoral es que contempla la psicología transpersonal, así como la Educación Transracional, en palabras de Noemí Siverio en la introducción:

"… es necesario que la psicología voltee su mirada hacia la complejidad del ser humano al considerarlo desde sus diversas dimensiones: bilógico, emocional, social, cultural, racional, irracional, psicológico y espiritual. Es por esta razón que en nuestra investigación apostamos por una psicología compleja o transpersonal, considerada la cuarta fuerza dentro del campo de la ciencia del comportamiento humano, que toma en cuenta la complejidad del ser dándole espacio en su seno a la dimensión espiritual que es inherente al mismo, y de esta forma estaría acercándose a su comprensión.….Por lo tanto, nuestro ideario se dirige a tener presente una Educación Transracional que se opone a la visión mecanicista de la educación tradicional, al enfocarse en el pensamiento que orienta la razón hacia la espiritualidad, que enfatiza en la no dualidad sujeto-objeto, conllevando al nacimiento de una nueva consciencia que se adhiere a la dimensión espiritual del hombre, resultando ser a todas luces una educación sustentada en la noción compleja de éste, y por tanto en la necesidad de su comprensión. Por lo que estamos esperanzados en esa psicología compleja, así como en la Educación Transracional."

Dejo al lector el deleite de leer la citada Tesis Doctoral, sin embargo, he aquí una sinopsis significativa:

La espiritualidad tiene que ver con el amor incondicional, la compasión, la comprensión del otro, la solidaridad, la apertura al infinito, transparencia en las acciones, con un sentido de pertenencia a un todo, por ello el despertar espiritual es el despertar de la consciencia, ver la vida desde el espíritu da plenitud, siendo por esto que estimamos que la verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior.

Al respecto, si hablamos de espiritualidad, es necesario saber que se trata de transformar el corazón y la mente, que nos lleve a un profundo cambio interior y con ello un trascender el ego, a nuestra consciencia, así nos daremos cuenta que solo a partir de esta concepción estaremos en condiciones de comprendernos y comprender al resto de la humanidad.

Recordemos también que la espiritualidad tiene que ver con una experiencia y no con ideas o códigos, tiene que ver con la vida, no con dogmas y doctrinas y además con el despertar de nuestras consciencias. Asimismo, la espiritualidad es propia de cada ser humano, ya que desde ella desarrollamos la capacidad de dialogar, escuchar, de acoger, de comunicarnos, comprendernos, comprender al otro, e incluir. Por lo tanto, pensamos que la verdadera espiritualidad consiste en saber entender el mundo del otro sin imponerle el nuestro lo que se traduce en empatizar con él.

Concluyendo podemos destacar que hay una diferencia entre espiritualidad y religión, al respecto cuando se le preguntó a Boff (teólogo brasilero) cuál era la diferencia entre religión y espiritualidad respondió: “Las religiones producen guerras, la espiritualidad produce paz”.

- Artículo 11: Inteligencia espiritual

Siguiendo la estela de la citada Tesis Doctoral de Noemí Siverio, al despertar de la conciencia se le puede anexar la "inteligencia espiritual". Un extracto ilustrativo:

"La inteligencia espiritual nos hace un recordatorio sobre el hecho que el despertar espiritual consiste en separar los sentimientos de la consciencia. Caer en cuenta de la identificación de la mente, de la que provenimos, y reconocer que ahí no está nuestra verdadera identidad. Requerimos entender que la espiritualidad o inteligencia espiritual al hacernos crecer en compresión de nuestra verdad, nos pone en camino de desaprobación, por eso a más espiritualidad, menos ego y menos egocentrismo. De esto deviene que el criterio decisivo de una existencia espiritual no puede ser otro que la desegocentración, la bondad, la compasión, la compresión del otro, unidos a la ecuanimidad de quien ya ha descubierto que su verdadera identidad transciende todo vaivén y toda impermanencia. Por lo que el término inteligencia espiritual puede ser definido como la capacidad de encontrar un sentido profundo de la vida, de la existencia.

Por otro lado, reseñaremos sin ánimos de ser reduccionistas que existe una perspectiva, un planteamiento en torno a la existencia de un gen de Dios, de acuerdo a esto se revela que la inteligencia espiritual, procede de una base biológica que habita en el cerebro humano, al que le confieren el nombre de “punto Dios”, algunos científicos (Boff). No obstante, tal inteligencia requiere que la desarrollemos a lo largo de nuestra vida, por lo que no basta con constatar ese “punto Dios”. Hay que desarrollar la inteligencia espiritual, volviéndonos hacia nuestro interior, dialogando con nuestro centro y con lo profundo que nos contiene. Podemos así interpretar que, si la inteligencia espiritual está en nosotros, y al ser nosotros parte del universo, entonces significa que esta inteligencia constituye una propiedad del universo; por tanto, la misma al ser inherente al hombre y al cosmos nos conduce a la comprensión compleja de las personas.

Lo anterior nos permite considerar que la inteligencia espiritual conecta al ser humano con el gozo estético, facilita deleitarnos con la belleza natural, con lo artístico y con la simplicidad de las pequeñas cosas. Conectándonos con el sentido del misterio, de lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido, o se conoce mal, con lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón.

Por eso, esta inteligencia, nos lleva a la búsqueda de la sabiduría que permite la labor de síntesis, para la mirada en conjunto. Es así como, desde la perspectiva de la espiritualidad podemos comprender que la inteligencia espiritual facilita el darnos cuenta de que existimos, experimentando una sorpresa que nos conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, trascendiendo de esta forma nuestro ego y posicionándonos en un “Nosotros”, que conduzca a la compresión del ser humano (Buzan)."

Consecuentemente, la intuición espiritual no es una entelequia, pues produce un despertar espiritual a través del amor y una auténtica dimensión espiritual donde se produce un despertar de la conciencia que, inherentemente, debe conectar con la inteligencia espiritual. Y dicho proceso evolutivo en la psicología humana debe desembocar en la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, porque el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.

- Artículo 12: La sabiduría como ciencia para la sanación espiritual

Y de la mano de la Tesis Doctoral de Noemi Siverio, nos vemos así envueltos en la búsqueda de una sabiduría como revulsivo de la sanación espiritual. Pero ser sabio no es una tarea fácil. En este sentido, me permito recomendar la obra El ideal de la sabiduría de Roger-Pol Droit. Aborda en este libro un acercamiento a los diversos destinos que a la figura del sabio le ha correspondido interpretar a lo largo de la historia en Europa y Asia. Su cometido consiste en discernir claramente cómo se ha llegado a la formación del ideal del sabio antiguo, destacando en paralelo la posibilidad de su regreso a nuestros días. El ideal de la sabiduría es un libro intrépido e incluso entrañable, pues intenta recoger, al modo en que lo hacen las fotografías, los momentos más característicos que a Buddha, Zhuang-Zi, Epicuro, Confucio, Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza (entre otros) les valieron para entrar en el Panteón Universal de la Sabiduría.

Sin embargo, El ideal de sabiduría es una cuestión que no solo constriñe a la filosofía pues, es curioso y esperanzador, que la sabiduría también sea contemplada científicamente a través de la neuropsicología. El concepto de sabiduría es posiblemente unos de los más elusivos en nuestro lenguaje. ¿Cómo caracterizamos al “sabio”? ¿Qué comportamientos hacen que consideremos a una persona como “sabia”? ¿Qué es, en definitiva, la sabiduría? Recientemente, sin embargo, la psicología -y especialmente la psicología positiva de corte empírico- ha llevado a cabo un esfuerzo por formalizar este constructo, lo que sin duda ha facilitado el abordaje de la sabiduría desde una perspectiva científica.

Un claro ejemplo de ello es un artículo de Meeks y Jeste, publicado en Archives of General Psychiatry, en el que se analiza el sustrato neurobiológico de los diversos componentes que caracterizarían la sabiduría. Según Meeks y Jeste son seis los rasgos subcomponentes de la sabiduría:

-primero: actitudes y conductas prosociales, es decir, la sabiduría se orienta hacia el bien común;

-segundo: un conocimiento práctico de la vida y la habilidad especial para la toma de decisiones sociales, lo que implica amplios conocimientos sobre la vida y sobre el comportamiento humano, experiencia, capacidad de juicio, habilidades interpersonales, capacidad de proporcionar orientación y consejo, etcétera;

-tercero: equilibrio emocional, capacidad para el manejo de las propias emociones, tolerancia a la incertidumbre, habilidad para mantener una emocionalidad de base positiva, pese a que -como cualquier ser humano- se esté expuesto también a emociones negativas;

-cuarto: reflexión, autoconocimiento, auto-comprensión;

-quinto: perspectivismo y tolerancia, capacidad para contemplar la realidad desde puntos de vista diferentes, de apreciar el valor de cada perspectiva y de aceptar y tolerar actitudes, visiones o comportamientos diferentes a los propios intereses, deseos y proyecciones;

-sexto: reconocimiento y consciencia de lo incierto y ambiguo de la vida y manejo adecuado de estas características presentes en toda experiencia vital.

Cuando una persona experimenta los procesos de empoderamiento (parte baja de la 4D) y despertar espiritual (parte alta de la 4D) tal como se ha argumento anteriormente, pareciera ser que se ha llegado a un momento “eureka”, sin embargo, apenas se ha llegado al pie de la montaña. Queda por escalar conscientemente procesos interiores de trascendencia que pasan por la meditación y experiencias místicas, todo un viaje de la transformación interior generalmente en soledad, hasta que el sujeto trascendente alcanza una “visión lógica” o “transracionalidad” (es decir, más allá de la razón, con el corazón). En ese proceso evolutivo de su psicología y de su espiritualidad, ya deja atrás el mundo 3D, aunque viva en él, pero sin estar en él. También deja atrás los miedos inconscientes de la 4D. A partir de ese momento se inicia la escalada espiritual de una sabiduría consciente, propia de la 5D. Veamos todo ello a continuación.

4-3 Trascendencia (parte baja de la 5D)

- Artículo 13: La meditación

Con los anteriores presupuestos científicos para alcanzar la sabiduría, toda la experiencia atesorada a lo largo de la vida se convierte, entonces, en la capacidad de cada cual de trascender su propio ego -conciencia personal en términos psicológicos- para alcanzar y actuar desde la conciencia transpersonal - más allá del ego, con el corazón- , como objetivo de esta investigación. Pero ese recorrido aún tiene obstáculos por delante. En efecto, alcanzar la sabiduría no es solamente una cuestión racional como la planteada hasta aquí, sino que requiere el ejercicio práctico de la meditación acerca de lo que pensamos, decimos y hacemos. En efecto, si vivimos en la locura esquizofrénica de un mundo exterior donde solo hay caos e ignorancia, es preciso buscar el propio orden de cada cual en la profundidad de nuestro ser.

La filosofía perenne propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación. En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud. En este sentido, cabe señalar que la meditación está siendo introducida en el ámbito escolar con resultados especialmente esperanzadores.

Así pues, la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, se constituye en un camino de sabiduría que posibilita la sanación trascendental al lograr paz interior, mejoramiento de la salud y bienestar tanto individual como colectivo mediante la compasión.

- Artículo 14: La experiencia mística

La experiencia meditativa nos pone así a las puertas de la experiencia mística. El misticismo es otro modo de saber diferente pero complementario con el método científico, y se sustenta en la introspección de los propios pensamientos con la finalidad de trascender las connotaciones negativas del egocentrismo hacia la genuina espiritualidad exenta de apriorismos dogmáticos religiosos. Pero, ¿somos todos potencialmente místicos? ¿Cuál es la relación entre mística y esquizofrenia? ¿Cómo interpretar el testimonio de los grandes místicos? ¿Qué tuvieron en común el Buda, Jesús, Plotino, Dante, Santa Teresa, William Blake y Edgar Allan Poe? ¿Cuál es el influjo de las drogas? ¿Cuántos son los estados de conciencia?

En La experiencia mística y los estados de conciencia, se recopila en un solo volumen los ensayos más importantes que se han escrito sobre el tema general de los estados superiores de conciencia. Contrastando las opiniones de distintos autores -algunos tan relevantes como Bucke, Huxley, Watts, Wilber o Maslow-, dicha obra intenta encontrar el denominador común de una serie de experiencias que han sido llamadas diferentemente: "conciencia cósmica", "experiencia cumbre", "inconsciente trascendental". Mientras una parte de los autores sitúa el fenómeno de los estados superiores de conciencia dentro de un contexto místico-religioso, otros optan por una descripción en términos psicológicos. La yuxtaposición de estos diversos enfoques configura un diálogo enormemente útil -y de lectura apasionante- sobre el tema eterno de la experiencia trascendental.

Como complemento a dicha obra, se reproduce también a continuación una cita extraídas de la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona, 2014):

El pensamiento occidental, especialmente el cristianismo y la obra de algunos místicos cristianos, ejercen una influencia importante sobre el desarrollo y los planteamientos de la psicología transpersonal, sobre todo en relación a la importancia otorgada y la forma de entender conceptos como la espiritualidad, el misticismo, la unidad, el desapego y la experiencia mística (González, 2005). Especialmente influyentes fueron las obras de algunos místicos cristianos como San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Maestro Eckhart, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, los relatos que realizaron de sus experiencias místicas. Durante mucho tiempo, el término empleado en Occidente para referirse a este tipo de experiencias y prácticas era el de contemplación, y solo recientemente se comenzaron a emplear de forma extensa los términos místico y misticismo. Los místicos cristianos generalmente describían el camino hacia el éxtasis o la trascendencia como una escalera que partía de la tierra hasta llegar al cielo, y que el místico tenía que recorrer peldaño a peldaño. Esta escalera tendría tres estadios principales:la vida purgativa, la vida iluminativa y la vida unitiva. La meta del místico es alcanzar la vida unitiva, que se entiende como un estado de perfecta contemplación. La vida purgativa implica la autodisciplina, el aislamiento y el ascetismo; es un estado en el que permanece la visión dualista del mundo, y en el que se concentra la atención en la propia individualidad. En la vida iluminativa se deben concentrar todos los sentimientos y pensamientos en Dios. La vida unitiva es la esencia de todo misticismo; en este estado se produce la aniquilación del yo y la unión con la divinidad, superándose todo dualismo.

- Artículo 15: El doble: intuiciones, premoniciones e hyperincursión

Pero la experiencia meditativa y mística tiene connotaciones metafísicas, incluso contempladas desde la filosofía cuántica. En efecto, según la La teoría del desdoblamiento del tiempo del doctor en física francés Jean-Pierre Garnier Malet, afirma que nuestro cuerpo es una energía con capacidad para proyectarse hacia el futuro, extrayendo información de una realidad paralela y traerla a nuestra existencia. Según este científico, cada instante que vivimos es una información mental que recibimos inconscientemente sobre nuestro futuro, procedente de nuestro “otro yo”, formado de energía cuántica. Según la teoría de Garnier, sería imprescindible cuidar la pureza de nuestros pensamientos pues son los malos pensamientos quienes ponen barreras a la realización de nuestro hipotético mejor futuro. Dicha información subliminal pasaría inadvertida para toda persona sin la preceptiva educación cuántica. ¿Se entiende ahora la importancia de esta?

En este sentido, dice Garnier que hay que tener un pensamiento positivo en la resolución de los conflictos, ya que el “yo” de la “otra dimensión” nos dará la información correcta mediante una resolución satisfactoria de los problemas. Quien desee profundizar en la propuesta de este científico, puede consultar su obra Cambia tu futuro por las aperturas temporales. Dicho postulado científico es toda una invitación a volver a pensar sobre el pensamiento, una actividad por antonomasia perteneciente a la filosofía.

Quizá tenemos ahí la primera regla del pensamiento cuántico: aprender a pensar. Según Garnier, es nuestra manera de vivir y pensar la que desencadena nuestro desequilibrio y, tan solo nuestra manera de vivir y pensar, puede volver a poner orden en nuestros desórdenes. Así, modificando los pensamientos y sus proyectos, se puede crear y actualizar posibilidades futuras. Desde la física cuántica, Garnier viene a confirmar lo ya dicho por Buda: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”, y también, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Así, es cuestión de hacer una especulación metafísica sobre el pensamiento y deducir las reglas por las cuales se rige.

Según Garnier, nuestro “doble” es verdaderamente “otro yo”. El cuerpo visible explora el espacio en nuestro tiempo, el otro, totalmente imperceptible, viaja en los diferentes tiempos de nuestro desdoblamiento. De manera esquemática, podemos decir que un cuerpo energético informa nuestro cuerpo físico. En efecto, nuestro organismo posee una característica común a todo el universo: toda partícula emite y recibe ondas. Así pues, los físicos hablan del carácter ondulatorio y corpuscular de la materia. Todo organismo emite y recibe informaciones para vivir y sobrevivir. Hecho de partículas materiales, llamadas corpusculares, nuestro cuerpo se beneficia de continuo de intercambios de informaciones por su lado ondulatorio. Podemos pues afirmar que tenemos un organismo corpuscular observable en nuestro mundo y un cuerpo ondulatorio encargado de emitir y de captar informaciones vitales, en otro.

Según Garnier, los intercambios de información solo pueden ir del pasado al presente o del presente al futuro, pero nunca del pasado al futuro. Es preciso entender que el pasado, el presente y el futuro son tres realidades simultáneas que evolucionan a velocidades diferentes. El objetivo del desdoblamiento de los tiempos es que el Creador obtenga respuestas a sus preguntas antes de que sus Criatura hayan tenido tiempo de responder a ellas. Cada una de estas respuestas vive en función de las preguntas que forman su conciencia del momento. Las instrucciones que cada célula del organismo recibe a cada momento dan al cuerpo sus instintos de supervivencia. En cuanto a su mente, recibe las sugerencias del Creador en forma de intuiciones y de premoniciones, las cuales desencadenan sus propias interrogaciones. Estas generan respuestas inmediatas en el futuro que no es sino el presente de los dobles. La teoría del desdoblamiento del tiempo así propuesta por el físico Garnier, sin lugar a dudas, augura que son tiempos para el pensamiento cuántico.

Garnier necesitó nueve años de trabajo intensivo, de noches en vela, para obtener la recompensa tan esperada: el Tiempo iba a ser coronado por una teoría universal pudiendo ir más allá de lo imaginable, explicando paradojas, barriendo postulados, dando por fin sólidas certezas científicas a confusas aproximaciones esotéricas o a creencias ancestrales, empíricas, metafísicas o religiosas. En 1998, los experimentos de Saul Perlmutter y Brian Schmidt, por fin le dieron la razón: una energía desconocida fue descubierta en el universo y la observación de la misma permitía decir que representaba el 66,6 % de la energía total. El teorema de Garnier (gravitación 33,3%, antigravitación 66,6 %, equilibrio 0,1%) relacionado con las tres energías de desdoblamiento, fue por fin aceptada. Ciertamente, no fue sencillo que ello fuera aceptado todo de golpe, sobre todo, el hecho de que la información se desplaza más rápido que la velocidad de la luz. Desde Einstein, este era un postulado intocable. En el año 2003, nuevos experimentos científicos, probaban la exactitud de su demostración: la información entre elementos desdoblados, o la energía necesaria para desplazarla, iba mucho más rápida que la luz. Con esta famosa propiedad del tiempo, rigurosamente puesta en evidencia, la memorización de futuros potenciales se volvió científicamente posible, lo cual confirmaba la “hyperincursión”-noción todavía demasiado reciente para ser difundida en el amplio público-, del que hablaban los científicos a la cúspide de la investigación en cibernética e informática. La hyperincursión permite anticipar y memorizar un futuro sin vivirlo en el presente.

Entonces, ¿por qué no se serviría el hombre de esa facultad de anticipación? La utilizamos de continuo sin saberlo, pero tan mal que cansamos nuestro organismo y enfermamos. Este principio universal que nos hace vivir en el futuro antes de tomar acción en el presente es verdaderamente imprescindible y fundamental. Es innato en todos los seres vivos: un animal no reflexiona para sobrevivir, sus instintos naturales le mantienen con vida. La ley del desdoblamiento del tiempo, nos dice Garnier, era ya conocida al principio de nuestra era, puesto que San Juan, en el Apocalipsis, hablaba de ello sin ningún misterio: “Yo soy el Alfa y el Omega, dice el señor Dios, Él es, Él era, y Él vendrá”. Bien conocida antiguamente, esta idea del pasado, presente y futuro sigue siendo una definición perfecta del desdoblamiento de los tiempos. También Platón, como los egipcios, enseñaban la división de un Creador Único por desdoblamiento de los tiempos: “Yo soy el Ayer y yo conozco el Mañana”. “El ayer me dio la luz, he aquí que yo creo los Mañanas”. Algunos pueblos africanos también hablan de su “doble”, como los chamanes de América del Norte, o los “bushmen” de Namibia, y los aborígenes australianos utilizan su “imagen” para viajar en los sueños.

De la mano del físico francés nos hemos adentrado en la filosofía cuántica, una disciplina con muchas interpretaciones que interrelacionan los presupuestos de la física cuántica con connotaciones filosóficas, incluso la espiritualidad. ¿Acaso los científicos se han vuelto todos los locos? Para nada, el materialismo científico, con el surgimiento de la ciencia cuántica, simplemente ha muerto. El cambio de paradigma de la física clásica a la física cuántica ha vislumbrado una renovada comprensión del universo y del sujeto trascendente que piensa dicho universo del cual forma parte. Los escépticos materialistas, racionalistas hasta la médula, se retuercen de dolor cuando algunos "místicos cuánticos" relacionamos la física cuántica y la espiritualidad, sin embargo, es un viaje de la transformación interior sin retorno: la mente cuántica ya es una realidad.

- Artículo 16: Mente cuántica: el viaje de la transformación interior

Mente cuántica es el título de una obra del doctor en ingeniería Félix Torán, quien tiene la mención de Doctor Europeo y numerosos reconocimientos internacionales. A través de esta obra, Félix Torán aborda los conceptos más asombrosos que se derivan de la física cuántica de forma clara y, lo más importante, cómo se puede aplicar a nuestro crecimiento personal. Este no es un libro de física cuántica en el más puro sentido, pues no hay fórmulas, matemáticas, etcétera. Sin embargo, se propone divulgar los principales conceptos de la física cuántica y su aplicación al crecimiento personal y profesional, a modo de viaje de transformación interior. “La felicidad no se puede medir directamente”, escribe Félix Torán. “Indirectamente, podemos medir los efectos de la felicidad, pero no la felicidad propiamente dicha. Esta tan solo se puede experimentar. Es por ello que quienes la han experimentado no pueden definirla perfectamente con palabras, puesto que eso vuelve a ser una observación, una aproximación hasta donde el lenguaje nos permite llegar. Quienes experimentan la felicidad coinciden en que se encuentra en nuestro interior y no es nada que tengamos que alcanzar ahí fuera. También coinciden en que se encuentra en el único momento que existe realmente: ahora. Y también están de acuerdo en que lo mejor que se puede hacer con nuestra felicidad es compartirla, pues al hacerlo la felicidad se multiplica”.

Mente cuántica es un libro muy didáctico, claro y útil, que nos ayuda en este cambio de era del viejo mundo moribundo hacia un nuevo mundo por descubrir gracias al empoderamiento consciente de nuestro propio destino. Desde el surgimiento de la física cuántica, han sido innumerables los intentos por buscar un acercamiento y un entendimiento del viaje de la transformación interior, una cuestión que Platón dejó explicada metafóricamente mediante el Mito de la caverna. Así, la mente cuántica , sería un estado propio del místico moderno que, por un lado, hace acopio de las derivaciones cognitivas y prácticas surgidas de la física cuántica y, por otro lado, integra dichos conocimientos científicos con las enseñanzas de la filosofía perenne. Por dicho motivo, son cada vez más numerosos los investigadores y escritores que intentan, desde la racionalidad, hacer comprensible el mundo espiritual. En efecto, desde el surgimiento de la física cuántica, todas las estructuras pensativas que describen la realidad tal como la conocemos, han dado un giro copernicano en nuestra percepción y cognición de una nueva realidad por descubrir mediante la mente cuántica.

La mente cuántica es un nuevo paradigma pensativo sustentado en un racionalismo espiritual que, inherentemente, requiere una reinterpretación en el modo de conocer, pensar y actuar. La mente cuántica invita a un revisionismo de la psicología cognitiva mediante el empoderamiento consciente de los pensamientos por parte del sujeto trascendente. Tales son las derivaciones que se desprenden de los postulados expuestos por los científicos Jean-Pierre Garnier Malet y Joe Dispenza en sus obras Cambia tu futuro por las aperturas temporales y Deja de ser tú, la mente crea la realidad, respectivamente. Así, con estas dos visiones científicas sustentadas en los aportes de la física cuántica, ha cambiado la cosmovisión de nuestra realidad, invitando ambos modelos de cognición al abandono del viejo mundo tal como lo conocemos y abrazar el nuevo mundo por descubrir en el interior de cada uno de nosotros.

Los procesos psicológicos y espirituales argumentados hasta aquí implican y justifican los mapas evolutivos de la conciencia respecto de cada persona, desde su nacimiento hasta su muerte, consciente o inconscientemente y, consecuentemente, se puede hablar e identificar a un sujeto trascendente subyacente a cada uno de nosotros.

- Artículo 17: El sujeto trascendente

El viaje de la experiencia de trascendencia se inició con la meditación, prosiguió con la experiencia mística, y ello con connotaciones cuánticas mediante el “doble” de Garnier y, posteriormente, como una “mente cuántica” para el viaje de la transformación interior. Sin lugar a dudas, ya es posible afirmar que existe un “sujeto trascendente” por naturaleza y que participa de un proceso de ascensión psicológica y espiritual, una cuestión ahora avalada desde la psicología transpersonal que contempla al hombre como a un ser que trasciende estas dos dimensiones (espacial y temporal) de la existencia material. Por lo tanto, es un ser trascendente que está aquí con un fin superior a la mera existencia en este plano. Así es como la psicología transpersonal contempla un nuevo método: la fenomenología que basa su estudio en la conciencia.

Aunque el término “fenomenología” fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Husserl , el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y al proyecto filosófico que este filósofo alemán denominó “fenomenología trascendental”. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella. Para Edmund Husserl, la fenomenología trascendental es, ante todo, un proyecto de renovar a la filosofía para hacer de ella una ciencia estricta y una empresa colectiva. Como forma de entender la filosofía, la fenomenología asume la tarea de describir el sentido que el mundo tiene para nosotros antes de todo filosofar, dicho de otro modo, se trata de exponer las leyes esenciales inherentes a nuestra consciencia del mundo.

Pocos de los discípulos y de los primeros lectores de Husserl compartieron el espíritu de hacer de la fenomenología un proyecto verdaderamente colectivo. Por el contrario, la historia del movimiento fenomenológico parece estar dominada por el deseo de filósofos que aspiran a superarse unos a otros. De ahí que la unidad de lo que se denomina con el título genérico de “fenomenología” sea la mayoría de las veces superficial, cuando no meramente histórica.

Sin embargo, a principios del siglo XXI, esta forma colectiva de hacer filosofía y su proyecto pasan por un renacimiento en gran parte del mundo. La degeneración de los valores morales y espirituales de la sociedad occidental junto a la creciente asunción de la filosofía oriental por aquella, ha permitido a la psicología transpersonal afianzarse cada vez más en su objetivo de integrar los tres mundos que fueron diferenciados por Kant: la ciencia (“ello”), la profundidad intelectual del “yo” y la moralidad del “nosotros”. La postmodernidad no ha podido o no ha sabido integrar esos tres mundos, más bien, se ha producido una fragmentación del ego, así como su disociación de la colectividad, todo un proceso de desintegración social y humano que ha conducido al actual caos civilizatorio. Es más urgente que nunca sanar a ese ego herido de muerte, pero, sobre todo, lo que hay que sanar es su ignorancia mediante una educación en libertad y con conocimiento de causa, como pretende La educación cuántica.

Llegado a este punto del “sujeto trascendente”, la pregunta pertinente es ¿hacia dónde trasciende? Como no puede ser de otra manera, el sujeto “racional” debe trascenderse más allá de la razón, es decir, hacia la “transracionalidad”: un neologismo desconocido en el ámbito académico tradicional, propio de la metafísica, sin embargo, plenamente argumentado por Ken Wilber mediante una coherencia epistemológica.

- Artículo 18: Visón lógica y transracionalidad

La filosofía transpersonal es una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, sin embargo, es una actividad investigativa muy reciente en la historia del pensamiento. El filósofo transpersonal por excelencia es Ken Wilber y, por ello mismo, considero científicamente a La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación, presentada dicha exposición en la 3ª edición del Congreso Razón Abierta. En su obra cumbre Sexo, Ecología, Espiritualidad, Wilber concluye magníficamente con su concepción de la "transracionalidad" en la que debe adentrarse la humanidad:

“El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo”.

La anterior postulación de la transracionalidad halla su correlato con el surgimiento de la “cuarta fuerza” de la psicología transpersonal, iniciándose un camino esperanzador de trascendencia de la conciencia egoica hacia la espiritualidad o “transpersonalidad”. Sin embargo, el término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. No obstante, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como apunta Wilber, estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional. En dicho sentido, cabe destacar el artículo de Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel La complejidad: hacia una epísteme transracional, cuyo resumen es el siguiente:

"En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que solo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdisciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo."

Como objetivo ilustrativo de esta nota, destacamos la conclusión final de dicho artículo:

"Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal."

Lamentablemente, Ken Wilber, considerado como el "Einstein de la conciencia", es un gran desconocido en el sistema académico tradicional, basta como prueba mi artículo científico titulado La conciencia como problema histórico: la filosofía transpersonal de Ken Wilber como una hermenéutica complementaria a la epistemología y como fundamento para una educación transracional, el cual no fue admitido a revisión científica bajo la siguiente excusa:

"Respetado autor Amador Martos García, reciba un cordial saludo.
Según se le informó en correo pasado, su artículo fue remitido a instancias del Comité Científico de la Revista Ciencia y Humanidades. Dicho Comité está compuesto por más de 50 académicos ubicados en diferentes países de habla hispana, a los cuales se les asignan artículos dependiendo de sus áreas de estudio.Ahora bien, respecto a su artículo en cuestión, a la fecha no se ha podido ubicar un evaluador que posea el conocimiento académico/investigativo necesario para hacer un dictamen justo de dicho texto, por lo que la Revista Ciencia y Humanidades, desde su Comité Editorial en sesión del 5 de junio de 2019, teniendo en cuenta la responsabilidad editorial y científica que atañe a la Revista Ciencia y Humanidades, ha declarado que para el octavo número su artículo no podrá ser teniendo en cuenta debido a los motivos anteriormente expuestos. De antemano pedimos disculpas por cualquier problema causado. Cordialmente."

¿Cómo interpretar dicha respuesta? Ello invita a pensar que 50 académicos y una revista científica no saben prácticamente nada sobre el filósofo contemporáneo por excelencia: Ken Wilber. Tampoco saben nada de psicología transpersonal, ni de filosofía transpersonal, y menos de educación cuántica, y menos aún de educación transracional…. Son neologismos que no han entrado en el sistema académico tradicional. Y por eso no han podido interpretar mi artículo, menos comprenderlo, y ni tan siquiera un atisbo de intención en intentarlo. Lo más fácil es rechazar aquello que no se comprende, en vez de promover la tarea de investigar aquello de lo cual no sabemos. La inquisición religiosa ha sido sustituida por la inquisición racional: la del ego.

Con todo ello, he averiguado que vivo bajo un pensamiento divergente. Un “raro” según algunos y un incomprendido por los señores académicos. Es el precio a pagar por pensar a contracorriente. La sabiduría popular ha sido desposeída de su intuición espiritual, un reduccionismo que nos ha conducido solamente a la visión materialista. Son tiempos de dar un salto cuántico en el modo de pensar pues, como indica Ken Wilber, estamos al filo de la percepción transracional.

4-4 Conciencia (parte alta de la 5D)

- Artículo 19: El giro copernicano

Sin embargo, la trascendencia desde la “racionalidad” a la “transracionalidad” no es una cuestión de la incipiente y moderna epistemología. En efecto, cabe recordar el giro copernicano kantiano: en filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental.

Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el Sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor; comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor.

De un modo análogo, Kant considera que en filosofía es preciso una revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el conocimiento sintético a priori ; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente.

Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida (en un sentido metafísico más amplio y con ayuda de la mecánica cuántica, es el mismo objetivo que pretende demostrar este ensayo). Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones. Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma concreta, etcétera) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– estas son una consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente frase: “solo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en ellas”.

En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que solo podemos comprender el conocimiento a priori si admitimos que solo conocemos los fenómenos y no las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la filosofía verdadera.

Siguiendo la estela del pensamiento kantiano y merced a la física cuántica, este ensayo propugna asimismo un giro copernicano desde la filosofía tradicional occidental (en la cual Kant ocupa un lugar preeminente) hacia la filosofía perenne, y cuyo esquema epistemológico puede ser contemplado al final del prólogo. El giro copernicano propuesto en esta obra es, por tanto, todo un giro epistemológico desde la dualidad sujeto-objeto mantenida por el materialismo científico, a la no-dualidad del sujeto-objeto a la que aboga el genuino misticismo contemplativo exento de apriorismos dogmáticos procedentes de las religiones. En suma, el verdadero giro copernicano puede apreciarse en la psicología humana -de la psicología tradicional a la psicología transpersonal - , como un viaje iniciático de la transformación interior que ya Platón nos iluminó mediante su alegoría del Mito de la caverna.

