LA MINORÍA DE EDAD DEL SER HUMANO

Publicado 12/09/2018 11:11:41  | LA EDUCACIÓN CUÁNTICA: novedades de la 4ª edición


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Este artículo es una reproducción de las notas 17 y 18 de la obra LA EDUCACIÓN CUÁNTICA (4ª ed.).

Extracto de la página 30:

Desde que Kant diferenció mediante sus Tres críticas (1) a la ciencia, la profundidad intelectual y la moralidad, se han producidos los temores que manifestó en su ensayo ¿Qué es la ilustración? (Kant, 2007), unos temores acerca de la “minoría de edad” del ser humano (2) que no ha resuelto ni la postmodernidad ni la actual plutocracia. Esa diferenciación kantiana del mundo material, mental y espiritual ha desembocado en la actual enfermedad social, intelectual y moral, respectivamente, Dios libre de culpa al inconmensurable Kant. Es una enfermedad muy grave, pues requiere reconstruir pensativamente nuestro mundo, ya que no solo lo estamos destruyendo, sino que nos estamos destruyendo a nosotros mismos.
NOTAS:

(1) La visión racional-industrial del mundo sostenida por la Ilustración cumplió con funciones muy importantes como la aparición de la democracia, la abolición de la esclavitud, el surgimiento del feminismo liberal, la emergencia de la ecología y las ciencias sistémicas, entre algunas más, pero sin duda, la más importante puesta en escena fue la diferenciación entre el arte (yo), la ciencia (ello) y la moral (nosotros), el Gran Tres diferenciado por Kant a través de sus Tres críticas.

Tras el Renacimiento surgió la Edad de la Razón o Filosofía Moderna cuyo uno de su máximo exponente fue Kant. Con las Tres críticas de Kant (Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica y Crítica del juicio), se produce una diferenciación de tres esferas: la ciencia, la moralidad y el arte. Con esta diferenciación, ya no había vuelta atrás. En el sincretismo mítico, la ciencia, la moralidad y el arte, estaban todavía globalmente fusionados. Por ejemplo: una “verdad” científica era verdadera solamente si encajaba en el dogma religioso. Con Kant, cada una de estas tres esferas se diferencia y se liberan para desarrollar su propio potencial:

-La esfera de la ciencia empírica trata con aquellos aspectos de la realidad que pueden ser investigados de forma relativamente “objetiva” y descritos en un lenguaje, es decir, verdades proposicionales y descriptivas (“ello”).

-La esfera práctica o razón moral, se refiere a cómo tú y yo podemos interactuar pragmáticamente e interrelacionarnos en términos que tenemos algo en común, es decir, un entendimiento mutuo (“nosotros”).

-La esfera del arte o juicio estético se refiere a cómo me expreso y qué es lo que expreso de mí, es decir, la profundidad del yo individual: sinceridad y expresividad (“yo”).


(2) Un preámbulo explicativo a cargo de Eugenio Sánchez Bravo (auladefilosofia.net):

1-Definición de Ilustración y minoría de edad.
Según Kant, “Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es el mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro”. Kant ofrece en este párrafo la definición más conocida de la Ilustración: ¡piensa por ti mismo! Mientras el pensamiento y los individuos continúen sometidos a dogmas religiosos y políticos y no sigan su propio camino, permanecerán en minoría de edad.

2-Causas de la minoría de edad: pereza y cobardía.
En palabras de Kant, “pereza y cobardía son las causas merced a las cuales tantos hombres continúan siendo con gusto, menores de edad durante toda su vida, pese a que la Naturaleza los haya liberado hace ya tiempo de una conducción ajena (haciéndoles físicamente adultos); y por eso les ha resultado tan fácil a otros en erigirse en tutores suyos”. Por un lado, Kant alude a que el dogmatismo acrítico resulta cómodo, pues nos permite no cuestionar nada del mundo que nos rodea. Por otro lado, renunciar a los prejuicios y las consignas heredadas es una tarea que requiere cierto valor. Por pereza preferimos que un libro piense por nosotros antes que pensar por nosotros mismos. Y por cobardía pagamos al sacerdote para que nos garantice el cielo y al médico para que nos garantice la salud.

3-Intereses políticos en mantener a los hombres en minoría de edad. Sexismo.
Dice Kant: “El que la mayor parte de los hombres (incluyendo al todo bello sexo) consideren el paso a la mayoría de edad como algo harto peligroso, además de muy molesto, es algo por lo cual velan aquellos tutores que tan amablemente han echado sobre sí esa labor de superintendencia”. Con ello, Kant se refiere a los tutores con motivación política, interesados en mantener a la humanidad en su minoría de edad. También se refiere Kant a los médicos, abogados y sacerdotes como instrumento del gobierno para manejar a los administrados.

4-Dificultades del individuo solitario para liberarse de los grilletes que lo encadenan a la minoría de edad.
“Así pues, resulta difícil para cualquier individuo el zafarse de una minoría de edad que casi se ha convertido en algo connatural. Incluso se ha encariñado con ella y eso le hace sentirse realmente incapaz de utilizar su propio entendimiento, dado que nunca se le ha dejado hacer ese intento”. En dicho párrafo, Kant compara a los individuos en minoría de edad con los personajes encadenados del Mito de la caverna de Platón, tan acostumbrados a la oscuridad y las sombras, que de ningún modo desean abrirse paso hasta la luz. Al individuo solitario le resulta extraordinariamente difícil “pensar por sí mismo”, abrirse paso hacia la verdad y la libertad, pues durante su vida ha tenido el entendimiento constreñido por dogmas políticos y religiosos. Son pocos los que han conseguido abandonar la minoría de edad y guiarse solo por su propio ingenio.

