LA LOCURA APERSPECTIVISTA

Publicado 19/07/2018 14:13:27  | 11 - PSICOLOGÍA TRANSRACIONAL


La locura aperspectivista

Este artículo está reproducido en la nota 87 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 166:

Confieso haber bebido en las turbulentas aguas de una filosofía de difícil acceso para todo escéptico. Reconozco que voy a contracorriente, que mi pequeña bandera filosófica es como un simple flotador en la inmensidad de un mar de ideas. Pero, ¿no es acaso el sino de los que se atreven a pensar más allá del pensamiento dominante? ¿No es ello una condena para todo pensador que ose expresar unas ideas extraídas desde su “otro yo”, como propone el físico francés Garnier (2012)? A ese camino solitario y angosto lo llamo la “soledad del pensador” que, en un automatismo de defensa, es expresada mediante la escritura, más que nada para dar rienda suelta a tanta convulsión de pensamientos y no caer en la locura. Porque, aunque el mundo no esté cuerdo del todo, hay que cuidarse mucho de no caer en la paranoia también (1). He tenido suficiente con el acoso del capitalismo que me ha llevado a ser un declarado anti sistema, no vaya a ser que, también, me quieran linchar por defender la filosofía transpersonal como ciencia de la conciencia, mal entendida esta por los escépticos como “misticismo cuántico”.


NOTA (1):

LA LOCURA APERSPECTIVISTA


1-La psicología transracional

La “soledad del pensador” es un sendero angosto que puede llevar a la locura pues, todo genuino buscador de “verdad” que pretende ir más allá del pensamiento contemporáneo dominante, se enfrenta no solo a ideas sociales y culturales heredadas desde una perspectiva histórica sino también a la “loca” consideración de que la “verdad” hallada mediante sus disquisiciones solamente existe -de momento- en la mente del pensador. Muchos son los pensadores que jamás han visto en vida el desarrollo de sus ideas como demuestra Gregori (2000) en su obra ¡Esto es imposible!: científicos visionarios a quienes nadie creyó, pero que cambiaron el mundo. Cuando colectivamente rescatamos un pensamiento de nuestro pasado, equivale a decir que se ha vivido en el error, que nuestro presente había sido predicho por una brillante mente que supo ver el futuro: es una poderosa razón para creer que los pensamientos viajan en el tiempo, como postula el físico Garnier mediante su teoría del desdoblamiento del tiempo. En mi caso particular, pensar a contracorriente, me ha llevado seriamente a considerar ese estado de locura pensativa. Sin embargo, en un automatismo de defensa, dicha locura pensativa ha sido expresada mediante la escritura, más que nada para dar rienda suelta a tanta convulsión de pensamientos y no caer precisamente en una locura real. Porque, aunque el mundo no esté cuerdo del todo, hay que cuidarse mucho de no caer en la paranoia también. Para salvar ese abismo entre la “cordura” de la razón establecida social y culturalmente y las “locas” ideas que van más allá de la razón convencional o el buen sentido al decir de Descartes (1), es perentoria una psicología transracional justificada, obviamente, bajo una episteme transracional , es decir, una psicología que vaya más allá de la razón positivista.

En este artículo voy a argumentar la necesidad de una psicología transracional, un nuevo neologismo científico que se adentra en la profunda introspección de la propia conciencia desde un estado de no dualidad. La psicología transracional subyace de algún modo en los postulados filosófico, antropológico, epistemológico, hermenéutico, educativo y espiritual a través de mis diversas publicaciones. La evolución de la conciencia más allá de la razón presupone la necesidad de una psicología que vaya, por tanto, también más allá de la razón: una psicología transracional. Así, para quien quiera sumergirse en la profundidad reflexiva de este artículo deberá, como recomendación previa, aprehender sino todo sí algo de la estructura de mi pensamiento.

La psicología transracional se presenta como necesaria ante tantos cambios de paradigmas inminentes en la humanidad aunque imperceptibles para la mayoría de mis coetáneos. Se sigue viviendo como si nunca fuéramos a morir. Vivimos, consumimos, trabajamos, pensamos y amamos bajo el yugo de la egolatría plutocrática cual sueño nos inoculan como si de un holograma se tratara. En esta locura de mundo, la mayoría de personas piensan que hay que cambiar ese mundo de ahí fuera, pero pocos son los que se auto-imponen el compromiso personal de cambiarse a sí mismo para cambiar al mundo. Esta tesis socrática dice así: Aquel que quiera cambiar al mundo deberá empezar por cambiarse a sí mismo (Laszlo, 2004). En efecto, lejos de dominar el mundo mediante la razón tiránica, es más recomendable imitar a la sabia naturaleza pues nos lleva ventaja en la búsqueda de soluciones. Como aseverara Aristóteles: Dios y la naturaleza no hacen nada inútilmente (2). En efecto, según Ken Wilber todo está en evolución armónica mediante una trascendencia inmanente del Espíritu a través de veinte principios (3). Ahora bien, esa trascendencia también ocurre a nivel cultural, social, científico, psicológico, educativo y filosófico, y de ahí se derivan los cambios paradigmáticos extensamente argumentados en mis publicaciones a modo de librepensador. Pero dicha erudición intelectual, en la práctica, puede desembocar en una locura esquizofrénica tanto personal como colectiva, en el pleno sentido etimológico de la esquizofrenia como la escisión del entendimiento o de la razón.

2 – La locura esquizofrénica (4)

Vivimos en un mundo donde la locura esquizofrénica social conlleva inherentemente una locura esquizofrénica psicológica que conduce a tasas de suicidio tal epidemia se tratara pero obviada por los tradicionales medios de comunicación al servicio del sistema oligárquico plutocrático que ahoga la libertad de la humanidad. Entonces, permítame querido lector convenir que nos hallamos en plena locura donde el problema a resolver es el de la propia conciencia social que debe aprender a pensar de un modo colectivo mediante la interrelación de las conciencias personales. Por tanto, el problema de la humanidad no es tanto un problema social, político y económico, que también, sino eminentemente una crisis cultural donde el ego de las personas se halla fragmentado y disociado de la colectividad , tal es la locura actual de este viejo mundo. Tradicionalmente, por dar soluciones visionarias y reales, los filósofos y luego los científicos han sido los abanderados de la evolución cultural de la humanidad. Sin embargo, la ciencia y la filosofía se hallan inmersas en un tránsito paradigmático como si de un pensamiento complejo se tratara . Nadie sabe poner orden en este caos mundial, salvo Los amos del mundo, para quienes está claro que la esclavitud existencial debe perpetuarse, también la esclavitud educativa, política y económica a modo de pensamiento único neoliberal (5), como si no hubiera alternativa a este depredador y libertino capitalismo. Tal locura esquizofrénica nos lleva literalmente a la paranoia mental.

