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LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL: LA SÍNTESIS DE SABERES MEDIANTE LA INTUICIÓN ESPIRITUAL

Publicado 12/03/2020 00:23:05  | 5 - LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL


educación

Este artículo es una reproducción del capítulo 4 de la tercera parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

1 - Una educación para una sociedad visión-lógico informática

Desde la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente, ha tenido lugar el lento proceso de transformación de una sociedad racional-industrial a una sociedad informática visión-lógica, pero de ningún modo se trata -como afirman los portavoces de la Nueva Era- (Merlo, 2007), de una transformación espiritual. La especie humana ha experimentado a lo largo de su desarrollo tres grandes y profundas transformaciones a escala mundial: la agraria, la industrial y la informática. Ahora nos hallamos al comienzo de la llamada “tercera ola” (Toffler, 1993). Lentamente, está surgiendo un nuevo centro de gravedad sociocultural, la sociedad visión-lógico informática, una sociedad que posee una visión del mundo existencial o aperspectivista (interior colectivo-intersubjetivo), asentada en una base tecnoeconómica de transferencia de información digital (exterior colectivo-interobjetivo) y un yo centáurico (1) (interior individual-subjetivo) que debe integrar su materia, su cuerpo y su mente -integrar la fisiosfera, la biosfera y la noosfera- para ajustar funcionalmente su conducta (exterior individual-objetivo) al nuevo espacio del mundo.

Pero esa transformación corresponde a un orden muy elevado que impone una nueva y terrible carga sobre el mundo: la necesidad de trascender e incluir lo superior con lo inferior. Y la pesadilla es que, aunque dispongamos de un nuevo y superior espacio del mundo, todo ser humano debe comenzar su proceso de desarrollo partiendo de la primera casilla. Todos, sin excepción, debemos comenzar en el fulcro 1 y crecer y evolucionar a través de todos los estadios inferiores hasta llegar a alcanzar el nuevo estadio superior. De modo que, por más que, una persona nazca en una cultura visión-lógica global, su singladura deberá comenzar en el nivel fisiocéntrico e ir superando, a partir de ahí, los estadios biocéntrico, egocéntrico y sociocéntrico (2) . Y, cuanto más nivel de desarrollo tenga una determinada cultura, mayor es su probabilidad de que las cosas vayan mal pues, cuanta mayor es la profundidad de una sociedad, mayores son también las cargas impuestas sobre la educación y transformación de sus ciudadanos. La transformación del mundo implica, pues, un abismo cultural por superar.

Al hilo de la anterior conclusión de Wilber, es imperativa una educación que contemple una antropología filosófica integradora de la racionalidad con la espiritualidad, una cuestión que implica inherentemente una reconstrucción epistemológica desde la filosofía transpersonal, como tesis de esta investigación.

2 - La educación como misión espiritual

Sin embargo, el ejercicio de filosofar se ha convertido en un pensamiento complejo (Morin, 1994) en orden a tener una comprensión del mundo como sistema entrelazado. El estudio de lo complejo ha impactado también en el ámbito más directo de las interacciones de los seres humanos: la educación, la interpretación de la sociedad, la política, y la comprensión del momento actual que vive la humanidad. Esa complejidad, la expresa certeramente el filósofo francés Edgar Morin (2004:224):

“Se trata de enfrentar la dificultad de pensar y vivir en la búsqueda de soluciones a los problemas contemporáneos y la construcción del futuro.”

Para tal fin, Edgar Morin (2005: 661) nos indica el camino a seguir:

“Educar para comprender las matemáticas o cualquier disciplina es una cosa, educar para la comprensión humana es otra; ahí se encuentra justamente la misión espiritual de la educación: enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.”

Pero social y políticamente, ¿quién controla lo que hay que saber y cómo transmitirlo? Iván Illich (2011), ya en 1971, realizó una crítica a la educación tal y como se lleva a cabo en las economías modernas, pues considera que dicha educación se reduce al consumismo, forzando a los aprendices a cursar un currículo obligatorio que perpetúa la sociedad de clases. Si cada época en la historia ha requerido de un tipo de pedagogía o una escuela de pensamiento, ¿qué tipo de pedagogía y pensamiento requieren los tiempos actuales?

3 - Una educación transracional

Soy consciente de la dificultad cognoscitiva que entraña este trabajo de investigación al proponer una integración entre la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable como síntesis de saberes mediante una genuina intuición espiritual (intuición moral básica): una cuestión ética así aprehendida desde la no-dualidad por el sujeto cognoscente es el fundamento epistemológico por excelencia para una educación transracional que implemente la razón con el corazón (Toro, 2014), y se presenta como un imperativo para trascender la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental. La crisis de Occidente no es solo una crisis económica y política sino, eminentemente, una crisis social derivada a su vez de una crisis de conciencia, de profundidad, una crisis de pensamiento que debiera ser trascendida mediante la espiritualidad contemplada en la filosofía transpersonal, todo un giro participativo (Ferrer y Sherman, 2011) hacia el misticismo y el estudio de las religiones (Teología), cuestiones que convergen inevitablemente con la metafísica (Filosofía).

Sin embargo, cambiar un paradigma de pensamiento no es tarea fácil, que se lo digan a Descartes, Kant, o el mismo Wilber. Se necesita años de investigación para hacer una aportación intelectual en orden a cambiar el pensamiento dominante: Descartes (1999) en el Discurso del método (3) , camufló sus reglas del pensamiento como “Discurso” en vez de “Tratado” para escapar así de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo; Kant (2005) se enclaustró durante diez años para concluir su Crítica de la razón pura, y seis años más para obtener el correspondiente reconocimiento intelectual; Wilber (2005a) se encerró durante otros tres años para escribir su obra Sexo, Ecología, Espiritualidad. Yo soy más lento, llevo toda mi vida. Pero es que, este sistema, se las trae, pues han escondido las reglas del juego mediante el secuestro de las leyes, el dinero, la ciencia, la educación y el sistema productivo, todo ello bajo una oligarca globalización al servicio de un eufemístico pensamiento único neoliberal (Martos, 2017b); afortunadamente, vivimos tiempos de divulgación cósmica en la que todas las mentiras están saliendo a flote y dejando en evidencia al “Estado profundo” y su maquiavélica manipulación para esclavizar a la humanidad a través de la historia, la política, la economía, la ciencia y la educación, una cuestión que será aludida en el epílogo de esta obra. Para el resto de la humanidad, pobreza y esclavitud. Hay días que dan ganas de llorar y tirar la toalla.

Pero la vida sigue y cada cual tiene que hacer aquello para lo cual se ha preparado, en mi caso, filosofar sobre la complejidad de nuestro mundo contemporáneo. A tal efecto, estoy totalmente de acuerdo con el filósofo francés Edgar Morin (1994) en que la humanidad se halla ante un “pensamiento complejo”, de difícil acceso para los inducidos ignorantes (Mayos et al., 2011) desde la atalaya del economicismo neoliberal (Navarro, 2012). Dicha ignorancia es extensiva también a nuestra actual cosmovisión del mundo bajo el influjo de la racionalidad positivista que predomina en El espejismo de la ciencia (Sheldrake, 2013) como adalid de la suprema “verdad”, marginando así a las humanidades como medio para una interpretación crítica de la realidad actual, como revitalización de la cultura, como reflexión sobre las grandes cuestiones personales y sociales, y como catalizadores de la creatividad (Alvira y Spang, 2006).

4 - La síntesis de saberes mediante la intuición espiritual

La síntesis cognitiva de las tres esferas kantianas (ello, yo y nosotros) -véase capítulo dos de la segunda parte- solo es posible ontológicamente en el sujeto cognoscente desde una visión no-dual mediante una genuina intuición espiritual (intuición moral básica), una cuestión ética que debe ser contemplada por una antropología filosófica que aúna la razón con el espíritu bajo el amparo de la filosofía transpersonal. Solamente así será posible trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad, tal es la conclusión que se desprende de la renovada interpretación de la historia del pensamiento, de su ciencia y de la propia espiritualidad realizada en este trabajo de investigación. Y ese imperativo solo puede llevarse a cabo mediante un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa que incorpore la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano. Por tanto, la síntesis de saberes mediante la intuición espiritual es un imperativo para trascender la racionalidad hacia la transracionalidad, y nos permite entrever qué nos puede deparar el futuro a cada uno de nosotros, a la sociedad en general y al universo del saber en su paradigmática trascendencia hacia la espiritualidad (4) en estas áreas del conocimiento:

FILOSOFÍA: De la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal (Martos, 2017a).

PSICOLOGÍA: De la psicología tradicional a la psicología transpersonal y, por tanto, de la conciencia personal a la conciencia transpersonal (Martos, 2017c).

SOCIOLOGÍA: Del neoliberalismo al altermundismo (5) (Martos, 2017b).

CIENCIA: De la filosofía materialista a la filosofía perenne (Martos, 2015).

EDUCACIÓN: De la educación tradicional a La educación cuántica (Martos, 2018).

ESPIRITUALIDAD: De las religiones exotéricas a la religión esotérica (6) (Wilber, 2005b).

Esa síntesis de saberes mediante la intuición espiritual puede ser aprehendida mediante una visión no-dual -una epistemología hermenéutica- simbolizada en nuestro mándala epistemológico (7) (ver figura).

La epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable son dos modos de saber que pueden ser sintetizados mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica, una cuestión ética fundamentada bajo una antropología filosófica que contemple a la filosofía transpersonal como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano. Así, la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento (Martos, 2018), es postulada como asignatura educativa y en una cuestión de sentido para una educación transracional que implemente la razón con el corazón (Toro, 2014). Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental.

Consecuentemente, la filosofía transpersonal se constituye en un fundamento pedagógico y epistemológico para una educación transracional con una misión eminentemente espiritual. Solo así se me antoja que será posible un repensar humano para salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros), Dios libre de culpa a este inconmensurable pensador. La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros, insisto una vez más, mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos, pues como dijera Sócrates: “Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo” (Laszlo, 2004). Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, en palabras del dramaturgo inglés John Gay: “Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante, el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia”.

Notas:

(1) Para comprender de un modo psicológico y filosófico el concepto de “centauro”, es conveniente aludir a la trascendencia de los dualismos, una cuestión que se convierte en un eje de responsabilidad a afrontar por cada persona a lo largo de su vida. En su obra El espectro de la conciencia, Ken Wilber (2005b) diferencia explícitamente cuatro dualismos que, inexorablemente, debería trascender e integrar toda persona:

El dualismo cuaternario: persona contra sombra. El individuo se oculta a sí mismo (inconscientemente) aquellos rasgos de su personalidad con los que no se encuentra nada contento; traza una frontera entre lo que le gusta de sí mismo (persona) y lo que no le gusta (sombra). Hasta que el individuo no acepte su sombra estará incompleto y siempre en lucha consigo mismo (el enemigo está en el mismo). Si el individuo se acepta e integra su sombra alcanza el siguiente nivel.

El dualismo terciario: psique contra soma, o mente contra cuerpo. La frontera se traza entre el ego (persona + sombra) y su cuerpo. En este nivel el individuo es inconsciente de su cuerpo, piensa en sí mismo sin tener en cuenta su cuerpo o lo considera como un objeto. Si el individuo consigue eliminar esta frontera será más consciente de lo que él es en realidad y alcanzará el nivel del centauro (el centauro es un ser mitológico mitad humano mitad animal).

El dualismo segundario: la vida contra la muerte, el ser contra el no ser. La frontera se traza entre el centauro (ego + cuerpo) y el resto del universo, la frontera ahora es nuestra propia piel. El individuo es ahora más consciente que nunca de su finitud (en el espacio y en el tiempo). La lucha no acabará hasta que desaparezca la última frontera y se acceda al último nivel.

El dualismo primario: organismo contra medio ambiente, o yo contra otro. Se accede al Espíritu. La frontera ha desaparecido, se acabó la lucha inconsciente. El individuo ha vuelto al lugar de donde salió, o mejor, al lugar donde siempre estuvo. Es el concienciamiento de que sujeto y objeto son lo mismo, es la no-dualidad. La corriente externa e interna no son dos, sino una sola realidad que se reduce al misticismo contemplativo.

(2) Véase el capítulo cinco de la segunda parte, titulado La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad.

(3) El Discurso del método, cuyo título completo es Discurso del método para conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias, es la principal obra escrita por René Descartes (1596-1650) y una obra fundamental de la filosofía occidental con implicaciones para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia. Descartes tituló esta obra Discurso del método con una finalidad precisa. En una carta que dirige a Marin Mersenne le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino solo de hablar. Con esto Descartes trata de alejarse de cualquier problema que pudiese surgir con sus contemporáneos por las ideas vertidas en esta obra y además escapa así de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo y cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.

La locución latina “cogito ergo sum”, que en castellano se traduce frecuentemente como “pienso, luego existo”, es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. “Cogito ergo sum” es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: “Je pense, donc je suis”, encontrado en su famoso Discurso del método (Descartes, 1999). La frase de Descartes expresa uno de los principios filosóficos fundamentales de la filosofía moderna: que mi pensamiento, y por lo tanto mi propia existencia, es indudable, algo absolutamente cierto y a partir de lo cual puedo establecer nuevas certezas.

(4) Véase el capítulo segundo de la primera parte, titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad.

