TESIS DOCTORAL DE NOEMÍ SIVERIO (VENEZUELA) - CAPÍTULO 4: LA COMPRENSIÓN: DIVERSAS PERSPECTIVAS: PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA

Publicado 06/12/2019 18:09:08  | TESIS DOCTORAL DE NOEMÍ SIVERIO (VENEZUELA)


Gráfico 1. Megacategorías derivadas del Antropólogo.

Título de la Tesis Doctoral:

PSICOLOGÍA DEL HOMO COMPLEXUS PARA UNA EDUCACIÓN DESDE LA COMPRENSIÓN

Capítulo IV: LA COMPRENSIÓN: DIVERSAS PERSPECTIVAS: PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA


“cuando tu objetivo deja de ser competir y pasa a ser contribuir, la vida se convierte en una celebración” Buda

Intencionalidad del Capítulo

La intencionalidad de este capítulo está orientada a presentar la interpretación de las categorías y sus respectivas megacategorías que se originaron a partir de las informaciones suministradas por cada uno de los informantes en las entrevistas que se llevaron a cabo, lo que facilitó darle significado y contenido a las mismas. Cabe destacar que para ello se contó con el apoyo de un Antropólogo, un Docente/Político, un Estudiante de Psicología y un Psicólogo. Resultando interesante la presencia de esta serie de entrevistados ya que se insertan en la unidad múltiple desde lo cultural, profesional, social, biológico e individual.

Perspectiva Antropológica

En esta perspectiva Antropológica se enunciarán aspectos referentes a las características más resaltantes del informante, el lugar donde se llevó a cabo el encuentro, así como la categorización fundamentada en las megacategorías y categorías provenientes de la entrevista que se realizó al Antropólogo, lo que permitirá hilvanar los aportes, los acuerdos y/o desacuerdos que surjan en torno a cada uno de sus planteamientos, facilitándose así el conferir significado y contenido a las megacategorías.

La entrevista con el Antropólogo se dio en un espacio recreativo, resultó ser por demás refrescante, se trata de una persona abierta, dispuesta a colaborar, espiritual, es un personaje denso, con una intensa vida interior. El antropólogo es un joven egresado de la carrera Antropología de la Universidad Central de Venezuela, se graduó con honores y percibo en él a una persona inteligente, con mucha paz interior, amante de la lectura, interesado por nutrir constantemente su intelecto, y con una profunda sabiduría humana.

En un primer momento le indiqué en qué consistía el trabajo doctoral que estaba llevando a cabo, bastaron pocas explicaciones, al instante comprendió de qué se trataba, me manifestó su interés por ser informante, aludiendo que se vislumbraba un trabajo interesante. Admito que se trató de un encuentro signado por el intercambio de ideas, aprendí de él, su aporte ha resultado ser de inestimable valor.

Del encuentro con mi antropólogo surgieron tres megacategorías: La Complejidad del ser humano, Comprensión del ser humano, Educación desde y para la comprensión, a su vez esas megacategorías dieron lugar a una serie de categorías que configuran los aportes que éste personaje ofreció durante la entrevista.

Tomando en cuenta la primera megacategoría, para el Antropólogo, la complejidad es inherente al ser humano, no pudiendo olvidar que la complejidad de las personas está relacionada con la cultura y con el momento histórico en el que le ha correspondido vivir, es así como el hombre siempre ha sido complejo, pero no es igual el hombre prehistórico, el moderno y/o el actual (L 8-9). Tal concepción apunta hacia las consideraciones de Morin (1990) en torno al hecho que las personas somos racionales e irracionales, somos seres humanos complejos en la medida en la que reunimos rasgos contradictorios, a su vez, la postura de este informante representa un elemento a favor de uno de los planteamientos en el que se sustenta este trabajo doctoral. También nuestro entrevistado nos recrea la obra Demian cuyo autor es Hermann Hesse, (2013) desde allí nos damos cuenta que la concepción psicológica que impregna su obra, nos lleva a entender la naturaleza compleja del ser humano, es así como afirma “que el niño más angelical disfruta echando agua a las hormigas indefensas…” (p.15) Esto explica por qué el ser humano hace cosas y no sabe por qué las hace, el hombre es proclive a lo bueno y proclive a lo malo (Fromm, 1961).

Adicionalmente, este informante asume que el ser humano es un enigma para sí mismo, es decir, nunca llega a conocerse, es por ello que se formula preguntas sobre su existencia(L 9-13). Al respecto recuerdo unas palabras de Dostoyevski (2006), “me acosan unos pensamientos tan extraños y unas sensaciones tan lúgubres, se agolpan en mi cabeza unas preguntas tan confusas, que no me siento ni con fuerzas ni con deseos de contestarlas”, (p.22) lo que pone de manifiesto el inacabamiento de la comprensión de sí mismo y por ende del ser humano.

Otro elemento que emerge a lo largo de la entrevista y que constituye un aspecto relevante en la categorización hace alusión al hecho que esa incomprensión de la que se habla en líneas precedentes genera inconvenientes psico-emocionales, crisis existencial, mientras que la tecnología ha globalizado la idea del ser humano como enigma, tales razonamientos evocan la novela de Hermann Hesse (2006), El Lobo Estepario, que narra la historia de un hombre que caracteriza al sombrío Harry Haller, una persona de casi 50 años, cansado y pesimista, enfermo del cuerpo y del espíritu, extraño, insociable, misterioso, lleno de talento, que se siente desubicado en el mundo material circundante y busca la verdad a través de todas las vivencias imaginables, siendo así un ser humano en pugna con las dos naturalezas opuestas que habitan en él: la espiritual y la instintiva. Esta historia, aunque ficción, representa una estrategia literaria que destaca el permanente batallar del hombre ante su propia incomprensión.

Aunado a lo anterior encontramos otros aspectos que este informante aportó con respecto a la megacategoría que venimos describiendo, para él, lo sagrado y lo mítico son tópicos inherentes a la complejidad del ser humano, por tanto, lo sagrado y lo mítico le dan sentido a la realidad, dan una visión del mundo, no obstante, el desarrollo tecnológico ha invisibilizado lo mítico y lo sagrado en la vida de las personas lo que ha traído que éstas experimenten una crisis de sentido (L 25-36), a pesar de ello, este informante reconoce la existencia de una relación dialógica donde es necesario tener presente los beneficios e inconvenientes de tal desarrollo.

