"La conciencia, esa gran desconocida y, paradójicamente, tan presente en nosotros como ausente en el mundo"
(Amador Martos)

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NEOLIBERALISMO

LA MODERNA ESCLAVITUD

Este artículo es una reproducción del capítulo 4-4 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

En nombre del dinero, la irracionalidad humana ha degenerado hasta la total expoliación del planeta, pero también del hombre por el hombre. Nunca mejor dicho, “el hombre es un lobo para el hombre”, una aseveración popularizada por el filósofo Thomas Hobbes en el siglo XVIII, aunque originalmente es una cita del texto del escritor Plauto, doscientos años antes de Cristo. Dicho aforismo, en vista de las recurrentes guerras presentes en la historia de la humanidad, denota una de las características de la esencia humana: el egoísmo mediante el cual el hombre termina siendo su propio verdugo, como acredita la desigual e injusta distribución de la riqueza entre ricos y pobres y que parecen dar la razón a esa idea que Marx postuló como lucha de clases. Marx creó una teoría social, económica y política indisolublemente unida al socialismo y al comunismo, más conocida como marxismo. Este pensador desentrañó las leyes inherentes al desarrollo del capitalismo, cuya máxima expresión depredadora ha llegado hasta nuestros días mediante el paradigma del neoliberalismo.

Marx es un pensador que, desde un contexto histórico, propugna la superación del capitalismo, precisamente, apuntando hacia la eliminación de la clase opresora. En ese pensamiento marxista subyace un deseo de libertad y felicidad en igualdad de condiciones para toda la humanidad, es decir, Marx tenía “conciencia transpersonal”. El discurso de Marx tenía como finalidad la felicidad de la humanidad y, para ello, es precisamente necesario superar el antagonismo entre la clase opresora y la clase dominada: un loable pensamiento que, hoy en día, sigue siendo una utopía a la vista del depredador neoliberalismo que subsume a la humanidad en miserias, hambrunas, guerras con fines económicos, en definitiva, una maquiavélica manipulación del ego plutocrático a costa del planeta y la humanidad.

La filosofía marxista está más viva que nunca, precisamente, porque su filosofía es una denuncia vigente respecto al actual neoliberalismo, en tanto que es la última metamorfosis del capitalismo. En virtud de la deriva suicida de la humanidad, las profecías de Marx están siendo recuperadas: semanarios importantes como el Spiegel alemán le han dedicado portadas; también, una encuesta de opinión de la revista Times, repetida luego con idéntico resultado por la BBC británica, lo declaraba el “mayor filósofo de todos los tiempos”; incluso un economista conservador y serio como Lord Desai lo eleva a la categoría de “profeta de la globalización”. Marx también ha tenido un reconocimiento mediante el prestigioso historiador marxista británico Eric Hobsbawm, quien nos dejó esta última lección tras su fallecimiento: “Es importante leer a Marx porque el mundo en el cual vivimos hoy no puede entenderse sin la influencia que los escritos de este hombre tuvieron sobre el siglo XX. Debería ser leído porque, como él mismo escribió, el mundo no puede ser cambiado de manera efectiva a menos que sea entendido, y Marx permanece como una soberbia guía para la comprensión del mundo y los problemas a los que debemos hacer frente” (Martos, 2012).

Sartre dijo que el marxismo es la filosofía insuperable de nuestro tiempo. Analicemos esta afirmación. Marx profetizó que el capital destruiría sus dos fuentes de riqueza y reproducción: la naturaleza y el trabajo. Marx alcanzó a ver las dos crisis que padece actualmente la humanidad: la crisis ecológica y la crisis humanitaria. Sartre tiene razón: el marxismo sigue siendo la filosofía insuperable de nuestro tiempo. La filosofía marxista, de un modo académico e histórico, está encuadrada en el paradigma de la filosofía tradicional que ha dominado el pensamiento occidental, y actualmente en una profunda crisis de identidad. Sin embargo, la filosofía transpersonal se presenta como la paradigmática superación de la caduca filosofía tradicional impartida en nuestro sistema educativo. Otra cuestión es que dicho cambio de paradigma filosófico tenga su reconocimiento académico e histórico, como así ha ocurrido con el pensamiento marxista que ha tardado más de un siglo en ser elevado a los altares de la historia. ¿Habrá que esperar también otro siglo para que se deje de hablar peyorativamente de “misticismo cuántico” en lugar de filosofía transpersonal?