(5) El nombre altermundismo viene del lema “Otro mundo es posible”, nacido en el Foro Social Mundial, que cada año reúne a movimientos sociales de izquierda de la política internacional, y que a finales del siglo XX convergieron en la crítica social al denominado pensamiento único neoliberal y a la globalización capitalista.

(6) Según apunta Ken Wilber (2005b) en su obra El espectro de la conciencia (capítulo 9, páginas 328 a 333), el dualismo primario (ver nota 1 de este capítulo) al que se enfrenta todo ser humano es, por un lado, el conocimiento exotérico y, por otro lado, el conocimiento esotérico. El primer modo de conocer, el exotérico, es simbólico y se refiere al nivel existencial, así como a las religiones. Mientras que el existencialismo trata del dualismo segundario de la vida enfrentándose a la muerte, la religión lo trata negándola. Por consiguiente, el nivel existencial es también el de la religión exotérica, del intento del hombre de establecer una relación “a través” del dualismo primario con el omnipotente, omnisapiente y ominipresente “gran otro” o Mente. Por tanto, lo exotérico se refiere a la diversidad de las religiones culturales, sus idiosincrasias y paradigmas, es decir, a la diversidad de la gama biosocial. De ahí que el nivel existencial sea el de las diversas religiones exotéricas, mientras que el nivel de la Mente (no-dualidad entre sujeto y objeto) es el de la “unidad trascendente” de la religión esotérica: las religiones divergen en el nivel existencial y convergen en el nivel de la Mente. Por tanto, la unidad de las religiones puede enfocarse epistemológicamente, ya que con la emergencia del dualismo primario (exotérico versus esotérico), el modo no-dual de conocer (esoterismo: unidad de sujeto y objeto) se divide y fractura, provocando la generación del modo de conocimiento dualista entre sujeto y objeto (exotérico). Así, el modo esotérico no-dual de conocer queda supeditado al modo simbólico exotérico y, como dice Huston Smith cuando comenta la obra de Schuon, “la cuestión de la unidad y diversidad en las religiones se convierte en un tema de tipos psicológicos: el esotérico y el exotérico”.

(7) Aunque desde la antigüedad se han utilizado los mándalas con fines contemplativos y religiosos, a partir de las investigaciones de Carl G. Jung (2009), los mándalas sobrepasan el ámbito del pensamiento místico y comenzaron a utilizarse también con fines terapéuticos (Ribera, 2009). Jung (2003) consideraba los mándalas como una representación arquetípica del inconsciente colectivo y con un poder extraordinario porque son imágenes sagradas que representan la psique integrada, un “sí-mismo” como el arquetipo central de lo inconsciente colectivo. Por excelencia, el “sí-mismo” es una unión de los opuestos cuyo símbolo es el círculo o mándala, representando así el fin último del proceso de individuación. Psicológicamente, los mándalas representan la totalidad de nuestro Ser, y dado que reflejan la psique humana, cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, raza, cultura, etcétera, pudiendo asemejarse a un viaje hacia nuestra esencia, iluminando zonas del camino que hasta entonces habían permanecido obscuras y hasta ese momento ocultas, permitiendo que brote la sabiduría de nuestro inconsciente (Baguera, 2007).

El mándala aquí argumentado como epistemológico (véase capítulo dos de la primera parte) postula la integración del saber científico (episteme de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una fusión respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no-dualidad (epistemología hermenéutica). Tradicionalmente se ha separado la epistemología y a la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir a la epistemología y la hermenéutica (Flores-Galindo, 2009), permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. Esos dos modos de saber posibilitan vislumbrar una conexión de la filosofía con la espiritualidad.

La idea de un mándala epistemológico no es nueva en el ámbito científico. En el libro The Mind´s New Science: A History of the Cognitive Revolution, Howard Gardner (1985) describe mediante un “hexágono cognitivo” las interrelaciones de seis campos científicos: la filosofía, la psicología, la lingüística, las ciencias sociales, la computación electrónica y las neurociencias. Desde una perspectiva de la historia del pensamiento, se pretende de un modo similar desgranar las secuencias cognitivas a modo de paradigmas que operan y se retroalimentan con interdependencia entre seis áreas del conocimiento: la filosofía, la psicología, la sociología, la ciencia, la educación y la espiritualidad.


Bibliografía:

Alvira, R. y Spang, K. Humanidades para el siglo XXI. Navarra: Ediciones Universidad de Navarra, 2006.

Baguera, Rashe. La fuerza del mándala. Málaga: Hojas de luz, 2007.

Descartes, René. Discurso del método. Madrid: Ediciones escolares, 1999.

Ferrer, Jorge y Sherman, Jacob. El giro participativo. Barcelona: Kairós, 2011.

Flores-Galindo, M. (2009). “Epistemología y Hermenéutica: Entre lo conmensurable y lo inconmensurable”. En: Cinta Moebio, Nº 36, 198-211. Facultad de Ciencias Sociales, Chile.

Gardner, Howard. The Mind's New Science: A History of the Cognitive Revolution. New York: Basic Books, 1985.

Illich, Iván. La sociedad desescolarizada. Argentina: Ediciones Godot, 2011.

Jung, Carl Gustav. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Madrid: Trotta, 2003.

Jung, Carl Gustav y Wilhelm, Richard. El secreto de la Flor de oro. Barcelona: Paidós Ibérica, 2009.

Kant, Immanuel. Crítica de la razón pura. Madrid: Taurus, 2005.

Laszlo, Ervin. Tú puedes cambiar el mundo. Madrid: Editorial Nowtilus, 2004.

Martos, Amador. Podemos. Crónica de un renacimiento. Málaga: Corona Borealis, 2015.

Martos, Amador. Pensar en ser libre. De la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal. España: Amazon, 2017a.

Martos, Amador. Capitalismo y conciencia. España: Amazon, 2017b.

Martos, Amador. Pensar en ser rico. De una conciencia materialista a una conciencia humanística. España: Amazon, 2017c.

Martos, Amador. La educación cuántica. Un nuevo paradigma de conocimiento. España: Amazon, 2018.

Mayos, G., Brey, A., Campàs, J., Innerarity, D., Ruiz, F. y Subirats, M. La sociedad de la ignorancia. Barcelona: Ediciones Península, 2011.

Merlo, Vicente. La llamada de la nueva era: hacia una espiritualidad místico-esotérica. Barcelona: Kairós, 2007.

Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa, 1994.

Morin, Edgar. El Método, Tomo 6. La Ética. Paris: Seuil, col. Points, 2004.

Morin, E. (2005). “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”. En: Ra Ximhai, Nº1 (3), 653-665. Universidad Autónoma Indígena de México.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona : Espasa libros, 2012.

Ribera, Ahimsalara. La sanación con los mándalas. Madrid: Edaf, 2009.

Sheldrake, Rupert. El espejismo de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2013.

Toffler, Alvin. La tercera ola. Barcelona: Plaza & Janes, 1993.

Toro, Jose M. Educar con corazón. Bilbao: Desclee de Brouwer, 2014.

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005a.

Wilber, Ken. El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós, 2005b.



LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL COMO FUNDAMENTO EPISTEMOLÓGICO Y PEDAGÓGICO PARA LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL

Publicado 11/03/2020 01:12:04  | 4 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL


Filosofia transpersonal

Este artículo es una reproducción del capítulo 14 de la segunda parte del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD

La filosofía transpersonal es una disciplina que estudia la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia (Wilber, 2005a), sin embargo, es una actividad investigativa muy reciente en la historia del pensamiento cuyo iniciador más emblemático ha sido y es Ken Wilber (2005b). Con el surgimiento de las ciencias psicológicas y la “cuarta fuerza” de la psicología transpersonal (Puente, 2014), se ha iniciado un camino esperanzador de trascendencia de la conciencia egoica hacia la espiritualidad o “transpersonalidad”.

No obstante, el término “transpersonal” no es todavía de dominio popular y menos aún su asunción académica para una futura educación generacional. Pero, si la humanidad ha evolucionado de lo mítico a lo racional, como apunta Wilber (2005b) (1) , estamos ahora situados en el filo de la percepción transracional. En dicho sentido, cabe destacar el artículo de Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel (2011) La complejidad: hacia una epísteme transracional, cuyo resumen es el siguiente:

“En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que solo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdiciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo.”

Destaco también la conclusión final de dicho artículo:

“Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal.”

En esa línea de pensamiento transracional, María Alejandra Rodríguez (2017), Docente universitario en el departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Carabobo (Venezuela), aborda el papel de La filosofía educativa en el ámbito universitario, un punto de vista que bien puede ser extrapolable a cualquier universidad del mundo por sus inherentes principios universales:

“La educación superior en Venezuela, como fundamento formativo para el desarrollo educativo, cultural, filosófico y social puede ser un punto de referencia crucial en función de la construcción de una sociedad humana, justa y libre. Se trata de educar más allá del bienestar individual y colectivo propuesto por una sociedad del éxito personal y del consumo, trabajar en función del porvenir de la civilización y la supervivencia de la raza humana y del planeta; ya que una persona consciente de su compromiso existencial puede alcanzar grandes logros e impactar en el bienestar de los demás gracias a un humanismo trascendental y verdadero. Por eso la educación universitaria debe considerarse como el modo formativo humanista para emprender cualquier objetivo elevado, verdaderamente humano, comunitario y social, sea a través del currículo de carácter ético-espiritual de todas las profesiones, o de una formación filosófica en torno a las dimensiones antropológicas existenciales del sentido de la vida desde el compromiso social.”

Dicha cosmovisión de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo posibilita acuñar el novedoso concepto de educación transracional, lo cual inquiere que el educando aprehenda la síntesis de saberes (Martos, 2017) mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas - como una intuición moral básica (Wilber, 2005c) (2) para orientar éticamente sus actos, pensamientos y sentimientos. Una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional.

Así, habiendo argumentado en esta segunda parte a la filosofía transpersonal como un nuevo paradigma de conocimiento, es imperativo ahora que sea postulada como una asignatura educativa. En efecto, la filosofía transpersonal posibilita una revisión epistemológica de la psicología cognitiva y pedagógica como fundamento para una educación transracional que, al incorporar la sabiduría perenne, se constituye en un trampolín para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia: ese será el objetivo de la tercera parte de esta obra.


Notas:

(1) Wilber en Sexo, Ecología, Espiritualidad (p.617):

El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional, una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo.

(2) Según Ken Wilber, cuando yo intuyo claramente al Espíritu, no solo intuyo su resplandor en mí mismo, sino que también lo intuyo en el dominio de los seres que comparten el Espíritu conmigo (en forma de su propia profundidad). Y es entonces cuando deseo proteger y promover ese Espíritu, no solo en mí sino en todos los seres en los que se manifiesta. Pero, además, si intuyo claramente al Espíritu, también me siento alentado a implementar ese despliegue espiritual en tantos seres como pueda, es decir, no solo en los dominios del “yo” o del “nosotros”, sino que también me siento movilizado a implementar esta realización como un estado objetivo de cosas (en los dominios del “ello”, en el mundo). El hecho que el Espíritu se manifieste realmente en los cuatro cuadrantes (o, dicho de modo resumido, en los dominios del “yo”, del “nosotros” y del “ello”) supone también que la auténtica intuición espiritual es aprehendida con el deseo de expandir la profundidad del “yo” a la amplitud del “nosotros” y al estado objetivo de cosas del propio “ello”. En definitiva, proteger y promover la mayor profundidad a la mayor amplitud posible. Esa es, en opinión de Wilber, la intuición moral básica de todos los holones, sean o no humanos.

Bibliografía:

Márquez Fernández, Álvaro B.; Díaz Montiel, Zulay C. “La complejidad: hacia una epísteme transracional”. Telos, vol. 13, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 11-29. Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín Maracaibo, Venezuela.

Martos, Amador. Filosofía transpersonal y educación transracional. España: Amazon, 2017.

Puente, I. (2014). Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia. Tesis de Doctorado en Universidad Autónoma de Barcelona.

Rodríguez, María Alejandra. La filosofía educativa en el ámbito universitario. Departamento de filosofía, Universidad de Carabobo, Venezuela, 2017.

Wilber, Ken. El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós, 2005a.

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005b.

Wilber, K. (2005c). La intuición moral básica. En K. Wilber, Breve historia de todas las cosas (438-440). Barcelona, España: Kairós.



LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL COMO MISIÓN ESPIRITUAL

Publicado 07/03/2020 19:44:02  | 5 - LA EDUCACIÓN TRANSRACIONAL


educación

Este artículo es una reproducción del capítulo 6 del preámbulo metodológico del libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD. (gratis en pdf)

El objetivo de la tercera parte es argumentar la educación transracional como misión espiritual, y para tal efecto, será preciso, como primer capítulo, realizar un revisionismo de la educación tradicional actualmente impartida, denotándose que es usada como instrumento de poder, que existe un incipiente nuevo paradigma educativo auspiciado por profesores, educadores, neurocientíficos, también desde la innovación y las inteligencias múltiples, en suma, que es posible una revisión epistemológica como pretende este autor mediante su obra La educación cuántica.

Mediante la citada obra, ya en el segundo capítulo, se argumenta a la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, y se exponen sus objetivos que, precisamente, versan también sobre revisionismos a efectuar: un revisionismo histórico, un revisionismo filosófico, un revisionismo epistemológico, un revisionismo pedagógico, un revisionismo psicológico, un revisionismo educativo y un revisionismo humano.

