EPISTEMOLOGÍA Y HERMENÉUTICA EN LA ERA DE INTERNET

Publicado 11/01/2020 01:22:31  | 2 - ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA


INTERNET

Distopía histórica

Así como ha desaparecido el “casete” de música, la máquina de escribir mecánica o la cinta de vídeo, también las personas han dejado de escribir cartas manuscritas. Cartas, muchas de ellas, que han servido para unir a las personas más allá de largas distancias. Cartas que eran portadoras de buenas o malas noticias, y que siempre llegaban con algún desfase temporal entre el envío y la recepción de la misma, haciendo de la espera un deseo emocionante. Cartas que, antaño, escribían nuestros padres, y yo también cuando era joven; cartas en las que se expresaban nuestros sentimientos de puño y letra; cartas imprescindibles para las declaraciones de amor y, cómo no, para seguir avivando la llama del amor.

Esos objetos citados, dignos de estar en un museo del siglo XX, pertenecen a un mundo que nuestros hijos no conocerán, salvo que algún abuelo les narre sus experiencias, o que alguna escuela con el sentido de la historia, enseñe ello a sus alumnos. En realidad, ¿a quién le importa la historia?, ¿a qué alumno le gusta que le cuenten la historia de un país o del mundo con fechas cronológicas y escrita dicha historia por los vencedores de la misma? Los estudiantes viven en tal mundo holográfico que, gracias a Internet, el tiempo y el espacio, pueden ser casi trascendidos más allá de la esclavitud impuesta por el viejo sistema. Con Internet, el tiempo y el espacio adquieren una dimensión nunca vista hasta ahora: las comunicaciones y los viajes ya se constituyen en la primera aldea global de convivencia, más allá de las fronteras físicas. Los estudiantes viven en un mundo que sus mayores no comprenden, y que esos mayores también están aprendiendo a contracorriente acorde a los incipientes y nuevos paradigmas.

El paradigma holográfico

Estamos inmersos en tiempos tan tecnológicamente acelerados que vivimos en una hiperrealidad. El paradigma holográfico no es una entelequia, ya que la población mundial vive permanentemente conectada entre todos, al menos esas son las conclusiones que se pueden desprender de las más recientes investigaciones científicas:

Las ciencias más vanguardistas ya están vislumbrando que hay un inconsciente colectivo (Jung), y unos campos mórficos como soporte de la información que fluye y que nos interconecta (Sheldrake), y que la mente condiciona y transforma el ADN (Lipton), y no al revés como creen los materialistas científicos, que el ADN es un soporte biológico a partir de la cual surge la conciencia. La conciencia preexiste en todos los estratos holísticos, desde la fisiosfera (materia) a la biosfera (vida), y de esta a la noosfera (razón) y luego hasta la teosfera (Dios). Y con los descubrimientos avalados científicamente, de que mediante la meditación es posible la trascendencia metafísica hacia la espiritualidad, tenemos ahí la posibilidad de trascender al fracaso epistemológico de la filosofía y la educación Occidental.

Pero dicha cuestión epistemológica es obviada por la mayoría de mis coetáneos, Dios me libre de imponer mi razonamiento, solo pretender reflexionar en voz alta, hasta donde me lo permita este Internet. En Internet todo se mide por bits informativos, ya sean información o desinformación, y cada persona puede interpretar lo que le plazca, pues para eso está el pensamiento crítico de cada cual. Internet lo permite todo y lo cambio toto, todos hacen de todo, hasta llegar al punto en el que la realidad física está siendo sustituida por memes holográficos: ya no vamos presencialmente a la tienda, sino que Amazon viene a casa, ya no damos nuestra tarjeta de presentación sino nuestro sitio web, todo se gestiona por Internet, desde las multas de tráfico hasta la declaración de impuestos pasando por el regalo de turno. La generación “Z” ha nacido con el Internet, pero sus mayores han tenido que adaptarse a esa nueva era del Internet.