De lo anterior se desprende que si lo sagrado y lo mítico dan sentido a la realidad, entonces no existe una realidad única y por ende, la subjetividad entrará en el juego de su construcción, además desde tal óptica, el ser humano es complejo, no solo lo racional lo constituye sino además lo irracional, el mito, la magia, lo lúdico, siendo esto olvidado por el desarrollo tecnológico al hacer énfasis en el homo sapiens, faber, economicus. En atención a esto Maturana (2008), aprecia, que no hay una realidad única sino muchas realidades que se constituyen desde la experiencia particular del ser humano, dándole un sentido de complejidad a éste y a su realidad y sí hay muchas realidades, entonces: “no hay verdad absoluta, ni verdad relativa, sino muchas verdades diferentes en muchos dominios distintos” (ob. cit p.53).

En este devenir discursivo de nuestro informante encontramos que para él existe una supremacía de la razón científica sobre el pensamiento mítico-mágico religioso pasando por alto que estos aspectos dan sentido y explican la vida del ser humano, siendo interesante reconocer que la extinción de esta triada impide comprenderlo, de lo que deviene que la ciencia se hace insuficiente para la comprensión de las personas porque desde su objetividad se torna imposible comprenderlas . Además estima quela ciencia se ha erigido como única autoridad para explicar y dar sentido al mundo (L 48-60), estos planteamientos, que hace el Antropólogo, nos hacen pensar en aquella concepción según la cual existe un mundo ahí afuera antes de que sea percibido por el observador, por lo que actuamos siempre buscando describir y explicar ese mundo externo a nosotros. Desde este camino explicativo la realidad es incuestionable, es única, porque su descubrimiento se hace desde los métodos objetivos que nada tiene que ver con el sujeto observador y que es justamente por su objetividad que adquiere validez y carácter universal. Este camino explicativo o visión del mundo, de acuerdo a Maturana (2008) redunda en un tipo particular de relación humana que se caracteriza por la intolerancia, la incomprensión y la negación del otro. Lo descrito por el entrevistado recrea el camino explicativo de la objetividad científica “sin paréntesis” de las que nos habla Maturana, que se adosa a la idea de un mundo prefabricado, de una realidad objetiva con la consiguiente verdad absoluta.

No obstante, este entrevistado, coincide con el camino explicativo de la “objetividad entre paréntesis” (Maturana, 2008), lo que proporciona otra visión del mundo y donde no se desestima lo mítico-mágico-religioso como aspectos configuradores de nuestra existencia, significando esto que no podemos acceder a un mundo prefabricado y externo al observador de forma aséptica, pues la realidad está matizada por nuestra experiencia, nuestra subjetividad, nuestra complejidad donde habita y coexisten lo uno y lo múltiple.

En nuestro recorrido por las categorías que dan forma a la megacategoría que venimos describiendo, encontramos que para el Antropólogo el ser humano experimenta una crisis de sentido, esta crisis es producto de su definición y redefinición a partir de lo que la modernidad considera novedoso (mercados de sentido posible, mercantilismo)(L 40-44). Esta apreciación converge con el planteamiento de Berger y Luckmann (1999), quienes señalan que la crisis de sentido a la que están expuestos los seres humanos en las sociedades modernas deriva del pluralismo moderno. Más allá de la coexistencia en la sociedad de distintos sistemas de valores y de sentido, este pluralismo se caracteriza por el hecho de que esos sistemas compiten abiertamente entre sí, por lo que las interpretaciones incuestionadas de la realidad tienden a transformarse en hipótesis. Así el individuo se ve obligado a escoger una opción, entre multiplicidad de alternativas, en un mundo que se ha vuelto incierto y donde es imposible no admitir que las decisiones que hemos adoptado podrían haber sido diferentes.

Además, un punto importante que se desprende de lo anterior, es que la razón moderna busca eliminar todo lo que no sea racional, todo lo que sea heterogéneo, que no cumpla con el principio de identidad, eliminando aquello que fuera irracional, hasta que la razón encontró que los mismos principios en que se fundamenta son irracionales. De acuerdo a Berger y Luckman (1999) estos elementos acríticos e irracionales de la razón, golpean su auto-comprensión teniendo como consecuencia una crisis de sentido del ser humano, crisis patente en la contemporaneidad.

Adicionalmente, este informante establece un contraste entre individualismo y alteridad, por cuanto para él este individualismo se encuentra por encima, o, lo que es más, en relación de disparidad y falta de sinergia con respecto al lenguaje de la alteridad, de allí que cueste representarse al otro, y en esa dificultad también representarse a sí mismo (L 37-40). El Antropólogo es coherente con el planteamiento de Marc Augé (1994), quien estima que la crisis de la modernidad es en esencia una crisis de la alteridad. Existe una crisis de alteridad o déficit de sentido provocada por la sobre modernidad, se manifiesta en la imposibilidad de formular un pensamiento de alteridad, revelando ciertos fenómenos contemporáneos caracterizados por la exclusión del otro, por ejemplo como los fundamentalismos y nacionalismos. En atención a esto Marc Augé (1994), sostiene que el rasgo más perverso de la sobremodernidad es la escenificación del mundo presentado como espectáculo o mundo de la imagen. En este proceso nos acostumbramos a relacionarnos a través de la imagen, esto no solo lo facilitan los medios de comunicación sino también todos los mensajes que pretenden instituir una normatividad externa al individuo (cómo vivir mejor, cómo tratar nuestro cuerpo, cómo ser adecuado en la confrontación con las personas), lo que conlleva a la ausencia de alteridad con la consiguiente invisibilización del otro.

En otro orden de ideas, nuestro informante observa en los seres humanos una incapacidad para representarse al otro, fundamentada en la incomprensión de ese otro, trayendo esto consigo la incomprensión de sí mismo desde el otro (L 39-40). Además de esto, piensa que la incomprensión entre las personas y la de sí mismo hace que la vida pierda sentido, debilitándonos, nos hace un consumidor adicto de sentido (moda, posesiones, acumuladores). La incomprensión del ser humano se vive como angustia, por lo que se hace inminente la necesidad de comprendernos (L 66-69). Tales apreciaciones convergen con el punto de vista de Silva (2002), quien nos dice que el comportamiento en sociedad exige el reconocimiento de la alteridad, como un requerimiento para proporcionar la identidad individual. Solo cuando yo coincido e interpreto a otro y éste a mí, seguido de un accionar mutuo se da lo que se conoce como acción social. Pero cuando se obvia al otro como complementario mi comportamiento gira en torno al individualismo y por tanto, cae en la ignorancia de la alteridad con la respectiva imposibilidad de comprender al otro. En tanto, comprender incluye un proceso de empatía, de identificación, de proyección, la comprensión necesita apertura, generosidad. Al respecto Hesse (2006), sostiene que ponerse en el lugar del otro, no es tarea fácil. Observar el mundo desde su perspectiva, acoger sus sentimientos, y actuar conforme a ello es más complejo de lo que parece. ¿Cuántas veces hemos sentido que nadie nos entendía? ¿Cuántas veces por mucho que lo hemos intentado, no hemos podido encontrar una lógica a la forma de comportarse los demás o nos hemos equivocado haciendo atribuciones? Pensamos que empatizar es ponerse en el lugar del otro, y lo es. Pero no desde nuestra visión del mundo, sino desde la suya: desde sus circunstancias, problemas, ilusiones, miedos. Para hacerlo de la forma más exacta tendríamos que haber vivido su historia y esto es difícil. Esta es la razón por la que tanto nos cuesta comprender y sentirnos comprendidos.