Ya en el tercer capítulo, de la mano de la docente y filósofa Gemma Rodríguez, se detallan cuatro supuestos para el nuevo paradigma educativo: 1- Un momento para no educar de este modo, 2- Filosofía, ciencia y pensamiento transpersonal, 3- La conciencia mística: ser uno con el universo, y 4- Un momento para educar de otro modo.

Una vez efectuados los revisionismos previos y haber planteado los supuestos del nuevo paradigma educativo, ya en el cuarto capítulo, se puede entrar en materia de la justificación de la educación transracional, proponiendo una síntesis de saberes (entre la epistemología y la hermenéutica) mediante la intuición espiritual . El objetivo es demostrar que es posible trascender la brecha epistemológica entre la racionalidad y la espiritualidad mediante la reinterpretación de la historia del pensamiento, de su ciencia, de la psicología cognitiva y educativa, e incorporando la sabiduría perenne como trampolín para la sanación trascendental del ser humano .

De la mano del pedagogo Joan Umbert Font, ya en el quinto capítulo, se ofrece la visión integral de Ken Wilber aplicada a la educación, incidiendo que se deben de tener en cuenta los cuatro cuadrantes, las líneas del desarrollo (cognitiva, moral, emocional, etcétera), los estados de conciencia, los niveles de desarrollo (egocentrismo, etnocentrismo y mundicentrismo), así como las tipologías (lateralidad del alumno, estilo cognitivo, etcétera). También nos ofrece Joan Umbert Font una introducción a la educación AQAL, así como un ejemplo de investigación omnicuadrante.

En el sexto capítulo, se relatan las experiencias vanguardistas que ya están aplicando algunos profesores o instituciones educativas desde una visión transpersonal. En primer lugar, vamos a reproducir un artículo titulado Los niños necesitan ser felices, no los mejores, escrito por la psicóloga Jennifer Delgado Suárez. No es precisamente una experiencia vanguardista, pero, dicho artículo, se presenta en sí mismo como un fundamento pedagógico al exponer los peligros de empujar a los niños al éxito en vez de preponderar su felicidad. Es un artículo sintomático de la sociedad altamente competitiva en la que vivimos, y tiene más de 3.200.000 visitas.

En segundo lugar, destacaremos la Tesis de Maestria de Marely Figueroa Meza titulada Una visión transpersonal en la educación, quien ha incorporado la filosofía transpersonal de Ken Wilber, invitándonos a descubrir las raíces científicas de la espiritualidad y una nueva educación sustentada en una pedagogía cognitiva enfocada al desarrollo del potencial humano y su autorrealización. Como asevera Marely, mediante la educación se puede lograr la cordialidad y la evolución pacífica de las sociedades y, para tal propósito, es indispensable desarrollar la conciencia y no solo la mente.

En tercer lugar, mencionaremos una experiencia pionera realizada por la Fundación General Universidad de Granada, quien ha creado la primera edición de un curso titulado Consciencia y educación. Ciencia y consciencia hacia un nuevo paradigma. El objetivo propuesto es ofrecer a los alumnos experiencias de trascendencia que fomenten el autoconocimiento, más allá de los dogmas y creencias y falicitar la construcción de una visión del mundo holística, integradora y sistémica, entre otros objetivos.

En cuarto lugar, se presenta una recopilación de las experiencias de meditación que se practican en los centros escolares de diferentes partes del mundo. A través de esas diferentes experiencias, se llega a la conclusión de que la meditación tiene espectaculares resultados: estimula la creatividad de los niños, ayuda en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la violencia conocida como bullying, mejora los procesos de aprendizaje, aminora la sobre estimulación propia de la era de internet y mejora la convivencia escolar.

En el séptimo capítulo, se argumenta la necesidad de una educación transracional para un nuevo mundo, pues la humanidad se halla ante seis cambios de paradigmas que afectan respectivamente a seis áreas del conocimiento: la filosofía, la sociología, la psicología, la ciencia, la espiritualidad y la educación: hay que salir de la sociedad de la ignorancia mediante una sociedad del conocimiento para vislumbrar una sociedad espiritual. Para tal finalidad, en el octavo capítulo, es imperativo contemplar la trascendencia metafísica mediante la meditación.



LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL: UN NUEVO PARADIGMA DE CONOCIMIENTO

Publicado 06/03/2020 23:29:01  | 4 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL


Filosofia transpersonal

Este artículo es una reproducción del capítulo 5 del preámbulo metodológico de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD (gratis en PDF)

1 - Génesis de la filosofía transpersonal

La filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento fue inicialmente argumentada, en enero de 2015, en mi obra La educación cuántica, he aquí el resumen:

“Desde el surgimiento de la física cuántica, la erudición ha dado un salto cualitativo y trascendente desde el universo material (objeto) a la conciencia humana (sujeto), como lo acreditan diversas áreas de la ciencia que, inapelablemente, remiten a la rehabilitación de la filosofía perenne.

Las categorías científicas están convergiendo en la ciencia por excelencia, a saber, la ciencia de la conciencia. Y en ese campo, la filosofía transpersonal desarrollada por el filósofo Ken Wilber y la psicología transpersonal como la “cuarta fuerza” tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad, pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa.”

Posteriormente, en noviembre de 2015, la filosofía transpersonal fue argumentada, asimismo, como un nuevo paradigma filosófico en mi segundo artículo científico titulado El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad.

Desde enero de 2015 a septiembre de 2018, La educación cuántica fue objeto de hasta cuatro ediciones revisadas y ampliadas, las cuales incorporaron diversos conceptos del pensamiento de Ken Wilber a modo de notas añadidas, entre las más importantes: la conciencia de unidad, La evolución de la conciencia según Ken Wilber, los veinte principios, y diversas notas menores en alusión a los cuatro cuadrantes.

Nunca fue mi intención original convertirme en un experto del pensamiento de Ken Wilber, pero, ciertamente, a medida que se profundiza en la obra de este inconmensurable pensador considerado como el “Einstein de la conciencia”, se hace muy difícil soslayarse de sus investigaciones filosóficas, psicológicas y antropológicas. Es así como, poco a poco, me convertí en wilberiano, sin ninguna connotación peyorativa, más bien al contrario, ha sido todo un honor comprender la historia del pensamiento como nadie me la ha explicado durante los cinco años que estudié filosofía en la Universidad Central de Barcelona.

Sobre el andamiaje epistemológico y hermenéutico del pensamiento de Wilber, fui construyendo artículo tras artículo y libro tras libro, mi propio pensamiento; y no con la intención de pretender destacar como filósofo, sino como terapia personal para superar y trascender el sufrimiento padecido con ocasión del desahucio de mi familia tras el embargo de nuestra vivienda: cuando el Estado salva a los bancos en detrimento de los ciudadanos, es síntoma de que algo no funciona bien en la sociedad, es una evidencia de que el perverso sistema capitalista solo sirve a los intereses de la jerarquía plutocrática.

Ciertamente, el sufrimiento puede ser un revulsivo para el despertar espiritual, para dejar atrás a la noche oscura del alma, en definitiva, para investigar más en profundidad sobre el sentido de la vida y de nuestro lugar en este planeta y en el universo. Así es como me vi envuelto en cada vez más profundas investigaciones que concluyeron con publicaciones de artículos en diversas revistas científicas y congresos . Esos son los precedentes del libro que obra en sus manos estimado lector, en un intento de que mi experiencia existencial, mi sufrimiento psicológico y mis investigaciones filosóficas puedan ser de utilidad para las demás personas. Y lo que descubrí en ese deambular por las nubes del pensamiento es que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo: ahí radica la génesis del nuevo paradigma de conocimiento.

De hecho, no descubrí nada nuevo, simplemente debía retornar a los clásicos como Platón y Kant, reinterpretados a luz de Ken Wilber, para darme cuenta que nacemos y vivimos bajo una jerarquía de dominio desde una perspectiva histórica, política, económica y educativa. Dicho de otro modo, la historia cultural que nos enseñan en el sistema educativo tradicional solo sirve a los intereses de la agenda oculta del “Estado profundo”: la humanidad vive esclavizada por fuerzas oscuras imperceptibles para la mayoría, sin embargo, vivimos tiempos de divulgación cósmica que puede dar lugar a un despertar colectivo masivo. Analógicamente y como argumento en mi primer artículo titulado La evolución de la conciencia desde un análisis político, social y filosófico-transpersonal, nos hallamos a las puertas de un segundo renacimiento humanístico (el “nosotros” colectivo) como trascendencia al primer renacimiento humanístico (el “yo” individual). La conciencia sigue siendo el problema histórico por resolver de un modo filosófico, psicológico, científico y espiritual. Para tal tarea, seguí el proverbial aforismo “la verdad os hará libres” y asumí como misión espiritual investigar todos los límites hasta donde me permitiera la razón. Y de esa extenuante investigación ha surgido este noveno libro Ciencia, Filosofía, Espiritualidad. En esta obra, como corolario a todas las anteriores, establezco los fundamentos de la filosofía transpersonal y la educación transracional, dos neologismos inauditos en el ámbito académico tradicional, como he explicado en el séptimo artículo del capítulo anterior.

2 - Argumentación de la filosofía transpersonal

Con dicha génesis y objetivos puestos en claro, esta obra se divide en tres partes: en la primera parte, se reproducen los siete artículos que fueron arbitrados y revisados por comités científicos para su publicación en revistas y congresos, todos ellos alusivos a la filosofía transpersonal y la educación transracional: la sinopsis de esos siete artículos ha sido expuesta en el capítulo anterior de este preámbulo metodológico. En la segunda parte, se argumenta a modo de glosario y epistemológicamente los conceptos más importantes de la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento. En la tercera parte, la filosofía transpersonal es contemplada, consecuentemente, como una cuestión de sentido para argumentar epistemológica y pedagógicamente a la educación transracional como misión espiritual.

La fundamentación de la filosofía transpersonal se inicia en la segunda parte, como no podía ser de otra manera, con la interpretación del pensamiento platónico en el primer capítulo: el camino ascendente es el camino descendente. Es indiscutible que en el pensamiento de Platón -y especialmente en el centro de su pensamiento, esto es, en su doctrina de las ideas- se contienen motivos en los que se advierte y anticipa la empresa kantiana de examinar críticamente la razón humana, por lo que respecta a su capacidad y sus límites. En ese punto crucial de la historia del pensamiento, ya en el segundo capítulo, Wilber propone su teoría de los cuatro cuadrantes, entro los cuales se halla situado el Gran Tres diferenciado por Kant mediante sus Tres críticas: el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros). Dicho de otro modo, estamos hablando de las tres grandes categorías platónicas, de la Bondad (la moral, el “nosotros”), la Verdad (la verdad proposicional, la verdad objetiva propia del “ello”) y la Belleza (la dimensión estética percibida por cada “yo”).

Wilber trata de desvelar Los logros superiores del Espíritu-en-acción, de describir la evolución de la conciencia que conduce desde los estadios inferiores hasta los estadios más elevados, los estadios espirituales o transpersonales, cuestiones todas ellas orientadas a partir de los cuatro cuadrantes. Dicho de otro modo, Wilber demuestra que estamos asistiendo en Occidente a un completo olvido de la profundidad espiritual, cuya realidad ha sido reducida a la visión de un mundo chato dominado por el materialismo científico.

La filosofía se escindió así en dos senderos cognitivos: la epistemología de lo conmensurable y la hermenéutica de lo inconmensurable, es decir, una divergencia entre ciencia y espiritualidad. Según Ken Wilber, son dos modos de saber diferentes pero complementarios, pues han sido reconocidos de una forma u otra en diversos momentos y lugares a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, la filosofía occidental se decantó por una razón materialista, despreciando la metafísica como “causa primera” en palabras de Aristóteles y, es por ello, que en el tercer capítulo es pertinente una argumentación específica sobre la metafísica. En dicho capítulo, se argumentan investigaciones desde la biología, las neurociencias y la física cuántica, para demostrar que los materialistas científicos han agotado su metodología empírica sustentada en el “ver para creer” y, como apuntan las citadas ciencias, hay un cambio de paradigma hacia el “creer para ver”, es decir, hacia la metafísica. Consecuentemente, esos dos modos de saber (racionalidad versus espiritualidad) inquieren ser estudiados y argumentados epistemológicamente en el cuarto capítulo.

Los dos modos de saber argumentados por Ken Wilber, lleva a los más críticos a plantearse las siguientes cuestiones: ¿cómo se relaciona la física cuántica con lo místico?, ¿cómo evidenciar las raíces científicas que entronan con la espiritualidad? Para dar respuesta a ello, es pertinente remitirse a la obra El espectro de la conciencia de Ken Wilber. Wilber nos introduce a los conceptos de la no-dualidad, a los tres niveles de conciencia (ego, existencial y mental), y a la filosofía perenne. Ken Wilber, en esta magistral clase de filosofía de la ciencia, nos demuestra que hay dos modos de conocer: el método científico y el trascendental, diferentes pero complementarios.