3 – La paranoia mental (6)

Tal como argumento en La educación cuántica , la ausencia de una genuina espiritualidad contemplativa e introspectiva exenta de apriorismo dogmáticos religiosos es la causa epistemológica de la decadencia del pensamiento occidental: el imperialismo económico occidental a las órdenes de los Estados Unidos se ha convertido en un eje unipolar plutocrático que ahoga la libertad de la humanidad, también inhibe mediante la ingeniería social y mental a la libertad de los individuos y los pueblos, concluyendo ello en La sociedad de la ignorancia. Ese sistema piramidal plutocrático se cae, pero no porque quieran dar rienda suelta a la libertad de la humanidad, sino porque las personas y los pueblos, en la era de internet, están abocados a una locura aperspectivista donde todo corre demasiado de prisa: el exceso de información, el sufrimiento por doquier, la corrupción humana, los políticos vendidos al poder, la deuda mundial a punto de reventar, el planeta quejándose de su expoliación y degradación, la educación manipulada y la filosofía desterrada. Según Ken Wilber, la relatividad de las distintas perspectivas nos pone en peligro de caer en la locura aperspectivista.

Inmersos en esa locura aperspectivista pocos son los que se empoderan de sus pensamientos para orientarlos éticamente, más bien, se tiende más a vivir en una hiperrealidad (7) que eleva la locura aperspectivista a la categoría de paranoia mental. Nadie se libra de padecer esa paranoia mental. Y esta paranoia mental requiere, por tanto consecuentemente, de una psicología transracional que trascienda paradigmáticamente a la psicología positivista. La locura aperspectivista de Occidente es más bien una locura epistemológica: una pesadilla de odio entre razón y espíritu como fundamento del fracaso epistemológico de Occidente.

La solución a la contienda como defiendo en mi estructura pensativa siguiendo el pensamiento de Wilber es que, la sabiduría y la compasión, puedan aunar sus fuerzas en la búsqueda de un Espíritu que trascienda e incluya este mundo, que englobe este mundo y todos sus seres con su amor, una compasión, un cuidado y un respeto infinito, la más tierna de las misericordias y la más resplandeciente de las miradas. Sin embargo, como denuncia Stephane Hessel, miembro del comité que redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, hay razones más que suficientes para una insurrección pacífica y para la indignación (Sampedro y Hessel, 2011) en contra de la dictadura de los mercados (Navarro, 2012), requiriéndose con urgencia una economía humanista (Sampedro, 2010) que dé prioridad muy especialmente al empeño de humanizar una ciencia que suele ser representada con una frialdad impasible. Ese ideal humanista reivindicado por José Luis Sampedro, paradójicamente, está imbuido de la sabiduría perenne tanto de Occidente como de Oriente (Sampedro, 2015). Los pensamientos y los sentimientos de José Luis Sampedro son una luminaria humanista en los que Occidente debería ilustrarse para trascender la crisis de su filosofía y de su ciencia.

4 – La filosofía perenne

Si Occidente está pues necesitado de filosofía perenne como argumento en La educación cuántica , inquiere ello un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Y tal magna tarea solo puede emprenderse desde un revisionismo humano en profundidad tal como se pretende desde la filosofía transpersonal como disciplina que estudia a la espiritualidad y su relación con la ciencia así como los estudios de la conciencia, lo cual implica una reconstrucción epistemológica desde la sabiduría perenne para lograr la sanación trascendental del ser humano. Así, la filosofía transpersonal como nuevo paradigma de conocimiento, es postulada como asignatura educativa y en una cuestión de sentido para una educación transracional que implemente la razón con el corazón (Toro, 2014). Por tanto, la síntesis entre la filosofía transpersonal y la educación transracional es una condición sine qua non para trascender así la crisis de conciencia en la que está inmersa la filosofía occidental.

5 – La filosofía transpersonal

Consecuentemente, la filosofía transpersonal se constituye en un fundamento pedagógico y epistemológico para una educación transracional con una misión eminentemente espiritual. Solo así se me antoja que será posible un repensar humano para salvar el abismo cultural desde que Kant diferenció la ciencia (ello), la conciencia (yo) y la moralidad (nosotros), Dios libre de culpa a este inconmensurable pensador. La integración y síntesis de estas tres esferas kantianas del saber debe realizarse eminentemente en la conciencia de cada uno de nosotros, insisto una vez más, mediante una genuina intuición espiritual o intuición moral básica como sustrato ético de nuestros actos, pensamientos y sentimientos pues, vuelvo a recordar, como dijera Sócrates: Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo (Laszlo, 2004). Y para tal finalidad, la filosofía transpersonal y la educación transracional se presentan como un imperativo pedagógico más allá de la mente, hacia la profundidad de la conciencia, en palabras del dramaturgo inglés John Gay:"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar, es desarrollarles la conciencia".

6 –La educación transracional

Así, la filosofía transpersonal se constituye en una filosofía alternativa al capitalismo y en un fundamento epistemológico para una educación transracional que implemente la razón con el corazón pues, el saber sin amor, es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo. Es así cómo mis investigaciones postulan la integración del saber científico (epistemología de lo conmensurable) con la perenne espiritualidad (hermenéutica de lo inconmensurable), una síntesis respectivamente de la razón con el espíritu en un ejercicio de trascendencia desde la no dualidad. Tradicionalmente se ha separado la epistemología y la hermenéutica, puesto que la primera trata de lo conmensurable y la segunda de lo inconmensurable. Sin embargo, hoy en día es posible unir a la epistemología y la hermenéutica (Flores-Galindo, 2009), permitiendo justificar lo conmensurable y entender lo inconmensurable. La epistemología y la hermenéutica como disciplinas filosóficas se hallan diferenciadas pero, sin embargo, no integradas, y dicha propuesta de integración es el objeto propio al proponer una epistemología hermenéutica simbolizada en un mándala epistemológico, el cual puede ser aprehendido por el sujeto cognoscente mediante una auténtica intuición espiritual desde una visión no dual, como conciencia de unidad. Se trata de una paradigmática trascendencia psicológica desde la dualidad que fragmenta al ego y lo disocia de la colectividad a la conciencia de unidad como modo de vivir, pensar y amar, y ello solo puede aprehenderse desde una psicología transracional como tesis de este ensayo para curar la locura esquizofrénica occidental de carácter epistemológico que conduce a la paranoia mental: una locura aperspectivista en toda regla necesitada de una psicología transracional para una sanación trascendental del ser humano .

