"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)

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DESPERTAR ESPIRITUAL

7 - DESPERTAR ESPIRITUAL: LA INTUICIÓN ESPIRITUAL

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción de la nota 107 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 269:

Es conveniente recordar a Morgado que, según Ken Wilber, el cerebro es un “ello” (externo) y la mente es un “yo” (interno). La epistemología de lo conmensurable tiene como objeto de estudio al “ello” mediante la ciencia, pero la interpretación cultural y de la conciencia subjetiva pertenecen propiamente a la hermenéutica de lo inconmensurable, una disputa histórica entre ciencia y religión. Como dijera Einstein: “Cada día sabemos más y entendemos menos”. Pero, principalmente, porque Morgado y tantos escépticos como él no han comprendido aún que hay dos modos de saber: el método científico y el trascendental. Es posible hacer una síntesis de ambos modos de saber mediante una genuina intuición espiritual (1) (Martos, 2017).


Nota (1):

Para aquel lector interesado en profundizar en la comprensión de la intuición espiritual, le remito a mi obra Filosofía transpersonal y educación transracional (Martos, 2017) , he aquí el resumen:

La síntesis de saberes mediante la intuición espiritual

Esta obra postula la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad, lo cual conlleva aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual.

Esos dos modos de saber así aprehendidos mediante la intuición espiritual, posibilitan una síntesis entre la filosofía y la espiritualidad como condición para salvar el abismo cultural de la humanidad. Para tal finalidad, el autor recurre a tres inconmensurables pensadores: Platón, Kant y Wilber. Las Tres Grandes categorías platónicas -la Verdad, la Belleza y la Bondad- que fueron respectivamente diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas (“ello”, “yo” y “nosotros”), requieren imperativamente de una integración entre la naturaleza, la conciencia y la cultura.

La intuición moral básica argumentada por Ken Wilber se constituye como una necesaria cuestión ética para la integración del “ello”, “yo” y “nosotros” y, consecuentemente, en una ética epistémica dentro de un marco de una episteme transracional para salvar así el abismo cultural de la humanidad; dicho de otro modo, se argumenta una antropología filosófica que permita trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante una renovada interpretación de la historia del pensamiento, su ciencia y la propia espiritualidad pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.

Esta obra reivindica una antropología filosófica que contemple a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano mediante una educación transracional que implemente la razón con el corazón. Así, la filosofía transpersonal y la educación transracional se vislumbran como una condición sine qua non para trascender a la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental.

No obstante, para contextualizar a la intuición espiritual en el constructo cognitivo de este ensayo, haré una sucinta referencia a la obra Breve historia de todas las cosas , en la que Wilber (2005) centra su atención en tres tópicos: la interpretación de las intuiciones espirituales, la ética medioambiental y las posibles líneas de desarrollo de la futura evolución del mundo. Por cuestión de espacio, me refiero a continuación solamente a las intuiciones espirituales en los términos explicados por Wilber:

Las intuiciones espirituales y el abismo cultural

No obstante el pecado de orgullo de la cultura occidental al marginar lo auténticamente espiritual, en opinión de Wilber, muchas personas tienen verdaderas intuiciones de los estadios transpersonales iniciales pero, a su juicio, son interpretadas o descifradas de una forma inapropiada por estar atrapadas en el moderno marco de referencia descendente y en su correspondiente disociación entre el yo, la cultura (nosotros) y la naturaleza (ello). Por ejemplo, una intuición del Alma Global del Mundo interpretada en función de su Yo superior -intencional-, tenderá a ignorar los componentes conductuales, sociales y culturales tan indispensables para la auténtica transformación (Figura 5.1). También puede ocurrir que se caiga en el otro extremo, que se sienta que es uno con el mundo y luego concluya que ese mundo con el que se ha fundido es la simple naturaleza empírica, ignorando entonces el mundo subjetivo e intersubjetivo (Figura 7.1). De modo que puede ocurrir que la intuición sea genuina pero que la interpretación termine tergiversando completamente las cosas cuando se realiza exclusivamente en función de su cuadrante favorito en lugar de rendir tributo por igual a los cuatro cuadrantes.

Según Wilber, cuando más en contacto se halle con el Yo superior, más comprometido estará usted con el mundo y con los demás, como un componente de su auténtico Yo, el Yo en el que todos somos Uno. Tener en cuenta los cuatro cuadrantes ayuda a manifestar esta realización y a respetar a todos y cada uno de los holones como una manifestación de lo Divino. Ciertamente, en la Suprema Identidad, uno está asentado en la Libertad, pero esa Libertad se manifiesta como actividad compasiva, como atención y como respeto. Las interpretaciones más certeras favorecen la posterior emergencia de intuiciones más profundas relativas a los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”, no solo en cuanto a la forma de actualizar el Yo superior sino también con respecto a la manera de integrarlo en la cultura (nosotros), encarnarlo en la naturaleza (ello) e impregnarlo en las instituciones sociales, en definitiva, una interpretación que tenga en cuenta los cuatro cuadrantes en los que se manifiesta el Espíritu.

El gran descubrimiento de la posmodernidad es que no existe nada dado de antemano, un descubrimiento que abre a los seres humanos a un Espíritu que deviene cada vez más agudamente consciente de sí mismo en la medida en que va recorriendo el camino que le conduce a despertar en la supraconciencia, sin embargo, los pensadores religiosos antimodernos se hallan completamente atrapados en la visión agraria del mundo y no comprenden siquiera las modalidades moderna y postmoderna del Espíritu. No parecen haber comprendido que la esencia de la modernidad consiste en la diferenciación del Gran Tres, despreciando así la evolución como proceso que está operando para socavar su autoridad. Es irónico que las mismas autoridades religiosas se hayan convertido en uno de los principales obstáculos para la aceptación moderna y postmoderna del Espíritu.

Se dice a veces que uno de los mayores problemas de las sociedades occidentales es el abismo existente entre ricos y pobres aunque, en opinión de Wilber, el abismo más alarmante es el abismo interior, un abismo cultural, un abismo de conciencia, un abismo, en suma, de profundidad. Y en cada nueva transformación cultural, este abismo cultural, este abismo de conciencia es cada vez mayor. El abismo que existe entre la profundidad promedio que ofrece esa cultura y el número de quienes realmente pueden alcanzarla, genera una tensión interna que puede propiciar la patología cultural. ¿Existe alguna solución?

El problema real tampoco es el abismo cultural, nuestro problema real es que ni siquiera podemos pensar en el abismo cultural. Y no podemos hacerlo porque vivimos en un mundo chato, un mundo que no reconoce la existencia de grados de conciencia, de profundidades, de valores y de méritos. En este mundo, todo tiene la misma profundidad, es decir, cero. Y puesto que nuestra chata visión del mundo ni siquiera reconoce la profundidad, tampoco puede reconocer el abismo profundo, el abismo cultural, el abismo de conciencia. En consecuencia, la explotación de los países desarrollados y “civilizados” proseguirá hasta el momento en que reconozcamos este problema y busquemos las formas de comenzar a resolverlo. Mientras sigamos sosteniendo esa visión chata del mundo, el abismo cultural no podrá ser resuelto, porque la visión chata del mundo niega de plano la existencia de la dimensión vertical, de la transformación interior, de la trascendencia. Y si nuestra visión del mundo sigue sin permitirnos reconocer el problema, no está lejos el momento en que el abismo cultural termine provocando el colapso de nuestra cultura.

Según Wilber, cuando yo intuyo claramente al Espíritu, no solo intuyo su resplandor en mí mismo, sino que también lo intuyo en el dominio de los seres que comparten el Espíritu conmigo (en forma de su propia profundidad). Y es entonces cuando deseo proteger y promover ese Espíritu, no solo en mí sino en todos los seres en los que se manifiesta. Pero además, si intuyo claramente al Espíritu, también me siento alentado a implementar ese despliegue espiritual en tantos seres como pueda, es decir, no solo en los dominios del “yo” o del “nosotros”, sino que también me siento movilizado a implementar esta realización como un estado objetivo de cosas (en los dominios del “ello”, en el mundo). El hecho que el Espíritu se manifieste realmente en los cuatro cuadrantes (o, dicho de modo resumido, en los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”) supone también que la auténtica intuición espiritual es aprehendida con el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo de cosas del propio “ello”. En definitiva, proteger y promover la mayor profundidad a la mayor amplitud posible. Esa es, en opinión de Wilber, la intuición moral básica de todos los holones, sean o no humanos.


Bibliografía:

Martos, Amador. Filosofía transpersonal y educación transracional. España: Amazon, 2017.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairós, 2005.
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DESPERTAR ESPIRITUAL

8 - DESPERTAR ESPIRITUAL: EL DESPERTAR ESPIRITUAL

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo está reproducido en la segunda parte de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

Este artículo está reproducido en el capítulo 4-5 de la segunda parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

"El mundo solo podrá cambiar cuando cada uno de nosotros se empodere de su interioridad pensativa y espiritual, evolucionando así desde la conciencia personal a la conciencia transpersonal" (Amador Martos, filósofo transpersonal).