Esos dos modos de saber así argumentados y demostrados por Ken Wilber, permiten vislumbrar una trascendencia desde la epistemología de lo conmensurable (ciencia) hacia la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) , lo cual implica el estudio de la evolución de la conciencia desde la dualidad entre sujeto-objeto hacia la no-dualidad, y ese será el objetivo del quinto capítulo: La evolución de la conciencia según Ken Wilber: hacia la no-dualidad. En dicho capítulo, Ken Wilber argumenta que la visión-lógica (una estructura de conciencia muy global e integradora) es aperspectivista en el sentido de que dispone de una multiplicidad de puntos de vista y no privilegia automáticamente ninguno de ellos sobre los demás. Pero cuando uno empieza a tener en cuenta todas las posibles perspectivas, todo comienza a moverse vertiginosamente. La conciencia aperspectivista que proporciona la visión-lógica puede llegar a ser muy desconcertante porque todos los puntos de vista empiezan a parecer relativos e interdependientes, no hay nada absolutamente fundacional, ningún lugar en el que apoyar la cabeza y decir ¡he llegado! Si tenemos en cuenta la relatividad de las distintas perspectivas, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. Y, en el sexto capítulo, realizo una dilucidación del concepto locura aperspectivista, argumentando que la evolución de la conciencia más allá de la razón presupone la necesidad de una psicología que vaya, por tanto, también más allá de la razón: una psicología transracional.

En ese sexto capítulo, se alude en varias ocasiones a la conciencia de unidad, pero, dicho estado de conciencia, no es fácil lograr. Por lo tanto, en el séptimo capítulo se explica por qué no es fácil dicha tarea y cuáles deben ser las “resistencias” que debemos abandonar para alcanzar la conciencia de unidad, propio de un estado no-dual. Consecuentemente, en el octavo capítulo trato de explicar de una forma sencilla la esencia de mis pensamientos acerca de los conceptos “dualidad” y “no-dualidad” para todo aquel que no quiera perderse en lecturas complejas desde un punto de vista argumental en esta obra. En ese octavo capítulo se argumenta la sanación trascendental del ser humano mediante la experiencia mística. La cuestión es: ¿somos todos potencialmente místicos?

La anterior cuestión acerca de las experiencias místicas, son desarrolladas en amplitud en el noveno capítulo, donde se concluye que la experiencia mística es un camino de introspección que permite una elevación hacia una experiencia trascendental y que, una de las puertas de acceso a ese estado inefable, es la meditación. Ello lleva a postular, en el décimo capítulo, la sanación trascendental de la humanidad mediante la meditación gracias al aval de estudios científicos. Entonces, la meditación ya no es una cuestión propia de los gurús espirituales, sino que, hay muchos estudios científicos que avalan los beneficios de la meditación, es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

Consecuencia de lo anterior, en el onceavo capítulo, se argumenta que el despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino, también, un inherente deber de la colectividad humana: es imperativa una educación transracional que posibilite la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares, pues quedan demostrados sus espectaculares resultados. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta.

Pero, como el amor y la sabiduría son dos caras de la misma moneda (según la tradición platónica excelsamente explicada por Ken Wilber), es pertinente, entonces, en el doceavo capítulo argumentar a la sabiduría como ciencia para la sanación espiritual, lo cual lleva ineludiblemente a argumentar, en el treceavo capítulo, el camino ascendente hacia la sabiduría. Efectivamente, la sabiduría y el amor son los bálsamos para la sanación trascendental, y no pueden ser encapsulados y prescritos por un médico, sino que deben ser aprehendidos consciente y prácticamente por todo sincero buscador de la verdad. Porque no hay mayor verdad que el amor (espiritualidad), y el amor a la verdad es el camino (filosofía).

El catorceavo capítulo argumenta cómo la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento visto en la segunda parte, se constituye en un fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional como misión espiritual : la incorporación de la sabiduría perenne es un trampolín para la sanación trascendental del ser humano desde la infancia, tal será el objetivo de la tercera parte de esta obra.



LIBRO CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD: EL MÁS DESCARGADO EN 4 MESES (GRATUITO EN PDF)

Publicado 05/03/2020 18:30:32  | Eventos


descargas

Un escritor, como cualquier padre con sus hijos, ama a cualquiera de sus libros por igual. Cada libro, como todo hijo, tiene sus propias virtudes y defectos. Sin embargo, en última instancia, son los propios lectores quienes tienen la última palabra en cuanto a sus lecturas preferidas. Y, en dicho sentido, es digno destacar que el libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD ha tenido una más que favorable acogida a tenor del cuadro adjunto de las descargas en un periodo de 4 meses.

Con 15.440 descargas en un periodo de 4 meses, el recién publicado libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD destaca sobre los demás libros. Para sorpresa de este escritor, el primer libro publicado PENSAR EN SER RICO, con 12.143 descargas, destaca en segundo lugar.

A título informativo, cabe señalar que el libro CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD fue presentado en la ponencia del II COLOQUIO INTERNACIONAL: POSIBILIDADES DE LA RESIGNIFICACIÓN DEL EPISTEME EN LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN: DEBATES Y REFLEXIONES.

Asimismo, cabe señalar también que el libro PENSAR EN SER RICO se constituye en la piedra angular para el desarrollo de mi teoría de la EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA.

Estoy muy agradecido con todas las personas que se han interesados por mis publicaciones, gracias de corazón.



DIVULGACIÓN CÓSMICA PARA UN DESPERTAR COLECTIVO MASIVO

Publicado 27/02/2020 00:47:47  | 16 - LIBRO: CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD


cfe

Este artículo es una reproducción del epílogo de la obra CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD.

1 - Ejercicio de retrospección

El epílogo de una obra es el lugar idóneo para que un pensador exponga sus profundas convicciones personales, esotéricas y metafísicas al margen del rigor metodológico, racional y académico. Dicho de otro modo, el epílogo puede hacer de contrapunto al formalismo investigativo argumentado con pulcritud y metodología científica en la búsqueda de la “verdad” mediante el uso de la razón. O sea, el epílogo, es donde este pensador puede expresar sus firmes creencias acerca de su visión e interpretación del mundo que nos ha tocado vivir. En dicho sentido, quisiera realizar un ejercicio de retrospección para situar al lector en el contexto pensativo de este escritor.

Cuando era muy joven, apenas un adolescente y, por extrañas razones metafísicas que son difícil de saber pero que se constituyen en el fundamento de mis investigaciones, mi interés siempre se decantó por la astrología, la reencarnación, los fenómenos paranormales , la ufología, la mística , etcétera, en definitiva, por todos aquellos temas que eran considerados como “pseudocientíficos” desde el rigor académico. Dicho interés esotérico y metafísico, años más tarde, me llevó a estudiar en la Orden Rosacruz, y participar activamente en una Logia en Barcelona (España). Obviamente, me siento Rosacruz de corazón, pues esa escuela metafísica hizo posible que, en mi joven mente racional, muchos de los temas antes citados de mi interés, encajaran cual un puzle se tratara. Desde ahí se me invitó a participar en la Orden Martinista y, como una sincronicidad del destino, el mándala de mi artículo El mándala epistemológico y los nuevos paradigmas de la humanidad, es idéntico al Pentáculo Martinista. Pero es justo ahora, al escribir este epílogo, que caigo en cuenta de esa causalidad metafísica manifestada como sincronicidad en mi mente. También me invitaron a ingresar en la Masonería, corrían los años ochenta de esas experiencias esotéricas y, en España, era una época de reciente “libertad democrática” tras la dictadura del General Franco donde, el secretismo esotérico, era como ser un antisistema hoy en día.

Debo dejar en claro, respecto de esas tres Órdenes esotéricas, lo siguiente: como he dicho anteriormente, soy Rosacruz de corazón, pues sus enseñanzas colmaron mis expectativas esotéricas y, además, fue ahí donde descubrí la meditación. Actualmente no mantengo contacto con nadie de la Orden Rosacruz. Mi paso por la Orden Martinista fue muy breve, fugaz sería lo correcto decir, aunque, como he citado anteriormente, intuyo que hay un orden divino subyacente que se ha manifestado a través de su Pentáculo en uno de mis artículos científicos. Y, respecto a la Masonería, mi estancia fue algo más larga, quizá un par de años o tres, no recuerdo bien. Pero lo que aprendí en ella es lo absurdo que es una jerarquía de conocimiento para intentar acercarse a los misterios del universo y de la vida. Rápidamente me di cuenta que tanto secretismo solo podía llevar a una compartimentación del conocimiento en detrimento de la libertad investigativa abierta y transparente. Posiblemente, en la época de la inquisición religiosa, fueran necesarios los secretismos para transmitir la sapiencia de las escuelas de los misterios que proceden desde la época de las pirámides en Egipto. Pero con el devenir de la historia, las Órdenes esotéricas fueron infiltradas por los “Illuminati” y esos poderes oscuros que han manejado a la humanidad desde tiempos pretéritos, ahora más conocidos como el “ Estado profundo ”.

2 - El despertar espiritual

Tras esas experiencias esotéricas, años más tarde, ingresé en la Universidad Central de Barcelona donde cursé filosofía pura durante cinco años. Como he manifestado en varias ocasiones en mis diversas publicaciones, salí decepcionado de la Universidad pues mis anteriores estudios esotéricos no tenían cabida en el esquema racionalista y académico de la educación tradicional. Y así fue como quedé abducido por el propio sistema capitalista, quedando escindida mi mente racional de la comprensión esotérica tan anhelada desde mi juventud. No fue hasta que se produjo el desahucio de mi vivienda familiar, dejándome en la calle sin recursos junto a mi familia, como se produjo mi “despertar espiritual”. Por aquella época, y aún hoy en día, se producen una media de diez suicidios al día motivados por la crisis social y económica. Pero los medios de comunicación no abordan esa crucial problemática, pues sería como atacar a la causa subyacente del propio sistema plutocrático malévolamente dirigido por el “Estado profundo”, quien solo promueve la eugenesia humana mediante técnicas de ingeniería social y mental que seguidamente aludiré. Fue así como decidí poner orden en mis ideas e investigar las causas de tanto sufrimiento en este mundo y, sin ser consciente de ello entonces, me dirigía pasito a pasito al escritor e investigador que soy hoy en día, aunque no viva de ello pues es simplemente una actitud vocacional que, quizá, pueda ser también un servicio a la humanidad.

Así fue como año tras año, y libro tras libro, fui desenmarañando la historia reciente contemporánea desde un análisis filosófico en el que, Ken Wilber, fue mi mentor intelectual al hacerme ver de una manera clara y distinta en palabras de Descartes, que el fracaso epistemológico de Occidente es la disociación de la colectividad en detrimento de un exacerbado individualismo. Dicho ello en términos kantianos, el “ello” (materialismo científico) se apoderó de la realidad por explicar como un dogma de fe, un cientificismo en toda regla que trataba de “pseudocientíficos” o “místicos cuánticos” a aquellos pensadores que estábamos firmemente convencidos de la fuerza del “nosotros”, o así se intuía desde el surgimiento del movimiento 15M y posteriormente el partido político Podemos: una pantomima social que fue abducida por los “yoes” egocéntricos promovidos desde el propio establishment político y económico para evitar la cohesión social y espiritual de la sociedad, lo que llevó a Zygmunt Bauman a teorizar como sociedad líquida.

Tras mi periplo por los movimientos sociales como el 15M en el año 2011, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), ATTAC y el Frente Cívico Somos Mayoría (FCSM) promovido por Julio Anguita, hallé mi camino como “activista cuántico” tomando prestado el término de Amit Goswami, Profesor de Ciencia Teórica en la Universidad de Oregón (EEUU), un pionero en vincular la física cuántica con la espiritualidad. En esa línea de pensamiento, le siguieron otros investigadores científicos como Joe Dispenza, Bruce Lipton, Jean-Pierre Garnier y un largo etcétera citados en la bibliografía de mis publicaciones. Sin embargo, de un modo filosófico y psicológico, fue Ken Wilber quien supo integrar y argumentar la relación entre ciencia y espiritualidad, a partir del cual mis investigaciones se encaminaron a demostrar que, las ideas esotéricas antes detalladas de mi juventud, tenían cabida ahora en el ámbito académico como metafísica frente al rancio y desfasado materialismo científico. Una metafísica que se manifiesta sutilmente mediante una cognición holística de la historia, la filosofía, la educación, la psicología, la ciencia, la sociología y la espiritualidad; una metafísica así aprehendida posibilita la sanación trascendental mediante la visión no-dual (ver gráfico).

3 - Divulgación cósmica

Con el advenimiento de dichos científicos y pensadores que aunaron ciencia y espiritualidad, era factible ahora argumentar a la metafísica, sobre todo, desde el surgimiento de la psicología transpersonal, las ciencias noéticas, las experiencias cercanas a la muerte y los beneficios de la meditación demostrados científicamente, tal como se ha argumentado extensamente en esta obra.

No obstante, quedan muchos flecos de investigación que tienen que ver con la ingeniería social y mental, las energías libres, los programas espaciales secretos, la exopolítica, las antiguas civilizaciones y el origen de la humanidad, el cambio climático y su relación con la ascensión espiritual planetaria, entre otros temas. Todo ello forma parte de lo que he titulado como “Divulgación cósmica” en mi página web, en la que documento todo ello de la mano de investigadores como el periodista Rafael Palacios (rafapal.com), Fernando de Divulgacióntotal.com y David Wilcock, entre otros muchos. Es pertinente una mención especial a esas tres personas citadas.