7 –La locura aperspectivista

Como librepensador y “anti sistema”, tengo plena consciencia de la locura aperspectivista de la cultura occidental, la cual requiere de un bálsamo desde la filosofía perenne. Poco a poco nos estamos volviendo todos los locos. Ni todas las religiones, ni todos los políticos, ni todos los banqueros, ni todos los empresarios, ni todos los corruptos, ni todos los oligarcas, ni todos los magnates, ni todos los reyes, ni todos los científicos, ni todos los filósofos, ni todos los ignorantes, ni nadie, repito, nadie puede salir de la locura aperspectivista si no es mediante una trascendencia psicológica tal como lo describe Platón en su alegoría El mito de la caverna. La razón a través de la historia del pensamiento, siempre ha indagado sobre las cuestiones metafísicas que han preocupado al ser humano desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, histórica y psicológicamente, esa genuina actitud de hacer metafísica ha sido obnubilada por el materialismo científico (8). No obstante según Hegel, las “astucias de la razón” y la “burla de la historia” (9) crean símbolos ocultos solo accesibles a los cognoscentes, como este mándala epistemológico, para hacer fácil la filosofía: el rigor epistemológico unido a una interpretación hermeneuta de la historia del pensamiento posibilita, en palabras de Carter Phipps (2012: 38), “una visión evolucionaria del mundo para proporcionar una nueva cosmología (…) entre la ciencia y el espíritu”, toda una paradoja filosófica por superar.

8 –La paradoja filosófica

Esta paradoja filosófica fue excelsamente argumentada por el filósofo alemán Hegel. La resolución dialéctica, entendida desde la perspectiva de la historia de Hegel, nos provee la solución: la imaginación corriente capta la identidad, la diferencia y la contradicción, pero no la transición de lo uno a lo otro. Al abarcar un paradigma un amplio espectro temporal, los individuos subsumidos a dicho paradigma viven, piensan y actúan sin apenas apreciar bajo qué paradigma en la línea holístico temporal se hallan. Ello es un privilegio solamente al alcance de los más inquisitivos pensadores que se atreven a dilucidar la problemática contextual de la época que le ha tocado vivir. A ello se ha dedicado preferentemente cada filósofo o científico a través de la historia: desentrañar cognitivamente al Ser en sus diferentes manifestaciones material, racional y moral. Y la manifestación evidente en nuestra era contemporánea es que la humanidad ha perdido su cordura intelectual, es decir, estamos inmersos en una locura aperspectivista, lo cual inquiere que la humanidad recupere dicha cordura mediante una paradigmática trascendencia hacia un segundo renacimiento humanístico: la integración del “yo” y el “nosotros” con la salvaguarda de la naturaleza -“ello”-; una integración que permitiría sanar y trascender la racionalidad hacia la “posracionalidad” o “visión-lógica”, y para tal fin, es imperativa una evolución paradigmática desde la filosofía tradicional a la filosofía transpersonal, desde la psicología tradicional a la psicología transpersonal, desde el neoliberalismo al altermundismo , desde la filosofía materialista a la filosofía perenne, desde la educación tradicional a La educación cuántica, y desde las religiones exotéricas a la religión esotérica (10).

9 - El mundo de la modernidad está un poco loco

Una locura aperspectivista así argumentada puede desembocar en una paranoia mental, como se ha explicado más arriba, de ahí la necesidad de una psicología transracional: para no caer en la locura. Según Ken Wilber, correremos el peligro de caer en una locura aperspectivista que termine paralizando la voluntad y el juicio. En más de una ocasión he aludido que llevo toda una vida haciéndome preguntas, y cuyas respuestas a modo de psicoterapia mediante la escritura he ido plasmando a través de mis diversas publicaciones. Salir de esa “soledad del pensador” sin volverse loco es, a veces, tarea ingente que hace derramar lágrimas de impotencia precisamente por el estado de soledad pensativa. La soledad también puede acabar en locura. Pero yo sé que no estoy sólo. Que no estamos solos. Wilber (2005a: 617) apunta finalmente hacia la resolución de esa paradoja filosófica:

"El mundo de la modernidad está un poco loco: mitos para los campesinos, naturalismo plano para la intelectualidad. Es más que irónico que sea la ciencia, la ciencia descendida la que en las últimas décadas del siglo XX redescubra la naturaleza autoorganizada y autotrascendente de la evolución misma. Es más que irónico que unir las “dos flechas” del tiempo hace de Eros el único y omnipenetrante principio de manifestación. Es más que irónico que la ciencia prepare el camino para una evolución más allá de la racionalidad, ya que ha demostrado claramente que la evolución no se detiene para nadie, que cada estadio pasa a un mañana más amplio. Y si hoy es la racionalidad, mañana será la transracionalidad ; ningún argumento científico puede estar en desacuerdo con esto, y todos deben favorecerlo. Ahí estamos en la racionalidad, situados en el filo de la percepción transracional(11), una scientia visionis que está trayendo aquí y allá, cada vez con más claridad y a todo tipo de gente y por todas partes, poderosos destellos de un verdadero Descenso de la omnipenetrante Alma del Mundo."

10 - La paradoja filosófica de Occidente

La paradoja filosófica de Occidente es que está inmersa en una locura aperspectivista en la que, parece ser, nadie ve la salida, ni los políticos, ni las universidades, ni la ciencia, ni la religión, ni los pueblos, ni las personas.¿Quizá haya que recurrir a la filosofía? Yo pienso que sí, pues la razón debe recuperar su cordura. Hay que reconocer que la modernidad ha fracasado con el uso de la razón tal como ha llegado al siglo XXI. La razón autónoma ha reconvertido la libertad en libertinaje, de ahí la fragmentación del "yo" y su disociación del "nosotros" como causa epistemológica: es el espíritu del "divide y vencerás" como lema del imperialismo económico occidental quien ha llevado a la humanidad hasta la extenuación psicológica. De ahí la necesidad de una psicología transracional para la sanación trascendental del ser humano. Dicha sanación trascendental solo puede provenir de la sabiduría perenne, presente tanto en Occidente como en Oriente. Dicha sabiduría perenne está argumentada como El mito de la Caverna del inconmensurable Platón a lo largo y ancho de mis obras. El tan anhelado Bien de Platón es el mismo amor de Cristo, y el mismo Buda de Oriente. La sabiduría perenne siempre ha estado presente, siempre está presente y siempre estará presente, solo que no sabíamos que estaba en el fondo de nosotros mismos. De ahí la tesis socrática: "Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí mismo"(Laszlo, 2004) como principio inherente a la psicología transracional para iniciar imperativamente el sendero ascendente hacia la sabiduría con la razón complementada por la compasión en una visión no dual, como conciencia de unidad. Lo que algunos llaman la iluminación, cognitiva en este caso.