- Artículo 20: Conciencia de sí para alcanzar la felicidad

Mediante el giro copernicano kantiano hacia el Idealismo Trascendental se produce una trascendencia desde el “ver para creer” al “creer para ver”, de la razón a la espiritualidad. Consecuentemente, lo que conviene hacer es ser muy consciente de nuestro doble como propone Garnier, o del Logos que, según Heráclito, nos habla y no sabemos escucharlo. Principalmente, porque no somos conscientes (recordemos los experimentos de Benjamín Libet) de que, desde nuestro subconsciente, surgen todas las órdenes en función de las creencias de cada cual para constituirse así en actos derivados de nuestros pensamientos con una directa repercusión en nuestra propia vida. Bien es conocido por la medicina la influencia de los pensamientos positivos o efecto placebo (amor, altruismo, solidaridad, empatía, etcétera) y negativos o efecto nocebo (odio, egoísmo, individualidad, rencor, etcétera) en la respuesta corporal y emocional. Entonces, ¿no va siendo hora de superar la visión materialista de la ciencia, limitada exclusivamente al ente corporal? ¿No es hora de que la ciencia, como propone Garnier, atienda a los aspectos mentales y sus reglas de funcionamiento?

En función de todo lo anterior, es necesario ser consciente que el pensamiento está sometido a la ley de la causa y el efecto (karma) y que, por lo tanto, cada persona es responsable de su libertad de pensamiento y acción en el devenir vital. La vida viene a ser como un libro abierto que hay que saber leer, pero que pocos consiguen. La conciencia, en esa labor existencial y cognitiva, siguiendo la ley de la polaridad, se manifiesta mediante la conciencia personal (egocéntrica) y la conciencia transpersonal (compasiva), neologismos que pertenecen propiamente a la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal. Pero, para saber leer el libro de la vida, son necesarios dos mapas, a saber, el mapa sociológico y el mapa psicológico, el de ese mundo de ahí fuera y el de ese mundo de ahí dentro, el del viejo mundo moribundo y ese nuevo mundo por descubrir, el del racionalismo pragmático y el racionalismo espiritual. Dos mundos a nuestro alcance para que cada cual decida dónde y cómo vivir, pensar y amar. Dos visiones hermenéuticas presentadas como dinámica espiral en el capítulo El nuevo mundo. Saber ello es el camino hacia la felicidad, pues como sentencia Sócrates: “El saber es la parte principal de la felicidad”.

En la medida de que cada persona se empodere conscientemente de sí mismo en orden a dirigir libremente sus pensamientos y actos en beneficio de la humanidad, estará en el camino de la experimentación conocida como “experiencia cumbre” en la Pirámide de Maslow. Es la necesidad psicológica más elevada del ser humano que se halla en la cima de las jerarquías de las necesidades humanas, y es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. En suma, alcanzar la felicidad. Porque, como aseverara Platón, “buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”. Entonces, inexorablemente, nuestra felicidad, según Platón, pero también Buda, Jesucristo, Garnier y Maslow, está condicionada a la de nuestros semejantes, es decir, a la humanidad como especie, y denominada como felicidad transpersonal en el constructo de La educación cuántica.

- Artículo 21: La conciencia transpersonal

Con las anteriores exposiciones llegamos, por tanto, al nudo gordiano de mi obra La educación cuántica, la cual argumenta con más extensión y profundidad las cuestiones apenas esbozadas hasta aquí, a saber, un nuevo paradigma de conocimiento que puede resumirse del siguiente modo:

“Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne. Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.”

Desde el surgimiento de la física cuántica, existe ese debate entre los materialistas científicos (método científico) y los mal llamados “místicos cuánticos”(método trascendental). Una cuestión dilucidada por Ken Wilber como dos modos de saber.

Dicha dicotomía cognitiva, en realidad, es una réplica epistemológica entre la ciencia como medio de conocimiento objetivo y el misticismo como conocimiento revelado que plantean las diversas religiones. Por tanto, el debate que se plantea desde el surgimiento de la física cuántica es el encontronazo entre la racionalidad y la espiritualidad, una cuestión de hondo calado abordada pedagógicamente como La educación cuántica y que propugna ese nuevo paradigma de conocimiento donde el “misticismo cuántico” debe ser reconsiderado como filosofía transpersonal.

Sin embargo, dicha cuestión también puede ser consultada en Cuestiones cuánticas, una obra de Ken Wilber que recopila los escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Sin lugar a dudas, son cada vez más los científicos que escapan de la exclusiva mirada del materialismo científico y abrazan a la espiritualidad.

Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos como se ha citado anteriormente, equivale a decir que El gen egoísta puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal. Etimológicamente el término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y en la literatura transpersonal se suele utilizar para hacer referencia a inquietudes, motivaciones, experiencias, estadios evolutivos, modos de ser y otros fenómenos que incluyen, pero trascienden la esfera de la individualidad y de la personalidad humana, el yo o ego. Entre sus intereses centrales se encuentran “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (...) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados”. Entre sus objetivos principales se encuentra la delimitación de las fronteras y las variedades de la experiencia humana consciente. (Cita extraída del trabajo de investigación de Doctorado titulado Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia, de Iker Puente Vigiola, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona, 16 de febrero de 2007).

Consecuentemente, el paso de la conciencia personal (egoica) a la conciencia transpersonal (trans-egoica), debe interpretarse como la “muerte del ego” en su viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la Caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor.

- Artículo 22: La conciencia mística: ser uno con el universo

La conciencia transpersonal consiste, por tanto, en una percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo, una experiencia mística de ser uno con el universo, una cuestión excelsamente argumentada por Gemma Rodríguez, licenciada en filosofía, docente y con un postgrado en “Pensamiento filosófico Contemporánea”. A continuación, un artículo de su autoría sobre la cuestión argumentada hasta aquí:

La superación de los límites del ego, fue una de las batallas ganadas por S. Freud: su influencia en el pensamiento postmoderno ha sido determinante en la apertura hacia un nuevo paradigma de comprensión de la psique. Las investigaciones científicas a lo largo del s. XX han apuntado cada vez más a la posibilidad de desentrañar los secretos de la mente humana, en un deseo cuasi divino de reproducir la inteligencia. Es innegable que la multitud de avances en neurociencia nos hace vivir actualmente inmersos en un paradigma neuro-explicativo en el que el alma está en el cerebro y en el que mantenemos una relación con nuestro cuerpo y con nuestro entorno entendida bajo el esquema de la lógica computacional. Parecería chocante y de un misticismo abrumador sostener la existencia de un yo cuántico con el que intercambiamos información y que posibilita las diferentes aperturas de sentido en nuestra existencia.

En innumerables ocasiones se queja el filósofo Amador Martos del desprestigio que sufren los llamados místicos cuánticos al sostener estas teorías. A lo largo del libro se incide especialmente en la del físico Garnier: sus teorías sobre el desdoblamiento del tiempo nos hacen cambiar nuestra visión sobre la conciencia, haciéndonos partícipes de la fusión entre ciencia y espiritualidad que emerge en nuestra era. Superado el paradigma dicotómico dual de la física clásica, entendemos que “el sujeto no puede manipular al objeto porque el sujeto y el objeto son en definitiva una y la misma cosa”. Pero, preguntémonos en este punto, ¿qué consecuencias efectivas pueden tener estas teorías en el panorama educativo? Educar desde un planteamiento que presuponga esta unicidad del todo y que tenga en cuenta los avances de una ciencia que cada vez más vuelve la mirada sobre presupuestos pertenecientes a la filosofía perenne se hace urgente ya que, si tomáramos conciencia de este racionalismo espiritual, nos encontraríamos un paso más cerca de alcanzar uno de los cometidos fundamentales de cualquier filosofía de la conciencia o reflexión mística: desentrañar qué papel juega en la especie el conocimiento que esta alcanza sobre sí misma. Y es que dar un sentido a la existencia individual y colectiva es uno de los supuestos inherentes a cualquier pedagogía que se pretenda regeneracionista y a la altura de las circunstancias. Por otra parte, nuestra dotación de sentido individual no es posible al margen de un sentido colectivo, como nos recuerda una de las tesis más básicas de la política Aristotélica.

La filosofía práctica se ha ocupado tradicionalmente de sacar a la palestra la pregunta por la felicidad y el bienestar individual y colectivo. Si tenemos esto en cuenta, es evidente que un sistema educativo que destierre la posibilidad de armonizar el conocimiento humanístico con los avances neurocientíficos está desechando de entrada la potencialidad de establecer una auténtica comprensión del sentido de la existencia, nuestra posición en el universo y, lo que es más importante, de las enormes capacidades de transformación que el pensamiento posee como parte de la realidad que él mismo conforma. Y es que el bienestar individual y colectivo pasa por una regeneración consciente de la humanidad a la luz de la unión de estos paradigmas (espiritual y científico). Una concepción trascendente de la realidad donde la dualidad mente-materia quede superada transformaría radicalmente los presupuestos sobre los que se asienta nuestra forma de educar, ya que eliminaría la distancia entre las conciencias individuales y aquello que hoy comúnmente llamamos “contenidos educativos”. Los contenidos ya no podrían entenderse más como objetivos externos al estudiante, sino como parte de su propio proceso evolutivo.

La falta de motivación es uno de los problemas más frecuentes entre el alumnado: ven como lejano y externo lo que se les trata de enseñar cada día en el aula, y no es extraño que así sea desde el momento en que el conocimiento se presenta al alumno como un constructo ya conformado en cuyo proceso de constitución no ha habido ningún tipo de interacción creativa con él. Los alumnos son meros espectadores externos de su propio proceso de conocimiento, receptores de un esquema mental calcado del exterior. ¿Cómo no habría de sentirse alguien desmotivado con algo tan alienante en su día a día como es el hecho de que otro te cuente cómo es la realidad?

- Artículo 23: La conciencia de unidad

Para rematar este trabajo de investigación, solamente queda por argumentar esa “conciencia de unidad” a la que solamente se accede desde la conciencia transpersonal. Y tal efecto, no hay mejor corolario que finalizar con una reflexión del inconmensurable Ken Wilber.

Ken Wilber en La conciencia sin fronteras, argumenta que la conciencia de unidad es conciencia del momento intemporal, está totalmente presente en el ahora, y como es obvio, no hay manera de alcanzar el ahora, de llegar a lo que ya es. En efecto, la iluminación resplandece en toda su claridad en este momento y en todos los demás. No hay sendero hacia la conciencia de unidad pues no se trata de una experiencia entre otras, no es una experiencia que se oponga a una experiencia ínfima, sino más bien la experiencia presente. ¿Y cómo se puede entrar en contacto con la experiencia presente?

Los verdaderos sabios proclaman que no hay sendero hacia el Absoluto, no hay camino para alcanzar la conciencia de unidad. Al parecer, nuestra dificultad es la misma que la del individuo que va saltando de ola en ola en busca de la acuosidad. No nos aquietamos durante el tiempo suficiente para entender nuestra condición presente, y al buscar en otra parte, en realidad nos apartamos de la respuesta. Nuestra búsqueda misma, nuestro propio deseo, nos impide el descubrimiento. En otras palabras, siempre estamos intentando apartarnos de la experiencia presente, cuando en realidad esta experiencia es la que siempre constituye la clave de nuestra búsqueda: en lugar de buscar la respuesta lo que hacemos es huir de ella. He aquí la gran paradoja de la conciencia de unidad: no se puede hacer nada para conseguirla, y creo que esto, por el momento, está totalmente claro.

Llegamos así a un punto esencial de las principales tradiciones místicas, a saber, que hay condiciones especiales apropiadas, pero no necesarias, para la realización de la conciencia de unidad. Y además, estas condiciones no conducen a la conciencia de unidad, sino que ellas mismas son una expresión de la conciencia de unidad. La conciencia de unidad no es un estado futuro que resulte de alguna práctica, porque la conciencia de unidad está eternamente presente. La conciencia de unidad es nuestra “iluminación original”, original no porque haya ocurrido en tiempos pasados, sino porque es el origen y fundamento de este instante. La iluminación es el origen de la firma presente y la práctica espiritual es el movimiento o actividad de este origen. La verdadera práctica espiritual surge de la iluminación, no va hacia ella.

Pero lo anterior plantea una cuestión. ¿Por qué, entonces, debemos practicar, si ya tenemos la naturaleza búdica, la iluminación original o el Cristo interior? Lo verdaderamente importante es que ejercitar las condiciones especiales de la práctica espiritual es una expresión apropiada de la conciencia de unidad. A medida que una persona va ejercitando las condiciones especiales de una práctica espiritual, empieza a darse cuenta, cada vez con mayor claridad y certidumbre, de un hecho exasperante, pero inconfundible: nadie quiere la conciencia de unidad. En términos teológicos, estamos siempre resistiéndonos a la presencia de Dios, que no es otra cosa que el presente total, en todas sus formas. Si le disgusta algún aspecto de la vida es que hay algún aspecto de la conciencia de unidad al cual está resistiéndose. Así, activamente aunque en secreto, negamos la conciencia de unidad y nos resistimos a ella. La comprensión de esta resistencia es la clave fundamental para la iluminación. En realidad, cada nivel importante del espectro de conciencia está constituido de un modo particular de resistencia. Al analizar el descenso desde el nivel de la persona al nivel del ego, lo primero con que tropezamos fue la resistencia a la sombra. Por eso Freud, investigador genial de la sombra, escribió: “Toda la teoría psicoanalítica se asienta, en efecto, en la percepción de la resistencia que ejerce el paciente cuando intentamos hacer que tome conciencia de su inconsciente”. Lo que confunde especialmente al individuo atrapado en esta resistencia, es que él, como persona, no cree, sinceramente, ofrecer resistencia. Lo hace de una manera por entero inconsciente.

Ese fue el primer tipo de resistencia que descubrimos. La persona se resiste a la sombra, con lo que impide el descubrimiento y la emergencia de un ego preciso. Y cuando descendemos al siguiente nivel importante del espectro de la conciencia, nos encontramos con que el propio ego exhibe una resistencia: la del ego a la atención sensible del centauro. Esta resistencia es en parte una incapacidad de mantener la percepción verdaderamente centrada en el presente (o atención sensible) durante el tiempo que sea. Como la percepción consciente del centauro se asienta en el presente pasajero, la resistencia del ego al centauro es una resistencia al aquí y ahora inmediato. Empezamos así a ver que cada nivel del espectro se caracteriza, entre otras muchas cosas, por una manera distinta de resistencia: en el nivel de la persona, nos resistíamos a la unidad con la sombra en todas sus formas; en el nivel del ego, nos resistíamos a la unidad con el centauro y a todas sus cualidades; y extendiéndonos hasta las bandas transpersonales, encontramos la resistencia fundamental y primordial: la resistencia a la conciencia de unidad. Así, nos encontramos de nuevo en el punto que nos importa: mediante las prácticas espirituales apropiadas, empezamos a aprender exactamente de qué manera nos resistimos a la conciencia de unidad. La práctica espiritual hace que esta resistencia fundamental aflore a la superficie de nuestra conciencia y comenzamos a ver que en realidad no queremos la conciencia de unidad, sino que estamos siempre eludiéndola. Ver nuestra resistencia a la conciencia de unidad es ser capaz, por primera vez, de enfrentarnos con ella y, finalmente, de desprendernos de ella, con lo que apartaremos el obstáculo secreto a nuestra propia liberación.

Mientras que no veamos exactamente de qué manera nos resistimos a la conciencia de unidad, todos nuestros esfuerzos por “alcanzarla” serán en vano, pues lo que tratamos de alcanzar es también aquello a lo que, inconscientemente, ofrecemos resistencia y tratamos de impedir. Nos resistimos secretamente a la conciencia de unidad, fabricamos de manera encubierta los “síntomas” de la no-iluminación, de la misma manera que producíamos en secreto todos nuestros demás síntomas en los diferentes niveles del espectro. Y el hecho de entenderlo así puede proporcionar un atisbo de la conciencia de unidad, porque aquello que ve la resistencia está, en sí mismo, libre de resistencia.

La resistencia primaria, como las demás resistencias que operan en toda la extensión del espectro, no es algo que nos sucede, ni que sucedió en el pasado, ni tampoco nada que sucede sin nuestro consentimiento. Es más bien una actividad presente, algo que estamos haciendo sin darnos cuenta, y esta actividad primaria es la que tiende a bloquear la conciencia de unidad. Brevemente enunciado, es una falta de disposición global a mirarlo todo, tal como es, en este momento. En concreto, en este presente hay algo que no queremos mirar. Tenemos, pues, una mala disposición global a mirarlo todo, en conjunto, exactamente tal como es, en este momento. Tendemos a desviar la vista, a retirar la atención de lo que es, a evitar el presente en todas sus formas. Y como tendemos a mirar hacia otra parte, tendemos a movernos hacia otra parte, a apartarnos. Con esta resistencia sutil, con ese mirar y movernos hacia otra parte, parece que bloqueamos la conciencia de unidad, que “perdemos” nuestra verdadera naturaleza. Y esta “perdida” de la conciencia de unidad nos arroja a un mundo de demarcaciones, espacio, tiempo, sufrimiento y mortalidad.

De modo que aunque lo único que desea fundamentalmente el individuo es la conciencia de unidad, lo único que siempre hace es resistirse a ella. Siempre estamos en busca de la conciencia de unidad, pero de tal manera que siempre obstaculizamos el descubrimiento: buscamos la conciencia de unidad apartándonos del presente. Imaginamos que, de alguna manera, este presente no está bien del todo, no es exactamente lo que queremos, y por eso no descansamos globalmente en él, sino que empezamos a apartarnos de él hacia lo que imaginamos que será un presente nuevo y mejor. En otras palabras, empezamos a saltar olas, a movernos en el espacio y en el tiempo para asegurarnos una ola fundamental y definitiva, la que finalmente extinga nuestra sed, la que nos dé por fin “acuosidad”. Al buscar la acuosidad en la próxima ola de experiencias, nos la perdemos siempre en la ola presente. Buscar eternamente es errar eternamente.

En el momento en que nos resistimos al único mundo de la experiencia presente, necesariamente lo dividimos en una experiencia interior, que sentimos como el que ve, experimenta y actúa, opuesto a una experiencia externa, que sentimos como lo que vemos y experimentamos, como aquello sobre lo cual actuamos. Nuestro mundo se escinde en dos, y entre lo que uno es, el que experimenta, y lo que uno no es, lo experimentado, se establece una demarcación ilusoria. La evolución del espectro ha comenzado: se ha iniciado la guerra de los opuestos. Apartarse continuamente del presente global implica que hay un futuro que aceptará este movimiento. Nos apartamos porque imaginamos la existencia de otro tiempo hacia el cual podemos movernos. Apartarse es, por tanto, un mero moverse en el tiempo. En realidad, es crear tiempo, pues al apartarnos de la experiencia intemporal y presente (o más bien, al intentar apartarnos), generamos la ilusión de que, de alguna manera, la experiencia misma pasa junto a nosotros. Mediante nuestra resistencia, el presente global y eterno se reduce al presente fugitivo. Por tanto, apartarse es crear un antes y un después, un punto de partida en el pasado, desde donde nos movemos, y un puerto de destino en el futuro, hacia el cual nos movemos. Nuestro presente se reduce al movimiento, a la huida silenciosa. Nuestros momentos pasan.

Desde cualquier ángulo que se mire, apartarnos es separarnos de la experiencia presente y proyectarnos en el tiempo, la historia, el destino y la muerte. Esta es, pues, nuestra resistencia primaria: la mala disposición a contemplar la experiencia, como un todo, tal como es, en este momento. Esta resistencia global es lo que se descubre, y luego se frustra, con las condiciones especiales de la práctica espiritual. Cuando una persona asume las condiciones, empieza a darse cuenta de que siempre está apartándose del presente global. Comienza a ver que al apartarse siempre, no hace más que resistirse e impedir la conciencia de unidad… o la voluntad de Dios, el fluir del Tao, el amor del Gurú o la iluminación original. De cualquier manera que lo llame, se resiste a su presente. Mira hacia otra parte, se va hacia otro lado y, por consiguiente, sufre.

Llegado a este punto, las cosas parecen realmente desalentadoras. El individuo no parece ser más que una trampa montada para atraparse perpetuamente a sí mismo. Se inicia la noche oscura del alma, y parece como si la luz de la conciencia le diera la espalda hasta desaparecer sin dejar rastro alguno. Todo parece perdido, y en cierto sentido, lo está. La oscuridad sigue a la oscuridad, el vacío conduce al vacío, la medianoche se eterniza. En este punto mismo donde absolutamente todo parece desacertado, todo se arregla de un modo espontáneo. Cuando el individuo ve realmente que todo movimiento que haga es un apartarse, una resistencia, el mecanismo de la resistencia se queda sin cuerda. Cuando uno ve esta resistencia en cada movimiento que hace, entonces, de manera totalmente espontánea, abandona por completo la resistencia. Y el abandono de esta resistencia es la apertura a la conciencia de unidad, la realización de la conciencia de aquello que no tiene fronteras. Como si despertara de un sueño largo e incierto, se encuentra con lo que siempre supo: él, como ser separado, no existe. Su verdadero ser, el Todo, jamás ha nacido y jamás morirá. Solo hay, en todas direcciones, Conciencia como Tal, absoluta y omnímoda, que irradia en y a través de toda condición, la fuente y esencia de todo lo que surge a cada momento, absolutamente anterior a este mundo, pero no distinta a él. Todas las cosas no son más que una onda en este estanque, todo surgimiento es un gesto de este uno.

Cuando ya no se resiste a la experiencia presente, ya no tiene motivo para separarse de ella. El mundo y el yo regresan como una única experiencia, no como dos diferentes. Dejamos de saltar de ola en ola, porque no hay más que una ola, y está en todas partes. Dejar de resistir al presente es ver que no hay nada más que el presente; sin comienzo, sin fin, sin nada por detrás ni nada por delante. Cuando tanto el pasado de la memoria como el futuro de esperanza se ven como hechos presentes, los límites de este presente se derrumban. Las demarcaciones que rodean a este momento se hunden dentro de este momento, y entonces no hay nada más que este momento, y ningún otro lugar adónde ir. Así vemos claramente por qué la búsqueda de la conciencia de sí era tan exasperante. Todo lo que intentábamos estaba mal porque todo estaba ya, y eternamente, bien. Nunca hubo, ni jamás habrá, ningún momento más que Ahora.

La verdadera práctica espiritual no es algo que hagamos durante veinte minutos, ni durante dos horas, ni durante seis horas al día. No es algo para hacer una vez al día, por la mañana, ni una vez por semana, los domingos. La práctica espiritual no es una entre tantas otras actividades humanas; es el fundamento de todas las actividades humanas, su fuente y su validación. Es un compromiso previo con la Verdad Trascendente, vivida, respirada, intuida y practicada durante veinticuatro horas del día. Intuir lo que verdaderamente somos es comprometernos íntegramente en la realización de eso que verdaderamente somos en todos los seres, de acuerdo al voto primordial: “Por innumerables que sean los seres, hago voto de liberarlos; por incomparable que se la Verdad, hago voto de realizarla”. Para quien sienta este profundo compromiso con la realización, el servicio, el sacrificio y la entrega, en todas las condiciones presentes y hasta el infinito mismo, la práctica espiritual será, naturalmente, el camino. Que esa persona reciba la gracia de encontrar en esta vida un maestro espiritual y de conocer la iluminación en el momento.
Ver más


MENTE

FILOSOFÍA DE LA MENTE PARA LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR: EMPODERAMIENTO, DESPERTAR ESPIRITUAL, TRASCENDENCIA Y CONCIENCIA

1 - INTRODUCCIÓN

Siguiendo la estela de los fundamentos epistemológicos argumentados en el trabajo monográfico titulado “ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D”, es perentorio ahora desarrollar una “FILOSOFÍA DE LA MENTE PARA LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR”. Dicho de otro modo, el proceso psicológico de la transformación interior durante el desarrollo de la evolución espiritual desde 3D a 5D, requiere una pertinente “Filosofía de la mente” argumentada no solo filosófica y psicológicamente, sino, también, desde presupuestos de la filosofía cuántica y la meditación como ciencia trascendental. Dicha “Filosofía de la mente” se ajusta asimismo a las cuatro pautas evolutivas de la ascensión espiritual individual desde 3D a 5D, a saber: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia.

Para el objetivo anteriormente expuesto, los artículos e investigaciones que sustentan este trabajo monográfico están disponible cada uno de ellos individualmente y numerados en el orden preciso de la argumentación que, en el punto tres de más abajo, se detallan bajo estos cuatro epígrafes: empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia. Por tanto, el lector podrá recurrir a los correspondientes artículos numerados para ahondar en los detalles de las citas, bibliografías, pensamientos y las pertinentes argumentaciones científicas. En el citado punto tres se expondrá un resumen de las ideas más significativas de cada artículo a los efectos de hilvanar la argumentación teorética pretendida, a saber, la “Filosofía de la mente para la transformación interior”.

Sin embargo, no se puede desligar este trabajo de investigación del anterior dedicado a la “ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D”, por tanto, a modo de recordatorio e introducción, a continuación, una sinopsis general del tránsito desde 3D a 4D y 5D.


2 - SINOPSIS GENERAL DE LA “ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D”

2-1 La tercera dimensión - 3D

Respecto a la 3D, no voy a ahondar demasiado en ello. Vivimos en un mundo cuyo sistema piramidal de poder está abocado al fracaso, pues se sustenta en una ingeniería social y mental cuyo principal objetivo es la manipulación económica, social y política, lo cual ha llevado a la extenuación psicológica de las personas y de los pueblos. Esos poderes globalistas pretenden imponer un Nuevo Orden Mundial para la esclavitud de la humanidad mediante una falsa pandemia cuyo pretexto es imponer una dictadura sanitaria y eugenésica sobre todos nosotros.

Frente a ello, el “despertar colectivo masivo” es la única solución posible, a pesar de la ingente manipulación de los medios de comunicación y los gobiernos, ya sean de izquierdas o derechas, pues todos ellos son serviles a los poderes fácticos de la oligarquía plutocrática y que, a su vez, obedecen a la agenda satánica del enemigo invisible de la humanidad.

En la 3D hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se experimenta la polaridad y la ilusión de la separación en el desarrollo de la identidad individual y la pérdida del sentido grupal: en esos presupuestos se fundamentan el capitalismo, o cualquier “ismo” que divide a la humanidad, pues se desarrolla el ego creyendo que estamos separados del Todo. La diferenciación comienza alrededor del segundo año de vida, cuando el niño comienza a diferenciar su yo emocional y su mente representacional. En esa etapa de aprendizaje es donde comienza la fragmentación y el surgimiento de la dualidad entre sujeto y objeto. Esa división del Ser es lo que llamamos personalidad, y es parte de nuestro trabajo considerar la evolución de la conciencia como único camino de salvación.

2-2 La cuarta dimensión - 4D

La única solución a la anterior situación estriba en el empoderamiento de cada uno de nosotros sobre las circunstancias descritas en la 3D. Dicho empoderamiento se constituye en una salida de las sombras tal como lo describe Platón en el Mito de la Caverna. Ese empoderamiento es estrictamente necesario para dejar atrás la 3D de nuestra vida e intentar dar un sentido a la misma. Ese proceso de empoderamiento nos llevará a la 4D (parte baja) donde se toma conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, más conocido ello como “inconsciente colectivo”, un lugar en donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños, y en donde se percibe el tiempo en forma de espiral. En términos de Carl Gustav Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. Dicho empoderamiento tiene sus propios procesos como son la consideración de la filosofía de la mente, la técnica mayéutica, la “muerte del ego” y una revolución interior hasta lograr la maestría de saber escuchar nuestro subconsciente.

Acto seguido en dicho proceso psicológico, debería surgir la experiencia conocida como “despertar espiritual”, la cual nos lleva a la 4D (parte alta) mediante el desarrollo de nuestra intuición espiritual, la consideración de la evolución del amor desde presupuestos de la neurobiología y la sociobiología, el despertar de la conciencia desde la perspectiva de la psicología transpersonal y la inteligencia espiritual que nos conducirá a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual.

El despertar espiritual en la 4D (grupal) se siente como sobrepuesta a la 3D (egoica), pues a nivel humano tenemos la necesidad de compartir con grupos nuestras experiencias vitales, revisar nuestras relaciones, buscar la sanación y el crecimiento mediante las correspondientes terapias. El paso de la 3D a la 4D es lo que se ha denominado como “salto cuántico” ya que implica un profundo cambio de nuestro sistema de creencias. Ahora ya hemos identificado al enemigo invisible que convive con nosotros en la 4D y sabemos cómo manipula a las personas que viven en la ignorancia de la 3D a través de los pensamientos y las emociones, incluso con implantes físicos o etéricos. La 4D es el lugar donde se dan las pesadillas y los abusos astrales, es un lugar de conflicto entre los seres obscuros y los seres de luz y, la única salida, estriba en vibrar en la dimensión del amor que, propiamente, pertenece a la 5D.

2-3 La quinta dimensión - 5D

Por tanto, el empoderamiento y el despertar espiritual vistos en la 4D se constituyen en una evolución psicológica de la persona más allá de las limitaciones 3D. De un modo científico, recomiendo estudiar dicho proceso a través de la evolución de la conciencia propuesta por Ken Wilber, pero también en mi investigación monográfica de la conciencia. Uno de esos recorridos evolutivos por descubrir es la meditación a través de la cual se logra una experiencia mística que, correlativamente en términos de filosofía cuántica, el físico francés Garnier nos propone como un “doble” a través del cual tenemos acceso a nuestras intuiciones y premoniciones, llegando así a percibir nuestra mente cuántica para realizar un auténtico viaje de la transformación interior que, inexorablemente, nos acerca al sentido de la trascendencia como parte baja de la 5D. Es así como el sujeto trascendente experimenta su propio proceso de ascensión espiritual hasta adquirir una visión lógica y la transracionalidad.

El anterior proceso de ascensión psicológica y espiritual implica un giro copernicano desde el “ver para creer” al “creer para ver”, una cuestión metafísica que pertenece a la parte alta de la 5D en la que se toma conciencia de sí para alcanzar la verdadera felicidad mediante la conciencia transpersonal, una experiencia mística de la conciencia que nos hace sentir Uno con el Universo, dicho de otro modo, alcanzar la conciencia de unidad.

La 5D se constituye, entonces, en una frecuencia de sabiduría interna en la que se experimenta la conciencia grupal como un solo Ser, es una frecuencia energética y no física en la que se percibe el tiempo como un continuo donde solo existe el ahora eterno. En la 5D es donde se viven los sueños dotándolos de realidad espacio/temporal, donde se experimentan los sueños lúcidos y la magia blanca. Como es una dimensión de luz, se perciben formas lumínicas y muchas veces geométricas. La 5D es también descrita como la conciencia de Cristo y de Buda.

Cada una de esas cuatro pautas evolutivas, a saber, empoderamiento, despertar espiritual, trascendencia y conciencia tienen un soporte epistemológico mediante mis diversas publicaciones a modo de artículos, por tanto, pasemos a continuación a la argumentación pormenorizada de cada una de esas cuatro pautas.


3 - FILOSOFÍA DE LA MENTE PARA LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR

Índice:

1 - EMPODERAMIENTO

Artículo 2: ¿Qué tipo de pensador eres?
Artículo 3: La mente como problema
Artículo 4: Más allá de la mente
Artículo 5: El poder de la mente
Artículo 6: La mente y el campo cuántico
Artículo 7: Mente cuántica: el viaje de la transformación interior
Artículo 8: La muerte del ego
Artículo 9: Busca tu propio orden
Artículo 10: Escucha tu subconsciente

2 - DESPERTAR ESPIRITUAL

Artículo 11: La minoría de edad en el ser humano
Artículo 12: El cerebro y yo
Artículo 13: La intuición espiritual
Artículo 14: El despertar espiritual y la evolución del amor
Artículo 15: Despertar de conciencia e inteligencia espiritual

3 - TRASCENDENCIA

Artículo 16: El sujeto trascendente
Artículo 17: La trascendencia metafísica mediante la meditación
Artículo 18: La sanación trascendental del ser humano
Artículo 19: La sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación

4 - CONCIENCIA

Artículo 20: El giro copernicano
Artículo 21: La razón al servicio del amor
Artículo 22: El camino ascendente hacia la sabiduría


FILOSOFÍA DE LA MENTE PARA LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR

1 - EMPODERAMIENTO

- Artículo 2: ¿Qué tipo de pensador eres?

El empoderamiento debe comenzar por nuestros propios pensamientos. En un largo periodo de la historia, la fe religiosa ha supuesto la mayor ceguera para hacer del hombre un ser libre y consciente, hasta que el filósofo Descartes alumbró a la humanidad con el “cogito”, popularmente más conocido como “pienso, luego existo”. Ahora bien, pensar certeramente no es una actividad baladí, al contrario, conviene aprender a pensar y, en dicho sentido, cabe preguntarse qué tipo de pensadores somos cada uno de nosotros:

- ¿Eres un pensador irreflexivo? (cuando no estamos conscientes de problemas en nuestro pensamiento)
- ¿Eres un pensador retado? (cuando nos enfrentamos con problemas en nuestro pensamiento)
- ¿Eres un pensador principiante? (cuando tratamos de mejorar, pero sin práctica regular)
- ¿Eres un pensador practicante? (cuando reconocemos la necesidad de práctica regular)
- ¿Eres un pensador avanzado? (cuando avanzamos según seguimos practicando)
- ¿O eres un pensador maestro? (cuando los buenos hábitos de pensamiento se vuelven parte de nuestra naturaleza)

La doctora y psicóloga educativa Linda Elder junto al líder en el movimiento internacional de pensamiento crítico, el doctor Richard Paul, han desarrollado una mini-guía con conceptos y herramientas que permiten adentrarnos en los pasos del desarrollo del pensamiento crítico. Invito como primer paso para el empoderamiento el dilucidar qué tipo de pensador eres, será un buen ejercicio para iniciarse en el conocimiento de sí mismo.