Adicionalmente el informante alude que no hay percepción ni reflexión sobre la crisis existencial del ser humano, más se vive de manera silente, hay necesidad en el hombre actual por evadirse en el alcohol, drogas. Todo hombre se pregunta cuál es el sentido de su existencia. Necesita encontrar razones para vivir (L 60-66). Tales consideraciones se alinean al pensamiento de Frankl (2013), quien hace alusión al hecho que el sentido de la vida es el resultado de un proceso que se inicia con la socialización primaria en el ámbito familiar ¿qué pasa cuando el proceso se detiene?

Existe el riesgo de caer en una crisis existencial, al ver que su existencia está desposeída de significado que la haga digna de ser vivida, el hombre siente un vacío interior y una frustración que le angustia. Por otro lado, la consciencia humana ha entrado en expansión ¿por qué se habla de un drama existencial? , porque el despertar de la consciencia no se realiza hoy de forma ideal o romántica, es un amanecer en medio de la oscuridad, es un germen de futuro que crece entre los recuerdos del ayer, es la luz conviviendo en las tinieblas, es la delicada silueta del hombre cósmico, liberándose de la vieja forma del hombre terrestre que muere. Este es en mayor o menor medida el drama de todos nosotros (ob.cit). Se trata de una crisis existencial que conmueve la raíz de la existencia humana, que necesitamos comprender en su patogénesis y significado.

Para concluir con los aspectos inherentes a esta primera megacategoría, nuestro informante aprecia la convivencia consigo mismo y con el otro, otorgándole también importancia a la idea de cohabitación, respeto y resguardo del planeta. Plantea la necesidad que tenemos como seres humanos de entendernos, comprendernos, saber vivir cada quien consigo mismo y con los demás de forma efectiva y sustentable, además para, con y en el vehículo que habitamos que es nuestro planeta (L 69-73). Esto se corrobora con el pensamiento de Maturana (2002) quien apoya la idea que en la historia evolutiva de los seres vivos lo que prevalece es la cooperación, o modo de vida en el que el convivir se va estabilizando a través del placer que implica el compartir alimentos, las tareas cotidianas, cómo cuidar de los hijos, el resguardo, la búsqueda de cobijo, entre otras actividades que van dando forma y sentido a la convivencia. Esta idea hace pensar a Maturana que las acciones que condujeron a las interacciones necesarias para fundar el modo de vida basado en el “estar juntos”, y desde donde necesariamente, surge el lenguaje, requirieron de una emoción particular, sin la que la convivencia como estilo de vida no hubiese podido concretarse. Esta emoción es el amor, que establece “un dominio de acciones en las cuales el otro es constituido como un legítimo otro en la convivencia” (Maturana, 2002).

Adicionalmente, el reconocimiento del amor como una emoción que conduce al tipo de acciones específicas que se traducen en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia, debe además propiciar el reconocimiento y valoración del entorno (de lo otro), ese medio natural con el que establecemos relaciones de explotación y apropiación. Resulta cierto que el mundo natural representa el medio que proporciona las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida y el lugar propicio donde se entrelazan los encuentros e interacciones recurrentes que van configurando el modo de vivir que fundado en el amor posibilita la vida en común, en sociedad. Sin embargo, para ver el mundo natural, para aceptarlo sin pretender dominarlo ni negarlo, debemos aprender a ver, a aceptar y reconocer al otro con la misma legitimidad con la que me acepto, identifico y me reconozco a mí mismo (ob.cit).

Esta megacategoría que acabamos de explicitar trajo consigo aportes significativos para nuestra tesis doctoral, en ella el informante nos delita con una concepción de la complejidad como inherente al ser humano, haciendo énfasis en el hecho que la ciencia se vislumbra insuficiente para la comprensión de tal complejidad, es por ello, que hace una crítica a la supremacía de la razón científica, aludiendo que desde la misma se resta relevancia a lo mítico-mágico-religioso como influyentes en la vida de las personas, desestimándose así el aspecto complejo que entraña a éstas.

La segunda megacategoría, tal como quedó expresado al comienzo de este capítulo, guarda relación con la comprensión del ser humano, en atención a esto comenzamos a describir las categorías que surgieron a partir de la misma. Al respecto, el Antropólogo alude la necesidad de comprender, comprenderse y ser comprendido, para él en esto consiste la comprensión, porque cuando cada quien se apertrecha en su visión o en la de un grupo se niega la posibilidad de comprender el y lo otro, los otros distintos al nos-otros incluso hasta el punto de negar su existencia (L 79-84). Estos planteamientos se acompasan con los de Morin (2006) quien considera importante reconocer la comprensión: Cómo comprender, comprenderse a sí mismo, comprender a los demás, cómo aprender a comprender. Para dar respuestas a estas interrogantes requerimos reconocer la comprensión a través de tres instancias: la comprensión objetiva, subjetiva y compleja. La primera de estas comprensiones comporta la explicación que proporciona las causas y determinaciones necesarias para una comprensión objetiva, que integra los datos en una aprehensión global. La comprensión subjetiva es fruto de una comprensión de sujeto a sujeto que permite comprender lo que el prójimo vive, sus sentimientos, motivaciones, sufrimientos. La comprensión compleja engloba comprensión objetiva y subjetiva, ésta es multidimensional, no reduce al otro a uno solo de sus actos. La reducción hace imposible comprender al otro. Por tanto, la comprensión del ser humano se funda en una antropología compleja, reconoce la doble naturaleza homo sapiens/demens. Consideramos que este aporte que nos brinda el informante es de valor para esta investigación porque precisamente la comprensión del otro pasa por el tamiz de mí comprensión como ser humano. Para yo poder comprender es necesario que en primer término me comprenda a mí mismo solo así podré comprender al otro, lo otro, los otros. Siendo por esto que uno de los mandamientos de la comprensión según Morin (ob.cit) nos pide comprendernos a nosotros mismos, nuestras carencias, sustituir la consciencia suficiente por la consciencia de nuestra insuficiencia.