La naturaleza es mental

Es así como la naturaleza mental del ser humano adquiere, más que nunca, una renovada expresión a través de un medio como Internet, todo un mundo por descubrir. ¿Acaso es Internet un medio de expresión de la nueva conciencia por llegar? Ken Wilber no lo cree así. Como todo en la vida, el Internet es también dual, es decir, pude ser usado para aspectos negativos o positivos, tiene sus ventajas, pero también sus desventajas, todo depende del uso o la importancia dada por cada cual. Y si tenemos en cuenta de que, según las neurociencias (1), la realidad exterior no existe, sino que es una creación de nuestro cerebro, habrá que estar cada vez más consciente de nosotros mismos, qué es lo que expresamos de nosotros mismos y con quien expresamos o comunicamos nuestros pensamientos y sentimientos: ello pone en el ojo del huracán un replanteamiento de las relaciones humanas, ya sea a nivel familiar, social o global, pues la conciencia colectiva está como desencajada y sin atisbo de orden. Allá donde miro solo veo egos desbocados por la violencia, guerras, políticos y gobiernos corruptos, en definitiva, una ingeniería social y mental perceptible para muchos, pero que nadie sabe como cambiar ello: un grave problema epistemológico desde un punto de vista cultural.

Orden y caos

Ciertamente, con el uso de Internet, el pensamiento a través de una comunicación tan instantánea, permite aprender, pues todo el conocimiento está ahí disponible, así como enseñar, tales son los infinitos tutoriales de cualquier rama del saber. Existe un crecimiento exponencial entre el aprendizaje y la enseñanza, todos aprendemos y enseñamos algo a una velocidad endiablada, hasta tal punto que requiere de mucha sagacidad investigativa para saber quién se dedica a poner orden entre tanto caos. Esa cuestión entre el orden y el caos, no es una cuestión menor a tener en cuenta, pues es necesario un camino ascendente hacia la sabiduría para intentar comprender cual es nuestro lugar en este mundo y en el Universo. Yo soy de la opinión del perenne Sócrates: Aquel que quiera cambiar el mundo, deberá primero cambiarse a sí mismo” .

“La verdad os hará libre”

Ciertamente, sí, en Internet fluye mucha información, pero también mucha desinformación maligna, pues los bankster de cuello blanco, entiéndase los poderes fácticos que operan en la realidad física, ahora también quieren hacer de Internet su patio trasero para orquestar e imponer su visión del mundo. Ahí está el ejemplo de la desmonetización que Youtube ha realizado a los medios alternativos, esos youtubers que hacen un periodismo ciudadano proactivo y dando fe de las tropelías del sistema a sus ciudadanos. Sin embargo, ahora, gracias también a Internet, es probable que hagamos realidad la frase bíblica “la verdad os hará libre”, pues no se puede ser libre sino con conocimiento de causa, una cuestión epistemológica que guarda una estrecha relación con el empoderamiento consciente, lo cual llevaría inevitablemente a que la razón se espiritualice, es decir, alcanzar el despertar espiritual, ya no solo individual sino también de un modo colectivo.

Crisis epistemológica

Consecuentemente, Internet no solo tiene la peculiaridad de que podemos comprar o vender, es decir realizar un intercambio de bienes materiales, sino que sea un centro globalizado en el que la información pueda ser susceptible de convertirse en conocimiento. Dicha tarea intelectual es usurpada por Internet a la tradicional educación de las aulas donde ya no se enseña a pensar y empoderar a los estudiantes en la actual era de Internet. Los chicos van a la escuela desorientados y ávidos de aprender, y salen aturdidos por la deficiente educación que no educa para el empoderamiento, que no enseña a cómo ser libre con conocimiento de causa: nadie les enseña a esos estudiantes la realidad de nuestro presente, ni tampoco cómo la historia y la educación son manifiestamente manipuladas. Nadie les previene a esos estudiantes de los peligros del sistema, nadie les da la opción de disponer de un conocimiento epistemológico de la realidad de ese mundo, de ahí la crisis epistemológica cuyo guante ha sido recogido en el II COLOQUIO INTERNACIONAL: POSIBILIDADES DE LA RESIGNIFICACIÓN DEL EPISTEME EN LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN: DEBATES Y REFLEXIONES

Crisis hermenéutica: crisis de conciencia

Tampoco, dicho sea de paso, hay mucho que rascar bajo el establishment académico, pues no están a la vanguardia de los genuinos pensadores contemporáneos, como Ken Wilber, considerado como el “Einstein de la conciencia”. La crisis epistemológica de la actual civilización es, por tanto, también una crisis hermenéutica, es un problema de conciencia: las ciencias, desde el surgimiento de la física cuántica, han fracasado en su soberbia de explicarnos la realidad exterior de ahí fuera. Era necesaria una hermenéutica que contemple en profundidad el sentido de la vida. Y por “vida” hay que significar que la vida no es solo subjetiva o individual sino también colectiva o inter-objetiva: la conciencia de cada persona participa no solo de su propia individualidad subjetiva sino que, ahora con la emergencia de Internet, todos estamos obligados a interconectarnos entre nosotros.