Ahora bien, ¿es posible conocerse a sí mismo bajo un sistema de adoctrinamiento económico, social y político? ¿Cómo adquirir un pensamiento crítico ante la ingeniería social y mental a la que está sometida la humanidad a través de la historia y la educación? El problema al que nos enfrentamos al intentar resolver dichas preguntas pasa por resolver la cuestión epistemológica, es decir, ¿cómo sabemos si lo que sabemos es cierto? Una ingente tarea para cada uno de nosotros, y que han intentado resolver cada uno de los filósofos de la historia y que, a la vista de la falsa pandemia , es notable que no hay un consenso entre los “covidianos” y los “negacionistas”: existe una disonancia cognitiva entre la conciencia personal de cada uno de nosotros en relación con la convivencia colectiva aún por consensuar. Dicho de otro modo, el fracaso epistemológico de Occidente no ha sido resuelto todavía, aunque, algunos filósofos de la conciencia , lo estamos intentando. Y si algo hay cierto en la actualidad es que hay que considerar a la ciencia de la conciencia como la ciencia por antonomasia, por cierto, una disciplina muy incipiente en la historia de la humanidad.

Y para llegar al desciframiento de lo que sea la conciencia, es ineludible una “filosofía de la mente” certera e inequívoca, tal como lo prescribió el filósofo Descartes mediante el “cogito”, más popularmente conocido como “pienso, luego existo”. Por tanto, iniciemos esa andadura de la “Filosofía de la mente” con una aproximación a la “mente” humana, tal como así lo realicé en mi obra La educación cuántica, en un intento de demostrar que la humanidad se halla ante un nuevo paradigma de conocimiento.

El problema del conocimiento no es una cuestión baladí, más bien hay una brecha epistemológico entre la ciencia y las humanidades. La “mente” que intenta conocerse a sí misma está enroscada en un bucle cognitivo, tal serpiente que se come la cola, ciertamente, ¿cómo entender las repercusiones epistemológicas de la sociedad de la ignorancia? Y más importante aún, ¿cómo resolver la ignorancia inducida por el enemigo invisible de la humanidad? Nos vemos así envueltos en el estudio de la mente como un verdadero problema por resolver.

- Artículo 3: La mente como problema

Mientras que la ciencia tradicional se mantiene en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de científicos que apoyan y desarrollan un "nuevo paradigma" basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los albores de dejar de ver a la mente humana como puramente biológica sino abierta a otras interpretaciones con connotaciones desde una filosofía cuántica , es decir con conexión al universo entero, de ahí el concepto de "mente cuántica", en alusión a la conexión entre la racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas, estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes en el conocimiento esotérico de la filosofía perenne.

La mente humana no es una tabula rasa. Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su interacción con el medio, véase en este sentido la epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget. Sin embargo, recientes investigaciones acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar palabras específicas en los días siguientes al nacimiento. Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que los bebés dentro del vientre materno desarrollan una memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío, sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento, indicando así la existencia de un subconsciente antes de la formación del yo emocional y el nacimiento de la mente representacional entorno a los dos años de los niños.

Cuando los niños crecen, experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta (de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años), después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de ocho a doce años). En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo que se da también en los adultos cuando duermen y que posibilita que los niños de cero a dos años funcionen fundamentalmente desde el subconsciente. Los niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado similar al trance y conectados sobre todo a su mundo interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de pensamiento racional. En ambos casos se conecta directamente con el subconsciente mediante las ondas cerebrales lentas, cuestiones que el lector puede ampliar en el libro Deja de ser tú, la mente crea la realidad de Joe Dispenza.

En virtud de lo anterior, ¿dónde comienza la memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por la mente humana, incluso en estado subconsciente como acreditan los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón, adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo. Obviamente, nos vemos así envueltos en una cuestión puramente metafísica donde tiene cabida el poder de la imaginación. En efecto, en los años ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”, practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el deportista se imagine realizando la tarea deportiva a desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico. Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo deportivo William Straub organizó un experimento para desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar de hacerlo de verdad?

La solución es aportada desde los estudios con neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo, Matthew y Sandra Blakeslee, relatan cómo el pianista Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su instrumento pero que dio un concierto impecable al salir gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de experimentos fueron confirmados en 1994 por el neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland.

Consecuentemente:¿La mente modifica la realidad? ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización? ¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos experimentando una evolución holística hacia una nueva realidad? Cuando escuchamos hablar de evolución, todos pensamos en fósiles, simios, Darwin y Dawkins. Pero la idea de evolución es mucho más profunda y amplia. En la actualidad, un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios -a los que Carter Phipps llama “evolucionarios”- está forjando una nueva visión de la evolución que reconoce la importancia de la ciencia, remodela la cultura y actualiza de forma radical la espiritualidad.

Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el mundo interno de las personas está conectado con el mundo externo, conformando un todo interdependiente, un universo en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas las investigaciones espirituales verdaderas, así como las investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio” de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo externo e interno.

- Artículo 4: Más allá de la mente

¿Qué conclusiones podemos sacar con lo visto anteriormente? En primer lugar, que no hay un consenso cognitivo en la humanidad y, por tanto, que el estudio de la mente es un verdadero problema por resolver. En segundo lugar, que hay nuevas reglas del pensamiento que la ciencia tradicional aún no ha descubierto, o han sido obviadas conscientemente para manipular a la humanidad. En tercer lugar, que la mente tiene un potencial metafísico a través del poder de la imaginación. En cuarto lugar, que existe un subconsciente al cual hay que saber conectarse mediante la introspección, el conocimiento de sí mismo y la meditación. Por tanto, esos cuatro presupuestos vislumbran una posibilidad de ir más allá de la mente, más allá de nuestro sistema de creencias, más allá del adoctrinamiento de nuestros pensamientos. Veamos pues, a continuación, qué podemos hallar más allá de la mente.

En el año 2005, David W. Moore, investigador de la Universidad de Princeton, publicaba un estudio titulado Tres de cada cuatro americanos creen en lo paranormal , con las siguientes estadísticas: un 41% de personas creían en la percepción extrasensorial, un 37% estaban convencidos de que las casas pueden quedar encantadas con espíritus de personas fallecidas o un 31% de estadounidenses que creen en la telepatía. Anteriormente, en el año 2001, otro estudio similar arrojaba los siguientes datos: el 54% de los estadounidenses cree en la sanación de enfermedades mediante poderes mentales, el 33% está convencido de que los extraterrestres nos han visitado en algún momento de nuestra historia o el 32% que cree que la mente humana puede ver el pasado y predecir el futuro mediante la clarividencia.

La ciencia ignora o niega cuanto no puede explicar, pero eso no quiere decir que no exista. Tal es el ejemplo del cardiólogo Pim van Lommel, quien investiga experiencias después de la muerte y la conciencia. Una síntesis de su investigación fue publicada en el 2001 en la revista médica The Lancet. En 2007 publicó su obra Consciencia más allá de la vida. La ciencia de la experiencia cercana a la muerte, donde ofrece pruebas científicas de que las experiencias cercanas a la muerte (ECM) no son un fenómeno atribuible a la imaginación, la psicosis o la falta de oxígeno.

Según Pim van Lommel, los hechos evidencian que la conciencia es algo mucho más vasta y compleja que el cerebro y que sigue existiendo pese a la ausencia de toda función cerebral. Pim van Lommel introduce estas experiencias en un amplio contexto cultural que va desde las diferentes visiones religiosas del pasado hasta los nuevos presupuestos de la física cuántica, en donde estos fenómenos tienen un lugar coherente dentro de sus modelos teóricos. Para este cardiólogo, “nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte solo es un cambio de conciencia, una transición. Solo morimos en una dimensión para pasar a otras”. Y según él, no se trata de una convicción religiosa sino una cuestión de física cuántica: la meditación y el misticismo son técnicas de paso entre esas dimensiones.

Si Pim van Lommel tiene razón, ¿se abre una contingencia a creer, una vez más, en la reencarnación, una creencia consistente en que la esencia individual de las personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias según va muriendo? Todo un mundo de posibilidades cuánticas que abriría la puerta para la remisión de los pecados a través de la ley del karma

Pero el ejemplo viviente exento de toda suspicacia es el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Alexander Eben, quien relata en primera persona su experiencia de la vida después de la muerte, tras estar sumido en un profundo coma durante una semana, en el que dice, viajó a otra dimensión del universo que nunca antes pudo llegar a soñar que existiese. Explica dicha experiencia en su obra La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte. No es de extrañar que dicho tema adquiera mayor notoriedad entre la comunidad científica después de que la prestigiosa fundación John Templeton donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la Universidad John Martin Fischer para que estudiase en profundidad las experiencias cercanas a la muerte (ECM), lo que se ha dado en llamar “Proyecto inmortalidad”.

En España también tenemos un científico que ha publicado acerca de las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Se trata del psiquiatra José Miguel Gaona Cartolano quien ha publicado un ensayo científico titulado: ¿Son las experiencias cercanas a la muerte (ECM) la base empírica que demuestra la existencia del alma? Asimismo, en su libro Al otro lado del túnel , esta eminencia científica nos viene a decir que los investigadores de todo el mundo comienzan a descubrir que las profundas experiencias espirituales de los moribundos resultan difíciles de explicar. En los últimos años ha trabajado en el campo de la neuroteología, ciencia que estudia los fenómenos místicos y espirituales desde una perspectiva neurológica. En esta línea, dirige el Proyecto Túnel, un sitio de encuentro para personas que han sufrido experiencias cercanas a la muerte (ECM) y que desean compartir dichas experiencias o abordarlas desde un punto de vista terapéutico.

Sin lugar a dudas, la mente es una caja de sorpresas, veamos qué mas nos depara.

- Artículo 5: El poder de la mente

Así pues, como se ha visto, nuestra mente puede experimentar experiencias cercanas a la muerte (ECM) así como acceder a dimensiones insospechadas para la ciencia materialista. Pero, incluso, la mente tiene un poder intrínseco para la propia sanación. Ya sea que esté luchando contra una enfermedad potencialmente mortal, que tenga una condición de salud “crónica” que la medicina occidental no ha sido capaz de curar, o que esté luchando contra los síntomas molestos que disminuyen su calidad de vida, o simplemente esperando para optimizar su energía, vitalidad y longevidad, hay pruebas científicas de que puede curarse a sí mismo.

Las cargas de los datos demuestran que la mente puede creer en sí misma también. En los ensayos clínicos, lo llamamos “el efecto placebo”. Los pacientes tratados con placebos no solo se sienten mejor, sino que ellos realmente saben que están mejor. Verrugas que desaparecen, se dilatan los bronquios, desaparecen inflamaciones, el crecimiento del cabello en las cabezas de los hombres calvos, úlceras que sanan, y otros fenómenos fisiológicos medibles.

También sabemos que puede ocurrir todo lo contrario, y la mente puede pensar en sí mismo como un enfermo, lo que los investigadores laman “el efecto nocebo”. Cuando los pacientes reciben inyecciones con solución salina y les dijeron que era quimioterapia, vomitaban y perdían su cabello.

¿Cómo suceden tales cosas? En su libro Mind Over: La prueba científica. Usted puede curarse, Lissa Rankin explica la ciencia que hay detrás de cómo un pensamiento o una emoción positiva o negativa en la mente se traducen en la reparación espontánea en el cuerpo.

Como resultado, el cuerpo se ha construido los mecanismos de auto-reparación que fijan proteínas dañadas, la reparación del ADN, los desequilibrios hormonales correctos, y engullen las células del cáncer, agentes infecciosos, y cuerpos extraños a los que nuestros cuerpos están expuestos a diario. Estos mecanismos explican las remisiones espontáneas que se reportan en la literatura médica de, aparentemente, enfermedades “incurables” como la etapa 4 del cáncer, el VIH, el hipotiroidismo, la diabetes, e incluso una herida de arma de fuego. Sin embargo, los pacientes a menudo se sienten impotentes para aprovechar estos mecanismos de auto-reparación naturales.

En ese libro, la Doctora Rankin enseña un proceso de seis pasos fundamentales científicamente que pueden seguir para optimizar la capacidad del cuerpo para dar la vuelta sus mecanismos de auto-reparación natural cuando el cuerpo se enferma. También enseña las herramientas para poner en práctica el poder de la mente, como la medicina preventiva, para aumentar la probabilidad de que un día morirá a “edad avanzada”, en lugar de morir demasiado joven como resultado de la desactivación de la capacidad del cuerpo para repararse a sí mismo.

¿Lo que desactiva los mecanismos de auto-reparación naturales del cuerpo? Todos sabemos que el estrés es malo para el cuerpo. Pero, ¿entiendes cómo funciona eso? Los datos demuestran que el estrés se presenta en diferentes formas –el estrés de sentirse solo, el estrés laboral, estrés financiero, el estrés marital, estrés familiar, el estrés de sentimiento creativamente bloqueado o espiritualmente desconectado.

Independientemente de lo que desencadena qué tipo de estrés, esto desencadena una serie de pasos fisiológicos asociados con el hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y la respuesta de “lucha o huida” del sistema nervioso simpático. En otras palabras, si usted está estresado por el dinero, su matrimonio, o su trabajo, su cuerpo no puede saber la diferencia entre una amenaza percibida, tales como la quiebra inminente, y una quiebra real como ser perseguido por un león.

Pero aquí viene lo bueno. El cuerpo solo puede repararse a sí mismo cuando está en un estado de reposo fisiológico. Cada vez que el cuerpo piensa que es hora de “huir del león” (o cualquier amenaza percibida), se cierra la auto-reparación. Después de todo, ¿quién se preocupa por el mantenimiento a largo plazo como matar a las células cancerosas no deseadas si estás a punto de ser comido por un león?

En Mind Over: La prueba científica. Usted puede curarse, la Doctora Rankin nos describe acciones, ejemplos, no solo la prueba científica de que se puede curarse a sí mismo, sino también consejos para usar el poder de la mente para optimizar los mecanismos de auto-reparación naturales del cuerpo, para que la prevención de enfermedades y remisiones espontáneas no sean solo algo que ocurre al azar, sino algo que podríamos ser capaces de experimentar por nosotros mismos.

Vemos, pues, que la mente tiene un poder intrínseco para la sanación del cuerpo, pero, ¿de dónde surge dicho poder?

- Artículo 6: La mente y el campo cuántico

A la vista de todo lo anterior, se puede afirmar que se vislumbra un nuevo paradigma de conocimiento todavía por descubrir respecto de la “mente”, y cuyas reglas habrá que escribir, un objetivo perseguido en este trabajo de investigación. Desde el surgimiento de la filosofía cuántica, ese nuevo paradigma de conocimiento se está redactando de la mano de científicos que se atreven a ir más allá de la ciencia materialista, con apertura al “campo cuántico”. La mente y el campo cuántico están cada vez más cerca de una percepción cognitiva como jamás ha habido en la historia de la humanidad.

La relación entre la mente y el campo cuántico tiene también connotaciones espirituales. En efecto, la obra Cuestiones cuánticas de Ken Wilber es una recopilación de escritos místicos de los físicos más famosos del mundo. Son unos escritos místicos de los científicos más eminentes de nuestra era, los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica. Todos ellos, con un lenguaje asequible y ajeno a la terminología técnica, expresan su convicción de que la física y la mística, de alguna manera, son complementarias. Son cada vez más los científicos que escapan de la exclusiva mirada del materialismo científico y abrazan a la espiritualidad.

Consecuentemente, la mente y su conexión con el campo cuántico tiene implicaciones espirituales y, el empoderamiento, también guarda relación con el descubrimiento de actitudes y comportamientos que se desprenden de la ciencia cuántica para orientar certeramente nuestra transformación interior. En ese sentido, son cada vez más los escritores y científicos quienes relacionan la mente y la filosofía cuántica para buscar una aproximación al viaje de nuestra transformación interior.

Para el lector deseoso de seguir investigando sobre la mente y su relación con el campo cuántico, recomiendo la lectura de Deja de ser tú. La mente crea la realidad, una obra del bioquímico Joe Dispenza quien, a través de la física cuántica, la neurociencia, la biología o la genética, pretende enseñar cómo dar el salto cuántico que requiere romper con los límites de la realidad objetiva. Quizá ha llegado el momento de explorar un mundo que la ciencia está empezando a descubrir. Quizá ha llegado el momento de explorar la mente infinita. Quizá ha llegado el momento de trascender en nuestra mente cuántica.

- Artículo 7: Mente cuántica: el viaje de la transformación interior

Mente cuántica es el título de una obra del doctor en ingeniería Félix Torán, quien tiene la mención de Doctor Europeo y numerosos reconocimientos internacionales. A través de esta obra, Félix Torán aborda los conceptos más asombrosos que se derivan de la física cuántica de forma clara y, lo más importante, cómo se puede aplicar a nuestro crecimiento personal. Este no es un libro de física cuántica en el más puro sentido, pues no hay fórmulas, matemáticas, etcétera. Sin embargo, se propone divulgar los principales conceptos de la física cuántica y su aplicación al crecimiento personal y profesional, a modo de viaje de transformación interior. “La felicidad no se puede medir directamente”, escribe Félix Torán. “Indirectamente, podemos medir los efectos de la felicidad, pero no la felicidad propiamente dicha. Esta tan solo se puede experimentar. Es por ello que quienes la han experimentado no pueden definirla perfectamente con palabras, puesto que eso vuelve a ser una observación, una aproximación hasta donde el lenguaje nos permite llegar. Quienes experimentan la felicidad coinciden en que se encuentra en nuestro interior y no es nada que tengamos que alcanzar ahí fuera. También coinciden en que se encuentra en el único momento que existe realmente: ahora. Y también están de acuerdo en que lo mejor que se puede hacer con nuestra felicidad es compartirla, pues al hacerlo la felicidad se multiplica”.

Mente cuántica es un libro muy didáctico, claro y útil, que nos ayuda en este cambio de era del viejo mundo moribundo hacia un nuevo mundo por descubrir gracias al empoderamiento consciente de nuestro propio destino. Desde el surgimiento de la física cuántica, han sido innumerables los intentos por buscar un acercamiento y un entendimiento del viaje de la transformación interior, una cuestión que Platón dejó explicada metafóricamente mediante el Mito de la caverna. Así, la mente cuántica , sería un estado propio del místico moderno que, por un lado, hace acopio de las derivaciones cognitivas y prácticas surgidas de la física cuántica y, por otro lado, integra dichos conocimientos científicos con las enseñanzas de la filosofía perenne. Por dicho motivo, son cada vez más numerosos los investigadores y escritores que intentan, desde la racionalidad, hacer comprensible el mundo espiritual. Desde el surgimiento de la física cuántica, todas las estructuras pensativas que describen la realidad tal como la conocemos, han dado un giro copernicano en nuestra percepción y cognición de una nueva realidad por descubrir mediante la mente cuántica.

La mente cuántica es un nuevo paradigma pensativo sustentado en un racionalismo espiritual que, inherentemente, requiere una reinterpretación en el modo de conocer, pensar y actuar. La mente cuántica invita a un revisionismo de la psicología cognitiva mediante el empoderamiento consciente de los pensamientos por parte del sujeto cognoscente. En dicho sentido, los pensamientos del sujeto cognoscente surgen desde el subconsciente como producto de nuestro sistema de creencias y roles sociales que conforman el ego (personalidad) de cada persona, lo cual propiamente corresponde a la "interioridad individual" o subjetividad. Dicho proceso psicológico es propio de la 3D mediante el condicionamiento social y el adoctrinamiento educativo y familiar. En cierto modo, entonces, nuestra personalidad, así como nuestro patrón de creencias, son el producto de ideas externas implantadas inconscientemente en la psicología del ser humano. Liberarse de un sistema de creencias externas para adquirir autonomía pensativa (pensamiento crítico) es inherente para el proceso de empoderamiento de sí mismo. Trascender ese ego condicionado, propio de la 3D, es el reto más inmediato para toda persona que anhele un empoderamiento consciente hacia la integración grupal, pero sin la pérdida de la individualidad. Veamos ese proceso a continuación.

- Artículo 8: La muerte del ego

Como se ha expuesto en la sinopsis general, el empoderamiento (4D parte baja) implica la toma de conciencia de la integración grupal sin pérdida de la individualidad, lo cual equivale a una conciencia menos egocéntrica, más plural. En términos psicológicos equivale ello el paso de la conciencia personal (egoica) a la conciencia transpersonal (trans-egoica) . Pero ese proceso así definido por Ken Wilber implica un esfuerzo y tiempo para lograr la trascendencia del ego. Es por eso mismo que, en este trabajo monográfico, la conciencia transpersonal es asignada propiamente a la 5D (parte alta) como culminación de una evolución psicológica y espiritual que requiere de otros procesos previos como el despertar espiritual (4D parte alta) y la trascendencia (5D parte baja) antes de alcanzar la conciencia transpersonal (5D parte alta).

La “muerte del ego” es, por tanto, un viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor.

La "muerte del ego" es un proceso doloroso que requiere sanación y terapia como, por ejemplo, el asesoramiento filosófico, pues hay que cambiar nuestro sistema de creencias anclado a la 3D: la trascendencia del ego es un proceso psicológico y espiritual nada fácil de lograr pues es toda una revolución interior para intentar poner orden en nuestras ideas, y que conviene analizar con más detenimiento a continuación.

- Artículo 9: Busca tu propio orden

Ahora bien, ¿por dónde empezar a poner orden en nuestras ideas? ¿A quién acudir? Hay que acudir a la Fuente que lo sabe todo, incluso lo que más nos conviene. Sólo hay que dirigirse a la fuente de sabiduría con humildad y sinceridad, y preguntar sobre aquello que nos atormenta o nos preocupa. Preguntar se convierte en el método más directo para hallar soluciones a nuestros problemas o preocupaciones. Y ello se puede llevar a cabo mediante la meditación.

Efectivamente, en nuestro interior es donde debemos hallar las respuestas, donde se nos está permitido contemplar el Rostro de lo Divino, algo que los modernos investigadores desdeñan como “mera metafísica” porque no puede ser demostrado. Una cuestión que Wilber rebate con la siguiente argumentación:

"Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento –la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triangulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falseable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen".

Por tanto, es posible poner orden a nuestras inquietudes, que todos las tenemos, con una actitud meditativa y así dar respuestas a nuestras más profundas preguntas. Todos tenemos preguntas por resolver, ya sean de carácter existencial, intelectual o emocional. Y todas ellas pueden tener respuesta:

"G.Spencer Brow, en su notable libro Laws of form, dijo que el nuevo conocimiento llega cuando simplemente tienes en mente lo que necesitas saber. Sigue manteniendo el problema en tu mente y acabarás resolviéndolo. La historia de los seres humanos ciertamente testifica este hecho. Un individuo se topa con un problema y simplemente se obsesiona con él hasta que consigue resolverlo. Y lo divertido es que el problema se resuelve siempre. Antes o después, el problema cede. Puede requerir una semana, un mes, un año, una década, un siglo o un milenio, pero el Kosmos es tal que las soluciones siempre acaban llegando. Durante millones de años la gente miraba la luna y quería caminar sobre ella…Creo que cualquier persona competente es capaz de tener los problemas en su mente hasta que éstos ceden y revelan sus secretos; lo que no todo el mundo posee es la pasión, la voluntad o la insana obsesión necesarias para poder mantener el problema durante el suficiente tiempo o con la intensidad necesaria".

Efectivamente, las respuestas llegan pregunta tras pregunta. Indudablemente, la meditación puede poner orden en nuestra vida e inquietudes. La meditación se convierte, entonces, en el paso intermedio necesario para observar el surgimiento de los pensamientos y para evitar decir y actuar según las programaciones inconscientemente implantadas, sino más bien, pensar lo que hay que decir antes de actuar: en ello consiste el empoderamiento de los pensamientos por el sujeto cognoscente, es decir, saber escuchar certeramente nuestro subconsciente para pensar y actuar con sabiduría, pues las ideas convenientemente puestas en orden es un ejercicio de sabiduría. En términos de Carl Gustav Jung: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino”. Dicho empoderamiento tiene sus propios procesos como los vistos hasta aquí y,consecuentemente, hasta lograr la maestría de saber escuchar nuestro subconsciente.

- Artículo 10: Escucha tu subconsciente

Es indudable que para lograr dicho orden interior hay que acudir a la sabiduría y, por tanto, como se ha argumentado, hay que saber escuchar nuestro subconsciente como la fuente de nuestro conocimiento. Sin embargo, ¿cómo llevar certeramente ese proceso ante el fracaso epistemológico de la sociedad occidental? ¿Cómo tener un pensamiento crítico ante la disociación entre la razón y el espíritu? Con el surgimiento de la razón en la edad moderna y el posterior capitalismo, la realidad histórico-social ha devenido en una deconstrucción del “nosotros” en “yoes” egocéntricos y, así, la realidad socio-psicológica ha concluido en una fragmentación de la conciencia individual y su disociación de la conciencia colectiva: ahí reside el gran fracaso epistemológico de la filosofía occidental.

Ante tal tesitura exterior histórica, epistemológica y educativa, ¿qué camino nos espera a cada uno de nosotros? ¿Cómo salvar ese abismo cultural cuya distorsionada percepción de la realidad también afecta al proceso psicológico de autoconocimiento? Afortunadamente, Ken Wilber nos alumbró que hay dos modos de saber: la racionalidad y la espiritualidad. La racionalidad ha dominado el pensamiento occidental con mucha ciencia, pero poco espíritu. Según la teoría de los “cuatro cuadrantes” de Ken Wilber, es en el cuadrante de la “interioridad individual” donde debemos descubrir dicha espiritualidad y, por tanto, conviene saber escuchar nuestro subconsciente, una cuestión apuntada anteriormente de la mano de Jung.

Sin embargo, muy pocas personas saben escucharse a sí mismas, pues como ha demostrado el neurólogo estadounidense Benjamin Libet mediante experimentos, las señales cerebrales asociadas a las acciones se producen desde 0,3 a varios segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. El orden de las actividades cerebrales parecía ser percepción del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. Es decir, el cerebro consciente solo intenta ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente. ¿No requiere la evidencia científica de Libet de un revisionismo en profundidad del ser humano, como propongo mediante la filosofía transpersonal y La educación cuántica?

Tal es el reto cognitivo planteado. Consecuentemente, el empoderamiento no es una cuestión baladí pues no hay asideros epistemológicos seguros. La única seguridad solamente puede provenir de nuestro propio interior, y ese recorrido reduccionista provocado por la dualidad exterior nos conduce, inexorablemente, a descubrir un mundo interior donde se produce inequívocamente el “despertar espiritual”, es decir, un "despertar" de la razón que se espiritualiza, una sabiduría que es puro amor.

2 - DESPERTAR ESPIRITUAL

- Artículo 11: La minoría de edad en el ser humano

Si, como se ha visto, el empoderamiento comienza por el cambio interior, ¿qué es lo primeramente que haya que cambiar? Obviamente hay que deshacer el des-empoderamiento, es decir, recuperar el empoderamiento que hemos cedido a otras personas para que decidan por nosotros en las cuestiones más fundamentales de nuestra vida. Quizá, de un modo filosófico, sea Kant quien mejor haya expuesto esa “minoría de edad” del ser humano al ceder nuestra responsabilidad vital y existencial en otras personas que deciden por nosotros.

Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Dicho de otro modo, Kant nos dice: “piensa por ti mismo”. Mientras el pensamiento y los individuos continúen sometidos a dogmas religiosos y políticos y no sigan su propio camino, permanecerán en minoría de edad.

Las causas de esa minoría de edad, en palabras de Kant, es que la “pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto, menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros en erigirse en tutores suyos”. Por un lado, Kant alude a que el dogmatismo acrítico resulta cómodo, pues nos permite no cuestionar nada del mundo que nos rodea. Por otro lado, renunciar a los prejuicios y las consignas heredadas es una tarea que requiere cierto valor. Por pereza preferimos que un libro piense por nosotros antes que pensar por nosotros mismos. Y por cobardía pagamos al sacerdote para que nos garantice el cielo y al médico para que nos garantice la salud.

Kant también nos dice que hay intereses políticos en mantener a los hombres en minoría de edad. En efecto, los tutores con motivación política, están interesados en mantener a la humanidad en su minoría de edad. También se refiere Kant a los médicos, abogados y sacerdotes como instrumento del gobierno para manejar a los administrados.

Con ello, según Kant, “resulta difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad que casi se ha convertido en algo connatural. Incluso se ha encariñado con ella y eso le hace sentirse realmente incapaz de utilizar su propio entendimiento, dado que nunca, se le ha dejado hacer ese intento”. Kant compara así a los individuos en minoría de edad con los personajes encadenados del Mito de la caverna de Platón tan acostumbrados a la oscuridad y las sombras, que de ningún modo desean abrirse paso hasta la luz. Al individuo solitario le resulta extraordinariamente difícil “pensar por sí mismo”, abrirse paso hacia la verdad y la libertad, pues durante su vida ha tenido el entendimiento constreñido por dogmas políticos y religiosos. Son pocos los que han conseguido abandonar la minoría de edad y guiarse solo por su propio ingenio. Y los que lo han conseguido, sufren la represión de los prisioneros de la caverna, que calumnian y persiguen hasta la muerte al filósofo que intenta enseñarles el camino hacia la luz.

Resumiendo, la minoría de edad es la incapacidad del propio ser humano de razonar o desarrollar su entendimiento por él mismo y esto lleva directamente a una dependencia que sugiere la intervención de otra persona para la toma de decisiones. El hombre prefiere permanecer en el estado de minoría de edad por comodidad ya que, acercarnos a la verdad, implica un gran esfuerzo, pero sobre todo porque el hombre se enajena a partir de la pereza y la cobardía, es decir, el mal uso de sus dones naturales (la razón, es pues, un don natural del ser humano); así, siempre buscará alguien que piense por él.

Llegado a este punto de la investigación y a la vista del actual caos mundial en el que parece que nadie sabe lo que está pasando en el mundo, se puede aseverar que la humanidad no está emancipada colectivamente, pues no se ha trascendido el paradigma de las sombras platónicas, ni tampoco la minoría de edad ilustrada por Kant. ¿Acaso la ciencia moderna puede ilustrarnos acerca de nuestra mente? ¿Debemos identificarnos con nuestra mente condicionada? Entonces, ¿quién soy yo? ¿Soy un producto de mi cerebro? Veamos a continuación una cuestión de la mente que conviene dilucidar: la relación entre el “cerebro” y el “yo”.

- Artículo 12: El cerebro y yo

Sin lugar a dudas, a la ciencia le queda muchas preguntas por responder: ¿Dónde residen la inteligencia y las emociones? ¿Quiénes somos? ¿De qué soy consciente en cada momento? ¿Se corresponde lo que percibimos con la realidad? ¿Puede el cerebro humano entenderse a sí mismo? Estas preguntas han intrigado a los hombres desde tiempos inmemorables.

Muchas civilizaciones otorgaron al corazón tales privilegios. Lo que ahora parece una obviedad, que el cerebro está detrás de los procesos mentales, es un conocimiento relativamente nuevo, aunque muy asumido. Con el libro Cómo percibimos el mundo, Ignacio Morgado, una de las grandes referencias en el campo de la neuropsicología, nos desvela aspectos de la mente humana y los procesos sensoriales y perceptivos que no tenemos tan asumidos y que, incluso, llegan a sorprendernos.

Ignacio Morgado nos sumerge en los secretos del cerebro y analiza con detalle y rigor la mente humana y el mundo de los sentidos. Dicha obra explica el fenómeno de la consciencia, sus contenidos y los mecanismos cerebrales que lo hacen posible. Explora las características de todos y cada uno de nuestros sentidos, muchas de ellas desconocidas, y describe el modo en que el cerebro recibe y procesa la información. Según Morgado, las percepciones son una creación del cerebro y de la mente humana. Eso significa que lo que percibimos no necesariamente coincide con lo que pueda haber fuera de nosotros, que no es más que materia y energía. Las percepciones no existen fuera de nuestra mente. Dicho de otro modo, el cerebro es el que ve, oye, siente: fuera de nosotros no hay luz, gusto o tacto. Todo son sensaciones que crean nuestro cerebro a partir de la materia y la energía, como si viviéramos engañados. Es el cerebro quien lee e interpreta las sensaciones. El cerebro transforma las sensaciones percibidas por los sentidos y las convierte en percepciones conscientes. Pero esa percepción consciente es diferente en cada persona. Y aunque haya diferencias individuales entre el cerebro de las personas, hay suficientes coincidencias para que nos entendamos y tengamos percepciones muy similares. A modo de ejemplo, los atenienses tenían un cerebro para pensar, razonar y tomar decisiones muy parecido al que tenemos ahora. Sin embargo, los elementos sociales y ambientales en que se basaban para hacerlo son muy diferentes a los nuestros, sobre todo la tecnología. Nosotros vivimos en una sociedad tecnológicamente muy desarrollada y ellos no, volviéndonos más inútiles y dependientes de esas máquinas, atontando así a los individuos y provocando con ello una involución del cerebro.

Sin embargo, para Morgado, ello no debería ser una preocupación, pues el mundo que llegamos a conocer, percibir y sentir es el que nuestro cerebro nos permite. Lo que haya más allá, si es que hay algo, no está a nuestro alcance. Según él, el alma no está al alcance de la ciencia, sino que es propio de la teología. Todavía no sabemos cómo lo material, las neuronas, produce el pensamiento, la subjetividad. Como no sabemos cómo se produce este cambio tan fuerte, y tiene sus dudas de que el cerebro humano pudiese entenderlo -niega el empoderamiento consciente-, la magia que hay en ese no entender el cambio lleva al ser humano a creer en cosas sobrenaturales, creer en algo que además permite dar un sentido a la vida -niega toda espiritualidad-. Si algún día el cerebro humano evoluciona lo suficiente para entender esto, entonces aparecerán nuevas preguntas que quizás serán más difíciles de responder. Será el precio que los seres de ese tiempo tendrán que pagar por haber evolucionado hasta entender lo que ahora somos incapaces de entender.