Seguidamente nos encontramos con otra categoría que impregnó de contenido a esta segunda megacategoría, es así como nuestro informante afirma que la incomprensión niega la existencia del otro (L 82-84), esto es coherente con la postura de Morin (ob.cit), quien argumenta que la incomprensión trae consigo los malos entendidos, las falsas percepciones del prójimo, los errores para con éste, la hostilidad, el menosprecio, el odio. En la estela de la incomprensión se dan miles de asesinatos psíquicos, bajezas, calumnias. De lo anterior deviene que la insuficiencia del amor hace incapaz el reconocer la autonomía del otro. La incomprensión produce la voluntad de hacer daño, lo que a su vez produce la incomprensión, esta última se desencadena en períodos de guerra civil, religiosas, guerra entre naciones. La incomprensión también se vislumbra en la educación a través del proyecto de fabricación, porque como educadores (fabricadores), no soportamos, ni aceptamos que el otro, objeto de nuestra construcción, se nos escape, se oponga a nuestra manipulación, siempre aspiramos a que sea tan igual a nosotros, que pueda adherirse sin resistencia a nuestras ideas y forma de ser (Meirieu, 2007).

Asimismo el antropólogo manifiesta que el egocentrismo imposibilita la comprensión (L 80-84), tales ideas confluyen con las de Morin (2006), quien al respecto señala que todo aquello que se afirme desde una postura autocéntrica, egocéntrica, se resiste a la comprensión del otro, a la comprensión de la alteridad. Existe una marcada tendencia en algunos seres humanos a estimar que su forma de ser, de pensar, es superior a la de los otros, lo que conduce a encerrarlos en un comportamiento egocéntrico que conlleva a la invisibilización del otro, la anulación de la alteridad, de la empatía y a la hegemonía absoluta del ego. El comportamiento egocéntrico exacerbado anula e invalida al otro que como una persona legítima junto a nosotros configura el mundo social.

Otro aporte ofrecido por este informante gira en torno a su apreciación sobre la negación del otro que me niega a mí mismo, lo que termina en una crisis existencial no solo en ese otro sino también en mí. Al respecto Morin (2008), en su libro “La Humanidad de la Humanidad”, establece que en toda persona hay una presencia dual entre pensamiento racional, empírico, técnico y pensamiento simbólico, analógico, mágico. Se tiene un doble dispositivo lógico que son el egoísmo y el altruismo ambos son antagónicos y recursivos, ya que el individuo vive para él y para el otro en forma dialógica. De este modo para comprender al otro es necesario percibirlo, estudiarlo objetivamente, pero también hay que comprenderlo subjetivamente. Hay una frase famosa: Para comprender a los demás debes primero comprenderte a ti mismo. Cada individuo es uno singular, irreductible y al mismo tiempo es doble, plural, innumerable, diverso. Cada humano, hombre o mujer, lleva en sí la presencia del otro sexo en alto o bajo nivel, de allí la consideración: “los otros nos habitan, nosotros habitamos a los otros” Morin (2008.p.106) Es por ello que si negamos, invalidamos e invisibilizamos al otro, estamos al mismo tiempo negándonos, invalidándonos, e invisibilizándonos a nosotros mismos. En torno a esto, Herman Hesse en su obra Demian (2013) afirma que cuando buscamos a alguien, buscamos en nuestro entorno algo que está dentro de todos. Somos uno.

En nuestro recorrido por las categorías que configuran a esta segunda megacategoría, podemos ver que para este Antropólogo la incomprensión además produce guerras (L 85), tal apreciación es coherente con las ideas de Morin (2008), quien manifiesta que la incomprensión reina en las relaciones humanas. Se da entre personas, pueblos, religiones. Trae al mundo “malos entendidos”, desencadena odios, violencia, rencor y acompaña siempre a las guerras. A menudo es el origen de los fanatismos, los dogmatismos, hay incomprensión de sí y del prójimo. También el etnocentrismo impide la comprensión de otras culturas. Las religiones no pueden comprenderse entre sí; además las grandes religiones monoteístas propietarias cada una de la verdad han desencadenado odios mutuos contra los no creyentes. Nuestro cosmos humano está sembrado de enormes agujeros negros de incomprensión donde nacen indiferencias, indignaciones, odios, menosprecios, guerras.

Asimismo, este informante alude que la globalidad homogeniza, entre tanto, el ser humanidad (ser humano), no significa homogeneidad sino pluralidad, afirmando a su vez que la evolución humana considera la pluralidad, la diversidad inherente a la condición humana (L 86-89). En atención a esto puede decirse que el hombre post moderno está sumergido en una aldea global, puesto que lo que lo rodea es globalizado, lo que arrastra consigo la visión homogenizada del ser humano, pasando por alto que la pluralidad es propia de las personas, al respecto Nietzsche (2015), sostiene que el cuerpo es una construcción social de muchas almas, evidenciando que el cuerpo (utilizado este último término como sinónimo de sujeto, de yo, de alma), está formado por un conjunto de almas que lo hacen ser lo que es. Es así como Nietzsche piensa al sujeto formado por una multiplicidad de fuerzas que lo constituyen. El “yo”, ya no está conformado por una unidad cerrada propia del sujeto moderno. El cuerpo es pensado como el lugar de un entramado de fuerzas, que no conviven en armonía y coherencia sistémica como en el hombre de la modernidad, el cual se ve fragmentado, parcelado, totalizante, sino que prevalece el desorden e incluso la contradicción de las fuerzas que lo integra.

De este modo, el ser humano es más bien un dividuum, una multiplicidad dividida, unido solo por las ficciones propias de la razón y no una persona constituida por una unidad única, clara y coherente en sí misma.

En otro orden de ideas nuestro informante afirma que hay una brecha entre el pensamiento moderno y lo que plantea la ciencia actual, que introduce al sujeto en el conocimiento (L 90-94). A tal efecto, es destacable que el llamado pensamiento moderno se caracteriza por el objetivismo, es decir, la capacidad de descubrir fenómenos de manera independiente de quien hace la descripción, se fundamenta en el Positivismo, lo que significa identificar leyes o reglas generalizables, y la predicción que refiere la capacidad de conocer el devenir futuro de un fenómeno si conocemos las leyes que lo rigen. Es por estas razones que la modernidad es considerada la era de afianzamiento de la razón y de los ideales del progreso, donde se da una racionalización de la existencia y la creencia en el poder de la ciencia para cambiar la sociedad. Sin embargo, en nuestra era post moderna se vislumbra una brecha entre ese pensamiento propio de la modernidad y la postura de la ciencia actual por cuanto la post modernidad valora más el sentimiento que la razón, en adición, Maturana (2008), afirma que las explicaciones del observador son las explicaciones de la experiencia, negando de esta forma la realidad objetiva independiente del observador. El post modernismo desestima que la ciencia vaya a mejorar la sociedad, por lo que aboga por una autorrealización del hombre centrada en el disfrute placentero del presente.