11 - No dualidad

La razón y el corazón están condenados a entenderse, a fusionarse, a dejar de ser duales y contradictorios, sino más bien a apercibirse ambos desde la no dualidad. ¿Y dónde se produce ese auto-percepción psicológica en el ser humano? Efectivamente, en la conciencia. La ciencia por excelencia es la ciencia de la conciencia y, en esos lares, la filosofía transpersonal de Ken Wilber y la psicología transpersonal (12) como la "cuarta fuerza" tras el conductismo, el psicoanálisis y la psicología humanista, se postulan como un nuevo paradigma de conocimiento que, inherentemente, requiere de una renovada cosmovisión de la historia, la ciencia y la espiritualidad pero, eminentemente, desde un revisionismo de la psicología cognitiva y educativa. Tantos cambios de paradigmas colocan a la humanidad al borde de la locura, una locura aperspectivista que sólo puede interpretarse correctamente desde una psicología transracional en los términos hasta aquí explicados.

12 - La espiritualidad

Mi sabia madre, aunque sin estudios ni cultura general, dice que el "mundo está corrompido" y que "las cabezas están muy mal". Para hablar con sabiduría no es necesario tener carrera ni estudios. Ser una persona de bien se lleva en el alma y, decir ello, tiene más mérito que explicarlo yo aquí con tanta palabrería para satisfacción de los eruditos. Efectivamente, "las cabezas están muy mal", una locura esquizofrénica, una escisión del entendimiento o de la razón que conduce a una paranoia mental y social.¿Y cómo se supera dicha locura aperspectivista? La respuesta está en nuestro interior del modo que lo profetizó el perenne Platón: "La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma entorno al Ser". Efectivamente, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas (Lazar, 2011) puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

La espiritualidad es un dominio sagrado que puede adentrarnos en la "noche oscura del alma", es un compromiso formal con el Dios interno, es el inicio de un viaje espiritual para toda la vida y más allá, es contactar con ese eterno presente, es vivir el aquí y el ahora como la mayor expresión divina, es comprender que lo que ha ocurrido tenía que ocurrir y que lo que tiene que ocurrir ocurrirá, no entendido ello en sentido determinista ni pesimista, sino como una actitud reverencial a la Verdad, la Bondad y la Belleza que nos hablan desde todos los rincones del Universo.



BIBLIOGRAFÍA:

Baudrillard, Jean. Cultura y simulacro. Barcelona: Kairós, 2005.

Flores-Galindo, M. (2009). “Epistemología y Hermenéutica: Entre lo conmensurable y lo inconmensurable”. En: Cinta Moebio, Nº 36, 198-211. Facultad de Ciencias Sociales, Chile.

Garnier, Jean-Pierre. Cambia tu futuro por las aperturas temporales. España: Reconocerse, 2012.

Gregori, Javier. ¡Esto es imposible!: científicos visionarios a quienes nadie creyó, pero que cambiaron el mundo. Madrid: Aguilar, 2000.

Lazar, S. (2011). “Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density”. En: Psychiatry Research: Neuroimaging, Nº 191(1), 36 a 43.Hospital General de Massachusetts, Harvard Medical School, Boston, EE.UU.

Laszlo, Ervin. Tú puedes cambiar el mundo. Madrid: Editorial Nowtilus, 2004.

Márquez Fernández, Álvaro B.; Díaz Montiel, Zulay C. “La complejidad: hacia una epísteme transracional”. Telos, vol. 13, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 11-29. Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín Maracaibo, Venezuela.

Navarro, Vinçens. Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Barcelona : Espasa libros, 2012.

Phipps, Carter. Evolucionarios. El potencial espiritual de la idea más importante de la ciencia. Barcelona: Kairós, 2012.

Rodríguez, María Alejandra. La filosofía educativa en el ámbito universitario. Departamento de filosofía, Universidad de Carabobo, Venezuela, 2017.

Sampedro, José Luis. Economía humanista. España: Editorial Debolsillo, 2010.

Sampedro, José Luis y Hessel, Stephane. ¡Indignaos! .Barcelona: Destino, 2011.

Sampedro, 2015. La vida perenne. Barcelona: Plaza & Janés, 2015.

Toro, Jose M. Educar con corazón. Bilbao: Desclee de Brouwer, 2014.

Wilber, Ken. Sexo, Ecología, Espiritualidad. Madrid: Gaia Ediciones, 2005a.

Wilber, Ken. El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós, 2005b.

NOTAS:

(1) El Discurso del método, cuyo título completo es Discurso del método para conducir bien la propia razón y buscar la verdad en las ciencias, es la principal obra escrita por René Descartes (1596-1650) y una obra fundamental de la filosofía occidental con implicaciones para el desarrollo de la filosofía y de la ciencia. Descartes tituló esta obra Discurso del método con una finalidad precisa. En una carta que dirige a Marin Mersenne le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino solo de hablar. Con esto Descartes trata de alejarse de cualquier problema que pudiese surgir con sus contemporáneos por las ideas vertidas en esta obra y además escapa así de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo y cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas. Al inicio del famoso Discurso del Método, Rene Descartes nos habla del “buen sentido” o “el sentido común” , facultad innata en el hombre que le permite juzgar correctamente:

"El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada uno piensa estar tan bien provisto de él que aun los más difíciles de contentar en cualquier otra cosa no suelen desear más del que tienen. Al respecto no es verosímil que todos se equivoquen, sino que más bien esto testimonia que la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se llama el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que los otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no se trata de tener el ingenio bueno, sino que lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, tanto como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden avanzar mucho más, si siguen el camino recto, que los que corren pero se alejan de él."