Es conveniente recordar a Morgado que, según Ken Wilber y su teoría de los "cuatro cuadrantes", el cerebro es un “ello” (externo, naturaleza) y la mente es un “yo” (interno, conciencia). La epistemología de lo conmensurable tiene como objeto de estudio al “ello” mediante la ciencia, pero la interpretación cultural ("nosotros") y de la conciencia subjetiva ("yo") pertenecen propiamente a la hermenéutica de lo inconmensurable, una perenne disputa histórica entre ciencia y religión. Como dijera Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Pero, principalmente, porque Morgado y tantos escépticos como él no han comprendido aún que hay dos modos de saber: el método científico y el trascendental. Y es posible hacer una síntesis de ambos modos de saber mediante una genuina intuición espiritual.

- Artículo 13: La intuición espiritual

Esos dos modos de saber, el racional y el metafísico, implican la imperiosa necesidad de una visión integral entre ciencia y espíritu. En efecto, El espíritu de la ciencia debe dejar de estar confinado en el universo del laboratorio sino abrir el conocimiento científico a las dimensiones más profundas de la vida y la conciencia humana. Por tanto, es pertinente ahondar en La ciencia del espíritu, pues la ciencia y la espiritualidad como dos polos opuestos totalmente desconectados entre sí tiene cada vez menos sentido. Cuando la razón científica intuye al “espíritu”, como acreditan los físicos más famosos del mundo, entonces, se puede hablar de una “intuición espiritual”. Analicemos, pues, de un modo epistemológico en qué consiste dicha “intuición espiritual”, una cuestión argumentada en mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional , he aquí el resumen:

La síntesis de saberes mediante la intuición espiritual:

Esta obra postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual.

Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad como condición para salvar el abismo cultural de la humanidad. Para tal finalidad, el autor recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura.

La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro de un marco de una episteme transracional para salvar así el abismo cultural de la humanidad; dicho de otro modo, se argumenta una antropología filosófica que permita trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante una renovada interpretación de la historia del pensamiento, su ciencia y la propia espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.

Esta obra reivindica una antropología filosófica que contemple a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Así, la filosofía transpersonal y la educación transracional se vislumbran como una condición sine qua non para trascender a la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental.

Como podrá apreciar, estimado lector, nos vemos envueltos en conceptos puramente filosóficos pero necesarios para una reconstrucción epistemológica donde tenga cabida las “intuiciones espirituales” de la mano del “Einstein de la conciencia”, tal como es considerado Ken Wilber.

Una vez sabido que existe la "intuición espiritual", ella misma nos lleva de la mano hacia el “despertar espiritual”.

- Artículo 14: El despertar espiritual y la evolución del amor

El “despertar espiritual” no es una cuestión propiamente de la “interioridad individual” como se ha visto, sino que también se hace objetivo dicho “despertar espiritual” a través de la historia y, más concretamente, a través de la historia del pensamiento. En efecto, con la emergencia de la mente a partir de la modernidad, el Espíritu comienza a tomar conciencia de sí mismo, lo cual, entre otras cosas, introduce en el mundo la conciencia moral, una moral, por cierto, completamente ajena al mundo de la naturaleza. Por tanto, el Espíritu está comenzando a despertar a sí mismo, conocerse a sí mismo a través de los símbolos, los conceptos, dando así origen al mundo de la razón y, en particular, al mundo de las morales conscientes. Así, pues, la naturaleza es Espíritu objetivo, mientras que la mente es Espíritu subjetivo. En ese momento histórico -en el momento en que la mente y la naturaleza se diferenciaron-, el mundo parece escindirse en dos, la mente reflexiva y la naturaleza reflejada, pero la modernidad se hallaba temporalmente estancada en la batalla entre la mente y la naturaleza, entre el ego y el eco. En opinión de Shelling, esta síntesis no dual como identidad entre el sujeto y el objeto en un acto atemporal de autoconocimiento, es una intuición mística directa. Para Shelling, y también para su amigo y discípulo Hegel, el Espíritu se enajena de sí mismo para dar lugar a la naturaleza objetiva, despierta a sí mismo en la mente subjetiva y termina retornando así en la pura conciencia inmediata no dual en la que sujeto y objeto son uno, y la naturaleza y la mente se funden en la actualización del Espíritu. El Espíritu se conoce a sí mismo objetivamente como naturaleza, se conoce subjetivamente como mente y se conoce absolutamente como Espíritu. Esos tres momentos también son conocidos como subconsciente, consciente y supraconsciente o, dicho de otro modo, prepersonal, personal y transpersonal; o preracional, racional y transracional; o biosfera, noosfera y teosfera (Wilber, en Breve historia de todas las cosas).

Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos, equivale a decir que El gen egoísta puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego, dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal , como objetivo final de este trabajo de investigación. Así, desde dicha perspectiva, la afirmación de Dawkins, de que “el amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que, simplemente carecen de sentido en cuanto a la evolución” es un simple reduccionismo desde el materialismo científico. Dicho de otro modo, La evolución del amor ya es contemplada desde la neurobiología y la sociobiología como un fenómeno de la evolución humana pues, más allá del valor de los genes egoístas o la supervivencia del más fuerte, interviene la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. Para Hüther, a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, el sentimiento del amor sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie humana pues es la fuente de nuestra creatividad y la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales y, más decisorio aún, nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. En definitiva, la única fuerza que puede vencer a la competencia autodestructiva es el amor mediante el compromiso de equipo y la creatividad participativa.

El amor así argumentado científicamente, nos remite a una evidencia filosófica trascendental que escapa de la comprensión de los materialistas científicos: el genuino “cogito” cartesiano requiere del auxilio del espíritu kantiano mediante su “imperativo categórico”, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor, porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología. ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental. En contraposición, en La evolución del amor, el neurobiólogo Hüther argumenta:

"El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther, neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor.

Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor.

En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie.

Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena.

Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia.

Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros.

Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas."

Ya es posible, pues, afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman. Entonces, cuando la razón conecta con el amor, se puede afirmar y experimentar que existe un "despertar de conciencia" hacia la "inteligencia espiritual" como síntesis de unidad entre los dos modos de saber argumentados por Ken Wilber. Veamos, pues, a continuación, en qué consiste ese "despertar de conciencia" hacia la "inteligencia espiritual".

- Artículo 15: Despertar de la conciencia e inteligencia espiritual

Y llegado a este punto de la investigación, es digno de mencionar que las anteriores tesis argumentadas, a saber, la intuición espiritual, el despertar espiritual y la evolución del amor son refrendadas por la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela): Psicología del Homo Complexus para una educación desde la comprensión.

La novedad de esta Tesis Doctoral es que contempla la psicología transpersonal, así como la Educación Transracional, en palabras de Noemí Siverio en la introducción:

"… es necesario que la psicología voltee su mirada hacia la complejidad del ser humano al considerarlo desde sus diversas dimensiones: bilógico, emocional, social, cultural, racional, irracional, psicológico y espiritual. Es por esta razón que en nuestra investigación apostamos por una psicología compleja o transpersonal, considerada la cuarta fuerza dentro del campo de la ciencia del comportamiento humano, que toma en cuenta la complejidad del ser dándole espacio en su seno a la dimensión espiritual que es inherente al mismo, y de esta forma estaría acercándose a su comprensión.….Por lo tanto, nuestro ideario se dirige a tener presente una Educación Transracional que se opone a la visión mecanicista de la educación tradicional, al enfocarse en el pensamiento que orienta la razón hacia la espiritualidad, que enfatiza en la no dualidad sujeto-objeto, conllevando al nacimiento de una nueva consciencia que se adhiere a la dimensión espiritual del hombre, resultando ser a todas luces una educación sustentada en la noción compleja de éste, y por tanto en la necesidad de su comprensión. Por lo que estamos esperanzados en esa psicología compleja, así como en la Educación Transracional."

Dejo al lector el deleite de leer la citada Tesis Doctoral, sin embargo, he aquí una sinopsis significativa:

La espiritualidad tiene que ver con el amor incondicional, la compasión, la comprensión del otro, la solidaridad, la apertura al infinito, transparencia en las acciones, con un sentido de pertenencia a un todo, por ello el despertar espiritual es el despertar de la consciencia, ver la vida desde el espíritu da plenitud, siendo por esto que estimamos que la verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior.

Al respecto, si hablamos de espiritualidad, es necesario saber que se trata de transformar el corazón y la mente, que nos lleve a un profundo cambio interior y con ello un trascender el ego, a nuestra consciencia, así nos daremos cuenta que solo a partir de esta concepción estaremos en condiciones de comprendernos y comprender al resto de la humanidad.

Recordemos también que la espiritualidad tiene que ver con una experiencia y no con ideas o códigos, tiene que ver con la vida, no con dogmas y doctrinas y además con el despertar de nuestras consciencias. Asimismo, la espiritualidad es propia de cada ser humano, ya que desde ella desarrollamos la capacidad de dialogar, escuchar, de acoger, de comunicarnos, comprendernos, comprender al otro, e incluir. Por lo tanto, pensamos que la verdadera espiritualidad consiste en saber entender el mundo del otro sin imponerle el nuestro lo que se traduce en empatizar con él.

Concluyendo podemos destacar que hay una diferencia entre espiritualidad y religión, al respecto cuando se le preguntó a Boff (teólogo brasilero) cuál era la diferencia entre religión y espiritualidad respondió: “Las religiones producen guerras, la espiritualidad produce paz”.

Siguiendo la estela de la citada Tesis Doctoral de Noemí Siverio, al despertar de la conciencia se le puede anexar la "inteligencia espiritual". Un extracto ilustrativo:

"La inteligencia espiritual nos hace un recordatorio sobre el hecho que el despertar espiritual consiste en separar los sentimientos de la consciencia. Caer en cuenta de la identificación de la mente, de la que provenimos, y reconocer que ahí no está nuestra verdadera identidad. Requerimos entender que la espiritualidad o inteligencia espiritual al hacernos crecer en compresión de nuestra verdad, nos pone en camino de desaprobación, por eso a más espiritualidad, menos ego y menos egocentrismo. De esto deviene que el criterio decisivo de una existencia espiritual no puede ser otro que la desegocentración, la bondad, la compasión, la compresión del otro, unidos a la ecuanimidad de quien ya ha descubierto que su verdadera identidad transciende todo vaivén y toda impermanencia. Por lo que el término inteligencia espiritual puede ser definido como la capacidad de encontrar un sentido profundo de la vida, de la existencia.

Por otro lado, reseñaremos sin ánimos de ser reduccionistas que existe una perspectiva, un planteamiento en torno a la existencia de un gen de Dios, de acuerdo a esto se revela que la inteligencia espiritual, procede de una base biológica que habita en el cerebro humano, al que le confieren el nombre de “punto Dios”, algunos científicos (Boff). No obstante, tal inteligencia requiere que la desarrollemos a lo largo de nuestra vida, por lo que no basta con constatar ese “punto Dios”. Hay que desarrollar la inteligencia espiritual, volviéndonos hacia nuestro interior, dialogando con nuestro centro y con lo profundo que nos contiene. Podemos así interpretar que, si la inteligencia espiritual está en nosotros, y al ser nosotros parte del universo, entonces significa que esta inteligencia constituye una propiedad del universo; por tanto, la misma al ser inherente al hombre y al cosmos nos conduce a la comprensión compleja de las personas.

Lo anterior nos permite considerar que la inteligencia espiritual conecta al ser humano con el gozo estético, facilita deleitarnos con la belleza natural, con lo artístico y con la simplicidad de las pequeñas cosas. Conectándonos con el sentido del misterio, de lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido, o se conoce mal, con lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón.

Por eso, esta inteligencia, nos lleva a la búsqueda de la sabiduría que permite la labor de síntesis, para la mirada en conjunto. Es así como, desde la perspectiva de la espiritualidad podemos comprender que la inteligencia espiritual facilita el darnos cuenta de que existimos, experimentando una sorpresa que nos conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, trascendiendo de esta forma nuestro ego y posicionándonos en un “Nosotros”, que conduzca a la compresión del ser humano (Buzan)."

Consecuentemente, la intuición espiritual no es una entelequia, pues produce un despertar espiritual a través del amor y una auténtica dimensión espiritual donde se produce un despertar de la conciencia que, inherentemente, debe conectar con la inteligencia espiritual. Y dicho proceso evolutivo en la psicología humana debe desembocar en la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, porque el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.

Llegado a este punto de la investigación, podemos denotar que existe un proceso de trascendencia más allá del ego, hacia una intuición espiritual, luego hacia un despertar espiritual de la conciencia hasta hacer acopio de una inteligencia espiritual: tal es el proceso evolutivo en la psicología humana y, consecuentemente, podemos hablar que existe un "sujeto trascendente" pues, su propia evolución psicológica y espiritual en los términos antes argumentados, nos permite ahondar en el significado más profundo de lo que sea la "trascendencia".

3 - TRASCENDENCIA

- Artículo 16: El sujeto trascendente

Los procesos psicológicos y espirituales argumentados hasta aquí implican y justifican los mapas evolutivos de la conciencia respecto de cada persona, desde su nacimiento hasta su muerte, consciente o inconscientemente y, consecuentemente, se puede hablar e identificar a un sujeto trascendente subyacente a cada uno de nosotros. La “mente cuántica” para el viaje de la transformación interior ya no es una entelequia. Sin lugar a dudas, ya es posible afirmar que existe un “sujeto trascendente” por naturaleza y que participa de un proceso de ascensión psicológica y espiritual, una cuestión ahora avalada desde la psicología transpersonal que contempla al hombre como a un ser que trasciende estas dos dimensiones (espacial y temporal) de la existencia material. Por lo tanto, es un ser trascendente que está aquí con un fin superior a la mera existencia en este plano. Así es como la psicología transpersonal contempla un nuevo método: la fenomenología que basa su estudio en la conciencia.

Aunque el término “fenomenología” fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Husserl , el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y al proyecto filosófico que este filósofo alemán denominó “fenomenología trascendental”. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella. Para Edmund Husserl, la fenomenología trascendental es, ante todo, un proyecto de renovar a la filosofía para hacer de ella una ciencia estricta y una empresa colectiva. Como forma de entender la filosofía, la fenomenología asume la tarea de describir el sentido que el mundo tiene para nosotros antes de todo filosofar, dicho de otro modo, se trata de exponer las leyes esenciales inherentes a nuestra consciencia del mundo.

Pocos de los discípulos y de los primeros lectores de Husserl compartieron el espíritu de hacer de la fenomenología un proyecto verdaderamente colectivo. Por el contrario, la historia del movimiento fenomenológico parece estar dominada por el deseo de filósofos que aspiran a superarse unos a otros. De ahí que la unidad de lo que se denomina con el título genérico de “fenomenología” sea la mayoría de las veces superficial, cuando no meramente histórica.

Sin embargo, a principios del siglo XXI, esta forma colectiva de hacer filosofía y su proyecto pasan por un renacimiento en gran parte del mundo. La degeneración de los valores morales y espirituales de la sociedad occidental junto a la creciente asunción de la filosofía oriental por aquella, ha permitido a la psicología transpersonal afianzarse cada vez más en su objetivo de integrar los tres mundos que fueron diferenciados por Kant: la ciencia (“ello”), la profundidad intelectual del “yo” y la moralidad del “nosotros”. La postmodernidad no ha podido o no ha sabido integrar esos tres mundos, más bien, se ha producido una fragmentación del ego, así como su disociación de la colectividad, todo un proceso de desintegración social y humano que ha conducido al actual caos civilizatorio. Es más urgente que nunca sanar a ese ego herido de muerte, pero, sobre todo, lo que hay que sanar es su ignorancia mediante una educación en libertad y con conocimiento de causa, como pretende La educación cuántica.

Llegado a este punto del “sujeto trascendente”, la pregunta pertinente es ¿hacia dónde trasciende? Como no puede ser de otra manera, el sujeto “racional” debe trascenderse más allá de la razón, es decir, hacia la “transracionalidad”: un neologismo desconocido en el ámbito académico tradicional, propio de la metafísica, sin embargo, plenamente argumentado por Ken Wilber mediante una coherencia epistemológica en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad, tal como concluye en dicha obra:

“El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo”.

La anterior postulación de la transracionalidad halla su correlato con el surgimiento de la “cuarta fuerza” de la psicología transpersonal, iniciándose un camino esperanzador de trascendencia de la conciencia egoica hacia la espiritualidad o “transpersonalidad”. Sin embargo, el término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. No obstante, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como apunta Wilber, estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional. En dicho sentido, cabe destacar el artículo de Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel La complejidad: hacia una epísteme transracional, cuyo resumen es el siguiente:

"En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que solo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdisciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo."

Como objetivo ilustrativo de esta nota, destacamos la conclusión final de dicho artículo:

"Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal."

Como conclusión a este capítulo, podemos incidir en que, el proceso de la evolución psicológica y espiritual, implica la trascendencia del mundo material (3D) y que, ello, solamente se puede realizar mediante la transformación interior al trascender el ego (personalidad) hacia la transpersonalidad (más allá del ego), una cuestión contemplada como "transracionalidad" desde la filosofía transpersonal y la psicología transracional como ciencias de la conciencia. Y esa trascendencia del ego hacia la transracionalidad es, ineludiblemente, una cuestión metafísica (más allá de la física, más allá de la razón materialista) que conviene abordar de un modo epistemológico desde la ciencia pero, también, de un modo hermenéutico desde la filosofía. Veamos ello a continuación.

- Artículo 17: La trascendencia metafísica mediante la meditación

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La razón, a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales, aunque histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Una de las características del siglo XX ha sido la crítica sin contemplaciones a este tipo de filosofía eterna y sistemática que asociamos al término metafísica. Y, sin embargo, nada más actual que las cuestiones metafísicas. No hay manera de evitar que una y otra vez vuelva ese tipo de preguntas primeras sobre Dios, el hombre o el mundo, que quieren saber qué es lo que podemos conocer, qué es lo que debemos hacer o qué es lo que nos cabe esperar. Con la constatación heideggeriana de que “todo comprender es comprenderse”, cabe destacar el papel positivo de la subjetividad en la hermenéutica, lo cual implica distinguir la subjetividad metafísica de lo que sería el ser humano individual, al que no se opone la hermenéutica. La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas).

Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”. Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”. ¿No es la metafísica el modo de saber trascendental?

En efecto, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, pero son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación y, cuyos beneficios, han sido ampliamente demostrados científicamente, posibilitando con ello la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, pues puede ser impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber, una cuestión argumentada en el 3º Congreso Razón Abierta donde tuve el placer de exponer mi artículo titulado La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

A la vista de lo anterior, la pregunta pertinente es: ¿Qué lugar ocupa hoy la metafísica en nuestra cultura? He ahí quizá el escollo más difícil por transcender, pues la humanidad se halla ante nuevos paradigmas invisibles aún para la mayoría de coetáneos. Sin embargo, la sanación trascendental del ser humano está en su interior mediante la práctica de la meditación. En efecto, como nos recuerda el sabio aforismo griego “Conócete a ti mismo”, se precisa de un conocimiento introspectivo para conectar con el Espíritu que vive en nosotros y que puede vislumbrarse mediante la conciencia de unidad. Sin embargo, la filosofía se escindió en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir la epistemología y la hermenéutica, permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad, o la ciencia con la metafísica.

Esos dos modos de saber, aprehendidos mediante la conciencia de unidad bajo una visión no-dual, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Con ello, podemos concluir consecuentemente que la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, es un fundamento para una educación transracional de la metafísica para la sanación transcendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

Esa incipiente transracionalidad donde el prefijo “trans” nos impele a ir más allá de la racionalidad, posibilita a este pensador la justificación epistemológica de una filosofía “trans”-personal (más allá del ego), así como una educación “trans”-racional (más allá de la razón), dicho de otro modo, sienta las bases para adentrarnos en la metafísica a partir de experiencias interiores del sujeto cognoscente, tales como las experiencias cercanas a la muerte, la reencarnación, las ciencias noéticas, la psicología transpersonal, las experiencias místicas y la meditación. Dichas cuestiones son estudiadas mediante la metodología científica por cada vez más científicos que se atreven a ir más allá (“trans”) de la racionalidad convencional. Este humilde pensador, en sus procesos investigativos, ha introducido las conclusiones científicas de aquellos investigadores que se han atrevido a transcender la ortodoxa ciencia materialista mediante la incorporación de la espiritualidad en la comprensión del origen y el sentido de la vida más allá de los reduccionismos materialistas y psicológicos, cientificismos dogmáticos que abocan en el nihilismo. Tal es el trasfondo epistemológico que subyace en los siete artículos publicados en revistas científicas y congresos, y que se constituyen en el fundamento epistemológico y pedagógico para la filosofía transpersonal y la educación transracional .

Consecuentemente, la visión espiritual inherente al ser humano precisa de un giro participativo a la espiritualidad, el misticismo y el estudio de las religiones, cuestiones que pertenecen propiamente a la metafísica. Pero el estudio de la metafísica no debe abordarse exclusivamente mediante el uso de la razón, pues esta es solo una expresión simbólica a modo de “mapa” de un territorio más profundo que reside en la profundidad de la conciencia, es decir, inquiere una actitud proactiva hacia la introspección mediante la meditación, dicho de otro modo, emprender un camino ascendente hacia la sabiduría que es propio del cuadrante superior izquierdo de la subjetividad individual, una trascendencia metafísica a la que se puede acceder mediante la meditación, tal como demuestra Ken Wilber:

“Los arquetipos, los auténticos arquetipos, son una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágenes que se muevan en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetipos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior.

Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falsable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.”

Es gracia a la sapiencia de Ken Wilber como puedo afirmar satisfactoriamente que, la trascendencia metafísica mediante la meditación, es el fundamento para la filosofía transpersonal, la cual es postulada en una cuestión de sentido para la argumentación epistemológica y pedagógica de una educación tranracional como misión espiritual . Solamente de ese modo se me antoja que será posible salvar el abismo cultural de la humanidad desde que Kant diferenció mediante sus Tres críticas al “ello” (ciencia), el “yo” (conciencia) y el “nosotros” (moral), dicho ello en términos socráticos: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. La integración de esas tres esferas kantianas solo es posible en el interior de cada uno de nosotros mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez como premisas que deben ser aprehendidas en el camino ascendente de la sabiduría propio del cuadrante superior izquierdo de la interioridad individual.

Sin embargo, Ken Wilber sostiene que todo fenómeno humano consta de cuatro facetas y no puede ser íntegramente comprendido si no se abordan los cuatro cuadrantes:

“El hecho de que el Espíritu se manifieste realmente en los cuatro cuadrantes (o, dicho de modo resumido, en los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”) supone también que la auténtica intuición espiritual es aprehendida como el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo de cosas propias del “ello”. En definitiva, proteger y promover la mayor profundidad a la mayor amplitud posible. (…) Esto significa, entre otras muchas cosas, la necesaria emergencia de un nuevo tipo de sociedad que integre la conciencia, la cultura y la naturaleza, y abra paso al arte, la moral, la ciencia, los valores personales, la sabiduría colectiva y el conocimiento técnico.”

Para la emergencia de ese nuevo tipo de sociedad, la trascendencia metafísica mediante la meditación es un imperativo para el despertar espiritual individual. Pero, ¿cómo puede ser posible el despertar espiritual colectivo? ¿Cómo puede realizarse ese tránsito de la espiritualidad individual a la espiritualidad colectiva? De momento, se puede afirmar que "la trascendencia metafísica mediante la meditación" es la puerta de acceso a la "sanación trascendental del ser humano". En efecto, la filosofía académica actual se encuentra en un preocupante estancamiento pues, sus presupuestos científicos mecanicistas y conductistas alejados de la genuina espiritualidad, están en la causa de la crisis de conciencia de la humanidad. Y, como se ha visto hasta aquí, la epistemología de lo conmensurable requiere de una complementación con la hermenéutica de lo inconmensurable: solamente así será factible la "sanación trascendental del ser humano".

- Artículo 18: La sanación trascendental del ser humano

La epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable son dos modos de saber que han sido contemplados por los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica y, correlativamente, aluden los mundos antagónicos entre la ciencia y la religión, respectivamente, entre el saber racional y el metafísico, ambos aunados por los “místicos cuánticos” en un racionalismo espiritual adoptado como filosofía transpersonal, y convirtiéndose en un fundamento epistemológico para un nuevo paradigma de conocimiento integrador de la filosofía con la espiritualidad , en el mismo sentido como lo definiera el inconmensurable Kant en su imperativo categórico .

Kant, mediante La crítica de la razón práctica, nos remite a la esfera práctica o razón moral, la interactuación pragmática, la interrelación en términos que tenemos algo en común, es decir, el entendimiento mutuo. El imperativo categórico de Kant, es una excelsa definición racional del amor, todo un racionalismo espiritual cuya aplicación práctica posibilitaría la sanación trascendental. Efectivamente, el pensamiento kantiano debe ser reivindicado y trascendido por el pensamiento occidental, quien remite al “nosotros” como asignatura pendiente : ahí radica el gran fracaso de la actual civilización, la falta de entendimiento y acuerdos para volver a poner al hombre en el centro de nuestro universo, y no simplemente como medio de explotación del hombre por el hombre, una lucha de clases presente en el pensamiento marxista y que, a día de hoy, sigue más vigente que nunca en la historia.

El dualismo entre ciencia y religión (saber racional y saber revelado) que ha permeado a la sociedad occidental, son dos modos de saber que deben ser integrados desde la no-dualidad por el sujeto cognoscente en tanto que debe ser objeto de conocimiento de sí mismo, haciendo asertivo el aforismo griego: “Conócete a ti mismo”. Por un lado, la todavía insuperable filosofía kantiana remite hacia el “nosotros” y, consecuentemente, el camino a seguir es indudable: la introspección de los propios pensamientos hasta alcanzar la pretendida sabiduría (tal como se ha visto en los epígrafes 1 y 2 anteriores: "Empoderamiento" y "Despertar espiritual"). Por otro lado, se requiere de la aplicación práctica de dichos conocimientos mediante el amor. La sabiduría y la compasión son los fundamentos de toda espiritualidad que se precie de ser llamada así, según Ken Wilber: “El camino del Ascenso es el camino de lo Bueno; el camino del Descenso es el camino de la Bondad. (…) Los Muchos volviendo al Uno y uniéndose a Él es lo Bueno, y es conocido como sabiduría; el Uno de vuelta y abrazando los Muchos es Bondad, y es conocido como compasión”.

Sí, efectivamente, El ideal de la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental del ser humano, tal como concluyo en mi obra La educación cuántica: “La sabiduría y el amor no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor [espiritualidad], y el amor a la verdad es el camino [filosofía]”.

¿Y cómo es posible integrar esos dos modos de saber? La filosofía perenne propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación según Ken Wilber. En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Concluyendo, pues, la meditación es una herramienta esencial para aumentar la inteligencia emocional, transformar emociones y alcanzar un estado de paz y concentración. Muchos colegios están integrando ya estas técnicas en sus dinámicas educativas en busca de los beneficios que aporta a su alumnado. Una sanación trascendental del ser humano así argumentada contempla una auténtica intuición espiritual o intuición moral básica que debe ser aprehendida con el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo del propio “ello” mediante la asunción de los correspondientes derechos y responsabilidades. Dicho de otro modo, la intuición moral básica se constituye en una ética epistémica que debe ser aprehendida desde la no-dualidad por el sujeto cognoscente para orientar certeramente sus actos, pensamientos y sentimientos. En definitiva, dicha sanación trascendental se sustenta en una cuestión ética con sólidos pilares epistemológicos enmarcados en una antropología filosófica que propugna a la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia y en una alternativa esperanzadora para trascender la crisis de la filosofía occidental.

A pesar de los impresionantes logros de la neurobiología, todavía no han llegado a determinar donde se encuentra el centro de la conciencia. Por tanto, la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia se presenta como esperanzadora para la sanación trascendental del ser humano individual, pero, eminentemente, para la sanación transcendental de la humanidad mediante la meditación, lo cual será argumentado científicamente en el siguiente capítulo.

- Artículo 19: La sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación

Como se ha visto anteriormente, la sanación trascendental del ser humano es posible mediante la meditación. En dicho sentido, la meditación se constituye en una experiencia interior, es decir, se experimenta en la subjetividad de cada uno de nosotros, en el cuadrante de la “interioridad individual”. Efectivamente, en nuestro interior es donde debemos hallar las respuestas, donde se nos está permitido contemplar el Rostro de lo Divino, algo que los modernos investigadores desdeñan como “mera metafísica” porque no puede ser demostrado. Una cuestión que Wilber rebate con la siguiente argumentación:

“Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falsable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.”

Así, pues, la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, se constituye en un camino de sabiduría que posibilita la sanación trascendental al lograr paz interior, mejoramiento de la salud y bienestar individual. Sin embargo, también es posible mediante la meditación alcanzar un bienestar colectivo para la humanidad, como se demuestra científica y extensamente en el artículo que encabeza este capítulo.

Por tanto, no vamos a repetir todas las extensas argumentaciones científicas (remito al lector a dicho artículo), pero sí voy a recapitular a modo de titulares los extensos beneficios de la meditación, de la mano de investigaciones científicas.

- El efecto “Super Radiance” de la meditación: es el extraordinario efecto positivo irradiado al resto de la sociedad por un grupo de meditadores especialmente entrenados. Este efecto único solo tiene lugar cuando un número suficiente de estos meditadores forman un grupo para practicar meditación juntos al mismo tiempo y diariamente. La meditación particular requerida para crear este poderoso efecto social es una forma avanzada de Meditación Trascendental conocida como el programa TM-Sidhi. Una característica fascinante del programa TM-Sidhi es que estimula las ondas cerebrales altamente coherentes para el meditador individual o TM-Sidha como se les llama. La importancia de esto es que un cerebro altamente coherente tiene acceso a facultades mentales y emocionales superiores que generalmente se encuentran inactivas cuando el cerebro está en un estado más estresado. Pero eso no es todo. Cuando se realiza en grupo esta meditación TM-Sidhi, no solo genera ondas cerebrales altamente coherentes para cada TM-Sidha, sino que también irradia este poderoso efecto de ondas cerebrales a la población circundante que no medita. Sin embargo, para crear el efecto deseado para cualquier población dada, tenemos que tener números suficientes en el grupo. Super Radiance ocurre en el momento preciso en que los números en un grupo de TM-Sidhas alcanzan un tamaño equivalente a la raíz cuadrada del 1% de una población dada. En ese punto crucial hay una reducción inmediata y dramática de la hostilidad y la violencia dentro de la comunidad anfitriona, así como un aumento en la actividad creativa y la positividad. Este cambio repentino en las tendencias sociales, activado en el momento en que una comunidad llega a Super Radiance, es tan consistente que el efecto se controla fácilmente a partir de estadísticas sociales disponibles al público. El efecto de la Super Radiance inspiró un ambicioso proyecto de investigación de paz global. Aunque el período de estudio duró solo tres semanas desde diciembre de 1983 hasta enero de 1984, los resultados fueron profundamente dramáticos y demostraron una vez más el increíble poder del efecto Super Radiance.

- Beneficios de la meditación según estudios científicos:

*Beneficios de la meditación en la felicidad.
*La meditación combate la depresión.
*La meditación reduce la ansiedad.
*La meditación alivia el estrés.
*Beneficios de la meditación en el cerebro: participar en un programa de meditación de atención plena de 8 semanas parece hacer cambios medibles en las regiones del cerebro asociadas con la memoria, el sentido de sí mismo, la empatía y el estrés.
*La meditación despliega la creatividad.
*La meditación reduce el dolor físico.
*Beneficios de la meditación para fumadores.
*La meditación reduce el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón.

Podemos concluir este capítulo afirmando que, los beneficios de la meditación, avalados científicamente, constituyen una puerta de acceso a la espiritualidad, a esa metafísica que, hasta ahora, estaba desahuciada por los materialistas científicos. Dicho de otro modo, la epistemología de lo conmensurable (ciencia) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) hallan un punto de intersección mediante los beneficios de la meditación demostrados científicamente. He ahí, precisamente, en la síntesis de saberes entre la epistemología y la hermenéutica, donde cada cual puede aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual. Y, ello, se constituye entonces en un anclaje epistemológico para considerar a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como un nuevo paradigma de conocimiento, cuyo objeto de estudio es la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia.

Dicho despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino también un inherente deber de la colectividad humana, de ahí la necesidad de una educación transracional, pues como se ha visto anteriormente, es posible la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta, una cuestión que pertenece propiamente al estado de conciencia de la 5D.

4 - CONCIENCIA

- Artículo 20: El giro copernicano

Los procesos de empoderamiento (punto 1), despertar espiritual (punto 2) y trascendencia (punto 3), todo ellos en conjunto, conforman un giro copernicano desde la razón hacia la espiritualidad, desde el “ver para creer” (materialismo ilusorio de la 3D) hacia el “creer para ver” (idealismo metafísico: intuiciones y premoniciones, el poder de la imaginación, el poder de la mente para la sanación, la meditación como conexión trascendental y el sentimiento del amor como fuente de creatividad). Dicho giro copernicano es un cambio de paradigma en el modo de vivir, pensar y amar, desde la conciencia personal a la conciencia transpersonal (este punto 4). Por tanto, el giro copernicano así planteado se constituye en un idealismo trascendental postulado en mi obra La educación cuántica , pero, sin embargo, en honor la verdad, todo el mérito le corresponde al inconmensurable Kant. En efecto, en filosofía, el giro copernicano o revolución copernicana hace referencia a la propuesta realizada por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori que da lugar al Idealismo Trascendental.

Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el Sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor; comprendió que para entender el movimiento de los objetos celestes era necesario cambiar la relación poniendo al Sol en el centro y suponiendo que es la Tierra la que gira a su alrededor.