BIBLIOGRAFÍA:

Martos, Amador. Capitalismo y conciencia. España: Amazon, 2012 (1ª ed.), 2017 (2ª ed.).
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LIBERTAD

LIBERTAD Y SABER

Este artículo es una reproducción del capítulo 4-3 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Y una verdad indiscutible, al menos para mí, es que la libertad y el saber son dos caras de la misma moneda. Sin embargo, el conocimiento es objeto de control por el “gran hermano”, es decir, manipulado por los poderes fácticos mediante la inoculación del virus de la desinformación a los incautos ciudadanos. El aforismo aristotélico “El saber es poder”, nunca como ahora está siendo más evidente en la oligarquía burguesa y financiera que ha dominado el pensamiento occidental y, convirtiéndose así, en Los amos del mundo. Cada vez son más las personas que tienen consciencia de que el conocimiento es la piedra angular para dejar de ser esclavo de un perverso sistema explotador del ser humano, incluso, surgen denuncias en forma de arrepentimiento, como la de John Perkins quien acredita haber sido un gánster económico al servicio del imperialismo estadounidense. Asimismo, la libertad es un derecho de todo hombre, quien debe estar presto a defenderse a sí mismo y preservar a los suyos contra el empuje cada vez más poderoso de los movimientos sociales exterminadores de la libertad.

El imperialismo económico ha impuesto la ley del dinero por encima de los valores humanos, allende de la libertad de los pueblos a decidir su futuro, más allá de los límites de la biosfera, socavando el derecho universal al conocimiento y secuestrando la natural libertad de los individuos. A las personas y a los pueblos le han sido arrebatados tales derechos mediante unas pretendidas libertades civiles reguladas por leyes que, también, están siendo controladas por los poderes fácticos: una cárcel en toda regla, un secuestro de la conciencia colectiva mediante el eufemístico pensamiento único neoliberal. ¿Cómo se ha llegado a dicha situación?

En el último siglo ha habido más cambios sociales, científicos y tecnológicos como nunca en dos mil años atrás. No es mucho exagerar si digo que la mayoría de nosotros tenemos la sensación de vivir en un mundo tan acelerado (1) , que no nos detenemos a pensar ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, o ¿cuál es el sentido de la vida? Es tal la degeneración pensativa ocurrida durante la postmodernidad, que se ha perdido la conciencia de clase. No son pocas las personas que niegan que haya lucha de clases. Sin embargo, la realidad se obstina en mostrar que estamos inmersos en una, de incalculables consecuencias, precisamente porque una de las clases, la de abajo, parece haber renunciado a la lucha, quizá porque se ha perdido la conciencia de pertenencia a esas clases en un intento de formar parte de las “clases medias”. Sin embargo, Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del planeta, vuelve a poner sobre el tapete la cruda realidad al declarar: “La lucha de clases sigue existiendo, pero la mía va ganando” (2) .


NOTAS:

(1): A mediados de la década de los años cincuenta, el Dr. Schumann quien prestaba servicios en la UTN de Múnich, Alemania, descubrió un efecto de resonancia en el sistema Tierra-Aire-Ionosfera, que mostraba la particularidad de polarizarse e imponer posibles direcciones perpendiculares de vibraciones. En Física, a este efecto se le denomina “Onda transversal-magnética” y el descubrimiento del Dr. Schumann es hoy conocido con el término de “Resonancia Schumann”.

Por miles de años la Tierra ha tenido esta frecuencia de pulsaciones y la vida se ha desarrollado en un relativo equilibrio ecológico. Sin embargo, en 2008, el autor estadounidense de literatura new age Gregg Braden afirmó que desde 1980 las resonancias Schumann habían aumentado desde 7,8 Hz a 12,0 Hz. Sobre la base de dicha elevación de la frecuencia, defiende que el día que vivimos como de 24 horas, en realidad, tiene 16 horas y por eso los tiempos de hoy se ven tan acelerados.

Este tema es objeto de controversia entre los defensores de postulados esotéricos y la ciencia ortodoxa. En este ensayo ni se aprueba ni se desaprueba tal teoría, pero ahí queda la “Resonancia Schumann” como un punto más de fricción entre los materialistas científicos y los defensores de las ciencias alternativas. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

(2): Declaración efectuada en The New York Times, el 14 de agosto del 2011
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Filosofia transpersonal

ANACRONISMO FILOSÓFICO

Este artículo es una reproducción del capítulo 4-2 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Los pensadores transpersonales tienen una característica pensativa en común: poseen un racionalismo espiritual. Sin embargo, la historia no ha sido ecuánime ni justa con esa retahíla de “activistas cuánticos” al considerar el “misticismo cuántico” como una pseudociencia y que, como defiendo en esta obra, deberían ser referidos dentro del ámbito de la filosofía transpersonal, un incipiente paradigma de pensamiento sin el pertinente reconocimiento desde una perspectiva académica e histórica.