(2) A finales de la década de 1990, la escritora estadounidense de ciencias naturales Janine Benyus acuñó el término “biomímica” para referirse a las innovaciones inspiradas en la flora y la fauna. Los orígenes modernos de la Biomímica, también conocida como Biomimética o Biónica, suelen atribuirse al ingeniero Richard Buckminster Fuller, aunque previamente también se han dado casos de desarrolladores que intuitivamente se basaron en la naturaleza para alcanzar algún hallazgo. La biomímica postula que, con 3.800 millones de años de evolución de la vida en la Tierra, la naturaleza ya ha encontrado soluciones para muchos de los desafíos a los que nos enfrentamos los seres humanos en la actualidad. Ejemplos de dichas soluciones halladas por los hombres emulando la naturaleza son:

-la Torre Eiffel que imita al fémur humano;
-los puentes en suspensión que se inspiraron en los tendones;
-el velcro como consecuencia de la fascinación del ingeniero suizo George de Mestral con los pequeños cardos de puntas ganchudas de las bardanas que se habían enganchado en su perro y en su ropa después de un paseo;
-el plástico antirreflectante: los ojos de las polillas no reflejan la luz gracias a unas diminutas protuberancias, y por ello pasan más desapercibidas para los depredadores;
-la tela inteligente: imitando las escamas de las piñas, que se abren y cierran en función del calor o del frío;
-el tren bala: los ingenieros rediseñaron la nariz del tren bala inspirándose del pico del Martín pescador, y así redujeron el ruido y el consumo de energía eléctrica;
-la superficie de las lanchas: una nueva cubierta exterior imita a la piel de tiburón en las lanchas, con pequeños rectángulos y púas, para así impedir que se adhieran algas y percebes;
-el ahorro energético: las mariposas Morpho se distinguen por sus alas de color azul iridiscente. El tono tornasolado es una ilusión óptica llamada “color estructural”, una interferencia entre haces de luz a causa de la cual solamente se reflejan algunos colores. El estudio de esta propiedad ha derivado en aplicaciones para monitores de ordenador, agendas electrónicas, teléfonos inteligentes y vestimenta hecha con fibras de poliéster y nailon que “reflejan” toda la gama del arco iris sin necesidad de colorantes;
-las alas transformables, basándose en ciertas especies de aves que utilizan este sistema para realizar vuelos más eficientes;
-el superpegamento: a partir de la clonación de cinco proteínas de mejillón para desarrollar un adhesivo natural resistente al agua.

Como se puede apreciar, la naturaleza es sabia y nos lleva ventaja en la búsqueda de soluciones. Como aseverara Aristóteles: “Dios y la naturaleza no hacen nada inútilmente”.

(3) Wilber en Sexo, Ecología, Espiritualidad,72-119:

1- La realidad como un todo no está compuesta de cosas u de procesos, sino de holones.

2- Los holones muestran cuatro capacidades fundamentales: autopreservación, autoadaptación, autotrascendencia y autodisolución. Estas cuatros características son muy importantes y las vamos a estudiar una a una.

3- Autopreservación. Los holones se definen no por la materia de que están hechos (puede no haber materia) ni por el contexto en el que viven (aunque son inseparables de él), sino por el patrón relativamente autónomo y coherente que presenta. La totalidad del holón se muestra en la capacidad de preservar su patrón.

4- Autoadaptación. Un holón funciona no solo como una totalidad autopreservadora sino también como parte de otro todo mayor, y en su capacidad de ser una parte debe adaptarse o acomodarse a otros holones (no autopoiesis sino alopoiesis; no asimilación sino acomodación).

5- Autotrascendencia (o autotransformación). La autotrascendencia es simplemente la capacidad que tiene un sistema de llegar más allá de lo dado, e introducir en cierta medida algo novedoso; una capacidad sin la cual es seguro que la evolución no hubiera podido ni siquiera comenzar. El universo tiene la capacidad intrínseca de ir más allá de lo que fue anteriormente.

6- Autodisolución. Dado que cada holón es también un supraholón, cuando es borrado –cuando se autodisuelve en sus subholones- tiende a seguir el mismo camino descendente que éstos han seguido en el camino ascendente: las células se descomponen en moléculas, que a su vez se descomponen en átomos, y éstos en partículas que desaparecen en las probabilidades nubes transfinitas de “burbujas dentro de burbujas”.

7- Los holones emergen. Emergen nuevos holones debido a la capacidad de autotrascendencia. Primero las partículas subatómicas; después los átomos, moléculas, los polímeros; después las células, y así sucesivamente.

8- Los holones emergen holárquicamente. Es decir, jerárquicamente, como una serie ascendente de totalidades/partes. Los organismos contienen células, pero no al revés; las células contienen moléculas, pero no al revés; las moléculas contienen átomos, pero no al revés.

9- Cada holón emergente trasciende pero incluye a sus predecesores. Todas las estructuras básica y funciones son preservadas y llevadas a una identidad mayor, pero todas las estructuras de exclusividad y las funciones que existían debido, al aislamiento, a la separación, a la parcialidad, a la individualidad separada, son simplemente abandonadas y reemplazadas por una individualidad más profunda que alcanza una comunión más amplia de desarrollo.

10- Lo inferior establece las posibilidades de lo superior; lo superior estable las probabilidades de lo inferior. Aunque un nivel superior va “más allá” de lo dado en el nivel inferior, no viola las leyes o patrones del nivel inferior; no está determinado por el nivel inferior, pero tampoco puede ignorarlo. Mi cuerpo sigue las leyes de la gravedad, mi mente se rige por otras leyes, las de comunicación simbólica y la sintaxis lingüística; pero si mi cuerpo se cae por un precipicio, mi mente va con él.

11- El número de niveles que comprende una jerarquía determinada si esta es “superficial” o “profunda”; y al número de holones en su nivel dado le llamaremos su “extensión”. Esto es importante porque establece que no es solo el tamaño de una población lo que estable el orden de riqueza (u orden de emergencia cualitativa), sino más bien viene dado por su profundidad. Veremos que una de las confusiones más generalizadas de las teorías ecológicas generales o del nuevo paradigma (ya sean “pop” o “serias”) es que a menudo confunden gran extensión con gran profundidad.

12- Cada nivel sucesivo de la evolución produce MAYOR profundidad y MENOR extensión. Así, el número de moléculas de agua en el universo siempre será menor que el número de átomos de hidrógeno y de oxígeno. El número de células en el universo siempre será menor que el de moléculas, y así sucesivamente. Simplemente quiere decir que el número de totalidades siempre será menor que el número de partes, indefinidamente. Cuando mayor sea la profundidad de un holón, tanto mayor será su nivel de conciencia. El espectro de la evolución es un espectro de conciencia. Y se puede empezar a ver que las dimensiones espirituales constituyen el tejido mismo de la profundidad del Kosmos.

13- Destruye un holón de cualquier tipo y habrás destruido todos sus holones superiores y ninguno de sus inferiores. Es decir: cuando menos profundidad tiene un holón, tanto más fundamental es para el Kosmos, porque es un componente de muchos otros holones.