Es por ello que para Vatttimo (1996), el pensamiento post moderno no se interesa por los hechos sino por sus interpretaciones. Así como el tiempo depende de la posición relativa del observador, la certeza de un hecho no es más que eso, una verdad relativamente interpretada y por lo mismo, incierta. Además por ser múltiple y plural la realidad es posible la interpretación y necesaria la hermenéutica.

Aunado a todo lo que hemos dicho en relación a lo que consideramos aportes de éste informante, podemos observar otro aspecto que menciona y que se refiere a que el ser humano es una hebra más en la intrincada red que constituye el universo (L 94-95), con tal afirmación él está desmostando la concepción antropocéntrica del hombre, originada y profundamente desarrollada durante la Edad Moderna, básicamente se ancla en la noción de que el hombre puede explicar todos los acontecimientos y el origen mismo de la existencia. Se constituye en una corriente de pensamiento que afirma la posición central del ser humano en el cosmos, que se caracteriza por una confianza en el hombre y todo lo que sea creado por él: arte, ciencia, razón. En atención a esto y a título de ejemplo, pensamos que la obra Don Quijote, de Miguel de Cervantes, es una novela que nos recrea el Antropocentrismo, dado que su protagonista cree vehementemente que puede trazar su propio camino y ser quien quiere ser. No hay muchas referencias a Dios en esta novela, en cambio se centra en el poder del hombre.

Otro aporte de este entrevistado alude a que la realidad no es una sola, hay multiplicidad de realidades, siendo por tanto, una construcción capaz de edificar o destruir el mundo (L 95-96). Tal apreciación es coherente con el planteamiento de Fuentes (2002), quien estima que la realidad es múltiple, intangible, holística, donde se realiza un convenio entre significados, por tanto, es subjetiva, sin diferenciar entre sujeto y objeto de conocimiento. Además, ésta es compleja, dialógica donde se manifiesta lo uno y lo múltiple, la llamada “unitas múltiplex” (Morin, 1996). Consistiendo en una realidad creada, cambiante, dinámica y compleja. Cabe traer a colación que los planteamientos de este informante se mantienen en la línea de nuestra investigación ya que la misma concibe a la realidad como una construcción colectiva mediada por la interpretación y el lenguaje.

Por otro lado, el Antropólogo piensa que la evolución humana todavía es incipiente, sin embargo, sobrevaloramos nuestra evolución dándole un sentido de supremacía, por lo que la hominización sigue siendo una tarea pendiente, es necesario convertirnos en humanos, porque aunque el humano actual es el resultado de un largo proceso evolutivo de hominización, todavía requiere adquirir las características que lo definen como persona (sentimientos, emociones, alteridad, otredad, empatía) (L 96-99). Al respecto, Morin (2000), estima que la hominización es capital para la educación de la condición humana, porque ella nos muestra cómo animalidad y humanidad constituyen juntos nuestra humana condición. La hominización desembocó en un nuevo comienzo. El homínido se humaniza. Desde allí, el concepto de hombre tiene un doble principio, un principio biofísico y uno psico-socio-cultural, ambos se remiten el uno al otro (ob.cit).

Para complementar la idea descrita en el párrafo anterior, nuestro informante estima que el ser humano es una categoría aún en evolución, requerimos llegar a ser seres humanos (L 98-99), infiriéndose que por esto cuesta tanto la comprensión, si nos ubicáramos en ese proceso estaríamos en vías de la comprensión, estaríamos en una perspectiva de comprender.

Para finalizar con las categorías que dieron forma a esta segunda megacategoría, apreciamos que el Antropólogo expresa que el ser humano es inconcluso (L 96-99), postura ésta que se relaciona con la visión que adoptamos en nuestra investigación por cuanto en la misma creemos en el inacabamiento del ser humano, creemos en la infinitud del ser, de tal forma que no es acabado de allí que se encuentra en un proceso constante de metamorfosis, por lo que negamos la apreciación fragmentada, racionalista y estática del mismo.

De lo anterior deviene que la comprensión se tranca cuando pensamos que el ser humano es acabado. Hay un estereotipo de ser humano como acabado. Desde allí la comprensión se hace imposible, para comprender urge adoptar una perspectiva dinámica, tan dinámica como la evolución misma del hombre. Es por esto, que la comprensión pasa por entender que el ser humano emerge y es afectado por cada momento de su acontecer. Al respecto, estaríamos en capacidad de reconocer el inacabamiento del ser y por ende comprenderlo, si tuviéramos presente lo que plantea Morin (2000), quien estima que como si fuera un punto de un holograma llevamos en el seno de nuestra singularidad, no solamente toda la humanidad, sino toda la vida, todo el cosmos incluyendo su misterio que yace sin duda en el fondo de la naturaleza humana. Desde esta perspectiva entonces el ser humano es inacabado, infinito como el cosmos, como el universo mismo. Dado que todo individuo constituye un cosmos en sí, lleva multiplicidades interiores, personalidades virtuales, el sueño, la vigilia, lo real, lo imaginario, la obediencia, la transgresión, tiene en sí galaxias de sueños y fantasmas, impulsos no saciados de deseos y amores, abrazos de astros ardientes, relámpagos de lucidez, tempestades dementes. Cada cual lleva en sí una soledad increíble, una pluralidad inaudita, un cosmos insondable (Morin, 2000).

Para cerrar con esta segunda megacategoría a la que hemos denominado “comprensión del ser humano”, es rescatable que nuestro informante puso de manifiesto la necesidad que tenemos de comprendernos, comprender al otro y ser comprendidos, aludiendo a su vez que la incomprensión niega nuestra existencia y la del prójimo. Asimismo, estima que el ser humano es una categoría aún en evolución, con lo que le otorga valor al hecho que la comprensión se tranca cuando pensamos que las personas son acabadas. Siendo así que la comprensión pasa por entender que el ser humano emerge y es afectado por cada momento de su acontecer, solo de esta forma estaríamos en una perspectiva de comprender. Otro aporte resaltante en torno a esta megacategoría apunta hacia la consideración de que el pensamiento moderno homogeniza, fragmenta, parcela a los humanos, por lo que resulta imposible desde tal arista la comprensión compleja del ser. Cabe mencionar que los aspectos, que plantea el entrevistado en torno a esta megacategoría resultan significativas para nuestro trabajo doctoral.