De un modo análogo, Kant considera que en filosofía es preciso una revolución semejante a la copernicana: en filosofía el problema consiste en explicar el conocimiento sintético a priori ; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo, que el objeto conocido influye en el sujeto y provoca en él una representación fidedigna. Con esta explicación podemos entender, en todo caso, el conocimiento empírico, pero no el conocimiento a priori pues lo extraordinario de este último es que con él podemos saber algo de las cosas antes de experimentarlas, es decir, antes de que puedan influir en nuestra mente.

Kant propone darle la vuelta a la relación y aceptar que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida (en un sentido metafísico más amplio y con ayuda de la mecánica cuántica, es el mismo objetivo que pretende demostrar este ensayo). Según Kant, podemos entender el conocimiento sintético a priori si negamos que nosotros nos sometemos a las cosas, si aceptamos que son más bien las cosas las que se deben someter a nosotros: dado que para conocer un objeto antes ha de someterse a las condiciones de posibilidad de toda experiencia posible, es decir a las condiciones formales –a priori– impuestas por la estructura de nuestras facultades cognoscitivas, es posible saber a priori alguno de los rasgos que ha de tener cuando esté presente ante nosotros, precisamente los rasgos que dependen de dichas condiciones. Por ejemplo, a priori no podemos saber nunca si la figura que vamos a ver en la pizarra es un triángulo, ni las características contingentes de dicha figura (como su tamaño, su forma concreta, etcétera) pero sí podemos saber a priori que si es un triángulo ha de poseer todas las propiedades descritas por la geometría, ya que –según Kant– estas son una consecuencia de la peculiar estructura de nuestra mente, y a ellas se debe someter todo objeto del cual podamos tener experiencia. Estas ideas las resume Kant con la siguiente frase: “solo podemos conocer a priori de las cosas aquello que antes hemos puesto en ellas”.

En resumen, el giro copernicano hace mención al hecho de que solo podemos comprender el conocimiento a priori si admitimos que solo conocemos los fenómenos y no las cosas en sí mismas o noúmenos, si admitimos el Idealismo Trascendental como la filosofía verdadera.

Siguiendo la estela del pensamiento kantiano y merced a la física cuántica, este ensayo propugna asimismo un giro copernicano desde la filosofía tradicional occidental (en la cual Kant ocupa un lugar preeminente) hacia la filosofía perenne, y en cuyo esquema epistemológico se puede apreciar el giro epistemológico desde la dualidad sujeto-objeto mantenida por el materialismo científico, a la no-dualidad del sujeto-objeto a la que aboga el genuino misticismo contemplativo exento de apriorismos dogmáticos procedentes de las religiones. En suma, el verdadero giro copernicano puede apreciarse en la psicología humana -de la psicología tradicional a la psicología transpersonal-, como un viaje iniciático de la transformación interior que ya Platón nos iluminó mediante su alegoría del Mito de la caverna.

Nada nuevo bajo el sol, solo que, ahora, hay que salir de un largo sueño dogmático para que la razón sea iluminada, para que la ciencia por antonomasia sea la ciencia de la conciencia. Hace más de veinte siglos, ya Platón, nos hablaba del Mundo de las Ideas, las mismas que están ahora en pugna entre el racionalismo pragmático y el racionalismo espiritual, un tránsito cognitivo del primero al segundo y que tiene todas las características del viaje metafórico descrito en el Mito de la caverna, como si de una verdad perenne se tratara, y que la sociedad occidental todavía no hubiera aprendido la lección. ¿No sería una sabia solución enseñar bien ello a nuestros descendientes? ¿No sería más conveniente transmitir una educación acorde a los tiempos cuánticos? ¿No son tiempos de una educación cuántica? Pero ello no será una tarea fácil, porque la historia no es lineal. Se producen bucles temporales como bien ha argumentado Hegel:

La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.

Ese giro copernicano de la historia del pensamiento tendrá importantes connotaciones en todas las instancias sociales, intelectuales, científicas, políticas, psicológicas y espirituales, porque todas ellas se verán afectadas por la autopoiesis de la naturaleza, consistente en la integración de la razón en el espíritu, respectivamente, una convergencia del saber con el amor. Todo un segundo renacimiento donde las ideas materialistas recibirán un baño platónico, permitiendo que la trascendencia universal se instale en nuestro modo de pensar y en las relaciones humanas.

- Artículo 21: La razón al servicio del amor

El giro copernicano desde el “ver para creer” hacia el “creer para ver”, en términos científicos y psicológicos, equivale a un giro epistemológico desde la razón (dualidad en el que se sustenta el materialismo científico) hacia el amor (no-dualidad en la que todos los seres nos percibimos como Uno).

En efecto, el problema epistemológico desde un punto de vista de la cronología histórica, es que la ciencia se ha adueñado de la razón humana como único método de conocimiento buscando hallar la “verdad” en la naturaleza. Y, por otro lado, las religiones se han apoderado del espíritu, convirtiendo a Dios en un dogma de fe. Con dicha dicotomía entre razón y espíritu, el ser humano sufre una división ontológica entre lo que piensa (razón) y lo que cree (espíritu divino). Y ahí está el gran problema epistemológico de la filosofía occidental. Analicemos pues esa dicotomía que fragmenta al ser humano.

Cuando alguien piensa en Dios (o espíritu), ¿qué operación está haciendo el pensamiento? El sujeto que piensa en Dios (ya sea creyente o ateo), por el acto mismo de pensar, está convirtiendo a Dios en un objeto pensado, es decir, el pensamiento está haciendo un reduccionismo del espíritu inmanente. Dicho de otro modo, Dios que es inmanente, omnipresente y omnisciente es reconvertido en un objeto de pensamiento y, por tanto, su unicidad subyacente en todos los seres vivos del universo es fragmentada.

¿Cómo es posible pensar a Dios si, el pensamiento, es la manifestación inteligible de Dios mismo? Pensar a Dios implica crear un dualismo mediante el pensamiento, pues Dios es intrínsecamente indivisible ya que todo lo integra, hasta nuestros pensamientos. Incluso la física cuántica apunta a la posibilidad de que todos somos uno y remite, por tanto, a esa unidad divina. Consecuentemente, la ciencia cuántica evidencia el fracaso de la razón humana en su intento de crear un dualismo entre el sujeto que piensa y el espíritu como objeto pensado. En última instancia, la grandeza de la mecánica cuántica es hacer patente la presencia de la conciencia como un observador que “ve” y que no puede manipular al objeto, pues sujeto y objeto son una y la misma cosa: Dios ve a través de nuestra conciencia, Dios y tú sois uno; tú y yo somos uno; todos somos uno.

En consecuencia, dicha dicotomía epistemológica entre ciencia y espíritu, solo puede ser trascendida mediante una “filosofía de la mente” como la argumentada hasta aquí: el empoderamiento (punto 1), el despertar espiritual (punto 2) y la trascendencia (punto 3) se constituyen en un proceso evolutivo psicológico y espiritual de la ascensión de la conciencia de cada cual, un proceso de la transformación interior. Dicho de otro modo, el cambio que queremos “ver” en ese mundo que no nos gusta debe empezar por cada uno de nosotros, en el mismo sentido que ya lo dijera el inconmensurable Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo, deberá comenzar por cambiarse a sí mismo”.

Entonces, si el cambio comienza por uno mismo, ¿por dónde comenzar? Hay personas quienes pensamos que otro mundo es posible desde el surgimiento de la física cuántica, pues es todo un giro copernicano en la mirada desde el “ver para creer” al “creer para ver”, de la razón a la espiritualidad, de ahí los peyorativamente denominados “místicos cuánticos” por la comunidad científica servil a los poderes fácticos. Sin embargo, son cada vez más los díscolos científicos que escapan del materialismo científico para convertirse en “pensadores cuánticos”, cuyo único pecado es haber aunado la razón con la espiritualidad, no entendida exclusivamente en su acepción religiosa, sino como la intersubjetividad kantiana magníficamente expuesta en su imperativo categórico, un amor también profesado por santos, budas, yoguis o místicos. En suma, se trata de una metamorfosis de la racionalidad pragmática a la racionalidad espiritual, de una trascendencia desde la filosofía tradicionalmente impartida en el actual sistema educativo hacia la filosofía transpersonal: un cambio de paradigma magistralmente argumentado por Ken Wilber en su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad.

Las ideas de esos “místicos cuánticos” están alineadas con una visión holística de la naturaleza, en un profundo sentimiento simbiótico y de compasión con todo lo existente en este y otros mundos. Se trata de una experiencia inefable percibida en la propia conciencia, experiencias cumbres para unos, místicas para otros, que da alas para luchar por el librepensamiento y la libertad natural, ambas secuestradas por los poderes fácticos y las religiones, una eterna lucha por la verdad frente a las mentiras, entre la sabiduría y la ignorancia, siempre los perennes contrarios propuestos por Heráclito, como si de un mandato epistemológico por superar se tratara, en el que la humanidad todavía no ha logrado sintetizar la razón con el espíritu, ni sabremos si lo logrará. En cualquier caso, La educación cuántica es una humilde pretensión en dicho sentido.

Este ensayo tiene el propósito de evidenciar que la humanidad se halla ante un nuevo paradigma de conocimiento lo cual requiere, inherentemente, de un revisionismo histórico, social, intelectual, filosófico, espiritual pero, eminentemente, psicológico. Así, dicho revisionismo supone la sanación del ego fragmentado y disociado de la colectividad, la gran esperanza de La educación cuántica para sanar a este decrépito mundo. Para ello, más que nunca serán necesarias las “mentes cuánticas”, aquellas que aúnan la racionalidad con la espiritualidad, las que saben que todo conocimiento surge de la profundidad de todo ser humano cuando se pone la razón al servicio del amor. Porque bastan unos pensamientos positivos para sanar al ego herido, y sanar también de paso a ese mundo de ahí fuera.

- Artículo 22: El camino ascendente hacia la sabiduría

Con el giro copernicano de la razón al servicio del amor, el viaje de la transformación interior se convierte, entonces, en un proceso psicológico y espiritual que requiere una ascensión de nuestra conciencia con la sabiduría adquirida mediante la razón para, acto seguido, ponerla al servicio de los demás mediante una compasión que abrace a todos los seres por igual. En suma, se trataría de vivir en la conciencia de unidad, una característica propia de la conciencia transpersonal. Y dicho camino de ascensión espiritual individual es una experiencia mística que puede lograrse mediante la meditación como ciencia trascendental.

Pero, adquirir la sabiduría mediante la razón, no es un proceso baladí, pues hay que lidiar con la ignorancia y sus consecuencias epistemológicas, con la ingeniería social y mental, con la manipulación económica, social y política, y con el enemigo invisible de la humanidad. Así pues, El ideal de la sabiduría, debe transcender diversos velos de la percepción hasta que el ego trascienda los sistemas de creencias arraigados en nuestro inconsciente (individual y colectivo) hasta dejar en evidencia todas las mentiras económicas, políticas y epistemológicas que impiden a nuestra conciencia ser libre con conocimiento de causa.

Es así como, cada cual, está envuelto en la búsqueda del sentido de la vida mediante el viaje de su propia transformación interior (consciente o inconscientemente) y que, en este trabajo de investigación, he intentado sintetizar como “Filosofía de la mente”. Y si una cosa debemos hacer con nuestra mente es imitar a la sabia naturaleza hasta alcanzar una sabiduría propia que procure la sanación espiritual.

Para dicha sanación espiritual, es pertinente comprender que no hay caos en el universo, pues en todo caos hay un orden, sin embargo, imperceptible dicho orden para la mayoría de mis coetáneos. La sociedad de la ignorancia nos puede llevar, literalmente, al caos, a un genocidio globalizado como el que asistimos con esta falsa pandemia. Por tanto, el caos es sinónimo de ignorancia, es la ausencia de sabiduría colectiva. ¿Entonces, cómo poner orden entre tanto caos? Cada cual debe buscar su propio orden interior y, como se ha visto en este trabajo de investigación, el empoderamiento (punto 1), el despertar espiritual (punto 2) y la trascendencia (punto 3) mediante la meditación, son las herramientas psicológicas y espirituales que nos pueden llevar a comprender que, poner en orden nuestras ideas, es la única alternativa para alcanzar la sabiduría. Es decir, así como el caos es a la ignorancia, el orden es a la sabiduría. Y cuando se alcanza dicha sabiduría mediante el uso de la razón, el mecanismo de resistencia anclado en el “ver para creer” se desactiva y se produce el giro copernicano hacia el “creer para ver”: comprendemos nuestra propia transformación interior mediante el empoderamiento de nuestros pensamientos, lo cual implica acto seguido un despertar espiritual que lleva a la trascendencia de la razón hacia el amor y, así, nos rendimos a la evidencia que la máxima expresión de sabiduría es puro amor. Porque el saber sin amor, es puro egoísmo, y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.

Concluyendo, la sabiduría y el amor no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía), todo un reto de integración entre la razón (yo) y el espíritu (nosotros) con la salvaguarda de la naturaleza (ello). Integrar el Gran Tres es el reto todavía pendiente para la humanidad desde que fue diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas. El gran mérito de Wilber desde la perspectiva de la historia de la filosofía, es haber delineado los cuatro Rostros del Espíritu mediante los cuatro cuadrantes, es haber cartografiado los caminos de la evolución de la conciencia y haber señalado la profundidad que debe ser descubierta por cada uno de nosotros mediante la meditación. Wilber también nos describe un mundo chato dominado por el materialismo científico que impide con su dogmatismo epistemológico la integración con el Espíritu. No obstante, Wilber nos deja un análisis hermenéutico de la historia del pensamiento y de la evolución de la conciencia como pocos en el mundo, no en vano, es considerado como el “Einstein” de la conciencia.

Mi humilde labor en esta serie de artículos es apoyarme en el andamio epistemológico y hermenéutico estructurado por este inconmensurable pensador contemporáneo y, cuya obra, está siendo marginada por el establischment académico oficial. En la historia de la filosofía ha habido inconmensurables pensadores como Aristóteles, Platón y Kant entre los más grandes. Wilber no debería ocupar un rango menor pues su extensa y exhaustiva obra incluye y trasciende a todos los anteriores pensadores a él. Una trascendencia que solamente puede ser experimentada e interpretada en la profundidad de la conciencia mediante la meditación.

Como apunta Wilber, todo cambio se presenta bajo los cuatro cuadrantes, y por tanto, habrá que comenzar a pulir el diamante en bruto que todos nosotros tenemos en el fondo de nuestro ser (“yo”, interior individual) mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez, un sendero de sabiduría que permitiría la integración de todos “nosotros” en una comprensión mutua (interior colectivo) y, entre todos, cambiar entonces el ajuste funcional de un sistema social (“ello”, exterior individual y colectivo) inmerso en un mundo chato o “viejo mundo”. Así fue como anduve un camino intentando rastrear la disociación entre el “yo”, el “nosotros” y el “ello” en este convulso mundo que nos ha tocado vivir.

Deseo finalizar este trabajo monográfico sobre "La filosofía de la mente para la transformación interior" con una cita que encabeza mi obra La educación cuántica. Se trata de una cita de René Descartes (1596-1650), por antonomasia, el padre del racionalismo. Dice así:

“Para alcanzar la verdad, es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas recibidas, y reconstruir de nuevo y desde los cimientos todo nuestro sistema de conocimientos”
Ver más


ESPIRITUALIDAD FILOSÓFICA

EL SUJETO TRASCENDENTE

Este artículo es una reproducción del capítulo 5-2 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Con estas revelaciones cobra fuerza la tesis de la psicología transpersonal que contempla al hombre como a un ser que trasciende estas dos dimensiones de la existencia material. Por lo tanto, es un ser trascendente que está aquí con un fin superior a la mera existencia en este plano. Así es como la psicología transpersonal contempla un nuevo método: la fenomenología que basa su estudio en la conciencia.

Aunque el término “fenomenología” fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Husserl , el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y al proyecto filosófico que este filósofo alemán denominó “fenomenología trascendental”. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella. Para Edmund Husserl, la fenomenología trascendental es, ante todo, un proyecto de renovar a la filosofía para hacer de ella una ciencia estricta y una empresa colectiva. Como forma de entender la filosofía, la fenomenología asume la tarea de describir el sentido que el mundo tiene para nosotros antes de todo filosofar, dicho de otro modo, se trata de exponer las leyes esenciales inherentes a nuestra consciencia del mundo.

Pocos de los discípulos y de los primeros lectores de Husserl compartieron el espíritu de hacer de la fenomenología un proyecto verdaderamente colectivo. Por el contrario, la historia del movimiento fenomenológico parece estar dominada por el deseo de filósofos que aspiran a superarse unos a otros. De ahí que la unidad de lo que se denomina con el título genérico de “fenomenología” sea la mayoría de las veces superficial, cuando no meramente histórica.

Sin embargo, a principios del siglo XXI, esta forma colectiva de hacer filosofía y su proyecto pasan por un renacimiento en gran parte del mundo. La degeneración de los valores morales y espirituales de la sociedad occidental junto a la creciente asunción de la filosofía oriental por aquella (1), ha permitido a la psicología transpersonal afianzarse cada vez más en su objetivo de integrar los tres mundos que fueron diferenciados por Kant: la ciencia (“ello”), la profundidad intelectual del “yo” y la moralidad del “nosotros”. La postmodernidad no ha podido o no ha sabido integrar esos tres mundos, más bien, se ha producido una fragmentación del ego, así como su disociación de la colectividad, todo un proceso de desintegración social y humano que ha conducido al actual caos civilizatorio. Es más urgente que nunca sanar a ese ego herido de muerte, pero, sobre todo, lo que hay que sanar es su ignorancia mediante una educación en libertad y con conocimiento de causa, como pretende La educación cuántica.


NOTA (1): Filosofía oriental y ciencias cognitivas: una introducción. Iker Puente. Universidad Autónoma de Barcelona, Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Enrahonar. Quaderns de Filosofia, 2011, Vol.47 Pág. 15 a 37. Resumen:

“Este ensayo se propone reflexionar sobre la introducción e influencia de la filosofía oriental en el pensamiento occidental, y en particular su relación con las ciencias cognitivas. Se inicia la discusión con un repaso histórico de la introducción de la filosofía oriental en el pensamiento occidental. Después se repasa el progresivo aumento de interés que se produjo a lo largo del siglo XX, propiciado por el interés mostrado por filósofos, lingüistas, psicólogos y físicos occidentales, entre otros. Tras repasar brevemente las principales investigaciones realizadas sobre las diferentes prácticas de meditación, se concluye revisando dos de las principales fuentes de interés hacia la filosofía oriental que aparecieron en la segunda mitad del siglo XX: la psicología transpersonal y las ciencias cognitivas. A partir de este repaso histórico, se concluye que la filosofía oriental puede ser una fuente de inspiración para la psicología y las ciencias cognitivas, y pueden servir de modelo para nuevas formas creativas de entender la relación entre los seres humanos, la mente y la naturaleza.”
Ver más


caverna

TEORÍA INTEGRAL DE LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA: EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA CONCIENCIA

1 – INTRODUCCIÓN

Cuando la mayoría de personas no saben lo que realmente está pasando en el mundo y, ante el desconcierto de esta falsa pandemia, es evidente que la humanidad está ante una abismo de conciencia como nunca se ha visto en la historia de la humanidad. La conciencia como objeto de estudio e investigación a través de mis publicaciones, tiene connotaciones científicas, sociales, psicológicas y metafísicas de tal alcance que nos hallamos ante cambios de paradigmas imperceptibles para la mayoría de mis coetáneos, pues están abducidos por una manipulación económica, social y política o, dicho de otro modo, una ingeniería social y mental en toda regla.

Ante tal tesitura, el estudio de la evolución de la conciencia debe ser considerada como la ciencia por excelencia pues, de nuestra capacidad de elevar nuestro pensamiento crítico individual y colectivo, va a depender que salgamos, o no, de una manifiesta conspiración contra la humanidad por parte de un enemigo invisible y, cuyo objetivo, es la implantación del microchip como paso previo al transhumanismo. Ante dicha situación, más que nunca, es necesario el despertar de la conciencia y resaltar la complejidad psicológica del ser humano. En ayuda de esa investigación cognitiva, son imprescindible los mapas evolutivos de la conciencia a través de diversos autores entre los que me incluyo.

La ciencia de la conciencia es un nuevo paradigma de conocimiento, y sus correspondientes mapas evolutivos deberían llevar a la comprensión de saber cuál es nuestro lugar en la vida, y el sentido de la misma. Una cuestión muy compleja si tenemos en cuenta que la educación es un instrumento de poder en manos de los poderes fácticos, un adoctrinamiento en toda regla cuyo objetivo es el reduccionismo psicológico de las personas, así como la esclavitud de la humanidad, tal como ya lo ilustrara el inconmensurable Platón mediante su alegoría el Mito de la caverna.

No obstante la degeneración de la humanidad descrita, es imperativo seguir con la intención de “conocerse a sí mismo”, pues nos va en ello la libertad. Sin embargo, el problema del conocimiento tiene un hondo calado pues, el debate entre ciencia y espiritualidad es, por antonomasia, el brecha epistemológica a resolver por la humanidad y, más específicamente, por la cultura occidental. Ante la complejidad de la filosofía, es evidente que es difícil para el común de los mortales acercarse a los postulados aquí propuestos. Es más, considero que muy pocas personas llegarán a comprender la profundidad, la extensión y la complejidad de los presupuestos que voy a plantear en esta “Teoría integral de la evolución de la conciencia”. A esos avezados investigadores va dirigido este ensayo, con la esperanza de que, algún día, los científicos, filósofos, profesores y educadores también despierten de su letargo psicológico para contemplar que es posible una educación transracional como misión espiritual, y que dicha misión está inherentemente vinculada a la comprensión de lo que sea la conciencia y su aplicación pedagógica. A todos ellos va dirigida la “Teoría integral de la evolución de la conciencia” aquí propuesta.

2 – KEN WILBER: LOS CUATRO CUADRANTES

Ken Wilber es un pensador contemporáneo considerado como “El Einstein de la conciencia”, no en vano, su mapa evolutivo de la conciencia es una referencia imprescindible para todo aquel investigador que, de una manera concienzuda, quiera iniciarse en el estudio de la conciencia (valga la redundancia). Wilber es un pensador que trasciende e incluye el pensamiento de Platón y Kant, otros dos gigantes imprescindibles de la historia del pensamiento. En dicho sentido es como postula su teoría de los “cuatro cuadrantes”.

En Breve historia de todas las cosas, Wilber aborda en una visión coherente las verdades procedentes de la física, la biología, las ciencias sociales, las ciencias sistémicas, el arte, la estética, la psicología evolutiva y el misticismo contemplativo, y también incorpora movimientos filosóficos tan opuestos como el neoplatonismo, el modernismo, el idealismo y el postmodernismo. Y todo ello es abordado mediante la noción de los cuatro cuadrantes del desarrollo, magníficamente resumido por Tony Schwartz en el prólogo de Breve historia de todas las cosas :

“El estudio de los centenares de mapas del desarrollo que han bosquejado los diversos pensadores a lo largo de los años -mapas del desarrollo biológico, del desarrollo psicológico, del desarrollo cognitivo y del desarrollo espiritual, por nombrar solo a unos pocos- llevó a Wilber al reconocimiento de que, muy a menudo, estos mapas estaban describiendo diferentes versiones de la “verdad”. Las formas exteriores del desarrollo, por ejemplo, pueden ser valoradas de manera objetiva y empírica, pero, como afirma explícitamente Wilber, este tipo de verdad no lleva muy lejos. En su opinión, todo desarrollo comprehensivo también posee una dimensión interna, una dimensión subjetiva e interpretativa que está ligada a la conciencia y la introspección. Pero, además, el desarrollo interno y el desarrollo externo, según Wilber, no tienen lugar aisladamente y de manera individual, sino que acontecen en el seno de un contexto social y cultural. Éstos son los cuatro cuadrantes de los que hablamos. Ninguna de estas formas de la verdad puede ser reducida a las demás”.

Ken Wilber sostiene que todo fenómeno humano consta de cuatro facetas y no puede ser íntegramente comprendido si no se abordan las cuatro. El fundamento de estas cuatro vertientes de la realidad tiene que ver con los aspectos exterior e interior y sus formas individuales y colectivas. Los cuatro aspectos que se deberían estudiar para comprender todas las cosas serían, entonces, lo interior-individual (yo), lo exterior-individual (ello), lo interior-colectivo (nosotros cultural) y lo exterior-colectivo (ello) (Vease las figuras adjuntas):

Lo interior-individual: Es la experimentación del pensamiento en sí, con los símbolos, significados e imágenes mentales relativas. Este cuadrante trata de la verdad subjetiva, de la belleza, del arte. Es el cuadrante del mundo intencional. Su lenguaje es en primera persona del singular (yo), y su criterio de validez es la veracidad.

Lo exterior-individual: Mientras se vivencia el pensamiento, están ocurriendo una serie de cambios en el cerebro como ser, secreción de dopamina, aparición de acetilcolina permitiendo la transmisión del impulso nervioso en el espacio intersináptico, etcétera. Dichos hechos pueden ser empíricamente observables desde el exterior, utilizando, por supuesto, el equipamiento tecnológico apropiado. Este cuadrante trata de la verdad objetiva de la ciencia. Es el cuadrante del mundo del comportamiento. Su lenguaje es en tercera persona (ello), y su criterio de validez es la precisión de la descripción: coincide lo observado con lo expresado.

Lo interior-colectivo: Ahora bien, los pensamientos que circulan por la mente tienen un sustrato cultural; en efecto, el pensamiento se realiza a partir de una serie de símbolos y significados sometido al proceso de culturización. Es el cuadrante de la verdad intersubjetiva, de la moral y la religión. Su lenguaje es en primera persona del plural (nosotros), y su criterio de validez consiste en la rectitud.

Lo exterior-colectivo: A su vez, la cultura, también tiene sus componentes sociales (del mismo modo en que el pensamiento tiene sus correlatos cerebrales): “Estos componentes sociales concretos son las modalidades tecnológicas, las fuerzas de producción (hortícola, agraria, industrial, etcétera), las instituciones concretas, los códigos y pautas escritas, las ubicaciones geopolíticas (aldeas, poblados, estados, etcétera)” . Es el cuadrante de la verdad inter-objetiva, efectiva y de las ciencias sistémicas. Su lenguaje es también en tercera persona (ello), y su criterio de validez consiste en el ajuste funcional o efectividad.

A cada una de esas cuatro facetas de la realidad, obviamente, les corresponde una propia evolución como parte de la conciencia individual y colectiva, tanto interior como exteriormente. Por tanto, no es descabellado pensar que a cada uno de esos cuadrantes se le pueda asignar un “mapa evolutivo de la conciencia”: ese es el nudo de la “Teoría integral” que, a continuación, voy a exponer. Desde mis propias investigaciones, he podido identificar cuales son los “mapas evolutivos de la conciencia” que corresponde a cada uno de los cuatro cuadrantes tal como son definidos por Ken Wilber. Veamos ello a continuación.

3 – CUADRANTE INTERIOR-INDIVIDUAL: LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SEGÚN KEN WILBER: HACIA LA NO-DUALIDAD

La experimentación del pensamiento en sí, con los símbolos, significados e imágenes mentales relativas corresponde a la evolución psicológica de la conciencia, es decir, a la percepción interior de cada persona y su comprensión del mundo en el que se ve abocado a vivir: se constituye en su propia evolución cognitiva. En dicho sentido, la evolución de la conciencia según Ken Wilber distingue tres estadios evolutivos: el prepersonal, el personal y el transpersonal.

-El estadio prepersonal (o pre-egoico): corresponde a los ámbitos inferiores que se caracteriza por los instintos y los procesos somáticos, los impulsos de orden emocional y sexual basados en percepciones simples y en emociones. Este estadio tiene tres etapas: sensorio físico (fulcro 1), el nacimiento del yo emocional (fulcro 2) y el nacimiento de la mente representacional (fulcro 3).

-El estadio personal (o egoico): en este estadio se trasciende al estadio prepersonal, principalmente, por el nivel de interiorización, lo que Piaget llamó “egocentrismo decreciente”. Conseguir un mayor desarrollo implica la capacidad de trascender el punto de vista propio y encontrar uno superior. A su vez, también tiene tres etapas: la mente regla/rol (fulcro 4), el reflexivo formal (fulcro 5) y la visión-lógica o centauro (fulcro 6).

-El estadio transpersonal (o trans-egoico), que se desarrolla también en tres etapas: el nivel psíquico que viene a ser la culminación del nivel personal de visión-lógica, y se caracteriza por un aumento del nivel de percepción y de las capacidades de la mente ordinaria (fulcro 7); el nivel sutil es un nivel intermedio de desarrollo espiritual, el cual implica el desarrollo del Dios personal, de los arquetipos y del misticismo genuino (fulcro 8); y el nivel causal, descrito como el self universal y sin forma, en palabras de Ken Wilber: “una conciencia de unidad sin fronteras que todo lo impregna…un ser que es esencialmente uno con el self Supremo” (fulcro 9).

4 – CUADRANTE EXTERIOR-INDIVIDUAL: LA PIRÁMIDE DE MASLOW

Este cuadrante se refiere explícitamente a la verdad objetiva de la ciencia, aunque, esta según Wilber, nos ha conducido a un “mundo chato” dominado por un materialismo científico que se ha erigido como la única verdad, despreciando así el camino hermenéutico de lo inconmensurable. Pero este cuadrante también se refiere al mundo del comportamiento y, en dicho sentido, es donde la persona proyecta su intención para satisfacer todas sus necesidades en los términos diferenciados por Abraham Maslow, más conocido ello como “La pirámide de Maslow”.

4-1 Introducción a la psicología transpersonal

El término “transpersonal” tal como ha sido utilizado por Ken Wilber y, por extensión, la “psicología transpersonal” suele englobar a una serie de pensadores y psicólogos que, habiendo desarrollado diferentes estilos terapéuticos, tienen en común la aceptación de la espiritualidad del ser humano. La psicología transpersonal considera que la psique es multidimensional, existiendo diversos “niveles de conciencia”.

Los orígenes de esta corriente toman forma al final de la década del 60 y, pese a contar con brillantes exponentes como Abraham Maslow, Stanislav Grof y Ken Wilber, ha sido ignorada sistemáticamente en el ámbito académico de la psicología. La psicología transpersonal no reniega de otras escuelas de pensamiento como el psicoanálisis ni se plantea como opuesta. Lo correcto sería decir que intenta ir más allá. Para la visión transpersonal, los desarrollos de Freud han sido de fundamental valía en el desarrollo de la ciencia psicológica al incluir la idea del inconsciente en una disciplina que se encontraba atada al racionalismo positivista. Indudablemente, el psicoanálisis abrió las posibilidades de comprensión de la psique humana. La psicología transpersonal promueve otra apertura incluyendo la dimensión espiritual del ser humano. El psicoanálisis es un modo de abordaje ideal para los distintos tipos de neurosis, la histeria y otras psicopatologías. Pero lo que el psicoanálisis y otras corrientes han descuidado es el estudio del ser humano sano.

Muchos consideran a Jung como el primer psicólogo transpersonal por su estudio de los arquetipos, su ampliación del concepto de libido y la resistencia a reducir al hombre a su sexualidad. Jung consideraba al inconsciente como “un principio creativo e inteligente, que vinculaba al individuo con la totalidad de la humanidad, la naturaleza y el conjunto del cosmos”. Además de la existencia del inconsciente individual “descubierta” por Freud, Jung postula la existencia de un inconsciente colectivo, compartido por toda la especie humana. Para Jung, más allá de los condicionamientos culturales que definen sus formas de manifestación, la espiritualidad es un principio intrínseco a la psique humana.

Por otro lado, Abraham Maslow fue uno de los primeros investigadores interesados en estudiar la psicología de los seres más “avanzados” que ha dado la historia de la humanidad. Lo que le interesaba era examinar a los seres psicológicamente más sanos, por supuesto, una rara minoría en la que incluyó a Cristo y los místicos de otras culturas. Lo que infirió, después de estudiar exhaustivamente la vida de estos hombres “iluminados”, era que no tenían su identidad puesta y encerrada en su persona, en su ego, en su historia. Tenían un sentido de identidad más amplio, que iba más allá de su personalidad, una identidad “transpersonal”. Su identidad se ampliaba hacia una comunión con la totalidad de los fenómenos, con la totalidad de los seres. Maslow se interesó por el estudio de las que denominó “experiencia cumbre” sugiriendo que dichas experiencias pueden ser supra-normales en vez de subnormales. Tales experiencias de plenitud que muchas personas han experimentado, aunque sea por unos instantes, pueden ser un indicio de un potencial humano. Uno de los desarrollos de Maslow que sentó precedentes en el impulso de la psicología transpersonal fue su teoría de las “necesidades” más conocidas como “La pirámide de Maslow”.

Ken Wilber es, con toda seguridad, el más erudito de los teóricos relacionados con lo transpersonal, aunque posteriormente renegó de dicha corriente para desarrollar una visión integral. Sus desarrollos son muy extensos, pero basta apuntar que ha sido un estudioso de la psicología tanto occidental como oriental. Concluye que la espiritualidad y la religiosidad son características de la psiquis humana, aunque se ocupa de diferenciar la religión exotérica de la esotérica. Cuando en psicología se habla de religión y espiritualidad, raramente se distingue entre lo exotérico y lo esotérico. En palabras de Wilber, “la religión esotérica no te pide que tengas fe en nada o que te sometas dócilmente a algún dogma. La religión esotérica, por el contrario, consiste en un conjunto de experimentos personales que llevas a cabo científicamente en el laboratorio de tu propia conciencia. La religión esotérica no se basa en las creencias sino en una experiencia validada y verificada públicamente por un grupo de iguales que también han llevado a cabo el mismo experimento. Ese experimento es la meditación”.