14- Las holoarquías coevolucionan. Significa que la “unidad” de evolución no es el holón aislado (molécula individual, planta, o animal), sino un holón más dentro del entorno inseparablemente ligado a él. Es decir, la evolución es ecológica en el sentido más amplio.

15- Lo micro está en una relación de intercambio con lo macro en todos los niveles de su profundidad. Por ejemplo, el ser humano y los tres niveles de materia, vida y mente: todos estos niveles mantienen su existencia a través de una red increíblemente rica de relaciones de intercambio con holones de la misma profundidad en su entorno.

16- La evolución tiende a seguir la dirección de mayor complejidad. El biólogo alemán Woltereck acuño el término anamorfosis – significa, literalmente, “no ser conforme”- para definir lo que vio como rasgo central y universal de la naturaleza: la emergencia de una complejidad cada vez mayor.

17- La evolución tiende a seguir la dirección de mayor diferenciación/integración. Este principio fue dado en su forma actual, por primera vez, por Herbert Spencer (en First principles, 1862): la evolución es un “cambio desde una homogeneidad incoherente e indefinida a una heterogeneidad coherente y definida, a través de continuas diferenciaciones e integraciones”.

18- La organización/estructuración va en aumento. La evolución se mueve del sistema más simple al más complejo y desde el nivel de organización menor hacia el mayor.

19- La evolución tiende a seguir la dirección de autonomía relativa creciente. Este es un concepto muy poco comprendido. Simplemente hace referencia a la capacidad de un holón para autopreservarse en medio de las fluctuaciones ambientales (autonomía relativa es otra forma de decir individualidad). Y de acuerdo con las ciencias de la complejidad, cuando más profundo es un holón, mayor es su autonomía relativa. La autonomía relativa simplemente se refiere a cierta flexibilidad ante el cambio de las condiciones ambientales.

20- La evolución tiende a seguir la dirección de un Telos creciente. El régimen, canon, código o estructura profunda de un holón actúa como un imán, un atractor, un punto omega en miniatura, para la realización de ese holón en el espacio y el tiempo. Es decir, el punto final del sistema tiene a “atraer” la realización (o desarrollo) del holón en esa dirección, ya sea un sistema físico, biológico o mental. Ha surgido toda una disciplina dentro de la teoría general de sistemas para dedicarse al estudio de las propiedades de los atractores caóticos y de los sistemas por ellos gobernados; se le conoce popularmente como la teoría del caos.

(4) La esquizofrenia (del griego clásico σχίζειν schizein ‘dividir, escindir, hendir, romper’ y φρήν phrēn, ‘entendimiento, razón, mente’). Por tanto, en el pleno sentido etimológico de la palabra, me refiero en este artículo a la escisión del entendimiento o de la razón.

(5) El neoliberalismo es un neologismo que se ha instalado eufemísticamente como pensamiento único en la cultura capitalista de Occidente. El concepto de pensamiento único fue descrito por primera vez por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer en 1819 como aquel pensamiento que se sostiene a sí mismo, constituyendo una unidad lógica independiente sin tener que hacer referencia a otras componentes de un sistema de pensamiento. En 1964, el filósofo Herbert Marcuse describió un concepto similar que denominó pensamiento unidimensional. Para Marcuse este tipo de pensamiento es el resultante del “cierre del universo del discurso” impuesto por la clase política dominante y los medios suministradores de información de masas. El concepto es reintroducido en la última década por el sociólogo y periodista español Ignacio Ramonet, quien lo define partiendo de una idea de izquierda anticapitalista:

"¿Qué es el pensamiento único? La traducción a términos ideológicos de pretensión universal de los intereses de un conjunto de fuerzas económicas, en especial las del capital internacional."

En opinión de Ramonet, el economicismo neoliberal se había erigido en el único pensamiento aceptable, monopolizando todos los foros académicos e intelectuales.

En contraposición, el altermundismo es un amplio conjunto de movimientos sociales formado por activistas provenientes de distintas corrientes políticas, que a finales del siglo XX convergieron en la crítica social al denominado pensamiento único neoliberal y a la globalización capitalista. Acusan a este proceso de beneficiar a las grandes multinacionales y países más ricos, acentuando la precarización del trabajo y consolidando un modelo de desarrollo económico injusto e insostenible, y socavando la capacidad democrática de los Estados, entre otros aspectos negativos. Generalmente, los activistas y simpatizantes mantienen una ideología izquierdista, contraria al liberalismo económico (economía de mercado y comercio libre). El nombre altermundismo viene precisamente del lema “Otro mundo es posible”, nacido en el Foro Social Mundial, que cada año reúne a movimientos sociales de izquierda política internacional.

La emergencia internacional del altermundismo surge en contra de los intentos del pensamiento único de rendir inútil la resistencia, de hacer ineficaz la acción colectiva y de querer evidenciar como arcaico todo deseo de cambio. En un plano más amplio, el levantamiento zapatatista se convertiría en una referencia del naciente movimiento antimundialización neoliberal, que lentamente iba tomando cuerpo en el norte como en el sur. En dicho camino, la realización del Primer Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo en 1996, en muchos sentidos, marcaría el primer paso en la construcción de ese movimiento de movimientos de carácter internacional, y que tuviera su “bautismo de fuego” en la llamada Batalla de Seattle en 1999 y su espacio privilegiado de encuentro más amplio en la experiencia del Foro Social Mundial.

Ignacio Ramonet, doctor en Semiología e Historia de la Cultura y catedrático de Teoría de la Comunicación, como especialista también en geopolítica y estrategia internacional, propulsó la creación de ATTAC cuyo objetivo es la defensa de una gran variedad de causas de la izquierda política. ATTAC promueve el control democrático de los mercados financieros y las instituciones encargadas de su control mediante la reflexión política y la movilización social, y en particular promueve un impuesto a las transacciones financieras. Del mismo modo, Ramonet fue también uno de los promotores del Foro Social Mundial desde donde surgió el lema “Otro mundo es posible” (altermundismo).

(6) El trastorno de personalidad paranoica es una afección mental en la cual una persona tiene un patrón de desconfianza y recelos de los demás en forma prolongada. Como resultado, limitan su vida social de manera drástica. Aunque se desconocen plenamente las causas de la paranoia mental, parece ser común que aparezca en personas con trastornos esquizofrénicos.