5-Posibilidad de que la Ilustración tenga lugar en una sociedad en la que haya libertad de expresión.
“Sin embargo, hay más posibilidades que un público se ilustre por sí mismo; algo que casi es inevitable, con tal que se le conceda libertad. Pues ahí siempre nos encontramos con algunos que piensen por cuenta propia incluso entre quienes han sido erigidos como tutores de la gente, los cuales, tras haberse desprendido ellos mismos del yugo de la minoría de edad, difundirán en torno suyo el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación a pensar por sí mismo. Pero aquí se da una circunstancia muy especial: aquel público, que previamente había sido sometido a tal yugo por ellos mismos, les obliga luego a permanecer bajo él, cuando se ve instigado a ello por algunos de sus tutores que son de suyo incapaces de toda ilustración; así de perjudicial resulta inculcar prejuicios, pues estos acaban por vengarse de quienes fueron sus antecesores o sus autores”. Este fragmento de Kant es similar a aquel en que los prisioneros de la caverna calumnian y persiguen hasta la muerte al filósofo que intenta enseñarles el camino hacia la luz. Si lo exponemos en términos políticos diríamos que es posible inspirar a un pueblo para que busque su libertad pero también es probable que es mismo pueblo exija luego que se restaure el orden. Así de vengativos son los prejuicios. Kant, por tanto, rechaza de plano la posibilidad de una revolución que probablemente termine en un nuevo despotismo.

6-La Ilustración solo requiere de una condición, la libertad entendida como el uso público de la razón en todos los terrenos. Esta libertad ha de tener límites bien definidos en el caso del uso privado de la razón.
“Para esta Ilustración tan solo se requiere libertad y, a decir verdad, la más inofensiva de cuantas pueden llamarse así: el hacer público de la propia razón en todos los terrenos. Actualmente oigo clamar por doquier: ¡no razones! El oficial ordena: ¡no razones, adiéstrate! El asesor fiscal: ¡no razones y limítate a pagar tus impuestos! El consejero espiritual: ¡no razones, ten fe!”. Con este texto, Kant nos instruye de que los administradores del estado, los tutores (el ejército, Hacienda y el clero) no cesan de dar órdenes y además prohíben a todos razonar, pues ven en el librepensamiento un peligro para el orden social y no una condición necesaria para el progreso de la humanidad. Así, todo el que forma parte de la maquinaria del Estado debe obedecer y el uso público de la razón debe ser limitado por su uso privado. Pero esa contradicción entre el “traje de la fiesta de la libertad” y el “delantal de la esclavitud” llevado en casa, puede deberse al miedo a la censura, pues Kant ya había tenido problemas con la publicación de La religión dentro de los límites de la mera razón donde somete los dogmas religiosos al tribunal de la razón.

Para completar dicho preámbulo explicativo, a continuación un resumen de la mano de Guadalupe Estefanía Arenas (cela-alienado.blogspot.com):

La Ilustración es el escape del hombre de la minoría de edad que él mismo se ha provocado. Dicha minoría de edad es la incapacidad del propio ser humano de razonar o desarrollar su entendimiento por el mismo y esto lleva directamente a una dependencia que sugiere la intervención de otra persona para la toma de decisiones.

La tesis central de la Ilustración se formuló a través de la consigna: “¡atrévete a pensar!”, esto es, servirnos de nuestro propio entendimiento de manera autónoma. Sin embargo, el hombre prefiere permanecer en el estado de minoría de edad por comodidad ya que, acercarnos a la verdad, implica un gran esfuerzo pero sobre todo porque el hombre se enajena a partir de la pereza y la cobardía, es decir, el mal uso de sus dones naturales (la razón, es pues, un don natural del ser humano); así, siempre buscará alguien que piense por él.

Los prejuicios son otro factor que nos impide razonar porque solo podemos llegar a percibir una realidad ficticia y se originan a partir de la dependencia hacia una figura de tutoría. Para poder ser ilustrado, lo único que se necesita es la libertad; mediante la libertad se puede preservar la tranquilidad y bienestar del Estado; de esta forma, la libertad no es sin la razón. Hay dos tipos de uso de la razón: la pública y la privada. La que es totalmente libre es la pública, debe ejercerse en todos los ámbitos de la vida y es llevada a cabo por un intelectual; en cambio, la privada es limitada pues solamente implica la obediencia sobre todo si se pertenece a alguna institución. Así, cuando uno ejerce un cargo y tiene que cumplir con él, no ejerce el poder libre sino que “hace las cosas en nombre de otro”.

Con la razón pública, los individuos pueden incluso hacer críticas en todos los aspectos, incluido el Estado pero dichas críticas no desligan a los hombres de cumplir con sus obligaciones y con las leyes. Una de las figuras de la Ilustración y que extendió estos ideales fue Federico el Grande de Prusia, digno de ser alabado por dejar a sus súbditos pensar por ellos mismos.

El hombre solo puede postergar la Ilustración, pero no desaparecerla por completo porque de esta manera se atentaría contra la propia naturaleza del individuo que radica en el uso correcto de la razón.

Bibliografía:

Kant, Inmanuel. ¿Qué es la ilustración? Madrid: Alianza, 2007.

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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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