La psicología transpersonal propone para los problemas espirituales técnicas que van más allá de la palabra, como la meditación y la respiración holotrópica de Grof. Stanislav Grof experimentó científicamente con el LSD y otras sustancias psicodélicas. En sí mismo y en cientos de personas descubrió que bajo los efectos de estas sustancias alteradoras de la mente se generaban estados en los cuales emergían a la conciencia facetas normalmente no conscientes, material biográfico inconsciente, recuerdos de la vida intrauterina y estados de probable naturaleza transpersonal.

Para finalizar este resumen de introducción, cabe aclarar que la psicología transpersonal es una cuestión de contexto. Esta corriente considera que el psiquismo se manifiesta en diferentes niveles de conciencia. En este contexto, la terapia trabaja según el nivel de conciencia en que se encuentre el paciente conservando la conciencia del espectro total de la existencia. El psicólogo transpersonal detecta el nivel de conciencia del paciente y lo ayuda a superar los conflictos propios de ese nivel. Lo que en realidad define la orientación transpersonal es el modelo de la psique humana que reconoce la importancia de las dimensiones espirituales o cósmicas y el potencial evolutivo de la conciencia, en palabras de Grof.

Para relacionarse con los demás, la sociedad enseña a cada individuo unos patrones de percepción y comportamiento, así como un sistema de creencias que podemos llamar personalidad (que en griego significa máscara). Esta máscara se interpone entre lo que somos -pura conciencia- y el mundo social. Por desgracia, perdemos la conciencia de nuestro origen sin forma, identificándonos con el instrumento que hemos ido creando como necesidad de adaptación social, considerando a la personalidad como nuestro yo. En realidad, lo transpersonal engloba a toda experiencia o modelo del ser humano que da un paso más allá (trans) de ese disfraz, abarcando la conciencia como una dimensión espiritual de la naturaleza humana y un potencial de crecimiento y autorrealización.

4-2 La pirámide de Maslow

En su trabajo titulado Una teoría de la motivación humana publicado en 1943, Abraham Maslow expone la existencia de una jerarquía de necesidades. En el punto más básico de la jerarquía ubica a las necesidades fisiológicas que se traducen en la necesidad de alimento: las personas que tienen hambre se ven imposibilitadas de concebir ninguna otra necesidad. Satisfechas las necesidades del alimento, irrumpen las necesidades de seguridad, a las que vincula con el anhelo de contar con ciertos hábitos regulares que alejen la posibilidad del miedo y del dolor. A continuación, aparecen las necesidades de amor y de pertenencia. Es decir, cuando una persona logra un lugar estable donde vivir y un ingreso de dinero regular, empieza a sentirse impulsada a lograr la satisfacción sexual, una pareja, amigos, hijos y la pertenencia a un grupo. Satisfechas las necesidades de amor, emergen las necesidades de estima, a las que describe como necesidades de “evaluación estable y elevada de sí mismo, de amor propio y de la estimación de los demás”. Por último, en la cima de la pirámide menciona a la “necesidad de autorrealización”, que atañe a la realización del propio potencial, llegar a ser todo lo que se pueda ser. Dentro de esas necesidades de realización, Maslow incluye la necesidad de conocimiento y de trascendencia. Estas necesidades “superiores” forman parte de la naturaleza psicológica del ser humano residiendo también en el inconsciente y, aunque en la mayoría de las personas no se despliegan, existen, cuando menos como potencialidad.

Este enfoque piramidal de las necesidades según Maslow, lo he reinterpretado a la luz de los seis tipos de libertades a que puede optar todo ser humano en el ejercicio conductual de su libertad, véase mi obra PENSAR EN SER LIBRE, en orden a alcanzar la tan anhelada felicidad deseada por todo ser humano. De un modo más didáctico, se puede estudiar dicho trabajo en este enlace.

4-3 De lo interior-individual a lo exterior-individual: La psicología evolutiva de la libertad

Si, como se ha visto con Ken Wilber, la percepción psicológica del individuo evoluciona por tres estadios desde lo prepersonal a lo personal y lo transpersonal (interior-individual), es en La pirámide de Maslow donde ese mismo individuo intenta satisfacer todas sus necesidades físicas, de seguridad, de amor y pertenencia social (exterior-individual) para, acto seguido, hallar el amor propio y la necesidad de autorrealización que, inexorablemente pasa por transcender el ego y estimar a los demás como a sí mismo: en cierto modo ello es el culmen de la expresión “transpersonal”, y que generalmente se manifiesta como una evolución espiritual hacia el amor, esa unión con todos los seres que nos hace sentir a todos como UNO, la no-dualidad en términos de Wilber vistos anteriormente, una auténtica conciencia de unidad que Maslow denomina como autorrealización.

Dicho proceso psicológico desde lo prepersonal (pre-egoico) a lo personal (egoico) y a lo transpersonal (trans-egoico) en los términos de Wilber (interior-individual) tiene su correlación en la conducta humana a través de la satisfacción de sus necesidades en ese mundo al cual se enfrenta existencialmente cada uno de nosotros (exterior-individual). Sin embargo, ¿cómo se ejerce esos impulsos interiores psicológicos (deseos, sueños, fantasías, imaginación, etc.) de cada uno de nosotros? Ni más ni menos que en el ejercicio de la libertad en orden a buscar la satisfacción de las necesidades vistas en La pirámide de Maslow. Llegado a este punto, es obvio que debe elaborarse una epistemología evolutiva de la libertad mediante la cual se ejerce lo que se piensa (razón) y lo que se siente (corazón) -interior-individual- en ese mundo exterior-individual mediante nuestros comportamientos.

Dicho de otro modo, en función de la gestión de la propia libertad (que nadie nos ha enseñado a gestionar, al menos no en la educación de un modo epistemológico), es perentoria una “Psicología evolutiva de la libertad” que pueda ser enseñada y educada de un modo epistemológico para que cada persona pueda ser libre con conocimiento de causa. En efecto, como queda demostrado ello en mi obra PENSAR EN SER LIBRE, toda persona se enfrenta existencialmente a una “libertad material” (libertad ejercida mediante el dinero), una “libertad intelectual” (libertad ejercida mediante la razón) así como una “libertad espiritual” (libertad ejercida mediante nuestra propia consideración moral).

En función de esa escueta sinopsis de “La psicología evolutiva de la libertad”, la libertad se ejerce mediante nuestro comportamiento en el mundo físico a través del dinero, nuestro comportamiento en el mundo intelectual mediante el pensamiento crítico de cada cual, y nuestro comportamiento en el mundo espiritual mediante nuestra compasión, -estas tres facetas-, todas ellas, se constituyen en un eje epistemológico a considerar tal como he expuesto en mi artículo científico La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal. En efecto, es en el tercer cuadrante expuesto por Wilber -interior colectivo- (sustrato cultural o intersubjetividad, moral o religioso), así como en el cuarto cuadrante -exterior colectivo- (tejido social y funcionalismo estructural), donde no hay un consenso colectivo para la dirección de la humanidad, tal es la crisis epistemológica de conciencia que padecemos actualmente, inmersos en una manifiesta plandemia donde, la ciencia, la cultura, la política y la educación son manifiestamente manipuladas por el enemigo invisible de la humanidad.

En consecuencia, es imperativa una reconstrucción epistemológica de nuestra libertad, pues los actos ejercidos en libertad por cada uno de nosotros no pueden ir como pollo sin cabeza, bien al contrario, la psicología evolutiva de la libertad apenas esbozada aquí debe ser la orientación generalizadora para una convivencia pacífica en orden a superar nuestro abismo cultural mediante la cuestión ética. Y para ello, es necesario, también contemplar una “evolución de la conciencia” desde una “psicología evolutiva de la libertad” tanto en el cuadrante interior-colectivo (más que nunca para no caer en las garras del Nuevo Orden Mundial) así como en el cuadrante exterior-colectivo (la necesidad de transcender ese viejo mundo por un mundo nuevo que, dicho sea de paso, solo puede ser mediante la contemplación del amor como ley suprema). Veamos ello a continuación.

5 – CUADRANTE INTERIOR-COLECTIVO: LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA SEGÚN AMADOR MARTOS

Para una investigación de mi propuesta de la evolución de la conciencia en el cuadrante interior colectivo (una interrelación de todos nosotros mediante nuestra “libertad”), recomiendo encarecidamente visualizar este vídeo de la evolución de la conciencia. Es mucho más didáctico y resume perfectamente todas mis publicaciones. No obstante, he aquí una sinopsis:

Mi primer libro PENSAR EN SER RICO , se constituye en el fundamento de mis ideas acerca de la "evolución de la conciencia", sustentado dicho fundamento sobre la creencia de que toda persona anhela, presuntamente, alcanzar la riqueza, la libertad y la felicidad. Es en ese libro donde desarrollo los esquemas epistemológico y hermenéutico con total eclecticismo y que servirá de fundamento cognitivo y de generalización orientadora para todas mis publicaciones posteriores.

Es en ese mismo libro donde expreso mis ideas en voz alta para conocerme a mí mismo, de modo que la razón se guíe a sí misma en el más puro estilo explicado en el Discurso del Método de Descartes: probablemente la obra racional imprescindible que tiene que leer todo estudiante, para dirigir bien su razón en los asuntos de las ciencias y el pensamiento (individual interior).

Por otro lado, en ese mismo libro Pensar en ser rico, es donde hago una interpretación del mundo, y de nuestra relación con dicho mundo circundante (individual exterior).

Consciente de la dualidad en la que todos estamos inmersos (colectivo interior versus colectivo exterior), lo más procedente es guiar nuestra razón con conocimiento de causa, es decir, de una manera empoderada: "siendo consciente de nuestra propia conciencia" se presenta como la alternativa para pensar, decir y actuar de un modo coherente desde nuestro interior hacia el exterior, y no al revés como pretende el sistema, al inculcarnos creencias obsoletas como son la economía, la política, la ciencia materialista y las religiones, todo ello bajo el mando de una jerarquía plutocrática más conocida como "Estado profundo" y que es objeto en la actualidad de una Divulgación cósmica para liberar a la humanidad de la esclavitud y el sufrimiento.

El empoderamiento se convierte, por tanto, de vital importancia pues nos va la libertad en ello. En efecto, solamente siendo consciente de nuestro empoderamiento podremos ser libres para actuar con conocimiento de causa. Solo podemos ser libres mediante el conocimiento pues, como dice la famosa frase bíblica, "La verdad os hará libres". Pero, ¿quién nos enseña a empoderarnos?, ¿los padres?, ¿la sociedad?, ¿la escuela? ¿uno mismo?, ¿quizá un poco de todo ello?, ¿existe una asignatura de empoderamiento en el sistema educativo?

Responder a las anteriores cuestiones es el objeto de mis publicaciones pero, sin lugar a dudas, Pensar en ser rico es la obra en donde está todo el esquema de mis pensamientos, una articulación de conceptos que conjugan a la riqueza, la libertad y la felicidad como tres elementos imbricados entre sí y como objetos de nuestra conciencia, aunque actúen de manera subconsciente: ¿quien no quiere ser rico?, ¿quien no quiere ser libre? , ¿quien no quiere ser feliz? y ¿tiene sentido la vida?

Y mediante dichos conceptos de riqueza, libertad y felicidad, este pensador intenta dilucidar si la vida tiene algún sentido y, es por ello, que invita al lector a realizar un recorrido cognitivo en su propia conciencia mediante una lectura argumentada con citas de ilustres autores, así como viñetas de humor. Evidentemente, ello requiere una actitud pro-activa hacia el conocimiento y ser, por tanto, un "filósofo activo". Será "filósofo pasivo" aquella persona que eluda el conocimiento, en cuyo caso sus lecciones serán aprendidas por las experiencias de sus errores, que todos los tenemos, y ese es el sentido de las ilustraciones humorísticas, para asimilar el conocimiento con humor a pesar de los tropiezos que generan sufrimiento.

Así, el primer libro Pensar en ser rico se constituye en la piedra angular de mis pensamientos posteriores acerca de la "evolución de la conciencia" tanto subjetiva como intersubjetiva. Es indudable que la conciencia evoluciona, pues nacemos para aprender alguna lección y moriremos con alguna lección aprendida. Y más allá de nuestra muerte física, siempre quedará nuestro recuerdo en la memoria de los vivos tal como aseveraba el inconmensurable Platón.

Con la publicación de mi noveno libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD once años después de ese primer libro, se cierra el círculo teorético de mis ideas acerca de la "evolución de la conciencia", cuyo resumen puede enunciarse del siguiente modo:

La riqueza, la libertad y la felicidad perseguidas de un modo subconsciente por toda persona, se constituyen en una compleja hermenéutica a considerar, pues hay una infiltración de los sistemas de creencias adquiridos social, cultural y familiarmente, creencias malévolas y manipuladoras de nuestra conciencia y de la manera en cómo interpretamos el mundo, dicho de un modo más explícito, existe un adoctrinamiento histórico desde los poderes fácticos, quienes controlan la riqueza, la libertad y la felicidad de los ciudadanos del mundo y, por tanto, es más necesario que nunca promover el empoderamiento de la conciencia para poder actuar en libertad y con conocimiento de causa. Y dicho empoderamiento es posible mediante la meditación, cuyos beneficios son avalados científicamente y permite la trascendencia metafísica desde la conciencia personal a la conciencia transpersonal. Dicho cambio de paradigma psicológico desde la dualidad a la no-dualidad, es factible de poder ser educado mediante una educación transracional,cuyo sustrato epistemologico es la filosofía transpersonal de Ken Wilber.

Obsérvese que la FILOSOFÍA TRANSPERSONAL y la EDUCACIÓN TRANSRACIONAL propuestas se convierten en los fundamentos para la transcendencia metafísica mediante la meditación pues, solo así, puede ser posible la sanación trascendental de la humanidad y, consecuentemente, vislumbrar una organización colectiva que permita una convivencia en paz mediante el amor en el cuarto cuadrante exterior-colectivo.

6 – CUADRANTE EXTERIOR-COLECTIVO: LOS 8 VELOS DE LA PERCEPCIÓN SEGÚN DON HARKINS (VERSIÓN ACTUALIZADA POR AMADOR MARTOS)

Llegamos así al cuarto cuadrante propuesto por Ken Wilber, el correspondiente a los componentes sociales como las modalidades tecnológicas (incluida la censura de internet), las fuerzas de producción (en manos de las corporaciones internacionales en detrimento de la economía local) y las instituciones políticas (corruptas hasta la médula). Este cuadrante, cuyo criterio de validez debe ser el ajuste funcional o efectividad, en la práctica, tal como estamos comprobando con la actual plandemia, evidencia una falta de coherencia en la evolución consciente como humanidad. Determinar el mejor de los consensos para vivir en paz y felicidad para toda la humanidad, es un contra sentido holístico en el que la noosfera se ve abocada al suicidio, precisamente, por la falta de simbiosis de la cual sí hace gala la sabia naturaleza.

Veamos pues, para ilustrar ese cuadrante exterior-colectivo, cuáles son los impedimentos sociales y antropológicos (económicos, políticos, poderes fácticos, etcétera) que impiden que alcancemos la libertad de un modo consensuado colectivamente. Y para ello, nada mejor que la propuesta realizadas por Don Harkins: “Los 8 velos de la percepción”, aderezada con justificaciones argumentativas desde mis propias investigaciones, pero sin desvirtuar la esencia cognitiva propuesta por Harkins, más bien lo contrario, para reforzar sus tesis planteadas a la luz de mis publicaciones.

6-1 Wilber versus Harkins

Sin lugar a dudas que La evolución de la conciencia según Ken Wilber es el mapa evolutivo de la conciencia por excelencia. No obstante, Los 8 velos de la percepción según Don Harkins no es menos merecedor de dicho calificativo de excelencia.

Por un lado, la grandeza del mapa evolutivo de la conciencia de Ken Wilber, es que hace un gran aporte cognitivo de tres estadios evolutivos: el prepersonal, el personal y el transpersonal.

Por otro lado, la aportación de Don Harkins es sobre todo una visión antropológica ligada a lo social, la economía, la política, las sociedades secretas que dominan el mundo, los seres inter-dimensionales que controlan a dichas sociedades secretas y por extensión al mundo, para acabar en el alma libre de todo filtro mental y la revelación de Dios.

6-2 El mapa evolutivo de Harkins: actualización por Amador Martos

Ambos mapas, el de Wilber como el de Harkins, tienen obviamente interconexiones conceptuales, lo cual dejo en manos del avezado lector. Harkins murió en el año 2009 y, desde entonces, han ocurrido muchas cosas en el mundo, sobre todo en lo referente a la geopolítica y la desmitificación de la economía y un sentido de la vida que ha dejado de ser gregario para dejar entrever un despertar espiritual, no solo individual sino también colectivo. Es decir, hay una evidencia científica de un cambio de conciencia, que estamos despertando de un modo colectivo, aunque no se haya alcanzado aún la masa crítica. Y ese tránsito de la conciencia humana hacia lo transcendental supone que hay que redefinir nuestras relaciones sociales, la historia, la ciencia y la educación, tal como intento demostrar en mis publicaciones y, de un modo concluyente, en mi última obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

En función de lo anterior, el objetivo de este artículo, es refundir Los 8 velos de la percepción propuestos por Don Harkins con las aportaciones de mis propias investigaciones a lo largo de unos doce años, si tenemos en cuenta el año 2008 de la publicación de mi primera obra PENSAR EN SER RICO.

La genialidad de Los 8 velos de la percepción de Don Harkins es que pone en evidencia diferentes y sucesivos estados de conciencia tal capas de cebolla se tratara y que, quitadas una tras otra, origina un desvelamiento cada vez más profundo de la verdadera “realidad” de nuestro mundo y nuestra relación con él, así como vislumbrar otra “realidad” más profunda subyacente en cada uno de nosotros.

Leí Los 8 velos de la percepción años atrás, y debo reconocer que me cautivó la sencillez de su exposición para vislumbrar, velo tras velo, un camino interior de introspección que, a la par, te va alejando de ese mundo de ahí fuera, para finalmente enfrentarte en tu soledad con la mismísima divinidad. Don Harkins ha sabido describir con elegancia y sumamente sencillez, unos estados de conciencia por recorrer para todo aquel disconforme con el mundo en el que vive.

En honor a la verdad, no hay mapas evolutivos de la conciencia unos mejores que otros, pues cada persona puede identificarse con aquel que mejor vibre con su condición interior. El propio Ken Wilber reconoce en su obra Breve historia de todas las cosas, haber estudiado sesenta o setenta mapas evolutivos de la conciencia, para después configurar su propio desarrollo teórico, más conocido como los cuatro cuadrantes, como sustrato de su visión de la evolución de la conciencia. El trabajo de Ken Wilber es, ciertamente, una obra maestra para todo aquel buscador que desee estudiar la evolución de la conciencia; sin embargo, para aquellas personas que quieran “atajar” el camino de la búsqueda, sin renunciar a una genuina intuición de la “verdad” o, mejor dicho, identificar las mentiras del mundo en el que vivimos, el trabajo de Don Harkins es de una solemne sencillez y de una apertura espiritual propia de una persona iluminada.

Por tanto, a continuación, respetando la cronología creciente de Los 8 velos de la percepción, iré añadiendo y argumentando desde mis investigaciones a aquellos aspectos definidos por Harkins en cada preceptivo velo que cada uno de nosotros debería ir quitando uno tras otro. Yo solo me limito a realizar una aportación argumentativa de dichos velos desde la filosofía, la psicología, la sociología, la cultura, la ciencia y la espiritualidad.

6-3 Los 8 velos de la percepción según Don Harkins: versión actualizada por Amador Martos

TRAS EL PRIMER VELO:

Don Harkins: “Hay más de seis mil millones de personas en el planeta. La mayoría de ellos viven y mueren sin haber contemplado, seriamente, nada que no tenga que ver con aquello que les mantiene vivos y lo que necesitan para mantener sus vidas juntos. El noventa por ciento de toda la humanidad va a vivir y morir sin haber atravesado el primer velo.”

En este primer velo, Don Harkins hace referencia implícita a que la mayoría de las personas no saben o no intentan descubrir cuál es el sentido de la vida y, esa contemplación vital, es por carecer de un pensamiento crítico, con lo cual, se ven abocadas a La sociedad de la ignorancia.

TRAS EL SEGUNDO VELO:

Don Harkins: “El diez por ciento de nosotros van a romper el primer velo para explorar el mundo de la historia, la relación entre el hombre, sus formas de gobierno, el significado de la autonomía por medio de la ley constitucional y común. Nos encontraremos con el mundo de la política. Vamos a encontrar un mundo de políticos, votaremos, seremos activos y tendremos una opinión. Pero nuestras opiniones se forman con el mundo físico que nos rodea; vamos a tener una tendencia a aceptar que los funcionarios del gobierno, personalidades de los medios de red y otros “expertos” son voces de autoridad. El noventa por ciento de las personas de este grupo va a vivir y morir sin haber atravesado el segundo velo.”

En este segundo velo, obviamente, hace referencia a cómo cedemos nuestro empoderamiento personal a nuestros representantes políticos, sin tener conciencia de que nos sometemos a una manipulación económica, social y política, sin apenas percibir que la historia es manipulada por “líderes democráticos” al servicio de la poderosa jerarquía financiera.

TRAS EL TERCER VELO:

Don Harkins: “El diez por ciento de los que estén detrás del segundo velo serán capaces de percibir que los recursos del mundo, incluyendo a las personas, son controladas por un grupo de personas y familias extremadamente ricas y poderosas, cuyas posesiones, manipulaciones y extorsiones han servido para fundar la economía global actual basada en la deuda. El noventa por ciento de las personas de este grupo va a vivir y morir sin romper el tercer velo.”

En este tercero velo, como intuí en mi obra CAPITALISMO Y CONCIENCIA, los despiertos descubrirán las mentiras económicas, políticas y epistemológicas, descubrirán también que el dinero-deuda es una trampa esclavizante de los poderes fácticos.

TRAS EL CUARTO VELO:

Don Harkins: “El diez por ciento de nosotros traspasará el cuarto velo, para descubrir el mundo de los Illuminati, de la masonería, de las otras sociedades secretas. Estas sociedades utilizan símbolos y realizan ceremonias que perpetúan la transmisión de conocimiento arcano, que es usado para mantener a la gente ordinaria en la esclavitud política, económica y espiritual de los linajes más antiguos de la tierra. El noventa por ciento de las personas de este grupo va a vivir y morir sin romper el cuarto velo.”

En este cuarto velo, algunos se darán cuenta de un “ojo que todo lo ve”, que hay poderes satánicos que operan desde la obscuridad para que no sepamos lo que está pasando en al mundo, y que realmente existe una conspiración contra la humanidad para la degeneración de la humanidad, en definitiva, que hay una ingeniería social y mental.

TRAS EL QUINTO VELO:

Don Harkins: “El diez por ciento de nosotros que rompan el cuarto velo, aprenderá que estas sociedades secretas y familias poderosas son tan avanzadas tecnológicamente, que cosas como los viajes en el tiempo y las comunicaciones interestelares no suponen ningún problema para ellos y mucho menos controlar las acciones de la gente común a través de estos medios. Sus miembros tienen la capacidad de manipular a las masas con la misma facilidad con la que nosotros mandamos a nuestros hijos a ir a la cama. El noventa por ciento de las personas de este grupo va a vivir y morir sin ser capaces de romper el quinto velo.”

En este quinto velo, solo los más despiertos pueden entrever la distopía temporal que, sustentada en la filosofía cuántica, permite viajar en el tiempo, una cuestión avalada por la hipnosis clínica regresiva, y que el desdoblamiento del tiempo permite tener conciencia de más allá de este tiempo siendo entonces que, el mundo que percibimos, es un sueño.

TRAS EL SEXTO VELO:

Don Harkins: “El diez por ciento de nosotros que logre romper el quinto velo, se encontrarán en un mundo de alienígenas, dragones, reptiles, seres que parecen sacados de cuentos de ficción y literatura infantil, son la fuerza real que controla detrás de las sociedades secretas. El noventa por ciento de las personas de este grupo va a vivir y morir sin ser capaz de romper el sexto velo.”

En este sexto velo, muy pocos se atreverán a hablar del enemigo invisible de la humanidad, un “genio maligno” oculto en la cuarta dimensión y al que solo se puede descubrir mediante la hipnosis clínica regresiva.

TRAS EL SÉPTIMO Y OCTAVO VELOS:

Don Harkins: “No sé lo que hay detrás del séptimo velo, no lo he podido penetrar, pero creo que es la percepción que tiene el alma de la persona libre de todo filtro mental, que ha evolucionado hasta un estado en que, tal vez, ve la realidad de forma muy diferente a los demás, una especie de Gandhi iluminado que se pasea por el mundo despertando a todos alrededor sin distinción alguna."

Don Harkins, en una humildad que caracteriza a un alma iluminada, dice que no ha podido penetrar el séptimo velo. Pero, sin embargo, coincido con él en que es el alma de la persona quien adquiere un discernimiento espiritual cuya máxima es el amor como ley suprema, un Ghandi iluminado como dice él, que busca en la inteligencia espiritual el nexo de unión donde todos nos percibimos los unos a los otros como conciencia de unidad.

Don Harkins: “¿Y el octavo velo? Romper el octavo velo probablemente significa ver la revelación de Dios y la energía pura, que es la fuerza viva que impregna todas las cosas."

El octavo velo es transcender la dualidad para vivir en la no-dualidad, es ser un activista de la propia trascendencia espiritual, y que la meditación es la práctica de ese camino ascendente hacia la sabiduría para lograr la sanación trascendental de la humanidad.

Don Harkins: “Si mis matemáticas son correctas solo hay alrededor de 60.000 personas en el planeta que han sido capaces de romper el sexto velo. La ironía aquí es demasiado increíble: los que se encuentran detrás de los velos uno al cinco, no tienen otra opción que percibir a los que han roto el velo número seis como locos, insanos y paranoicos. Con cada filtro roto, exponencialmente una gran cantidad de gente que empieza a ver la realidad real, es declarada paranoica, pues pasan al lado de la barrera de la forma en la que ven el mundo. Y, para añadir más ironía, cuando más intenta la gente que ha conseguido eliminar el velo número seis, explicar lo que se ve en aquellos que han llegado a eliminar ese filtro de sus vidas, más insano y loco aparece ante ellos.”

Y en esa conclusión de los velos, Don Harkins hace referencia expresa a aquellas personas que viven en la locura aperspectivista, aquellos de nosotros que nos tildan de “negacionista” por denunciar lo que está pasando en el mundo, y que esta falsa pandemia es un pretexto para la implantación del microchip como paso previo al humanismo y un Nuevo Orden Mundial.

Nuestro enemigo, el Estado

Don Harkins: “Detrás de los dos primeros velos nos encontramos con la gran mayoría de las personas en el planeta, son herramientas del Gobierno y del sistema de control, votantes cuya ignorancia justifica las acciones de los políticos que envían a los del primer velo a luchar en sus guerras y contiendas.”

"Los que rompen los velos tercero, cuarto, quinto y sexto son de menor utilidad para el sistema, por disminuir la capacidad para ser utilizado como herramienta para consolidar el poder y la riqueza de muchos, en manos del poder de unos pocos de la élite. Es común ver que estas personas sacrifican parte de sus relaciones con amigos y familiares, sus carreras profesionales y la libertad personal con cada uno de los velos que rompen."

"Albert Jay Nock (1870-1945), autor de Nuestro enemigo, el Estado (1935), explica lo que ocurre con los que se encuentran los velos séptimo y octavo: “¿Cuál fue lo mejor que el Estado podría encontrar que ver con un Sócrates real y un Jesús real cuando los tuvo?, el mero hecho de envenenar a uno y crucificar al otro, sin ninguna razón, pero que eran demasiado e intolerablemente embarazoso que se les permitiera vivir más.”

Elocuente y evidente conclusión de Don Harkins. Sin comentarios.

Conclusiones:

Don Harkins: “Y por lo que ahora sabemos que no es que nuestros compatriotas son tan comprometidos con sus vidas que “ellos no quieren ver” los mecanismos de su esclavización y explotación. Ellos simplemente “no pueden ver”, tan cierto como que no pueden ver lo que hay al otro lado de una cortina cerrada.”

Si de algo puede servir Los 8 velos de la percepción desvelados por Don Harkins es que, finalmente, la evolución de la conciencia es una cuestión intrínsecamente personal para reconvertirse hacia una dimensión espiritual a la que solo se accede mediante el despertar de la conciencia.

El propósito de este ensayo es triple:

Don Harkins: “1 - Para ayudar al puñado de personas en los últimos velos de entender por qué las masas no tienen más remedio que interpretar su claridad como la demencia; 2 - Para ayudar a las personas detrás de los dos primeros velos, que entienden que la vida, la respiración y el pensamiento son sólo el principio, y…3 - Para mostrar a la gente que la mayor aventura de nuestra vida está detrás del próximo velo, porque eso es solo un velo menos entre nosotros y Dios.”

Artículo escrito en memoria de Don Harkins. Dios lo tenga en su gloria.

7 – LA INTEGRACIÓN DE LOS CUATRO CUADRANTES: LA VISIÓN NO-DUAL Y LA INTUICIÓN MORAL BÁSICA

Llegado a este punto de la Teoría integral de la evolución de la conciencia, hemos argumentado que, a cada cuadrante, le corresponde un “mapa evolutivo de la conciencia”, a saber, de un modo resumido:

-Cuadrante interior-individual: La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad.

-Cuadrante exterior-individual: La pirámide de Maslow.

-Cuadrante interior-colectivo: La evolución de la conciencia según Amador Martos.

-Cuadrante exterior-colectivo: Los 8 velos de la percepción según Don Harkins (versión actualizada por Amador Martos).

Una vez estudiados y expuestos los “mapas evolutivos de la conciencia” para cada cuadrante de la realidad: ¿cómo realizar la integración de todos ellos? ¿Cómo cerrar el círculo epistemológico entre la ciencia y el espíritu? Para dar respuesta a dichas cuestiones, nuevamente, es imprescindible volver al inconmensurable Ken Wilber, quien nos invita a descubrir la no-dualidad como corolario a nuestra evolución espiritual, una cuestión expuesta sucintamente en mi artículo ¿Dualidad y no-dualidad: dónde está el misterio?

En realidad, el misterio reside en que debemos evolucionar nuestra conciencia, cada cual la suya, mediante la intuición moral básica excelsamente argumentada por Ken Wilber. En efecto, la no-dualidad argumentada por Wilber (interior-individual) es la misma autorrealización propuesta por Maslow (exterior-individual) en su jerarquía de las necesidades humanas y, de un modo cultural, coincide con mi propuesta de la filosofía transpersonal y educación transracional (interior-colectivo). Incluso en la vertiente social y antropológica (exterior-colectiva), Don Harkins nos remite a quitar el velo que hay entre nosotros y Dios. Como podemos apreciar, cada uno de esos cuadrantes y sus correspondientes mapas evolutivos de la conciencia convergen en la experiencia mística, en el sentimiento del amor y en la conciencia de unidad.

8 – LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DE LA HUMANIDAD

Llegamos, así, al único camino para la sanación transcendental de la humanidad: es necesario desde la filosofía contemplar dimensiones de transcendencia espiritual, una cuestión demostrada científicamente en mi obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD, en la que argumento que es posible la transcendencia metafísica mediante la meditación. Y para dicho objetivo, es perentorio un giro copernicano en términos kantianos, es necesario también transcender la minoría de edad del ser humano, en definitiva, es preciso una renovado proyecto filosófico y pedagógico: cambiarse a sí mismo para cambiar al mundo.

En efecto, se trata de un nuevo paradigma de conocimiento que impele a la transformación interior de cada uno de nosotros: se trata de un camino ascendente hacia la sabiduría donde el amor es la idea suprema. Es así como la epistemología de lo conmensurable (ciencia) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) , ambos desde una visión no-dual, son dos modos de saber que conducen a una misma finalidad: la conciencia de unidad entre todos los seres de este y otros mundos.

Conviene recordar una vez más que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. Y cuando dicha premisa sea educada a nuestros infantes, antes saldremos de la actual crisis de conciencia porque, al fin y al cabo, dicha crisis de conciencia no es más que una falta de conocimiento de nuestra esencia divina. Es por ello que, la educación, está necesitada de una visión transpersonal y transracional: para vivir en paz y en el amor, pues solo así podremos deshacernos del enemigo invisible de la humanidad.

9 - EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA CONCIENCIA

Este articulo es una reproducción del capítulo 7-2 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Dicha aprehensión cognitiva y espiritual es susceptible de ser enseñada mediante La educación cuántica, la cual debe ser encuadrada en un sistema de pensamiento que beba de una fuente de sabiduría como la filosofía perenne. La filosofía perenne es un modo de conocimiento también conocido como esotérico, ahora sacado a flote y reformulado epistemológicamente como filosofía transpersonal al trascender la filosofía académica tradicional (racionalista) hacia el misticismo contemplativo (espíritu). La magia de la filosofía perenne es que alude siempre a los principios superiores del amor, la solidaridad, la empatía, el bien, el saber, la libertad, la justicia y la paz, en contraposición a lo que nos ofrece este decadente sistema capitalista. Es decir, es el correcto pensamiento a decir de Garnier, quien puede construir un futuro mejor para todos, y no solo de un modo egoísta e individualista como propugna el economicismo neoliberal. Así, La educación cuántica avalada por la filosofía transpersonal, debería ser una garantía pedagógica con poder para afirmar que estamos ante un segundo renacimiento humanístico: la evolución holística de la noosfera hacia una renovada conciencia colectiva, como postula el arqueólogo, antropólogo y paleontólogo Eudald Carbonell (2007) en su obra El nacimiento de una nueva conciencia.

