TRUMP Y LA POSVERDAD - PARTE 2: EL TERRITORIO

Publicado 08/10/2020 23:45:05  | 20 - KEN WILBER: TRUMP Y LA POSVERDAD


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2-1 Sin verdad y sin trabajo: “resentimiento”

Por un lado, la era de la información comenzó con el surgimiento de la era de la inteligencia artificial, a imitar la manera como los seres humanos piensan y, por tanto, se comenzó a producir robots que podían realizar tareas propias de los humanos, primero con trabajos simples pero cada vez más complejos como, por ejemplo, las inversiones financieras. Se estima que para el año 2050 el 50 por ciento de los trabajos serán realizados por robots, lo cual significa la destrucción del 50 por ciento de los trabajos actuales. Por otro lado, aquellos individuos llamados el “uno por ciento” ganan fortunas, mientras que el resto de la población está estancada o, incluso, ganando menos. Son dos fallas de la vanguardia que, en vez de liderar a una cultura, la estanca.

Mientras tanto, la vanguardia tanto de la “no-verdad” como del “no-trabajo” ha creado, en palabras de Nietzsche, una agitada y una enorme cantidad de “resentimiento”. Ese “resentimiento” se aplica al resentimiento que empieza a surgir de la severa crisis de legitimidad, como se ha expuesto en la primera parte: en todos lados te dicen que eres igual a los demás y que mereces tener un empoderamiento total e inmediato, y sin embargo se te niegan los medios para alcanzar esto. Eso te vuelve muy furioso y, surge así la “corrección política”, o división política, que se da por un lado en aquellos que se ven a sí mismos como guerreros de la justicia social, y por otro lado a aquellos que se ven a sí mismo en oposición a la “corrección política” al resguardarse en la libertad de expresión. Para quien quiera profundizar en las posturas de Wilber sobre tal “división política”, le invito a leer mi artículo Política Integral de Ken Wilber: hacia una educación transracional.

Según Ken Wilber, ni el nihilismo ni el narcisismo tienen cabida en la vanguardia evolutiva, si es que quiere funcionar en absoluto y, la “corrección política” extrema, es simplemente una locura aperspectivista que hace de kamikaze emocional. Bajo esas circunstancias, la evolución encuentra necesario realizar ciertas maniobras autocorrectivas. Sin embargo, según Ken Wilber, esa evolución colapsó como vanguardia, y no había otra solución que generar una atmósfera radical para salir de ese colapso evolutivo. Y para Wilber, Donald Trump representa esa atmósfera radical en cada palabra que salía de su boca, más que cualquier otra característica que lo definiera como su racismo, su sexismo y su xenofobia. En este punto discrepo profundamente con Wilber pues, esa opinión que tiene de Trump, es exactamente la misma imagen que dan de él los medios de manipulación masivos. Pareciera que Wilber estuviera tragándose todas las mentiras que el Estado profundo difunde mediante la prensa y la televisión de consumo masivo.

2-2 Fases del desarrollo y partidos políticos

Según Wilber, lo anterior significa que la retórica de Trump pudo haber activado el mundicentrismo orientado al logro, la excelencia y el lucro y que, también, pudo activar el etnocentrismo del racismo, sexismo, xenofobia, anti inmigración, sensibilidad terrorista, homofobia y patriotismo extremo o, más aún, pudo haber activado el egocentrismo centrado en sí mismo como el narcisista. Jamás pensé que Ken Wilber pudiera decir tales barbaridades: Trump no necesitó hacer política para lograr el logro o el lucro, pues era inmensamente rico antes de entrar en política; Trump no es anti inmigración sino que, simplemente, levantó un muro en la frontera con México para evitar el tráfico humano, de drogas y armas, actividades dirigidas por el Estado profundo para debilitar Estados Unidos y llevar dicha nación al caos social y su destrucción como están haciendo los globalistas través del pretendido Nuevo Orden Mundial. Entonces, efectivamente, Trump es un patriota que lucha contra el Nuevo Orden Mundial, pues esa es la verdadera “división política” a escala mundial tal como demostré en un Webinar de la Universidad Central de Bolivia.