(7) Las culturas postmodernas tecnológicamente avanzadas dan lugar a la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía: aparece el concepto de “hiperrealidad”. Hiperrealidad es un medio para describir la forma en que la conciencia define lo que es verdaderamente “real” en un mundo donde los medios de comunicación pueden modelar y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un evento o experiencia. Con el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías se pueden crear, casi literalmente, nuevos mundos de los que, en cierto sentido, se puede decir que no necesitan de la materia prima del mundo real para existir e interactuar. Según Baudrillard (2005), uno de los expertos más famosos en hiperrealidad, los bienes de consumo adquieren un valor de signo, es decir, que indican algo sobre su poseedor en el contexto de un sistema social. Este consumismo, por su dependencia del valor de signo, es un factor que contribuye en la creación de la citada hiperrealidad. La conciencia es engañada, desprendiéndose de cualquier compromiso emocional verdadero al optar por una simulación artificial. La satisfacción y la felicidad se hallan, entonces, a través de la simulación e imitación de lo real más que a través de la realidad misma. Ese “yo”, fragmentado en miles de imágenes como reflejo del ser interno, es recogido por la psicología postmoderna en el intento de reconstrucción del “yo” egoísta e individualista mediante medicamentos psiquiátricos y técnicas de relajación. Pero, en esencia, se ha obviado que ese “yo” ha sido disociado del “nosotros”, siendo esta disociación la causa de los males de nuestra civilización actual. Más en profundidad, se puede afirmar que el “yo” egoísta e individualista tiene su máxima expresión en una minoría de “yoes” plutocráticos que anulan al “nosotros” colectivo mediante dicho proceso consciente de disociación ejercido por la clase opresora desde su atalaya del economicismo neoliberal.

(8) El materialismo es una corriente filosófica que, en oposición al idealismo, resuelve el problema cardinal o fundamental de la filosofía acerca de la relación entre el pensar, el espíritu y la naturaleza, postulando que la materia es lo primario. Según la visión materialista, la conciencia y el pensamiento es una emergencia material a partir de un estado altamente organizado. Según esta concepción, el mundo es material y existe objetivamente, independientemente de la conciencia. Sin embargo, el neurocientífico Francisco J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, viene a decir todo lo contrario: “Los órganos de los sentidos nos han engañado desde siempre y lo sabemos, como ya lo sabían los filósofos griegos de la naturaleza de las colonias jónicas en Asia Menor. La neurociencia moderna nos dice que ni los colores ni los olores, ni los gustos ni los sonidos existen en la naturaleza, sino que son creaciones del cerebro”. Según Rubia, la revolución neurocientífica modificará los conceptos del yo y de la realidad. Los hallazgos realizados en este campo en los últimos años han sido múltiples y podrían producir lo que él denomina “la cuarta humillación humana”, tras el final del geocentrismo, la aparición de la teoría de la evolución y el descubrimiento del inconsciente. Estos hallazgos llevarían, de hecho, a cuestionarse conceptos tan fundamentales para nuestra cosmovisión como la naturaleza de la realidad o del yo o la existencia del libre albedrío (paradójicamente, lo mismo que hizo Kant en sus Tres críticas). (Declaración efectuada en una conferencia dentro del marco del 43º Congreso de la European Brain and Behaviour Society de Sevilla, sobre los últimos avances de la neurociencia).

(9) La filosofía de la historia de Hegel está marcada por los conceptos de las “astucias de la razón” y la “burla de la historia”: la historia conduce a los hombres que creen conducirse a sí mismos, como individuos y como sociedades, y castiga sus pretensiones de modo que la historia-mundo se burla de ellos produciendo resultados exactamente contrarios, paradójicos, a los pretendidos por sus autores, aunque finalmente la historia se reordena y, en un bucle fantástico, retrocede sobre sí misma y con su burla y paradoja sarcástica, convertida en mecanismo de cifrado, crea también ella misma, sin quererlo, realidades y símbolos ocultos al mundo y accesibles solo a los cognoscentes, es decir, a aquellos que quieren conocer.

(10) Según apunta Ken Wilber (2005b) en su obra El espectro de la conciencia (capítulo 9, páginas 328 a 333), el dualismo primario al que se enfrenta todo ser humano es, por un lado, el conocimiento exotérico, y por otro lado, el conocimiento esotérico. El primer modo de conocer, el exotérico, es simbólico y se refiere al nivel existencial así como a las religiones. Mientras que el existencialismo trata del dualismo segundario de la vida enfrentándose a la muerte, la religión lo trata negándola. Por consiguiente, el nivel existencial es también el de la religión exotérica, del intento del hombre de establecer una relación “a través” del dualismo primario con el omnipotente, omnisapiente y ominipresente “gran otro” o Mente. Por tanto, lo exotérico se refiere a la diversidad de las religiones culturales, sus idiosincrasias y paradigmas, es decir, a la diversidad de la gama biosocial. De ahí que el nivel existencial sea el de las diversas religiones exotéricas, mientras que el nivel de la Mente (no dualidad entre sujeto y objeto) es el de la “unidad trascendente” de la religión esotérica: las religiones divergen en el nivel existencial y convergen en el nivel de la Mente. Por tanto, la unidad de las religiones puede enfocarse epistemológicamente, ya que con la emergencia del dualismo primario (exotérico versus esotérico), el modo no dual de conocer (esoterismo: unidad de sujeto y objeto) se divide y fractura, provocando la generación del modo de conocimiento dualista entre sujeto y objeto (exotérico). Así, el modo esotérico no dual de conocer queda supeditado al modo simbólico exotérico y, como dice Huston Smith cuando comenta la obra de Schuon, “la cuestión de la unidad y diversidad en las religiones se convierte en un tema de tipos psicológicos: el esotérico y el exotérico”.

(11) Álvaro B. Márquez-Fernández y Zulay C. Díaz-Montiel (2011) en La complejidad: hacia una epísteme transracional, resumen del artículo:

"En las ciencias sociales la crisis del paradigma positivista, es el resultado de su insuficiencia experimental para dar cuenta de la transformación de la experiencia del pensamiento en su interpretación de la realidad natural e histórica de la existencia. En la modernidad no fue posible consolidar un paradigma universalista que sólo diera cuenta de espacios objetivados de la realidad a través de modelos racionales reduccionistas. Tal como lo señalan Morin, Najmanovich, Sotolongo-Codima Boaventura de Sousa, Reynoso, en sus postulados teóricos-metodológicos, cuando afirman que la experiencia del pensar racional es mucho más compleja y transdiciplinar, pues considera la realidad como un proceso en curso de estructuras que se recrean poiéticamente sin sujeción a causalidades predeterminadas. Esto es lo que explica, desde la perspectiva de una espíteme crítica, por qué las contingencias materiales de la experiencia racional y las formas de intercambios entre sistemas de diversa índole, le atribuyen al fenómeno del pensamiento una múltiple y transversal racionalidad a partir de la cual se desustantiva el mundo de los objetos y hace presente la subjetividad cognitiva del sujeto de pensamiento. Hacia ese inédito dominio de los procesos de la espíteme transracionales es que se orienta el pensamiento complejo como un momento de superación del positivismo."