Con la emergencia de la mente a partir de la modernidad, el Espíritu comienza a tomar conciencia de sí mismo, lo cual, entre otras cosas, introduce en el mundo la conciencia moral, una moral, por cierto, completamente ajena al mundo de la naturaleza. Por tanto, el Espíritu está comenzando a despertar a sí mismo, conocerse a sí mismo a través de los símbolos, los conceptos, dando así origen al mundo de la razón y, en particular, al mundo de las morales conscientes. Así, pues, la naturaleza es Espíritu objetivo, mientras que la mente es Espíritu subjetivo. En ese momento histórico –en el momento en que la mente y la naturaleza se diferenciaron-, el mundo parece escindirse en dos, la mente reflexiva y la naturaleza reflejada, pero la modernidad se hallaba temporalmente estancada en la batalla entre la mente y la naturaleza, entre el ego y el eco. En opinión de Shelling, esta síntesis no dual como identidad entre el sujeto y el objeto en un acto atemporal de autoconocimiento, es una intuición mística directa. Para Shelling, y también para su amigo y discípulo Hegel, el Espíritu se enajena de sí mismo para dar lugar a la naturaleza objetiva, despierta a sí mismo en la mente subjetiva y termina retornando así en la pura conciencia inmediata no dual en la que sujeto y objeto son uno, y la naturaleza y la mente se funden en la actualización del Espíritu. El Espíritu se conoce a sí mismo objetivamente como naturaleza, se conoce subjetivamente como mente y se conoce absolutamente como Espíritu. Esos tres momentos también son conocidos como subconsciente, consciente y supraconsciente, o dicho de otro modo, prepersonal, personal y transpersonal; o preracional, racional y transracional; o biosfera, noosfera y teosfera (Wilber, 2005).

Todo ello, traducido en términos evolutivos y psicológicos (Laszlo, 2004), equivale a decir que El gen egoísta (Dawkins, 2002) puede ser trascendido conscientemente Más allá del ego (Vaughan y Walsh,2000), dicho de otro modo, el egoísmo puede ser trascendido hacia la compasión y, respectivamente, la conciencia personal hacia la conciencia transpersonal (1). Así, desde dicha perspectiva, la afirmación de Dawkins (2002: 3), de que “el amor universal y el bienestar de las especies consideradas en su conjunto son conceptos que, simplemente carecen de sentido en cuanto a la evolución” es un simple reduccionismo desde el materialismo científico, obnubilado por una prepotencial racional en cuanto causa explicativa al obviar que el Kosmos (2) es autotrascendente y regido por los veinte principios (3). Dicho de otro modo, La evolución del amor (Hüther, 2015) ya es contemplada desde la neurobiología y la sociobiología como un fenómeno de la evolución humana pues, más allá del valor de los genes egoístas o la superviviencia del más fuerte, interviene la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor. Para Hüther, a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, el sentimiento del amor sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie humana pues es la fuente de nuestra creatividad y la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales y, más decisorio aún, nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. En definitiva, la única fuerza que puede vencer a la competencia autodestructiva es el amor mediante el compromiso de equipo y la creatividad participativa.


BIBLIOGRAFÍA:

Dawkins, Richard. El gen egoísta. Barcelona: Salvat Editores, 2002.

Hüther, Gerald. La evolución del amor. Barcelona: Plataforma, 2015.

Laszlo, Ervin. La ciencia y el campo akásico: una teoría integral del todo. Madrid: Editorial Nowtilus, 2004.

Vaughan, F. y Walsh, R. Más allá del ego. Barcelona : Kairós, 2000.

Wilber, Ken. Breve historia de todas las cosas. Barcelona: Kairos, 2005.


NOTAS

(1) Etimológicamente el término transpersonal significa “más allá” o “a través” de lo personal, y en la literatura transpersonal se suele utilizar para hacer referencia a inquietudes, motivaciones, experiencias, estadios evolutivos, modos de ser y otros fenómenos que incluyen pero trascienden la esfera de la individualidad y de la personalidad humana, el yo o ego (Ferrer, 2003). Entre sus intereses centrales se encuentran “los procesos, valores y estados transpersonales, la conciencia unitiva, las experiencias cumbre, el éxtasis, la experiencia mística, la trascendencia, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, la realización (...) y los conceptos, experiencias y actividades con ellas relacionados” (Walsh y Vaughan, 1982:14). Entre sus objetivos principales se encuentra la delimitación de las fronteras y las variedades de la experiencia humana consciente (Rowan, 1996). (Cita extraída de la Tesis Doctoral titulada Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia, de Iker Puente Vigiola, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona, 2014).

Sin embargo, a los efectos prácticos de este artículo, el concepto de conciencia transpersonal se implementa también con la siguiente definición: En los estados modificados de consciencia estudiados por la psicología transpersonal se producen cambios en el flujo del pensamiento, en la percepción de la realidad y a nivel emocional. En estos estados pueden ocurrir experiencias de catarsis y, sobre todo, experiencias místicas o extáticas, que diversos autores han definido como religiosas, trascendentes, transpersonales o experiencias cumbre. En estas vivencias el mundo se percibe como una totalidad, en la que el propio individuo está inmerso. Se produce, al mismo tiempo, una sensación subjetiva de unidad, en la que el Yo individual se diluye, desapareciendo toda distinción significativa entre el Yo y el mundo exterior. Esta experiencia es vivida por la persona como algo positivo, y autores como Maslow o Grof señalan que puede tener efectos beneficiosos y terapéuticos. Sin embargo, la disolución del Yo previa a la sensación subjetiva de unidad, puede ser vivida por el sujeto como un momento de caos, de desequilibrio y desestructuración, de pérdida de los puntos de referencia habituales. Diversos autores se han referido a esta experiencia como muerte del ego. (Grof, 1988; Wilber, 1996; Fericgla, 2006). (Cita extraída del artículo titulado Psicología Transpersonal y Ciencias de la Complejidad: Un amplio horizonte interdisciplinar a explorar, de Iker Puente, Journal of Transpersonal Research, 2009, Vol. 1 (1), pp 19-28 ISSN: 1989-6077).

Por tanto, en este artículo, el paso de la conciencia personal a la conciencia transpersonal, debe interpretarse como la muerte del ego en su viaje iniciático hacia la percepción unitaria del sujeto cognoscente con el mundo (no dualidad entre sujeto y objeto), donde las emociones egoístas e individualistas dejan paso a la compasión. Se trataría, en suma, de un ascendente viaje iniciático-cognitivo similar al descrito como salida del mundo de las sombras en el Mito de la Caverna de Platón, para luego transmitir de un modo descendente la sabiduría adquirida en el Mundo de las Ideas, donde la reina es el Amor.

(2) Wilber examina el curso del desarrollo evolutivo a través de tres dominios a los que denomina materia (o cosmos), vida (o biosfera) y mente (o noosfera), y todo ello en conjunto es referido como “Kosmos”. Wilber pone especial énfasis en diferenciar cosmos de Kosmos, pues la mayor parte de las cosmologías están contaminadas por el sesgo materialista que les lleva a presuponer que el cosmos físico es la dimensión real y que todo lo demás debe ser explicado con referencia al plano material, siendo un enfoque brutal que arroja a la totalidad del Kosmos contra el muro del reduccionismo. Wilber no quiere hacer cosmología sino Kosmología.

(3) (Wilber, 2005b:72-119):

1- La realidad como un todo no está compuesta de cosas u de procesos, sino de holones.

2- Los holones muestran cuatro capacidades fundamentales: autopreservación, autoadaptación, autotrascendencia y autodisolución. Estas cuatros características son muy importantes y las vamos a estudiar una a una.

3- Autopreservación. Los holones se definen no por la materia de que están hechos (puede no haber materia) ni por el contexto en el que viven (aunque son inseparables de él), sino por el patrón relativamente autónomo y coherente que presenta. La totalidad del holón se muestra en la capacidad de preservar su patrón.

4- Autoadaptación. Un holón funciona no solo como una totalidad autopreservadora sino también como parte de otro todo mayor, y en su capacidad de ser una parte debe adaptarse o acomodarse a otros holones (no autopoiesis sino alopoiesis; no asimilación sino acomodación).

5- Autotrascendencia (o autotransformación). La autotrascendencia es simplemente la capacidad que tiene un sistema de llegar más allá de lo dado, e introducir en cierta medida algo novedoso; una capacidad sin la cual es seguro que la evolución no hubiera podido ni siquiera comenzar. El universo tiene la capacidad intrínseca de ir más allá de lo que fue anteriormente.

6- Autodisolución. Dado que cada holón es también un supraholón, cuando es borrado –cuando se autodisuelve en sus subholones- tiende a seguir el mismo camino descendente que éstos han seguido en el camino ascendente: las células se descomponen en moléculas, que a su vez se descomponen en átomos, y éstos en partículas que desaparecen en las probabilidades nubes transfinitas de “burbujas dentro de burbujas”.

7- Los holones emergen. Emergen nuevos holones debido a la capacidad de autotrascendencia. Primero las partículas subatómicas; después los átomos, moléculas, los polímeros; después las células, y así sucesivamente.

8- Los holones emergen holárquicamente. Es decir, jerárquicamente, como una serie ascendente de totalidades/partes. Los organismos contienen células, pero no al revés; las células contienen moléculas, pero no al revés; las moléculas contienen átomos, pero no al revés.

9- Cada holón emergente trasciende pero incluye a sus predecesores. Todas las estructuras básica y funciones son preservadas y llevadas a una identidad mayor, pero todas las estructuras de exclusividad y las funciones que existían debido, al aislamiento, a la separación, a la parcialidad, a la individualidad separada, son simplemente abandonadas y reemplazadas por una individualidad más profunda que alcanza una comunión más amplia de desarrollo.

10- Lo inferior establece las posibilidades de lo superior; lo superior estable las probabilidades de lo inferior. Aunque un nivel superior va “más allá” de lo dado en el nivel inferior, no viola las leyes o patrones del nivel inferior; no está determinado por el nivel inferior, pero tampoco puede ignorarlo. Mi cuerpo sigue las leyes de la gravedad, mi mente se rige por otras leyes, las de comunicación simbólica y la sintaxis lingüística; pero si mi cuerpo se cae por un precipicio, mi mente va con él.