En otro contexto, de la última megacategoría que hemos denominado Educación desde y para la comprensión, se desprendieron una serie de categorías a las que le daremos contenido a continuación. Encontrándonos con que nuestro informante sostiene que la incapacidad para saber vivir con los otros impide una educación desde y para la comprensión (L 105-108), al respecto, hay correspondencia con el pensamiento de Maturana (2008), quien se sustenta en la idea que paradójicamente una vez que hemos evolucionado hacia el lenguaje a través del amor, somos capaces de utilizar esta herramienta para engendrar y propagar la agresión que es precisamente contraria, que imposibilita el tipo de interacción que genera la convivencia en la que se acepta y reconoce al otro como un ser legítimo. Solo a través del amor y de la aceptación del otro, se podrá llegar al desarrollo físico, conductual, psíquico y espiritual del ser humano y además hacia la auto aceptación y la aceptación de los demás para poder vivir en relación con éstos.

Aditivamente el Antropólogo admite que el ser humano en tanto humano necesita de comprensión ya que éste existe comprendiendo, y si no comprendo, no existo, al mismo tiempo cuando no te comprendo niego tu existencia, de lo que se desprende que eres ser humano en tanto comprendes y eres comprendido, pero desde la educación negamos la existencia del ser humano al no adoptar una postura ganada hacia la comprensión de éste (L 109-111). Tal criterio es coherente con las ideas de Meirieu (2007), quien propone que la educación podría ayudar a introducir al otro en el mundo para que cree su propia y diferenciada personalidad sin necesidad de la fabricación, esta debe ser en todo caso la principal tarea del docente, solo así estaremos en condiciones de hablar de una educación desde y para la comprensión.

Concatenando con las consideraciones anteriores, este informante añade que la comprensión está asociada al lenguaje, tiene que ver con la cultura y el contexto histórico de quien comprende (L 111-118). Esto podría guardar relación con las ideas de Wittgenstein (Fernández, 2008), quien afirma: “los límites de mi mundo son los límites de mi lenguaje”, por lo tanto, el nivel de comprensión dependerá de los límites de mi lenguaje, si las personas no manejan los elementos que le permitan comprenderse y comprender a otros resultará imposible tal comprensión, al respecto nos permitiremos afirmar: los límites de mi comprensión son los límites de mi lenguaje. Además de esto, la comprensión tiene que ver con la cultura, mientras esté encerrado en un contexto, mi comprensión estará encerrada, mientras que no concientice que la comprensión parte del contexto histórico, mientras no entienda que existe otra cultura, otro contexto, otro momento histórico no estaré en condiciones de comprender, por lo que necesito para ello de la humildad.

Otro aspecto que se presenta a lo largo de nuestro recorrido por las categorías que dan vida a esta última megacategoría, tiene que ver con la concepción de nuestro entrevistado respecto a la relación entre comprensión y la filosofía hermenéutica (L 118-120), tal postura es coherente con lo planteado por Hoyos (2005) quien sostiene que para hacerse cargo de la nueva visión del ser humano es necesario desligarse de la causalidad lineal, la razón totalizadora, la simplicidad, lo que nos permitirá orientarnos hacia la construcción del mundo y de la realidad, a partir de la interpretación, de la hermenéutica, asumiendo el diálogo, la comunicación social, teniendo como perspectiva la complejidad, la diferencia; solo así estaremos en condiciones de comprender al prójimo, porque como dice la hermenéutica: la verdad no es adecuación sino interpretación.

Algo más que tomó en cuenta este informante, refiere a que la complejidad del ser humano es también la complejidad del cosmos, que no es en absoluto caótico y desordenado sino que obedece a un orden y sentido extraordinario, además hace énfasis en que el ser humano actual se considera separado de la naturaleza, no entendiendo que también él es cosmos (L 121-125). Por supuesto, desde el punto de vista de Munné (2004), la relación entre la complejidad y la simplicidad es asimétrica: dentro de la no linealidad hay bolsas de linealidad y no al revés. De ahí que pueda explicarse la linealidad desde la no linealidad y no al revés entonces, tal como dice nuestro informante la complejidad del ser humano es la complejidad del cosmos que no es caótico y desordenado sino que es ordenado por ser caótico, idéntico a sí mismo pero distinto por ser fractal, ordenado por ser desordenado, nítido por ser difuso, esto prevalece también en el ser humano.

Complementando lo hasta aquí mencionado, el Antropólogo asume la locura asociada a otras lógicas, donde la irracionalidad se percibe como negación del otro: el mito, la magia, los sueños, los sentimientos, la emociones, esas otras lógicas son consideradas irracionales, no obstante, ese mito, magia, y esas emociones, sueños, sentimientos tienen su propia lógica (L 128-135). Por lo que este informante considera que la comprensión sobrepasa la racionalidad científica ya que no es cuantificable (L 136-145), además admite que en ese proceso comprensivo es imposible sustraer al yo, la subjetividad está implícita (L 145-152).

Reforzando sus ideas en torno a la comprensión, expresa también que una lógica totalitaria percibe todo aquello que quede fuera de la misma como irracional, al no entender que el ser humano comprende desde su sistema de ideas, prácticas, creencias, comunidades de vida y de sentido, donde lo subjetivo entra en el juego de la comprensión del otro (L 150-152). Los criterios expuestos por nuestro entrevistado, se mantienen en correspondencia con las ideas que adoptamos en nuestra tesis doctoral, porque para poder comprender al otro, lo otro, se requiere tomar en consideración la complejidad del ser, ya que desde la objetividad científica no podemos hablar de comprensión, alteridad, otredad, empatía, haciéndose necesario trascender el positivismo. En atención a esto Levinas (1997), estima que el calificativo del otro como absolutamente otro, conduce a quebrar el cristal de la primacía de la razón en la comprensión de la condición humana. El otro es alteridad, tal concepción es lo que posibilita acercarnos a la comprensión de la condición humana porque advertimos la necesidad de ubicarnos en lugares distintos de la razón, porque advertimos la necesidad de movernos en el mundo de otro modo. Tal perspectiva de Levinas, ayuda a comprender la condición humana en la medida en que se ubica en los márgenes, en las orillas de la racionalidad y objetividad occidental que tiende a encubrir lo infinito y complejo que somos.