Como objetivo ilustrativo de esta nota, destacamos la conclusión final de dicho artículo:

"Es necesario que esta riquísima cosmovisión que nos revela el aura de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo, se convierta en un programa transdisciplinar de investigaciones que logren desplazar nuestra experiencia deconstructiva de los fenómenos de la realidad en todos los órdenes del conocimiento hacia éticas epistémicas. La infinitud de formas posibles a las que apuntan las redes complejas de conocimiento, no es más que la posibilidad humana y natural de entender los ciclos y procesos de la vida en sentido generativo, nunca progresivo ni lineal."

En esa línea de pensamiento transracional, María Alejandra Rodríguez (2017), Docente universitario en el departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Carabobo (Venezuela), aborda el papel de La filosofía educativa en el ámbito universitario, un punto de vista que bien puede ser extrapolable a cualquier universidad del mundo por sus inherentes principios universales:

"La educación superior en Venezuela, como fundamento formativo para el desarrollo educativo, cultural, filosófico y social puede ser un punto de referencia crucial en función de la construcción de una sociedad humana, justa y libre. Se trata de educar más allá del bienestar individual y colectivo propuesto por una sociedad del éxito personal y del consumo, trabajar en función del porvenir de la civilización y la supervivencia de la raza humana y del planeta; ya que una persona consciente de su compromiso existencial puede alcanzar grandes logros e impactar en el bienestar de los demás gracias a un humanismo trascendental y verdadero. Por eso la educación universitaria debe considerarse como el modo formativo humanista para emprender cualquier objetivo elevado, verdaderamente humano, comunitario y social, sea a través del currículo de carácter ético-espiritual de todas las profesiones, o de una formación filosófica en torno a las dimensiones antropológicas existenciales del sentido de la vida desde el compromiso social."

Dicha cosmovisión de una nueva racionalidad para pensar y rehacer el mundo mediante una educación transracional inquiere, como objetivo de esta investigación, que el educando aprehenda la síntesis de saberes mediante una genuina intuición espiritual: la integración de la conciencia (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros) -las tres esferas del saber diferenciadas por Kant mediante sus Tres críticas- como una intuición moral básica para orientar éticamente sus actos, pensamientos y sentimientos. Una ética epistémica en toda regla bajo una epísteme transracional.

(12) Por un lado, el sentido de Journal of Transpersonal Research es el de promover, reunir y difundir el estudio de la investigación en psicología y psicoterapia transpersonal, así como cualquier campo de estudio relacionado con éste. Esta iniciativa surge desde el ámbito de la psicología académica, para conseguir una serie de objetivos en el estudio de lo transpersonal, como son:

-Continuar el objetivo de estudio serio y científico, con que nació esta disciplina.
-Generar y aumentar la investigación experimental y empírica (tanto cualitativa como cuantitativa), en psicología y psicoterapia transpersonal.
-Ampliar la investigación transpersonal a disciplinas afines y relacionadas con ella, sin ser propiamente llamadas “transpersonales”.
-Dar a conocer más la psicología transpersonal en la psicología académica, a través de la inclusión de esta revista en las bases de datos y directorios académicos nacionales e internacionales.
-Publicar las investigaciones más relevantes que se están llevando a cabo en lengua castellana.

El interés principal de esta revista es la publicación de investigaciones experimentales y empíricas (cuantitativas/cualitativas), para contribuir a la integración de lo transpersonal en la psicología académica.

Todos los artículos publicados en esta revista versan sobre la ciencia e investigación transpersonal, concretamente en la disciplina de psicología, aunque también tienen lugar los trabajos de otras disciplinas del conocimiento que se relacionen con la psicología y/o la psicoterapia a través de su dimensión transpersonal.

El objetivo de esta revista es la difusión, presentación y discusión de la nueva investigación generada, tanto a nivel teórico como experimental (especialmente éste último), en materia de psicología transpersonal, así como cualquier saber relacionado con el dominio transpersonal de la persona.

El público al que está dirigida esta revista, es todo aquel interesado en la investigación de la dimensión espiritual del ser humano, como parte constituyente del mismo, junto con la biológica, psicológica y social.

Journal of Transpersonal Research está avalado por el Departamento de Filosofía, Universidad Autónoma de Barcelona (España), el East West Psychology Department, CIIS, San Francisco, California (U.S.A.) y por el Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación, Universidad Autónoma de Madrid (España). Es digno de mencionar la tesis doctoral de Iker Puente titulada titulada Complejidad y psicología transpersonal: Caos, autoorganización y experiencia cumbre en psicoterapia (Universidad Autónoma de Barcelona, 2014), a la que tuve el honor de asistir presencialmente.

Por otro lado, EUROTAS es la única asociación Transpersonal de ámbito Europeo, y su origen se remonta al año 1984. Se funda durante la Primera Conferencia Europea Transpersonal celebrada en Bruselas, organizada por la Asociación Transpersonal de Bélgica, y liderada por un grupo variado de profesionales, tanto del ámbito de la salud, como de la ciencia y la espiritualidad. Con el objetivo de difundir, debatir e investigar el fenómeno Transpersonal en todas sus facetas, EUROTAS incluye entre sus miembros a las diferentes asociaciones transpersonales europeas, y también a personas a título individual. Como garantía de rigor profesional, se ha creado una Certificación Europea de Psicoterapia Transpersonal, así como una certificación de formación homologada para centros e institutos. Hoy en día, cuenta con miembros de 25 países diferentes, funcionando como una red profesional de comunicación e investigación. Anualmente se organiza una conferencia a nivel internacional en uno de estos países, coordinada por la Asociación Transpersonal representante del mismo. El año 2008 l’ Associació Catalana Transpersonal tuvo el honor de coordinar la X Conferencia Europea Transpersonal que tuvo lugar en Barcelona. EUROTAS combina el rigor científico y espiritual con las oportunidades de cooperación, beneficio mutuo, intercambio y amistad.


volver



"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


Copyright © pensarenserrico.es  |  Aviso legal  |  Mapa web