Hacer historia con las ideas es una cuestión harto difícil sin entrar en los correspondientes debates como el protagonizado entre el materialismo científico y los místicos cuánticos. Pero, ¿quién pone el reconocimiento en la historia? Dicho de otro modo, ¿cómo puede un pensador pasar a la historia? La historia es siempre cruel con los genuinos pensadores que piensan más allá del pensamiento dominante establecido. Así, por ejemplo, el pensamiento escolástico supeditó la razón a la fe, hasta que Descartes se atrevió con su “pienso, luego existo”. También el poder de los burgueses capitalistas fue puesto en entredicho por Marx, cuyo reconocimiento intelectual está siendo evidente en la actualidad. ¿Y qué decir de la actual plutocracia que padecemos? ¿No es el egoísmo humano la causa del previsible colapso civilizatorio? Sin lugar a dudas, la enfermedad de la sociedad occidental es haber fragmentado al ego y haberlo disociado de la colectividad, una terrible enfermedad como se ha visto, y que necesita una urgente sanación como propone La educación cuántica. ¿Y no propugna la filosofía transpersonal, mediante la compasión, un cambio de paradigma en dicha condición humana, ahora totalmente desorientada existencial, intelectual y espiritualmente? ¿Quién hará justicia histórica con los pensadores transpersonales, peyorativamente desahuciados como místicos cuánticos por el materialismo científico?

La controversia es siempre enriquecedora, sin embargo, no pretendo entrar en un eterno debate. Lo importante no es tener o no la razón, sino el camino como indica el Tao, pues el tiempo pone a cada cual en su sitio. Nadie está en posesión absoluta de la verdad, pero es un deber inherente a la naturaleza humana buscarla. Así es como la historia pone a cada cual en su sitio. Más investigo y más estoy convencido de que estoy reescribiendo la historia del pensamiento de nuestro reciente pasado, es decir, estoy describiendo el movimiento histórico en su verdadera razón de ser, como me hubiera gustado que me la hubieran enseñado de niño. A lo largo de mi vida he descubierto que el bien más preciado después del amor, es la libertad de pensamiento, pues solo un librepensador puede optar por el camino ascendente de la conciencia hacia la verdad.
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Garnier

PSICOTERAPIA ESPIRITUAL

Este artículo es una reproducción del capítulo 4-1 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

El pensador cuántico sabe, como dijera Platón, que “la filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma, entorno al Ser”. ¿Cuáles son las reglas que rigen ese dialogo pensativo? Según el doctor en física Jean-Pierre Garnier Malet, somos receptores y emisores de energía constante, un intercambio de información que permite construir el futuro. Este científico descubrió en 1988 que el tiempo se desdobla. La aplicación científica de esa teoría permite explicar el mecanicismo de los pensamientos o de la vida. Pero afirma algo más: no solo se desdobla el tiempo, sino el ser humano también, siguiendo la pauta de casi todo el universo. Quien desee profundizar en la propuesta de este científico, puede consultar su obra Cambia tu futuro por las aperturas temporales.

Dicho de otro modo, y siguiendo los fundamentos de la física cuántica, cada uno de nosotros tiene “otro yo” con quien intercambiar información, un asombroso postulado científico que da alas al “misticismo cuántico”. Por fin, el materialismo científico ha corregido su miopía. Solo pido que, a partir de ahora, no se hable ya de “misticismo cuántico” sino, propiamente, de filosofía transpersonal. La filosofía transpersonal, aunque no reconocida en el ámbito académico tradicional (1), goza de cada vez más aceptación popular por los sinceros buscadores de verdad. Y el pensador precursor de la filosofía transpersonal es, por antonomasia, Ken Wilber. Así como la historia ha reconocido el mérito de grandes pensadores como Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel, Marx, por citar solo algunos de ellos sobre los que edifico mi pensamiento, en un futuro próximo será inexorable aludir a Ken Wilber como la lumbrera que ha marcado un hito en la historia del pensamiento: busca la unión de la ciencia y la espiritualidad con las experiencias de los místicos mediante un análisis de los elementos comunes a las místicas de Oriente y de Occidente. Su obra intenta integrar la psicoterapia y la espiritualidad.

Las obras de Ken Wilber tratan sobre filosofía, psicología, antropología y religión. Su pensamiento está influido por Huston Smith, Ramana Maharshi, Teilhard de Chardin, Platón, Kant, Hegel y el budismo. Digno es de mencionar que comparte con Teilhard de Chardin la intención de crear una teoría que unifique a la ciencia, el arte y la moral, tres mundos magistralmente diferenciados por Kant mediante sus Tres críticas. En 1998 fundó el Instituto Integral, un centro de estudio para investigar las distintas aplicaciones de lo que denomina un enfoque integral a la ciencia y la sociedad. El pensamiento de Ken Wilber ha sido y es una valiosa aportación en la consolidación de la psicología transpersonal, surgida esta como “cuarta fuerza” de la psicología mediante autores como William James, Carl Jung, Stanislav Grof y Abraham Maslow, por citar solo a los más representativos.

Es importante incidir en que Maslow fue un pionero en establecer un marco de jerarquía de las necesidades humanas más conocido como La pirámide de Maslow. Más allá de la satisfacción de ciertas necesidades como las fisiológicas, las de seguridad, las de aceptación social y autoestima, Maslow postula a las “experiencias cumbre” como una autorrealización en la cima piramidal de la experiencia humana: es la expresión de un profundo amor, entendimiento y felicidad con los que la persona se siente más completa, viva y autosuficiente; también se tiene consciencia de la verdad, la justicia, la armonía y la bondad. Es mediante la experiencia de tales sentimientos como una persona puede lograr la autorrealización o felicidad.