En nuestro transitar por esta megacategoría que entraña una Educación desde y para la comprensión, encontramos que para el Antropólogo, educar sin comprensión es un problema del mundo, se ha desligado la educación de la comprensión, olvidando con esto que el ser humano existe comprendiendo (L 153-155). Adicionalmente nuestro informante parte de la idea que para educar hay que conocerse, comprenderse, comprender el entorno. Estas apreciaciones son coherentes con las consideraciones de Briceño (2012), quien asume que como educadores y desde la educación somos ciegos ante la complejidad del ser humano y ante la alteridad, y esto resulta obvio, porque si nuestra praxis ha estado fundada en la fabricación del otro como proyecto pedagógico, la consecuencia de ello necesariamente se traduce en la progresiva negación del otro con la consecuente pérdida de su visibilidad. En este sentido, puede observarse frecuentemente que en los diferentes contextos escolares se ha ido perdiendo el cultivo de la tolerancia como una virtud que nos permite convivir con lo que es diferente, a respetar las divergencias e incluso a aprender de ellas, lo que trae consigo nuestra incapacidad para comprendernos, comprender al otro, así como al entorno. Vislumbrándose que la escuela amurallada por los modelos tecnicista de educación desvitaliza la importancia de desarrollar espacios democráticos, donde se estimule la tolerancia, el reconocimiento del otro, la empatía, la otredad, y por ende la comprensión del otro (Ob cit).

Un aspecto más que se destaca en este entrevistado es su postura en torno a que comprender no es justificar, no es ser permisivo, no es avalar (L 155-156). Pensamos que tal apreciación es de interés para esta investigación porque generalmente tendemos a confundir el término comprensión del otro, con justificar, permitir, apañar, apoyar una determinada conducta, que muchas veces pudiera enmarcarse en el delito, en el crimen, en la deshonestidad. No obstante, nuestro informante coincide con el sentido que le damos al término comprensión en nuestro trabajo doctoral: comprender es entender por qué el otro se comporta de la forma como lo hace.

Asimismo, coincide con Morin (2003), quien expone que comprender no es justificar. La comprensión no conduce a la imposibilidad de juzgar, sino a la necesidad de complejizar nuestro juicio. La comprensión favorece al juicio intelectual, pero no impide la condena moral, no es reconocer la inocencia, ni abstenerse de actuar, es reconocer que los autores de crímenes e infamias son también seres humanos.

Adicionalmente estas ideas confluyen con la de Levinas (1997), quien argumenta que para acercarnos a la comprensión de la condición humana, es necesario dejar de pensar que el otro es aquel que no tiene nada que ver conmigo, aquel a quien niego cotidianamente, a quien reduzco y homologo a mi propia experiencia, confisco y anulo su infinitud al reducirlo a mi totalidad. Por lo que, en términos generales, el otro es aquella alteridad que nos interpela a asumirlo como absolutamente otro. Es decir, como aquel que rompe con la moderna consideración que afirma que conocemos mediante la adecuación propuesta en la modernidad: sujeto-objeto, porque observamos que el otro no se deja conocer totalmente, su multiplicidad irrumpe la totalidad, o sea, aquella imagen que me hago del otro, varía de acuerdo a las circunstancias, e allí su complejidad.

También nuestro informante critica a la educación mercantilista, alienadora, pragmática, instruccionalista, deshumanizada (L 156-163), estas ideas se corroboran con los planteamientos que hacemos a lo largo de este trabajo doctoral, al considerar que desde la educación hemos contribuido a reproducir el modelo cientificista, a tal punto de adoptar como propios los principios y fundamentos de una ciencia que paradójicamente ha excluido de su ámbito de estudio todo lo relativo a la complejidad del ser humano. Es por ello que cuestionamos lo que pensamos se ha constituido en una educación ciega y cegadora durante la modernidad. Ciega del deplorable papel pasivo, acrítico, reproductor, instruccionalista, frente al conocimiento y cegadora puesto que se ha convertido en un mecanismo eficiente para minimizar el pensamiento creativo, reflexivo y transformador de todo aquello que si nos presenta como dado (Briceño, 2012). Entre los aspectos de la educación que se cuestionan por contribuir a propiciar la pérdida de la visión crítica del ser humano se destacan: el énfasis instruccional y reproductor, la convicción absoluta del conocimiento establecido, la pretensión de la normalización de la conducta, la pretensión de construir al otro desde nuestras prácticas educativas o lo que también denominamos el mito de la fabricación, cuando se pretende hacer de nuestros estudiantes unos seres que se comporten y piensen a imagen y semejanza de quien se constituye en su creador, el educador Meirieu (2007).

También el entrevistado arguye que la educación desde la incomprensión anula, extermina al ser humano en su esencia, lo aniquila por lo que establece una asociación de la educación desde y para la comprensión con la posibilidad de pensar, reflexionar (L 153-166). Estas apreciaciones son coherentes con los planteamientos que hacemos en nuestra investigación porque a lo largo de ésta enfatizamos que una educación que anule la comprensión imposibilita que el docente se involucre en el proceso y comprenda al otro, así también una educación desde la comprensión va más allá de los contenidos, por el contrario prepara al ser humano para comprender al otro, así como comprenderse a sí mismo. Una educación desde y para la comprensión contiene al amor en términos de Maturana (2008): “el reconocimiento del otro como un legítimo otro en la convivencia”. Además este tipo de educación incluye un conocimiento de persona a persona que toma en cuenta el proceso de empatía, otredad, alteridad, generosidad, apertura, solidaridad que conlleve a la comprensión del otro, desde el flanco de la complejidad humana.

Adicionalmente, una educación sin comprensión se torna ciega y cegadora, al centralizar la atención en las dimensiones técnicas e instrumentales del ser humano, manteniendo oculta la importancia del carácter racional del homo sapiens, así como su dialectización para la concepción del homo complexus. Es necesario entender que una educación carente de comprensión es también ciega y cegadora de la alteridad, tratándose así de una educación atrapada en los modelos tecnicista, fundamentada en lo pragmático, ligada a los métodos de enseñanza, obviando así uno de los grandes problemas de la modernidad: el comportamiento egocéntrico, que niega toda posibilidad de comprensión del ser humano (Briceño, 2012).
Tomando en cuenta los aspectos que dieron forma y contenido a esta última megacategoría que alude a una Educación desde y para la comprensión, es destacable que en la misma nuestro entrevistado confiere importancia a la comprensión que debe impregnar a la educación, también hace énfasis sobre la necesidad de considerar al otro como infinito en su complejidad lo que imposibilita su reducción a mí voluntad, a mis caprichos, a mis prejuicios, solo así podremos comprender la condición humana, por lo que necesitamos que la educación se haga cargo de éstos aspectos.