En dicha obra, Carbonell nos da una visión revolucionaria sobre la condición humana en la que la selección técnica se ha ido imponiendo como mecanismo de evolución del comportamiento humano. Es necesario un pensamiento social crítico que nos conducirá hacia una nueva especie más humana: “De la nueva especie lo más importante será la socialización del conocimiento que hará posible una vida mejor para todos; en segundo lugar, la solidaridad, como valor de cara a conseguir una fuerte conciencia crítica de especie”. Como se puede apreciar, saber y amor, son dos sabios consejos de Carbonell, como si fueran los providenciales bálsamos que pudieran sanar al ego fragmentado y disociado de la humanidad. La nueva conciencia propugnada por Carbonell, de llevarse a la praxis, constituiría todo un segundo renacimiento humanístico. En el primer renacimiento surgió la conciencia individual histórica a partir del cogito cartesiano. En el segundo renacimiento es el espíritu colectivo quien abre las posibilidades hacia un nuevo mundo. El viejo mundo sustentado en el ego está agonizando, y el nuevo mundo del espíritu colectivo está todavía en pañales. Para que sea efectiva la trascendencia del primero al segundo, es imperativa una renovada pedagogía filosófica.
Ver más


Ciencia, filosofía, espiritualidad

LA ASCENSIÓN ESPIRITUAL PLANETARIA

Este artículo es una reproducción del apartado 6 del epílogo de mi obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

La ascensión espiritual argumentada en esta obra puede ser comprendida mediante el uso de la razón, pero solamente puede ser experimentada mediante el sentimiento del amor; es decir, se trata de un racionalismo espiritual en el que la razón conecta con el amor, un proceso de despertar espiritual en el que, el sujeto cognoscente, experimenta la conciencia de unidad con todos los seres de este y otros mundos. Dicho despertar espiritual es solo el punto de inflexión para lograr la ascensión espiritual planetaria, es decir, un estado ideal en el que se pueda vivir en paz entre todos los pueblos y culturas, un estado ideal donde las necesidades básicas sean satisfechas para toda la humanidad, un estado ideal en el que la convivencia y el entendimiento sean la norma frente al individualismo y la disociación colectiva. Y dicho estado ideal, recurriendo una vez más a Ken Wilber, solamente puede ser alcanzado abrazando simultáneamente a los cuatro cuadrantes . Argumento ello, a continuación, como conclusión teorética en esta obra.

El despertar espiritual de la razón en su conexión con el amor es un proceso que ha sido experimentado por muchos pensadores y científicos en su propia búsqueda de la “verdad”:

-para Platón, el camino ascendente es el camino descendente, tal como es descrito en su alegoría del Mito de la caverna;

-la Crítica de la razón pura de Kant conecta irremediablemente con su imperativo categórico;

-Wilber, considerado como el “Einstein de la conciencia”, nos describe la evolución de la conciencia desde la dualidad a la no-dualidad ;

-Jung nos propone el inconsciente colectivo como unidad subyacente a todos nosotros;

-Bruce Lipton nos habla de La biología de la creencia y la capacidad de modificar nuestro ADN mediante los pensamientos positivos;

-Joe Dispenza nos dice Deja de ser tú, que la mente crea la realidad;

-Garnier, mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo sustentada en la física cuántica, teoriza que todos nosotros nos desdoblamos durante nuestros sueños y que nuestra actitud amorosa es el único camino para dirigir bien nuestra vida;

-toda la obra de Zygmunt Bauman se sustenta en su teoría de la "sociedad líquida", es decir, una ausencia de amor en la sociedad y entre las personas;

-el antropólogo Carbonell justifica la necesidad de El nacimiento de una nueva conciencia ;

-Amit Goswami argumenta Ciencia y espiritualidad: una integración cuántica, y que Dios no ha muerto;

-Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, nos propone la autorrealización como la necesidad psicológica más elevada del ser humano para dar un sentido a la vida;

-el economista Sampedro argumenta una Economía humanista así como La vida perenne ;

-el biólogo Sheldrake apunta hacia Una nueva ciencia de la vida mediante los campos mórficos como sustrato de comunicación entre las especies;

… y podríamos seguir con un largo etcétera de otros tantos pensadores o científicos. Todos ellos tienen en común la experimentación de un proceso de despertar espiritual en el que, mediante su razón, científica o filosófica, intentan conectar la vida con una comprensión superior de la misma, con una metafísica que está más allá de nuestros sentidos. Dichas eminencias científicas han tenido acceso a una experiencia interior que los ha llevado a justificar la conexión entre todos los seres, o a una causa subyacente como motivación para el buen vivir y, la mayoría de ellos por no decir todos, han conectado con esa realidad inefable conocida como Amor, con mayúscula.

Pero dicho despertar espiritual, vuelvo a repetir, es una experiencia interior, incluso una experiencia mística, que ha llevado a dichos pensadores y científicos a intentar transcender la “realidad” de los sentidos físicos. Y ese despertar espiritual es el broche de oro al camino ascendente hacia la sabiduría argumentado en esta obra, y que se produce en el cuadrante superior izquierdo, en la subjetividad de la interioridad individual. Una vez producido dicho despertar espiritual, las firmes creencias de esos privilegiados seres “despiertos” se encaminan hacia el cuadrante superior derecho, es decir, hacia la objetividad conductual exterior en la que proyectan sus firmes creencias, así como la sabiduría adquirida, algo similar al esclavo de la caverna platónica, quien retorna a la sombría oscuridad para llevar la buena nueva de que existe un Bien supremo. Todos ellos quieren comunicar la experiencia de su despertar espiritual a los demás seres pues, como argumenta Ken Wilber en Breve historia de todas las cosas (p.317):

"Pero lo verdaderamente importante es que, en las tradiciones no-duales, usted se compromete, mediante un voto muy sagrado -un voto que es, al mismo tiempo, el fundamento de toda su práctica-, a no desvanecerse en la cesación, a no ocultarse en el nirvana. (…) Con este voto, usted se compromete a cabalgar la ola del samsara hasta que todos los seres atrapados en ella puedan reconocerla como una manifestación de la Vacuidad, se compromete a atravesar la cesación y la no-dualidad tan rápidamente como sea posible, para poder ayudar a todos los seres a reconocer lo No Nacido en medio de la misma existencia. (…) La iluminación es, en realidad, primordial, pero esta iluminación perdura y usted nunca deja de ser uno con todos los cambios de forma que aparecen de continuo."

La gran dificultad de la civilización humana, y de sus innumerables culturas, radica en el cuadrante inferior izquierdo de la intersubjetividad colectiva, pues no hay un consenso cognitivo acerca del origen y el sentido de la vida -fracturada su interpretación entre las ciencias y las religiones-, de ahí el fracaso epistemológico de Occidente argumentado en esta obra. Y esa divergencia entre los ascendentes y los descendentes solamente puede ser reconciliada mediante el despertar espiritual de una masa crítica de la civilización hacia la consideración de la evolución del amor como una condición de trascendencia colectiva, lo cual argumento como un segundo renacimiento humanístico desde el “yo” egoísta al “nosotros” transpersonal. En la medida en que la divulgación cósmica argumentada en este epílogo sea hecha realidad, será posible, entonces, un despertar colectivo masivo que impulse a cambiar el funcionamiento estructural del cuadrante inferior derecho de la interobjetividad exterior colectiva para lograr un tejido de sistema social en el cual se haga prevalecer el espíritu colectivo allende del individualismo propio del sistema capitalista.

Pero, para tal labor, como argumenta una vez más Ken Wilber, se impone una carga sobre la educación y la evolución cultural, cuestión por la cual es imperativa una filosofía transpersonal (es decir, más allá del ego) como fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional (es decir, más allá de la razón) como misión espiritual.

Nos hallamos pues ante un momento crucial en la historia de la humanidad en el que, los avances tecnológicos crecen exponencialmente hasta correr el riesgo de que la Inteligencia Artificial (IA) se adueñe malévolamente de la conciencia humana mediante la implantación del transhumanismo por parte de los seres oscuros, más conocidos como el “Estado profundo”. Como he argumentado extensamente, la ingeniería social y mental no es una entelequia, sino una realidad muy evidente que ha persistido a través de la historia y que ha mermado la capacidad de pensamiento crítico, abducido a la educación y anquilosado a la propia filosofía académica. Pero, es gracias al despertar espiritual de cada vez más personas, como será posible transitar hacia una Edad Dorada de la humanidad, dicho de otro modo, afianzar una masa crítica de seres “despiertos” que permita hacer efectiva la ascensión espiritual planetaria hacia una comunidad galáctica y, mi firme postulación para tal fin, es que es perentoria la filosofía transpersonal y la educación transracional como misión eminentemente espiritual.

Una civilización con avanzada tecnología (energías libres, antigravedad, viajes estelares, etcétera) pero que solo esté en manos de una camarilla oscura para dominio del resto de la humanidad, lo que han querido imponer como “Nuevo Orden Mundial”, no tendría ningún sentido si no viene acompañada dicha tecnología por una ascensión espiritual planetaria. Solamente así será posible, entonces, que la humanidad trascienda la individualidad, la dualidad, la caverna platónica, la matrix, en resumen, la distopía histórica que ha prevalecido en la historia de la humanidad desde tiempos pretéritos.

Cuando haya una masa crítica de seres humanos que experimenten el despertar espiritual argumentado en esta obra, entonces y solo entonces, será posible una ascensión espiritual planetaria para vivir en paz y amor como condición para que la humanidad pueda iniciar su proyección galáctica e interactuar con otras civilizaciones del Kosmos.
Ver más


trascendencia

¿ES POSIBLE DESDE LA FILOSOFÍA CONTEMPLAR DIMENSIONES DE TRASCENDENCIA ESPIRITUAL?

Andaba yo intentando explicar los diferentes niveles de conciencia a la revolucionaria maestra transpersonal Marely cuando, a modo de analogía, le expuse el ejemplo de las muñecas rusas.

Le dije, al igual que cada muñeca de tamaño superior incluye a la de tamaño inmediatamente inferior, las diferentes dimensiones se pueden enumerar y diferenciar. Entonces, ¿ qué son las dimensiones?

Cuando la conciencia pasa de dimensión en dimensión, le dije a Marely, formas parte de tu propia evolución consciente. Y, cuando eres consciente de tu evolución, tomas las riendas de tu destino, pues en eso consiste el empoderamiento consciente: el empoderamiento no es más que la razón que se espiritualiza, es lo que se conoce gracias a la Tesis Doctoral de Noemi Siverio como despertar espiritual.

Pero el despertar espiritual, seguí diciendo a Marely, ocurre en nuestra vida 3D (Matrix tridimensional, caverna platónica o dualidad), es decir, el despertar espiritual es tomar consciencia que vivimos bajo una racionalidad pragmática y, dicho de otro modo, tomamos consciencia de un cambio de paradigma psicológico hacia un nuevo paradigma espiritual.

El tránsito de la 3D (razón-ego o materialismo científico) hacia la 5D (amor o espiritualidad) no es un concepto “nuevo”, pues ya fue explicitado de un modo filosófico por Kant y Wilber, respectivamente, mediante las “Tres críticas y los cuatro cuadrantes”. Pienso que nadie como Wilber ha resuelto el problema de nuestra civilización: es un problema de la evolución de la conciencia. Quizá he ahí el misterio de la vida ….

En efecto, la compresión filosófica contribuye a la evolución, pues “comprender es evolucionar”, a pesar de que en palabras de Einstein “Cada día sabemos más pero entendemos menos”. Sin embargo, con la constatación heideggeriana de que “todo comprender es comprenderse”, cabe destacar el papel positivo de la subjetividad en la hermenéutica, lo cual implica distinguir la subjetividad metafísica de lo que sería el ser humano individual, al que no se opone la hermenéutica (González y Trías, 2003). La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas) (Negrete, 2014).

El mismo hecho de comprender implica un estado de conciencia en el que se trasciende una perspectiva desfasada de la vida caduca científicamente y, por tanto, es un anacronismo cultural que nos impele a vivir y sentir una renovada experiencia espiritual que apunta hacia la conciencia de unidad.

Por tanto, el despertar espiritual, básicamente, es una comprensión superior de la razón y que reconoce e identifica que, por encima de ella misma, solo impera el amor. En ello consiste la espiritualización de la razón o racionalismo espiritual ….. es un camino ascendente hacia la sabiduría donde, en el Mundo de las Ideas, la Bondad es la Verdad que confiere Belleza al sentido de la vida.

La pregunta subyacente a esta reflexión mantenida con una docente innovadora de la educación transracional sería: ¿Es posible desde la filosofía contemplar dimensiones de trascendencia espiritual? Ese fue el reto planteado en mi obra Ciencia, Filosofía, Espiritualidad (Gratis en PDF).


Bibliografía:

González, J. y Trías, E. Cuestiones metafísicas. Madrid: Editorial Trotta, 2003.

Negrete, Juan Antonio. De la Filosofía como Dialéctica y Analogía. Madrid: Apeiron Ediciones, 2015.
Ver más


noemi

CRONOLOGÍA DE LA CONCIENCIA HUMANA: LA FALSA PLANDEMIA HACE SURGIR EL PENSAMIENTO CRÍTICO INDIVIDUAL Y COLECTIVO

Este artículo está dedicado a dos mujeres pioneras que han introducido la filosofía transpersonal en la educación: Marely Figueroa y Noemi Siverio. Gracias, muchas gracias.

1 - La minoría de edad en el ser humano

Muchas personas se sienten ahora presionadas a reaccionar frente a esta falsa pandemia, lo cual obliga al más común de los mortales a reflexionar para intentar saber lo que está pasando en el mundo. Pero, como argumento en mi primer libro Pensar en ser rico, la actividad reflexiva puede ser activa o pasiva en función de la actitud del pensador respecto a la consideración del conocimiento como tabla de salvación ante un problema de difícil solución, y créanme que esta falsa pandemia ha obligado a pensar a más de uno.

Sin embargo, tener un pensamiento crítico es una ardua tarea que no toda persona desea iniciar. Es más fácil delegar el empoderamiento personal en manos de otras personas que nos solucionen los problemas, parafraseando a Kant, a causa de una cobardía y pereza que ha permitido a otros a erigirse en tutores nuestros. Dicho de otro modo, el ser humano está todavía en minoría de edad a causa de la pereza y cobardía de decidir si el empoderamiento de su propio pensamiento es conveniente o no para sus intereses individuales. Cuando una persona cede su empoderamiento (es decir, dejar de ser consciente de su propia conciencia), en realidad, está cediendo su poder personal y, por tanto, cede a los citados “tutores” las decisiones sobre actos y pensamientos que pertenecen propiamente al sentido de nuestra propia vida.

2 - La fragmentación de la conciencia y la disociación colectiva

En cierto modo, existe una fragmentación de nuestra conciencia personal y una disociación colectiva pues, como afirma Kant, la minoría de edad del ser humano consiste en la incapacidad para servirse del entendimiento sin verse guiado por algún otro, por ejemplo, el médico para la salud, el clérigo para la salvación de nuestras almas y el político para organizar nuestras vidas. Todo ese des-empoderamiento personal se realiza seguramente de un modo inconsciente, pues estamos adoctrinados a seguir ciertas reglas y roles sociales si queremos estar bien ajustados a un sistema de convivencia democrática que nos garantiza nuestra libertad y nuestro bienestar (nótese la ironía al ver cómo está el mundo actualmente….) ¿Para qué pensar?, es más fácil dejar las importantes cuestiones vitales en manos de otros:

-en beneficio de unos poderes fácticos organizados mediante una jerarquía plutocrática y satánica;

-de la industrias farmacéuticas, que nos envenenan;

-de la religión como espoleta espiritual dominada por el enemigo invisible de la humanidad;

-y la casta política que manipula a la economía y la ideología a través del poder ejercido sobre la educación.

A todo lo anterior, se le suele llamar, al menos yo así lo denomino, una ingeniería social y mental.

Ahora sabemos que los enemigos de la humanidad han esparcido una falsa pandemia biológica (al menos les ha salido mal), aunque han alcanzado parte de su objetivo final: inocular el miedo como virus de una pandemia psicológica. Esta pandemia psicológica colectiva atenta contra nuestra libertad de pensamiento, pues esos poderes fácticos insisten en que nos creamos sus mentiras económicas, políticas y epistemológicas. Afortunadamente, el gran despertar es imparable, como han demostrado las asociaciones de “médicos por la verdad”.

3 - España: Cómo Pablo Iglesias manipuló a la conciencia colectiva

En España, hubo un amago de despertar colectivo con el surgimiento del movimiento 15M del año 2011, el cual fue absorbido por el ahora acusado de terrorismo internacional Pablo Iglesias a la cabeza de la formación política Podemos. Todas las personas que participaron en aquella efervescente conciencia colectiva a través de los famosos “Círculos”, fueron literalmente engañadas con el sistema-plancha de votación que sólo podía dar como ganador a Pablo Iglesias y sus acólitos elegidos. Con esa jugarreta, Pabló Iglesias dejó tirados en el tablero a más de mil ciudadanos que se postularon para candidatos a hacer alta política, a decidir por nosotros mismos acerca de nuestras vidas. Pero eso no fue posible, quisimos trascender nuestra minoría de edad como quería Kant, pero Pablo Iglesias sentenció que los de abajo no estábamos preparados para pensar por nosotros mismos, él y sus secuaces se encargarían de pensar políticamente por nosotros. Así nos va, pronto lo veremos en este próximo mes de septiembre: viene una muy gorda.

4 - El empoderamiento y el despertar espiritual

No obstante, trascendí la anterior disociación colectiva del 15M, hasta preguntarme por qué hay tanto sufrimiento en el mundo. Descubrí que el conocimiento sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto dolor en el mundo. Es en ese preciso momento donde se produce un “racionalismo espiritual” que, según la Tesis Doctoral de Noemi Siverio, se trataría de una dimensión espiritual: un despertar de la conciencia.

El despertar espiritual y la evolución del amor no es una cuestión que otros puedan hacer por nosotros sino que se convierte en nuestro personal camino ascendente hacia la sabiduría, ya no podemos delegar en “otros” esa tarea de empoderamiento intelectual y espiritual, pues atañe a nuestra propia libertad, que ahora queremos recuperar: por eso se originó el 15M, también los mal llamados “teóricos de la conspiración”, y ahora Q. Queremos trascender nuestra minoría de edad y que no nos llamen "negacionistas" por tener un "pensamiento crítico".

5 - El pensamiento crítico en la educación

¿Cómo vamos a educar a nuestros niños con tal manipulación de la historia? ¿Vamos a transmitirles los mismos valores que nos han esclavizado? ¿Es preciso que haya una ciencia de la conciencia que contemple el empoderamiento? ¿Es posible enseñar todo ello? Sí, mediante la filosofía transpersonal y una educación transracional tal como propone la Tesis de Marely Figueroa.

Para aprehender bien todo lo anterior es necesario un proyecto filosófico y pedagógico: cambiarse a sí mismo para cambiar al mundo. Una tarea que recae en científicos, filósofos, profesores y educadores.

Ahí dejo la propuesta, es una simple reflexión para saber con cuántos coincido en el camino.
Ver más


mandala

LA TRASCENDENCIA METAFÍSICA MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Este artículo es una reproducción del capítulo 8 de la tercera parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

En filosofía, la metafísica estudia los aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación científica. La razón, a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales, aunque histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico. Dicho de otro modo, el materialismo científico y la metafísica se han convertido en una dualidad antagónica aparentemente irreconciliable.

Una de las características del siglo XX ha sido la crítica sin contemplaciones a este tipo de filosofía eterna y sistemática que asociamos al término metafísica. Y, sin embargo, nada más actual que las cuestiones metafísicas. No hay manera de evitar que una y otra vez vuelva ese tipo de preguntas primeras sobre Dios, el hombre o el mundo, que quieren saber qué es lo que podemos conocer, qué es lo que debemos hacer o qué es lo que nos cabe esperar. Con la constatación heideggeriana de que “todo comprender es comprenderse”, cabe destacar el papel positivo de la subjetividad en la hermenéutica, lo cual implica distinguir la subjetividad metafísica de lo que sería el ser humano individual, al que no se opone la hermenéutica. La metafísica, aunque problemática, es inevitable: el ser “humano” (cualquier ser con determinado grado de consciencia) es un ser metafísico, y la desaparición de la metafísica solo es posible con la desaparición del humano (o vivos semejantes de otros planetas).

Según Kant, una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto (“cuando emite un juicio sintético sobre un asunto”) que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”. Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”. ¿No es la metafísica el modo de saber trascendental?

En efecto, las ciencias empíricas pueden dar explicaciones sobre los fenómenos naturales, pero son incapaces de dar una explicación coherente acerca de la conciencia y la espiritualidad y, por tanto, no es de extrañar que los beneficios de la meditación sean objeto de investigación científica, y que haya también una aproximación investigativa a las experiencias cercanas a la muerte, las ciencias noéticas y la psicología transpersonal. Dichos campos de investigación enlazan, obviamente, con la metafísica, es decir, más allá de los sentidos físicos. La metafísica es, por tanto, el reto que tiene la humanidad por delante para hallar un conocimiento más allá de las ciencias naturales, es decir, un conocimiento transracional al que se puede acceder mediante la meditación y, cuyos beneficios, han sido ampliamente demostrados científicamente, posibilitando con ello la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, pues puede ser impartida educacionalmente mediante la filosofía transpersonal argüida por Ken Wilber, una cuestión argumentada en el 3º Congreso Razón Abierta donde tuve el placer de exponer mi artículo titulado La filosofía transpersonal de Ken Wilber como fundamento para una educación transracional de la metafísica y la sanación trascendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

A la vista de lo anterior, la pregunta pertinente es: ¿Qué lugar ocupa hoy la metafísica en nuestra cultura? He ahí quizá el escollo más difícil por transcender, pues la humanidad se halla ante nuevos paradigmas invisibles aún para la mayoría de coetáneos. Sin embargo, la sanación trascendental del ser humano está en su interior mediante la práctica de la meditación. En efecto, como nos recuerda el sabio aforismo griego “Conócete a ti mismo”, se precisa de un conocimiento introspectivo para conectar con el Espíritu que vive en nosotros y que puede vislumbrarse mediante la conciencia de unidad. Sin embargo, la filosofía se escindió en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir la epistemología y la hermenéutica, permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad, o la ciencia con la metafísica.

Esos dos modos de saber, aprehendidos mediante la conciencia de unidad bajo una visión no-dual, posibilitan la sanación trascendental del ser humano mediante la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, y es postulada como asignatura educativa para una educación transracional que implemente la razón con el corazón mediante la meditación. Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. Con ello, podemos concluir consecuentemente que la filosofía transpersonal de Ken Wilber como nuevo paradigma de conocimiento, es un fundamento para una educación transracional de la metafísica para la sanación transcendental del sujeto cognoscente mediante la meditación.

Esa incipiente transracionalidad donde el prefijo “trans” nos impele a ir más allá de la racionalidad, posibilita a este pensador la justificación epistemológica de una filosofía “trans”-personal (más allá del ego), así como una educación “trans”-racional (más allá de la razón), dicho de otro modo, sienta las bases para adentrarnos en la metafísica a partir de experiencias interiores del sujeto cognoscente, tales como las experiencias cercanas a la muerte, la reencarnación, las ciencias noéticas, la psicología transpersonal, las experiencias místicas y la meditación. Dichas cuestiones son estudiadas mediante la metodología científica por cada vez más científicos que se atreven a ir más allá (“trans”) de la racionalidad convencional. Este humilde pensador, en sus procesos investigativos, ha introducido las conclusiones científicas de aquellos investigadores que se han atrevido a transcender la ortodoxa ciencia materialista mediante la incorporación de la espiritualidad en la comprensión del origen y el sentido de la vida más allá de los reduccionismos materialistas y psicológicos, cientificismos dogmáticos que abocan en el nihilismo. Tal es el trasfondo epistemológico que subyace en los siete artículos publicados en revistas científicas y congresos, y que se constituyen en el fundamento epistemológico y pedagógico para la filosofía transpersonal y la educación transracional .

Consecuentemente, la visión espiritual inherente al ser humano precisa de un giro participativo a la espiritualidad, el misticismo y el estudio de las religiones, cuestiones que pertenecen propiamente a la metafísica. Pero el estudio de la metafísica no debe abordarse exclusivamente mediante el uso de la razón, pues esta es solo una expresión simbólica a modo de “mapa” de un territorio más profundo que reside en la profundidad de la conciencia, es decir, inquiere una actitud proactiva hacia la introspección mediante la meditación, dicho de otro modo, emprender un camino ascendente hacia la sabiduría que es propio del cuadrante superior izquierdo de la subjetividad individual, una trascendencia metafísica a la que se puede acceder mediante la meditación, tal como demuestra Ken Wilber:

“Los arquetipos, los auténticos arquetipos, son una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágenes que se muevan en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetipos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior.

Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falsable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.”

Es gracia a la sapiencia de Ken Wilber como puedo afirmar satisfactoriamente que, la trascendencia metafísica mediante la meditación, es el fundamento para la filosofía transpersonal, la cual es postulada en una cuestión de sentido para la argumentación epistemológica y pedagógica de una educación tranracional como misión espiritual . Solamente de ese modo se me antoja que será posible salvar el abismo cultural de la humanidad desde que Kant diferenció mediante sus Tres críticas al “ello” (ciencia), el “yo” (conciencia) y el “nosotros” (moral), dicho ello en términos socráticos: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo”. La integración de esas tres esferas kantianas solo es posible en el interior de cada uno de nosotros mediante la veracidad, la sinceridad, la integridad y la honradez como premisas que deben ser aprehendidas en el camino ascendente de la sabiduría propio del cuadrante superior izquierdo de la interioridad individual.

Sin embargo, Ken Wilber sostiene que todo fenómeno humano consta de cuatro facetas y no puede ser íntegramente comprendido si no se abordan los cuatro cuadrantes:

“El hecho de que el Espíritu se manifieste realmente en los cuatro cuadrantes (o, dicho de modo resumido, en los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”) supone también que la auténtica intuición espiritual es aprehendida como el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo de cosas propias del “ello”. En definitiva, proteger y promover la mayor profundidad a la mayor amplitud posible. (…) Esto significa, entre otras muchas cosas, la necesaria emergencia de un nuevo tipo de sociedad que integre la conciencia, la cultura y la naturaleza, y abra paso al arte, la moral, la ciencia, los valores personales, la sabiduría colectiva y el conocimiento técnico.”

Para la emergencia de ese nuevo tipo de sociedad, la trascendencia metafísica mediante la meditación es un imperativo para el despertar espiritual individual. Pero, ¿cómo puede ser posible el despertar espiritual colectivo? ¿Cómo puede realizarse ese tránsito de la espiritualidad individual a la espiritualidad colectiva? Invito al lector a acompañarme mediante la lectura del epílogo para dilucidar dichas cuestiones, pero, con una advertencia previa, de que puede entrar en una disonancia cognitiva por la “divulgación cósmica” argumentada en el tramo final de esta obra.
Ver más


METAFISICA

LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DE LA HUMANIDAD MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Este artículo es una reproducción del capítulo 10 de la segunda parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

1 - LA MEDITACIÓN COMO SANACIÓN TRASCENDENTAL

La filosofía perenne propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación (Wilber, 2005a). En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research (Lazar, 2011), la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

En dicho sentido, cabe señalar que la meditación, aplicada prácticamente en los centros escolares, tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de Internet y mejora la convivencia escolar (Martos, 2018: 345). La meditación, pues, es una herramienta esencial para aumentar la inteligencia emocional, transformar emociones y alcanzar un estado de paz y concentración. Muchos colegios están integrando ya estas técnicas en sus dinámicas educativas en busca de los beneficios que aporta a su alumnado. No en vano, unos doscientos colegios públicos españoles han incorporado el “mindfulness” al horario escolar. Es una práctica de raíces budistas, pero sin sus connotaciones religiosas, y que consiste en tomar consciencia del momento presente, atendiendo a las emociones. La meditación aplicada prácticamente en los centros escolares, será aludida más extensamente en la tercera parte de esta obra. La meditación se convierte, así, en un medio para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia Como aseveró el matemático griego Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

2 - LA MEDITACIÓN COMO EXPERIENCIA INTERIOR

Si, como se ha visto anteriormente, vivimos en la locura esquizofrénica de un mundo exterior donde solo hay caos e ignorancia, es preciso buscar el propio orden de cada cual en la profundidad de nuestro ser. Ahora bien, ¿por dónde empezar a poner orden en nuestras ideas?, ¿a quién acudir? Obviamente, hay que acudir a la Fuente que lo sabe todo, incluso lo que más nos conviene. Solo hay que dirigirse a la fuente de sabiduría con humildad y sinceridad, y preguntar sobre aquello que nos atormenta o nos preocupa. Preguntar se convierte en el método más directo para hallar soluciones a nuestros problemas o preocupaciones. Y ello se puede llevar a cabo mediante la meditación, según Wilber (2005b: 290.291):

“Los arquetipos, los auténticos arquetipos, son una experiencia meditativa imposible de comprender hasta que se realice la experiencia. No se trata de imágenes que se muevan en el espacio mítico ni de conceptos filosóficos que existan en el espacio racional, sino de experiencias meditativas que aparecen en el espacio sutil. De modo que la experiencia meditativa puede proporcionarle los datos arquetipos que luego deberá interpretar. Y la interpretación más comúnmente aceptada es que usted está contemplando las formas básicas y los fundamentos del mundo manifiesto, contemplando directamente el Rostro de lo Divino. Como decía Emerson, que los intrusos se quiten los zapatos porque nos adentramos ahora en los dominios del Dios interior.”

Efectivamente, en nuestro interior es donde debemos hallar las respuestas, donde se nos está permitido contemplar el Rostro de lo Divino, algo que los modernos investigadores desdeñan como “mera metafísica” porque no puede ser demostrado. Una cuestión que Wilber (2005b: 292-293) rebate con la siguiente argumentación:

“Pero el hecho es que, para ello [contemplar el Rostro de lo Divino mediante los arquetipos], usted debería llevar a cabo el experimento y descubrir los datos por sí mismo y luego tendría que interpretarlos. Si no lleva a cabo el experimento -la meditación, el modelo, el paradigma- carecerá de los datos necesarios para llevar a cabo la interpretación. Si usted trata de explicarle a alguien que se halle en la visión mágica o mítica del mundo que la suma de los cuadrados de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la hipotenusa, no llegará muy lejos, porque se trata de un algo ajeno al mundo empírico y que carece, en consecuencia, de localización simple. Y no por ello, sin embargo, su afirmación dejará de ser completamente cierta. Usted está realizando un experimento matemático en el interior de su conciencia, una experiencia cuyos resultados pueden ser verificados por quienes lleven a cabo el mismo experimento. Se trata de algo público, reproducible y falsable, de un conocimiento comunal cuyos resultados existen en el espacio racional del mundo y pueden ser fácilmente corroborados por todos aquellos que realicen el experimento. Y esto mismo es aplicable para cualquier otro tipo de experiencia interior de la conciencia, de los cuales la meditación es uno de los más antiguos, estudiados y reproducidos. Mantener, pues, una actitud escéptica es sumamente saludable, pero yo le invito a llevar a cabo ese experimento interior conmigo, a descubrir los datos por sí mismo, y luego le ayudaré a interpretarlos. Pero, en el caso de que no quiera llevar a cabo el experimento, no deberá reírse de quienes sí lo hacen.”

Así, pues, la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, se constituye en un camino de sabiduría que posibilita la sanación trascendental al lograr paz interior, mejoramiento de la salud y bienestar individual. Sin embargo, también es posible mediante la meditación alcanzar un bienestar colectivo para la humanidad, como se demuestra a continuación.

3 - EL EFECTO SUPER RADIANCE DE LA MEDITACIÓN

¿Qué es el efecto Super Radiance?

Super Radiance es el extraordinario efecto positivo irradiado al resto de la sociedad por un grupo de meditadores especialmente entrenados. Este efecto único solo tiene lugar cuando un número suficiente de estos meditadores forman un grupo para practicar meditación juntos al mismo tiempo y diariamente. La meditación particular requerida para crear este poderoso efecto social es una forma avanzada de Meditación Trascendental conocida como el programa TM-Sidhi .

Una característica fascinante del programa TM-Sidhi es que estimula las ondas cerebrales altamente coherentes para el meditador individual o TM-Sidha como se les llama. La importancia de esto es que un cerebro altamente coherente tiene acceso a facultades mentales y emocionales superiores que generalmente se encuentran inactivas cuando el cerebro está en un estado más estresado. Pero eso no es todo. Cuando se realiza en grupo esta meditación TM-Sidhi, no solo genera ondas cerebrales altamente coherentes para cada TM-Sidha, sino que también irradia este poderoso efecto de ondas cerebrales a la población circundante que no medita .

Sin embargo, para crear el efecto deseado para cualquier población dada, tenemos que tener números suficientes en el grupo. Super Radiance ocurre en el momento preciso en que los números en un grupo de TM-Sidhas alcanzan un tamaño equivalente a la raíz cuadrada del 1% de una población dada. En ese punto crucial hay una reducción inmediata y dramática de la hostilidad y la violencia dentro de la comunidad anfitriona, así como un aumento en la actividad creativa y la positividad.

Este cambio repentino en las tendencias sociales, activado en el momento en que una comunidad llega a Super Radiance, es tan consistente que el efecto se controla fácilmente a partir de estadísticas sociales disponibles al público.

El primer estudio de Super Radiance

El primer estudio de Super Radiance se realizó en junio de 1978 en el Estado de Rhode Island, EE. UU. Los investigadores predijeron que habría una mejora en un índice compuesto de calidad de vida (QOL) en Rhode Island cuando un grupo de 300 TM-Sidhas practicara su técnica de meditación en el Estado durante un período de tres meses desde junio de 1978 hasta septiembre de 1978.