NOTA (1): Destaco la respuesta dada por la Revista Ciencia y Humanidades a la presentación de mi artículo:

"Respetado autor Amador Martos García, reciba un cordial saludo.
Según se le informó en correo pasado, su artículo fue remitido a instancias del Comité Científico de la Revista Ciencia y Humanidades. Dicho Comité está compuesto por más de 50 académicos ubicados en diferentes países de habla hispana, a los cuales se les asignan artículos dependiendo de sus áreas de estudio. Ahora bien, respecto a su artículo en cuestión, a la fecha no se ha podido ubicar un evaluador que posea el conocimiento académico/investigativo necesario para hacer un dictamen justo de dicho texto, por lo que la Revista Ciencia y Humanidades, desde su Comité Editorial en sesión del 5 de junio de 2019, teniendo en cuenta la responsabilidad editorial y científica que atañe a la Revista Ciencia y Humanidades, ha declarado que para el octavo número su artículo no podrá ser teniendo en cuenta debido a los motivos anteriormente expuestos. De antemano pedimos disculpas por cualquier problema causado. Cordialmente."

¿Cómo interpretar dicha respuesta? Ello invita a pensar que 50 académicos y una revista científica no saben prácticamente nada sobre el filósofo contemporáneo por excelencia: Ken Wilber. Tampoco saben nada de psicología transpersonal, ni de filosofía transpersonal, y menos de educación cuántica, y menos aún de educación transracional…. Son neologismos que no han entrado en el sistema académico tradicional. Y por eso no han podido interpretar mi artículo, menos comprenderlo, y ni tan siquiera un atisbo de intención en intentarlo. Lo más fácil es rechazar aquello que no se comprende, en vez de promover la tarea de investigar aquello de lo cual no sabemos. La inquisición religiosa ha sido sustituida por la inquisición racional: la del ego. Pero eso no me detendrá, aunque sea solo para aquellos que gustan de lo que escribo, escribiré para ellos. Les aseguro que no es necesario ser académico para entender el artículo presentado. Basta con un poco de voluntad investigativa.

No obstante lo anterior, es digno resaltar que existe un movimiento transpersonal a escala mundial, del cual cabe destacar estas tres menciones de honor:

- TESIS DE MAESTRÍA DE MARELY FIGUEROA (MÉXICO): UNA VISIÓN TRANSPERSONAL EN LA EDUCACIÓN

- TESIS DOCTORAL DE NOEMÍ SIVERIO (VENEZUELA): PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN

- EXPERIENCIA PIONERA EN EL MUNDO DE LA FILOSOFÍA: EL INSTITUTO ATENEO DE COLIMA (MÉXICO) IMPARTE LA ASIGNATURA DE FILOSOFIA TRANSPERSONAL EN EL GRADO UNIVERSITARIO DE EDUCACIÓN
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Filosofia transpersonal

UNA VISIÓN HERMENÉUTICA

Este artículo es una reproducción del capítulo 3-6 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Como se puede apreciar, la actual crisis mundial no solo es económica, social y política sino, eminentemente, intelectual y espiritual. Hay un problema pensativo todavía no resuelto en la historia del pensamiento y, por tanto, el problema es eminentemente filosófico y no científico. Sin embargo, nunca como ahora la filosofía está siendo denostada, arrinconada, como si careciera de capacidad para la resolución de problemas. No obstante, más que nunca, hay que reflexionar para determinar cómo sanar al ego fragmentado y disociado de la colectividad, una enfermedad que colea desde que Kant diferenció esos tres mundos –“ello” (ciencia), “yo” (conciencia) y “nosotros” (moral)-. Dicen que la filosofía insuperable es la de Marx, y por eso está siendo recuperado su pensamiento; sin embargo, el verdadero pensamiento que no ha sido superado es el kantiano, porque todavía estamos en puertas de poder cumplir colectivamente con su imperativo categórico como un remedio seguro a la actual miseria humana. Y si nos remontamos más atrás, habrá que recuperar, cómo no, a Platón. Así, habrá que estar de acuerdo con Whitehead cuando afirmara que la filosofía occidental es una esmerada nota a pie de página en la obra de Platón.

Tal es mi lectura e interpretación de la historia de la filosofía, y de ahí la intencionalidad de La educación cuántica como un nuevo paradigma de conocimiento integrador de la ciencia con la filosofía perenne. Aunque los más estrafalarios pensadores aluden al Calendario Maya como causante del cambio espiritual por venir, la postura de este filósofo es que la humanidad se halla ante un incipiente segundo renacimiento, pues se necesita urgentemente de un revisionismo no solo intelectual, científico, social, psicológico, político y educacional, sino un revisionismo en profundidad de la historia universal. Así como Descartes rescató la razón de la fe, nos toca ahora rescatar la razón del ego plutocrático, para reorientarla hacia el espíritu.