11- El número de niveles que comprende una jerarquía determinada si esta es “superficial” o “profunda”; y al número de holones en su nivel dado le llamaremos su “extensión”. Esto es importante porque establece que no es solo el tamaño de una población lo que estable el orden de riqueza (u orden de emergencia cualitativa), sino más bien viene dado por su profundidad. Veremos que una de las confusiones más generalizadas de las teorías ecológicas generales o del nuevo paradigma (ya sean “pop” o “serias”) es que a menudo confunden gran extensión con gran profundidad.

12- Cada nivel sucesivo de la evolución produce MAYOR profundidad y MENOR extensión. Así, el número de moléculas de agua en el universo siempre será menor que el número de átomos de hidrógeno y de oxígeno. El número de células en el universo siempre será menor que el de moléculas, y así sucesivamente. Simplemente quiere decir que el número de totalidades siempre será menor que el número de partes, indefinidamente. Cuando mayor sea la profundidad de un holón, tanto mayor será su nivel de conciencia. El espectro de la evolución es un espectro de conciencia. Y se puede empezar a ver que las dimensiones espirituales constituyen el tejido mismo de la profundidad del Kosmos.

13- Destruye un holón de cualquier tipo y habrás destruido todos sus holones superiores y ninguno de sus inferiores. Es decir: cuando menos profundidad tiene un holón, tanto más fundamental es para el Kosmos, porque es un componente de muchos otros holones.

14- Las holoarquías coevolucionan. Significa que la “unidad” de evolución no es el holón aislado (molécula individual, planta, o animal), sino un holón más dentro del entorno inseparablemente ligado a él. Es decir, la evolución es ecológica en el sentido más amplio.

15- Lo micro está en una relación de intercambio con lo macro en todos los niveles de su profundidad. Por ejemplo, el ser humano y los tres niveles de materia, vida y mente: todos estos niveles mantienen su existencia a través de una red increíblemente rica de relaciones de intercambio con holones de la misma profundidad en su entorno.

16- La evolución tiende a seguir la dirección de mayor complejidad. El biólogo alemán Woltereck acuño el término anamorfosis – significa, literalmente, “no ser conforme”- para definir lo que vio como rasgo central y universal de la naturaleza: la emergencia de una complejidad cada vez mayor.

17- La evolución tiende a seguir la dirección de mayor diferenciación/integración. Este principio fue dado en su forma actual, por primera vez, por Herbert Spencer (en First principles, 1862): la evolución es un “cambio desde una homogeneidad incoherente e indefinida a una heterogeneidad coherente y definida, a través de continuas diferenciaciones e integraciones”.

18- La organización/estructuración va en aumento. La evolución se mueve del sistema más simple al más complejo y desde el nivel de organización menor hacia el mayor.

19- La evolución tiende a seguir la dirección de autonomía relativa creciente. Este es un concepto muy poco comprendido. Simplemente hace referencia a la capacidad de un holón para autopreservarse en medio de las fluctuaciones ambientales (autonomía relativa es otra forma de decir individualidad). Y de acuerdo con las ciencias de la complejidad, cuando más profundo es un holón, mayor es su autonomía relativa. La autonomía relativa simplemente se refiere a cierta flexibilidad ante el cambio de las condiciones ambientales.

20- La evolución tiende a seguir la dirección de un Telos creciente. El régimen, canon, código o estructura profunda de un holón actúa como un imán, un atractor, un punto omega en miniatura, para la realización de ese holón en el espacio y el tiempo. Es decir, el punto final del sistema tiene a “atraer” la realización (o desarrollo) del holón en esa dirección, ya sea un sistema físico, biológico o mental. Ha surgido toda una disciplina dentro de la teoría general de sistemas para dedicarse al estudio de las propiedades de los atractores caóticos y de los sistemas por ellos gobernados; se le conoce popularmente como la teoría del caos.
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DESPERTAR ESPIRITUAL

9 - DESPERTAR ESPIRITUAL: LA EVOLUCIÓN DEL AMOR

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción de la nota 65 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 101:

Siguiendo la estela de Wilber, mi obra Pensar en ser libre, de la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal es una humilde revisión de la historia del pensamiento al propugnar que el “movimiento transpersonal” debe ser rehabilitado históricamente más allá del misticismo cuántico, término acuñado peyorativamente por los caducos materialistas científicos. Evidencio en dicha obra que el pasado pertenece a la razón individualista, pero el futuro pertenece al espíritu colectivo. Así, esa razón egocéntrica, muy a su pesar, se está retorciendo de dolor (Jara, 2007a), un daño causado por el hombre al hombre, todo un contra sentido holístico de la naturaleza. Así, el giro natural, nunca mejor dicho, es que el genuino cogito cartesiano se auxilie con el espíritu kantiano mediante su imperativo categórico, lo que perennemente se ha conocido como amor. Lo que viene a decir la historia es que no se puede vivir sin amor (Hüther, 2015), porque es la más alta motivación que nos alienta a vivir, una cuestión ahora reconocida y evidenciada desde la neurobiología y la sociobiología (1) . ¿Acaso no hacemos lo que hacemos por amor a nuestros seres queridos? Pero ese amor ha sido también desahuciado del corazón de las personas por el perverso sistema capitalista que pone todo en venta, hasta nuestras emociones y nuestros sentimientos, anulando incluso nuestra voluntad sobre nuestros actos y pensamientos, convirtiéndonos entonces en autómatas productores de bienes de consumo para la exclusiva satisfacción del ego, descuidando así plenamente al espíritu. Desolador pensamiento occidental.


NOTA (1):

El darwinismo y la teoría de la evolución y la selección natural se han convertido en pilares de la biología moderna. Gracias a ellos entendemos un poco mejor cómo se ha desarrollado la vida en sus múltiples manifestaciones. Sin embargo, cuando hablamos de animales superiores, como el ser humano, no todo parece justificarse a través de un naturalismo simple. Gerald Hüther (2015), neurobiólogo y autor de La evolución del amor, afirma que hay que tener en cuenta también otro ingrediente crucial, que afecta a hacia dónde se dirige nuestra especie y por dónde ha transcurrido hasta la fecha. Ese ingrediente, para este prestigioso científico, es el amor.

Hüther considera que el amor, como manifestación biológica, resulta crucial para explicar la historia de la evolución humana reciente, como elemento de cohesión personal, de garantía de la unión en una pareja o de cooperación en un grupo social. Sin el amor, un fenómeno creado por la propia evolución, la intrincada red de enlaces familiares que se han venido sucediendo a lo largo de la historia sería muy diferente, y distintos también, con seguridad, los rumbos seguidos por nuestra especie. Gracia a él, no solo tienen valor los genes egoístas, o la supervivencia del más fuerte, sino también la capacidad de elección de pareja por motivos distintos a la simple atracción física o el instinto reproductor.

En esta obra, el también catedrático de ciencias naturales y doctor en medicina reflexiona sobre el concepto del amor y sus raíces biológicas, así como las consecuencias de su existencia. Puede decirse que nuestra comprensión del amor ha evolucionado con los tiempos, pero que a pesar del surgimiento de la razón y del pensamiento crítico, este sentimiento sigue siendo importante por su influencia en el futuro de la especie.

Hüther nos cuenta como, con el auge del naturalismo y la ilustración, Darwin y otros científicos tuvieron que convivir con los nuevos descubrimientos y con conceptos ya caducos, como las explicaciones de la religión sobre el origen del hombre. Pero a pesar de la llegada de la razón en este campo, aún costaba explicar el papel que tenía en todo ello el amor. Así, del darwinismo más descarnado, se pasó al darwinismo social, y posteriormente al determinismo del comportamiento. Finalmente, la sociobiología se apoderó de la escena.

Para Hüther, el amor también es la fuente de nuestra creatividad, no solo en el caso de músicos y artistas; también lo es para muchos grandes políticos y científicos. Es la base de nuestra existencia y nuestros logros culturales. Por el contrario, el estrés, la presión y la ansiedad no resultan del amor, sino de la competencia, que es la fuerza motora de la especialización, no de la creatividad. Según Hüther, todos somos “hijos del amor”, aunque a veces lo olvidamos porque la competencia y la guerra han impulsado grandes invenciones. Sin embargo, lo que nos une y lo que nos mantiene unidos a la naturaleza y a los demás es el amor, pese a la competencia.

Así, el amor es nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta. Estamos a punto de agotar nuestros propios recursos naturales, al explotarlos y contaminarlos, porque competimos entre nosotros, como individuos y como naciones. La única fuerza que puede vencer esta competencia autodestructiva es el amor, o si prefieres un término más cognitivo, el compromiso de equipo y la creatividad participativa. El amor es la fuente de logros evolutivos fundamentales. La selección sexual, es decir, la elección de pareja basada en un sentimiento que llamamos amor, provocó el moldeado de nuestros cuerpos en función de las preferencias y gustos de la pareja. Además, el amor paternal permitió fomentar las capacidades de nuestros hijos. Sin el cariño no seríamos capaces de dedicarnos a los demás y comprometernos. Tampoco podríamos alentarnos e inspirarnos los unos a los otros.

Para Hüther, es evidente de que para sacar provecho de nuestro potencial tenemos que encontrarnos los unos con los otros como sujetos en lugar de tratarnos como objetos. Solo la gente “amorosa” es capaz de tratar a los demás como sujetos. Pero, en la actualidad, nuestra cultura favorece a aquellos que usan y manipulan a los demás para lograr sus propósitos. A menos que este tipo de relaciones interpersonales y culturales desarrolladas a lo largo de la historia se supere, no seremos capaces de resolver ninguno de los problemas a los que nos enfrentamos ahora. La lucha por el poder y la dominación es la verdadera causa de todos nuestros problemas.