En primer lugar, el periodista Rafael Palacios es, a mi parecer, quien mejor divulgación y denuncia está realizando acerca de la manipulación cultural a modo de ingeniería social y mental en temas como la ideología de género, la destrucción del amor, la manipulación ideológica a través del cine y la música, el engaño al que nos inducen los medios de desinformación del sistema y el MK Ultra Social como lavado de cerebro, entre otros temas. Por otro lado, Fernando con su web Divulgaciontotal.com, está haciendo una excelente labor al traducir todas las noticias alternativas de habla inglesa al español, denunciando con ello las falsedades de los medios de comunicación al servicio del “Estado profundo” para que, con ello, alcancemos nuestro propio discernimiento. Fernando también hace una gran labor en la divulgación del movimiento conocido como “Q” respaldado por los patriotas militares de los EEUU y la Alianza de la tierra. Y, entre otros temas, aborda excelentemente la exopolítica según diversos insider y, más específicamente, en la traducción al español de mucha información facilitada por David Wilcock. Y de la mano de este último, tenemos conocimientos acerca de la expolítica, el cambio climático relacionado con la ascensión espiritual planetaria y los malévolos entramados del “Estado profundo”, todo ello desde un pensamiento divergente y muy interesante. Vuelvo a repetir, todo ello está disponible en la sección “Divulgación cósmica” de mi página web: www.pensarenserrico.es

Con dichas informaciones cada día más relevantes y, sobre todo, contrastadas día a día por la proactividad de los ciudadanos en defensa de la verdad que los seres oscuros ocultan a la humanidad, podemos aseverar que, los antes considerados como “teóricos de la conspiración”, son ahora los abanderados de la divulgación cósmica en ciernes, lo cual provocará un despertar colectivo masivo de la humanidad, coincidiendo con el incipiente cambio de ciclo galáctico de 26.000 años, el cual se inició con la cuenta Maya desde el año 2012, y que conduce a la ascensión espiritual de la humanidad y, pretendidamente, al nacimiento de una Edad Dorada en la que el Amor con mayúscula debería ser el común denominador más allá de la razón. Estamos, pues, en puertas de un gran “Evento” que puede incluir: un pulso galáctico que sucede cada 26.000 años, del cual emanará un tipo especial de luz que elevará las vibraciones del planeta y todo lo que habita en él; reinicio del sistema financiero; arrestos masivos de la camarilla oscura (hay más de 125.000 acusaciones selladas en el Departamento de Justicia de los EEUU); revelación de tecnología extraterrestre y pruebas irrefutables que muestran cómo han estado en la tierra durante la historia de la humanidad; un nuevo sistema de gobierno, de salud, educación, etcétera; sanación del trauma que sufrió la población a lo largo de estos años, la sanación del planeta mismo y un acelerado crecimiento espiritual.

Ahora bien, ¿cómo se puede estar seguro de tales afirmaciones? ¿Están ocurriendo movimientos ocultos entre bastidores que no llegan a la mayoría de la población? Efectivamente, la gran mayoría de la población, abducida aún por los medios masivos de desinformación, no está al corriente de la lucha entre los seres de luz y la camarilla oscura, la cual mueve los hilos de la humanidad, y que es más conocida como el “Cabal” o el “Estado Profundo”. Durante miles de años hemos vivido en un mundo irreal que ha incluido el abuso y el dominio de algunos pocos en contra del resto de los habitantes. ¿Cómo ha sido ello posible? Del siguiente modo:

-Han creado todos los medios de comunicación masivos: televisión, periódicos, Google, Youtube, Instagram, WhatsApp, Facebook, magazines, revistas, internet, teléfonos, computadoras, tabletas y cualquier otro medio de comunicación como método de manipulación y espionaje.

-La exposición de fotos, direcciones y todos nuestros datos, ha facilitado el trabajo de estas personas oscuras permitiendo, sin saber, que “desaparecieran” niños, jóvenes y mujeres/hombres de temprana edad para tráfico sexual y pedofilia.

-Los televisores, celulares, computadoras y tabletas tienen micrófonos ocultos y cámaras escondidas que la facción negativa de la CIA creó para espiarnos y escucharnos, aunque estos estén apagados las 24 horas del día.

-Han pagado a científicos para que desarrollaran virus y enfermedades para esparcirlas y así eliminar el 90% de la población mundial con el fin de dejar solo a algunos como esclavos, a eso se le conoce como “Nuevo Orden Mundial”.

-Las estelas químicas rociadas en los cielos, más conocidas como “chemtrails”, son tóxicos muy nocivos que esparcen para afectar a los humanos, a los animales y plantas, incluyendo los cultivos, por eso también nos enfermamos al consumirlos.

-Han inventado la excusa de las vacunas para introducir más virus en el organismo después que descubrieron que los humanos somos seres muy poderosos y que, si nos dábamos cuenta, seríamos una amenaza para sus intenciones oscuras.

-Han contratado ingenieros en alimentación para que creen alimentos con geoingeniería que contienen venenos y tóxicos para acelerar el proceso de envejecimiento del ser y lograr una muerte segura a una edad entre los 80/85 años, algunos muchos antes.

-Han matado a todos los que han querido revelar toda esta información y a muchísimos más por diferentes razones.

-Han creado el sistema educativo publicando libros con mentiras sobre el pasado o la historia de este planeta, la ciencia, astronomía, astrología y la geografía, manteniéndonos en una “cajita” de información pobre que nos previno el saber la verdad de todas las cosas.

-Han creado la industria médica y farmacéutica en complot contra el humano, colaborando (y muchas veces en contra de la voluntad de personas dedicadas a esto) con la intención de mantenernos enfermos, confundidos, con miedos y, sobre todo, para que no desarrollemos el potencial con el que fuimos creados.

-Han creado un sistema económico mundial donde el objetivo principal era que el humano viviera esclavo del dinero.

-Crearon noticias, ya sea en artículos, vídeos o libros, con desinformación para que creamos lo que ellos querían que creyéramos y no la verdad. Con la tecnología avanzada que poseían, han hecho montajes de vídeos colocando voces a los personajes públicos “pretendiendo parecer” que tal persona dijo “tal cosa”. Han creado vídeos mostrando conflictos de guerra como el de Siria y los tiroteos en escuelas, donde actores de crisis fueron contratados para esto: algunos fueron subidos a Facebook, donde los actores contaron la verdad y mostraban como los maquillaban y Facebook los sacó de circulación.

-Nos envían mensajes subliminales con los comerciales en televisión y en los juegos de PlayStation, entre otros, para lavarnos el cerebro.

-La CIA, FBI, NSA y todas las compañías de tres letras son agencias privadas creadas por la corona británica instaladas en cada país como base para un mejor control.

-Cada vez que se elige un presidente, ellos se encargan de hacerle una visita para que obedezcan sus reglas o se atengan a sus consecuencias. A Kennedy lo asesinaron por no querer aceptar, hay más ejemplos. Hay algunos que, tal vez, no tengan problemas con unirse a la oscuridad y hay muchos que han sido víctimas por miedo a que les maten sus familiares.

-Mantener a los pueblos con hambre, ignorantes e injusticia social es su prioridad ya que uno sigue las reglas del juego sin ánimo de luchar por una mejoría cuando está ocupado en ver cómo pagar sus deudas.

( Fuente de la información: Isis Alada )

4 - Distopia histórica

¿Cómo es posible haber vivido tanto tiempo bajo ese prolongado engaño? Ello no es imposible, Platón ya lo anticipó con el Mito de la caverna; George Orwell popularizó el concepto de “Gran Hermano” en su novela distópica 1984 ; Aldous Huxley, en su también novela distópica Un mundo feliz, anticipó el desarrollo de la tecnología reproductiva, cultivos humanos y el manejo de las emociones por medio de drogas; la trilogía de películas Matrix, presentada como “ciencia ficción”, en realidad, demuestra a modo de subterfugio que todos los seres humanos serán esclavizados en el futuro por las inteligencias artificiales: ello no es una entelequia, estamos a un paso de la implementación del transhumanismo, si no somos capaces de despertar y crecer espiritualmente.

Afortunadamente, frente a esa oscura camarilla más conocida como “Cabal” o “Estado profundo”, hay un movimiento alternativo por la verdad y el despertar espiritual que trabaja silenciosa y discretamente desde hace décadas, liderado dicho movimiento por las fuerzas de la luz. ¿Pero quienes son esas fuerzas de la luz?

Por un lado, está la llamada Federación Galáctica, una unión de civilizaciones positivas alrededor de la galaxia y en órbita de la tierra. Luego, está el Movimiento de Resistencia que habita debajo de la tierra, en la parte superior de la corteza terrestre, quien ayuda a la Milicia Positiva. La Milicia Positiva es el grupo más poderoso sobre la superficie del planeta, y cuenta con las 3/4 partes del ejército, especialmente dentro de los EEUU: el movimiento Q es una operación militar de divulgación quien, pretendidamente, está detrás del presidente Trump. Luego están los Templarios, quienes poseen una fuerte base militar en los EEUU (La Marina), Reino Unido y Europa Continental, y que trabajan con la Alianza de naciones en la creación del nuevo sistema financiero para instaurar la vuelta al patrón oro frente al dinero-deuda fiduciario que ha esclavizado a la humanidad. El objetivo de los Templarios es acabar con la Reserva Federal y los Rothschild, su viejo enemigo. En ese bando está también La Sociedad del Dragón Blanco, un grupo que representa los intereses de un antiguo linaje chino, cuyo contacto es Benjamín Fulford, y su objetivo es derrotar al Cabal. Y, por último, están los Illuminatis Gnósticos, un grupo original de linajes antiguos dentro de la Nobleza Rusa. Eran parte del Cabal, pero después de que los Rothschild destruyeran la dinastía Romanov, los Illuminatis Gnósticos se separaron del Cabal para luchar contra los Rothschild.

¿Y quiénes son las facciones negativas? Por un lado, está la facción Rothschild, quienes controlan a Europa, el sector financiero mediante la Reserva Federal y la mayor parte de los medios. Luego está la facción Rockefeller, quienes controlan a los EEUU, el comercio de petróleo, la industria farmacéutica, la producción de comida y parte del ejército. Y, por último, está la facción Jesuita, quien era muy poderosa hasta principios de los años 1.800, cuando los Rothschild empezaron a consolidarse. La facción Jesuita, a la que aproximadamente un 10% de los jesuitas pertenecen a ese grupo, luchan por lograr otra inquisición y, para ello, se infiltran en distintas organizaciones cristianas. Su esfera de influencia principal se encuentra en Sudamérica y África y, su motivación principal, es el control espiritual de la humanidad.

5 - “La verdad os hará libres”

Llegado ya a este punto del epílogo, si usted estimado lector ha leído toda la obra, es posible que entre en disonancia cognitiva, pues observará que el contenido de la misma ha seguido un camino ascendente de la razón mediante replanteamientos epistemológicos de la historia, la ciencia, la filosofía, la psicología y la educación, entre otros campos de investigación como la metafísica y la meditación. Y todo ello hasta llegar a plasmar mis investigaciones en publicaciones científicas y congresos, lo cual entra en flagrante contradicción (para los ortodoxos académicos y, sobre todo, para los escépticos materialistas científicos) con las confesiones personales y perspectivas propias de las “teorías de la conspiración” aquí expuestas.

Lo que se desprende del camino ascendente de la razón hacia la sabiduría es que, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. En efecto, el amor es la palabra clave, o el sentimiento fundamental como camino descendente, y el revulsivo para el despertar colectivo masivo. Este despertar colectivo masivo es imparable, y la evolución espiritual ya debe ser contemplada como filosofía transpersonal (es decir, más allá del ego), y que se postula como un fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional (es decir, más allá de la razón).

No es mi pretensión imponer mi “verdad”, ese camino me ha llevado muchos años de investigación, sufrimiento psicológico y una larga travesía del desierto cognitivo. Llegado a este punto de mi vida, solo quiero vivir en mi libertad interior, y ese camino de libertad es el que cada cual debe recorrer inevitablemente, como argumenta Ken Wilber, desde el fulcro 1 hasta llegar a la perspectiva mundicéntrica. Y la “verdad” como camino ascendente propio del aspirante a filósofo, solo puede complementarse con el camino descendente del Amor.

Cita bíblica de Juan 8:31-38:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

6 - La ascensión espiritual planetaria

La ascensión espiritual argumentada en esta obra puede ser comprendida mediante el uso de la razón, pero solamente puede ser experimentada mediante el sentimiento del amor; es decir, se trata de un racionalismo espiritual en el que la razón conecta con el amor, un proceso de despertar espiritual en el que, el sujeto cognoscente, experimenta la conciencia de unidad con todos los seres de este y otros mundos. Dicho despertar espiritual es solo el punto de inflexión para lograr la ascensión espiritual planetaria, es decir, un estado ideal en el que se pueda vivir en paz entre todos los pueblos y culturas, un estado ideal donde las necesidades básicas sean satisfechas para toda la humanidad, un estado ideal en el que la convivencia y el entendimiento sean la norma frente al individualismo y la disociación colectiva. Y dicho estado ideal, recurriendo una vez más a Ken Wilber, solamente puede ser alcanzado abrazando simultáneamente a los cuatro cuadrantes . Argumento ello, a continuación, como conclusión teorética en esta obra.