En suma, a partir del “cogito” cartesiano, la razón se despeño por el sendero del materialismo (ello), ganándole así el puesto al idealismo (yo) , una eterna lucha de contrarios en el lenguaje de Heráclito. Sin embargo, con las “astucias de la razón” y “la burla de la historia” en palabras de Hegel (1) , el materialismo científico, ahora, debe hacer un acto de constricción, muy a pesar suyo, para ceder el paso al idealismo, a los valores universales que no se pueden ver bajo un microscopio o un telescopio, sino en la profundidad de todo ser humano. De ahí la necesidad de La educación cuántica, para explicar pedagógicamente todo ello. Hay que explicar de una vez por todas que, de un modo filosófico, el materialismo científico se ha atascado con la física cuántica, quien remite al propio sujeto como objeto de conocimiento, de ahí el surgimiento del “misticismo cuántico”. ¿Están estos equivocados? Para nada, estos activistas cuánticos son la avanzadilla de tantos cambios que están por venir en las instancias sociales, económicas, políticas, intelectuales y espirituales, pero, eminentemente en la conciencia de las personas. En definitiva, todo un cambio de paradigma pensativo que dejará moribundo este viejo mundo para abrazar un nuevo mundo por llegar. El “misticismo cuántico”, más pronto que tarde, deberá ser rehabilitado históricamente como filosofía transpersonal, un objetivo pretendido por La educación cuántica.

Porque la historia solo la escriben los hombres, y mujeres, que se atreven a pensar más allá de su contemporaneidad, en la profundidad de las ideas por descubrir, en la búsqueda de la libertad secuestrada, porque al decir del psiquiatra y filósofo alemán Kart Jaspers: “Ser hombre es ser libre. El sentido de la historia es que nos convirtamos en hombres”. Y para tal fin humanístico, no solo hay que hacer pedagogía educacional, sino también pedagogía epistemológica, filosófica, psicológica e histórica, como se podrá apreciar de un modo hermenéutico en esta obra.

El término “hermenéutica” significa “interpretar”, “esclarecer” y “traducir”, es decir, cuando alguna cosa se vuelve comprensible o lleva a la comprensión, un objetivo pretendido por La educación cuántica mediante el revisionismo de la historia del pensamiento. La humanidad ha tocado fondo en su dialéctica materialista y necesita urgentemente repensarse a sí misma, como postula la filosofía transpersonal: es el actual encontronazo intelectual entre el materialismo científico y el “misticismo cuántico”. Vuelvo a insistir: quizá ha llegado el momento de explorar un mundo que la ciencia está empezando a descubrir; quizá ha llegado el momento de explorar la mente infinita; quizá ha llegado el momento de trascender en nuestra mente cuántica. Pero también ha llegado el momento de descubrir las reglas que rigen el pensamiento más allá de la razón, un pensamiento transracional que aúna la racionalidad con la espiritualidad: la filosofía transpersonal.


NOTA (1) : La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.
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HACIA UN REVISIONISMO HUMANO

Este artículo es una reproducción del capítulo 3-4 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Con todo lo argumentado hasta aquí, creo tener el derecho a afirmar que hay que realizar un revisionismo científico-filosófico y dotar así de contenido al “misticismo cuántico” mediante la filosofía transpersonal. También hay que realizar un revisionismo intelectual del pensamiento único neoliberal, una tarea magníficamente emprendida por el periodista español Ignacio Ramonet como emblemático propulsor del movimiento antiglobalización. Y, cómo no, hay que realizar otro revisionismo más importante, a saber, el de la psicología humana mediante la “cuarta fuerza” del movimiento transpersonal. ¿Cómo enseñar todo ello? Como no podía ser de otra manera, mediante un revisionismo de la educación tradicional en favor de La educación cuántica.

Entonces, si hay que cambiar tales estructuras psicológicas, sociológicas y filosóficas, ¿no se halla la humanidad ante un cambio de paradigma como jamás visto en la historia desde el primer renacimiento humanístico? Es la física cuántica quien ha abierto la espoleta que afecta al genuino pensamiento filosófico, al nihilismo científico, a las relaciones sociales y, sobre todo, a la profundidad espiritual de las personas. ¿Se halla la humanidad ante un segundo renacimiento donde el “pienso, luego existo” ahora debe, inexorablemente, converger hacia el “nosotros” kantiano, magníficamente expresado en su imperativo categórico? Si es así, como presumo, podríamos afirmar que la humanidad del siglo veintiuno está atrapada en el pasado, como si de una película retrospectiva se tratara, entre Descartes y Kant, como que más que avanzar, estamos retrocediendo pensativamente hablando, aunque disfrutemos de la más excelsa tecnología. ¿Quién va revisar dicha historia y entonar el mea culpa? Evidentemente, es ontológicamente imposible. Al menos, permítaseme que la historia del pensamiento, en los términos aquí explicados, pueda ser instruida de un modo sencillo a las futuras generaciones, de ahí la necesidad de La educación cuántica.