Ya es posible pues afirmar que el papel del amor es tan importante en el devenir de nuestra especie como puedan serlo otros factores biológicos. En este libro encontraremos los argumentos que lo confirman.

Bibliografía:

Hüther, Gerald. La evolución del amor. Barcelona: Plataforma, 2015.

Jara, Miguel. Conspiracines tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales. Barcelona: Martinez Roca, 2007a.
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DESPERTAR ESPIRITUAL

10 - DESPERTAR ESPIRITUAL: DIMENSIÓN ESPIRITUAL: UN DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo titulo situado en la página 263 de la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela), titulada:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN


La espiritualidad tiene que ver con el amor incondicional, la compasión, la comprensión del otro, la solidaridad, la apertura al infinito, transparencia en las acciones, con un sentido de pertenencia a un todo, por ello el despertar espiritual es el despertar de la consciencia, ver la vida desde el espíritu da plenitud, siendo por esto que estimamos que la verdadera espiritualidad es aquella que produce en el ser humano una transformación interior.

Cabe destacar que las personas no poseen solamente exterioridad, que es su expresión corporal. Ni solo interioridad, que es su universo psíquico interior. Están dotadas también de profundidad, que es su dimensión espiritual, lo que las hace a todas luces un ser humano complejo. Es por ello, que el espíritu nos permite hacer una experiencia de no dualidad bien descrita por el zen budismo: “tú eres el mundo, eres el todo”. La dimensión espiritual hace además referencia a la experiencia interior más profunda de la persona, que la conduce a dotar de sentido y propósito a las propias acciones y existencia, sean cuales sean las circunstancias externas, lo que significa aprender a centrarse en algo que va más allá de uno mismo , esto es trascender el ego que viene aparejado con un despertar de la consciencia, que a su vez permite el uso del potencial creativo, y la contemplación de la vida, aprovechándola de acuerdo con las propias aspiraciones y las del grupo a que pertenece.

Al respecto, si hablamos de espiritualidad, es necesario saber que se trata de transformar el corazón y la mente, que nos lleve a un profundo cambio interior y con ello un trascender el ego, a nuestra consciencia, así nos daremos cuenta que solo a partir de esta concepción estaremos en condiciones de comprendernos y comprender al resto de la humanidad. Metafóricamente, estas ideas reflejan lo que vendría a ser un puente en tres dimensiones por lo que tenemos así, que para una psicología del homo complexus se requiere de una ciencia conductual que reconozca la dimensión espiritual del ser, entre tanto una educación desde y para la comprensión amerita una educación transracional, afianzada en la espiritualidad, complementada por una inteligencia espiritual sustentada en la psicología compleja. Con ello, pensamos que desde el plano de lo místico y de la espiritualidad, podremos llegar a posarnos en una psicología del homo complexus para de esta forma lograr una educación desde la comprensión, esto sería un verdadero despertar de la consciencia, “al trascender el ego mediante un racionalismo espiritual, expandiendo la dimensión personal hasta la transpersonal” (Martos 2014, p. 26).

Ese despertar de la conciencia del que venimos hablando es un sendero que ya Platón nos dio a conocer a través del Mito de la Caverna, rememoremos que el mismo es una analogía sobre la realidad de nuestro conocimiento. Es así como Platón crea ese mito para mostrar en sentido figurativo como la vida nos encadena mirando hacia la pared de una cueva, desde que nacemos y, como las sombras que vemos reflejadas en la misma componen nuestra realidad. En este sentido, el autor nos relata la situación de hombres encadenados a una cueva desde su nacimiento, donde lo único que ven son las sombras reflejadas en el interior de ésta, y solo escuchan algunos ruidos exteriores, con lo que van creando la realidad a partir de lo que van sintiendo. Sin embargo, uno de los prisioneros finalmente se libera de las de cadenas y sale al mundo exterior aprendiendo y conociendo sobre la “realidad”. Cuando el hombre libre vuelve a la caverna para liberar a sus amigos prisioneros, nadie lo escucha, lo acusan de mentiroso y lo condenan a muerte: ¿Cómo liberar al ser humano de las ataduras de la realidad de la caverna?, la masa está cómoda en su ignorancia y violenta hacia quienes insinúan esa ignorancia negando la posibilidad de autogobernarse. Inferimos de lo narrado que el camino ascendente de la consciencia, hacia la sabiduría, hacia su despertar parte de este ensayo de Platón como un corolario que posibilite ver a distancia la salida del mundo de las sombras.

Esto ofrece un reto a los activistas cuánticos quienes como el esclavo liberado que ha visto la luz, tienen que retornar al mundo de las sombras, para contagiar de las buenas nuevas a los demás ignorantes esclavizados a un caduco sistema de creencias, teniendo que luchar contra una poderosa masa crítica artificiosamente manipulada e inducida hacia la sociedad de la ignorancia (Martos, 2017).

¿Cómo llevar a cabo tal tarea de alumbramiento cognitivo y espiritual? Con una actitud pedagógica como la pretendida por la educación transracional, cuántica, una visión espiritual holística del ser humano, considerando que el espíritu no es una parte de las personas al lado de otras, es el ser entero que por su consciencia se descubre perteneciendo a un todo y como porción integrante de él (Martos, 2014).

Es destacable, que por el espíritu tenemos la capacidad de ir más allá de las meras apariencias, de lo que vemos, pensamos, escuchamos y amamos. Podemos aprehender el otro lado de las cosas, su profundidad, en este sentido, solo la vida del espíritu da plenitud al ser humano (Boff, 2017), esto es un bello sinónimo de espiritualidad. Resulta obvio que en nuestra cultura olvidamos cultivar esa vida del espíritu, que es nuestra condición radical, donde se albergan las grandes preguntas, anidan los sueños más osados y se elaboran las utopías más generosas.

Recordemos también que la espiritualidad tiene que ver con una experiencia y no con ideas o códigos, tiene que ver con la vida, no con dogmas y doctrinas y además con el despertar de nuestras consciencias. Asimismo, la espiritualidad es propia de cada ser humano, ya que desde ella desarrollamos la capacidad de dialogar, escuchar, de acoger, de comunicarnos, comprendernos, comprender al otro, e incluir. Por lo tanto, pensamos que la verdadera espiritualidad consiste en saber entender el mundo del otro sin imponerle el nuestro lo que se traduce en empatizar con él.

Concluyendo podemos destacar que hay una diferencia entre espiritualidad y religión, al respecto cuando se le preguntó a Boff (teólogo brasilero) cuál era la diferencia entre religión y espiritualidad respondió: “Las religiones producen guerras, la espiritualidad produce paz”
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11 - DESPERTAR ESPIRITUAL: INTELIGENCIA ESPIRITUAL

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo titulo situado en la página 260 de la Tesis Doctoral de Noemí Siverio (Venezuela), titulada:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN


La inteligencia espiritual nos hace un recordatorio sobre el hecho que el despertar espiritual consiste en separar los sentimientos de la consciencia. Caer en cuenta de la identificación de la mente, de la que provenimos, y reconocer que ahí no está nuestra verdadera identidad. Requerimos entender que la espiritualidad o inteligencia espiritual al hacernos crecer en compresión de nuestra verdad, nos pone en camino de desaprobación, por eso a más espiritualidad, menos ego y menos egocentrismo. De esto deviene que el criterio decisivo de una existencia espiritual no puede ser otro que la desegocentración, la bondad, la compasión, la compresión del otro, unidos a la ecuanimidad de quien ya ha descubierto que su verdadera identidad transciende todo vaivén y toda impermanencia. Por lo que el término inteligencia espiritual puede ser definido como la capacidad de encontrar un sentido profundo de la vida, de la existencia.

A lo anterior nos acercamos a través de las siguientes ideas: “La dirección que no ha de variar aunque se cambien los vehículos y los caminos, es el progresivo descentramiento del yo, tanto personal como comunitariamente” (Melloni, 2000, p.18).

Por otro lado, reseñaremos sin ánimos de ser reduccionistas que existe una perspectiva, un planteamiento en torno a la existencia de un gen de Dios, de acuerdo a esto se revela que la inteligencia espiritual, procede de una base biológica que habita en el cerebro humano, al que le confieren el nombre de “punto Dios”, algunos científicos (Boff, 2011). No obstante, tal inteligencia requiere que la desarrollemos a lo largo de nuestra vida, por lo que no basta con constatar ese “punto Dios”. Hay que desarrollar la inteligencia espiritual, volviéndonos hacia nuestro interior, dialogando con nuestro centro y con lo profundo que nos contiene. Podemos así interpretar que si la inteligencia espiritual está en nosotros, y al ser nosotros parte del universo, entonces significa que esta inteligencia constituye una propiedad del universo; por tanto la misma al ser inherente al hombre y al cosmos nos conduce a la comprensión compleja de las personas.

Otro elemento relevante en torno al tema que nos ocupa, es que el ser humano no está dotado solo de inteligencia intelectual y emocional sino también espiritual. Lo que nos permite visualizar además que la integración de las tres, nos abre a una comunión amorosa con todas las cosas, así como a una actitud de respeto, reverencia y comprensión hacia los otros seres humanos (Zohar y Marshall, 2002). Por lo que pensamos que solo a partir de lo descrito podemos integrarnos en el todo, sentirnos parte de la comunidad de vida, acogidos como compañeros en la gran aventura cósmica y planetaria.

Adicionalmente, es importante traer a colación que los términos inteligencia espiritual atesoran gran cantidad de significados: hablamos de una capacidad interior del ser humano, algo que no vemos, no percibimos en el cuerpo o en el rostro de las personas, sin embargo, está en ellas y se expresa a través de su obrar, su decidir, su actuar.

