LA MENTE COMO PROBLEMA

Publicado 03/09/2019 14:39:24  | 3 - LA CUESTIÓN EPISTEMOLÓGICA


La mente como problema

Este artículo es una reproducción del capítulo del mismo nombre de la página 61 de LA EDUCACIÓN CUÁNTICA.

Cambiar el actual paradigma intelectual, más conocido como "pensamiento único neoliberal", será difícil pero no imposible. Socialmente, esa tarea de cambio ha sido emprendida por los movimientos antiglobalización, conocidos también como "altermundismo". Estos activistas sociales ven ahora cómo sus reivindicaciones son también asumidas por los "activistas cuánticos", tomando prestado dicha expresión del Dr. Amit Goswami, profesor de Ciencia Teórica de la Universidad de Oregón, quien lleva más de treinta años enseñando Física Cuántica y es uno de los pioneros de esta nueva y revolucionaria perspectiva. Desde luego, hay una revolución en marcha en la ciencia. Un genuino cambio de paradigma. Mientras que la ciencia tradicional se mantiene en su visión materialista, cada vez crece un mayor número de científicos que apoyan y desarrollan un "nuevo paradigma" basado en la supremacía de la conciencia. Estamos en los albores de dejar de ver a la mente humana como puramente biológica sino abierta a otras interpretaciones con connotaciones cuánticas, es decir con conexión al universo entero, de ahí el concepto de "mente cuántica", en alusión a la conexión entre la racionalidad humana y el campo cuántico. Sin lugar a dudas, estamos ante nuevas reglas del pensamiento que la ciencia todavía no ha descubierto su funcionamiento, pero presentes en el conocimiento esotérico (1) de la filosofía perenne.

Pudiera pensarse que la mente humana es una tabula rasa a partir de la cual tiene lugar el constructivismo de la propia experiencia interna y subjetiva de la realidad en su interacción con el medio, véase en este sentido la epistemología genética del psicólogo y biólogo Jean Piaget (2) . Sin embargo, recientes investigaciones acreditan que un feto no nacido, no solo puede escuchar los sonidos del mundo exterior, sino es capaz de recordar palabras específicas en los días siguientes al nacimiento. Esta nueva investigación ha sido realizada por científicos finlandeses de la universidad de Helsinki y demuestran que los bebés dentro del vientre materno desarrollan una memoria de palabras que oyen con frecuencia. Afirman dichos científicos que un recién nacido no es un lienzo vacío, sino que el aprendizaje se inicia antes del nacimiento.

Personalmente hice también un experimento en dicho sentido con un niño de unos cuatro o cinco años, si no recuerdo mal. Como ya sabía contar su edad, simplemente le fui preguntando por sus recuerdos restándole regresivamente año por año hasta llegar a su nacimiento. Cuando le pregunté por su estado antes del nacimiento, sorprendentemente, imitó la posición fetal durante el embarazo. Realicé dicha experiencia hace más de treinta años, confirmada ahora por la investigación finlandesa referida anteriormente. ¿Por qué es posible dicha regresión en el tiempo? Ello guarda relación con la gran variedad de frecuencias de ondas cerebrales en los humanos: delta, zeta, alfa, beta y gama, esta última solamente vista en estados elevados de conciencia. Cuando los niños crecen, experimentan una progresión de sus frecuencias desde delta (de cero a dos años), luego zeta (de dos a cinco años), después alfa (de cinco a ocho años) y, finalmente, beta (de ocho a doce años). ¿Por qué son posibles dichos experimentos?

En el caso del experimento finlandés, se realizó dentro del espectro de las ondas delta, un estado de sueño profundo que se da también en los adultos cuando duermen y que posibilita que los niños de cero a dos años funcionen fundamentalmente desde el subconsciente. Sin embargo, mi experimento se realizó en el espectro de las ondas zeta, y los niños de dos a cinco años viven dicha fase en un estado similar al trance y conectados sobre todo a su mundo interior, en el reino de lo abstracto con escasos matices de pensamiento racional. Ambos experimentos son posibles porque conectan directamente con el subconsciente mediante las ondas cerebrales lentas (3) .