Seguidamente, Wilber realiza un recorrido histórico para explicar el origen de los partidos políticos en alineación con las fases del desarrollo humano, tradicionalmente conocidos como conservador/tradicional o liberal/progresista, más bien conocidos como derecha/izquierda respectivamente. Una cuestión que se le escapa a Wilber, es que la manipulación de la historia también afecta a los partidos políticos, pues tanto derecha como izquierda han servido y sirven a Los amos del mundo, a la misma jerarquía plutocrática, a los mismísimos Illuminatis y demás sociedades secretas que están más allá del arco político. En definitiva, en mi opinión, realizar un análisis histórico/político desligado de las conspiraciones contra la humanidad y de una ingeniería social y mental, dadas las actuales circunstancias de divulgación que permite la era de internet, me permite aventurar que los “teóricos de la conspiración” están progresando adecuadamente en busca de la “verdad” frente al desfasado academicismo tradicional.

Si en una cosa tiene razón Wilber es el afirmar que “el trabajador promedio no se sentía respaldado por los Demócratas, y en especial el trabajador de nivel bajo votó sustancialmente por Trump”; Trump “protegería los trabajos domésticos, castigaría a las compañías que salieran del país, les aplicaría grandes impuestos a los productos provenientes de otras naciones y haría a América grande otra vez”: hiper-patriota hasta la médula, según Ken Wilber. ¿Acaso prefiere Wilber una dictadura totalitaria bajo el promulgado comunismo de los globalistas como está ocurriendo en China o Venezuela, por ejemplo? En cualquier caso, como argumenta y reconoce el propio Wilber, “el 60 por ciento de la población que es etnocéntrica (o se encuentra en una fase inferior), la vasta mayoría votó por Trump, y de una manera avasallante”. Y menos mal, porque de ganar Hillary, la humanidad estaría inmersa de pleno en la Tercera Guerra Mundial.

Para finalizar este apartado, pienso que a Wilber le sobra justificar que Trump “no estaba calificado”, o que maltrataba a las mujeres, incluso que era inestable, pues recoge esas afirmaciones de encuestas poco fiables, seguramente manipuladas nuevamente por el Estado profundo.

2-3 El emergente campo mórfico anti-verde

Dice Wilber “que prácticamente todos esos votantes tenían en común el resentimiento, un resentimiento hacia la élite cultural”. Y tiene razón, yo también tengo ese resentimiento, sobre todo, cuando despiertas de un profundo sueño en que te das cuenta que tu vida ha sido una pesadilla provocada por el enemigo invisible de la humanidad. Según Wilber, Trump representa ese impulso “anti-verde”, ese impulso de auto-corrección de la evolución, que busca una manera funcional y auto-organizada para seguir caminando hacia adelante. Una cosa que se le escapa a Wilber es que esa “auto-organización” ya llevaba décadas gestándose después del magnicidio de Kennedy en el año 1963. Kennedy quería desbaratar el control que el Estado profundo tenía sobre los designios de Estados Unidos, sobre todo recuperar la autonomía financiera más allá de la Reserva Federal en manos privadas, y también deshacerse de las sociedades secretas que han dominado a la humanidad a través de la historia: ello le costó la vida. Sin embargo, surgió una “auto-organizazión” conocida como la Alianza de la Tierra que, durante más de 50 años, trabajó hasta auspiciar a Trump en la presidencia de los Estados Unidos. Véase todo ello en mi artículo Breve resumen de lo que está pasando en el mundo. La diferencia entre Wilber y yo es que, él, es un profundo erudito que le pone colores a la evolución de la humanidad, y yo creo en que existe una conspiración contra la humanidad que se escapa de los análisis intelectuales coloreados.

Me escandaliza leer que Wilber considere a Trump como el presidente que va a deshacer la mayoría de las cosas que el gobierno verde de vanguardia había construido (véase a los Demócratas Busch padre e hijo y Obama): los tratados comerciales a fortalecer la relación internacional; deshacer las regulaciones en materia de inmigración. Considero a Wilber el pensador contemporáneo más importante, pero, en materia de geopolítica, está totalmente desfasado pues no sabe que la agenda globalista del Estado profundo (con Hillary a la cabeza) quiere, precisamente, unos tratados comerciales supranacionales que recaben la autonomía de los países, así como una inmigración descontrolada para crear un polvorín que haga estallar los estados-nación, en este caso los Estados Unidos. En conclusión, Wilber acusa a Trump de haber fallado significativamente en ser una vanguardia genuina para salir del “pantano de la locura aperspectivista”. Wilber no se entera: lo que está haciendo Trump es, precisamente, “drenar el pantano”.