El despertar espiritual de la razón en su conexión con el amor es un proceso que ha sido experimentado por muchos pensadores y científicos en su propia búsqueda de la “verdad”: para Platón, el camino ascendente es el camino descendente, tal como es descrito en su alegoría del Mito de la caverna; la Crítica de la razón pura de Kant conecta irremediablemente con su imperativo categórico; Wilber, considerado como el “Einstein de la conciencia”, nos describe la evolución de la conciencia desde la dualidad a la no-dualidad ; Jung nos propone el inconsciente colectivo como unidad subyacente a todos nosotros; Bruce Lipton nos habla de La biología de la creencia y la capacidad de modificar nuestro ADN mediante los pensamientos positivos; Joe Dispenza nos dice Deja de ser tú, que la mente crea la realidad; Garnier, mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo sustentada en la física cuántica, teoriza que todos nosotros nos desdoblamos durante nuestros sueños y que nuestra actitud amorosa es el único camino para dirigir bien nuestra vida; toda la obra de Zygmunt Bauman se sustenta en su teoría de la "sociedad líquida", es decir, una ausencia de amor en la sociedad y entre las personas; el antropólogo Carbonell justifica la necesidad de El nacimiento de una nueva conciencia ; Amit Goswami argumenta Ciencia y espiritualidad: una integración cuántica, y que Dios no ha muerto; Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, nos propone la autorrealización como la necesidad psicológica más elevada del ser humano para dar un sentido a la vida; el economista Sampedro argumenta una Economía humanista así como La vida perenne ; el biólogo Sheldrake apunta hacia Una nueva ciencia de la vida mediante los campos mórficos como sustrato de comunicación entre las especies;… y podríamos seguir con un largo etcétera de otros tantos pensadores o científicos. Todos ellos tienen en común la experimentación de un proceso de despertar espiritual en el que, mediante su razón, científica o filosófica, intentan conectar la vida con una comprensión superior de la misma, con una metafísica que está más allá de nuestros sentidos. Dichas eminencias científicas han tenido acceso a una experiencia interior que los ha llevado a justificar la conexión entre todos los seres, o a una causa subyacente como motivación para el buen vivir y, la mayoría de ellos por no decir todos, han conectado con esa realidad inefable conocida como Amor, con mayúscula.

Pero dicho despertar espiritual, vuelvo a repetir, es una experiencia interior, incluso una experiencia mística, que ha llevado a dichos pensadores y científicos a intentar transcender la “realidad” de los sentidos físicos. Y ese despertar espiritual es el broche de oro al camino ascendente hacia la sabiduría argumentado en esta obra, y que se produce en el cuadrante superior izquierdo, en la subjetividad de la interioridad individual. Una vez producido dicho despertar espiritual, las firmes creencias de esos privilegiados seres “despiertos” se encaminan hacia el cuadrante superior derecho, es decir, hacia la objetividad conductual exterior en la que proyectan sus firmes creencias, así como la sabiduría adquirida, algo similar al esclavo de la caverna platónica, quien retorna a la sombría oscuridad para llevar la buena nueva de que existe un Bien supremo. Todos ellos quieren comunicar la experiencia de su despertar espiritual a los demás seres pues, como argumenta Ken Wilber en Breve historia de todas las cosas (p.317):

"Pero lo verdaderamente importante es que, en las tradiciones no-duales, usted se compromete, mediante un voto muy sagrado -un voto que es, al mismo tiempo, el fundamento de toda su práctica-, a no desvanecerse en la cesación, a no ocultarse en el nirvana. (…) Con este voto, usted se compromete a cabalgar la ola del samsara hasta que todos los seres atrapados en ella puedan reconocerla como una manifestación de la Vacuidad, se compromete a atravesar la cesación y la no-dualidad tan rápidamente como sea posible, para poder ayudar a todos los seres a reconocer lo No Nacido en medio de la misma existencia. (…) La iluminación es, en realidad, primordial, pero esta iluminación perdura y usted nunca deja de ser uno con todos los cambios de forma que aparecen de continuo."

La gran dificultad de la civilización humana, y de sus innumerables culturas, radica en el cuadrante inferior izquierdo de la intersubjetividad colectiva, pues no hay un consenso cognitivo acerca del origen y el sentido de la vida -fracturada su interpretación entre las ciencias y las religiones-, de ahí el fracaso epistemológico de Occidente argumentado en esta obra. Y esa divergencia entre los ascendentes y los descendentes solamente puede ser reconciliada mediante el despertar espiritual de una masa crítica de la civilización hacia la consideración de la evolución del amor como una condición de trascendencia colectiva, lo cual argumento como un segundo renacimiento humanístico desde el “yo” egoísta al “nosotros” transpersonal. En la medida en que la divulgación cósmica argumentada en este epílogo sea hecha realidad, será posible, entonces, un despertar colectivo masivo que impulse a cambiar el funcionamiento estructural del cuadrante inferior derecho de la interobjetividad exterior colectiva para lograr un tejido de sistema social en el cual se haga prevalecer el espíritu colectivo allende del individualismo propio del sistema capitalista.

Pero, para tal labor, como argumenta una vez más Ken Wilber, se impone una carga sobre la educación y la evolución cultural, cuestión por la cual es imperativa una filosofía transpersonal (es decir, más allá del ego) como fundamento epistemológico y pedagógico para una educación transracional (es decir, más allá de la razón) como misión espiritual.

Nos hallamos pues ante un momento crucial en la historia de la humanidad en el que, los avances tecnológicos crecen exponencialmente hasta correr el riesgo de que la Inteligencia Artificial (IA) se adueñe malévolamente de la conciencia humana mediante la implantación del transhumanismo por parte de los seres oscuros, más conocidos como el “Estado profundo”. Como he argumentado extensamente, la ingeniería social y mental no es una entelequia, sino una realidad muy evidente que ha persistido a través de la historia y que ha mermado la capacidad de pensamiento crítico, abducido a la educación y anquilosado a la propia filosofía académica. Pero, es gracias al despertar espiritual de cada vez más personas, como será posible transitar hacia una Edad Dorada de la humanidad, dicho de otro modo, afianzar una masa crítica de seres “despiertos” que permita hacer efectiva la ascensión espiritual planetaria hacia una comunidad galáctica y, mi firme postulación para tal fin, es que es perentoria la filosofía transpersonal y la educación transracional como misión eminentemente espiritual.

Una civilización con avanzada tecnología (energías libres, antigravedad, viajes estelares, etcétera) pero que solo esté en manos de una camarilla oscura para dominio del resto de la humanidad, lo que han querido imponer como “Nuevo Orden Mundial”, no tendría ningún sentido si no viene acompañada dicha tecnología por una ascensión espiritual planetaria. Solamente así será posible, entonces, que la humanidad trascienda la individualidad, la dualidad, la caverna platónica, la matrix, en resumen, la distopía histórica que ha prevalecido en la historia de la humanidad desde tiempos pretéritos.

Cuando haya una masa crítica de seres humanos que experimenten el despertar espiritual argumentado en esta obra, entonces y solo entonces, será posible una ascensión espiritual planetaria para vivir en paz y amor como condición para que la humanidad pueda iniciar su proyección galáctica e interactuar con otras civilizaciones del Kosmos.

Sin embargo, dicho despertar espiritual implica atravesar la noche oscura del alma lo cual, en términos platónicos, equivale a la salida del mundo de las sombras para dirigirse hacia el Mundo de las Ideas donde, la idea suprema, es el Amor. Dicha evolución espiritual implica aprender a vivir con la soledad interior que, en términos filosóficos, se convierte en la “soledad del pensador”.

En el epílogo de mi obra Pensar en ser libre, dediqué una reflexión a todas aquellas personas que han experimentado esa “soledad del pensador” porque, hay que recordar convenientemente, que todos nosotros somos pensadores, algunos más activos y otros más pasivos. Pero, siguiendo la premisa de Descartes, es preciso que cada uno de nosotros conduzca bien la propia razón para buscar la verdad en las ciencias, tal ha sido el propósito de esta obra.

Pienso que el mejor modo de finalizar esta obra es, precisamente, reproduciendo a continuación dicha reflexión dedicada a la “soledad del pensador”.

Apéndice: La soledad del pensador

Dedico esta obra a todas aquellas personas afanadas hacia la comprensión del sentido de la vida. La vida adquiere sentido cuando los actos ejercidos en libertad son dirigidos hacia la verdadera comprensión del sentido de nuestra existencia. Nuestra existencia es, en sí misma, efímera, pues al nacer ya nos dirigimos inexorablemente hacia la muerte. En ese intervalo de lucidez de la conciencia, pocos son los que se ejercitan en la noble tarea de hallar algún conocimiento como rector del propio sentido de la vida. A ello se han dedicado preferentemente filósofos y científicos de todos los tiempos. Cada cual, dentro del contexto socio-cultural de su época, ha intentado dar una respuesta a la eterna pregunta: ¿Qué sentido tiene la existencia?

Así ha evolucionado la historia de la humanidad, con seres humanos a la búsqueda de “verdades”, con la esperanza de hallar una superior comprensión de nuestra existencia a través de cada descubrimiento científico o intelectual. Sin embargo, esa búsqueda de “verdades” se convierte en un camino solitario para todo genuino pensador. En primer lugar, porque hay que reinterpretar todas las “verdades” de la historia del pensamiento, a la luz del propio contexto social, intelectual y espiritual. En segundo lugar, porque aportar algún conocimiento añadido a dicha historia del pensamiento, es tarea ingente, difícil y de acceso limitado solamente a los más perseverantes en dicha tarea. Y, por último, la tarea de buscar “verdades” que puedan ser añadidas a la historia del pensamiento es un trabajo que, en muchas ocasiones, ocupan muchos años por no decir toda la vida del genuino pensador.

Consecuentemente, todo buscador de “verdad”, se enfrenta inevitablemente a su propia soledad pensativa al intentar realizar la citada dialéctica intelectual hacia la comprensión del sentido de la vida. Para ilustrar la “soledad del pensador”, qué mejor hacerlo de la mano de Immanuel Kant. Este ilustre pensador es el paradigma de dicho concepto al haber tardado diez años en escribir su Crítica de la razón pura y seis años más en que fuera reconocida su obra. Sin embargo, es imprescindible referirse también a Ken Wilber como el paradigmático filósofo contemporáneo, el cual se recluyó durante tres años en su “soledad del pensador”, según sus palabras:

" …busqué una filosofía mundial. Busqué una filosofía integral que entretejiera de manera creíble los diversos contextos pluralistas de la ciencia, la moral, la estética, las filosofías orientales y occidentales, y las grandes tradiciones de sabiduría del mundo. No al nivel de los detalles, lo cual es definitivamente imposible; sino al nivel de las grandes generalizaciones orientadoras: un modo de sugerir que el mundo es verdaderamente uno, indiviso, completo, y que se relaciona consigo mismo de todas las maneras posibles: una filosofía holística para un Kosmos holístico: una filosofía mundial, una filosofía integral." (Sexo, Ecología, Espiritualidad, p.14)

Como Kant y Wilber, muchos pensadores de la historia han escrito página a página la historia del pensamiento humano. Sin embargo, la singular particularidad del genuino pensador no es buscar el reconocimiento egoísta a sus investigaciones, sino que dicho reconocimiento revierta en una superior comprensión del sentido de la vida. Esa “soledad del pensador” se convierte, entonces, en un camino interior que, solamente aquellos que la han experimentado, pueden comprender esa experiencia mística en la que, el que busca, halla su propia felicidad en el objeto hallado, ya sea un descubrimiento científico, una conceptuación filosófica o una aportación espiritual para la humanidad. Tal es el devenir de la existencia: descubrir el sentido de la vida humana.

Toda existencia humana pasa por experimentar no solamente la propia existencia física abocada hacia la muerte, sino también una vida intelectual con apertura hacia la espiritualidad. Dicha espiritualidad humana no tiene consenso cognitivo pues, la fe de las religiones y la metafísica filosófica, no han hallado el común acuerdo para orientar la existencia de la humanidad. Por ello mismo, este mundo se halla inmerso todavía en las antinomias “riqueza-pobreza” y “libertad-esclavitud”, azotando a la actual civilización dolor y sufrimiento. El único camino para superar dichas antinomias pasa por resolver la antinomia “conocimiento-ignorancia”. El conocimiento científico actual intenta desgranar los límites de la naturaleza humana, pero, el reto más inmediato de la humanidad, es hallar un consenso sobre los designios de nuestro mundo decadente. Nos va la propia existencia en ello: si no logramos una racionalidad espiritual, la espiritualidad irracional acabará con nuestra existencia. Tal es la finalidad que, desde mi “soledad del pensador”, he intentado transmitir a través de esta obra. Que se consiga o no ya no es de mi incumbencia pues, a buen seguro, la muerte me sobrevendrá antes de ver realizada mi conceptuación filosófica. No obstante, es un imperativo de todo genuino pensador, meditar sobre dichas cuestiones e intentar transmitirlas. Así ha sido en el discurrir de la historia del pensamiento y creo que, todavía, seguirá ocurriendo.

La integración de las conciencias individuales en una sola conciencia colectiva es un objetivo loable, pero, parece a la vez tan lejano que, por ello mismo, dedico esta obra a todos los genuinos pensadores que han obrado y obrarán desde su “soledad del pensador” en el mejoramiento de la raza humana, una especie entre el animal y la divinidad. Conseguir erradicar que el “hombre sea un lobo para el hombre”, será la propia antesala para vislumbrar la plena espiritualidad o, dicho de otro modo, la implementación de la ascensión espiritual planetaria.