Cuadro 1. Categorización: El Antropólogo

Megacategoría: Complejidad del ser humano


Categorías:

-La complejidad es inherente al hombre. (8)
-El ser humano es un enigma para sí mismo (nunca llega a conocerse). (9)
-El ser humano se hace preguntas sobre su existencia. (10)
-La incomprensión genera inconvenientes psico-emocionales. Crisis existencial. (11-13)
-La tecnología ha globalizado la idea del ser humano como enigma. (14-16)
-El ser humano está condicionado por la interconexión planetaria (el ser humano desde una concepción planetaria). (16-23)
-Lo sagrado y lo mítico son aspectos inherentes a la complejidad del ser humano.(25-31)
-Lo sagrado y lo mítico dan sentido a la realidad. Dan una visión del mundo. (25-31)
-El desarrollo tecnológico invisibiliza lo mítico y lo sagrado en la vida del ser humano. (25-31)
-El ser humano experimenta una crisis de sentido. (31-36)
-Contraste entre individualismo vs alteridad. (36-40)
-Incomprensión del otro (representarse al otro). (40)
-Incomprensión de sí mismo. Desde el otro. (40-41)
-Crisis del ser humano producto de su definición y redefinición a partir de lo que la modernidad considera novedoso (mercados de sentido posible, mercantilísmo). (41-44)
-Crisis del ser humano. Se vive como inestabilidad e incertidumbre (neurosis). (45-47)
-La complejidad del ser humano está relacionada con la cultura y con el momento histórico (el hombre siempre ha sido complejo pero no es igual el prehistórico al actual). (45-47)
-Concepción dialógica del desarrollo tecnológico. (48-49)
-Supremacía de la razón científica sobre el pensamiento mítico, mágico-religioso. (49-51)
-El pensamiento mítico da sentido y explica la vida del ser humano. (52-53)
-La extinción de lo mítico y mágico-religioso impide comprender al ser humano. (53-55)
-La ciencia se hace insuficiente para la comprensión del ser humano. (56-59)
-La ciencia se ha erigido como la única autoridad para explicar y dar sentido al mundo. (56-59)
-No hay percepción ni reflexión sobre la crisis existencial, pero se vive de manera silente. (60-65)
-La incomprensión del otro y de mí mismo hace que la vida pierda sentido. (65-69)
-La incomprensión del ser humano lo debilita, lo hace un consumidor adicto de sentido (moda). (65-69)
-La incomprensión del ser humano se vive como angustia. (69)
-Necesidad de comprendernos. (69-73)
-Convivencia consigo mismo y con el otro. (69-73)
-Concepción compleja del ser humano. (69-73)
-Idea de cohabitación, respeto, resguardo del planeta. (69-73)

Megacategoría: Comprensión del ser humano

Categorías:

-Necesidad de comprender, comprenderse, y ser comprendido (en esto consiste la comprensión) (79-80)
-La incomprensión niega la existencia del otro. (80-82)
-El egocentrismo (apertrechado) imposibilita la comprensión. (82-84)
-El otro, lo otro, nos-otros y los otros. (82-84)
-La negación del otro me niega. (83-84)
-La negación del otro genera una crisis existencial en el otro y en mí (83-84).
-La incomprensión produce guerras. (85-87)
-La globalidad homogeniza. (87-90)
-El ser humanidad (ser humano) no significa homogeneidad sino pluralidad. (87-90)
-La evolución humana consiste en considerar la pluralidad, diversidad inherente a la condición humana. (93-95)
-El pensamiento moderno es homogenizante, totalizante (fragmenta, parcela). (90-91)
-Hay una brecha entre lo que es el pensamiento moderno y lo que plantea la ciencia actual. (91-95)
-Introducción del sujeto en el conocimiento. (94)
-El ser humano es una hebra más en la intrincada red que constituye el universo (desmonta la concepción antropocéntrica del hombre). (95-96)
-La realidad no es una sola, hay multiplicidad de realidades. (95)
-La realidad es una construcción (edifica o destruye mundos). (96)
-La evolución humana todavía es precaria, incipiente.(96-98)
-Sobrevaloramos nuestra evolución humana (supremacía). (96-99)
-La hominización sigue siendo una tarea (convertirnos en humanos). (96-99)
-El ser humano como una categoría aún en evolución. (96-99)
-El ser humano es incluso. (96-99)

Megacategoría: Educación desde y para la comprensión

Categorías:

-La incapacidad para saber vivir con los otros impide una educación desde y para la comprensión. (105-108)
-El ser humano en tanto humano necesita de comprensión. (108-111)
-El ser humano existe comprendiendo (si no comprendo no existo) (110-111).
-Cuando no te comprendo niego tu existencia. (108-111)
-Eres ser humano en tanto comprendes y eres comprendido (desde la educación negamos la existencia del ser humano). (111-118)
-La comprensión está asociada al lenguaje (el nivel de comprensión dependerá de los límites de tu lenguaje). (111-118)
-La comprensión tiene que ver con la cultura y el contexto histórico de quien comprende (mientras esté cerrado en un contexto, mi comprensión estará encerrada) (111-118)
-Pensar en la comprensión es necesario centrarse en la filosofía hermenéutica (Gadamer, Heiddeger). (118-120)
-Relación entre la complejidad del ser humano y la complejidad del cosmos. (121-122)
-La complejidad del ser humano obedece a un orden y sentido extraordinario (no es caótico ni desordenado). (124-130)
-El ser humano como parte de la naturaleza.(125-127)
-Locura asociada a otras lógicas.(131-135)
-La irracionalidad como negación del otro: el mito, los sueños, los sentimientos, las emociones. (131-135)
-Otras lógicas son concebidas como irracionalidad. (134-135)
-La comprensión sobrepasa la racionalidad científica (no es cuantificable).(136-139)
-En el proceso de comprensión es imposible sustraer al yo (la subjetividad está implícita). (139-147)
-Una lógica totalitaria percibe todo aquello que quede fuera de la misma como irracional. (150-152)
-El ser humano comprende desde su sistema de ideas, prácticas, creencias, comunidades de vida y de sentido. (147-150)
-Educar sin comprensión es un problema del mundo (desligar la educación de la comprensión es uno de los problemas del mundo). (153-156)
-Para educar hay que conocerse, comprenderse y comprender el entorno. (153-154)
-Comprender no es justificar, no es ser permisivo, no es avalar. (154-156)
-Crítica a la Educación mecanicista, alienadora, pragmática, instruccionalista, deshumanizada. (156-163)
-La educación desde la incomprensión anula, extermina al ser humano en su esencia, lo aniquila. (163-166)
-Asociación de la educación desde y para la comprensión como la posibilidad de pensar y reflexionar. (156-158)


Gráfico 1. Megacategorías derivadas del Antropólogo: ver imagen adjunta.


volver



"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


Copyright © pensarenserrico.es  |  Aviso legal  |  Mapa web