En virtud de dichos experimentos, ¿dónde comienza la memoria y la vida? ¿Antes o después del nacimiento? ¿No será la vida, más bien, una expresión cuántica percibida por la mente humana, incluso en estado subconsciente como acreditan los anteriores experimentos con niños? ¿No recuerda ello la teoría de la reminiscencia de Platón? Para Platón, adquirir conocimientos consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas antes de caer en el mundo sensible y encerrado en el cuerpo. Cuerpo (material) y alma (inmaterial) son dos contrarios más sin consenso, respectivamente, en el ámbito científico y en el religioso: una eterna cuestión que Platón solucionó con la metempsicosis, popularmente conocido como reencarnación. Sin embargo, desde la investigación psiquiátrica mediante la terapia regresiva a vidas pasadas, Brian Weiss (4) aborda la reencarnación de un modo científico para demostrar la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Analicemos ahora otra investigación científica. En los años ochenta, se puso de moda el “entrenamiento mental”, practicada por algunos equipos olímpicos. Consiste en que el deportista se imagine realizando la tarea deportiva a desempeñar en orden a mejorar su rendimiento físico. Evidentemente, algunos científicos eran escépticos hasta que se empezaron a realizar experimentos. El escéptico psicólogo deportivo William Straub organizó un experimento para desacreditar la práctica del entrenamiento mental, pero el resultado fue precisamente lo contrario: funcionaba. ¿Qué sucede cuando uno imagina que está haciendo algo en lugar de hacerlo de verdad?

La solución es aportada desde los estudios con neuroimagen, que indican que las áreas de la corteza motora primaria se activan de manera parecida cuando imaginamos que movemos el cuerpo y cuando lo movemos de verdad. La única diferencia es que el cerebro no ha dado la orden de moverse a los músculos. En el libro El mándala del cuerpo, Matthew y Sandra Blakeslee, relatan cómo el pianista Vladimir Horowitz entrenaba con la imaginación porque no soportaba tocar otro piano que no fuera el suyo, y también un violinista que pasó siete años en la cárcel sin su instrumento pero que dio un concierto impecable al salir gracias a su entrenamiento mental. Este tipo de experimentos fueron confirmados en 1994 por el neurocientífico Álvaro Pascual-Leone de la Universidad de Harvard. El entrenamiento mental fue también demostrado en 2004 por la Fundación Clínica de Cleveland. ¿La mente modifica la realidad?

Pero el verdadero poder de la mente ha sido demostrado por científicos de la Universidad de Washington, quienes, por primera vez, han conseguido que los cerebros de dos personas se comunicaran a distancia. Lograron controlar a distancia el movimiento de las manos de un colega a través de señales enviadas por Internet, a partir de una señal remitida por el cerebro de otro colega que se encontraba en otra parte del campus universitario. Lo asombroso de dicho experimento es que es la primera vez que la comunicación a distancia se realiza entre dos seres humanos, tecnología mediante. ¿Puede ser ello un indicio de que la telepatía es posible y no solo restringida al ámbito de la pseudociencia?

Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el mundo interno de las personas está conectado con el mundo externo, conformando un todo interdependiente, un universo en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas las investigaciones espirituales verdaderas, así como las investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio” de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el prólogo , la postmodernidad ha fragmentado el ego de las personas, disociándolas de la colectividad y provocando enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización? ¿Han quedado obsoletas ciertas creencias? ¿Estamos experimentando una evolución (5) holística hacia una nueva realidad?


REFERENCIAS:

(1) Según apunta Ken Wilber (pp. 328-333) en su obra El espectro de la conciencia, el dualismo primario al que se enfrenta todo ser humano es, por un lado, el conocimiento exotérico, y por otro lado, el conocimiento esotérico. El primer modo de conocer, el exotérico, es simbólico y se refiere al nivel existencial, así como a las religiones. Mientras que el existencialismo trata del dualismo segundario de la vida enfrentándose a la muerte, la religión lo trata negándola. Por consiguiente, el nivel existencial es también el de la religión exotérica, del intento del hombre de establecer una relación “a través” del dualismo primario con el omnipotente, omnisapiente y ominipresente “gran otro” o Mente. Por tanto, lo exotérico se refiere la diversidad de las religiones culturales, sus idiosincrasias y paradigmas, es decir, a la diversidad de la gama biosocial. De ahí que el nivel existencial sea el de las diversas religiones exotéricas, mientras que el nivel de la Mente (no dualidad entre sujeto y objeto) es el de la “unidad trascendente” de la religión esotérica: las religiones divergen en el nivel existencial y convergen en el nivel de la Mente. Por tanto, la unidad de las religiones puede enfocarse epistemológicamente, ya que con la emergencia del dualismo primario (exotérico versus esotérico), el modo no dual de conocer (esoterismo: unidad de sujeto y objeto) se divide y fractura, provocando la generación del modo de conocimiento dualista entre sujeto y objeto (exotérico). Así, el modo esotérico no dual de conocer queda supeditado al modo simbólico exotérico y, como dice Huston Smith cuando comenta la obra de Schuon, “la cuestión de la unidad y diversidad en las religiones se convierte en un tema de tipos psicológicos: el esotérico y el exotérico”.

(2) Phillips, John L. Los origenes del intelecto según Piaget. Barcelona: Fontanella, 1977.

(3) Dispenza, Joe. Deja de ser tú. Barcelona: Urano, 2012.

(4) Brian Weiss es un médico psiquiatra estadounidense famoso por sus controvertidas creencias en la reencarnación, regresión de vidas pasadas, progresión en vidas futuras, y la supervivencia del alma humana después de la muerte.

Graduado en las universidades de Columbia y Yale, trabajó como profesor en la Universidad de Miami. Fue jefe del área de psiquiatría del Hospital Monte Sinai de Miami Beach. Célebre autor de varios trabajos relacionados con el amor y la creencia en la reencarnación, esta última abordada a través de experiencias psiquiátricas narradas por sus pacientes en estado hipnótico, asistiendo al nacimiento de la terapia regresiva a vidas pasadas. Sus tesis han generado polémica en la comunidad científica y pasó mucho tiempo antes de que el autor se armara de valor para publicar sus experiencias, pues temía ser juzgado, pero a cambio ha obtenido mucho apoyo e información de otros profesionales que le han ayudado a ampliar sus investigaciones.

Obras de Brian Weiss:

1988 - Muchas vidas, muchos maestros
1993 - A través del tiempo
1997 - Lazos de amor (solo el amor es real)
2001 - Los mensajes de los Sabios
2002 - Meditación: El logro de la paz interior y tranquilidad en su vida
2003 - Espejos del tiempo: la regresión de uso físico, emocional y curación espiritual
2004 - Eliminar el estrés, buscar la paz interior
2006 - Muchos cuerpos, una misma alma
2012 - Los milagros existen. El poder sanador de los recuerdos de vidas anteriores

(5) “Cuando escuchamos hablar de evolución, todos pensamos en fósiles, simios, Darwin y Dawkins. Pero la idea de evolución es mucho más profunda y amplia. En la actualidad, un movimiento de científicos, filósofos y pensadores espirituales visionarios -a los que Carter Phipps llama “evolucionarios”- está forjando una nueva visión de la evolución que reconoce la importancia de la ciencia, remodela la cultura y actualiza de forma radical la espiritualidad. Este extraordinario libro constituye la primera guía popular de introducción al pensamiento de “evolucionarios” como Teilhard de Chardin, Ken Wilber, Sri Aurobindo, Jean Gebser, Ray Kurzweil o Charles Darwin, unas mentes que iluminan los secretos de nuestro pasado y amplían el paisaje de nuestro futuro. Una obra magistral de ciencia y espiritualidad”. Tal es la sinopsis de presentación de la obra Evolucionarios. El potencial espiritual de la idea más importante de la ciencia, de Carter Phipps (2013). Una obra recomendable pues sus presupuestos dan cobijo intelectual a este ensayo y, también, como apunta Carter Phipps, debería inspirar a una nueva generación de “evolucionarios” donde, el término “evolución”, debe ser interpretado como un metaconcepto que trasciende categorías intelectuales e integra disciplinas separadas: no solo la evolución científica, sino también la evolución de la tecnología, la evolución de la cooperación, la evolución de la consciencia, la evolución de las visiones del mundo, la evolución de la información, la evolución de los valores, la evolución de la espiritualidad y la evolución de la religión.


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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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