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Publicado 26/02/2020 15:23:41  | Eventos


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¿POR QUÉ ENFERMAMOS? ¿ES UNA CUESTIÓN DE CONCIENCIA?

Publicado 19/02/2020 22:45:08  | 2 - ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA


1

Este artículo reproduce parte del capítulo 7 de mi libro PENSAR EN SER RICO, y se constituye en una de mis primeras reflexiones (año 2008) acerca de la psicopatología humana.

1 - PENSAMIENTO CONSCIENTE HACIA LA FELICIDAD PERSONAL

Lo que cada uno de nosotros determinemos lo que constituye nuestra felicidad espiritual, va a condicionar los objetivos de nuestra felicidad sensible. Y, ¿cómo se produce esta coincidencia? ¿Por qué nuestra dialéctica sensible busca acomodarse a nuestra dialéctica espiritual? Veamos cómo se produce esta identificación.

Es nuestro propio entendimiento (el particular saber de cada cual a través de su propia dialéctica intelectual), el que determina cómo debemos de obrar para ese fin. Cada persona busca satisfacer su felicidad espiritual y, consecuentemente, persigue, adapta o se conforma intelectualmente respecto de la felicidad sensible conseguida. Todavía no conocemos el fundamento del porqué cada cual elije lo que elije y, esto, sería objeto de un estudio más profundo en otra obra, pues estaría sujeto a condicionantes genéticos, sociológicos y psicológicos, en tanto que modelo cognitivo acerca de la personalidad. Pero, de momento, sí podemos establecer unas categorías que engloben un marco de actuación para todas las personas: cada uno de nosotros estamos determinados por nuestras propias potencialidades - cuerpo, mente y espíritu - y sus respectivas riqueza sensible (capítulo 4), riqueza intelectual (capítulo 5) y riqueza espiritual (capítulo 6). Dicho de otro modo, a cada estadio de felicidad espiritual le corresponde un estadio de felicidad sensible, que el entendimiento hace posible gracias a una felicidad intelectual que justifica dicha identificación (93). Expliquemos esto con algún ejemplo:

Pongamos por caso que mi grado de felicidad espiritual (amor en pareja) es tener una casa bien bonita y acomodada para vivir nuestra relación. En la medida que consiga ese bien material, habré conseguido la felicidad sensible que le corresponde al grado de la felicidad espiritual deseado. Y esto, como lo entiendo que es así, también coincide entonces con mi felicidad intelectual (pues conozco que lo he logrado). Pero, ese proceso de identificación entre lo deseable (felicidad espiritual) y lo conseguido (felicidad material), sólo es posible porque mi entendimiento (felicidad intelectual) así lo acepta en la propia identificación, independientemente de las circunstancias sociales del ejemplo. El entendimiento logra CONCIENCIA DE FELICIDAD PERSONAL cuando hay coincidencia de felicidad espiritual, felicidad sensible y felicidad intelectual en el mismo acto (94). Dicho de otro modo: seré feliz si, aquello que deseo espiritualmente se acomoda con la realidad material de ese deseo. Y como así lo entiendo en esa coincidencia, mi felicidad personal consiste en la unión de las tres felicidades en una sola. Sería el grado máximo de felicidad en un solo acto, expresado y sentido en una conciencia de la felicidad personal, la cual identifica a tres objetos: la felicidad espiritual (deseo amoroso), la felicidad sensible (logro material) y la felicidad intelectual (conocimiento de haber logrado el deseo).

Este proceso es válido para todas las personas. Da igual que sustituyamos la casa bien bonita y acomodada por un pisito pequeño y coquetón. Si la pareja, en este segundo caso, es lo que desea, se orienta la acción hacia la misma conciencia de la felicidad personal.

2 - DIALECTICA DE LA FELICIDAD PERSONAL

Ahora bien, como vivimos en un mundo de sentidos donde nos bombardean con nuevas necesidades, esa propia conciencia de la felicidad personal, recién conseguida, será sustituida por otra conciencia de la felicidad personal: es un proceso evolutivo que desemboca en la DIALECTICA DE LA FELICIDAD PERSONAL (95). Dicho de otro modo, vamos persiguiendo estadios continuos de felicidad personal a lo largo de nuestra vida. Eso es así, independientemente que lo consigamos o no. La dialéctica de la felicidad personal es la motivación última en nuestra vida: vamos persiguiendo la felicidad. Pero en esa loca carrera hacia la felicidad, se corre el riesgo de perder el necesario equilibrio entre lo material, lo intelectual y lo espiritual produciéndose, entonces, desviaciones hacia los extremos. En efecto, lo que nuestro entendimiento otorga como valor de felicidad personal, y es muy diferente en cada uno de nosotros, es lo que provoca conceptos diferentes de la citada felicidad personal para cada uno de nosotros. Se produce un silogismo de la felicidad (consciente o inconsciente): se dirige la propia felicidad personal hacia una de esas tres felicidades que la compone, ocupando entonces el lugar principal de toda nuestra dialéctica vital. Es decir, damos un valor predominante en nuestra vida a alguna de esas tres felicidades (material, intelectual o espiritual) usurpando, entonces, el lugar de la propia felicidad personal. Se produce una distorsión de la realidad: se produce la “enfermedad” psicológica y social. La mayoría viven en el materialismo como el propio objeto de la felicidad personal. Otros viven en la intelectualidad, alejados de toda conexión con la realidad. Y por último, los hay que se instalan en la espiritualidad extrema, rayando el fundamentalismo religioso y los extremismos más peligrosos. El predominio de alguna de las tres felicidades – material, intelectual o espiritual- usurpando el necesario equilibrio entre las tres, produce una distorsión de la realidad percibida: caemos en la “enfermedad” psicológica. Pero cuídense mucho de tachar de enfermo a un hedonista materialista, a un terrorista, a un fundamentalista religioso o a un intelectual retrógrado o dictatorial: creen actuar convenientemente. Hay que tener en cuenta que cada cual realiza su elección desde un estado de “libertad”. Cada cual es dueño de sus propias equivocaciones y distorsiones respecto de la comprensión de su propia realidad (96).

Un libro que seguramente ilustrará esta tesis es “El hombre libre y sus sombras” del psiquiatra Francisco Alonso-Fernández, donde hace una revisión de todos los aspectos de la libertad humana. Ofrece respuesta a muchas de las cuestiones mentales y sociales más preocupantes de la sociedad actual y revisa la libertad del ser humano. Dice el autor: “La pretensión de este ensayo es aportar al lector una ayuda informativa y vivida que le permita desarrollarse como una persona libre; y además, estar presto a defenderse a sí mismo y preservar a los suyos contra el empuje cada vez más poderoso de los movimientos sociales exterminadores de la libertad”. Alonso-Fernández hace un análisis antropológico de la libertad, entendiendo al individuo, como “cada quién es responsable ante sí mismo de convertirse o no en un individuo libre”.

Esos casos de “enfermedad” (97) se dan en las sociedades y las personas con una dialéctica excesivamente espiritual o materialista y, entre estas dos dialécticas, está la dialéctica intelectual intentando poner paz y orden a través de la historia. Es por ello que este ensayo pretende revindicar el lugar natural que le corresponde a la dialéctica intelectual hacia el Conocimiento con mayúscula. Sólo así estaremos mejor preparados para no desequilibrarnos hacia una lado excesivamente materialista y consumista que nos conduzca a la pérdida del propio sentido de nuestra vida (98).

El desequilibrio hacia el otro extremo, el excesivamente espiritualista, como ya he aludido anteriormente, es igualmente negativo pues se instala en la atalaya de la religiosidad o el misticismo sin conexión con el entendimiento propio de la época que le corresponde. Por esto mismo cuesta tanto que los cuerpos eclesiásticos cambien sus fundamentalismos para adaptarlos a la luz de los avances científicos y sociales. El enroscamiento en una posición excesivamente espiritual de la curia eclesiástica, la aleja del entendimiento común, social y científico de la sociedad contemporánea.

El discurso intelectual de la humanidad siempre ha discurrido entre las dos posiciones conceptualmente antagónicas, aunque intelectualmente unidas: el mundo y Dios, es decir, la materia y lo divino, es decir, el cuerpo y el espíritu, es decir, lo que soy físicamente y lo que aspiro espiritualmente, es decir, lo que siento y lo que amo, es decir, lo que pienso que soy y lo que pienso que quiero ser, es decir, en definitiva, el pensamiento de mi unicidad personal en forma de tríada del microcosmos (cuerpo, mente y espíritu) respecto de la misma tríada del macrocosmos ( Universo, Conocimiento y Amor) (99).

La consecuencia de dicho esquema conceptual paralelo es que, de manera unipersonal, se puede intentar (recalco lo de “intentar”) lograr hallar el equilibrio explicativo en la citada propia tríada (a eso se han dedicado todos los grandes pensadores de la historia) respecto de la tríada del universo. El problema, dentro de un contexto histórico, es que los grandes pensadores de todos los tiempos han pretendido resolver la tríada del universo al mismo tiempo que la tríada del hombre. Pero, lo único que han conseguido la suma de todos los filósofos y científicos de la historia es descomponer la tríada universal para hacerla comprensible a la luz de la ciencia actual (cualidad material). Queda todavía el trecho de hacerla comprensible en el plano intelectual y, seguidamente, en el plano plenamente espiritual: no existe todavía un consenso universal acerca de lo que constituye el objeto de nuestra humanidad, así como la finalidad de nuestra espiritualidad. Estamos en un punto concreto de la propia evolución de la humanidad. Es decir, la historia de la intelectualidad humana (historia del pensamiento) ha descompuesto la tríada del macrocosmos (Universo, Conocimiento y Amor), respectivamente, en ciencia, pensamiento y religión.

Siguiendo el orden de dicha descomposición, la ciencia ha llegado a reconocer la relatividad espacio-temporal (donde nada se destruye, sino todo se transforma) (100). La ciencia está llegando al límite de lo naturalmente explorable. La culminación conceptual de ello tiene su máximo exponente en el principio de indeterminación de Heisenberg, expresión matemática que marcó el fin del enfoque clásico y puramente dualista de la realidad. Esta desintegración de la rígida estructura del dualismo científico en la física, encuentra su analogía en el “teorema de Gödel” que deja, así, las puertas abiertas al mundo mental (101). Y, en este sentido, en palabra del premio Príncipe de Asturias de Investigación 2006, Juan Ignacio Cirac, todos sus trabajos se centran en investigar “los límites de la naturaleza”, “la frontera de lo imposible” (entrevista en el Diari de Tarragona el 21 de octubre del 2007). Habiendo tocado fondo la historia del pensamiento en la propia ciencia, debe redirigirse, ahora, el mismo pensamiento a la propia humanidad (102): ésta debe intelectualizarse a sí misma para desprenderse de las ataduras materiales que esclavizan al hombre contemporáneo. La historia del pensamiento humano ha desembocado en la atomización de la ciencia y, ahora, debe recomponerse ese puzle para ponerlo al servicio de la propia humanidad desorientada intelectual y espiritualmente: esta es la motivación inherente del presente ensayo.

La ciencia, al llegar a los límites investigables de la naturaleza, ha redirigido su mirada a los objetos propios de la espiritualidad humana. Hemos visto esto en “El viaje al amor” de Punset. Pero ya no es suficiente, la ciencia también quiere interpretar a Dios a través de un gen. Tal es el estudio que ha realizado Dean Hamer, genetista que afirma haber descubierto el “link” genético de la creencia en Dios. Muchos discuten que pueda encontrarse algo así codificado en el interior de un único fragmento de ADN. Esta hipótesis del gen de Dios, habría que llamarlo más correctamente el gen de la auto-trascendencia, pues eso es lo que afirma haber encontrado este genetista. En esencia, lo que viene a decir, y que todavía no se ha publicado en una revista científica, es que una de las dos versiones –alelos- que existen en el genoma humano del gen VMAT2, es el responsable de que ciertas personas posean una mente más espiritual, más mística.

No pretendo negar que la actitud científica prosiga con su camino de investigación. Ahora bien, reducir el amor y Dios a una interpretación exclusivamente científica, desgajándola de su dimensión intelectual y espiritual, sería lo equivalente a echar por tierra la propia condición intelectual y espiritual del hombre. Si desnudamos a la Humanidad de su Intelectualidad y de su Espiritualidad, ¿qué nos queda entonces? ¿Será la ciencia capaz de dar un sentido práctico a la vida futura de la humanidad? Habrá localizado al amor y a Dios y, los podrá señalar con el dedo bajo un microscopio, pero, ¿podrá, acto seguido, reconstruir la moral práctica sin contenidos intelectuales acerca de los motivos de la propia existencia? ¿Podrá explicar cuál es el sentido de la vida sin horizonte espiritual? Yo creo más bien que, la ciencia, no debe extralimitarse del campo que le es propio, a saber, el de la propia naturaleza y, acto seguido, poner dichos conocimientos al servicio del discurso intelectual de la humanidad. Es en esta dialéctica intelectual donde los hombres deben hallar un consenso de conocimientos para dirigir los destinos del mundo. Es decir, reorientar la espiritualidad de la humanidad. Y, se me antoja que, al igual que la filosofía ha tardado más o menos dos mil años para alcanzar la conciencia científica, presumo que dicha conciencia científica tardará muchos años en ser subsumida en una intelectualidad humana como centro de toda moralidad en base a conocimientos muy ciertos. Y aún cuando esto se consiga, habrá que luchar frente al fundamentalismo religioso, restándole todo el “poder divino” para colocar la propia espiritualidad en la humanidad.