Por tanto es una capacidad interna de cada ser, como lo es la imaginación, la memoria, la voluntad, que lo conduce a un transcender el ego, así como también a un despertar de la consciencia, que son expresados a través de su obrar. Es por todo ello que en esta investigación estamos de acuerdo en que la psicología está llamada a contar con la categoría de “espíritu”, lo que le permitirá acercarse de forma más completa a la vida humana, a la complejidad del ser y por ende a su comprensión.

En este transitar por el tema de la inteligencia espiritual no podemos dejar de lado que la misma da el poder de tomar distancia de la realidad y de nosotros mismos, no en el sentido físico, más si en el sentido mental, es decir, separarse sin dejar de ser, sin dejar el mundo. Por ejemplo, para poder valorar y comprender un vínculo, una amistad, es esencial tomar distancia y, luego desde la contención de las emociones, de las pasiones valorar de manera ecuánime, con lo que estamos comprendiendo así al ser humano. También, la inteligencia espiritual facilita el adéntranos por aquella ruta infinita que nos conduce al conocimiento de nosotros mismos, porque cuando una persona cultiva la inteligencia espiritual tiene capacidad para distinguir el personaje del ser, la representación de la esencia. Esto nos permitirá llegar a desprendernos del ego y abrirnos a la dimensión transcendente que se denomina Self (Torralba, 2017).

Lo anterior nos permite considerar que la inteligencia espiritual conecta al ser humano con el gozo estético, facilita deleitarnos con la belleza natural, con lo artístico y con la simplicidad de las pequeñas cosas. Conectándonos con el sentido del misterio, de lo insondable, lo que va más allá de lo desconocido, o se conoce mal, con lo que está oculto, lo que no se percibe con los sentidos, ni se aclara con la razón.

Por eso esta inteligencia nos lleva a la búsqueda de la sabiduría que permite la labor de síntesis, para la mirada en conjunto. Es así como, desde la perspectiva de la espiritualidad podemos comprender que la inteligencia espiritual facilita el darnos cuenta de que existimos, experimentando una sorpresa que nos conduce a amar la vida y a gozar intensamente de ella, trascendiendo de esta forma nuestro ego y posicionándonos en un “Nosotros”, que conduzca a la compresión del ser humano (Buzan, 2003).

En atención a lo expresado hasta aquí , aunado a las reflexiones a las que nos llevó este constructo es importante tener claro que la inteligencia espiritual no tiene que ver con el intelecto, es una inteligencia que emerge como consecuencia del cultivo de los espiritual, o lo que algunos místicos llaman evolución de la consciencia. En este sentido las persona que se aproximan a esta dimensión llegan a la altura donde sus capacidades intelectivas, perceptivas, e intuitivas se potencian. Es por esto, que nos adherimos a la idea que esta inteligencia que venimos referenciando se da en la medida en la que haya una apertura a lo que es la vivencia espiritual, la compasión hacia el otro, la conexión con nuestra supraconsciencia, la sabiduría, lo que nos conducirá a la comprensión del ser humano. De lo antes expuesto se deriva que la evolución espiritual viene a ser un elemento importante en el proceso de hominización, es decir, nos hacemos más humanos en la medida en la que cultivamos lo espiritual en cada uno de nosotros.

Para concluir deseamos expresar que la inteligencia espiritual nos da la facultad de valorar, tarea esta que es propiamente humana convirtiendo a la persona en un sujeto ético, es por ello que la experiencia ética halla su fundamento en esta inteligencia. Somos seres que podemos experimentar comportamientos éticos porque tenemos capacidad de tomar distancia y llevar a cabos valoraciones. Solo el ser humano es capaz de construir su propia pirámide de valores (pirámide axiológica) y vivir conforme a ella gracias a la experiencia espiritual (Buzan, 2003).
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12 - DESPERTAR ESPIRITUAL: LA SABIDURÍA COMO CIENCIA PARA LA SANACIÓN ESPIRITUAL

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo está reproducido como capítulo 12 de la segunda parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

Desde las ciencias humanas también se trabaja en la sanación espiritual, como acredita Annie Marquier, escritora, conferenciante y autora de varios libros. Tiene una profunda formación en áreas de la ciencia (matemáticas, Universidad de Paris), el arte (música), y diversas disciplinas espirituales, entre ellas, la psicología holística y transpersonal. A dicha formación hay que añadir su experiencia profesional durante más de veinticinco años a la investigación y la enseñanza del desarrollo de la conciencia. Annie Marquier dirige en Quebec con su hija, el Instituto de Desarrollo de la persona. Fundado en 1982, se ofrece en él formación, conferencias, y encuentros culturales educativos en el campo del desarrollo personal y espiritual. El objetivo principal del programa es permitir a cada participante experimentar la realidad de la conciencia superior, así como la experiencia interior. La maestría adquirida permite tener fuerza, equilibrio, paz y serenidad en los acontecimientos de la vida, así como una capacidad creativa y contribución positiva y original en el mundo.

Como vemos, la auténtica sanación se halla en el interior de las personas, pues solo con el conocimiento de sí mismo se puede lograr la sabiduría que sana todo sufrimiento, más que nunca “conócete a ti mismo”. Pero ser sabio no es una tarea fácil. En este sentido, me permito recomendar la obra El ideal de la sabiduría de Roger-Pol Droit. Aborda en este libro un acercamiento a los diversos destinos que a la figura del sabio le ha correspondido interpretar a lo largo de la historia en Europa y Asia. Su cometido consiste en discernir claramente cómo se ha llegado a la formación del ideal del sabio antiguo, destacando en paralelo la posibilidad de su regreso a nuestros días. El ideal de la sabiduría es un libro intrépido e incluso entrañable, pues intenta recoger, al modo en que lo hacen las fotografías, los momentos más característicos que a Buddha, Zhuang-Zi, Epicuro, Confucio, Montaigne, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza (entre otros) les valieron para entrar en el Panteón Universal de la Sabiduría, y a la vez, en iniciadores de corrientes que muchos de nosotros nos hemos visto empujados a seguir incondicionalmente, aunque en ningún caso bajo el estandarte de la obligación o la urgencia del momento: estas figuras ejercen más bien la función de un faro luminoso, bajo cuyo auspicio somos capaces de arriar las velas del barco que lleva una única –aunque nada ligera– carga de nuestra existencia.

Droit se pregunta, inmerso en una reflexión de gran actualidad, si aquellos sabios no son más que sueños o personajes de ficción que han permanecido anclados en nuestra memoria y, lo que es más importante, si sería posible la formación de uno de ellos en nuestros días. No solo el pasado ha de constituir materia de estudio para el filósofo, sino también –y quizás con mayor prioridad– los sucesos contemporáneos a los que nos enfrentamos, pues, como explica Droit, hemos acabado por resignarnos a no comprender nada en absoluto, a dejar pasar el tiempo y los sucesos que en él se dan como parte necesaria de un devenir que no siempre se adecúa a lo que entendemos por desarrollo fértil de la humanidad. Sin embargo, aquel que se enfrenta al intento de desvelar los entresijos de su época, aun cuando el desenlace de tal conocimiento suponga la obligación de la desobediencia, son llamados héroes. A tales figuras pretende acercarse el autor a través de un apasionante recorrido que atraviesa toda la historia de la humanidad, como si se tratara de un sueño que no queremos confesarnos a nosotros mismos.

El ideal de sabiduría sería la “medicina cuántica” por antonomasia para sanar la ignorancia de los que aún viven en el viejo mundo del ego, una cuestión que no solo constriñe a la filosofía, sino de la que se ocupa también la neuropsicología. El concepto de sabiduría es posiblemente unos de los más elusivos en nuestro lenguaje. ¿Cómo caracterizamos al “sabio”? ¿Qué comportamientos hacen que consideremos a una persona como “sabia”? ¿Qué es, en definitiva, la sabiduría? Recientemente, sin embargo, la psicología -y especialmente la psicología positiva de corte empírico- ha llevado a cabo un esfuerzo por formalizar este constructo, lo que sin duda ha facilitado el abordaje de la sabiduría desde una perspectiva científica.

Un claro ejemplo de ello es un artículo de Meeks y Jeste (1), publicado en Archives of General Psychiatry, en el que se analiza el sustrato neurobiológico de los diversos componentes que caracterizarían la sabiduría. Conscientes de las dificultades de definición del concepto, los autores adoptan una sagaz forma de aproximarse a su objeto de estudio. Así, llevan a cabo una revisión de estudios previos en los que se trabaja sobre el constructo de sabiduría, tratando de llegar a partir de ellos a una síntesis de los elementos que lo caracterizarían. Según Meeks y Jeste son seis los rasgos subcomponentes de la sabiduría:

-primero: actitudes y conductas prosociales, es decir, la sabiduría se orienta hacia el bien común;

-segundo: un conocimiento práctico de la vida y la habilidad especial para la toma de decisiones sociales, lo que implica amplios conocimientos sobre la vida y sobre el comportamiento humano, experiencia, capacidad de juicio, habilidades interpersonales, capacidad de proporcionar orientación y consejo, etcétera;

-tercero: equilibrio emocional, capacidad para el manejo de las propias emociones, tolerancia a la incertidumbre, habilidad para mantener una emocionalidad de base positiva, pese a que -como cualquier ser humano- se esté expuesto también a emociones negativas;

-cuarto: reflexión, autoconocimiento, auto-comprensión;

-quinto: perspectivismo y tolerancia, capacidad para contemplar la realidad desde puntos de vista diferentes, de apreciar el valor de cada perspectiva y de aceptar y tolerar actitudes, visiones o comportamientos diferentes a los propios intereses, deseos y proyecciones;

-sexto: reconocimiento y consciencia de lo incierto y ambiguo de la vida y manejo adecuado de estas características presentes en toda experiencia vital.