De la “Sociedad líquida” al despertar espiritual

Incipiente y difícil tarea la anterior propuesta de aprender a conectarnos entres las personas, ya que la así llamada “sociedad líquida”, corre el riesgo de convertirse en una “sociedad evaporada”: el amor que está ausente en la sociedad y entre las personas, pudiera parecer que, en Internet, dicho amor quedaría más diluido. Paradójicamente, gracias a Internet, muchas personas también han hallado el amor, todos sabemos de parejas que se han conocido por Internet, casi hay una por familia. Parece ser que el amor es todavía un vínculo de la cual el ser humano no pueda prescindir y que, incluso, los propios científicos nos dicen que existe una evolución del amor.

El amor es un “despertar espiritual” hacia el “otro”, es una situación de alteridad, una conexión racional que se espiritualiza, donde dos se funden en Uno. Pero quizá, el amor, es un reto todavía por descubrir en su expresión social colectiva, es decir, no hay un consenso cognitivo acerca del sentido de la vida, pues ni las ciencias materialistas ni las religiones se ponen de acuerdo: las religiones miran hacia el cielo y la ciencia estrecha hacia la tierra, una milenaria lucha entre los ascendentes y los descendentes. Esa divergente y epistemológica cuestión del saber entre el “ver para creer” (conocimiento epistemológico) y el “creer para ver” (conocimiento metafísico o hermenéutico), son dos modos de saber que han sido resueltos magistralmente por Ken Wilber al invitarnos a conocer su filosofía transpersonal: es la ciencia de la conciencia que estudia los estadios evolutivos de la individualidad subjetiva así como de la inter-objetividad colectiva, una cuestión argumentada en su teoría de los“cuatro cuadrantes”.

Ken Wilber: El Einstein de la conciencia

Los asiduos lectores de mis publicaciones, a estas alturas, ya saben que soy un fervoroso defensor de la filosofía de Ken Wilber pues sus planteamientos epistemológicos y hermenéuticos trascienden e incluyen a dos pesos pesados de la historia del pensamiento: Platón y Kant. Sin embargo, el considerado como el “Einstein de la conciencia”, aún no tiene el respeto que se merece al no haber ninguna Universidad que incorpore a dicho autor en el currículo educativo. Si existe alguna Universidad que enseñe la filosofía de Ken Wilber, por favor, tiene el derecho a rectificarme, y mucho que me alegraría.

Afortunadamente, y gracias a Internet, el corsé educativo se está deshaciendo, pues la información y el conocimiento ya no provienen de una unilateral fuente de información: la que el sistema de pensamiento dominante, de corte neoliberal, quiere imponernos. Gracias a Internet, el conocimiento libre está al alcance de todos, sin embargo, la sociedad de la ignorancia persiste en esa aldea noosférica. Y esa dualidad entre conocimiento e ignorancia, solo puede ser trascendida e incluida por cada uno de nosotros si hay un auténtico despertar espiritual, es decir, una espiritualización de la razón: ese tránsito desde la dualidad a la no-dualidad, desde la ciencia materialista a la metafísica.

La metafísica transpersonal

Esos conceptos son algo difícil de entender para los neófitos en filosofía, y de verdad que lo siento, pues yo también me he visto abocado a estudiar esos términos filosóficos para poder comprender cual es mi lugar en este mundo y en el Universo, y así poder explicar dicha cosmovisión a través de mis publicaciones. Es por eso que en mi primer libro “Pensar en ser rico”, alterné las citas intelectuales con viñetas de humor, para hacer más accesible el conocimiento a los menos doctos intelectualmente: todos tienen el derecho a saber, el conocimiento no es patrimonio de nadie, es de todos, aunque nuestras conciencias sean objeto de ingeniería social y mental para impedir el pensamiento crítico.

Ciertamente, aquella persona que crea conocerme, debe saber que mi filosofía es radicalmente anti sistema, pretende romper con los esquemas epistemológicos existentes, así como los sistemas de creencias falsamente arraigados ambos en las personas e instituciones públicas mediante la manipulación de la historia y la educación como un instrumento de poder. Esa filosofía radical, que yo prefiero denominar “filosofía transpersonal”, es fruto de una terapia mediante la escritura, vuelvo a repetir, para saber cuál es mi lugar en el mundo y en este Universo, pero, ¿ y si esta vida solo fuera un mal sueño?