La llegada de los TM-Sidhas aumentó la capacidad de la población de 5.045 personas que medita en TM para alcanzar el umbral de Super Radiancia para todo el Estado. Los investigadores compararon los datos durante el período de intervención de tres meses con datos mensuales similares disponibles para un período de siete años entre 1974 y 1980. El análisis de series de tiempo se utilizó para mejorar la precisión de los hallazgos. Los resultados confirmaron exactamente las predicciones hechas al comienzo del proyecto. Las estadísticas mostraron que el período del proyecto mostró una mejora significativa en un índice de calidad de vida en ocho factores variables. Estas variables fueron:

-Tasa de criminalidad total, estadísticas del FBI.
-Tasa de mortalidad, Oficina del Censo de los Estados Unidos.
-Tasa de mortalidad de vehículos automotores, Departamentos de Transporte RI y Delaware.
-Índice de accidentes automovilísticos, Departamentos de Transporte RI y Delaware.
-Tasa de desempleo, Departamento de Seguridad del Empleo, RI; Departamento de Trabajo, Delaware.
-Contaminación (partículas), Departamento de Gestión Ambiental, RI; Departamento de Recursos Naturales y Control Ambiental, Delaware.
-Tasa de consumo de cerveza, Asociación de Cerveceros de los Estados Unidos.
-Tasa de consumo de cigarrillos, Tobacco Tax Council, Richmond Virginia.

La investigación indica claramente una relación causal entre el número de TM-Sidhas que participan en el proyecto y la mejora de la calidad de vida en el Estado. Esta mejora de la calidad de vida contrastaba con los resultados observados para Delaware, el Estado utilizado como control para el estudio.

Autores de la investigación:
Dillbeck MC; Foss APO; y Zimmermann WJ, Maharishi University of Management, Fairfield, Iowa, EE. UU., y el Instituto de Investigación MERU, Mentmore, Buckinghamshire, Inglaterra, 1983.

Título de la investigación:
La conciencia como campo: el programa de Meditación Trascendental y TM-Sidhi y los cambios en los indicadores sociales.

Publicaciones:
The Journal of Mind and Behavior 8: 67-103, 1987. Investigación científica sobre la meditación trascendental de Maharishi y la prensa MERU del programa TM-Sidhi, volumen 4 de los documentos recopilados. Documento 321.

Amplia investigación sobre Super Radiance

Como resultado, cincuenta y tres proyectos de investigación llevados a cabo en numerosos países de todo el mundo durante los últimos cuarenta años muestran menos muertes por guerra, menos terrorismo, menos criminalidad, menos llamadas de emergencia, menos suicidios y accidentes, incluso menos consumo de alcohol.

En el aspecto económico, cuando una población en particular alcanza el umbral de Super Radiance, hay más empresas nuevas, más solicitudes de patentes, mejores índices bursátiles, menor inflación, mayores tasas de empleo, mayores tasas de crecimiento económico, etc.

Es importante señalar que esta transformación en las tendencias sociales negativas no es generada por ninguna interacción social o física por parte de los TM-Sidhas con el resto de la población. El efecto se crea de forma silenciosa y anónima e incluso se puede transmitir desde otros países.

Una característica importante del efecto Super Radiance es que cuanto más grande es el grupo, más desproporcionado es el impacto. Cuanto más grande es el grupo de TM-Sidhas, más amplio se extiende el efecto. Entonces, por ejemplo, para producir el efecto deseado para un país del tamaño del Reino Unido, necesitamos alrededor de 750 TM-Sidhas, para los Estados Unidos necesitamos alrededor de 1.800. Pero para todo el mundo de 7 mil millones de personas solo necesitamos unos 9.300 TM-Sidhas.

9.300 TM-Sidhas es todo lo que se requiere para lograr un cese inmediato de la guerra y la violencia política en todo el mundo. Esta es la razón por lo cual el objetivo final del Grupo de Paz Mundial es establecer un grupo global Super Radiance permanente.

La transición de fase

La transformación inmediata generada por la raíz cuadrada del efecto 1% a veces se denomina “transición de fase". Los científicos usan el término transición de fase para denotar el cambio en una característica de un sistema físico que resulta en una transición discreta de ese sistema a otro estado. Por ejemplo, la ebullición del agua es una transición de fase del agua de una fase líquida a una fase gaseosa y se activa exactamente a 100 grados, no antes.

La transición de la fase Super Radiance comienza inmediatamente, la raíz cuadrada de la cifra del 1% se ha alcanzado para cualquier población dada, no antes. El proceso, una vez iniciado, es realmente muy rápido. Las personas que lo han experimentado dicen que es casi como encender un interruptor de luz.

El fenómeno de la raíz cuadrada del efecto 1% se ha llamado efecto Super Radiance debido a su paralelo con el fenómeno de super radiance en física. La súper radiancia se ejemplifica con la generación de luz altamente coherente en los láseres. Mientras que, en la luz ordinaria, la intensidad es proporcional al número de fotones, la intensidad de la luz láser es proporcional al cuadrado del número de fotones.

Meditación para la paz mundial

El efecto de la Super Radiance inspiró un ambicioso proyecto de investigación de paz global. Aunque el período de estudio duró solo tres semanas desde diciembre de 1983 hasta enero de 1984, los resultados fueron profundamente dramáticos y demostraron una vez más el increíble poder del efecto Super Radiance.

El proyecto atrajo a un máximo de 8.000 TM-Sidhas de 50 países diferentes que se unieron para meditar en el campus de la Universidad de Administración de Maharishi en Iowa. En ese momento, 6.900, era la raíz cuadrada del 1% para la población mundial de aproximadamente 5 mil millones de personas. Esta cifra era el número mínimo requerido para mantener la coherencia y la positividad en la conciencia mundial.

Aunque la duración del proyecto de paz global fue de tres semanas, la cifra de coherencia global solo se alcanzó durante un total de nueve días durante ese período. Los investigadores predijeron que habría mejoras en los nueve indicadores sociales y eso fue exactamente lo que sucedió. Obviaremos aquí la extensión técnica del estudio, pero, para aquellos lectores interesados, reproducimos a continuación los datos esenciales de dicho estudio:

Autores de la investigación:
Orme-Johnson DW; Cavanaugh KL; Alexander CN; Gelderloos P; Dillbeck M; Lanford AG; y Abou Nader TM.

Institutos de investigación:
-Departamento de Psicología y Departamento de Gestión y Asuntos Públicos, Universidad de Gestión de Maharishi, Fairfield, Iowa, EE. UU.,
-Departamento de Nutrición y Ciencias de los Alimentos, Instituto de Tecnología de Massachusetts, Cambridge, Massachusetts, EE. UU., 1984.

Título del estudio:
La influencia de la Tecnología Maharishi del Campo Unificado en los eventos mundiales y los indicadores sociales globales: Los efectos de la Asamblea “Taste of Utopia”.

Publicación:
Los artículos recopilados de Investigación científica sobre la meditación trascendental de Maharishi y el programa TM-Sidhi Volumen 4, documento 337.

Fuente de la información: www.worldpeacegroup.org/super_radiance.html


4 - BENEFICIOS DE LA MEDITACIÓN SEGÚN ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Beneficios de la meditación en la felicidad

Título de la investigación:
Eficacia de la meditación Rajayoga en el pensamiento positivo: un índice de autosatisfacción y felicidad en la vida

Objetivos de la investigación:
Los estudios psicológicos han demostrado que un breve período de meditación consciente mejora significativamente las habilidades cognitivas críticas. Pero no hay estudios que hayan evaluado los efectos de la práctica de la meditación Brahma Kumaris Rajayoga (BKRM) sobre el pensamiento positivo y la felicidad en la vida. El presente estudio fue diseñado para probar la hipótesis de que BKRM mejora el pensamiento positivo y que es esencial para alcanzar niveles más altos de autosatisfacción y felicidad en la vida.

Conclusiones de la investigación:
BKRM ayuda a aumentar significativamente la autosatisfacción y la felicidad en la vida al mejorar el pensamiento positivo. Independientemente de la edad y los años de práctica de meditación a corto o largo plazo, el pensamiento positivo mejorado aumenta la autosatisfacción y la felicidad en la vida.

Publicación:
Journal of Clinical & Diagnostic Research, ISSN-0973-709X, Octubre 2013, 7(10): 2265-2267

La meditación combate la depresión

Título de la investigación:
Análisis crítico de la eficacia de las terapias de meditación para el tratamiento en fase aguda y subaguda de los trastornos depresivos: una revisión sistemática.

Objetivos de la investigación:
Recientemente, la aplicación de prácticas meditativas para el tratamiento de los trastornos depresivos se ha encontrado con un creciente interés clínico y científico, debido a una menor carga de efectos secundarios, una posible reducción de la polifarmacia y consideraciones teóricas de que tales intervenciones pueden dirigirse a algunas de las raíces cognitivas de depresión. Nuestro objetivo era determinar el estado de la evidencia que respalda esta solicitud.

Conclusiones de la investigación:
Una gran cantidad de evidencia indica que las terapias de meditación pueden tener efectos saludables en pacientes con trastornos depresivos clínicos durante las fases aguda y subaguda del tratamiento. Debido a deficiencias metodológicas y heterogeneidad de los ensayos, se necesitan ensayos controlados aleatorios a gran escala con intervenciones comparativas bien descritas y medidas de expectativa para aclarar el papel de la meditación en el arsenal de tratamiento de la depresión.

Publicación:
ScienceDirect, Psicosomática, Volumen 56, Número 2, marzo-abril de 2015, 140-152.

La meditación reduce la ansiedad

Título de la investigación:
Programas de meditación para el estrés psicológico y el bienestar: Una revisión sistemática y metaanálisis.

Objetivos de la investigación:
Determinar la eficacia de los programas de meditación para mejorar los resultados relacionados con el estrés (ansiedad, depresión, estrés/angustia, estado de ánimo positivo, calidad de vida relacionada con la salud mental, atención, uso de sustancias, hábitos alimenticios, sueño, dolor y peso) en diversas poblaciones clínicas adultas.

Conclusiones de la investigación:
Los médicos deben ser conscientes de que los programas de meditación pueden dar como resultado reducciones pequeñas o moderadas de múltiples dimensiones negativas del estrés psicológico. Por lo tanto, los médicos deben estar preparados para hablar con sus pacientes sobre el papel que podría tener un programa de meditación para abordar el estrés psicológico. Se necesitan diseños de estudio más sólidos para determinar los efectos de los programas de meditación en la mejora de las dimensiones positivas de la salud mental y el comportamiento relacionado con el estrés.

Muchas personas usan la meditación para tratar el estrés y las afecciones relacionadas con el estrés y para promover la salud general. Para aconsejar adecuadamente a los pacientes, los médicos necesitan saber más sobre los programas de meditación y cómo pueden afectar los resultados de salud. Los programas de capacitación en meditación varían de varias maneras, incluido el tipo de actividad mental promovida, la cantidad de capacitación recomendada, el uso y las calificaciones de un instructor y el grado de énfasis en la religión o la espiritualidad. Algunas técnicas meditativas se integran en un enfoque alternativo más amplio que incluye terapias dietéticas y/o de movimiento (p. Ej., Ayurveda o yoga).

Publicación:
JAMA Medicina Interna, 2014, 174 (3): 357-368, doi: 10.1001/jamainternmed.2013.13018

La meditación alivia el estrés

Título de la investigación:
Reducción del estrés basada en la atención plena para individuos sanos: un metaanálisis.

Objetivos de la investigación:
Se está llevando a cabo un número cada vez mayor de estudios de reducción de estrés basados en la atención plena (MBSR) con poblaciones no clínicas, pero se sabe muy poco sobre su efectividad. Objetivo: Evaluar la eficacia, los mecanismos de acción y los moderadores de MBSR para poblaciones no clínicas.

Conclusiones de la investigación:
MBSR es moderadamente efectivo para reducir el estrés, la depresión, la ansiedad y la angustia y para mejorar la calidad de vida de las personas sanas; sin embargo, se justifica más investigación para identificar los elementos más efectivos de MBSR.

Publicación:
Journal of Psychosomatic Research, Volumen 78 (6), junio de 2015, 519-528.

Beneficios de la meditación en el cerebro

Título de la investigación:
El entrenamiento de meditación de atención plena cambia la estructura del cerebro en 8 semanas.

Objetivos de la investigación:
Participar en un programa de meditación de atención plena de 8 semanas parece hacer cambios medibles en las regiones del cerebro asociadas con la memoria, el sentido de sí mismo, la empatía y el estrés.

Conclusiones de la investigación:
Los participantes del grupo de meditación informaron que pasaron un promedio de 27 minutos cada día practicando ejercicios de atención plena, y sus respuestas a un cuestionario de atención plena indicaron mejoras significativas en comparación con las respuestas previas a la participación. El análisis de imágenes de RM, que se centró en áreas donde se observaron diferencias asociadas a la meditación en estudios anteriores, encontró una mayor densidad de materia gris en el hipocampo, que se sabe que es importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas con la autoconciencia, la compasión y la introspección. Las reducciones del estrés informadas por los participantes también se correlacionaron con una disminución de la densidad de la materia gris en la amígdala, que se sabe que juega un papel importante en la ansiedad y el estrés. Aunque no se observaron cambios en una estructura asociada a la autoconciencia llamada ínsula, que habían sido identificados en estudios anteriores, los autores sugieren que la práctica de meditación a largo plazo podría ser necesaria para producir cambios en esa área. Ninguno de estos cambios se observó en el grupo de control, lo que indica que no fueron resultado simplemente del paso del tiempo.

Publicación:
Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En: Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43. Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

La meditación despliega la creatividad

Título de la investigación:
Medite para crear: el impacto de la capacitación centrada en la atención y el monitoreo abierto en el pensamiento convergente y divergente.

Objetivos de la investigación:
Investigar el posible impacto de la meditación basada en la atención enfocada (FA) y la meditación basada en el monitoreo abierto (OM) en las tareas de creatividad que aprovechan el pensamiento convergente y divergente.

Conclusiones de la investigación:
El objetivo de nuestro estudio es evaluar la posibilidad de que diferentes tipos de meditación (OM vs. FA) induzcan o sesguen a las personas hacia estados particulares de control cognitivo. Se suponía que la meditación OM inducía un estado de control cognitivo relativamente “distribuido” que se caracteriza por un sesgo débil de arriba hacia abajo del procesamiento de la información y una competencia local débil entre pensamientos alternativos, mientras que se suponía que la meditación FA inducía un estado de control cognitivo relativamente centrado caracterizado por un fuerte control de arriba hacia abajo y una fuerte competencia local. Si es así, se esperaría que la práctica de meditación OM facilite el pensamiento divergente, según lo evaluado por el AUT, pero no el pensamiento convergente. Y esto es exactamente lo que muestran los datos: las personas sobresalen en la tarea AUT después de la meditación OM.

Nuestra segunda predicción fue que la práctica de meditación FA debería facilitar el pensamiento convergente, según lo evaluado por la RAT, pero no el pensamiento divergente. Aunque el rendimiento RAT fue mejor después de la meditación FA, este aumento estuvo lejos de ser significativo. Sin embargo, los puntajes del estado de ánimo muestran que ambos tipos de meditación practican el estado de ánimo elevado de maneras comparables. Dado que el estado de ánimo elevado facilita el pensamiento divergente, en lugar de convergente, e incluso puede interferir con este último ( Akbari Chermahini y Hommel, en prensa), es posible que la práctica de la meditación haya afectado el pensamiento convergente de dos maneras opuestas: el carácter enfocado de la meditación podría haber mejorado el rendimiento del pensamiento convergente, mientras que el aspecto relajante del procedimiento podría haberlo obstaculizado. Sin embargo, en este punto, esto sigue siendo una especulación que requiere más investigación, tal vez utilizando una práctica más extensa.

Publicación:
Instituto de Investigación Psicológica e Instituto de Leiden para el Cerebro y la Cognición, Universidad de Leiden, Leiden, Países Bajos. Abril 2012, https://doi.org/10.3389/fpsyg.2012.00116

La meditación reduce el dolor físico

Título de la investigación:
Mecanismos cerebrales que apoyan la modulación del dolor mediante la meditación de atención plena.

Objetivos de la investigación:
La experiencia subjetiva del entorno se construye mediante interacciones entre procesos sensoriales, cognitivos y afectivos. Durante siglos, se ha pensado que la meditación influye en tales procesos al permitir una representación no valorativa de los eventos sensoriales. Para comprender mejor cómo la meditación influye en la experiencia sensorial, utilizamos el etiquetado de espín arterial con imágenes de resonancia magnética funcional para evaluar los mecanismos neuronales por los cuales la meditación de atención plena influye en el dolor en participantes humanos sanos.

Conclusiones de la investigación:
Después de 4 días de entrenamiento de meditación de atención plena, la meditación en presencia de estimulación nociva redujo significativamente la incomodidad del dolor en un 57% y las calificaciones de intensidad del dolor en un 40% en comparación con el descanso. Se utilizó un ANOVA de medidas repetidas de dos factores para identificar las interacciones entre la meditación y la activación cerebral relacionada con el dolor. La meditación redujo la activación relacionada con el dolor de la corteza somatosensorial primaria contralateral. El análisis de regresión múltiple se usó para identificar regiones cerebrales asociadas con diferencias individuales en la magnitud de las reducciones de dolor relacionadas con la meditación. Las reducciones inducidas por la meditación en las clasificaciones de intensidad del dolor se asociaron con una mayor actividad en la corteza cingulada anterior y la ínsula anterior, áreas involucradas en la regulación cognitiva del procesamiento nociceptivo. Las reducciones en los índices de desagrado del dolor se asociaron con la activación de la corteza orbitofrontal, un área implicada en la reformulación de la evaluación contextual de los eventos sensoriales. Además, las reducciones en el dolor desagradable también se asociaron con la desactivación talámica, que puede reflejar un mecanismo de activación límbico involucrado en la modificación de las interacciones entre la entrada aferente y las áreas cerebrales de orden ejecutivo. Juntos, estos datos indican que la meditación involucra múltiples mecanismos cerebrales que alteran la construcción de la experiencia del dolor subjetivamente disponible a partir de información aferente.

Publicación:
The Journal of Neuroscience. Abril 2011, 31 (14): 5540-5548, doi: 10.1523/JNEUROSCI.5791-10.2011

Beneficios de la meditación para fumadores

Título de la investigación:
Entrenamiento de atención plena para dejar de fumar: resultados de un ensayo controlado aleatorio.

Objetivos de la investigación:
Fumar cigarrillos es la principal causa de muerte evitable en el mundo, y las tasas de abstinencia a largo plazo siguen siendo modestas. El entrenamiento de la atención plena (MT) ha comenzado a mostrar beneficios en una serie de trastornos psiquiátricos, incluida la depresión, la ansiedad y, más recientemente, en las adicciones. Sin embargo, MT no se ha evaluado para dejar de fumar a través de ensayos clínicos aleatorios.

Conclusiones de la investigación:
El 88% de las personas que recibieron MT y el 84% de las personas que recibieron FFS completaron el tratamiento. En comparación con los asignados al azar a la intervención FFS, las personas que recibieron MT mostraron una mayor tasa de reducción en el uso de cigarrillos durante el tratamiento y mantuvieron estas ganancias durante el seguimiento (F = 11.11, p = .001). También mostraron una tendencia hacia una mayor tasa de abstinencia de prevalencia puntual al final del tratamiento (36% frente a 15%, p = 0,063), que fue significativa en el seguimiento de 17 semanas (31% frente a 6%, p = .012). Esta prueba inicial del entrenamiento de atención plena puede conferir beneficios mayores que los asociados con los tratamientos estándar actuales para dejar de fumar.

Publicación:
Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, New Haven, CT 06510, EE. UU. Diciembre de 2011; 119 (1-2): 72-80. doi: 10.1016 / j.drugalcdep.2011.05.027. Epub 2011 1 de julio.

La meditación reduce el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón

Título de la investigación:
Reducción del estrés en la prevención secundaria de la enfermedad cardiovascular. Ensayo controlado aleatorizado de meditación trascendental y educación sanitaria en personas de raza negra.

Objetivos de la investigación:
Las personas de raza negra tienen tasas desproporcionadamente altas de enfermedad cardiovascular. El estrés psicosocial puede contribuir a esta disparidad. Ensayos sobre la reducción del estrés con el programa de Meditación Trascendental (TM) han informado mejoras en los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad en personas de raza negra.

Conclusiones de la investigación:
Una intervención seleccionada mente-cuerpo, el programa TM, redujo significativamente el riesgo de mortalidad, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en pacientes con enfermedad coronaria. Estos cambios se asociaron con una presión arterial más baja y factores de estrés psicosocial. Por lo tanto, esta práctica puede ser clínicamente útil en la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares.

Publicación:
AHA Journals, Volumen 5 (6), 750-758 noviembre 2012, https://doi.org/10/CIRCUITCOMES.112.967406

Podemos concluir este capítulo afirmando que, los beneficios de la meditación, avalados científicamente, constituyen una puerta de acceso a la espiritualidad, a esa metafísica que, hasta ahora, estaba desahuciada por los materialistas científicos. Dicho de otro modo, la epistemología de lo conmensurable (ciencia) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) hallan un punto de intersección mediante los beneficios de la meditación demostrados científicamente. He ahí, precisamente, en la síntesis de saberes entre la epistemología y la hermenéutica, donde cada cual puede aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual (Martos, 2017). Y, ello, se constituye entonces en un anclaje epistemológico para considerar a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como un nuevo paradigma de conocimiento (Martos, 2018), cuyo objeto de estudio es la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia.

Dicho despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino también un inherente deber de la colectividad humana, de ahí la necesidad de una educación transracional (Martos, 2017), pues como se ha visto anteriormente, es posible la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta, dos cuestiones que es preciso abordar en el siguiente capítulo.


Bibliografía:

Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En: Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43. Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

Martos, Filosofía transpersonal y educación transracional. España: Amazon, 2017.

Martos, Amador. La educación cuántica. Un nuevo paradigma de conocimiento. España: Amazon, 2018.

Wilber, Ken (2005a), “Aquello que está siempre listo”, en: Wilber, El espectro de la conciencia (pp.375-432), Kairós, Barcelona.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós, 2005b.
Ver más


LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DEL SER HUMANO

LA SANACIÓN TRASCENDENTAL DEL SER HUMANO

Este artículo está reproducido en el capítulo 13 de la tercera parte de la obra FILOSOFÍA TRANSPERSONAL Y EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

“Ciencia y espiritualidad están aproximándose la una a la otra gracias a las investigaciones de los propios científicos, y vislumbra un nuevo paradigma de conocimiento todavía por descubrir, y cuyas reglas habrá que escribir” (Amador Martos, filósofo transpersonal).

Es indudable que existen dos modos de saber y que, también, han sido contemplados por los padres fundadores de la relatividad y de la física cuántica y, correlativamente, aluden los mundos antagónicos entre la ciencia y la religión, respectivamente, entre el saber racional y el metafísico, ambos aunados por los “místicos cuánticos” en un racionalismo espiritual adoptado como filosofía transpersonal (1), y convirtiéndose en un fundamento epistemológico para un nuevo paradigma de conocimiento integrador de la filosofía con la espiritualidad , en el mismo sentido como lo definiera el inconmensurable Kant en su imperativo categórico (2) .

Kant (2008), mediante La crítica de la razón práctica, nos remite a la esfera práctica o razón moral, la interactuación pragmática, la interrelación en términos que tenemos algo en común, es decir, el entendimiento mutuo. El imperativo categórico de Kant, es una excelsa definición racional del amor, todo un racionalismo espiritual cuya aplicación práctica posibilitaría la sanación trascendental. Efectivamente, el pensamiento kantiano debe ser reivindicado y trascendido por el pensamiento occidental, quien remite al “nosotros” como asignatura pendiente (Martos, 2015, 276): “Ahí radica el gran fracaso de la actual civilización, la falta de entendimiento y acuerdos para volver a poner al hombre en el centro de nuestro universo, y no simplemente como medio de explotación del hombre por el hombre, una lucha de clases presente en el pensamiento marxista y que, a día de hoy, sigue más vigente que nunca en la historia”.

Por un lado, el dualismo entre ciencia y religión (saber racional y saber revelado), son dos modos de saber que deben ser integrados desde la no-dualidad por el sujeto cognoscente en tanto que debe ser objeto de conocimiento de sí mismo, haciendo asertivo el aforismo griego: “Conócete a ti mismo”. Por otro lado, la todavía insuperable filosofía kantiana remite hacia el “nosotros”. El camino a seguir es indudable: por un lado la introspección de los propios pensamientos hasta alcanzar la pretendida sabiduría, y por otro lado, la aplicación práctica de dichos conocimientos mediante el amor. La sabiduría y la compasión son los fundamentos de toda espiritualidad que se precie de ser llamada así (Wilber, 2005a, 389-392): “El camino del Ascenso es el camino de lo Bueno; el camino del Descenso es el camino de la Bondad. (…) Los Muchos volviendo al Uno y uniéndose a Él es lo Bueno, y es conocido como sabiduría; el Uno de vuelta y abrazando los Muchos es Bondad, y es conocido como compasión”.

Sí, efectivamente, El ideal de la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental del ser humano (Martos, 2015, 289): “La sabiduría y el amor no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor [espiritualidad], y el amor a la verdad es el camino [filosofía]”.

¿Y cómo es posible integrar esos dos modos de saber? La filosofía perenne (3) propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación (Wilber, 2005b). En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research (Lazar, 2011), la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

En este sentido, cabe señalar que la meditación está siendo introducida en el ámbito escolar con resultados especialmente esperanzadores. Ese es el planteamiento de Robert W. Coleman, profesor de un colegio en Baltimore. El programa funciona junto a una organización sin ánimo de lucro llamada Holistic Life Foundation. Los resultados están siendo magníficos, con un increíble cambio de actitud en la mayoría de los niños con problemas de violencia y mal comportamiento en general. Del mismo modo, una escuela pública en Montevideo, Uruguay, previene la violencia y el bullying con la meditación y los ejercicios de la disciplina espiritual Falun Dafa. Es un proyecto escolar introducido por la docente de 6° grado Yennyfer Quartino que busca construir una cultura en convivencia pacífica, permitiendo que los niños experimenten paz interna y solucionen sus conflictos en armonía. En consecuencia, Quartino diseñó un proyecto enfocado en los Derechos Humanos como camino hacia una cultura para la paz.

Concluyendo, pues, la meditación es una herramienta esencial para aumentar la inteligencia emocional, transformar emociones y alcanzar un estado de paz y concentración. Muchos colegios están integrando ya estas técnicas en sus dinámicas educativas en busca de los beneficios que aporta a su alumnado. En dicho sentido, unos 200 colegios públicos españoles han incorporado el “mindfulness” al horario escolar. Es una práctica de raíces budistas, pero sin sus connotaciones religiosas y que consiste en tomar consciencia del momento presente, atendiendo a las emociones: en clases con alumnos cada vez más hiperestimulados, les permite parar 15 minutos al día. Niños y profesores del colegio Ramiro Soláns de Zaragoza lo practican después del recreo.

Pero si hablamos de iluminación, es imperativo recordar la alegoría del Mito de la Caverna de Platón, que alude al despertar cognitivo del sujeto cognoscente en el Mundo de las Ideas, cuya idea suprema es el Bien. Es el mismo amor profesado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Ese camino de crecimiento interior ha sido obviado por Occidente y evidenciado por pensadores cualificados: Baudrillard con la hiperrealidad, y Bauman con la sociedad líquida, respectivamente la conciencia fragmentada -del “yo”- y la ausencia de amor -entre “nosotros”-, son las causas de todos los males de Occidente. A dicha degeneración cultural cabe sumar una razón obnubilada por un pensamiento débil que solo apuesta por el individualismo, la competencia y un imposible crecimiento infinito en un mundo finito, y que conduce a la destrucción no solo de la biosfera sino también de la noosfera. La razón (yo-ego) aniquilando al espíritu colectivo (nosotros), esa es la historia de Occidente y, por antonomasia, el fracaso epistemológico de la filosofía materialista requiriendo, por tanto, de una sanación trascendental mediante la perenne espiritualidad, mediante el otro modo de saber contemplado en el misticismo contemplativo, el cual propugna una dimensión moral hacia el “nosotros” kantiano (4) . Así, la sanación trascendental sustentada en una aprehensión cognitiva desde la no-dualidad (misticismo contemplativo), se constituye en un nuevo paradigma de conocimiento amparado en la filosofía transpersonal como disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia.

En efecto, una sanación trascendental del ser humano así argumentada contempla una auténtica intuición espiritual o intuición moral básica que debe ser aprehendida con el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo del propio “ello” mediante la asunción de los correspondientes derechos y responsabilidades, tal como han sido explicitados en la primera parte de esta investigación; dicho de otro modo, la intuición moral básica se constituye en una ética epistémica (5) que debe ser aprehendida desde la no-dualidad por el sujeto cognoscente para orientar certeramente sus actos, pensamientos y sentimientos. En definitiva, dicha sanación trascendental se sustenta en una cuestión ética con sólidos pilares epistemológicos enmarcados en una antropología filosófica que propugna a la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia y en una alternativa esperanzadora para trascender la crisis de la filosofía occidental.

Ciertamente, como apunta el filósofo y físico Mario Bunge (2002), la filosofía académica actual se encuentra en un preocupante estancamiento. Bunge sustenta un materialismo emergentista pues la ciencia, según él, es la única forma de conocimiento legítima. Sin embargo, a pesar de los impresionantes logros de la neurobiología, todavía no han llegado a determinar donde se encuentra el centro de la conciencia (Félix, 2008: 33). Por tanto, la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia se presenta como esperanzadora para transcender a la crisis del concepto de sujeto reconocido por el propio Bunge.


NOTAS:

(1) La filosofía transpersonal es una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia así como los estudios de la conciencia. El filósofo Ken Wilber es un emblemático representante del movimiento transpersonal que surge del encuentro entre la psicología occidental (en particular de las escuelas psicoanalíticas, junguiana, humanista y existencial) y las tradiciones contemplativas de Oriente (en especial el budismo zen, el taoísmo y el hinduismo).

(2) El imperativo categórico kantiano, nacido en la razón y con una finalidad eminentemente moral, tiene tres formulaciones. El imperativo categórico es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant (2006) empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Según Kant, del imperativo categórico existen tres formulaciones: 1- “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. 2- “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca solo como un medio”. 3- “Obra como si, por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines”.

(3) Según el psicólogo transpersonal Iker Puente (2011,18):

"La idea de una filosofía perenne aparece a lo largo de toda la filosofía occidental, y ha ido tomando diversas formas a lo largo de su historia. El término philosophia perennis fue empleado por primera vez por Agustino Steuco en 1540 en su libro De perenni phiolosophia, un tratado de filosofía cristiana en el que defendía la existencia de un núcleo común en la filosofía de toda la humanidad que se mantiene idéntico a través del curso de la historia. (…) Esta unidad en el conocimiento humano deriva, según los partidarios de la filosofía perenne, de la existencia de una realidad última que puede ser aprehendida por el intelecto en determinadas condiciones especiales".

Dicha dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia, en el ámbito de la psicología, tiene su correlato con el surgimiento de la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista. Según Iker Puente (2011, 24):

"La psicología transpersonal nació a finales de los años sesenta en los EE.UU. a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas (entre los que se encontraba Anthony Sutich y Abraham Maslow, fundadores de la psicología humanista, y el psiquiatra Stanislav Grof) en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia. Sus fundadores pretendían realizar una integración de las tradiciones místicas occidentales y orientales con la psicología humanista. La orientación transpersonal surge, pues, del encuentro entre la psicología occidental (en particular de las escuelas psicoanalíticas junguiana, humanista y existencial) y las tradiciones contemplativas de Oriente (en especial el budismo zen, el taoísmo y el hinduismo)".

(4) En este ensayo se hará sucesivas referencias al “nosotros” kantiano, el cual hay que interpretar como la esfera práctica o razón moral, es decir, a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo. La obra Crítica de la razón práctica de Kant (2008) trata de la filosofía ética y moral que, durante el siglo XX, se convirtió en el principal punto de referencia para toda la filosofía moral. El imperativo categórico es un concepto central en la ética kantiana, y de toda la ética deontológica moderna posterior. Pretende ser un mandamiento autónomo (no dependiente de ninguna religión ni ideología) y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones. Kant empleó por primera vez el término en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (Kant, 2006). Según Kant, del imperativo categórico existen tres formulaciones: 1- “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”. 2- “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca solo como un medio”. 3- “Obra como si, por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines”.

(5) Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel (2011) en La complejidad: hacia una epísteme transracional, resumen del artículo:

"En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que solo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdiciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo."

Como objetivo ilustrativo de esta nota, destacamos la conclusión final de dicho artículo:

"Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal. "


BIBLIOGRAFÍA:

Bunge, Mario. Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Gedisa, 2002.

Félix, Alejandro. Las consecuencias teóricas del materialismo emergentista de Bunge: trascendencia del pensamiento filosófico, crisis del sujeto y afirmación del devenir. En: Konvergencias Filosofía, ISSN 1669-9092, Año VI, Número 19, 2008.

Kant, Immanuel (2006), Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Tecnos, Madrid.

Kant, Immanuel (2008), La crítica de la razón práctica, Losada, Buenos Aires.

Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En:Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43.Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

Márquez Fernández, Álvaro B.; Díaz Montiel, Zulay C. “La complejidad: hacia una epísteme transracional”. Telos, vol. 13, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 11-29. Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín Maracaibo, Venezuela.

Martos, Amador (2015), La educación cuántica, Corona Borealis, Málaga.

Puente, I. (2011). “Filosofía oriental y ciencias cognitivas: una introducción”. En: Enrahonar. Quaderns de Filosofía , Nº 47, 15 a 37. Universidad Autónoma de Barcelona, España.

Wilber, Ken (2005a), Sexo, Ecología, Espiritualidad,Gaia Ediciones, Madrid.

Wilber, Ken (2005b), “Aquello que está siempre listo”, en: Wilber, El espectro de la conciencia (pp.375-432), Kairós, Barcelona.
Ver más


Volver