¿En esencia, no son dichos rasgos de la sabiduría lo mismo dicho por Deepak Chopra mediante Las siete leyes espirituales del éxito? ¿O también lo que pretende Eckhart Tolle, Eduardo Zancolli y Annie Marquier, desde sus correspondientes perspectivas? ¿No alude la neuropsicología a la sabiduría de la filosofía perenne? Tanto la física cuántica, como la neurología, así como la neuropsicología, todas ellas, ciencias respectivas de la naturaleza, la mente y la espiritualidad, remiten a la unificación de los dos modos de conocimiento: el empírico y el místico, diferentes pero complementarios, como apunta Wilber. En efecto, el materialismo científico, por medio de la física cuántica, remite inexorablemente al sujeto consciente como principal objeto a conocer mediante un nuevo paradigma de conocimiento que contempla el otro modo de saber, el trascendental. Por tanto, la sanación de la humanidad dependerá de la capacidad de cada persona en cambiar su paradigma pensativo, hacia la sabiduría, como más que probable sendero hacia la sanación total del cuerpo, la mente y el espíritu.

Así, el materialismo científico, por mucho que erre que erre, debe reconocer que, si quiere contribuir a la sanación de la humanidad, es de su incumbencia abandonar su posición dogmática en el modo de saber, y abrazar complementariamente el modo no dual, el místico, la filosofía y psicología transpersonales, en definitiva, la sabiduría de las enseñanzas perennes, tanto de la filosofía tradicional como oriental. Tal es el camino ya emprendido por multitud de activistas cuánticos como se ha visto a lo largo de este ensayo porque, probablemente, no sanaremos este viejo mundo con ideas anacrónicas e inducidas dogmáticamente, sino con un renovado racionalismo espiritual que propugne el empoderamiento de las personas desde la libertad y con conocimiento de causa, como propone La educación cuántica de un modo pedagógico.


REFERENCIA:

(1) Meeks, T. y Jeste, D. (2009). “Neurobiology of Wisdom. A Literature Overview”. Department of Psychiatry and Sam and Rose Stein Institute for Research on Aging, University of California, San Diego. Archives of General Psychiatry, 2009, 66(4): 355-365.
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13 - TRASCENDENCIA: LA MEDITACIÓN

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo está reproducido en el capítulo 13 de la tercera parte de la obra FILOSOFÍA TRANSPERSONAL Y EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

"Si vivimos en la locura esquizofrénica de un mundo exterior donde solo hay caos e ignorancia, es preciso buscar el propio orden de cada cual en la profundidad de nuestro ser" (Amador Martos, filósofo transpersonal).

La filosofía perenne propugna la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, logrando así la unicidad del propio ser humano con el universo, un camino de sabiduría que pretendidamente conduce hasta la iluminación (Wilber, 2005). En dicho sentido, un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación durante ocho semanas puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research (Lazar, 2011), la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

En este sentido, cabe señalar que la meditación está siendo introducida en el ámbito escolar con resultados especialmente esperanzadores. Ese es el planteamiento de Robert W. Coleman, profesor de un colegio en Baltimore. El programa funciona junto a una organización sin ánimo de lucro llamada Holistic Life Foundation. Los resultados están siendo magníficos, con un increíble cambio de actitud en la mayoría de los niños con problemas de violencia y mal comportamiento en general. Del mismo modo, una escuela pública en Montevideo, Uruguay, previene la violencia y el bullying con la meditación y los ejercicios de la disciplina espiritual Falun Dafa. Es un proyecto escolar introducido por la docente de 6° grado Yennyfer Quartino que busca construir una cultura en convivencia pacífica, permitiendo que los niños experimenten paz interna y solucionen sus conflictos en armonía. En consecuencia, Quartino diseñó un proyecto enfocado en los Derechos Humanos como camino hacia una cultura para la paz.

Concluyendo, pues, la meditación es una herramienta esencial para aumentar la inteligencia emocional, transformar emociones y alcanzar un estado de paz y concentración. Muchos colegios están integrando ya estas técnicas en sus dinámicas educativas en busca de los beneficios que aporta a su alumnado. En dicho sentido, unos 200 colegios públicos españoles han incorporado el “mindfulness” al horario escolar. Es una práctica de raíces budistas pero sin sus connotaciones religiosas, y que consiste en tomar consciencia del momento presente, atendiendo a las emociones: en clases con alumnos cada vez más hiperestimulados, les permite parar 15 minutos al día.

Así pues, la trascendencia del ilusorio dualismo entre cuerpo y mente mediante la meditación, se constituye en un camino de sabiduría que posibilita la sanación trascendental al lograr paz interior, mejoramiento de la salud y bienestar tanto individual como colectivo mediante la compasión.


REFERENCIAS:

Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En: Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43.Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

Wilber, Ken (2005), “Aquello que está siempre listo”, en: Wilber, El espectro de la conciencia (pp.375-432), Kairós, Barcelona.
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14 - TRASCENDENCIA: LA EXPERIENCIA MÍSTICA

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo está reproducido como nota número 68 en la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.)

Este artículo está reproducido en la segunda parte de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

"El misticismo es otro modo de saber diferente pero complementario con el método científico, y se sustenta en la introspección de los propios pensamientos con la finalidad de trascender las connotaciones negativas del egocentrismo hacia la genuina espiritualidad exenta de apriorismos dogmáticos religiosos" (Amador Martos, filósofo transpersonal).

¿Somos todos potencialmente místicos? ¿Cuál es la relación entre mística y esquizofrenia? ¿Cómo interpretar el testimonio de los grandes místicos? ¿Qué tuvieron en común el Buda, Jesús, Plotino, Dante, Santa Teresa, William Blake y Edgar Allan Poe? ¿Cuál es el influjo de las drogas? ¿Cuántos son los estados de conciencia?

En La experiencia mística y los estados de conciencia (White, 1980), se recopila en un solo volumen los ensayos más importantes que se han escrito sobre el tema general de los estados superiores de conciencia. Contrastando las opiniones de distintos autores -algunos tan relevantes como Bucke, Huxley, Watts, Wilber o Maslow-, dicha obra intenta encontrar el denominador común de una serie de experiencias que han sido llamadas diferentemente: "conciencia cósmica", "experiencia cumbre", "inconsciente trascendental". Mientras una parte de los autores sitúa el fenómeno de los estados superiores de conciencia dentro de un contexto místico-religioso, otros optan por una descripción en términos psicológicos. La yuxtaposición de estos diversos enfoques configura un diálogo enormemente útil -y de lectura apasionante- sobre el tema eterno de la experiencia trascendental.

Como complemento a dicha obra, se reproduce también a continuación citas extraídas de la Tesis Doctoral de Iker Puente, titulada Complejidad y Psicología Transpersonal: Caos, autoorganización y experiencias cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona, 2014):

El pensamiento occidental, especialmente el cristianismo y la obra de algunos místicos cristianos, ejercen una influencia importante sobre el desarrollo y los planteamientos de la psicología transpersonal, sobre todo en relación a la importancia otorgada y la forma de entender conceptos como la espiritualidad, el misticismo, la unidad, el desapego y la experiencia mística (González, 2005). Especialmente influyentes fueron las obras de algunos místicos cristianos como San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Maestro Eckhart, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, los relatos que realizaron de sus experiencias místicas. Durante mucho tiempo, el término empleado en Occidente para referirse a este tipo de experiencias y prácticas era el de contemplación, y solo recientemente se comenzaron a emplear de forma extensa los términos místico y misticismo. Los místicos cristianos generalmente describían el camino hacia el éxtasis o la trascendencia como una escalera que partía de la tierra hasta llegar al cielo, y que el místico tenía que recorrer peldaño a peldaño. Esta escalera tendría tres estadios principales:la vida purgativa, la vida iluminativa y la vida unitiva. La meta del místico es alcanzar la vida unitiva, que se entiende como un estado de perfecta contemplación. La vida purgativa implica la autodisciplina, el aislamiento y el ascetismo; es un estado en el que permanece la visión dualista del mundo, y en el que se concentra la atención en la propia individualidad. En la vida iluminativa se deben concentrar todos los sentimientos y pensamientos en Dios. La vida unitiva es la esencia de todo misticismo; en este estado se produce la aniquilación del yo y la unión con la divinidad, superándose todo dualismo (Rubia, 2003). (pp. 210-211).

Uno de los estudios clásicos sobre el misticismo cristiano fue realizado a principio de siglo por Evelyn Underhyll (1993). Esta autora parte de una perspectiva espiritual-trascendental, ya que considera que la esencia del misticismo es la conciencia directa y la unión última con lo Absoluto, con la Realidad Divina. Asimismo, señala cuatro pruebas de la experiencia mística: 1) el misticismo es práctico, se caracteriza por la experiencia directa y la acción; 2) es una actividad complementaria espiritual y trascendente; 3) la tarea y el método del misticismo es el amor; 4) entraña una experiencia psicológica concreta. (p. 212).

Huxley afirma que la Verdad única y universal de la filosofía perenne se puede hallar en el núcleo de las enseñanzas místicas de las diferentes tradiciones religiosas. Los místicos de las diferentes épocas y culturas pueden trascender los esquemas conceptuales propios de su cultura durante sus experiencias místicas, accediendo a una comprensión directa e intuitiva de la realidad. Por lo tanto, los perennialistas distinguen entre la experiencia mística, que es universal y atemporal, y su interpretación, que estaría determinada por la cultura y el momento histórico. La experiencia mística es siempre la misma, aunque las interpretaciones sean diferentes. (p.217).