2-4 Las fases y dimensiones activadas por las acciones actuales de Trump

Si una cosa tiene esta obra de Wilber, es la “pantanosa” interpretación en bases a colores que solamente pueden comprender sus forofos admiradores. Yo soy uno de esos fervientes admiradores, pues Wilber analiza como nadie la evolución cultural y de la conciencia humana, pero, en estos tiempos de locura aperspectivista, pienso no se debe sacar conclusiones intelectuales coloreadas para explicar una difícil y complicada situación geopolítica, la cual no puede ser comprendida sin meter en la ecuación a las “teorías de la conspiración” ahora consideradas como realidades conspirativas de un Estado profundo contra la humanidad.

En este apartado, me niego a analizar las aberrantes afirmaciones de Wilber sobre Trump. Invito al lector a realizar su propio estudio y que saque sus propias conclusiones. Concluye Wilber este apartado con unas palabras de Lovejoy: “no existe estupidez humana que no encuentre a su campeón” y, afirma Wilber, los narcisistas en todos lados encontraron en Trump a su campeón. Lamentable cierre para este apartado: Wilber está encasillado en su análisis coloreado sin apenas percibir el estadio actual de la humanidad donde, el Estado profundo, está a punto de ser derrotado y puesto en evidencia a través de los delitos más execrables como el Pizzagate, el sacrificio humano de los más pequeños para la producción de adrenocromo, y los arrestos masivos en ciernes de esa élite satánica. ¿Qué dirá Wilber cuando todo ello sea público? Creo que entrará en shock al igual que la mayoría de personas pegadas al televisor.

2-5 La principal causa ( y cura) de la opresión

En este apartado, Wilber se dispone a analizar las causas de la opresión. Afirma taxativamente que el problema surge cuando una locura aperspectivista chata intenta entender la fuente, causa y cura de la opresión misma. A tal efecto, revisando la historia, nos encontramos con una sociedad cuyos valores han sido maliciosamente oprimidos por las jerarquías dominantes. “Todos los individuos poseerían valores mundicéntricos de pluralismo, igualitarismo radical y equidad total, sino fuera por el control de los poderes opresivos que aplastan esos valores donde quieran que aparecen”. Según Wilber, y en eso estoy de acuerdo con él, hay una masiva fuerza opresora (o un grupo de ella) que está presente desde el inicio de la humanidad en el planeta, y estas fuerzas opresoras siguen operando hoy en todos lados.

La existencia de fuerzas opresivas no puede ser negada. Wilber identifica esa fuerza opresora con el género masculino, o una raza en particular (blanca mayormente), o un credo en particular (religiones), o un conjunto de prejuicios (hacia los gays, mujeres o cualquier minoría oprimida). Y no le falta razón, todos ellos son elementos de la fuerza opresora. Pero lo que no acierta a desvelar Wilber es que detrás de todas esas fuerzas opresoras hay un enemigo invisible de la humanidad que manejan esas fuerzas opresoras a su antojo. Entonces, como no tiene identificado a ese enemigo invisible, elabora una teoría histórica/evolutiva de esa fuerza opresoras como causa explicativa: desde la esclavitud a las religiones, y de ahí al surgimiento de la razón, que ahora es capaz de comprender la propia evolución moral humana desde lo egocéntrico a lo etnocéntrico, a lo mundicéntrico y lo integral, lo cual sucede tanto individual como colectivamente de un modo histórico. Y no le falta razón en su análisis, pero no acierta a dar con la causa de tanta maldad en el mundo que, como llevo argumentado, se trata de un Estado profundo satánico que ha manipulado la historia de la humanidad desde eones tal como demuestra William Criado. No puede haber un salto moral cualitativo hacia una suprema moralidad sin antes identificar el causante de tanta maldad en el mundo: eso es lo que está haciendo Trump al “drenar el pantano” y dejar en evidencia que estamos ante una guerra espiritual entre el bien y el mal.

Según Wilber, a medida que la locura aperspectivista se extiende a más áreas (deconstruyendo cada vez más aspectos de la realidad), eventualmente se lleva la propia visión deconstructiva hacia la propia existencia, abocando al colapso como vanguardia de la evolución. Bienvenido al mundo de la posverdad dice Wilber, y nos pregunta: ¿Qué hacemos ahora?

Si el lector desea comprender los argumentos esgrimidos por Wilber en este apartado, le remito a su teoría de la evolución de la conciencia, pero si el mismo lector desea conocer qué nos depara el futuro en base a la teorización de Wilber, le remito a mi artículo Divulgación cósmica para un despertar colectivo masivo.


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"Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos, no obstante el regalo más valioso que se le puede dar,
es desarrollarles la conciencia" (John Gay, dramaturgo inglés).


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