Por tanto, Kant está más vivo que nunca. Los materialistas científicos no deberían descargar las tintas sobre los “místicos cuánticos” sino sobre la propia historia occidental, quien no ha resuelto el pensamiento tradicional surgido de la racional-modernidad. Descartes ha muerto, metafóricamente hablando. Y Kant está más vivo que nunca. El imperativo categórico kantiano, nacido en la razón y con una finalidad eminentemente moral, tiene tres formulaciones: “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”; “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca solo como un medio”; “Obra como si por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines”.

Es en este rescoldo de la historia del pensamiento donde se está produciendo la metamorfosis del primer renacimiento humanístico (razón) hacia un segundo renacimiento humanístico (espíritu). La razón ha quedado conmocionada al estrellarse en el estudio de la materia mediante la física cuántica, lo cual ha producido un giro copernicano en la mirada desde el “ver para creer” al “creer para ver”, desde el método científico a la fenomenología, desde el racionalismo pragmático al racionalismo espiritual, desde el materialismo científico al misticismo cuántico, desde el neoliberalismo al altermundismo, desde la psicología tradicional a la psicología transpersonal, desde la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal, y cómo no, de la educación tradicional a La educación cuántica. Tantos cambios de paradigmas implican un revisionismo humano, vislumbran la necesidad de una renovada epistemología –véase el esquema epistemológico en el prólogo - y, por ende, una reinterpretación de la historia del pensamiento.
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el tao de la fisica

HACIA LO TRANSPERSONAL

Este artículo es una reproducción del capítulo 3-2 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

En ese orden de importancia, es un deber también citar al doctor en Física teórica por la Universidad de Viena, Fritjof Capra, autor de la obra El Tao de la física, un best seller que supuso el punto de partida de numerosas publicaciones sobre la interrelación entre el universo descubierto por la física moderna y el misticismo antiguo, principalmente oriental. Capra considera que, en el intento por comprender el misterio de la vida, el ser humano ha seguido diferentes caminos, entre ellos el del científico y el del místico. Fritjof Capra plantea que los conceptos de la física moderna llevan a una visión del mundo muy similar a la de los místicos de todas las épocas y tradiciones. La finalidad de la obra El Tao de la física es explorar la relación entre tales conceptos, motivado por la creencia de que los temas básicos que utiliza para comparar la física con el misticismo serán confirmados, más que invalidados por futuras investigaciones: un objetivo pretendido por La educación cuántica.

Hay una retahíla de científicos, muchos de ellos físicos, cuyos pensamientos han sido peyorativamente catalogados en el “misticismo cuántico”: es toda una afrenta al genuino pensador místico por parte del materialismo científico. Recordemos en este sentido que la dicotomía entre ciencia y misticismo son dos modos de saber, como ha argumentado Ken Wilber en su obra El espectro de la conciencia. El gran mérito de los mal llamados “místicos cuánticos” es haber integrado la racionalidad con la espiritualidad, un racionalismo espiritual adoptado como filosofía transpersonal, en contraposición a la filosofía tradicional del pensamiento occidental, y que ha desembocado en la disciplina “transpersonal” como “cuarta fuerza” de la psicología. Dicho pensamiento tiene su máximo exponente científico-filosófico en la obra Sexo, Ecología, Espiritualidad de Ken Wilber. Sin embargo, existen iniciativas desde el ámbito de la psicología académica para integrar lo “transpersonal” como objeto de estudio serio y científico, como acredita la revista Journal of Transpersonal Research, integrada en la Asociación Transpersonal Europea (EUROTAS). En el ámbito universitario, es digna de mención la tesis doctoral de Iker Puente titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos y autoorganización en psicoterapia, encuadrada dentro del programa de doctorado “Percepción, Comunicación y Tiempo” del departamento de Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación, en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los escépticos no deberían intentar desacreditar las ideas del que escribe esto sin antes probar una embestida intelectual hacia Ken Wilber, un prolífico pensador que ha sido comparado, ni más ni menos, que con Kant. Todo un reto para el movimiento escéptico por denostar un racionalismo espiritual que, ahora, tiene su máximo exponente epistemológico con la viabilidad de La educación cuántica como nuevo paradigma de conocimiento, y que de un modo pedagógico busca el empoderamiento del ser humano más allá de las creencias establecidas tal como pretende el físico y profesor Carlos González así como las conocidas como escuelas activas.
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MISTICISMO

“MISTICISMO CUÁNTICO”

Este artículo es una reproducción del capítulo 3-1 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

En el ámbito de la filosofía también tenemos nuestros propios contrarios: la filosofía transpersonal -cuyo emblemático embajador es Ken Wilber - en contraposición a la filosofía tradicional (como siempre, los contrarios de Heráclito). Por filosofía tradicional debe entenderse el cuerpo de conocimientos que se iniciaron con la filosofía moderna hasta llegar a la postmodernidad y concluyeron en la filosofía contemporánea. La filosofía tradicional es una contraposición historicista por trascender mediante la reciente filosofía transpersonal propugnada por Ken Wilber. Esta filosofía tradicional ha desembocado en el pensamiento único neoliberal que ha secuestrado a la racionalidad colectiva expresada en las democracias occidentales, sometiéndolas a una plutocracia.