Ferrer (2003) resume las características comunes compartidas por las diferentes tradiciones religiosas que señalan los defensores modernos de la filosofía perenne. Los principios fundamentales que se encuentran en el núcleo de la filosofía perenne serían los siguientes (pp.217-218):

1 - El Espíritu es el fundamento primordial ontológico, epistemológico y axiológico del cosmos. El Espíritu, la Conciencia Pura o la Mente Universal es la esencia fundamental de la naturaleza humana y de la totalidad de la realidad.

2 - La realidad es ontológicamente idéntica al Espíritu que la origina. Este espíritu es inmanente y trascendente al mismo tiempo y es, en esencia, idéntico a la consciencia humana más profunda.

3 - Creencia en una cosmología involutiva, que afirma que el universo físico es el resultado de un proceso de emanación, restricción o involución del Espíritu.

4 - Ontología y axiología jerárquicas. Creencia en que la realidad está compuesta por varias capas o niveles de existencia jerárquicamente organizados, idea conocida como la Gran Cadena del Ser. Los niveles superiores de la jerarquía están más próximos al espíritu, y por tanto son más reales y valiosos.

5 - Epistemología jerárquica. Teoría del conocimiento que afirma que el conocimiento de los reinos superiores de la ontología jerárquica es más esencial y revela más sobre la realidad. Por lo tanto, es un conocimiento más valioso y verdadero.

Las ideas y principios de la filosofía perenne influyeron de diversas formas en numerosos psicólogos transpersonales, incluyendo a Stanislav Grof (1988) y Ken Wilber (1996). Pero posteriormente la filosofía perenne ha sido criticada dentro del movimiento transpersonal por diversas razones, entre ellas, por hacer hincapié en las similaridades entre las experiencias místicas y la filosofía de diferentes culturas, pasando por alto y menospreciando las diferencias que se encuentran entre ellas (Ferrer, 2003). (pp. 217-218).

Francisco Rubia, en su libro sobre la experiencia mística desde el campo de la neurobiología afirma: “A pesar de la dificultad que encuentran los místicos para traducir sus experiencias en palabras, lo que se conoce como inefabilidad, tenemos, sin embargo, muchos informes que atestiguan su enorme carga afectiva y su capacidad de transformación de la conducta posterior de los sujetos de estas experiencias” (Rubia, 2003: 125). (p.340).


Bbibliografía:

Ferrer, Jorge. Espiritualidad creativa: una visión participativa de lo transpersonal. Barcelona: Kairós, 2003.

González, Ana María. Colisión de paradigmas. Barcelona: Kairós, 2005.

Grof, Stanislav. Psicología Transpersonal: nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia. Barcelona: Kairós, 1988.

Rubia, Francisco. La conexión divina. La experiencia mística y la neurobiología. Barcelona: Crítica, 2003.

Underhyll, Evelyn. Mysticism: the nature and development of spiritual consciousness. Oxford: Oneworld, 1993.

White, John. La experiencia mística y los estados de la conciencia. Barcelona: Kairós, 1980.

Wilber, Ken. El proyecto Atman. Barcelona: Kairós, 1996.
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15 - TRASCENDENCIA: EL DOBLE: INTUICIONES, PREMONICIONES E HYPERINCURSIÓN

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción de los capítulos “El doble”, “Intuiciones y premoniciones” e “Hyperincursión", respectivamente de las páginas 255, 300 y 301 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

1 – El doble

La teoría del desdoblamiento del tiempo del doctor en física francés Jean-Pierre Garnier Malet, afirma que nuestro cuerpo es una energía con capacidad para proyectarse hacia el futuro, extrayendo información de una realidad paralela y traerla a nuestra existencia. Según este científico, cada instante que vivimos es una información mental que recibimos inconscientemente sobre nuestro futuro, procedente de nuestro “otro yo”, formado de energía cuántica. Según la teoría de Garnier, sería imprescindible cuidar la pureza de nuestros pensamientos pues son los malos pensamientos quienes ponen barreras a la realización de nuestro hipotético mejor futuro. Dicha información subliminal pasaría inadvertida para toda persona sin la preceptiva educación cuántica. ¿Se entiende ahora la importancia de esta?

En este sentido, dice Garnier que hay que tener un pensamiento positivo en la resolución de los conflictos (y añado yo entre los eternos contrarios), ya que el “yo” de la “otra dimensión” nos dará la información correcta mediante una resolución satisfactoria de los problemas. Quien desee profundizar en la propuesta de este científico, puede consultar su obra Cambia tu futuro por las aperturas temporales (1) . Dicho postulado científico es toda una invitación a volver a pensar sobre el pensamiento, una actividad por antonomasia perteneciente a la filosofía.

Quizá tenemos ahí la primera regla del pensamiento cuántico: aprender a pensar. Según Garnier, es nuestra manera de vivir y pensar la que desencadena nuestro desequilibrio y, tan solo nuestra manera de vivir y pensar, puede volver a poner orden en nuestros desórdenes. Así, modificando los pensamientos y sus proyectos, se puede crear y actualizar posibilidades futuras. Desde la física cuántica, Garnier viene a confirmar lo ya dicho por Buda: “Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos”, y también, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. Así, es cuestión de hacer una especulación metafísica sobre el pensamiento y deducir las reglas por las cuales se rige.

Según Garnier, nuestro “doble” es verdaderamente “otro yo”. El cuerpo visible explora el espacio en nuestro tiempo, el otro, totalmente imperceptible, viaja en los diferentes tiempos de nuestro desdoblamiento. De manera esquemática, podemos decir que un cuerpo energético informa nuestro cuerpo físico. En efecto, nuestro organismo posee una característica común a todo el universo: toda partícula emite y recibe ondas. Así pues, los físicos hablan del carácter ondulatorio y corpuscular de la materia. Todo organismo emite y recibe informaciones para vivir y sobrevivir. Hecho de partículas materiales, llamadas corpusculares, nuestro cuerpo se beneficia de continuo de intercambios de informaciones por su lado ondulatorio. Podemos pues afirmar que tenemos un organismo corpuscular observable en nuestro mundo y un cuerpo ondulatorio encargado de emitir y de captar informaciones vitales, en otro.

Según Garnier, los intercambios de información solo pueden ir del pasado al presente o del presente al futuro, pero nunca del pasado al futuro. Es preciso entender que el pasado, el presente y el futuro son tres realidades simultáneas que evolucionan a velocidades diferentes. El objetivo del desdoblamiento de los tiempos es que el Creador obtenga respuestas a sus preguntas antes de que sus Criatura hayan tenido tiempo de responder a ellas. Cada una de estas respuestas vive en función de las preguntas que forman su conciencia del momento. Las instrucciones que cada célula del organismo recibe a cada momento dan al cuerpo sus instintos de supervivencia. En cuanto a su mente, recibe las sugerencias del Creador en forma de intuiciones y de premoniciones, las cuales desencadenan sus propias interrogaciones. Estas generan respuestas inmediatas en el futuro que no es sino el presente de los dobles. La teoría del desdoblamiento del tiempo así propuesta por el físico Garnier, sin lugar a dudas, augura que son tiempos para el pensamiento cuántico.

2 – Intuiciones y premoniciones

Según Garnier, nuestro presente es una actualización permanente de futuros potenciales que no necesitan ninguna reflexión: no necesitamos reflexionar ni para andar, comer, digerir, ver, oír, sentir, sudar o respirar, ni para pensar, desear o querer un porvenir de acuerdo con nuestros deseos del momento. Debido a la diferenciación de los tiempos, el inconsciente es en realidad un consciente memorizable, pero en instantes tan rápidos que siempre parece fuera de nuestra conciencia (recordemos en este sentido los experimentos neurocientíficos de Benjamín Libet, donde el inconsciente ha tomado las decisiones hasta en seis segundos antes de que lo hagamos de forma consciente). Esas informaciones provenientes de esas “aperturas temporales” llegan bajo forma de intuiciones, sugerencias y premoniciones. El cuerpo se ve obligado a seguir esas informaciones por puro instinto de supervivencia permanente. Al ignorar dichas informaciones, se produce un estrés cuya inevitable secuela son las preocupaciones y las angustias que causan desordenes físicos o psíquicos. El equilibrio de la mente solo es posible junto con el cuerpo, y eso es posible si sabemos volver a poner nuestros pensamientos bajo el control consciente de nuestras intuiciones y de nuestros instintos.

Los planteamientos de Garnier tienen unas connotaciones que trastocan los supuestos cognitivos del materialismo científico. Según Garnier, los sueños nocturnos, aplicando correctamente el modo de empleo para dormirse bien, nos permiten volver a poner en orden cualquier desorden en nuestra vida, como la salud, por ejemplo. Ello parecería un planteamiento pseudocientífico, si no fuera porque sale de la boca de un físico con el suficiente prestigio científico. Al ignorar el funcionamiento de la teoría del desdoblamiento, nos pasamos el tiempo en la ignorancia, en vez de conociéndonos. Así, también Garnier apunta hacia el empoderamiento consciente para salir de la ignorancia mediante el despertar de la conciencia.