Afortunadamente, Ken Wilber fue mi mentor intelectual, y demostró el fracaso epistemológico de la filosofía occidental y, por tanto, de su educación, de ahí la necesidad también de una educación transracional, para romper el paradigma neoliberal sustentado en el egoísmo humano, para trascender ese egoísmo hacia la conciencia transpersonal.

El movimiento transpersonal

En efecto, la visión transpersonal está incursionando en el sistema académico, como demuestra la Tesis de Maestría de Marely Figueroa y la Tesis Doctoral de Noemí Siverio. Si a ello le sumamos la psicología transpersonal, hay ciertamente un movimiento transpersonal en marcha, así como publicaciones transpersonales internacionales, una corriente de pensamiento que debería ser asimilada y estudiada en las Universidades, por la sencilla razón de que hay una demanda social para transcender la “sociedad líquida” así definida por Bauman mediante el amor más allá de la razón (educación transracional) así como más allá del ego (filosofía transpersonal).

Esos incipientes cambios de paradigmas aún no son percibidos por la mayoría de nuestros coetáneos. Sin embargo, no es óbice para seguir adelante con dicha tarea de incorporar “lo transpersonal” en los sistemas educativos, como realiza la Revista Girum por ejemplo, y postula ese pensador en sus publicaciones.

Tiempos de divulgación cósmica

Vivimos tiempos difíciles, no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo de un modo colectivo para la gobernanza del planeta y sus habitantes, pues el pretendido Nuevo Orden Mundial es una dictadura fascista y económica pretendida por el “Estado profundo”, una cuestión que contraargumento en el epilogo de mi libro Ciencia, Filosofía, Espiritualidad (gratis en pdf) mediante una divulgación cósmica para un despertar colectivo masivo. Veremos si en estos tiempos apocalípticos seremos capaces de gestionar la aldea colectiva conocida como Internet. Nos hallamos, pues, ante el incipiente reto de armonizar la conciencia colectiva para que todos puedan vivir dignamente y en libertad con conocimiento de causa. Tal es el reto epistemológico aún pendiente de consensuar, de ahí mi carta abierta a los científicos, filósofos, profesores y educadores. De ahí mi intención de proponer pasar de la teoría a la práctica: trascender la filosofía tradicional impartida en el sistema educativo por una filosofía transpersonal (más allá del ego) y por una educación transracional (más allá de la razón), pues el saber sin amor es puro egoísmo y la causa de tanto sufrimiento en este mundo.


NOTA :

(1) El materialismo es una corriente filosófica que, en oposición al idealismo, resuelve el problema cardinal o fundamental de la filosofía acerca de la relación entre el pensar, el espíritu y la naturaleza, postulando que la materia es lo primario. Según la visión materialista, la conciencia y el pensamiento es una emergencia material a partir de un estado altamente organizado. Según esta concepción, el mundo es material y existe objetivamente, independientemente de la conciencia. Sin embargo, el neurocientífico Francisco J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, viene a decir todo lo contrario: “Los órganos de los sentidos nos han engañado desde siempre y lo sabemos, como ya lo sabían los filósofos griegos de la naturaleza de las colonias jónicas en Asia Menor. La neurociencia moderna nos dice que ni los colores ni los olores, ni los gustos ni los sonidos existen en la naturaleza, sino que son creaciones del cerebro”. Según Rubia, “la revolución neurocientífica modificará los conceptos del yo y de la realidad. Los hallazgos realizados en este campo en los últimos años han sido múltiples y podrían producir lo que él denomina “la cuarta humillación humana”, tras el final del geocentrismo, la aparición de la teoría de la evolución y el descubrimiento del inconsciente. Estos hallazgos llevarían, de hecho, a cuestionarse conceptos tan fundamentales para nuestra cosmovisión como la naturaleza de la realidad o del yo o la existencia del libre albedrío” (paradójicamente, lo mismo que hizo Kant en sus Tres críticas). (Declaración efectuada en una conferencia dentro del marco del 43º Congreso de la European Brain and Behaviour Society de Sevilla, sobre los últimos avances de la neurociencia).


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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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