La anterior reflexión conlleva una grave consecuencia cultural que pasa desapercibida para la mayoría de ignorantes en estos lares intelectuales: del mismo modo que la filosofía escolástica supeditó la razón a la fe, el economicismo neoliberal ha sometido la razón al servicio de la fe ciega en los mercados; sin embargo, la filosofía transpersonal, al reincorporar la espiritualidad en la razón humana, es una renovada visión y una superación paradigmática de la filosofía tradicional. Del mismo modo, dicha profundidad pensativa también está presente en La educación cuántica, un emergente contrario a la educación tradicional, en mi opinión, obsoleta esta última como garante de una necesaria regeneración humana. Pero no solo debemos hablar de La educación cuántica y de la filosofía transpersonal, sino que es menester recordar que, frente a la psicología tradicional, se está irguiendo, una vez más, otro contrario, a saber, la psicología transpersonal como “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista.

Así, la esencia defendida en mis postulados filosóficos es que la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal se constituyen en un asesoramiento filosófico como ejercicio científico sobre la conciencia y contemplado como un nuevo paradigma de conocimiento en La educación cuántica. La filosofía transpersonal y psicología transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento apenas han surgido hace algunas décadas, mayormente popularizado por las obras de Ken Wilber, entre otros. Sin embargo, hay una tendencia peyorativa a considerar dicho paradigma como un “misticismo cuántico”, en referencia a la combinación de los conceptos del misticismo oriental y la física cuántica, encuadrando ese pensamiento como una creencia pseudocientífica por parte del ortodoxo materialismo científico.

Los escépticos hablan de “charlatán cuántico” para descartar la creencia de que la teoría cuántica aprueba creencias místicas. Sin embargo, el misticismo -tanto oriental como occidental- está inherentemente relacionado a la física cuántica tal como queda acreditado por cada vez más científicos, como se ha visto y se verá. De un modo imperceptible para la mayoría, la humanidad se halla ante una fusión entre la espiritualidad oriental y la racionalidad occidental, magníficamente integradas por Ken Wilber en un sistema de pensamiento que ha sido traducido a más de veinte idiomas y cuyas obras han vendido millones de ejemplares.
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KANT

LAS "TRES CRÍTICAS" DE KANT

Este artículo es una reproducción del capítulo 7-5 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Ahora, mediante la filosofía transpersonal y la psicología transpersonal como revulsivos de La educación cuántica, es posible vislumbrar la integración de las tres esferas que fueron diferenciados por Kant a través de sus Tres críticas: la esfera de la ciencia empírica que trata con aquellos aspectos de la realidad que pueden ser investigados de forma relativamente “objetiva” y descritos en un lenguaje, es decir, verdades proposicionales y descriptivas (“ello”); la esfera práctica o razón moral que se refiere a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo (“nosotros”); y, por último, la esfera del arte o juicio estético que se refiere a cómo me expreso y qué es lo que expreso de mí, es decir, la profundidad del “yo” individual: sinceridad y expresividad.

Con Kant se produce una diferenciación del “yo”, del “nosotros” y del “ello”: ya no tenemos que seguir automáticamente las reglas y normas sociales, es decir, podemos normalizar las normas; lo que la Iglesia y el Estado dicen no es necesariamente lo bueno ni lo verdadero. A partir de estas tres diferenciaciones de Kant, se produce un problema central en la modernidad: ahora que la ciencia, la moralidad y el arte han sido diferenciados irreversiblemente, ¿cómo los integramos? Le siguió una época emergente que hizo temblar al mundo y, también, contribuyó a su construcción. Kant era consciente de ello, en especial, en su ensayo ¿Qué es la ilustración? Los pensadores postmodernos han fracasado en el intento de integración de esos tres mundos -ciencia, ego y moralidad-. Los temores de Kant, a día de hoy, siguen más vigentes que nunca. Kant previó los peligros de la diferenciación entre ciencia, ego y moralidad, y fue Marx quién describió la fragmentación del ego entre la “clase para sí” y la “clase en sí”. Estos dos conceptos, “clase en sí” y “clase para sí”, fueron postulados por Marx, y su utilidad es conocer el diferencial de conciencia entre una clase y otra. Marx lo explica así: “Las condiciones económicas han transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, unos intereses comunes. Así, esta masa constituye ya una clase enfrente del capital (en sí misma, es decir: una clase en sí ). Sin embargo, una clase es para sí cuando toma conciencia de lo que la distingue de las otras clases; o sea, cuando adquiere conciencia de clase”.