3 – Hyperincursión

Garnier necesitó nueve años de trabajo intensivo, de noches en vela, para obtener la recompensa tan esperada: el Tiempo iba a ser coronado por una teoría universal pudiendo ir más allá de lo imaginable, explicando paradojas, barriendo postulados, dando por fin sólidas certezas científicas a confusas aproximaciones esotéricas o a creencias ancestrales, empíricas, metafísicas o religiosas. En 1998, los experimentos de Saul Perlmutter y Brian Schmidt, por fin le dieron la razón: una energía desconocida fue descubierta en el universo y la observación de la misma permitía decir que representaba el 66,6 % de la energía total. El teorema de Garnier (gravitación 33,3%, antigravitación 66,6 %, equilibrio 0,1%) relacionado con las tres energías de desdoblamiento, fue por fin aceptada. Ciertamente, no fue sencillo que ello fuera aceptado todo de golpe, sobre todo, el hecho de que la información se desplaza más rápido que la velocidad de la luz. Desde Einstein, este era un postulado intocable. En el año 2003, nuevos experimentos científicos, probaban la exactitud de su demostración: la información entre elementos desdoblados, o la energía necesaria para desplazarla, iba mucho más rápida que la luz. Con esta famosa propiedad del tiempo, rigurosamente puesta en evidencia (2), la memorización de futuros potenciales se volvió científicamente posible, lo cual confirmaba la “hyperincursión”-noción todavía demasiado reciente para ser difundida en el amplio público-, del que hablaban los científicos a la cúspide de la investigación en cibernética e informática. La hyperincursión permite anticipar y memorizar un futuro sin vivirlo en el presente.

Entonces, ¿por qué no se serviría el hombre de esa facultad de anticipación? La utilizamos de continuo sin saberlo, pero tan mal que cansamos nuestro organismo y enfermamos. Este principio universal que nos hace vivir en el futuro antes de tomar acción en el presente es verdaderamente imprescindible y fundamental. Es innato en todos los seres vivos: un animal no reflexiona para sobrevivir, sus instintos naturales le mantienen con vida. La ley del desdoblamiento del tiempo, nos dice Garnier, era ya conocida al principio de nuestra era, puesto que San Juan, en el Apocalipsis, hablaba de ello sin ningún misterio: “Yo soy el Alfa y el Omega, dice el señor Dios, Él es, Él era, y Él vendrá”. Bien conocida antiguamente, esta idea del pasado, presente y futuro sigue siendo una definición perfecta del desdoblamiento de los tiempos. También Platón, como los egipcios, enseñaban la división de un Creador Único por desdoblamiento de los tiempos: “Yo soy el Ayer y yo conozco el Mañana”. “El ayer me dio la luz, he aquí que yo creo los Mañanas”. Algunos pueblos africanos también hablan de su “doble”, como los chamanes de América del Norte, o los “bushmen” de Namibia, y los aborígenes australianos utilizan su “imagen” para viajar en los sueños.


REFERENCIAS:

(1) Garnier, Jean-Pierre. Cambia tu futuro por las aperturas temporales. España: Reconocerse, 2012.

(2) La teoría del desdoblamiento de Jean-Pierre Garnier Malet ha sido publicada en cuatro artículos científicos sucesivos bajo arbitraje científico internacional:

1 - J.P. Garnier-Malet, 1998, Modelling and Computing of Anticipatory System: Application to the Solar System, International Journal of Computing Anticipatory Systems. Vol 2. 132-156, Ed. by D.M. Dubois, Publ. By CHAOS, Liège-Belgium.
2 - J.P. Garnier-Malet, 1999, Geometrical Model of Anticipatory Embedded Systems, International Journal of Computing Anticipatory Systems. Vol 3. 143-159, Ed. by D.M. Dubois, Publ. By CHAOS, Liège-Belgium.
3 - J.P. Garnier-Malet, 2000, The Doubling Theory, International Journal of Computing Anticipatory Systems Vol 5. 39-62, Ed. by D.M. Dubois, Publ. By CHAOS, Liège-Belgium.
4 - J.P. Garnier-Malet, 2001, The Three Time Flows of Any Quantum or Cosmic Particle, International Journal of Computing Anticipatory Systems Vol 10. 311-321, Ed. by D.M. Dubois, Publ. By CHAOS, Liège-Belgium

Le siguieron tres publicaciones científicas sobre las aplicaciones de la teoría del desdoblamiento:

5 - J.P. Garnier Malet and al., 2002, The Doubling Theory Can Explain Homeopathy, International Journal of Computing Anticipatory Systems, Ed. By D.M.Dubois, Publ. By CHAOS, Liège-Belgium.
6 - J.P. Garnier Malet and al., 2003, The Relativistic Correction According to the Doubling Theory, Physical Interpretation of Relativity Theory (PIRT VIII) Ed. Michael C. Duffy, University of Sunderland, London.
7 - J.P. Garnier Malet and al., 2003 The Explanation of the E.P.R. Oaradox and the Big Bang, According to the Doubling Theory, Physical Interpretation of Relativity Theory (PIRT IX) Ed. Michael C. Duffy, University of Sunderland, London.7.

En el 2006, escribe un artículo detallado sobre cómo su teoría explica los nuevos planetas (o planetoides) descubiertos recientemente en nuestro sistema solar, más allá de Plutón:

8 - J.P. Garnier Malet, 2007, The Doubling Theory Corrects The Titius Bode Law and Compute the Fine Structure Constant in The Solar System, American Institute of Physics, Melville, New York.

Un resumen en francés de las cuatro primeras publicaciones puede consultarse en la página www.garnier-malet.com

Nota: Para aquellos lectores interesados en profundizar en las implicaciones filosóficas derivadas de la física cuántica, recomiendo la lectura de dos libros: El universo holográfico de Michael Talbot y El paradigma holográfico de Ken Wilber.
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trascendencia

16 - TRASCENDENCIA: MENTE CUÁNTICA: EL VIAJE DE LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR

Este artículo es parte del trabajo monográfico titulado ASCENSIÓN ESPIRITUAL INDIVIDUAL DESDE 3D A 5D ​(artículo nº 1)

Este artículo es una reproducción del capítulo con el mismo nombre de la página 297 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Mente cuántica (1) es el título de una obra del doctor en ingeniería Félix Torán, quien tiene la mención de Doctor Europeo y numerosos reconocimientos internacionales. A través de esta obra, Félix Torán aborda los conceptos más asombrosos que se derivan de la física cuántica de forma clara y, lo más importante, cómo se puede aplicar a nuestro crecimiento personal. Este no es un libro de física cuántica en el más puro sentido, pues no hay fórmulas, matemáticas, etcétera. Sin embargo, se propone divulgar los principales conceptos de la física cuántica y su aplicación al crecimiento personal y profesional, a modo de viaje de transformación interior. “La felicidad no se puede medir directamente”, escribe Félix Torán. “Indirectamente, podemos medir los efectos de la felicidad, pero no la felicidad propiamente dicha. Esta tan solo se puede experimentar. Es por ello que quienes la han experimentado no pueden definirla perfectamente con palabras, puesto que eso vuelve a ser una observación, una aproximación hasta donde el lenguaje nos permite llegar. Quienes experimentan la felicidad coinciden en que se encuentra en nuestro interior y no es nada que tengamos que alcanzar ahí fuera. También coinciden en que se encuentra en el único momento que existe realmente: ahora. Y también están de acuerdo en que lo mejor que se puede hacer con nuestra felicidad es compartirla, pues al hacerlo la felicidad se multiplica”.

Mente cuántica es un libro muy didáctico, claro y útil, que nos ayuda en este cambio de era del viejo mundo moribundo hacia un nuevo mundo por descubrir gracias al empoderamiento consciente de nuestro propio destino. Desde el surgimiento de la física cuántica, han sido innumerables los intentos por buscar un acercamiento y un entendimiento del viaje de la transformación interior, una cuestión que Platón dejó explicada metafóricamente mediante el Mito de la caverna. Así, la mente cuántica , sería un estado propio del místico moderno que, por un lado, hace acopio de las derivaciones cognitivas y prácticas surgidas de la física cuántica y, por otro lado, integra dichos conocimientos científicos con las enseñanzas de la filosofía perenne. Por dicho motivo, son cada vez más numerosos los investigadores y escritores que intentan, desde la racionalidad, hacer comprensible el mundo espiritual. En esta tercera parte del libro, haremos sucesivas referencias a las aportaciones de esos pensadores y cuáles son las posibilidades cuánticas que se pudieran derivar en diversos aspectos como el mental, la naturaleza, la medicina y la educación. En efecto, desde el surgimiento de la física cuántica, todas las estructuras pensativas que describen la realidad tal como la conocemos, han dado un giro copernicano en nuestra percepción y cognición de una nueva realidad por descubrir mediante la mente cuántica.

La mente cuántica es un nuevo paradigma pensativo sustentado en un racionalismo espiritual que, inherentemente, requiere una reinterpretación en el modo de conocer, pensar y actuar. La mente cuántica invita a un revisionismo de la psicología cognitiva mediante el empoderamiento consciente de los pensamientos por parte del sujeto cognoscente. Tales son las derivaciones que se desprenden de los postulados expuestos por los científicos Jean-Pierre Garnier Malet (2) y Joe Dispenza (3) en sus obras Cambia tu futuro por las aperturas temporales y Deja de ser tú, la mente crea la realidad, respectivamente. Así, con estas dos visiones científicas sustentadas en los aportes de la física cuántica, ha cambiado la cosmovisión de nuestra realidad, invitando ambos modelos de cognición al abandono del viejo mundo tal como lo conocemos y abrazar el nuevo mundo por descubrir en el interior de cada uno de nosotros.

REFERENCIAS:

(1) Torán, Félix. Mente cuántica. Málaga: Corona Borealis , 2011.

(2) Garnier, Jean-Pierre. Cambia tu futuro por las aperturas temporales. España: Reconocerse, 2012.

(3) Dispenza, Joe. Deja de ser tú, la mente crea la realidad. . Barcelona: Urano, 2012.

Nota: Para aquellos lectores interesados en profundizar en las implicaciones filosóficas derivadas de la física cuántica, recomiendo la lectura de dos libros: El universo holográfico de Michael Talbot y El paradigma holográfico de Ken Wilber.
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