Por tanto, concluyendo, pienso que pasarán muchas décadas para que la generación actual, así como algunas futuras, dejen atrás el estadio primero del materialismo, para dejar paso al estadio segundo: el humanismo. Y faltará bastante tiempo más, siglos quizás, para que la humanidad alcance el estadio tercero de espiritualidad. Esto requeriría un pleno consenso científico, intelectual y espiritual de todas las religiones y sociedades, dónde el hombre ya no sería “un lobo para el hombre”.

No obstante esta utopía futura planteada, es un deber intelectual plantear la posibilidad futura de ello, pues en eso consiste la filosofía, en pensar. Si no fuera por hombres con pensamientos profundos, la sociedad no habría llegado al estado actual de desarrollo. El pensamiento profundo sigue siendo el motor de la evolución, y este resurgir de grandes pensadores se hace patente en cada crisis del pensamiento humano. Pero la gran diferencia de nuestra época respecto del pasado es que, la atomización de las ciencias, así como la de las libertades humanas, no sólo ha provocado personas y sociedades “enfermas” sino que, la enfermedad se ha extendido al planeta entero. Y ahora toca remover todas y cada una de las conciencias para reconducir el sentido moral de la humanidad, siendo la única vía válida la del conocimiento. Así como en el pasado un solo pensador podía marcar la diferencia, ahora toca unificar todos los campos del saber, en una especie de “instituto del conocimiento” entre los doctos y sabios del mundo, para replantear los cimientos de una “nueva humanidad” que debe llegar irremediablemente, si no queremos ver este mundo a la deriva (103).

Por tanto, y después de tan larga conclusión, si ha entendido todo lo que he expuesto hasta aquí, solamente hay tres tipos de riqueza que pueden producir la felicidad personal: la riqueza sensible (dinero), la riqueza intelectual (conocimiento) y la riqueza espiritual (amor) cuando, respectivamente, coinciden en un mismo acto la felicidad espiritual (lo deseado), la felicidad sensible (lo logrado) y la felicidad intelectual (identificación racional entre lo deseado y lo logrado). Así, la capacidad de comprender y de entender (que es muy diferente en cada uno de nosotros: diferente en grado, pero no en esencia), es lo que hace que los objetos de lo que sea para cada cual la felicidad personal, tenga un arco bien diferente: la mayoría buscan su felicidad personal en la dialéctica sensible (material), otros en el discurso de la felicidad intelectual y algunos en la atalaya de la felicidad espiritual. Pero muy pocos logran una DIALECTICA DE LA FELICIDAD PERSONAL que integre a las tres felicidades (material, intelectual y espiritual), de un modo equilibrado en la realización personal de su proyecto de vida.

Aquí pierden, muchos, el horizonte de unificación de las tres felicidades para dar un sentido superior a su vida. Quedan atrapados en una sola dialéctica como impulsora principal de su discurso vital. Cuando intensificamos todos nuestro esfuerzo en uno de los tres posibles caminos solamente, confundiéndose con la dialéctica de la felicidad personal, es cuando se producen todos los desórdenes mentales y sociales que serán estudiados por los psicólogos, psiquiatras y sociólogos. Estos especialistas de lo humano son los que tienen que averiguar el porqué de las depresiones, la falta de felicidad y la no aceptación de identidad del sujeto con el medio con el que vive. Las personas y sociedades “enfermas” han perdido de vista que el sentido de la vida tiene que abarcar de un modo felizmente equilibrado lo sensible, lo intelectual y lo espiritual, y no el predominio de alguno de estos caminos sobre los otros. Solamente en la unificación equilibrada de esos tres caminos de felicidad se puede lograr la pretendida felicidad personal, al haber logrado nuestra conciencia la unicidad vivencial, racional y espiritual, libre de desviaciones patológicas.

Conviene recordar que las tres riquezas (dinero, conocimiento y amor), siguiendo por las respectivas tres dialécticas (sensible, intelectual y espiritual) con sus correspondientes felicidades, se evidencian en la conciencia reflexiva en busca de la felicidad personal a lo largo de la vida (104). Este mismo proceso es aplicable al desarrollo de la conciencia colectiva de las diferentes sociedades pasadas o existentes actualmente. Es la falta de equilibrio entre las tres felicidades lo que produce la “enfermedad” psicológica y social. Y es el desequilibrio extremo el que produce tantas guerras ideológicas, religiosas, así como las diferencias entre ricos y pobres. Si una persona, mediante su entendimiento, no logra comprender este proceso, no habrá entendido cual es la potencialidad a partir de la cual se origina todo: somos cuerpo, mente y espíritu.

AQUÍ en este enlace: LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA, SEGÚN AMADOR MARTOS en un vídeo Power Point de una hora de duración.

NOTAS:

93 – Los pensamientos son la sombra de nuestros sentimientos.(Nietzsche, filósofo alemán)

94 – La felicidad reside en el ocio del espíritu. (Aristóteles, filósofo griego)

95 – Acostumbrarse a la felicidad es una gran infelicidad. (Publio Siro, poeta romano)

96 – Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada. (Rousseau, filósofo francés)

97 – Las enfermedades son los intereses que se pagan por los placeres. (John Ray, naturalista británico)

98 – Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo. (Goethe, novelista y poeta alemán)

99 – La verdad filosófica no es la concordancia del pensamiento con el objeto, sino la adecuada expresión del ser del propio filósofo. (Georg Simmel, filósofo y sociólogo alemán)

100 – Nada perece en el universo; cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.(Pitágoras, matemático griego)

101 – Libro: “El espectro de la conciencia” (Ken Wilber, editorial Kairós)

102 – La naturaleza nunca hace nada sin motivo. (Aristóteles, filósofo griego)

103 – El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento. (Aristóteles, filósofo griego)

104 – La vida es lo que hacemos y lo que nos pasa. (Ortega y Gasset, filósofo español)



LA TRASCENDENCIA METAFÍSICA MEDIANTE LA MEDITACIÓN

Publicado 04/02/2020 21:48:26  | 4 - LA FILOSOFÍA TRANSPERSONAL


trascendencia

La tesis defendida en mi recién libro publicado, titulado CIENCIA, FILOSOFÍA, ESPIRITUALIDAD, bien puede resumirse en este breve extracto de la página 465:

Podemos concluir este capítulo afirmando que, los beneficios de la meditación, avalados científicamente, constituyen una puerta de acceso a la espiritualidad, a esa metafísica que, hasta ahora, estaba desahuciada por los materialistas científicos. Dicho de otro modo, la epistemología de lo conmensurable (ciencia) y la hermenéutica de lo inconmensurable (espíritu) hallan un punto de intersección mediante los beneficios de la meditación demostrados científicamente. He ahí, precisamente, en la síntesis de saberes entre la epistemología y la hermenéutica, donde cada cual puede aprehenderse a uno mismo como conciencia de unidad mediante una auténtica intuición espiritual. Y, ello, se constituye entonces en un anclaje epistemológico para considerar a la filosofía transpersonal de Ken Wilber como un nuevo paradigma de conocimiento, cuyo objeto de estudio es la espiritualidad y su relación con la ciencia, así como los estudios de la conciencia.

Dicho despertar espiritual ya no es una cuestión individual solamente, sino también un inherente deber de la colectividad humana, de ahí la necesidad de una educación transracional, pues como se ha visto anteriormente, es posible la sanación trascendental desde la infancia gracias a la aplicación práctica de la meditación en los centros escolares. Y dicho despertar espiritual, tanto individual como colectivo, conduce ineludiblemente a considerar al amor como nuestra única perspectiva de supervivencia en este planeta, dos cuestiones que es preciso abordar en el siguiente capítulo.




LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA, SEGÚN AMADOR MARTOS

Publicado 24/01/2020 20:02:12  | 13 - MAPAS EVOLUTIVOS DE LA CONCIENCIA


pensar

VÍDEO DE LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA

Sinopsis:

Mi primer libro Pensar en ser rico , se constituye en el fundamento de mis ideas acerca de la "evolución de la conciencia", sustentado dicho fundamento sobre la creencia de que toda persona anhela, presuntamente, alcanzar la riqueza, la libertad y la felicidad. Es en ese libro donde desarrollo los esquemas epistemológico y hermenéutico con total eclecticismo y que servirá de fundamento cognitivo y de generalización orientadora para todas mis publicaciones posteriores.

Es en ese mismo libro donde expreso mis ideas en voz alta para conocerme a mí mismo, de modo que la razón se guíe a sí misma en el más puro estilo explicado en el Discurso del Método de Descartes: probablemente la obra racional imprescindible que tiene que leer todo estudiante, para dirigir bien su razón en los asuntos de las ciencias y el pensamiento (individual interior).

Por otro lado, en ese mismo libro Pensar en ser rico, es donde hago una interpretación del mundo, y de nuestra relación con dicho mundo circundante (individual exterior).

Consciente de la dualidad en la que todos estamos inmersos (colectivo interior versus colectivo exterior), lo más procedente es guiar nuestra razón con conocimiento de causa, es decir, de una manera empoderada: "siendo consciente de nuestra propia conciencia" se presenta como la alternativa para pensar, decir y actuar de un modo coherente desde nuestro interior hacia el exterior, y no al revés como pretende el sistema, al inculcarnos creencias obsoletas como son la economía, la política, la ciencia materialista y las religiones, todo ello bajo el mando de una jerarquía plutocrática más conocida como "Estado profundo" y que es objeto en la actualidad de una Divulgación cósmica para liberar a la humanidad de la esclavitud y el sufrimiento.

El empoderamiento se convierte, por tanto, de vital importancia pues nos va la libertad en ello. En efecto, solamente siendo consciente de nuestro empoderamiento podremos ser libres para actuar con conocimiento de causa. Solo podemos ser libres mediante el conocimiento pues, como dice la famosa frase bíblica, "La verdad os hará libres". Pero, ¿quién nos enseña a empoderarnos?, ¿los padres?, ¿la sociedad?, ¿la escuela? ¿uno mismo?, ¿quizá un poco de todo ello?, ¿existe una asignatura de empoderamiento en el sistema educativo?

Responder a las anteriores cuestiones es el objeto de mis publicaciones pero, sin lugar a dudas, Pensar en ser rico es la obra en donde está todo el esquema de mis pensamientos, una articulación de conceptos que conjugan a la riqueza, la libertad y la felicidad como tres elementos imbricados entre sí y como objetos de nuestra conciencia, aunque actúen de manera subconsciente: ¿quien no quiere ser rico?, ¿quien no quiere ser libre? , ¿quien no quiere ser feliz? y ¿tiene sentido la vida?

Y mediante dichos conceptos de riqueza, libertad y felicidad, este pensador intenta dilucidar si la vida tiene algún sentido y, es por ello, que invita al lector a realizar un recorrido cognitivo en su propia conciencia mediante una lectura argumentada con citas de ilustres autores así como viñetas de humor. Evidentemente, ello requiere una actitud pro-activa hacia el conocimiento y ser, por tanto, un "filósofo activo". Será "filósofo pasivo" aquella persona que eluda el conocimiento, en cuyo caso sus lecciones serán aprendidas por las experiencias de sus errores, que todos los tenemos, y ese es el sentido de las ilustraciones humorísticas, para asimilar el conocimiento con humor a pesar de los tropiezos que generan sufrimiento.

Así, el primer libro Pensar en ser rico se constituye en la piedra angular de mis pensamientos posteriores acerca de la "evolución de la conciencia" tanto subjetiva como intersubjetiva. Es indudable que la conciencia evoluciona, pues nacemos para aprender alguna lección y moriremos con alguna lección aprendida. Y más allá de nuestra muerte física, siempre quedará nuestro recuerdo en la memoria de los vivos tal como aseveraba el inconmensurable Platón.

Con la publicación de mi noveno libro Ciencia, Filosofía, Espiritualidad once años después de ese primer libro, se cierra el círculo teorético de mis ideas acerca de la "evolución de la conciencia", cuyo resumen puede enunciarse del siguiente modo:

La riqueza, la libertad y la felicidad perseguidas de un modo subconsciente por toda persona, se constituyen en una compleja hermenéutica a considerar, pues hay una infiltración de los sistemas de creencias adquiridos social, cultural y familiarmente, creencias malévolas y manipuladoras de nuestra conciencia y de la manera en cómo interpretamos el mundo, dicho de un modo más explícito, existe un adoctrinamiento histórico desde los poderes fácticos, quienes controlan la riqueza, la libertad y la felicidad de los ciudadanos del mundo y, por tanto, es más necesario que nunca promover el empoderamiento de la conciencia para poder actuar en libertad y con conocimiento de causa. Y dicho empoderamiento es posible mediante la meditación, cuyos beneficios son avalados científicamente y permite la trascendencia metafísica desde la conciencia personal a la conciencia transpersonal. Dicho cambio de paradigma psicológico desde la dualidad a la no-dualidad, es factible de poder ser educado mediante una educación transracional,cuyo sustrato epistemologico es la filosofía transpersonal de Ken Wilber.




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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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