Desde entonces va ganando el ego plutocrático frente al “nosotros” kantiano, desde entonces, el capitalismo ha machacado al ego hasta la extenuación. Sin embargo, tal camino es ya insoportable, el ego está herido de muerte y necesita una pronta sanación, cuyo bálsamo puede ser el saber y el amor vislumbrados por Carbonell. Porque la actual crisis no es solo social, económica y política, sino inherentemente de carácter filosófico, con profundas implicaciones existenciales, intelectuales y espirituales. Tras el surgimiento de la modernidad, teóricamente, cada ciudadano podría establecer sus metas en la vida según su propia voluntad pretendidamente racional. Pero dicha racionalidad, en la práctica, ha sido secuestrada por una minoría de monarcas, burgueses y plutócratas con la bendición de la Iglesia Católica. Y en esas estamos aún, sin embargo, es preciso denunciar todo ello mediante La educación cuántica como nuevo paradigma de conocimiento.
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nuevo mundo

DEL VIEJO AL NUEVO MUNDO

Este artículo es una reproducción del capítulo 7-4 de la primera parte de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA

Un punto de inflexión en dicha historia del pensamiento fue el “pienso, luego existo” cartesiano que insufló la conciencia histórica individual, luego devenida en la racional-modernidad hasta llegar al actual pensamiento único neoliberal: el ego plutocrático es quién manipula y dirige el mundo. Las consecuencias de ese primer renacimiento humanístico, no pueden ser más desastrosas, como demuestra esta artificiosa crisis sostenida sobre la mentira del dinero-deuda. Pero, lo más grave, es que el ego de las personas ha sido fragmentado y disociado de la colectividad, perdiendo de vista el verdadero sentido de la vida. No solo hay una crisis económica, social, política, intelectual y espiritual sino, eminentemente, una profunda crisis psicológica, en la que el ego está herido de muerte. El actual estadio de la noosfera (capitalismo) está destruyendo a la biosfera, una actuación contra natura. Así, la noosfera, en un proceso de autopoiesis (1) del “yo” (individualismo) al “nosotros” (comunitarismo), cambia de rumbo en el devenir de la historia: el “pienso, luego existo” como corolario racional del primero renacimiento humanístico, ahora, tiene su paradigmática evolución holística hacia el espíritu colectivo o “nosotros” kantiano como segundo renacimiento humanístico. Saber ello forma parte de un nuevo paradigma de pensamiento, pues implica la consciencia de haber aprehendido que no hay que vivir y pensar en el viejo mundo (ego), para hacerlo en el nuevo mundo (espíritu colectivo) .

Cambiar un paradigma de pensamiento no es tarea fácil, que se lo digan a Descartes, Kant, o el mismo Wilber. Se necesita años de investigación para hacer una aportación intelectual en orden a cambiar el pensamiento dominante: Descartes camufló sus reglas del pensamiento en el Discurso del método por recelo a la Santa Inquisición; Kant se enclaustró durante diez años para concluir su Crítica de la razón pura, y seis años más para obtener el correspondiente reconocimiento intelectual; Wilber se encerró durante otros tres años para escribir su Sexo, Ecología, Espiritualidad. Yo soy más lento, llevo toda mi vida. Pero es que, este sistema, se las trae, pues han escondido las reglas del juego mediante el secuestro de las leyes, el dinero, la ciencia, la educación y el sistema productivo, todo bajo una oligarquía globalizada al servicio de un eufemístico pensamiento único neoliberal; para el resto de la humanidad, pobreza y esclavitud. Hay días que dan ganas de llorar y tirar la toalla. Pero la vida sigue, y cada cual tiene que hacer aquello para lo cual se ha preparado, en mi caso, filosofar sobre la complejidad de nuestro mundo contemporáneo. A tal efecto, estoy totalmente de acuerdo con el filósofo francés Edgar Morin en que la humanidad se halla ante un pensamiento complejo y de difícil acceso para los inducidos ignorantes. Para colmar esa laguna cognitiva, La educación cuántica propugna un necesario revisionismo de la historia, la filosofía, la psicología y la educación, en suma, un repensar humano para salir del actual atasco civilizatorio desde que Kant diferenció la ciencia, el ego y la moralidad.


NOTA (1): La autopoiesis es un término de origen griego para aludir a la creación de sí mismo. Es un neologismo donde un sistema es capaz de reproducirse y mantenerse por sí mismo. Fue propuesto en 1972 por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, para definir la química de auto-mantenimiento de las células vivas. Una descripción breve sería decir que la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos. Desde entonces el concepto ha sido también aplicado en los campos de la teoría de sistemas y la sociología, y ahora aquí como principio epistemológico aplicable al mundo de las ideas. Porque son las ideas las que dominan el mundo, y en ese sentido, la historia del pensamiento está dando un salto cualitativo como jamás visto en la historia. Que la razón deje de mirar la materia para dirigirse hacia el espíritu es un cuadro histórico que ya Platón nos iluminó con su alegoría del Mito de la caverna. Consecuentemente, la humanidad está replanteándose salir de la caverna para dirigirse hacia la luz, pero en ese camino será necesario una renovada pedagogía como pretende La educación cuántica.
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